24 junio, 2011

Emmanuel Brochet premier cru extra brut 2005

Pasta para Brochet
La huella de Emmanuel Brochet es de las que llegan para quedarse por mucho tiempo. En Villers-aux-Noeuds, su padre tenía arrendadas 2,5 Ha de tierras clasificadas (viejas historias de Reims) como premier cru. Las explotaban otros, hasta que llegó Emmanuel en 1997. Sólo tiene ese trozo de tierra y en un solo viñedo. Está al sur de la ciudad y al oeste de la Montaña de Reims. Sobre una pequeña colina cercana a la autopista, bastante dominada por el viento, la chardonnay señorea la parte alta, mientras que las pinot noir y meunier se encuentran en la baja. Cepas jóvenes alternan con cepas de más de 60 años, sobre suelos que son de arcillas y limo en superficie, y de yeso en profundidad. Se hace sencillo describir el trabajo de Emmanuel: todo lo hace él, todo lo controla él. Conoce su viñedo a la perfección y su trabajo biodinámico (empezado ya desde el 1997) le hace estar siempre a pie de cepa para sentir qué necesitan las plantas y el suelo en cada momento. Sabe siempre qué necesitan sus plantas tanto como necesita él sentirse cómodo en su viñedo. Cuando una persona produce tan poco como él (no sé si llegará a las 10 mil botellas anuales) y su relación con la tierra es de esa intensidad, no puede sorprender que declare: "Mon but est d'avoir une belle synergie entre tout ce que je fais. Faut apprendre à vivre autrement en bio, déjà à perdre de l'argent. L'essentiel: rentrer des raisins équilibrés."

Equilibrio es la palabra, en sus champagnes. Añadiría finura y delicadeza.  Los mostos proceden de una prensa tradicional y la vinificacion se hace en madera usada. Emmanuel bloquea la maloláctica y con eso, consigue que sus vinos tengan una frescura impresionante. Esa es la cuarta palabra: frescor. La quinta es autenticidad: no sólo se trata del respeto del biodinámico por ofrecerte la fruta tal cual es. Es que en un vigneron de la Champagne, eso tiene que llegar hasta el degüelle (siempre posible de saber aunque no en la botella: ahora estoy bebiendo botellas que han sigo degolladas en diciembre de 2010. Y es lo que necesitan estos vinos: un mínimo de seis meses para empezar a expresar lo que llevan dentro): su "licor" de expedición (estamos hablando ahora de 4 gr/L) es el mosto concentrado de uva. Inodoro, incoloro, no altera el gusto natural de los vinos. Este 2005, 12%, ha tenido una crianza corta (más frescor) en lías muy finas, sin filtración ni clarificación. A tercios las tres variedades, pero con una característica que Julien me explicaba: yo notaba la fuerza y pujanza de la pinot meunier en el ensamblaje. Y la razón es que Emmanuel usa una chardonnay más madura, más de fruta blanca y menos cítrica que las típicas de la Côte des Blancs. Esa "neutralidad" ensambla de maravilla con las acideces mayores de las PN y PM y las hace destacar en el resultado final, sobre todo la última. Siempre he pensado lo mismo con los vinos de Emmanuel: me tira como pocos la fuerza y sabor de su PM. El día que se decida a hacer un monovarietal de esa variedad, sonarán las campanas de mi barrio.

Su agricultura no busca la concentración y los bajos rendimientos. Busca la uva equilibrada, con ph quizás más bajos, más madurez, menos acidez. Armonía es la palabra que faltaba para completar el puzzle de los vinos de Emmanuel. Tanto su ya célebre (Michel Bettane dice de él que es el vigneron que está en boca de todo el mundo en estos momentos) Le Mont Benoît NV (ahora tenemos en el mercado un extraordinario ensamblaje de 50% PM y 25-25 PN y Ch, con 85% de 2007 y resto de 2006, también degollado -por lo menos las botellas que hay en Barcelona- en diciembre de 2010) como su innominado Vintagé 2005 (¡sólo pone su huella en la etiqueta! ¿Se puede decir más con tan poco?) llenan de sentido las palabras que he usado para definir el trabajo y los vinos de Emmanuel: equilibrio, finura, delicadeza, frescor, autenticidad, armonía. Durante esta semana de barbarie que hemos vivido, pensé: "¿qué vigneron me permitiría, a través de esas palabras, rendir un homenaje y un recuerdo a alguno de los vinos de Terroir al Límit -pienso, sobre todo, en Les Manyes 2007 y 2008- que me han llevado a sentimientos parecidos? Emmanuel Brochet fue la respuesta. Y me he pasado la semana bebiendo Le Mont Benoît NV (paladeo cada gota de esa pinot meunier en mi cabeza) y ese Vintagé 2005. Como siempre pasa con los grandes vinos biodinámicos (y con los champagnes de crianza, exactamente igual), todo sabe mejor, todo se entiende mejor a las 24, a las 48 horas después de abrir la botella. Y con un champagne, sucede lo mismo. Que nadie tema por la burbuja. Su frescor, su finura seguirán ahí, y cada vez se integrarán mejor en el vino, cada vez serán más el aliado que transportará esas moléculas de placer a lomos de un carbónico delicado y nunca protagonista. Este 2005 sabe a campo abierto en otoño. Sabe a levadura de París. Sabe a humo del sarmiento  quemado en primavera. Tiene el punto de primor vinoso de la pinot meunier, el aire floral de la chardonnay (ese olor de la primavera de las primeras amapolas...). Sí, es un champagne que se mueve entre las sensaciones del otoño y la primavera pero que se bebe de maravilla con los primeros calores del verano. Es la "huella" más personal de Brochet: esa cereza negra ácida, entera, enorme. Ese fondo de sandía en el verano siciliano. Sólido y muy bien hecho, discreto, fino. Fruta roja de baya fresca, ácido, arándanos rojos. Con las horas, asoman matices de anís estrellado, pero sin ápice de autólisis (el batonnage ha sido mínimo porque busca que el vino envejezca bien, pero conservando al máximo su frescor). Panecillo recién horneado. Mata de hierbaluisa revuelta en esa noche de verano que ahora nos saluda, inquieto.

Empecé a beber esta botella (la 828/ 2106 del 2005) con la pasta de la primera foto. Reivindico que, más allá de papanatismos variados sobre la pasta fresca, hay un montón de recetas y platos que se tienen que hacer con pasta deshidratada. Éste, por ejemplo, supo a gloria: sobre un fondo sofrito de cebolla cortada a la siciliana (tal y como cortan allí piernas, manos y dedos), dados de calabacín fresquísimo y de berenjena. Apenas 10 minutos a buen fuego, con un poco de sal, orégano y tomillo. La pasta al dente, la farsa encima, un poco de aceite y de pecorino romano rallado, una pizca de tomillo. Una copa de Brochet. Y la gloria...¡Que tengáis un buen dia de Sant Joan y un feliz verano!

Brochet premier cru extra brut 2005

14 comentarios:

rafa bernabé dijo...

Me alegra enormemente que esta medicina te vuelva a la vida Joan, y también contento por que de una vez por todas, las hijas de un dios menor ( pinot meunier), esten donde se merecen, gracias a la labor a veces ingrata de hombres de la tierra como E. Brochet, Jérôme Prévest, y seguro que muchos mas viticultores, hombres y hacedores. Gracias por compartirlo. Salud

J. Gómez Pallarès dijo...

Yo tengo a tres personas en los altares de la pinot meunier, amigo Rafa, aunque no he probado ningún monovarietal todavía de Brochet (pero he leído que lo hizo en 2005: me cuenta Julien que de las 10 mil botellas que produce, siempre hay unas 3 mil que andan en experiencias diversas: menudo tipo!): la parte que entiendo que procede de las uvas más mimadas del mismo Brochet en sus ensamblajes; las de Jerôme Prévost (mucho más directo y contundente) y las de Françoise Bedel, que sólo trabaja PM en Croute-sur-Marne. Excepcional esta mujer en su Entre Ciel et Terre NV, brut de lo más gastronómico que he probado jamás.
Salud!
Joan

Smiorgan dijo...

Suena muy bien ese champagne.
Yo he descubierto hace nada los champagnes de pequeño productor, Gimonnet-Gonet, André Clouet (no tan pequeño), y me encantan.
Feliz día de tu santo, Joan.
Saludos.

Anónimo dijo...

Ante todo muchas Felicidades.
Tengo que decir que no he degustado nada de Brochet.
Todo lo demás lo suscribo.
Salut!

Bentley

J. Gómez Pallarès dijo...

Pierre Gimonet et Fils, amigo Smiorgan, es un champagne que tengo la suerte de beber desde hace años porque su importador en España es un buen amigo. Siempre es una buena elección. Su brut de Cuis, premier cru, NV, es un buen champagne Blanc de Blancs a gran precio. Su Special Club es de ensueño. De André Clouet poco puedo decir que no haya ya escrito: su 1911 es uno de mis preferidos y el cuvée que Clouet preparó para la serie Matador (Cuvée Alfaro) es una pinot noir de ensueño, madurada en viejas barricas de Sauternes...un punto muy especia. De Phillipe Gonet conozco poco: el que más, el Cuvée especial que ha hecho mi amigo Jordi Melendo. Es una casa grande que trabaja bien.
Pierre Gimonet, además, es una de las selecciones de Terry Theise para Skurnik, así que tu entreno está siendo de los buenos!!!
A mí, lo confieso, los grandes champagnes (da igual, casi, si el productor es grande o pequeño) me vuelven loco.
Emmanuel Brochet es un tipo a seguir, sin ningún tipo de duda.
Muchas gracias por la felicitación!!!
Un abrazo,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Que yo sepa, Bentley, sólo tiene en el mercado español ahora mismo los dos champagnes que he citado en este post y que me he bebido estos días...por suerte me quedan dos botellas de Mont Benoît que, con ese degüelle de diciembre de 2010, todavía aguantarán unos meses divinos.
Es un tipo al que hay que conocer, sin duda, y bebido lo bebido, el día que pille una de sus botellas monovarietales, será fiesta grande en mi casa.
Salut!
Joan

Smiorgan dijo...

Yo de Clouet he probado su Grand Réserve Grand Cru, y de Gimonnet-Gonet el Brut Blanc de Blancs Grand Cru. Ambos deliciosos.
Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

De esta empresa creada por los Gonet, creo..., Gimonnet-Gonnet, no he probado nada. Todo lo que hacen es Blanc de Blnacs, ¿verdad? Ya caerá...
Gracias!
Joan

Smiorgan dijo...

Aparte del Blanc de Blancs, tienen un Millesimé 2005 100% Chardonnay, un Brut Tradition 80% Chardonnay y 20% Pinot Noir, un Gimonnet Gonet Carat du Mesnil Grand Cru 100% Chardonnay du Mesnil y un Gimonnet Gonet Rosé 75% Chardonnay y 25% Pinot Noir.
Por lo que he leído, la marca la han creado Philippe Gimonnet junto con Anne Gonet.
Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por la información, S. Esta tarde leía la selección anual de Terry Theise de champagnes y he constatado, una vez más, que hay mucho más por beber y conocer que bebido y conocido. Me he dicho "eso es bueno"!!!
Saludos,
Joan

Jose dijo...

He bebido no hace mucho el Special Club de Gimmonet, 1999 y es sorprendente lo extremadamente joven que se muestra.

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Absolutamente de acuerdo, Jose. He bebido varias botellas de este Spécial Club 1999 y es un blanc de blancs extraordinario, lo tiene todo, también la capacidad de envejecimiento.
Estas viñas viejas de Cramant y de Cuis son una pasada...
Saludos!
Joan

jordi dijo...

Habrá que conseguir algo de Brochet, Joan. Tu descripción lo coloca en el primer lugar de los desiderata venideros. El último champán que me vendió Julien, un Benoit Lahaye Brut Essentiel Grand Cru, en casa nos pareció de los mejores jamás probados (seis meses tras el degüelle).
Y completamente de acuerdo con lo de los 'papanatismos sobre la pasta fresca', si te refieres a la creencia según la cual en cualquier circunstancia es preferible la pasta fresca. Verlo así equivale a dejar fuera de juego gran parte de nuestra tradición gastronómica -¡la mediterránea!-, lo cual parece poco prudente. ¡Seamos pues epicúreamente prudentes, al menos en este punto!
Salut,
Jordi

J. Gómez Pallarès dijo...

El Brut Essentiel de Benoit Lahaye es un champagne miy placentero pero que, en mi opinión, no tiene tantos matices como estos de Brochet. Otros de Lahaye, sin duda, sí. He estado leyendo estos días todo lo que he encontrado de Brochet y cada vez me gusta más. Primero lo bebes, después te cuentan alguna cosa. Y después, empiezas a investigar. Para mí tiene mucho mérito que el tipo declare, de buenas a primeras, que ya tiene claro que su manera de trabajar no lo hará rico. Que lo que quiere es que la familia pueda vivir del viñedo y que la uva y su fruto respondan al equilibrio que él mismo quiera para sí en relación con sus cepas. Buff...Después, uno va viendo cómo le reciben algunos de los gurús del asunto en Francia y aunque eso suele traérmela al pairo, veo coincidencia en este hombre. Y para rematar, me entero de que una parte no pequeña de su pequeña producción la dedica el hombre a satisfacer sus inquietudes investigadoras. Este es mi perfil!!!
Aquí sólo tenemos dos vinificaciones, caras para lo que se suele pagar por una botella de espumoso (entre los 30 y los 40€), pero meceren mucho la pena.
Y sobre el resto, estamos hablando de nuestra tradición harinera pero también de la de Italia, donde los pastifici tienen una sólida reputación pero donde muchas recetas (y ellos lo saben mejor que nadie) requieren del sólido apoyo de una pasta que no sea fresca. Una de mis preferidas, por ejemplo: aglio olio e peperoncino. O la que "pondré" en el próximo post...o mil más...
A cada receta lo que le corresponda, vamos.
Salut,
Joan

Publicar un comentario en la entrada