28 febrero, 2011

Fastvínic

Logo de Fastvínic

Digamos que el diseño y las marcas, per se, no me dicen nada. Digamos (aunque alguno no se lo crea) que antes de entender de verdad qué significaba Monvínic tardé unos cuantos meses. Me echaban para atrás, casi me intimidaban, los uniformes, la decoración, cierto tipo de gente que solía encontrar allí...hasta que descubrí el alma del local: los que lo han hecho, los que trabajan en él y su pasion por el vino y por la gastronomía. A partir de ese momento, me siento y me hacen sentir allí como en casa. Digamos que con Fastvínic me ha pasado algo muy parecido pero con un desencuentro mayor. Estuve cuando abrió y me colapsé: por la gran cantidad de gente, por el ambiente casi claustrofóbico (yo lo soy...) que supone la circulación por el local, por la iluminación nocturna, por los vasos en que se servía el vino...

Ensalada de lentejas en Fastvínic

Me dije: "hay que darle tiempo al local, tú tienes que darte tiempo para entender de qué va". La segunda ocasión en que estuve, salí casi igual. Cometí el error de ir solo y casi tengo que hacer un curso de especialización para entender el mecanismo del servicio, el del pago de la comida, el del vino y su propia tarjeta de pago. Por no decir que no me hacía a la idea de los vasos, todavía. Y que, además, tenía casi que dislocarme el cuello para intentar combinar los bocadillos que se me ofrecían (o explicaban) en una pantalla y los vinos, que se mostraban en otra pantalla, 90º oeste. El local, con todo, mostraba ya una de sus grandes bazas: lo que se sirve, aunque todavía algo desigual, empezaba a gustarme bastante o mucho, siempre con productos muy cercanos y de exacta trazabilidad. Pongamos esta ensalada de lentejas como ejemplo, deliciosa, bien aliñada, con contraste de fruta y de verduras y un tomate (en invierno...) convincente. Pongamos otro ejemplo, que no me convenció tanto: un bocadillo de pies de cerdo con espinacas baby, que falla en el tipo de vinagreta que, en mi opinión, tendría que ensamblar el conjunto.

Bocadillo de perdiz en vinagreta de Fastvínic

Me repetí: "vamos a darle una tercera y última oportunidad". Esta vez con la familia y en horario sabatino. Tranquilidad y bonita luz en la ciudad que se transmitía, no sé cómo, al local. Entramos, pedimos, nos sentamos, esperamos nuestros bocadillos y ensaladas. Había poca gente hasta que entraron otras dos familias con niños pequeños. Sin apensas darme cuenta, empecé a sentirme cómodo en el local. La selección musical es extraordinaria y por primera vez podía oirla con calma y en esplendor. Me repanchingué en el asiento, mi espalda tocó la pared, mi nariz se asomó a un La Lluna La pruna 2008 (samsó y monastrell del Penedès, de Alemany y Corrió) y el vaso, por primera vez, me dejó entrever los matices de este buen vino (fresco, con aceitunas negras tipo Kalamata, ciruelas, muy agradable). Una niña cogió uno de los rotuladores que cuelga de una larga pared-pizarra y empezó a dibujar en ella. Llegó un extraordinario bocadillo de tibia perdiz en escabeche, envuelta en crujiente pan rústico (en la foto). Mordisco, vino, música, conversación relajada. De golpe percibí la amabilidad del local, la caricia y naturalidad de sus materiales (te envuelven), la sensibilidad de quien ha pensado los bocadillos (el susurro de la tierra cercana en ellos), la preparación de quien ha escogido los vinos y la inteligencia de quien se dedica, con tesón, a contar cuantos cochecitos con niños pequeños pasan por Fastvínic. Y, por primera vez, me sentí cálido, confortable, cómodo, bien acogido en él, comiendo y bebiendo a gusto.

La lluna i els vins a Fastvínic

Que nadie busque en Fastvínic un alterego decorativo, más barato y alternativo de Monvínic. En Monvínic se puede comer un platillo y una copa de gran vino por 20€. Y en Fastvínic, ese último día, comimos por 15€ por cabeza. La diferencia no está en el precio. Está en el tipo de sensaciones que te transmite el local. Vibras con cosas distintas, con otro tipo de comida, con otro tipo de utensilios, con otro tipo de compañía y otro concepto de local. Lo más importante: vibras porque sintonizas. Eso me pasó a mí. Por supuesto: hay cosas que mejorar y arreglar. No todos los panes están a un mismo nivel. La idea del vaso, si fuera un "impitoyable", sería genial. Los postres suenan todos demasiado igual y, sinceramente, les falta "un hervor". La carta de los vinos tiene que poder leerse en el mismo momento en que estás eligiendo la comida. Y el proceso por el que lo que has pedido llega a tu mesa, con el vino que has elegido y te has puesto tú mismo, es algo complejo. Ahora sé que funciona bien con poca gente, pero no estoy tan seguro de que aguante cierta aglomeración.

Todo esto no me preocupa. Sé que el hombre que cuenta cochecitos y su gente piensan constantemente en cómo mejorar lo que han empezado. Y yo sé ya por qué he empezado, también en Fastvínic, a sentirme como en casa. Cuando marchábamos, miré a los ojos de la sumiller que nos había presentado los vinos (ese sábado, ella y su compañero, a los que no conocía de nada ni ellos a mí, lo hicieron con paciencia con todo el mundo) y le pregunté, casi a bocajarro (aunque con una sonrisa...), para que no pudiera meditar la respuesta: "¿te sientes a gusto trabajando aquí?" Sonrió y asintió. Yo también salí con una sonrisa de satisfacción.

26 comentarios:

Jose dijo...

Imbuido de mi natural pejiguerismo... ¿Vaso?.... ¿de vino? 8-o Mira que si diera igual vaso que copa se llamaría Vaso Davis ;^)

Sin conocerlo no lo juzgo, pero como norma general, si el proceso por el cual hago la comanda de sólidos y líquidos requieren de un aprendizaje ya miro con cara de chino sospechando... No termino de comprender esos lugares en los que hace falta un PREU para poder pedir :-/

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

En efecto, Jose, creo que es lo mejor hablar de las cosas cuando las conoces de primera mano. El impitoyable también parece (es, de hecho) un vaso, pero muchos catadores profesionales se sirven de él. Incluso hay un grupo de cata en Barcelona que lleva ese nombre...creía que podía ser un problema, aunque ese vaso sea Riedl de entrada. Pero he hecho varias pruebas con él y entiendo (aunque no lo comparta al 100%) que forme parte de su concepto de local.
En cuanto al servicio de la primera a la tercera vez que he estado, ha mejorado mucho el proceso. Y ahora, desde que hace uno la comanda hasta que te llega la comida a la mesa, no pasan más de cinco minutos. Creo que el aprendizaje también era nevcesario para quienes están al otro lado del mostrador. Y en eso han mostrado pericia y tesón. El cliente se puede despistar un poco (lo que más hay que mejorar es que estén en un mismo plano visual todos los vinos por vas y la comida), pero acaba aprendiendo rápido.
Y creo sinceramente que el concepto de local es muy interesante y que "ça mérite un detour!".
Saludos,
Joan

Alvaro Moreno dijo...

Buenas tardes Joan, creo que es la primera vez que escribo un comentario en tu blog, aunque me he dirigido a ti en más de una ocasión por mail, la ultima recientemente para consultar por locales en Barcelona. Por cierto, disfrute muchísimo en el Gresca, muchísimo, gracias por descubrírmelo. También quise ir a Monvinic, tenía muchas gracias, pero mi gran sorpresa cierran los fines de semana, joder me jodio muchísimo pero en el fondo me alegre porque pensé, coño debe de funcionar el negocio para cerrar los fines de semana que aparentemente es cuando la gente más sale a cenar y tomar vinos, y me alegra muchísimo que a un negocio así le vaya bien. Ahora bien me quede con cara de todo. De pronto vi que el local de al lado, algo parecido a un decorado de Ikea, debía estar relacionado con Monvinic ya que el cartel que lo anunciaba, Fasvinic, estaba con la misma tipografía. No puede resistirme a entrar, pedí la carta en un mostrador tipo Mc Donalds, entre tanta gente que esperaba a ser antendida, ahí me empecé a venir abajo, no había carta me dijeron que los mirará en el display. Observe los problemas continuos de la clientela con la máquina de vinos, la tarjeta de prepago parece que no se había cargado correctamente,… Te soy sincero el nerviosismo del personal haciendo cola me hizo salirme del local, no por el concepto, que sinceramente tengo que decirte que me pareció acogedor e interesante, pero si hay algo que odio de los locales de fast food son las prisas por dejar la mesa libre y que pase otro comer, y esa es la sensación que tuve en el Fastvinic, no me apetece tomarme una copa de vino y estar pensando que no se si me podré tomar otra porque hay mucha gente esperando mi mesa.
Como no soy nada cerrado y me gusta lo que han hecho los promotores de Monvinic prometo volver otro día por Barcelona, tratar de poder conocer el local que tantas ganas de descubrir, y te aseguro que volveré a dar otra oportunidad al Fastvinic.
Un abrazo y mil gracias por los buenos ratos que nos haces pasar.

J. Gómez Pallarès dijo...

Buenas tardes, Álvaro! Y muchas gracias, como siempre, por tu atenta lectura y tus ganas de pasártelo bien, no sólo comiendo y bebiendo, sino también leyendo! Y por pasar, aunque sea sólo una vez, a este lado del espejo!
No he hablado nunca con los propietarios de Fastvínic sobre por qué le pusieron este nombre al local. Te soy completamente sincero. Pero no creo, vaya casi estoy seguro, que en su ánimo esté el concepto de "vamos a ir vaciando con rapidez las mesas para llenarlas de nuevo". Se llamará "fast" porque el servicio implica una manufactura más o menos rápida, pero las veces que he estado en él jamás he notado la presión del servicio por liberar el lugar que ocupaba. Y mira que se notan esas cosas...He hecho la salvedad, al final de mi post, sobre el local en un momento de mucha demanda. En efecto, no creo que el pequeño mostrador, con dos cajas, dé para deglutir una gran aglomeración. Sólo por eso, se puede diferenciar clarament de los lugares "ráoidos" habituales, que van abriendo cajas a medida que las colas se alargan.
Y estoy seguro de que cuando vuelvas a Barcelona, probarás de nuevo porque algunos de sus "bocadillos", son buenísimos. Y su selección de vinos catalanes, muy interesante también.
Eso sí: el nombre induce a relacionarlo con locales que practican con sus clientes métodos como los que describes.
Pero vaya, en mi experiencia (tres veces) no he tenido jamás esa percepción.
El local es agradable, sobre todo con luz diurna (por lo menos para mí), la gente que trabaja en él es amable y mucho de lo que he probado en él bueno. Lo mejor que tiene es que hay margen de mejora. Y ellos son plenamente conscientes de ello y están trabajando en el asunto. ¡A seguir pasándolo bien!
¡Y me alegra mucho que disfrutaras en el Gresca! A la próxima visita, te "mando" a Tarragona, donde trabaja uno de los más atractivos restaurantes de este país!
Joan

gaia07 dijo...

Hay que dar oportunidades a que aprendan, y si hay ganas se acaba superando cualquier exigencia.
Pero incluso para los que llevan años en la restauración resulta difícil conseguir ese conjunto tan armónico y necesario en el que el cliente salga contento y con ganas de volver. Una buena cocina, con una carta de vinos en la que se pueda elegir, un servicio esmerado o cuanto menos atento, y un ambiente que invite a repantigarse en la silla no es imposible, pero sí arduo de obtener día a día.

Saludos

J. Gómez Pallarès dijo...

Estoy muy de acuerdo contigo, Gaia07. No me quedé con la primera impresión, como he querido mostrar, sino que he ido en otras dos ocasiones, en momentos y con personas distintas. Entiendo que lo tengo más fácil que mucha gente (no está lejos de mi casa) y, además, me unen lazos de amistad con la gente de Monvínic. Entiendo también, claro, que gente que está solo de paso por la ciudad le dé una oportunidad y basta. Pero yop sigo siempre la recomendación de Solomon Burke, el rey del Rock&Soul, uno de mis preferidos: "siempre hay que mirar la otra cara de la moneda".
Eso hice y lo que vi, me gustó!
Saludos,
Joan

Ricard Sampere dijo...

Fui a Fastvínic, el "día después" de la inauguración y ya no he vuelto. Publiqué la experiencia en el bloc y dio incluso lugar a una polémica desagradable, de estas que encienden los "anónimos".

La verdad es que no me gustó casi nada y en todo caso, más que cargarme el local, me limité a comentar en el título del post, que requería mejorar muchas cosas.

No he vuelto más y sin embargo voy a Monvinic con la frecuencia que me permite mi trabajo y el hecho de no vivir en BCN. Al pasar, observo que en horarios no punta, está desierto (ayer mismo a les 20h, cuando me acercaba para la cata vertical de Sot Lefriec).

No acabé de entender, cuál era el 'target' de público al que estaba dedicado. Pero quizás con tus explicaciones de la 3a visita, llego a entender algo... Pero con el contador de cochecitos, ya me desmotiva el lugar.. :).

El tema vasos (que fue el detonante de la polémica), a mi no me convence. Y si quieres que te sea sincero, estoy seguro que a nadie. Otra cosa es que debido a la ergonomía de la maquinita dispensadora, no permita otra opción. De la tarjeta de prepago de los vinos, mejor no hablar.. :)

En resumen... creo que en más de un aspecto, pretenden hacer entrar "el clau per la cabota".

Puedo llegar a entender la utilidad del local y me encanta su apuesta por los vinos de proximidad, pero es que cuando se inaguró, a través de las notas de prensa, parecia que se tratase de lo "must de lo must" y no deja de ser una bocadilleria con buen producto y vinos bien escogidos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Ricard, lo del "contador de cochecitos" es un guiño, una broma entre dos personas pero que, en el fondo, tiene que ver con lo que dices del tipo de público que es espera en ese local: gente que pueda ir con niños, niños que puedan coger un rotulador y pintar en la pizarra, mientras todos se toman un buen bocata con un buen acompañamiento vínico o de refresco.
Leí tu post y vi las reacciones. Pero hay en ellas y en la reacción general, en mi opinión, pocas ganas de entender de qué va la cosa realmente y muchas de comparar Fastvínic con Monvínic. En mi opinión, ése es es un error (que yo mismo cometí!) que hace que mucha gente no encaje en el local y con las cosas que se ofrecen.
Casi te diría, como mínima conclusión a lo que he vivido estos meses con Fastvínic, que un objetivo es que la mayor parte de clientes habituales de Monvínic NO vayan a Fastvínic, porque lo que se busca en Fastvínic es un cliente nuevo y muy distinto del habitual del primer local.
Parece, por ahora, que sólo unos pocos zumbados (entre los que me cuento), hemos encontrado todas las gracias a Monvínic y muchas de las que puede llegar a desplegar Fastvínic.
Y lo dicho; están por la labor de "non sostenella e emendalla". Y lo harán.
Sobre los vasos: estoy de acuerdo en que no es lo que más me gusta del local, pero hice el esfuerzo de ponerme en ese lugar que comentaba hace un momento. Como cliente de Monvínic que aterriza en Fastvínic, eso no me gusta. Como nuevo cliente sólo de Fastvínic, me lo miro con gracia, asomo la nariz a ese vino y le encuentro las cosas principales. Vaya, que si me diera, te hacía la descripción clara de La lluna la pruna (por hablar de los padres de Sot Lefriec!!!) que sólo he tomado en Fastvínic y saldría bastante redonda. Si el vaso fuera impitoyable, sería mucho genialo la cosa.
En mi opinión y tras tres visitas, la tarjeta de pago de los vinos es de lo más sencillo y amable de usar (el cliente de un solo paso, lo tiene más crudo...) y lo que más tiene que mejorar son los postres.
Espero que disfrutarais con la vertical de Sot Lefriec!!!
Saludos,
Joan

ELENA ZULUETA DE MADARIAGA dijo...

Esos locales, son los que realmente me gustan, pero creo que le gustan a todo el mundo.
no hay nada mejor que una buena comida acompañada de un buen vino y si además el ambiente que nos rodea, es tal y como lo describes, hace que sea casi imposible no caer en él-

Queda anotado en mi agenda, no voy mucho por ahí, pero queda anotado.

Un abrazo

J. Gómez Pallarès dijo...

Cuando vengas a Barcelona, Elena, ahí (y a algún otro sitio muy interesante) te llevo yo!!!
Un abrazo,
Joan

Marc dijo...

Hola Joan, reconozco que esperaba con especial interés un post tuyo sobre Fastvínic. Valga de entrada decir que es mucho más fácil una crítica destructiva que ser constructivo. Aunque sólo sea, sobretodo por ello, por respeto al trabajo realizado y la decisión de apostar por un proyecto.

No sé, yo no estoy ni seguro ni convencido. Y no sé si lo llegaré a estar. Fastvínic es un lugar que me provoca el enorme desencuentro del que hablas al principio. Allí estoy clavado. Y sigo estándolo, así vayan pasando los días y ya me haya atrevido a entrar, cosa que costó su tiempo. El lugar me echa claramente para atrás. Ya sé que hay que darle la oportunidad y todo eso (hay que darle la oportunidad a taaantas cosas y a taaantos sitios... que quizás sea bueno centrarnos en aquellos que nos atraen, quién sabe), pero es que soy de los que se dejan convencer no sólo por el contenido, sino en gran medida por el continente. Quién no compra un libro por su portada, un disco por su envoltorio, un vino por su etiqueta... independientemente del interior.

Pues para mi, Fastvínic encara el continente con una apuesta que me genera una clara repelencia magnética. Lo veo desde la calle y me atontan esos focos, no sé si el desparrame lumínico es muy sostenible, realmente no lo sé. Y una vez dentro me siento como en el pasillo infantil de IKEA (lugar al que intento ir lo menos posible), ¿materiales nobles? para nada; los que tenemos una dimensión corpórea tirando a la altura y anchura, nos sentimos claustrofóbicos; me da la sensación que encima de mi cabeza tengo siempre una litera, como en las habitaciones de gemelos, y en cualquier momento me va a caer algo encima. Sentado en un taburete, constantemente me dan golpes y codazos al pasar, y esa naturaleza de plástico no me convence. No sé si me puedo relajar como patra tomarme una copa. En cambio si me gusta la apuesta por poder ir implantando el bytheglass. Eso si es algo interesante que aplaudo.

Todo eso importa, y a mi me deja muy frío. Luego viene el vino, y los bocadillos, estupendos seguro, pero es que para llegar allí tengo antes que hacer tragaderas y superar todo lo demás. No sé: si Monvínic es un extraordinario acierto, por ahora y para mí, Fastvínic es todo lo contrario. Sólo es mi opinión, por supuesto. No me meto en el terreno laboral porque ese es un asunto muy espinoso, y más en un sector como el de la restauración, tan precarizado como el que más. No creo en fórmulas mágicas al respecto.

Por mi parte, tendré que seguir intentándolo con el Fast.
Salut!
Marc.

Anónimo dijo...

Hola Joan,

molt de temps sense veure'ns, ni parlar, ni escriure'ns, ni tastar.., segur que hi trovarem remei.
La veritat és que les meves sensacions de fastvínic són molt semblant a les que vas tenir el primer dia i la meva opció, a part de tornar-hi després sense un ànim massa escrupulós és esperar, i esperar, crec que la gent que envolta al Sergi és d'una professionalitat exquisita i li sabran tresmetre totes aquestes inquietuts i tot anirà a millor, per fer un símil amb monvínic i el que va ser i és, crec que el perfeccionisme quasi delirant de Sergi Ferrer ha estat determinant en la evolució de monvínic i avui és un dèu quan el primer dia era un 8.5, i segur que fastvínic al que em costava posar més d'un 6 segur que amb el temps tendirà al vuit per no dir el nou, temps al temps i confiança a qui han demostrat que se la mereixen.

slts

Ramon Nadal Riera

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Marc, de todo lo que comentas me llama la atención lo de la luz artificial. Reconozco, y así he intentado describirlo, que me atrae mucho más el local de día que de noche, pero no sabría decir por qué...Mis amigos arquitectos hablan mucho de la iluminación y es un "detalle" al que procuro estar atento pero me fijo más en la natural que en la artificial.
De día y con una bonita luz exterior, confieso que el local estaba muy atractivo.
Sobre los materiales, creo que más que intentar que sean nobles, lo que han pretendido es que sean naturales (por aquello de la certificación LEED) y amables. Yo voy lo menos posible a IKEA, también, así que no puedo decir realmente si suenan a eso o no. Son aquello que en inglés se llama "friendly" y es posible que esa sea una línea de trabajo de IKEA. A mí las maderas de Fastvínic me gustan mucho y me dan ganas de acariciarlas, como de hecho hice...
Y sobre el resto, no puedo decir nada. A mí me aperecía encontrarle el quid a la cuestión de Fastvínic y creo que lo hice. Pero lo que no puedo pretender, claro, es que sea compartido...
Si te apetece prueba un sábado antes de las 14 horas y cuando empiece a despuntar la primavera...
Salut i bons vins!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Ei, Ramon, és fantàstic tornar a llegir el teu "slts"!!!
M'alegra molt "veure't" de nou per aquí. Coincideixo molt amb tot el que dius. Coneixent els que es mouen a Fastvínic estic segur que estan atents als comentaris que es fan, que escolten tot, processen i prendran les decisions que els semblin millors per fer progressar la seva idea.
Ja saps que jo vaig deixar de posar nota a les coses fa temps. Però sí em quedaria, en aquest cas, amb un "necessiten millorar" algunes coses. I ja hi són, vaja. Poso un sol exemple. La segona vegada que hi vaig anar, llèpol com sóc, vaig trobar a faltar algun vi dolç que casés bé amb aquelles postres. I no n'hi havia cap...a la tercera, ja n'hi havia un (encara que no fos molt totterreny ni massa del meu gust, però n'hi havia un). I sobre algunes altres de les coses que s'han anat comentant aquí, i moltes altres que ells ja veuen, aniran fent canvis.
Encara que el més important és que tenen una idea clara del que volen. I per ser honestos: hi ha coses que segur que no voldran canviar perquè la seva línia i objectius són els que són i, claramente, són diferents dels de Monvínic.
Cuida't molt i records a la teva santa!
Joan

Anónimo dijo...

Jolín, me da miedo ir a Fastvinic después de lo que he leído, a pesar de que estoy ansiosa por ir.
Tengo una especie de obsesión por descubrir y probar los locales nuevos de mi ciudad y este no lo conocía (gracias, Joan, por haber escrito sobre él). Pero la verdad es que no me gusta comer con prisas, con la sensación esa a la que haciais referencia de "tengo que comer corriendo porque hay gente esperando" y tampoco me gustan las aglomeraciones ni los sitios demasiado ruidosos.

En fin, ¿qué día de la semana y qué franja horaria recomiendas para poder hacerte con el lugar y estar tranquila?

Un saludo,

Núria González

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Núria, nada más lejos de mis intenciones al escribir este post que poner miedo a nadie para que no vaya a Fastvínic. Se trata, exactamente, de lo contrario: describir mi metamorfosis era la intención,. Y ésta acaba con Odiseo en Ítaca de nuevo, es decir, que la historia acaba bien.
Hay que ir, hay que acomodarse, hay que probar algunos de los mejores bocadillos de la ciudad. Para mí las mejores horas han sido, entre semanas, entre la 1,30 y las 2 pm y en fin de semana, el sábado sobre la 1,30 pm.
Un beso,
Joan

Anónimo dijo...

Sé que no t'agrada posar notes numèriques, a tu i a molta gent, però jo crec que és la millor manera de simplificar, i com a persona de ciències i no de lletres és la opció que més m'agrada.
No és el teu cas però quàntes vegades has llegit una nota de cata de dos vins absolutament diferent i descrits amb les mateixes paraules?, jo masses, és per això que m'agraden les notes numèriques.

slts
rnr

Anónimo dijo...

Pues iremos, merci!!

Núria

J. Gómez Pallarès dijo...

Bien hecho, Núria, verás como merece la pena!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola de nou, Ramon!
Un amic em fa dir no fa massa dies que m'hauria de mullar més (bé, no va fer servir aquestes paraules exactament) i posar puntuacions als vins i restaurants de que parlo.
Encara que sigui de lletres, consti que també m'agraden molt els números, però més que puntuacions seques sobre una escala determinada, m'agraden més les valoracions, això sí, també sobre una escala.
Tu i jo em fet no pocs tastos junts i ja saps que quan tinc la perspectiva de moltes ampolles davant, el que acostumo fer és posar asteriscs i fletxes amunt o avall (segons la tendència que li veig). El mínim és zero, el màxim és cinc per a mi, amb o sense fletxes (menys el cinc, que seria la perfeccció i que no he posat mai encara...). Així, les llargues llistes tenen sempre per a mi un primer nivell de lectura, de veure cap a on van les tendèncias, mirant només les agrupacions d'asteriscs i fletxes!
***, en aquests moments.
Salut!
Joan

Jose dijo...

¿Y no crees Nuria que cada cual habrá de encontrar su espacio y su tiempo si existe ahí para cada cual?

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Núria dirá lo que deba, Jose, pero como hemos dicho tantas veces por aquí: de gustibus nil disputandum! Caca cual sabe dónde y cómo se siente más a gusto!
Saludos!
Joan

Marta dijo...

Me gusta mucho la forma en la que has tratado tu relación con el local y como has sabido darle esa oportunidad evitando compararlo con el Monvinic. Estuve en el fastvinic en fechas cercanas a su inauguración y encontré varias cosas que me gustaron del local, su sostenibilidad, la calidad de los productos y vinos...

Con este port me has animado a volver, quizás en esta nueva visita descubro sensaciones nuevas.

Gracias y un saludo,

Marta

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Marta. He intentado ser sincero conmigo mismo y, claro, con la gente que lee este cuaderno. A quien no le haya gustado la primera ocasión, en mi opinión, va dirigido sobre todo el post: como decía mi añorado y muy amado Solomon Burke, "siempre hay la otra cara de la moneda". Hay quetener, sólo, la paciencia necesaria para descubrirla!
Saludos cordiales,
Joan

Nora dijo...

Bravo por la entrada. Mientras otros han ido a despellejar este post EXPLICA que se vive, se bebe y se come en el Fastvinic... Yu fui hace poco y la verdad es que me gustó bastante. No había mucha gente y supongo que influyó. El bocadillo de calçots era excelente y el clima invitaba a alargar la sobremesa.

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias, Nora! Lo bueno que tiene Fastvínic, aunque la gente no suela ir adrede allí (lo lógico es que coma en él quien trabaja cerca o pasa por azar...), es que no paran de ofrecer cosas nuevas y de mejorar. Ya han cambiado los postres, han cambiado las ensaladas. Yo no he probado jamás el bocadillo de calçots!!! Osea que siguen para arriba, como era de esperar, por otra parte.
Sigo coincidiendo contigo en que el local se disfruta más si no hay mucha gente en él...me sabe mal por el empresario, claro. que lo querrá ver siempre lleno, pero para nuestros gustos (veo que coincidimos) es un local para estar con un poco de espacio...
Saludos,
Joan

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