05 septiembre, 2011

Priorat 3.0

Sucede de vez en cuando: lo menos planificado, lo más inesperado y casual es lo que acaba saliendo mejor y dándome más satisfacciones. Cuando me dejo llevar por las sensaciones, por el instinto, suelen suceder cosas...Lo más o menos planeado, tras mi vuelta de Mallorca y antes de volver al "duro banco del remero", era pasar por lo menos un día en el Priorat. Mi objetivo, hablado con alguno de los queridos amigos que allí tengo, era vendimiar por la mañana, trabajar en la bodega por la tarde y cenar con otros amigos por la noche. Pero cuando me levanté, resultó que en ese día, finalmente, no se vendimiaba. No me habían mandado ningún mensaje de "madrugón" y me encontré divagando sobre qué hacer mientras conducía hacia el sur. Todas las elecciones que tomé desde ese momento dieron como resultado final el fruto de este post. Así de sencillo. Que suelo entrar (en los últimos dos años casi siempre ha sido así) por el Coll de la Teixeta y Porrera. Pues no: por el Coll de l'Alforja. Que si entro por l'Alforja, suelo torcer, en la Venta, hacia Ciurana para subir a La Morera por ahí. Pues tampoco: hacia Poboleda. Que si lo que hago siempre es parar en Poboleda, pues menos. ¡Hacia Escaladei! En ese momento ya tenía claro que hasta la cita de la tarde, lo que me apetecía era andar por el Montsant y comer en el Rebost de la Cartoixa de Escaladei. Y lo normal es que hubiera torcido a la derecha en Escaladei, hubiera aparcado el coche ante las ruinas de la cartuja y, tras la caminata, me hubiera quedado en El rebost. Pues no. Me fui a la izquierda, hacia la plaza de Escaladei. Paro mi coche y me topo con una reunión de queridos amigos que, lo juro, para nada había sido preparada. Al rato se unió al grupo Ricard Rofes (enólogo dels Cellers Scala Dei). Nunca habíamos hablado más de diez minutos y siempre sobre los vinos que había estado haciendo en el Portal del Montsant. La charla se alargó al tiempo que mi excursión se iba acortando. Al final decidí que me despedía y que me ponía a andar. Pedí que me guardaran una mesa bajos los extraordinarios plátanos que hay en la rambla de la Cartoixa, en el Rebost. Y mis pasos me llevaron (juro que tampoco estaba meditado) hacia uno de los lugares más atractivos de la comarca: la Font Pregona.
Blanc Prior  de Scala Dei 1997
Diré poco de ella. Sólo que es una excursión que se puede hacer en dos horas (ida y vuelta), más lo que uno quiera reposar en la font.  Diré que queda en la vertical de las ruinas modernas de la cartuja y diré que, en mi humilde y para nada documentada opinión, si alguien quiere entender qué es el Priorat, tiene que mirar y sentir esa tierra desde las alturas de la Font Pregona y de los viñedos que la acompañan. Tiene que percibir, además, que los primeros monjes que se establecieron (ochocientos años allá...) en esta tierra, tuvieron que beber de esa agua y tuvieron que dormir en las cuevas naturales (Coves Roges), que se abren a la derecha de la Font. Y tiene que tocar la tierra que se extiende a los alrededores de la Font, en los viñedos de garnacha que hay plantados frente a ella y en los que hay sobre ella, a mano izquierda, hacia el noroeste. Son las tierras que estaban en lo más profundo del mar y que acabaron en lo más alto. Son tierras que nada tienen que ver con las distintas pizarras con las que siempre identificamos al Priorat. Son tierras de gravas, arcillas y arenisca en superficie. Son tierras con distintas cantidades de hierro, pero con hierro. Son tierras veteadas de cal y pobladas, a distintas profundidades hasta la superficie, de bloques de cantos rodados con fósiles marinos y vegetales a mansalva. Son tierras que pertenecen al Priorat y son las que descubrieron los monjes cartujos. Son las tierras en las que primero plantaron. Comí, de alguno de esos viñedos, unos pocos granos de garnacha. Juro que no fueron más que tres, de tres viñedos distintos. Y quedé alucinado con la tersura de la pulpa, con el frescor del zumo, con la rotundidad y fortaleza del hollejo. Cogí un poco de agua de la fuente (por la noche la necesitaba para una ceremonia que no viene al caso) y bajé casi corriendo porque mi mesa estaba a punto de "caducar".

Justo en el momento en que iba a sentarme, veo a Ricard Rofes bajando por la rambla de la Cartoixa con una botella en la mano. Lo dicho: habíamos cruzado cuatro palabras. Me propuso comer juntos y ésa ha sido una de las ocasiones más felices de mis últimos tiempos en el Priorat. Ricard lleva dos años y pico en els Cellers Scala Dei S.A., es persona con una sólida formación pero, sobre todo, con gran inquietud. Y aunque sabe que su celler se debe a la venta de las más de 100 mil botellas que tienen que salir de él (eso obliga), es muy consciente de la historia de la DOQ, sabe bien de dónde viene y, lo más importante, tiene claro dónde quiere llegar. Eso no pasará con todas las botellas de la bodega, sin duda, pero ya aviso: estén Ustedes muy atentos a lo que vaya saliendo a partir de principios de 2011 de la añada 2009 dels Cellers Scala Dei en lo que a garnachas monovarietales se refiere, porque llegan grandes y sabrosas sorpresas. La espoleta que me llevó a escribir este post fue una frase que Ricard repitió varias veces: "bebamos los vinos del pasado para conocer los vinos del futuro". Se fue para la bodega y salió con la botella de la primera foto. Jamás había tomado ese blanco prioratino, Blanc Prior 1997: mitad garnacha blanca, mitad chenin blanc, fermentadas en roble y de 1997. El blanco más antiguo que yo había probado de la DOQ. La botella salió perfecta, el contenido íntegro, su color de plena madurez pero con atisbos de que esa maduración no había llegado todavía al cénit. Un blanco de corte muy "tondoniano", que había ido perdiendo la opulencia de la chenin  y un poco de alcohol para ganar en acero, en navaja, en estilete, en perfil mucho más delgado, pero sin perder su personalidad ni su fruta. Me quedé bastante alucinado, la verdad. Y entonces me propuso el primer "ejercicio". Ricard había hecho su (quiero decir que es suyo y todas las botellas las comercializa él) primer Rar. Vins Singulars 1. Garnatxa blanca 2008. Caramba, pensé, "en una sola comida en Escaladei, y ya llevo dos vinos que jamás he bebido...¡es mi día de suerte!" Ricard había hecho, 11 años más tarde, un vino blanco con los mismos elementos que en 1997, la misma fruta, procedente de los mismos viñedos, aunque con una cantidad mucho menor de chenin blanc (15%): los vinos del pasado se proyectan en el presente para lanzarnos hacia el futuro. Y ese blanco de garnacha es un vino del 2008, pero con gran futuro (para quien se agencie con las pocas botellas que quedan): un vino en el que hizo un batonnage muy discreto (casi dos al mes tan sólo), un vino en el que las prefermentaciones en frío dejaron la fruta con todo su potencial, un vino que mostraba una opulencia fruto de la tierra y de la combinación de las variedades. Con un color amarillo membrillo con atisbos de verdor que augura largos años de vida. Con una boca sedosa, equilibrada en que la acidez de la garnacha blanca se aliaba de maravilla con la opulencia de la chenin blanc. Con unos aromas de tomillo y orégano, de hierbaluisa y menta que invitaban a beber y a beber. Con un vino que evolucionaba y no moría en copa.
Rar 1 2008 de garnacha blanca
La segunda enseñanza que saqué de esa comida sorpresa es la que empieza con la foto inferior y enlaza con las tierras que he descrito antes y con las uvas que comí en las cercanías de la Font Pregona. La charla iba viento en popa, el intercambio de opiniones, de sensaciones, de realidades vividas era intenso y Ricard se "echó al monte". Se fue de nuevo a la bodega y, ¡sí!, volvió con otra botella que había tomado una sola vez y hacía casi treinta años...Otra gran sorpresa para mí y un triple salto mortal porque cuando uno abre un priorat de 36 años, puede pasar de todo...pasó lo mejor. Ese Cartoixa de Scala Dei Priorat 1975 dels Cellers Scala Dei estaba extraordinario. Le dimos un golpe de frío, Ricard luchó un poco con el corcho pero acabó sacándolo íntegro. Y tras su buena ventilación, el vino nos dio dos horas de alegrías y de lecciones. Un vino evolucionado, sin duda, con un color de teja oscura y unos primeros aromas muy de ceniza, de hogar apagado hace horas, de hojarasca seca, que fueron dando paso a una boca perfilada, persistente, amable, ligera y al cabo del tiempo en copa, a todas esas cosas que había ido oliendo y rozando en el camino a la Font Pregona. Porque la mayor parte de viñedos de los que salía esa fruta están plantados, precisamente, de las ruinas de la cartoixa para arriba. Madroños, tomillo, óxido de hierro, hinojo salvaje, zarzamora, cierta salinidad. Y con 36 años, frescor, elegancia, persistencia. Era la segunda lección del día, sí, otro vino que venía de un pasado poco recordado ya hoy, que nos enseñaba qué pueden dar de si estas tierras y estas cepas si las tratamos con las técnicas de hoy, pero teniendo en la cabeza cómo se hacían las cosas antes. En cualquier caso, un vinazo.

Empezaba a asentarse en mi cabeza una manera de entender lo que Ricard me estaba mostrando, que terminó de perfilarse cuando hicimos la digestión en la bodega mismo y probando aquellas diez barricas. Por lo menos...Garnachas de altura (sobre los 500 metros de altitud y más); garnachas procedentes de los terruños que he descrito antes, garnachas que un amigo mío llama "frescas";  garnachas con una buena maceración prefermentativa y una fermentación alcohólica en grandes "cups" abiertos, que dura menos; garnachas a las que no se rompe el sombrero ni se las somete a duros ejercicios de remontaje; garnachas que hacen la maloláctica en maderas viejas y algo más grandes, más adecuadas a la presión atmosférica del lugar donde se encuentran; garnachas que maduran bajo una bóveda de vuelta catalana de seis metros de altura, que es del siglo XVII (la más antigua del Priorat: la sala en la que los monjes cobraban en vino la renta de sus tierras), a  temperatura ambiente que es, casi, la ideal (Ricard dice que hay que bajar un par de grados en verano...yo no metería ningún aparato ahi porque la sala es única en la comarca); garnachas que te dan un perfil absolutamente renovado del Priorat, con un vino mucho más ágil, con la fruta (y no la madera o los procesos fermentativos) como gran protagonista, explosiva, fresca sí. En fin, los vinos que van a salir de los viñedos de Sant Antoni, del Masdèu y dels Artigots van a ser vinos que, en su conjunto y si los pongo en relación con algunos otros que se hacen en terruños geológicamente diversos de estos (pienso en amigos que trabajan en Gratallops, en Torroja y en Porrera), están dando ya un nuevo perfil de vino en el Priorat. Digamos que los vinos más antiguos que probamos en esa comida serían los Priorat 1.0 de la historia moderna de la DOQ. Digamos que los vinos, sobre todo tintos, que han supuesto el Renacimiento del Priorat y que, poco o mucho, han respondido hasta hace bien poco a un perfil más o menos parecido (fuera cual fuera el terruño del que procediera la uva) representarían el Priorat 2.0. Los vinos que ponen encima de la mesa los Magníficos son, además, los vinos que vuelven a situar a la comarca en el mapa. Son vinos muy valorados y son vinos muy apreciados. Y (otra lección que me dio Ricard) en la gama de vinos que representan, son grandes vinos, que conviene tratar y beber con mucho respeto. Y siguen representando un escalón muy alto de calidad.
Cartoixa Scala Dei 1975
Digamos, con todo, que la calidad no es, hoy, el tema. Estoy hablando de maneras de entender el vino y de poner un terruño en la copa. Esos vinos, se quiera o no, marcaron una tendencia que no todos supieron imitar o copiar. Pero casi todo el Priorat se puso a hacer vinos con un perfil más o menos parecido. Podríamos llamarles los Priorat 2.0 porque conocemos y bebemos todavía los priorats que esos "padres" refundadores bebieron cuando se instalaron en la comarca (los Priorat 1.0).  Digamos que las garnachas del noroeste de Escaladei, que probé en las barricas dels Cellers Scala Dei con Ricard Rofes; digamos que las garnachas y cariñenas que probé esa misma noche en una cena en Torroja (procedentes de Torroja y de Porrera: las últimas procedentes de Les Manyes, por ejemplo; o las que van al Planetes de Nin, por ejemplo); digamos que las que he probado en Gratallops (Escurçons o Partida Bellvisos, de Sara Pérez y René Barbier; el Planassos, de Fredi Torres, por ejemplo), y algunas otras (incluso, seguro, algunas que desconozco), están empezando a conformar un estado de cosas vínicas que son, sin más, una revolución. Esto es, una nueva evolución del Priorat 2.0. Nos guste más o menos (¡a mí me encanta, vamos!), creo que estamos asistiendo ya al nacimiento del Priorat 3.0.  Y la  grandeza de esta variedad de tierras que ofrece la DOQ Priorat, junto con el enorme tesoro que significa, también, la variedad de personas y sensibilidades que conviven en las bodegas, es que en estos precisos momentos todos los priorats que yo conozco (1.0; 2.0; 3.0) siguen conviviendo bajo el mismo cielo, se complementan los unos a los otros y, todos juntos, nos hacen entender la historia completa (bebamos lo de ayer para saber qué beberemos en el futuro). Además, siguen dándonos grandes momentos de placer y de recogimiento y, lo que es mejor, seguirán haciéndolo por muchos años. El nacimiento de este Priorat 3.0. así me lo hace ver.

22 comentarios:

Lo Jaume dijo...

Felicidades, el Cartoixa del 1075 és una joya, de la que conservamos algunas botellas, aunque desgraciadamente el mejor era el del 1974, la joya de la corona de esta bodega, pero el vino nace, crece y finalmente muere. Ojalá encontrara alguna botella.
Respecto al RAR, necesita tiempo, pero apunta muy alto. Ricard és un crack donde los hay, y seguro que saca a relucir lo mejor de esta bodega.
Felicidades por el apunte!!!

Malena dijo...

Joan, hace rato que no conversamos, sin embargo nuestros caminos se cruzan y vamos, como por ejemplo este fin de semana, respirando los mismo aires. Siendo nueva en este territorio y en el del vino, tus palabras, de tipo que se patea estas tierras y culturas de toda la vida, le terminan de dar sentido a lo que siento estando ahí, respirando, caminando y circulando por esas infinitas curvas, que te llevan de microclima en micriclima, varían los suelos, los vientos, todo y dan, junto con los hombres y mujeres, unos vinos que te dejan sin aliento y que representan esas tierras y hombres y mujeres. Lo que interesa, junto con eso, lo que asombra y conmueve, es la creación. Cómo te paras en un viñedo con su amo y lo ves sintiendo la tierra, lamentando la falta de lluvia, el exceso de calor, calculando lo que puede ganar pero también perder. Ves, sientes, vives, vibras, esta expresión de que el vino se hace en la tierra, en la planta, en el corazón del que lo cría. Ayer mismo, estábamos Fredi Torres y yo, parados en medio de la finca Planassos, de cariñenas viejas que dan ese vino 3.0. del que hablas. La piel de gallina siendo testigo de cómo ese vigneron, parado al rayo del sol, en lo árido de la sequía caliente de agosto, pensaba lo que iba a pasar con cada grano de esas uvas, lo que iba a hacer con ese menos de medio kilo por planta. Esta añada dará poco vino pero de una calidad brutal seguramente. Por lo que cuentas: la carne de la uva, el dulzor y la acidez notables, la tensión artística de la piel. El vino es arte, subjetivo, discutible, pasión.
Qué buenos descubrimientos has hecho y todo lo que hay por conocer entonces en Priorat, si tu que lo has recorrido de cabo a rabo, todavía puedes soprenderte de este modo.
Un abrazo y perdón por lo larguera!
Malena

Anónimo dijo...

Quan parles dels monjos del Císter que van descobrir aquesta terra et refereixes als de Scala Dei? Si és així és un error. Els monjos de Scala Dei eren Cartoixans (de la Chartreuse o de Sant Bru) i eren quasi oposats als cistercencs, inclús van tenir rivalitats en alguns moments de la història. Si que es veritat que algunes terres de la Morera van ser cistercenques abans que cartoixanes (d'aquí prové la rivalitat). Si et referies a això l'afirmació seria correcta. Felicitats per l'article i per haver redescobert Scala Dei, que no ho oblidem és l'origen del Priorat, i que té tant a dir com tots els pobles veins.

J. Gómez Pallarès dijo...

Benvolgut Jaume, mi primera botella de este vino la tomé hace treinta años, pero por desgracia no guardo ningún recuerdo concreto...fue una más...de esta segunda, ya no me olvidaré jamás. Ricard comentaba que iba abriendo alguna de vez en cuando y que, sin demasiadas dudas, la que mejor le había salido era la que tomábamos en ese martes de final de agosto. Incluso en eso tuve suerte porque nunca dos botellas de ese tipo suelen salir iguales. No tengo en mi recuerdo que se haya cruzado en mi camino una del 74.
Saludos!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

A ti se te perdona todo, querida Malena! Planassos es uno de esos vinos, por lo menos en mi percepción, sí. Ese lo tengo claro desde la primera doble mágnum que probé! Vamos a ver si el clima acaba ayudando un poco y las cosas nos e tuercen. En este mundo de absoluta e increíble imperfección, que es un viñedo en la naturaleza, la línea entre lo sublime y el desastre es a veces tan leve...
Un beso!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Moltes gràcies, Anònim, per la correcció. M'havia equivocat, certament, perquè tot i que Ciscercencs i Cartoixans van compartir territori, del que parlava era de la Cartoixa de Escala Dei i, és clar, els que la van fundar van ser Cartoixans. Fa un moment, en privat, un profund coneixedor de la història de Cistercencs i Cartoixans a Catalunya em recordava el fet. Jo conec bé les dues ordres i les seves diferències perquè he viscut a Poblet i en conec no pocs de Monserrat, per una banda; i, per l'altra, he tingut la sort de poder parlar (sí, sí, parlar encara que algú no s'ho cregui) amb el prior d'una de les poquíssimes cartoixes actives de la Península Ibèrica, la d'Evora, a Portugal.
Moltes gràcies per les teves paraules perquè, certament, posen ben en clar que si comences un fil n'has de seguir tot el recorregut: el fil va començar a Scala Dei, però hi ha un munt de ramificacions interessants, d'història del vi i de les terres, a molts altres pobles del Priorat i, encara que algú es pensi que és polèmic, també de la DO Montsant. Perquè temes legals apart, ambdues DO i DOQ comparteixen no pocs terrers molt semblants, i varietats de raïm també.
Salut,
Joan

Toni dijo...

Cuando estuve de vacaciones por Cambrils probé unos cuantos blancos de Priorat y Montsant y me gustaron mucho, cosa que no puedo decir de los tintos. No puedo con ellos en general.

J. Gómez Pallarès dijo...

Esto es como todo, Toni, te quedas con la impresión de algunos tintos que habrás probado, que no te han gustado nada, y piensas que todos van a ser igual. Por una vez que maté un perro, me llamaron mataperros...
Creo, con sinceridad, que hay un montón de tintos del Priorat y del Montsant que te gustarían porque, probablemente, te darían otro perfil de olores, sabores...Yo me olvidaría del general y, si puedes y te apetece, claro, empezaría a buscar algún particular que se aparte de los estándares que hayas probado y te hayan echado para atrás.
Joan

Toni dijo...

No cabe duda de lo que dices pero he probado unos cuantos de "los grandes" en catas, y bastantes de los medianos y no logro que me entren sobre todo los del Priorat. Y ojo, no soy el típico entusiasta de vinos atlánticos y borgoñas que tanto abunda ahora en el mundillo y que abomina de los vinos estilo Parker.

Los que sí que me gustan son los blancos. Lástima que no se encuentren facilmente fuera de Cataluña.

J. Gómez Pallarès dijo...

Como hubieran dicho los monjes hace unos años "de gustibus nil disputandum", Toni. Yo he disfrutado y disfruto mucho con muchos priorats tintos y no lo paso tan bien con otros tantos. Confieso que la proporción es más equilibrada que en relación con los blancos: hay muchísimos más priorats blancos que no me gustan que no que me gustan. Ahí sí veo un gran camino por recorrer y, en mi opinión, mejorar. De los rosados, ya nada digo porque son casi inexistentes, sobre todo en el Priorat (en el Montsant hay más).
Queda claro que el tinto que se produce en el Priorat da un perfil genérico que no te va.
En fin...para mí, una pena pero no hay nada que objetar a ese gusto personal.
Saludos,
Joan

Antonio Sánchez dijo...

Hola Joan.
Los pocos vinos que he tomado del Priorato me han gustado mucho. He llegado a ellos por artistas conocidos que se han metido en esto del vino y por un amigo con el comemos en vez en cuando. Yo cocino y él pone el vino. Siempre salgo ganando porque por más que me esfuerzo, mi comida no está a la altura de sus vinos. El próximo, me deja el que vamos a tomar la vez siguiente, es Cims de Porrera 1999 classc. Sugiéreme algo Joan para no desentonar mucho, o es mucho pedir. Gracias

Mariano dijo...

Si es que los mejores planes son precisamente los que no se planean. Cómo molan esas jornadas que surgen sin pensar.

Mis encuentros con Priorat, salvo en el caso de Terroir al Límit, me han satisfecho más en lo blanco que en lo tinto, pero sin haber probado, precisamente, el blanco que hacen los chicos de Terroir, ¿puedes decirme algo de ese vino?...

Saludos!

Mariano

J. Gómez Pallarès dijo...

Antonio, ya que me has citado la cosecha de 1999, a mí hay dos priorats que me tienen el corazón robado de esa cosecha: el Mas de Masos 1999 de Cellers Capafons-Osó; y el Mas Doix 1999 de de Cellers Mas Doix. Supongo que no serán fáciles de encontrar, sobre todo el segundo. Del primero vi durante bastante tiempo botellas en Lavinia (tienda de la Diagonal de Barcelona), pero este local ya está cerrado. No sé si en Lavinia Madrid quedarán existencias. El otro que estará a puntod e caramelo, si no ha empezado a decar ya algo (la última botella que probé fue hace dos años y tenía todavía largo recorrido) es el Vall-llach 1999. Otro ejemplar espléndido de esa añada.
Saludos,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues sí, Mariano, te puedo comentar cosas de, Pedra de Guix. La primera cosecha en el mercado fue la de 2008 y la segunda la de 2009. Fundamentalmente lo hacen con garnacha blanca de cepas viejas (de más de 35 años), con pequeños aportes de PX. Puede que en 2009 el aporte de PX sea ya algo superior y que en 2010 el ensamblaje final vaya también por ahí. Están barajando la idea, para el 2011, que ya han vendimiado en perfectas condiciones y anda en una portentosa fermentación todavía, de añadir alguna otra variedad (en este caso extranjera), pero en proporciones mínimas.
Las uvas son pisadas de la forma más tradicional que te puedas imaginas (vaya, sólo hay una...) y el mosto surge de ese primer "prensado" y de un segundo prensado, hecho con una prensa de madera y acero, también antigua. Fermentación absolutamente tal y como salga la cosa (no hay control alguno), y maloláctica en barricas de roble viejas. El 2008, en el que mis pies pisaron las uvas!!!, es un vino de raza, más graso y opulento que 2009, que ha salido ya más perfilado. Se muestra algo más oxidativo que el 2009, pero no digo eso como un defecto. En Pedra de Guix no lo es. Por lo demás, y sin entrar a hacer una descripción organoléptica, sí te digo que todos los aromas del monte bajo y de alguna fruta de hueso blanca están ahí, más hinojo y una larga evolución tanto en copa, cuando has abierto la botella, como en botella si la compras y la guardas. Sólo tiene un "problema": muy pocas botellas y un precio elevado...Pero para mí, sin duda, es uno de los tr4es/cuatro grandes blancos del Priorat en estos momentos.
Saludos,
Joan

Antonio S. dijo...

Perdona Joan, me refería a qué comida preparo que pueda irle bien a este vino.

J. Gómez Pallarès dijo...

Caramba, Antonio, pues ya ves que me he "mojado" bien mojado en cuanto a mis preferencias para esa vendimia...
Pues volviendo a lo que era el origen de tu pregunta, yo a estas alturas de los calores le echaría al vino algún guiso con cierta entidad pero que nos recuerde que todavía estamos en verano: un buen pollo a la pepitoria, por ejemplo, le sentaría de maravilla a estos vinos; o una segunda opción sería algo con conejo, por ejemplo un conejo suavemente escabechado también les sentaría muy bien.
¡Buen provecho!
Joan

Antonio S. dijo...

El pollo en pepitoria ha sido en mi pueblo la comida tradicional de Noche Buena, esa va a ser la opción, mi madre sabe hacerlo bien y me va a orientar.
Gracias Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues si a ese estupendo pollo en pepitoria que vas a hacer le das un poco de reposo y no lo sirves muy muy caliente, sino tibio, creo que será una maravilla con ese priorato servido algo fresquito (16ºC).
Saludos!
Joan

Antonio S. dijo...

Así lo haré, los detalles son muy importantes.
Brindaremos por Joan, un buen tío.

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues muchas gracias!!!
Joan

Ferran alcacer dijo...

Joan, gran article al qual he arribat llegint el de Finca Emperatriz amb un link de la DO Montsant del facebook on parlava del priorat, en el seu conjunt, 3.0. No creus que a part de la savia jove tambe hi ha influit l'auge de la do montsant amb vins menys fusteritzats (2.0?) i mes fruita i frescor? Fa poc vaig assistir a un tast a cegues al do original. Es tractaven de carinyenes prioratines en la seva majoria. I hi va haver un vi que em va emocionar, el Vertical 2005 del petit celler Sabater. Carinyenes de coster velles increibles. Subtil fragancia, fruita madura i un tracte exquisit de la fusta. Priorat 3.0!!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Benvolgut Ferran,
moltes gràcies pel teu comentari i pel teus suggeriments. He de confessar que tot i conèixer, de cada any i ja en fa uns quanys, la major part de la producció de la DO Montsant i la DOQ Priorat, no havia pensat en una relació de causalitat, per dir-ho així, entre el que vaig anomenar vins de Priorat 3.0 i alguns montsants. Hi pensaré però segurament no deus anar errat, no!
Pel que fa al Celler sabater i Mur, els conec, certament, però aquest Vertical 2005 no recordo haver-lo tastat mai. El proper dia que vagi a Torroja, el buscaré!
Salut i, de nou, moltes gràcies!
Joan

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