24 noviembre, 2011

Corelium 2007

Popets de Sant Carles amb conill de La Cooperativa
Estoy barruntando la idea de publicar unas notas que se titulen "Prácticas de enofilia biodinámica". Tengo dos problemas para empezar. El primero: "enofilia" no es palabra recogida en el DRAE. El segundo: me van a tomar por loco. Veremos qué hago, pero por lo menos sí voy a confesar que este post no hubiera existido si no creyera firmemente (a mis pruebas, privadas por ahora, me remito) en la existencia de una biodinámica para el consumo del vino. De la misma manera que existe una biodinámica de la viticultura que hay que relacionar con otra de la producción del vino en bodega, existe también una por la que a grandes (a ratos bastante pequeños y más precisos) trazos puedo regir mi consumo de vino, en la medida de lo posible biodinámico. Aunque no olvide que el proceso por el que el vino nace, con muchas o pocas ayudas, natural es. El sabado 12 de noviembre de 2011, con la luna recién menguando, en un día dominado por la tierra y raíz (¡es obvio que quien no lea a Maria Thun no hace falta que siga!), con la presión atmosférica sobre el Priorat bastante alta, tuvo lugar el Tasta Porrera 2011. Gran afluencia de público, muchas ganas de pasárselo bien, buen ritmo de ventas (me pareció...) y muy pocas cariñenas en el horizonte de las mesas de los cellers de Porrera. Cierto, no estaban todos. Más cierto todavía, todos los que estaban, seleccionaron sus vinos con criterios de amplia diversidad. Para mi desgracia, yo tenía claro que, con ese tipo de día y en el Priorat, lo que procedía era probar cuantas más cariñenas mono o quasivarietales mejor. Mis "prácticas" a lo largo de ya tres años...Y de eso había muy poco, poquísimo. Lo probado confirmó mi intuición. Los vinos que me parecieron más relevantes eran los que llevaban una mayor proporción de cariñena. Aunque a alguno le suene a prejuicio, los que me conocen, saben que sólo escribo lo que percibo, no lo que creo que voy a sentir o lo que me dicen que tengo que sentir: fueron Clos Dominic Vinyes Altes 2008 (85%, 15% de garnacha) y Ferrer Bobet 2009 (todavía no está en el mercado), con 70% (30% de garnacha). Serán dos grandes vinos.

Con el "rabo entre las piernas" y mascullando contra los montones de merlot, syrah y cabernet sauvignon que olí, fui a comer a La Cooperativa. Ya saben los lectores de este cuaderno que allí me siento como en casa. Me gusta mucho la cocina de Mia y ese atractivo colosal que siente por la "panmediterraneidad" (no, no busquen en el DRAE, tampoco está el palabro) ejercida desde el corazón del Priorat. Me gusta mucho, también, la relación visceral y apasionada que Litus tiene con el vino. Acordamos el menú con rapidez: para enderezar estómagos y arreglar espíritus, no hay como una sopa de cebolla hecha con mucho cariño, horas de cebolla lentamente pochada, un buen caldo de verduras y gallina y un gran pan. De segundo (foto de arriba) un platillo delicioso, delicado. Como si los pulpitos de Sant Carles hubieran pasado por el Cortiella, se adaptaron de maravilla al conejo y hablaron casi un lenguaje de elfos. Dominó el monte sobre el mar, en este caso, pero con suavidad otoñal. El vino fue cosa de Litus, claro. "Por favor, ¿puede ser una cariñena del 2007?". Lo del 2007 es porque cada vez tengo más claro que se está asentando como una gran añada en algunas zonas del Priorat. Venía de probar, hacía dos días, un extraordinario (pónganle todas las estrellas, por favor), Clos Dominic Selecció Andreu 2007 (en formato magnum), un monovarietal de cariñena de la parte más alta de La Tena, que tiene una profundidad y una suavidad que tumban. Litus me propuso una cosa bien distinta, pero que era exactamente la que pedía a gritos el día 12.11.11, la sopa y el conejo: Corelium 2007.

La bodega que lo hace, Terra de Verema, está afincada en La Vilella Baixa, pero las uvas de este vino vienen de El Lloar, de la finca La Cometa, un "coster" de 70 años, de muy mayoritaria cariñena. Aunque la web del celler no lo explica, creo que toda la fruta procede de La Cometa (90% de cariñena, 10% de garnacha). En El Lloar vive uno de los viticultores que más aprecio en el Priorat: Jaume Sabater, un hombre serio y sabio. Me dice Litus que él cuida de La Cometa. Bien. Quien orienta sobre todo el proceso del vino es Ester Nin. Mejor, pienso. Ester está dentro del alma de la cariñena. En El LLoar y en Porrera. Este Corelium 2007 (me gustaría que alguien me dijera por qué lo escriben en acusativo) ha fermentado con sus levaduras naturales durante 30 días y tras un prensado discreto, ha pasado a barricas de roble francés (para 3000 botellas) de primer y segundo año (90%-10%). 16 meses ha madurado en ellas. Ligero filtrado y a la botella. 15% de alcohol (quizás un poco más) para un vino con una garra enorme, que mejorará no poco con los años. Empieza ya como un vino profundo, pero austero. Domina la poca garnacha que lleva en el primer olfato. Poderoso y con músculo en nariz, su paladar es mucho más sutil y ligero (ya la cariñena). Es un vino fresco que se transforma por minutos en la copa: ciruela seca, tomillo, un punto de frescor casi marino (salado al tiempo que terroso), que recuerda mucho a los fósiles que cogíamos de pequeños. Su radical mineralidad nace de un terruño que estaba casi en lo más profundo del mar en esa zona. Con aire y algo de temperatura, ofrece grosellas negras en compota, higos secos y chocolate negro a la taza (con agua, a la francesa). Un mínimo ahumado entre los rescoldos de la ceniza cerró un telón que me reconcilió con el día y me confirmó que no sé si voy a escribir nunca unas "prácticas de enofilia biodinámica". Algo sí haré: no dejaré de tenerlas y de ampliarlas.

Corelium 2007

8 comentarios:

Smiorgan dijo...

Tengo por casa varias cosas de La Tena. Un Petó 2008 (ya le di matarile a una botella), un Blanc 2009 (idem a otra botella), y dos 2007, un Vinyes Altes y un Vinyes Baixes. Cuando vaya dando cuenta de ellos, lo sabrás :)
Con respecto a la biodinámica, no soy un creyente, aunque si creo que algunas de sus premisas, sin ninguna duda, dan personalidad y carácter diferenciador a los vinos, amén de ayudar en muchos otros aspectos a este pobre planeta maltratado.Con respecto a la biodinámica en la cata y consumo del vino, siendo totalmente honesto, no acabo de estar convencido. Pero como haberlas, haylas, esperé a un día adecuado para hacer los honores a Los Cipreses, de Rafa Bernabé. Y casi juraría que o yo estaba más receptivo, o el vino más expresivo. En fin. Cosas veredes.
Un saludo, Joan.

Anónimo dijo...

Hola Joan,
El mundo necesita locos que disfrutemos de la naturaleza y lo expongan con naturalidad.
Y en esas nos encontramos, “practicando la enofilia biodinámica” Que no es otra cosa que intuición. Sentir el placer de degustar abiertamente.
Si necesitas un empujon, intentare ayudar para que nos plasmes magistralmente tus notas.
Salut!

Bentley.

J. Gómez Pallarès dijo...

El Vinyes Altes 2007 te va a dar grandes alegrías, te lo digo ya. Al Petó 2008 yo no le daría micho más tiempo y sobre el blanco, no tengo mucho criterio: lo he probado una sola vez y no me convenció. Necesito más tiempo.
Sobre que exista o no una biodinámica para la degustación, es decir, momentos más o menos adecuados para tomar según qué vinos, lugares también y días (meteoros, vaya), no tengo yo ninguna duda. Pero tengo muy claro que no voy a pedir a nadie que comulgue con ruedas de molino. Es tema complejo que necesitaría un largo y documentado desarrollo. Quizás lo deje para cuando mi actual y muy absorvente ocupación me deje un poco más tranquilo para mi pasión.
Por supuesto (y diría más: incluso si Rafa no creyera demasiado en lo que apunto sobre el tema en este post), los vinos de Rafa y más que ningún otro este Cipreses, son sensibles al día y las condiciones en que lo tomas.
Seguimos!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Un día, Bentley, tuve la suerte de poder tener una más o menos larga (media horita) y tranquila (eso, claro, sabiendo cómo es el tipo) con Nicolas Joly sobre el tema. Y el tipo abría unos ojos como naranjas cuando le comentaba mis notas sobre cuándo y por qué abría según qué botellas y guardaba según qué otras.
Voy a poner un ejemplo extremo: este pasado martes estuve en Montpéllier, de jurado en el Millésime Bio Challenge. La feria Millésime Bio (que ya sabes que es, quizás, la más importante del mundo con presencia exclusiva de vinos procedentes de cultivos ecológicos certificados -no hablamos aquí de las prácticas en bodega,m conste-) organiza un concurso con todos los vinos qde este tipo que se quieran presentar. Es la quinta edición y se presentaron casi 300 bodegas de todo el mundo.
Y van y escogen para la cata un día sin mirar en absoluto el calendario de Maria Thun, un día raíz dominado por la tierra y con una depresión de cojones (además) con el barómetro por los suelos...la mayor parte de vinos sufrieron un montón. No digo más. Y ganaron, claro, aquellos generosos, VDN y similares que pudieron capear con más dignidad las circunstancias "adversas".
En un día de este tipo hay vinos que ganan, sin duda (Corelium 2007 habría sido uno de estos) y otros que pierden.
Gracias por los ánimos. Se verá cómo anda la cosa!
Saludos!
Joan

Anónimo dijo...

Joan,
La escena con Jolly me la imagino. A veces me pasa con algún bodeguero nacional.
Lo que hubiese dado por colarme en tu mochila y estar Millésime Bio.
Las veces que he estado disfrute como pocos. Y si después repones fuerza en Les Caves Jean Jaures.
Las tres personas que ofician en el local son grandes anfitriones.

Bentley

J. Gómez Pallarès dijo...

Conste, Bentley, que era el concurso que organiza Millésime Bio. La feria es en enero y si los dioses me lo permiten, este año volveré para ver cómo dan los premios a algunos de los vinos que pasaron por mis narices. Tuve la suerte de poder estar también en el jurado de la tarde, que fue el que dio las menciones especiales a las medalla de oro (me tocó la sección de espumosos, blancos tranquilos y generosos) y hubo alguna cosa bastante espectacular. Del (me permito usar ese maravilloso nombre) bistrot Les Caves Jean Jaures tengo un buen recuerdo de hace un par de años. Pero era en un grupo bastante numeroso y sólo he estado esa vez. Eso sí, salió un Minervois que para qué...esta gente sabe lo que da su tierra y lo potencia al máximo.
Espero volver este próximo año, para la feria, en enero!
Saludos,
Joan

Ramon Roset i Morera dijo...

Hola Joan,

Celebro que t'agradés el Corelium. Jo vaig ser un dels tres socis fundadors de Terra de Verema, juntament amb el Jaume Nualart i l'Antoni Cuspinera. Quant li varem posar el nom, no ens varem fixar si era acusatiu o no. Senzillament aquest nom vol representar l'expressió "Cor de llicorella". Salutacions.

J. Gómez Pallarès dijo...

Moltes gràcies per la información, Ramon! M'agrada molt conèixer de primera mà el per què de les coses. No entenia el nom! Cordialment! Joan

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