04 julio, 2011

¿Equilibrio?: dulzor y frescor

Haag Brauneberger Juffer Sonnenuhr Spaetlese 2008
Una pasión ya añeja en mi cuerpo: los riesling. Un descubrimiento más reciente: la pastelería japonesa. Un reto constante: cómo combinar el segundo con los vinos, en general . Una botella de uno de los mejores pagos de Fritz Haag (Mosel, la bodega del año que está ahora cosechando años de trabajo bien hecho), el de Juffer Sonnenuhr en el pueblo de Brauneberg. Cepas de 80 años miran al sur sobre suelos de pizarra desmoronada. En mis notas de un descompensado 2008, Haag se lleva la palma en varios aspectos, quizás el que más en este Spätlese, aunque su Trocken básico no está nada mal. El Spätlese está pasando, ahora mismo, por una fase más modesta que cuando probé las primeras botellas. Pero en un año volverá a crecer (¡ya lo hizo! : aguanté la botella abierta una semana y cada día estaba mejor) y vivirá no pocos años de gloria...Kastera: ese precioso bizcocho japonés que sube  y se hace sin levadura. Con seguridad, el que más me gusta es el que amasa la dueña de Una mica de Japó (¡atención, nota de servicio!: han cambiado de lugar). Tras ella, los del maestro Ochiai. Me gusta mucho combinar el de miel con la fresca gelatina de albaricoque que el maestro Takashi prepara sólo en verano. Pero el maestro se olvidó de mi gelatina...y no habían salido todavía las kasteras de miel. Así que me llevé a casa kasteras de té verde y una gelatina distinta y especial: mizu-wanju de grosella. Hay que servir la kastera templada, como si hubiera salido del horno hace un rato...añádele la textura delicada y el sabor amable de la gelatina fresca (que salga de la nevera, por favor) y combínalo con el Spätlese. Buenos azúcares (80 gr/L) compensados por un gran acidez que casan de maravilla con los dulzores muy contenidos de la kastera y el mizu-wanju. Piña algo madura, mango, raspadura del limón, maríaluisa y, todavía, un punto de carbónico. El dulzor del té no es empalagoso, es discreto como este Spätlese. La finura de la gelatina y la acidez contenida de la grosella (algo de nata había en la fruta) encajan muy bien con esa fuente de verde frescor que es el vino de Haag (7,5%: comprado en Vinialia por 20 y pocos euros). Pienso en cómo será un manantial en Tierra de Elfos y me viene este vino a la cabeza. Dulce y fresco equilibrio, preludio de una buena siesta de verano...quién fuera fauno...

wizu-wanju

6 comentarios:

Smiorgan dijo...

Mi experiencia con estos vinos es limitadísima, algo de Barzen y de St. Urbans-Hof. Eso sí, deliciosos. La conjunción entre dulzor y acidez que tienen creo que es difícil de encontrar en otros vinos.
De la repostería japonesa, ni idea. Habrá que indagar.
Saludos.

CUATRO ESPECIAS Por ELENA ZULUETA DE MADARIAGA dijo...

TU VAS A ECHAR A PERDER MI DIETA MÉDICA, ENTRE TANTA DELICIA, NO SE YA POR DONDE MOVERME.
YA SE DE TU DEBILIDAD POR LOS RIESLING PERO SI LE SUMAMOS ALGO DE COMER Y HACEMOS UN BUEN MARIDAJE ¿QUE MAS TE VAMOS A PEDIR?

ACABARÁS CON MI CARTERA ECONÓMICA JAJA

ME ENCANTA LEERTE

UN ABRAZO

J. Gómez Pallarès dijo...

Yo tengo mucha suerte, S., porque mi natural debilidad por la cepa riesling ha sido educada y alimentada por amigos y empresas que saben mucho, mucho de esto. Y aunque en Barcelona no se puede encontrar de todo, mi experiencia es amplia porque he podido probar bastante. También ayuda que haya pasado no pocas épocas en Alemania, claro...
Pero tengo claro que en todo lo que me quede de vida (y6 espero que sea muchísimo!!!), las dos variedades blancas extrangeras que más quiero conocer y de las quu quiero beber cuanto más mejor, son la riesling y la chenin blanc. Así de claro lo digo: las más verstátiles, las que puedses trabajar con cualquier nivel de azúcar, las que pueden vivir más y mejor...
A por ellas, vamos!!!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Elena, mujer, seguro que entre lo que te dicen los médicos y un pequeño premio/capricho de vez en cuando, encontrarás también un equlibrio!!! Además, la pastelería japonesa tiene de todo, como en todas partes, pero buena parte de ella es ligera y equilibrada. Y sobre los vinos, ya sabes: aquí sólo se recomiendan cosas que, bebidas en su justa medida, sólo hacen que bien al cuerpo y a la mente!
Un beso!
Joan

Olaf dijo...

Es lo mas bonito de los dulces alemanes. Esa explosión de acidez acolchada por el azucar... adictivos los moselas dulces. El otro día de este mismo productor un auslese GK 2002 que deberían embotellar en magnum como mínimo.
Saludos
Olaf

J. Gómez Pallarès dijo...

Esto que dices de embotellas en magnum según qué cosas tendría que ser una normativa europea, Olaf! Estoy completamente de acuerdo contigo y, sobre todo, en estos vinos de larguísima capacidad de guarda y envejecimiento. Cada vez que pillo una botella de Mark Angeli en magnum, por ejemplo, la compro...por hablar de un productor de mi otra blanca fetiche, la chenin blanc. Además, las magnums de riesling son botellas increíblemente bellas. Y además, hay que decir que los vinos de Haag tienen precios muy interesantes. Este GK tuyo, ¿el del fudre 9?
Saludos!
Joan

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