08 octubre, 2011

La fuerza tranquila del albariño

Todd Blomberg
Se llama Todd Blomberg, viene de California, donde entró en el mundo del vino a través de la bioquímica y la comercialización. Vive en Galicia y no es por casualidad. Es por amor. Por amor a una mujer, por supuesto. Pero también (y desde que le conozco y he podido charlar con él, en una proporción no baja) por amor a la cepa albariño. Tres años de viajes por Europa le ofrecieron una conclusión fundamental y tres alternativas: si quieres hacer un gran vino blanco natural (que él llevaba en la cabeza), necesitas, también, una acidez natural elevada, buenas tierras y cierto frescor (te lo dé el clima o el agua cercana o, lo mejor, ambos). Él descubrió el riesling del Mosela, el pigato de Le Cinque Terre (Portofino) y el albariño de Rías Baixas. El otro amor hizo el resto...y a los que amamos los blancos gallegos, nos tocó la lotería. Las primeras botellas en las que descubrí su mano fueron las de Zárate. Tras da viña me hizo girar la cabeza y descubrir (junto con otros ilustres agricultores de la DO) que el vino hecho con albariño tiene un potencial de guarda que casa poco con la imagen habitual que tenemos de él.

Tras su trabajo en esa bodega, Todd pasó a dirigir (desde 2007) los proyectos de Sucesores de Benito Santos. Las páginas de este cuaderno tienen varias anotaciones de sus vinos, ya en Benito Santos, y yo no suelo repetirme...pero es que hace unos días conocí al individuo tras la botella. Y eso es, como siempre, lo más importante que uno puede hacer para conocer de verdad qué hay en un vino. Todd lo confiesa sin rubor: ha necesitado cinco años (la de 2011 es su quinta cosecha) para empezar a entender sus viñedos. Lo demostró, con botellas claro. Los amigos de Vino Artesano (que comercializan dos de sus etiquetas, ¡ésta a 9,5€!) aprovecharon su estancia en Barcelona para montar una vertical con las cuatro cosechas en el mercado de Igrexario de Saiar, 2007-2010. Es emocionante de veras comprobar cómo describe las cosechas en las Ha del Saiar (tierras arenosas y francas, 200 m sobre el nivel del mar), cómo relaciona clima con fermentación, cómo el proceso de la conversión en vino sigue unos criterios cada vez más sencillos porque se ha llegado a la convicción de la mínima intervención enológica. Y sobre todo, es emocionante ver cómo progresa el vino. Fermentación espontánea y natural. Empieza y termina cuando quiere. Levaduras naturales. Control de temperatura (ese es el único artificio mecánico). Un trasiego. 3/4 meses con las lías finas. Otro trasiego. Botella y punto. 2007 muestra un albariño maduro pero que no lleva muy bien mucho tiempo en copa y el oxígeno. No es un vino, el Igrexario de Saiar, pensado para la guarda aunque alguna añada (2010 seguro) dará alegrías con 3/4 años de botella. 2008 apunta maneras pero la maduración llegó tarde, con acidez más justa, y el tartárico (y alguna bacteria, me temo, por lo menos en esa botella) se nota en nariz y en boca. 2009 maduró casi demasiado rápido y hubo que vendimiar a toda prisa  y bastante antes de lo habitual (11 de septiembre). Una gran fruta, sin duda, pero hizo un 20% de fermentación en fudre, con posterior maloláctica, y la mezcla resiente algo el conjunto. 2010 es el año. Sin más. Hubo paciencia y suerte con el clima, cada bloque de viñedo fue vendimiado en su momento justo y Todd volvió a la idea básica: en Saiar el albariño se expresa a través de su acidez y ésta manda sobre la maloláctica. Es la mejor fruta, sin duda. Y su mejor Igrexario de Saiar, también. Un gran albariño con frescura enorme en boca, con aires de melocotón y de citronela, largo y persistente, también en nariz. El más redondo.

Todd Blomberg, ahora lo tengo claro, es la fuerza tranquila de Salnés. Firme en sus convicciones (mínima intervención tanto en el campo como en la bodega: que la tierra y la uva hablen por él), permeable a seguir aprendiendo (junto a sus cepas) de aciertos y errores y con una capacidad enorme para trasladar a la botella ese conocimiento y el poder y bondades del albariño en pureza. Todd me recuerda un poco al "hombre tranquilo" de John Ford: esa mezcla insuperable de fuerza, temperamento, pasión, sabiduría y tranquilidad, paciencia y amor por el terruño y por sus gentes. Le costará un poco, quizás, pero este hombre ha encontrado su tierra y su uva. Al tiempo.

12 comentarios:

CUATRO ESPECIAS Por ELENA ZULUETA DE MADARIAGA dijo...

conozco parte de su trabajo y de sus vinos y coincido en que el amor que pone en ello , es vital para el resultado que se obtiene.
ya sabes que en Galicia, si que es fácil topar con buenos alvariños.
besos

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Elena, esto sí que es llegar y besar el santo! Apenas sale publicado el pst y ahí estás tú! Así me gusta. Lo que me interesa de Todd es su visión a medio camino entre el respeto por la historia que le precede y la desinhibición cada vez mayor a la hora de hacer sus vinos. Tengo la suerte de conocer no pocos buenos albariños, en efecto, aunque tampoco me parecen tantos, si tenemos en cuenta la enorme producción. Los últimos vinos suyos que probé cuando estaba en Zárate me parecieron ya grandes, sobre todo envasados en magnum (y no es una broma fácil, conste). Ahora está de nuevo en el camino. Su Bemil creo que llegará lejos y alguna otra cosa que tiene "en batería" todavía más...
Besos, todavía desde la Argentina (se me hace algo raroi estar hablando de Todd desde Buenos Aires, aunque aquí si algo hay son "gallegos"!!!)

andres dijo...

me gusto tu nota, joan. Tuve la enorme suerte de conocer a todd y de catar varias añadas de sus vinos.
Solo de escucharlo podias ver el amor que siente por lo que hace, por lo que obtiene de sus uvas y mostos.
Entre vino y vino, nos hablo sobre la do, y todas ls peripecias de la gente que produce en la region. Nos abrio los ojos, nos avivo, diriamos en argentino. Me quede con la impresion de que todd es uno de esos personajes silenciosos, que habla a traves de sus vinos, el que quiera y busque encontrara varias respuestas escuchandolo. Quizas me voy al carajo, pero me parece un heroe del albariño, o quizas solo es un buen tipo rodeado de villanos..
Un saludo, joan, disfruta de argentina.

Andres

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Andrés! Y sí, estoy disfrutandi lo que puedo, aunque auténtico día libre sólo tengo el de hoy, sábado...y ameneció bien nublado. Veremos en que ando, aunque creo que lo que tebgo caso seguro es el Bodegón El Obrero para comer hoy, en La Boca. ¿Qué te parevce?
Todd es un tipo tranquilo pero, también,un gran negociante. Tiene la virtud, además, de respetar mucho la tradición en la que se ha insertado y, la verdad, no creo que esté rodeado de muchos villanos. Sí está rodeado (pero como él otros muchos que hacen enormes albariños) de muchas otras bodegas que tienen otras maneras de pensar y otros estándares de calidad. De hecho, creo que eso no lo hace ni mejor ni peor que el resto. Lo hace distinto. Y claro, sus vinos me gustan...yo conocí a Todd por sus vinos mucho antes que a él como persona.Y te aseguro que si los vinos no me hubieran dicho ni fu ni fa, no hubiera movido un paso por conocerle personalmente.
Saludos!

Joan

Anónimo dijo...

Joan,
A lo mejor escribes esto desde allí, por morriña.
Para no repetirme, suscribo tus palabras.
Veo en sus albariños atisbos de algun vino italiano tomado en compañía de Leo y Hal.
Ataca a las empanadas y a los diferentes cortes bonaerenses.
Salut!

J. Gómez Pallarès dijo...

Buenas, Anónimo, no sé a qué vino te referirás, la verdad, aunque a ratos pienso que una buena garganega sin madera, tiene atisbos de albariño. Pero vamos, tampoco muchos y no sé si vas por ahí...
Hoy cayó un buen bife (ayer un vacío) en un local casi indescriptible, único creo en su especie en Buenos Aires: Bodegón El Obrero, en la República Independiente de La Boca!
Salut,
Joan

Smiorgan dijo...

Hola viajero.
Como habrás podido leer, este verano estuve con Todd en sus dominios. Desde nuestro primer encuentro, hasta ahora, mi entendimiento e ideas sobre lo que hace y defiende ha cambiado mucho. Y aunque yo le noté algo cansado y con dificultades para poder llevar a buen puerto todo lo que quiere, es un tipo con las ideas claras y que, como dices, habla por sus vinos.
¿Quizá algo de menos furor biodinámico?
Saludos y disfruta.

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, S., la verdad es que hablamos de muchas cosas pero no de prácticas biodinámicas. Había otra gente y tampoco quise monopolizar la charla...De eso, lo que más me interesó (sobre todo viniendo de un bioquímico metido a enólogo!) fue su afirmación, que me pareció contundente, de que había llegado a la conclusión de la"intervención enológica mínima". Tú que estuviste allí, sabrás mejor que yo, qué quería decir, porque ya se lo he oído a varios el concepto y no hay dos que lo interpreten de la misma firma.
Saludos!
Joan

SIBARITASTUR dijo...

A mi todd ante todo me parece un personaje en el buen sentido. En cuanto a sus vinos tengo diferentes opiniones. El legado de zarate está ahí y en cuánto a benito santos destaco el bemil 07 aunque tuve 2 botellas bien distintas, de todas formas me falta un poco más de acidez y me sobra grasa. Y el q me gustó mucho fue el viñedo de xoan 06 -Sino recuerdo mal el nombre- pura salinidad,seguiré probando más

J. Gómez Pallarès dijo...

Sí, muchos hablan del personaje, pero yo no llegué a tanto. Me pareció un tipo con las ideas muy bien puestas y que sabe qué se juega en el asunto (hablo de dinero, claro). Supongo que su experiencia de comeciante de vinos en San Francisco completa un panorama tirando a poco frecuente en este país. No sé si este Viñedo de Xoan 2006 será de Todd. Me suena que comentó que ésta de 2011 era su quinta vendimia en Benito Santos y por lo tanto nos iríamos a 2007. En cualquier caso, no creo haberlo probado este 2006. De todo lo probado de Benito Santos me quedo con las sensaciones de este Igrexario de Saiar 2010.
Saludos!
Joan

sibaritastur dijo...

Joan voy a matizar que cuando hice el anterior comntario no tenía la libreta de notas y lo hice de memoria. Ese Xoan del que hablaba y que era el que mas me había gustado era el 07.
Probé el Saiar 09 con una año de botella- mismo día que el Xoan- y no lo tengo marcado, me faltaba acidez. De todas maneras como comenté, me interesa todo lo que haga Todd

J. Gómez Pallarès dijo...

Buanas noches, S., estoy de acuerdo contigo en lo del Saiar 2009. Todd nos lo estuvo comentando con calma: una vendimia tardía, pillados un poco por sorpresa y, aunque al final la fruta (por lo menos en mi nariz) era de lo mejor que olí y bebí esa noche, el hecho de que un 20% del vino hubiera hecho la maloláctica en fudre, le restaba fuerza y gracia al conjunto. Hay que decir que en Igrexario de Saiar, Todd no hace jamás la maloláctica. Aunque la acidez fuera alta (no tanto como la de 2010, con todo) la maloláctica puede que te diera esa sensación de falta de la misma. Sigo con lo que dije: de Igrexario, 2010, el mejor. Ayer abrí una botella para cenar y de nuevo las buenas sensaciones de las dos últimas botellas bebidas.
Joan

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