19 julio, 2011

Carvalho-Montalbano Connection

Morralets a la brasa con polenta de I Xemei
"Tenía que comer alguna cosa. Abrió de nuevo la puerta de la nevera. A pesar de la falta de agua, Adelina lo había conseguido. Caponatina, la sanfaina siciliana, queso de Ragusa y sardinas con cebolla. Inexplicablemente, le volvió el hambre de golpe. Lo puso todo en un azafate y lo sacó al porche con una botella de vino blanco bien frío. Se lo comió con toda la calma del mundo".  La pequeña cita de uno de los homenajes cotidianos que Salvo Montalbano (trasunto siciliano de MVM, Carvalho, Camilleri, todo revuelto) se da en su última novela gracias a las habilidades de Adelina, me sirve para enlazar con el post anterior.  Raul Domingo Toledano propuso (en el feisbuc) la inevitable conexión entre mi relato sobre el Mam i Teca carvalhino y las novelas de Andrea Camilleri con Salvo Montalbano como protagonista y Adelina y Enzo (dueño de una trattoria), como alteregos sicilianos de Biscúter. Fue así la cosa.

"Raul Domingo Toledano: Magnífico Joan, después de idolatrar a Pepe Carvalho yo he continuado adorando a Montalbano, de Camilleri. Un saludo.

Joan Gómez Pallarès: Muchas gracias por tus palabras, Raul! Por supuesto, tienes toda la razón: yo me quedaba en este post con MVM, Carvalho y Biscúter. Pero hay vida más allá de Bangkok, sin duda, y se llama Andrea Camilleri!!! Su última novela, Il campo del vasaio, es, para mí, la mejor de la serie: una delicia, también en aquello que ahora más nos une, ese espíritu canallo-goliárdico que va del Raval barcelonés a la playa de Marinella. Hay una cosa que nos une a todos, Raul: de MVM a Carvalho y Biscúter, de Camilleri a Enzo y Adelina, de Alfons a todos nosotros: el pescado azul!!! Cuando salen esas sardinas con cebolla de la nevera de Montalbano, sonrío feliz. Por eso elegí los jureles, claro...fue el supremo homenaje a algo que he intentado sintetizar en este post. Por lo demás, esta última novela tiene algunos pasajes gastronómicos deliciosos: esos cannoli gigantes con moscato di Pantelleria en el despacho de Pasquano...y ese brevísimo diálogo entre camarero y Montalbano (en su exilio de Génova) que, cómo no, es literalmente un pedazo de lo que viví ayer. Una trattoria que muestra los peces en vivo y en directo y Montalbano que negocia el segundo con el camarero. Le dan pena esos peces tan vivos...y no se le ocurre preguntar otra cosa que "¿Y una escalopa a la milanesa podría ser?". El camarero responde solícito: "sí, si se va a Milán, sí". Y acaba comiendo, cómo no, un estupendo lenguago, como mi compañero de mesa comió sus espárragos con aceite y no con mahonesa!

R.D.T.: Hola Joan, comparto plenamente tu valoración de El campo del alfarero y creo también que Salvo tiene predilección por el pescado azul: los salmonetes como los hacen en la Osteria de San Calogero, en Porto Empedocle, o la trattoria de Enzo, salmonetes de roca grandes sobre un lecho de patata panadera regada con fumet de pescado, cubiertos de limón en finas láminas y al horno, rellenos con salsa de espárragos o sencillamente fritos.Y los canoli siempre evocadores de la escena de El Padrino III en la que Connie envenena a Don Altobello en un palco de la ópera. Acabo de leer la nueva novela de Camilleri, El traje gris, magnífico relato aunque no pertenezca a la serie Montalbano, en el cual aborda las complejidades de unas relaciones matrimoniales que son presentadas a través de una mujer como mantis religiosa y en ella volviendo al pescado azul aparece un nuevo guiño esta vez bajo la forma de un plato de pasta con atún.

J.G.P.:Esta última novela de Salvo Montalbano está especialmente sembrada, tanto en la propia intriga como en las referencias gastronómicas. Puede que la trattoria de Enzo quede menos visible pero yo, mañana mismo, me hago la receta de Adelina: unos suaves cortes de atún fresco a la brasa, poco hecho, acompañados de gambitas peladas y todo ello, aliñado con una vinagreta. Todavía no he entrado en esto, pero hay situaciones en las que los "extremos" se tocan: hablo de Venezia y de Sicilia. El mar las hermana, el pescado azul también. Hoy he estado de nuevo en el incomparable I Xemei, deBarcelona, donde he tomado unas sardinas en sazón (cebolla, suave vinagreta), que eran un escándalo. He seguido con una caballa fresca a la brasa, unos boquerones marinados sobre tomate troceado y unos bigoli venezian (la pasta más veneciana), que llevan una salsa emulsionada de cebolla, anchoa y un punto de vinagre y limón. No será la Osteria de Porto Empedocle ni será siciliana, pero en Barcelona tenemos mucha suerte de tener I Xemei. Entre ayer y hoy prometo que siento cómo Carvalho y Montalbano corren salvajes por mis venas!"

Seguro que habrá otros locales en Barcelona, pero por ahora, los dos que más me devuelven el espíritu entre goliardo, cómplice, sonrisa picarona y amplio abanico de socarronería y matices, acompañados de algunos grandes platos italianos, son dos: en la foto superior, tienen Ustedes unos extraordinarios "morralets" (pulpitos) a la brasa con polenta (etérea, sápida, enorme)  de I Xemei, en la falda de la montaña de Montjuïc. Sus dueños y su cocina son la quintaesencia de la mediterraneidad, sin más. Les quiero. Lo saben. En la foto inferior, una taza de buenísimo café servido por uno de los mejores profesionales, italiano, de la ciudad, Thomas Rossini, del Nuvola café. No es, stricto sensu, un restaurante italiano, pero sirven platos italianos siempre (con un menú a un precio muy conveniente), tienen una buena selección de vinos italianos y está de cojefe Thomas. Punto y aparte para él. Es el tipo más serio y divertido de la ciudad. Nunca sabes cuándo te la pega. Tiene complicidad y empatía absoluta con cualquiera que entre al local. Sabe qué dar a quién darlo y lo hace con una sencillez y suave espíritu socarrón que me tienen subyugado. Es, además, el local de la ciudad donde te puedes tomar un gran café con uno de los mejores amari de Italia: el Riserva Speciale 1999 de Bràulio (de Bormio: no os perdáis su web!), la quintaesencia de los amari, seco pero amable, contundente pero sedoso, fresco y digestivo, la fragancia de la Valpolicella y sus montes metida en una botella.

Si alguien quiere saborear la conexión Carvalho-Montalbano en Barcelona, no tiene más que trazar una ruta entre Mam i Teca, I Xemei y Nuvola Cafe. Ha sido un placer.

Braulio e caffè

18 comentarios:

Jose dijo...

Un buen café es tan raro de encontrar como una paella bien hecha; como un pescado azul sin vilipendiar.

No hace mucho, ya lo escribí, hice unas hamburguesas caseras de melva, picando los lomos a cuchillo. Merecieron abrir un champagne (Gimmonnet SC '99).

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

A mí me gusta mucho el café, Jose, y estoy, por lo general, muy decepcionado del nivel del asunto en Barcelona. Este estaba rico, pero la copa de Bràulio lo mejoró sin duda!
Esa combinación de hamburguesas y Gimonnet parece pero que muy interesante. La buscaré!
Saludos,
Joan

CUATRO ESPECIAS Por ELENA ZULUETA DE MADARIAGA dijo...

DESDE LUEGO NO OS ABURRÍS, QUE ENVIDIA AL LEEROS, QUE GANAS DE ESTAR AHÍ Y DE DISFRUTAR DE TODO ESO.
PERO CUANDO MENOS TE LO ESPERES, TE AVISO Y APAREZCO POR TU TIERRA

UN ABRAZO

J. Gómez Pallarès dijo...

Ya ves tú, Elena, qué alegrías nos damos!!! Es que esto son cuatro días que conviene pasar lo más arreglado posible!
No caerá esa breva de que te pases por aquí...
Un abrazo,
Joan

Jose dijo...

(me he tenido que buscar, porque ya no me acuerdo ni cuándo lo he escrito)

Era el post de "El sabor de las tres de la tarde".

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por el dato, Jose. Ya en casa y con un poco de calma, me pongo a buscarlo.
Saludos,
Joan

Anónimo dijo...

Joan, como nos haces soñar. Como que no quiere la cosa nos hemos ido de vacaciones por el país de la bota.
No hay nada mejor que aprender de los que saben.
Un abrazo.
Bentley.

J. Gómez Pallarès dijo...

Amigo Bentley, aquí lo que sabemos es pasárnoslo bien y vamos, no hay como socializar el conocimiento y compartir las experiencias. Y de esto, la verdad, no hay como tener unos cuantos buenos blogs de cabecera. Cada vez que leo las aventuras de algunos de los que circulan por ahí (tipo Los amigos de ligasalsas, para entendernos) pienso "estos sí que saben"!!! Y que viva MVM!!!
Un abrazo,
Joan

CUATRO ESPECIAS Por ELENA ZULUETA DE MADARIAGA dijo...

De vez en cuando tengo citas en los médicos de Barcelona y cuando me toque la siguiente revisión, da por hecho que te aviso con tiempo y algo organizamos.
un abrazo

jordi dijo...

¡Qué estupenda evocación! Carvalho y Montalbano, mediterráneo hasta el tuétano. Pero no hay dos sin tres. ¿Qué decir de la sombría vitalidad mediterránea de Fabio Montale, el personaje marsellés de Jean-Claude Izzo? En esa turbulenta y a ratos asfixiante Marsella, con sus retratos de inframundo, Montale se redime como aficionado al buen vino, a la gastronomía con fondo, a la pesca, ¡y a esas doradas a la brasa que prepara los domingos!
Saludos,
Jordi

J. Gómez Pallarès dijo...

Sería estupendo conocernos, Elena, y echarle algún brindis y algún buen guisote al encuentro!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Fantástica aportación, Jordi, y muy oportuna. la trilogía marsellesa de Izzo abunda en algo que es bastante característico de la novela negra en los puertos del Mediterráneo: buen beber y mejor comer (en este orden: no sé por qué pero en general los autores privilegían las decsripciones de la comida antes que del vino).
Salut!
Joan

fallenangel dijo...

Estupendo post. Últimamente me ha entrado el gusanillo del vino y este blog me ayuda mucho. Otro de mis sitios favoritos es el Club Torres tiene mucha info y una aplicación para Iphone. Un saludo y gracias

Jose dijo...

Rompamos secuencias...

Están bien pensados los infinitivos... Comer... beber... Tiene rázón Abraham García...

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Yo con Torres tengo enormes y gratificantes experiencias con su director general, que es de las personas que más sabe de vino en el mundo, y con algunos de sus vinos, sobre todo el Reserva Real y el Mas La Plana. Tengo ahora en cartera un Torre Fransola del 2009, que ya he probado alguna vez este año y no me ha hecho mucho la pieza. Volveremos a él. Y del Club Torres poco puedo decir porque no soy asiduo, ni presencial ni telemáticamente. Miraré lo que comentas, por supuesto.
Gracias,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Jose, lo siento, se había quedado este comentario tuyo en el agujero negro que es la moderación interna de Blogger. Los infinitivos son perfectos siempre que no sean apaches: necesitan como el vino que bebemos de un verbo principal!
Saludos,
Joan

Iesus dijo...

Y, mientras, en la otra esquina del ring gastronómico el Kostas Jaritos de Petros Márkaris se despacha a gusto, cada vez que no lo ve su mujer (o si tiene ganas de chincharla, estando ella delante y despreciando su cena) unos grasientos souvlakis en el mismo papel en que lo envuelve el del puesto callejero...

J. Gómez Pallarès dijo...

Qué grande eres, Jesús!!! Digamos que en ese imposible ring gastronómico, en que se puede matar por una sardina, Biscúter es a Carvalho lo que Adrainí para Jaritos, aunque no haya papeles por medio y Charo se pusiera algo quisquillosa...
Un abrazo!
Joan

Publicar un comentario en la entrada