31 diciembre, 2011

Porque hoy es sábado

El poema de Vinicius de Moraes "Dia da criaçao" me acompaña desde mis años mozos. Lo escuché por primera vez en un casettte (sí, sí, hubo un tiempo en que se escuchaba música también en cassete) de Vinicius, con Toquinho e Maria Bethania, y la voz de ese hombre de letras total sonaba tal y como pueden escucharla ahora en este corte que les enlazo: profunda, amable, sabia, socarrona. Siempre he pensado que las cosas suceden cuando tiene que suceder y ese inexorable (ya desde el Génesis, 1, 27) "porque hoy es sábado" lleva con él que todo puede suceder (como Vinicius cuenta con notable causticidad) sencillamente "porque hoy es sábado". Porque hoy es sábado 31 de diciembre de 2011, mañana será domingo 1 de enero de 2012. Porque hoy es sábado, éste es mi post 899. Porque hoy es sábado, mañana domingo voy a publicar mi post 900. Porque hoy es sábado, todo el mundo va a desearse grandes cosas para mañana domingo. Pero lo único que cambiará será que hoy es sábado y mañana, domingo. No hay nada como el tiempo para pasar. Hoy es el día del presente. Al mañana no le gusta ver a nadie bien. Por mucho que hoy sea sábado y mañana domingo. Hoy es el día del sábado. Porque hoy es sábado, todas las mujeres están a la espera (Dios creó primero al hombre...). Porque hoy es sábado hay un renovarse de esperanzas. Porque hoy es sábado, me ha apetecido beber un vino de Martí Fabra. Porque hoy es sábado hay frenéticos cortes de mangas. Porque hoy es sábado, las cosas saben bien. Porque hoy es sábado y termina este 2011 de desconcierto, mañana será domingo y empezará un 2012 de descalabro. Porque hoy es sábado, el vino sabe de maravilla. Porque hoy es sábado, su garnacha, su samsó y su poquito de tempranillo, syrah y cabernet sauvignon encajan y se complementan. Porque hoy es sábado, aprecio mejor que nunca la poca madera que lleva este vino. Porque hoy es sábado, la fruta madura me la tomo con sobrasada y pan moreno de Felanitx. Porque hoy es sábado, bebo este vino fresquito. Porque hoy es sábado su ciruela, su pimienta negra, su suave grafito me saben como si fuera sábado. Porque hoy es sábado incluso me parece bien esa pequeña sobremaduración que deja el vino en el fondo del paladar, a mano izquierda. Porque hoy es sábado, este vino sabrá mejor mañana, que es domingo (porque hoy es sábado). Porque hoy es sábado, Dios hizo al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza. Porque hoy es sábado, Dios descansará mañana, que será domingo. Porque hoy es sábado, mañana alguien saltará desde un trampolín. Porque hoy es sábado, ese 15% de alcohol casi me parece bien. Porque hoy es sábado, me gusta que este vino apenas llegue a los 10€. Porque hoy es sábado, les digo que esta gente de la Masia Carreras (Sant Climent Sescebes, Alt Empordà) es de lo más noble y auténtico en la manufactura del vino en este país. Y dando todos los trámites por cumplidos, porque hoy es sábado les advierto a Ustedes que existe la perspectiva razonable de que mañana sea domingo. Porque hoy es sábado.
Martí Fabra Selecció Vinyes Velles 2007

29 diciembre, 2011

Viña Bosconia Gran Reserva 1991

Viña Bosconia GR 1991
Quizás sea Viña Bosconia el vino más borgoñón de López de Heredia. Nace de un viñedo, Finca El Bosque, que fue escogido por el bisabuelo de las actuales propietarias para hacer su Rioja Cepa Borgoña. Las cepas que alberga El Bosque (tempranillo, garnacho, mazuelo y graciano) no tienen nada que ver con las del Cepa Borgoña, pero dan otra impronta, muy riojana esta vez, al vino: su ensamblaje procede de lo plantado en el viñedo. Confieso mi debilidad por los Bosconia: proclaman su origen y su filiación con suma discreción (en este 91, entre tempranillo y garnacho suman el 95% del vino; el resto, mazuelo y graciano) y son vinos de una fina consistencia, delicados y precisos, serios y con un punto de frescor importante. Protegidas las cepas por la Sierra Cantabria, a 410 m de altitud y al amparo del Ebro, la suave ladera de cascajo, arcilla y caliza, está orientada al sur. La humedad del río, la protección de la sierra, el suelo bien drenado y las horas de sol conceden su impronta al vino. 20 años son una buena medida para tomarle el pulso a un Viña Bosconia. 1991 es considerada por la bodega como una muy buena añada y esta botella, que fue servido sobre los 15ºC con 12,5% de alcohol, no fue decantada. Basta con abrir un par de horas antes e ir comprobando la evolución del vino "a cielo abierto".

Este 91 tuvo una evolución elegante pero mesurada: a la media hora estaba muy arriba, después empezó a bajar un poco, se estabilizó a la hora y media y allí se quedó. Aunque no esté de moda y mucha gente critique la incomprensión que provocan estas descripciones, les diré que este vino mozo tiene un color y una limpidez extraordinarias. Es, ya a la vista, un vino terso, del suave color de una teja casi translúcida, de pasta vítrea, con dejes anaranjados. Brillante entre el rubí y la amatista que ve la luz del sol tras muchos años de penumbra. Es un vino hermoso, ágil, de una viveza arrebatadora. Su primer aroma es el de un fino cigarro holandés, con su crema de café. Cerezas en maceración. Alcohol medido y muy en su sitio. Hojas de tabaco de Virginia. Un poco de violeta marchita y de hojarasca. Vino fino. Vino delicado. Vino fresco con unos taninos pequeños, redondos y firmes en su ligereza. Aunque ahora mismo no es de aquellos Bosconias que evolucionan horas en copa, su viva acidez y su cuerpo entero hacen presagiar muchos años de vida en botella. Nuestra comida de Sant Esteve se honró con su presencia en la mesa.

24 diciembre, 2011

Vino y amor

extremely-hard by gapingvoid
He pensado en este dibujo de Hugh MacLeod (por otra parte, gran amante de los vinos), desde que me lo mandó. Y pienso que retrata bien mi relación con el vino, con las personas que lo hacen y con la tierra donde nace. Yo no soy un profesional del vino pero me tomo muy en serio mi relación amateur con él. En cierta forma, pues, "trabajo" muy duro para conocer y encontrar aquellos vinos que amaré. Y lo hago para tener que toparme lo menos posible con vinos que acabarán no gustándome. Estaba esta mañana de semireposo repasando las páginas de amigos y referentes cuando he topado, en la de Luis Gutiérrez, con el ya famoso vídeo de Campofrío. No lo había visto, lo confieso. Me he situado con rapidez (ya hay de todo en la red, por supuesto) en el bando de los que ha disfrutado con ese guión, con ese rodaje, con esos reencuentros (pagados, sí, pero reencuentros al fin y al cabo) de antiguos amigos muy peleados.

Y he pensado también que Luis tenía razón: "merece la pena verlo". Será oportunista, sí; ha llegado por Navidad, también; los productos de Campofrío, pues ni fu ni fa...pero la idea ha sido suya, y el homenaje a Gila, servido por una nómina de cómicos de impresión, me ha gustado. Y cuando ha sonado el teléfono y ha salido el maestro al otro lado del hilo, me ha emocionado. Porque me acerca a ese lado del convite y la amistad, de la complicidad y la generosidad, de la charla y las historias mil, que he conocido también gracias al vino. Porque lo hace en un cementerio que era el lugar ideal en la Antigüedad donde comer y beber para recordar a los que nos han dejado (¿qué otra cosa hacemos estos días?). Y porque, aunque sea publicidad gratuita (la mía claro, pero ¿qué más da si yo disfruto mientras escribo esto?), comparto plenamente el lema de la campaña: con la que está cayendo, que nada nos quite nuestra manera de disfrutar de la vida. Que Ustedes la disfruten, pues, con sus seres queridos a lo largo de todo el año (¡no sólo de estas fiestas!). Y que lo hagan con buena comida y mejores vinos. Que son cuatro días. 

22 diciembre, 2011

Respuesta a un Anónimo sobre La Calma

Publico mi respuesta al último comentario de la entrada anterior porque este programa me impide, ahora publicar textos con más de 4096 caracteres (como respuesta. Es esta:

"Supongo que eres poco lector de este blog porque sabrías que desde hace varios años no publico comentarios sin firma. He hecho poquísimas excepciones y ésta es una de ellas, pero te agradecería infinito que dieras tu nombre y apellidos. La discrepancia no hay que sentirla, en mi opinión. Al contrario, bien argumentada y cortesmente expuesta, hay que fomentarla porque es la que te hace pensar de veras. Por eso publico la tuya: no lleva firma pero es correcta y respetuosa.

Supongo también que lees poco este blog porque hace ya muchos años que vengo desarrollando la idea de que cada variedad de uva recibe un mejor trato allí donde ha nacido, donde ha crecido y donde los viticultores llevan siglos conociéndola y vinificándola. En este sentido, aquí se ha escrito bastante sobre la chenin blanc (una de mis variedades blancas preferidas, junto a la riesling, a la chardonnay -sobre todo en la Champagne-, a la albariño y a la fiano d'Avelino. Aquí se ha escrito y se han valorado vinos de François Pinon, de Eric Nicolas, de Domaine Huet, de Nicolas Joly, de Mark Angeli, etc. Y se ha desarrollado la idea de que el lugar ideal, aquél en que esta uva se expresa con todos los matices y vinificaciones posibles es en el Loire. Como sucede con la riesling en el Mosela, el Sarre, el Rin; como sucede con la chardonnay en la Borgoña y en Champagne; como sucede con la fiano d'Avelino en los montes de la Campania; como sucede con la albariño en las rías gallegas. Por supuesto también, como sucede con el trepat en la Conca; o como sucede con la xarel.lo en el Penedès. Y cientos de etc., que podrías poner tú, yo y todos los que amamos los vinos como máxima expresión de una tierra, de un clima, de una cultura y de una historia.

Pero ¿esto me impide valorar que una de las más finas pinot noir que yo he probado jamás es la que hace -no vende todavía-  Rodri Méndez en el Salnés? ¿Esto me impide valorar que el riesling que tiene plantado Raül Bobet en Talarn acabará dando buenas alegrías a los aficionados? ¿Esto me impide valorar que una de las chardonnay más impactantes es la de una pequeña isla próxima a Nueva Zelanda? ¿Esto me impide valorar que una de las mejores expresiones de syrah que he bebido en mi vida es australiana?
Por favor...me estás confundiendo churras con merinas. Me gusta tu metáfora cinematográfica, pero tu aplicación a lo que yo comentaba sobre la chenin blanc de Can Ràfols dels Caus es abusiva y sacada de contexto.

De Can Ràfols dels Caus valoro, más que nada, su trabajo con las uvas autóctonas, como hago con todas las bodegas de mi paisanaje (lo tomo como un concepto positivo). Pero ¿no voy a tener en cuenta y a despreciar su trabajo con la incroccio Manzoni porque se la inventara, la uva, un ingeniero de Conegliano? ¿Voy a despreciar su trabajo con la chenin blanc porque no recibe la influencia del Atlántico y su terruño es diferente al del Domaine Huet? Son cosas distintas, así hay que entenderlas, beberlas y explicarlas. Pero La Calma, sobre todo con años de botella, es uno de los grandes vinos blancos de este país y resulta que está hecho con chenin blanc. ¿Que es distinta y tiene menos matices que el sec de l'Haut Lieu de Huet? Es distinta y tiene matices muy distintos. No diré que me gusta más la una que la otra. Me gustan las dos, pero por razones muy diversas.

Descalificar la chenin blanc de La Calma (con treinta años ya de viñedo sobre sus espaldas en 2012) bajo la idea de que una cosa es Ford o Wilder y la otra un vídeo casero me parece casi de trazo grueso. ¿Me dirás que todas las películas de Ford son igual de buenas, quizás? ¿O las de Billy Wilder? ¿Me dirás que lo que Joyce escribió en Trieste es peor que lo que escribió en Dublin?
Me hubiera parecido más ajustado decir "mira, es como si te dijera que, en mi opinión, la obra cumbre de Wilder es "El crepúsculo de los dioses", que podría ser el vino de chenin blanc del Loire que a ti más te guste; mientras que una obra que me convence menos es "Bésame, tonto", que podría ser un vino de chenin blanc hecho en el Garraf". Pero de ahí a tu descalificación global va un abismo.

Creo que el que ha hecho un planteamiento comparativo abusivo e inadecuado, además de muy poco respetuoso con el trabajo que representa La Calma has sido tú. Y sigo pensando que este vino, en el panorama, lugar y vinos con los que tiene que ser comparado (que es el que subyacía a mi comentario) es un gran vino (con años de botella, eso sí).
Saludos,

Joan

PS. Por cierto, y no es por impedir la libertad de expresión o el derecho de réplica, pero quede claro que si no firmas un eventual siguiente comentario, no lo publicaré.

20 diciembre, 2011

Egon Müller Scharzhof 2010

Egon Müller Scharzhof 2010
El Sarre (en alemán Saar) es el afluente del Mosela que más alegrías da a los amantes de la uva riesling. Por dos razones fundamentales: Egon Müller y Geltz Zilliken (alguno también nombraría a Van Volxem). Müller representa la gran tradición, asentada en uno de los mejores viñedos: Scharzhofberg (en el pueblo de Wiltingen). Zilliken representa la revalorización de un viñedo algo olvidado, el de Rausch (Saarburg, pero en el lado occidental del río). De Müller hay que beber todo. De Zilliken, también, pero sobre todo (en mi humilde opinión) su Kabinett, una de las mayores expresiones de este tipo de vinificación de la riesling (su 2009 es enorme). La añada 2010 levanta pasiones en Alemania, tanto en positivo como en negativo y creo que una buena manera de empezar a beberla es con uno de los mejores básicos que se han hecho en ella. El Scharzhof 2010 de Egon Müller es el primer peldaño en los vinos de la casa. Alguien podría llamar a este vino "genérico", pero creo que cometería un error. Más sencillo: es lo que Müller mismo define como "la puerta de entrada" a sus vinos. Sus uvas proceden de una variedad de viñedos (en Saarburg, Oberemmel, Wawern y, en Wiltingen, Braunfels y Kupp) con lo que aquí no ha lugar el concepto de "terroir" concreto y sí el de características del vino de la zona. En sus momentos más mozos (¡estos!) el vino muestra un buen equilibrio entre un ligero dulzor, una buena mineralidad y una acidez muy refrescante.

Con 10% de alcohol y una temperatura de servicio sobre los 8ºC-10ºC (para dejar que suba hasta los 12ºC), el corcho muestra ligero poso de cristal de bitartrato potásico, que en nada afecta ni a la calidad ni al sabor del vino. Éste tiene un primer aire de ligera turbidez y de claro carbónico. Es un vino que se irá aposentando con los años y que, aunque se pueda beber desde ya con gran placer, no hará más que crecer en botella en los próximos cinco. Es chispeante casi, pero con gracia y armonía, Tiene la frescura y el aroma de la hierbaluisa y de la citronela. Agua del Sarre, se me ocurre escribir. Eau de Saar, vaya, porque es un vino de suave perfume (corteza de limón), goloso como el lemon curd. Fresco como un manantial de Elfos. Carne de membrillo con poco azúcar. Vino fugaz, lábil, que se escurre entre los labios pero deja el poso del gran arte efímero. Realmente terso y vibrante. Uno de los grandes Scharzhof de Müller que haya probado yo. Lo compré en Wein&Umami por 18€ (más IVA). (Ya puestos: si a alguno de Ustedes les interesa realmente la uva riesling -mi caso es el de un enamoramiento fuera de control-, no se pierdan, por favor, los Spätlese y Auslese 2010 de Egon Müller.)

15 diciembre, 2011

Millésime Bio 2012

Millésime Bio 2012
Fue uno de esos días especiales. 24 horas que marcan. Lluvia a cántaros. Frío imprevisto. Y a pesar de todo, rumbo al norte, a Montpéllier. De forma por completo inesperada, los organizadores de Millésime Bio 2012 (la feria más importante de vinos procedentes de uva de cultivo ecológico: ¡580 bodegas en 2012, del 23 al 25 de enero!) me invitaban a participar en el jurado de la quinta edición del Millésime Bio Challenge. Incrédulo, me cercioré dos veces: ¿seguro que no se equivocaban? Y no. Para mi alegría, es habitual en este tipo de jurados mezclar profesionales de la enología, de la sumillería y de la restauración con periodistas y con amateurs, entre ellos bloggers. Fue una jornada tremendamente estimulante en muchos sentidos. Puede que el día no fuera el mejor pero el hecho de poder probar más de 200 muestras de este tipo de vinos (aquí nadie habla de natural o de biodinámico: sólo se atiende con escrúpulo a que las uvas estén certificadas como de cultivo ecológico), me dio una gran ocasión para tomar el pulso real a la producción mundial. No voy a escribir sobre esto porque los resultados ya son públicos. Sí voy a decir que tuve doble suerte porque me pidieron que me quedara también  por la tarde, para decidir cuáles, de entre las medallas de oro concedidas, iban a tener  la mención especial del concurso. Y estuve en la mesa en la que se decidieron tres de estas cuatro menciones especiales. Como en cualquier gran concurso, las botellas son muy desiguales y la criba acaba imponiendo, sin demasiadas dudas, la calidad. Siempre subjetiva, por supuesto, pero de lo que yo probé y hasta donde alcanzo, calidad sin duda. Podéis consultar la lista completa de premios en el pdf que he enlazado y podéis (si puedo, yo lo haré de nuevo), planear un viaje a Montpéllier en enero, para probar todo con calma.

Pero de lo que yo bebí, bien en las mesas del jurado, bien durante la comida, algunas recomendaciones de compra sí quisiera hacer. Son pocas pero creo que merecen la pena. Por si alguno de los lectores tiene a mano estas botellas, yo no dejaría de comprar (¡me incluyo!): del Domaine  Phillippe Goulley, su Cuvée Simone Tremblay 2009, un chablis 1er cru Fourchaume de gran pureza varietal. Del Domaine Theulet&Marsalet (René y Fanny Monbouche) su Cuvée Émilie, un AOC Monbazillac, que aúna la riqueza de los vinos del Sauternais con la frescura y delicada fuerza de los de Bergerac (un gran descubrimiento, mi "coup de coeur", sin duda en estos premios). Tuvo mencion especial un QbA del Mosela, de Weingut zur Römerkelter, su Beetle Riesling Trocken 2010. Los mayores entendidos discrepan algo sobre la añada 2010, yo solo digo que éste es un buen vino pero que he bebido (tanto en el Mosela como en el Rin como en el Palatinado) cosas que me gustan más. De mis queridos y admirados Albet i Noya  (DO Penedès) destacaron algunas cosas, no menciones especiales pero sí medallas de oro: no dejen de probar su Syrah Colección 2008 y su Tempranillo Clàssic 2010 (éste último es un vino muy placentero).  De la Azienda Agricola Erbaluna (DOC Piemonte, en La Morra), yo no me perdería su Barolo Vigna Rocche 2007. Y del gran Jean-Louis Dutraive (AOP Fleurie, corazón del Beaujolais), del Domaine de la Grand'Cour, su Clos de la Grand'Cour 2010.  En la comida salieron otros vinos que, supuse (no he tenido tiempo de hacer  la comprobación), fueron premiados en ediciones anteriores del concurso. Me dediqué a probar sistemáticamente los champagnes y me quedé con dos de ellos. De la bien conocida y admirada (yo lo hago, vaya), Françoise Bedel, su Origin'elle, un ensamblage mayoritario ahora mismo del 2004 (con algo de 2005) y predominio de la pinot meunier (es una de las grandes en esta variedad), más un 32% de chardonnay y un 11% de pinot noir. Un prodigio de equilibrio y frescura. El segundo fue el Brut Millésime 1998, Grand Cru de Ambonnay de André Beaufort, con una larga crianza magistralmente bien asentada.

Los vinos de Albet i Noya se encuentran fácilmente. Los de Dutraive, los vende  mi amigo Julien y el champagne de Françoise Bedel es una de las estrellas de Wein&Umami. Que yo sepa, el resto de vinos, no los trae nadie (¡en Barcelona!).

10 diciembre, 2011

J.-P.Thévenet Morgon "Vieilles Vignes" 2010

Thévenet Morgon 2010 Vieilles Vignes
Se lo digo con sinceridad: es realmente excitante, para un amante de los vinos naturales (más: biodinámicos en este caso, desde 2008) tener a tiro de piedra en Barcelona a Jean-Paul Thévenet. Estamos en Villié Morgon (corazón del Beaujolais, appélation Morgon), en contacto directo con uno de los herederos espirituales de la persona que revolucionó (casi me atreviría a decir, "involucionó" por el tipo de prácticas que defendía tanto en viñedo como en bodega) el Beaujolais, Jules Chauvet. Sus otros tres compañeros de "armas": ni más ni menos que Marcel Lapierre, Guy Breton y Jean Foillard. Jean-Paul tiene (propiedad familiar desde 1870) apenas 5 ha de gamay en Le Clachet, en suelo granítico y con cepas de entre 45 y 100 años de edad. Thévenet está en el corazón físico y espiritual de la gamay y de Morgon y su cuvée "Vieilles Vignes" representa (en mi humilde experiencia), una de las mejores aproximaciones posibles al más puro, sencillo y viejo estilo de esta zona de Francia.

No les mareo con detalles (todo lo que la práctica de Chauvet y, ahora, de la biodinámica aconsejan, Jean-Paul lo sigue al pie de la letra, con una uva bastante madura, eso sí, y unas fermentaciones lo más largas posibles, hasta donde las bajas temperaturas las paren). Este "Vielles Vignes" 2010 tiene 12,5% y conviene tomarlo sobre los 15ºC con una buena ventilación previa de la botella (que no decantación, por favor). El corazón de este vino, sin duda, es el de la maceración semicarbónica. No sé cuánta uva habrá pasado por este proceso, no sé ni tan siquiera si ha pasado por él, pero el primer sorbo de vino te lleva, sin más, a ese carbónico que libera la fermentación y que la botella mantiene, aunque de forma muy tenue y casi en reposo. Cuero y brisa de la uva, chocolate con agua y zarzamora, son las primeras impresiones. Alma vegetal, agua y corazón de viñedo. Frambuesa ácida con más ventilación. Sarmiento y ceniza en invierno. Mina de grafito. Con el vino en copa y la botella abierta unas horas, el camino de la fruta se abre de una forma espléndida: en su alianza con el oxígeno, se convierte en un vino limpio, abierto por completo y muy bien perfilado. Tiene un tanino grande y voluptuoso y ofrece sensaciones de "vuelta a casa". Un vino serio y de pieza entera, sin aristas. Es un vino que reconforta y reconcilia con la naturaleza. Es un vino que te hace entender de forma clara que el camino no es otro que el del más profundo conocimiento de las tradiciones de cada lugar vitivinícola junto con el máximo respeto hacia la tierra que alimenta la cepa. Tenemos otra suerte por aquí...Jean-Paul tiene un hijo, Charly, que además de ayudar a su padre, vinifica en Régnié. ¡¡¡Próximamente en esta pantalla, su Régnié Grain et Granit 2010!!!

Compré esta botella de Jean-Paul Thévenet en La Part dels Àngels por unos 17€.

05 diciembre, 2011

Ca' Rugate Monte Alto 2009

Ca Rugate Monte Alto 2009
En la zona de Soave y Soave Classico, Ca' Rugate ha sido siempre una de mis bodegas de referencia. Sus garganegas me han parecido siempre sobresalientes y sus vinos dulces (tanto de Soave como de la Valpolicella), de lo mejor de la bodega y de la zona. Reconozco que siempre me había tirado hacia el Monte Fiorentine (hecho en inox) porque me parecía que mostraba el mejor perfil frutal de la garganega. Pero hace unos días, y tras la publicación de los Tre Bicchieri 2012 del Gambero Rosso (una de las referencias fiables, para mí, de la calidad en el mundo del vino italiano), compré una botella del Monte Alto 2009, uno de los premiados con la máxima distinción. Por desgracia, la bodega parece haberse olvidado de este vino en su página web (por lo menos no he sabido ver yo la ficha técnica, como sí está la de los otros vinos blancos), pero, en fin...lo importante es que la uva procede de Monteforte d'Alpone (¿quizás de un solo viñedo?) y que la vinificación se ha hecho en depósitos de madera de 20 hl (60%) y en barricas de segundo año (40%). Me da la sensación que no ha hecho la maloláctica (por lo menos completa).

Con 13% (para tomar con 10-12ºC) me agradó mucho su aire terso y fresco. Es un vino con cuerpo, algo glicérico (no podía ser de otra forma), pero con filo y perfil penetrante, nada empalagoso ni con trazas de lías. Me impresiona su viveza y me da que es un vino con muchos años de vida por delante (la longitud del tapón "delata" esa voluntad en el enólogo). Me gusta en especial que los Tessari hayan decidido dejarlo tal cual, sin filtrar. Así puede uno apreciar, junto con la buena idea de una madera que dé estructura y acompañe pero no oculte, la gran garganega con que se ha hecho este vino. Ya sé que no se lleva la descripción de los colores...pero este vino es muy hermoso, con un amarillo intenso de membrillo casi maduro, atravesado por rayos de verdor. El membrillo sale también en nariz junto con un potencial aromático y sápido casi feroz, poco usual en la garganega. Es un vino con la esencia del campo en su interior. Tiene el carácter entre líquido con cierta densidad y agua de manantial que tienen los grandes blancos. Y remata con un poco de miel de acacia en posgusto.

La compré por 18€ (creo recordar: soy malo para eso de anotar todos los precios..) en la Enoteca d'Italia. Aprovecho la ocasión para deciros que han cambiado de local. Alberto y Leo ya no están en Gracia y ahora (desde el 1 de diciembre vaya) la tienda se encuentra en la C/ Roger de Flor 135 (por las mañanas de 11 a 14 y por las tardes de 16,30 a las 20,15; el sábado por la mañana de 11 a 14). Es más grande y con mayor capacidad para organizar cosas. Mis amigos siguen, además, en una selección constante de bodegas interesantes (siete Tre Bicchieri del 2012 tienen en estos momentos, de los que destacaría, además del Monte Alto, la Barbera d'Alba 2009 de Hilberg Pasquero y el Barolo "Sottocastello" 2006 de Ca' Viola) y estoy seguro de que nos irán regalando con nuevas sorpresas e incorporaciones. Como siempre dicen ellos, "alla salute"!

01 diciembre, 2011

Asturianos, en Madrid

Boletus de Zamora en Asturianos
He leído con cierto desconcierto algunos de los comentarios que se hacen a Asturianos. Creo que a los sitios que dan de comer hay que pedirles aquello que ellos están dispuestos a dar. Y Asturianos es un lugar que tiene vocación de casa de comidas. Sí, sí, se le puede llamar "bar" (tiene una pequeña barra en la entrada que responde a esa condición). También "restaurante" (su comedor, ahí está). Pero lo que realmente quieren transmitir Belarmino y su gente es la idea de que estamos en una casa de comidas donde el vino (esa es su condición diferencial) tiene un papel muy importante. Las raciones son abundantes, la calidad es grande, las cocciones no ofrecen sorpresas y uno encuentra, además, una complicidad enorme en la conversación sobre los vinos. Yo creo que es mucho lo que ofrecen en Asturianos. Cierto también, siempre que voy, procuro llegar temprano (las mesas y su proximidad dan para lo que dan) o bien cuando hay partido de futbol por la tele (suele estar vacío...). Si consigues ese poco de tranquilidad, la felicidad vínica y el buen rato gastronómico están asegurados.

En mi última estancia, cayeron esos deliciosos, pequeños y sápidos, boletus de Zamora (salteados); cayeron dos de los clásicos de la casa, el carpaccio de rape y las anchoas, sublimes ambos con la imprescindible compañía de ese pan antiguo que sirven en la casa; y cayó una extraordinaria carrillada (incluso en el detalle, de casa de comidas por supuesto, del tipo de patata frita que la acompañaba). La carne había hecho su cocción durante no menos de 4 horas (pieza grande) y, de veras, se deshacía en boca, con un punto meloso delicado y un contraste con la salsa (con reducción de vino), que me recordó sabores de muy antaño. Belarmino nos propuso todo a ciegas (lo del papel de aluminio es que le encanta, vamos) y el rey de la noche fue, sin duda, el Avan concentración 2008, del viñedo del Torrubio (Bodegas y Viñedos Juan Manuel Burgos, en Fuentelcésped). Un vino de Ribera del Duero que sabe a enorme, poderosa fruta.  Con 14,5% y 12 meses de barrica nueva (comentaba Belarmino que también usan de segundo año para este vino, aunque la etiqueta no lo diga) de roble francés, este 2008 es una auténtica sorpresa por la sencilla razón de que la tempranillo (en orgánico) puede con todo. Fruta de verdad, primero. Terciarios de la madera, después, que acompañan, no ocultan. Cereza madura, arándano negro, odre fino, cuero joven. Un Ribera de los que quedan pocos, a ese precio...Alegre y acompasado en boca, de trago largo y profundo, fue un compañero perfecto para la carrillada en salsa. Asturianos, en Madrid, es en pocas palabras, un lugar que cualquier persona que ame comer y beber en condiciones tiene que pisar de vez en cuando.
Carrillera en Asturianos

28 noviembre, 2011

Mendel Malbec 2008

Mendel malbec 2008 2
He estado debatiendo conmigo mismo (menuda gilipollez...) cómo afrontar los tiempos duros que vivo en la relación entre las pocas horas que tengo para mí y una pausa excesiva y no deseada entre post y post. Sigo viajando, sigo comiendo, sigo bebiendo, sigo conociendo y descubriendo. Me falta tiempo para documentar y escribir largos textos. ¿Solución? Ya lo comenté una vez. Uso el mismo formato del blog pero intento adaptarme a los usos y maneras del "microblogging". Sin la cortapisa del número de caracteres, eso sí, la única restricción que me aplico es la del tiempo que dedico a la escritura de un post. Esto, claro está, mientras siga mi ajetreo profesional actual.

Mendel fue una de las bodegas que me interesó en mi viaje a la Argentina. Tomé algo, vi mucho en alguna de mis tiendas de referencia. Una botella en especial me llamó la atención y viajó a España. Mendel Malbec 2008 es un vino mendocino, con 14%, cuya uva procede de un viñedo plantado a 1000 metros de altitud. El detalle, hoy en Argentina, es casi baladí  porque ya hay bodegas que están trabajando a 3000 metros (Colomé). Me interesó mucho más que el viñedo de malbec fuera de 1928 y, sobre todo, plantado en pie franco. En Luján de Cuyo, sobre un suelo de aluvión, pedregoso y muy permeable. Pisado artesanal y maceración de 21 días. 12 meses en barricas nuevas de roble francés. No es un vino, que yo sepa, ni de cultivo ecológico no de prácticas biodinámicas en viñedo o en bodega. Así pues, ofrecía aquello que yo buscaba: el perfil de la malbec primera tratada con modernas técnicas. Cereza entera, algo ácida. Brezo. Frescor casi cítrico, de naranja sanguina. Tinta china azul. Frescor también en boca, aunque con taninos algo ásperos, pero agradables. El tanino es pequeño pero de paso placentero. Arándano rojo ácido. La madera acompaña con discreción, bien. Se nota un poco su tanino, al principio, pero con un buen jarreo, se va. Es un vino austero en boca, casi cartujano. Me gusta ese carácter. Creo que la uva fue vendimiada con un punto de premadurez (si se me permite la expresión). Es un vino fenólico pero mesurado. Lo tomé con un roast-beef y un confite de cebollas "à la crème de cassis" (un regalo de mi cuñada, comprado en Fauchon), y resultó una combinación perfecta. Al cabo de las horas, regala con un poco de laurel y pimienta roja y con más tiempo, evoluciona hacia el arándano negro en sirope. Es un vino que tendrá largo recorrido en botella. Me salió por 14€, un gran precio. Este post me ha salido por 30 minutos, antes de correciones. Con ellas, 35 minutos.

24 noviembre, 2011

Corelium 2007

Popets de Sant Carles amb conill de La Cooperativa
Estoy barruntando la idea de publicar unas notas que se titulen "Prácticas de enofilia biodinámica". Tengo dos problemas para empezar. El primero: "enofilia" no es palabra recogida en el DRAE. El segundo: me van a tomar por loco. Veremos qué hago, pero por lo menos sí voy a confesar que este post no hubiera existido si no creyera firmemente (a mis pruebas, privadas por ahora, me remito) en la existencia de una biodinámica para el consumo del vino. De la misma manera que existe una biodinámica de la viticultura que hay que relacionar con otra de la producción del vino en bodega, existe también una por la que a grandes (a ratos bastante pequeños y más precisos) trazos puedo regir mi consumo de vino, en la medida de lo posible biodinámico. Aunque no olvide que el proceso por el que el vino nace, con muchas o pocas ayudas, natural es. El sabado 12 de noviembre de 2011, con la luna recién menguando, en un día dominado por la tierra y raíz (¡es obvio que quien no lea a Maria Thun no hace falta que siga!), con la presión atmosférica sobre el Priorat bastante alta, tuvo lugar el Tasta Porrera 2011. Gran afluencia de público, muchas ganas de pasárselo bien, buen ritmo de ventas (me pareció...) y muy pocas cariñenas en el horizonte de las mesas de los cellers de Porrera. Cierto, no estaban todos. Más cierto todavía, todos los que estaban, seleccionaron sus vinos con criterios de amplia diversidad. Para mi desgracia, yo tenía claro que, con ese tipo de día y en el Priorat, lo que procedía era probar cuantas más cariñenas mono o quasivarietales mejor. Mis "prácticas" a lo largo de ya tres años...Y de eso había muy poco, poquísimo. Lo probado confirmó mi intuición. Los vinos que me parecieron más relevantes eran los que llevaban una mayor proporción de cariñena. Aunque a alguno le suene a prejuicio, los que me conocen, saben que sólo escribo lo que percibo, no lo que creo que voy a sentir o lo que me dicen que tengo que sentir: fueron Clos Dominic Vinyes Altes 2008 (85%, 15% de garnacha) y Ferrer Bobet 2009 (todavía no está en el mercado), con 70% (30% de garnacha). Serán dos grandes vinos.

Con el "rabo entre las piernas" y mascullando contra los montones de merlot, syrah y cabernet sauvignon que olí, fui a comer a La Cooperativa. Ya saben los lectores de este cuaderno que allí me siento como en casa. Me gusta mucho la cocina de Mia y ese atractivo colosal que siente por la "panmediterraneidad" (no, no busquen en el DRAE, tampoco está el palabro) ejercida desde el corazón del Priorat. Me gusta mucho, también, la relación visceral y apasionada que Litus tiene con el vino. Acordamos el menú con rapidez: para enderezar estómagos y arreglar espíritus, no hay como una sopa de cebolla hecha con mucho cariño, horas de cebolla lentamente pochada, un buen caldo de verduras y gallina y un gran pan. De segundo (foto de arriba) un platillo delicioso, delicado. Como si los pulpitos de Sant Carles hubieran pasado por el Cortiella, se adaptaron de maravilla al conejo y hablaron casi un lenguaje de elfos. Dominó el monte sobre el mar, en este caso, pero con suavidad otoñal. El vino fue cosa de Litus, claro. "Por favor, ¿puede ser una cariñena del 2007?". Lo del 2007 es porque cada vez tengo más claro que se está asentando como una gran añada en algunas zonas del Priorat. Venía de probar, hacía dos días, un extraordinario (pónganle todas las estrellas, por favor), Clos Dominic Selecció Andreu 2007 (en formato magnum), un monovarietal de cariñena de la parte más alta de La Tena, que tiene una profundidad y una suavidad que tumban. Litus me propuso una cosa bien distinta, pero que era exactamente la que pedía a gritos el día 12.11.11, la sopa y el conejo: Corelium 2007.

La bodega que lo hace, Terra de Verema, está afincada en La Vilella Baixa, pero las uvas de este vino vienen de El Lloar, de la finca La Cometa, un "coster" de 70 años, de muy mayoritaria cariñena. Aunque la web del celler no lo explica, creo que toda la fruta procede de La Cometa (90% de cariñena, 10% de garnacha). En El Lloar vive uno de los viticultores que más aprecio en el Priorat: Jaume Sabater, un hombre serio y sabio. Me dice Litus que él cuida de La Cometa. Bien. Quien orienta sobre todo el proceso del vino es Ester Nin. Mejor, pienso. Ester está dentro del alma de la cariñena. En El LLoar y en Porrera. Este Corelium 2007 (me gustaría que alguien me dijera por qué lo escriben en acusativo) ha fermentado con sus levaduras naturales durante 30 días y tras un prensado discreto, ha pasado a barricas de roble francés (para 3000 botellas) de primer y segundo año (90%-10%). 16 meses ha madurado en ellas. Ligero filtrado y a la botella. 15% de alcohol (quizás un poco más) para un vino con una garra enorme, que mejorará no poco con los años. Empieza ya como un vino profundo, pero austero. Domina la poca garnacha que lleva en el primer olfato. Poderoso y con músculo en nariz, su paladar es mucho más sutil y ligero (ya la cariñena). Es un vino fresco que se transforma por minutos en la copa: ciruela seca, tomillo, un punto de frescor casi marino (salado al tiempo que terroso), que recuerda mucho a los fósiles que cogíamos de pequeños. Su radical mineralidad nace de un terruño que estaba casi en lo más profundo del mar en esa zona. Con aire y algo de temperatura, ofrece grosellas negras en compota, higos secos y chocolate negro a la taza (con agua, a la francesa). Un mínimo ahumado entre los rescoldos de la ceniza cerró un telón que me reconcilió con el día y me confirmó que no sé si voy a escribir nunca unas "prácticas de enofilia biodinámica". Algo sí haré: no dejaré de tenerlas y de ampliarlas.

Corelium 2007

20 noviembre, 2011

II Ranking independiente Vinos < 10€

Mariano Fisac es el alma que está detrás de Mileurismo Gourmet, un blog independiente que estimula un consumo razonado (a los bolsillos me refiero), siempre a la búsqueda de la calidad en la comida y la bebida. Después de haberle conocido, sólo se me ocurre una forma de describirle: es la fuerza tranquila. Buenas ideas, capacidad de arracimar gente a su alrededor para llevarlas a cabo, y resultados. Pero sin estridencias, sin dar una sola voz y viendo cómo la gente le quiere y aprecia. Así nació el año pasado el Ranking independiente de vinos por debajo de los 10 euros. Y así ha crecido este año, en su segunda edición. Con sus amigos metidos de lleno en el asunto, con Xoán Canas dando un apoyo imprescindible (por el tema logístico de las muestras; por su increíble local, Pepe Vieira; y por su capacidad como sumiller y como organizador y dinamizador) y con un jurado formado por más de veinte personas, sabia mezcla de profesionales de la enología, de la sumillería, de la restauración y algunos amateurs, entre los que tuve la suerte de contarme. El viernes pasado salió el resultado del trabajo. Son las palabras de Mariano:
Ranking menos 10 euros Mileurismo
"En  décimo lugar, Arrocal 2009, una de las caras más sabrosas de la Ribera del Duero en su vertiente asequible. En noveno lugar, Grego Roble 2009, un tinto atrevido y de corte moderno que viene a demostrar que la D.O. Madrid está en el mapa, y pisando fuerte. En octavo lugar, Lagar de Costa 2010, solo viñedo propio, albariño 100% y una finca de ensueño no tiene por qué suponer un alto precio. Este delicioso blanco lo ha demostrado. En séptimo lugar, Gaba do Xil Mencía 2009, Telmo Rodríguez nos demuestra, con esta mencía de trago largo, que Valdeorras también sabe de tintos. En sexto lugar, Viña Regueiral 2010, o el microfundismo borgoñón llevado a la Ribeira Sacra. Elegancia para beber palets. En quinto lugar, Via Romana 2009, uno de los grandes en Ribeira Sacra que no sólo se ha renovado por fuera, vistiendo de etiqueta el exterior de su botella, sino que además ha demostrado el mimo y el buen criterio con el que ha cuidado su contenido. Frescura y, sobre todo, mucha fruta. En cuarto lugar, Selbach Riesling Kabinett 2010, la dama blanca estaba entre los participantes y, como es lógico, no podía pasar desapercibido ni en su versión más económica. Un vino perfecto para introducirse en la variedad riesling y los vinos alemanes. En tercer lugar, Alta Alella Parvus 2010. Quizás no muchos sepan que los romanos ya hacían vinos cerca de Alella (Cataluña), hoy una de las D.O. más pequeñas de la península. Aquí mandan los blancos y la prueba es este fantástico Parvus, pleno de nervio y franqueza. En segundo lugar, Barbadillo Eva Cream. Jerez, lider mundial de vinos de calidad a precios de risa, no podía faltar a la cita. Este fantástico cream, delicado, untuoso, profundo y larguísimo, no dejó lugar a dudas. Y, como sólo puede quedar uno, el GANADOR ES...Turonia 2010, una pequeña bodega de la subzona de O Rosal (Rías Baixas), Quinta de Couselo, heredad procedente de una explotación de la Orden del Císter, nos ofrece un 100% albariño atípico en lo varietal en una zona de coupages, pero profundamente pegado a la tierra en lo sensorial. El jurado lo tuvo claro. Un vino delicado, fragante, tenso, muy varietal y capaz de demostrar una teoría personal que me lleva a pensar que cuando a la albariño se la trata bien, hacen falta muchas armas para hacerle frente, y más si es en un concurso a ciegas."

Quiero felicitar a los ganadores porque el resultado que han obtenido ha sido a través de un proceso muy limpio y competitivo. A los organizadores porque su trabajo ha estado a un gran nivel. Y, sobre todo, a los consumidores, porque ahora volvemos a tener una lista bien contrastada de vinos en el mercado por menos de 10 euros.  Aquí sí me gustaría que la idea que el Gaitero del Cabo La Muerte ha lanzado en el blog de Mariano  tuviera también éxito: una buena caja de los 10 vinos premiados para que todo el mundo pudiera beberse la idea clave que se ha venido trabajando aquí, ¡la calidad puede comprarse también a precios muy razonables!

18 noviembre, 2011

Les mandonguilles del Sr. Bach

Mandonguilles del Sr. Bach
Sé que no és la meva millor foto (ho sento, Alfons!), però el telèfon, per una banda, la llum escassa, per una altra, i el meu pobre pols, per rematar-ho, no han donat per més. Quedem-nos amb l'essència de la qüestió. Avui, dia 17 de novembre de 2011 (dia de Sant Gregori Taumaturg!), els atzars m'han acabat duent al Mam i Teca. El Sr. Bach s'havia tret la son de les orelles i havia preparat mandonguilles. No és broma: probablement es tracti de les mandonguilles públiques (el millor elogi l'ha fet un company de taula en sortir: "eren com les de la meva mare", ha dit!) que es fan a Barcelona. Deixem-nos, doncs, de mares i àvies (en la meva infantesa, els pares i avis només entraven a la cuina per tastar el punt de sal), i diguem que a un extraordinari sofregit d'albergínia i carxofa, se li afegeixen unes mandonguilles lleument fregides (molt poca farina i menys farina de galeta) que només tenen carn (i una mica d'all, no?), 50%+50%, porc i vedella del Pirineu català. Moltes hores de feina lenta (la cuina de l'Alfons és de les de xup-xup de tota la vida) per acabar amb una mandonguilla saborosa com poques, sencera i, al mateix temps, seriosa i austera. Collons, quina mandonguilla! La carn és el que és i els focs d'artifici els posen el sofregit i el pa que hi hem sucat. Calculem: n'he vist sortir 5 raccions avui al migdia. Posem-hi altres 5 per sopar. Diguem que potser n'hi quedaran demà (és a dir, avui pel lector) unes 15... Jo no m'ho pensaria gaire. Els hi dic de tot cor i pel "carinyu" que els tinc (a Vostès, és clar, lectors que siguin a Barcelona).

16 noviembre, 2011

Rumbovino

Rumbovino
Rumbovino es un blog reciente de vinos, que manejan con entusiasmo y pasión Noemí y Andrés desde la Argentina. Beben vinos, conocen bodegas (¡su lista de bodegas visitadas es ya respetable!) tanto en Europa como en América, y publican sus impresiones. Hasta aquí todo muy bonito pero normal: es lo que hacemos casi todos. Pero ellos, como algún querido e ilustre colega también hace (Jordi Melendo), tienen otra vena, otra curiosidad: quieren conocer más a fondo a las personas que hacen los vinos y a las que, a ratos, escribimos sobre ellos. Se han inventado un cuestionario y van haciendo entrevistas acá y allá. Me pareció una buena idea y en cuanto me lo propusieron, les dije que sí. Me costó no poco escribir las razones por las que siento pasión por la viticultura y sus hijos, los vinos. Pero lo hice y me quedé bastante tranquilo: una cosa es saber qué y por qué lo haces. Otra bien distinta, ponerlo por escrito. Por si os apetece conocer su blog y leer la "charla" telemática que mantuvimos, aquí os dejo el enlace. ¡Sólo espero que el tiempo y los hados nos permitan, algún día, conocernos en persona y brindar con algún buen vino!

11 noviembre, 2011

Un instante de felicidad

Pato de caza moulin-à-vent de Sergi de Meià en Monvínic
No puedo huir de la magia de los números. Creo en ella, me produce placer y me da sensaciones de belleza antigua. Todas las civilizaciones han creído en el poder de los números, en el de sus combinaciones. Todas han transmitido mensajes a través de ellas. ¿Quién puede sustraerse al poder atractivo de un segundo 11 en el minuto 11 de la hora 11 en el mes 11 del año 11 del milenio? A las 11:11:11 del 11/11/11 se publica, pues, este mensaje, fruto de un instante de felicidad. Surgió de la cultura tan intensamente catalana como afrancesada (aquí, años ha, no había percepción de frontera cultural y el norte y el sur de los Pirineos formaban un todo, también gastronómico) de Sergi de Meià, el chef de Monvínic. Muchas novedades en la carta: el otoño ha entrado con fuerza y pasión en la cocina de Sergi y no hay otro lugar en el mundo para encontrar síntesis perfectas (en ese instante, con esa combinación de sabores y de personas) que te permitan unir, casi sin fisuras, lo cocinado con lo bebido.

Un homenaje del chef a quien pasó como una estrella fugaz por el horizonte de la gastronomía mundial. De Lyon a Valencia, abrazando un amplio territorio que llega hasta el nacimiento del Ebro, la influencia de Alain Chapel (muerto de infarto a los 53 años, en 1990) sigue dejándose sentir.  La mousse de trucha del Pirineo y sus huevas con papada crujiente es un prodigio de delicadeza de sabores, de frescura y, al mismo tiempo, de poderoso efecto "Ratatouille" para quienes hemos pasado horas en el Pirineo catalán o aragonés, con la caña adolescente, río arriba, río abajo: un ríoymontaña tan sutil como contundente. Pero la compañía de unos amigos italianos me "obligó" a combinar esta delicia con un vino que provocó cierto desgarro en mi interior. No hablaré de ello. Me concentro en la segunda combinación, la que provocó el fogonazo intenso de placer y de felicidad que festeja el 11+11+11+11+11+11. Otro guiño francés de Sergi, en este caso, al Beaujolais: pato de caza "Moulin-à-Vent". Un fricassée de pato de intenso sabor, encerrado y horneado al instante en un "sarcophage" de hojaldre. El sarcófago es profanado ante los ojos del comensal y el pato se dispone a hablar (casi me sentí Eneas) acompañado de una suculenta reducción a base de los restos de su carcasa, de sus entrañas y del vino tinto (no gamay, por cierto).

Un impacto de fuertes aromas y sabores invadió mi cerebro, mi nariz, mi paladar. El contraste del humedal (la frescura del hojaldre, crujiente por fuera, tierno por dentro) con la fortaleza del sabor del pato y su aderezo: especias, carne reposada, cierto sabor de antes. La salsa fue punto y aparte. Me dejaron la salsera en la mesa: "la va a necesitar", sentenciaron. Vaya si lo sabían. La sangre, la evaporación del alcohol (¿algún brandy previo?), la carcasa y el jugo de su cocción, algún otro "desperdicio" pasados por el chino y convertidos, tras reducción, en la quintaesencia de una cocina que está desapareciendo. Intensidad y profundidad. Tiempo y meditación. Homenaje ante la presa caída. La carta de vinos por copas no ofrecía gamay. Subí algo más al norte y el hojaldre murmuró a mi oído el nombre de este antiguo pastelero, que cambió moldes por toneles. Dominique Laurent, uno de los más finos "négociants" borgoñones ofrecía un reclamo irresistible: Volnay Clos des Chenes Vieilles Vignes del 1999. Volnay es uno de mis pueblos preferidos de la Côte de Beaune, síntesis perfecta entre la cierta dureza de sus primos del norte y la cierta ligereza y frutosidad de los del sur. El Clos des Chenes de Laurent estaba delicioso: ligero, joven, muy fragante, con frescas violetas y arándanos negros, se convirtió en la pareja ideal para la receta de Sergi. Cierto, no era gamay, pero la pinot noir de Volnay mostró, de nuevo, la infinita versatilidad de esta uva.Vino y pato compartieron paladar. Sergi y Dominique, sin conocerse, se aliaron para crear un instante de felicidad. Un momento para la eternidad.
Dominique Laurent, négociant en Bourgogne

09 noviembre, 2011

Catavins Sabadell 2011

Catavins2011
Catavins Sabadell 2011. Una feria de historia reciente, que se está reinventando al compás de las mejores ideas, y que une a amantes del vino de todos los pelajes: compradores, vendedores, consumidores. ¡Merece la pena echar un vistazo al programa!

08 noviembre, 2011

Gramona Rosé brut 2008: dos tesoros...

Gramona Rosé Cáncer de Mama
...en una sola botella. Gramona, la Fundación para la Educación y Formación contra el Cáncer y la Fundación Bamberg promueven la investigación y, por lo tanto, la lucha contra el cáncer de mama gracias a la venta de este cava. De cada 18€ que cuesta una botella, 4€ serán destinados a proyectos de investigación (el cáncer de mama en las mujeres de la tercera edad) y a acciones de información (sobre todo, el refuerzo de la actividad a través de las redes sociales: Cancermama). Dos tesoros en una sola botella: el primero, la acción solidaria que representa (bello icono de Morillas Brand Design nacido para llamar la atención en la tienda). El segundo: que se trata de un cava de Jaume Gramona. Poca broma. Rosado de pinot noir, dos años de crianza, añada 2008. 12%. Hay que abrir la botella y dejar que respire media hora. Tiene el vino un color bello, entre la piel de la cebolla de Figueres y la hueva de la más fresca trucha del Pirineo. Su burbuja es fina aunque escasa. Huele a mermelada de cerezas con poco azúcar, algo ácida. Sabe a una coca con esas mismas cerezas.  Pan de higos. Tiene un perfil vegetal notable, con aires de zarzamora. Es muy cremoso y persistente en boca. Poderoso en posgusto. Es un vino largo, muy adecuado para aperitivos suculentos (con croquetas, por favor) que desemboquen en un buen guiso  de pollo de granja, por ejemplo, con sus orejones, sus pasas, sus ciruelas. Son dos tesoros que merece la pena encontrar.

03 noviembre, 2011

Gatzara trepat 2010

Gatzara trepat 2010
Me gusta el nombre de un vino cuando lo siento bien puesto. Un nombre de esta condición tiene que darte una idea de su carácter, de cómo es y de qué quiere darte su creador. "Gatzara" es una palabra muy bonita en catalán que significa "hablar con locuacidad, con alegría". Esa es su etimología, claro, porque después los diccionarios nos cuentan su historia más reciente. Es palabra que procede del árabe (nos dice Joan Coromines), del verbo "gázzar" y el sustantivo "gazâra", pura onomatopeya que describe ese hablar alegre y vivo pero en tono casi de murmullo. En castellano dio una palabra casi idéntica: algazara (¡qué bonita!), aunque también habrá quien la traduzca por bullanga, jarana o alborozo.  En cualquier caso, una palabra muy bien encontrada para este vino, que da alegrías y habla y hace charlar pero sin estridencias.

A su creador le conozco desde 2004. Ton Castellà. Compartimos una vendimia en el Priorat y desde entonces hasta hoy. Los encuentros no han parado hasta que el año pasado, con indisimulado orgullo (faltaría) me dio a beber sus primeros vinos en Montblanc. Los hace en la DO Conca De Barberà y desde esa maravilla que se llama Viver de Celleristes de la Conca de Barberà. Gatzara vins trabaja con distintas variedades de uva pero su seña de identidad, la de la DO entera, es el trepat. La cuidan, la miman, buscan conocerla a fondo para darnos en la botella sus mejores características, que son las de su tierra. Cepas en vaso de 40 años que no han conocido prácticamente producto químico. Vendimia algo tardía (16 de octubre de 2010), con selección a pie de viña. Derrapada la uva y con un prensado ligero, Ton hace una maceración prefermentativa en frío. 8 días. La fermentación es en acero inoxidable con control de temperatura. Después de la maloláctica, el vino reposa con sus lías finas (hay un suave filtrado, pero no estabilización) y se embotella. No hay más.

La uva fue recogida para ser ensamblada, al final del proceso, con tempranillo, pero en cuanto Ton vio el grado alcohólico (¡11,5%!) cambió de opinión. Hizo santamente. El destino natural de este trepat hubiera sido el de convertirse en complemento y balanza de una tempranillo más robusta y de por lo menos 14%. Estos 11,5% de alcohol y el proceso de vinificación nos dan la cara más amable y alegre, más bebible del trepat. Sorprende su color, que es casi el de un clarete. Es puro zumo de granada, brillante y atractivo. Huele y sabe muy varietal, deliciosa y delicadamente varietal, diría. Coge un poco de pimienta roja del árbol, estrújala en tu mano, mézclala (en tu cabeza) con frambuesas frescas y algo ácidas. Esto es Gatzara trepat 2010. Su característica más destacada es su versatilidad: acompaña la comida de maravilla. Se bebe como el agua y tiene un ligero posgusto vegetal entre el ciprés junto a la fuente y el laurel. Algún madroño asoma en el horizonte de este vino que se bebe como su nombre indica: con alegría pero sin gran estridencia. 1127 botellas (la 129 fue la mía) para quien las sepa encontrar.

30 octubre, 2011

Pezas da Portela godello 2009

Pezas da Portela 2009
Pezas da Portela de Valdesil es la selección de once fincas que la familia Prada Gayoso cultiva en Portela (Vilamartín de Valdeorras, DO Valdeorras). Al NO de Valdeorras, sobre suelos de pizarra desmoronada, crece este godello (clon originario de Pedrouzos) en cepas de más de cincuenta años (promedio) y a más de 500 metros de altitud. Cada peza (finca) ha sido vendimiada y vinificada por separado, se ha hecho una breve maceración pelicular, un prensado manual en vertical y una fermentación del mosto en madera de roble francés (en barricas de 500, 350 l y en un tino de 2000 l), también por separado. La homogeneización se ha hecho en barrica durante seis meses y después, el vino (sin maloláctica) ha reposado en depósito de acero durante otros seis meses. La ficha técnica de la bodega no lo indica (tienen colgada la de 2008) pero algún trabajo de lías finas se nota en el vino: muestra un tacto glicérico en paladar muy agradable.

Es un vino que tiene una gran acidez, tanto en nariz  (manzana ácida en combinación con el sabor peculiar de las lías, digamos la parte más madura de esa  manzana...) como en boca (pera limonera). Tiene una gran estructura, cuerpo y cierta densidad: envejecerá bien durante unos cuantos años. Servido a unos 12ºC, sus 14% de alcohol apenas se notan y cuando gana un poco de temperatura, se llena la copa de los aromas y sabores del campo húmedo y del pasto en otoño, sombra por la tarde junto al hórreo. La botella no es barata (sale por unos 20€), pero sin duda es uno de los godellos que merece la pena ser conocido y bebido. Si es guardado un par de años, la botella ganará no poco, pero ahora mismo ofrece ya buenos ratos de placer. Con la pasta rellena de calabaza de la foto inferior, acompañada de un sencillo sofrito de cebolla tierna, hierbas del campo, pimienta negra y rebozuelos fresquísimos, el vino estuvo superior. Seguro que aguanta también segundos platos de buena entidad: pienso en los pescados grasos que ahora el Mediterráneo nos ofrece, salvajes (lubina, dorada) pero también perdices y codornices.
Pasta con calabaza con rebozuelos

27 octubre, 2011

El Obrero en La Boca

Un ambiente único, un local único, El Obrero en la República Independiente de La Boca
El Bodegón Obrero (restaurant-Parrilla) de Castro Hermanos (Marcelino y Francisco) está abierto en la República Independiente de La Boca desde 1954. La Argentina hecha a base de emigraciones se reivindica de nuevo en este espacio. Es difícil, por lo menos para mí (los que sepan de veras ya me corregirán, por supuesto), encontrar un lugar tan porteño donde comer. Y resulta que lo fundó un asturiano (campea la cruz del Principado por todas partes en el local) y prosigue con la labor su hijo, ya nacido en el barrio. El local se encuentra en Agustín R. Caffarena 64, bastante lejos de Caminito y en una de las zonas más deprimidas del barrio, muy cerca del brazo de mar muerto que contamina la zona, de los silos areneros y de la autopista a La Plata. La parada del colectivo deja algo lejos y casi recomendaría el taxi para acercarse. No sé si estaba hipersensible, pero yo no lo pasé del todo bien en mi "paseo" hasta El Obrero.

Una vez dentro, el relajo se adueña de uno. O lo contrario: porque no hay que negar que es un local con una vida tremenda, con nervio, con movimiento constante de mesas, comensales y camareros. Había muchos porteños y algunos extranjeros. Seguro que sale en no pocas guías. En cualquier caso, es de aquellos lugares que uno no se puede perder si quiere conocer el sabor de lo auténticamente porteño, tanto en ambiente como en comida. Tuve la suerte de que me atendió el dueño, el hijo del fundador (su padre había muerto hacía apenas tres meses). En cuanto abrí la boca, tuvo claro que era español y me atendió como si fuera cliente de toda la vida, aunque sin besos: los argentinos varones suelen darse un solo beso en la mejilla, tanto de bienvenida como de despedida. A tanto no llegamos...

Me eché a lo más sencillo: una ensalada de radicheta con ajo, un bife de chorizo y un pavé de vainilla. No hay vinos por copas que uno pueda tomar y el dueño me recomendó una de las botellas (la que él consideraba mejor) que tenían de 0,375L: Châteux Vieux 2003 de Bodegas López. Ahí me pilló, claro, porque yo iba con el chip de lo argentino y las uvas de ese vino resultaron ser las tres portaestandarte francesas "recientes": cabernet sauvignon, merlot y pinot noir. Tampoc me voy a poner puritas: las grandes variedades argentinas son, también, o francesas o italianas o españolas (malbec, tannat, bonarda, torrontés). El vino, siendo del 2003, tenía una bonita evolución (como si hubieran pasado el doble de años por su cuerpo), pero estaba bien rico, con bonito color teja claro y aires terciarios de café, cuero muy leve y vainilla.  Acompañó a la perfección al bife (delicioso, en su punto y de carne bien reposada) y no le hizo ascos al pavé. Lo mejor, con todo, de El Obrero: esa combinación única (por lo menos de lo que yo conozco en Buenos Aires) de ambiente, personas y comida. El dominio de sala (con campechanía, buen humor y trabajando como el que más) que mostró Castro hijo fue la guinda de una estancia muy entretenida.

23 octubre, 2011

El Cuartito en San Nicolás

El Cuartito, la mejor pizza de Baires desde 1934
La pizza en Buenos Aires es un asunto casi más serio que las parrillas. Hay quien sostiene, incluso, que hay más de las primeras que de las segundas. Y encontraréis no pocas guías que dedican páginas y páginas a sus productos, a su historia, la última la de Pietro Sorba. Uno, que ha estado en la fuente del asunto (Italia, por supuesto, y la imposible discusión sobre qué tipo de pizza es mejor y dónde hay que tomarla), piensa sobre todo en el café. Mi vida en Roma me dejó (a mí y a tantos...) esta pregunta atroz: ¿La Tazza d'Oro o Sant'Eustachio? Anímense Ustedes a dar razones, opiniones y su posición en el asunto porque el asunto es de importancia capital. En Buenos Aires, me contaron mis amigos, la pregunta es más o menos parecida, por lo menos entre los que llevan muchos años comiendo pizza en la capital federal: ¿Güerrín o El Cuartito? Alguien añadiría quizás Banchero, pero a mí se me formuló la cuestión tal y como la reproduzco. Y mi respuesta, tras una primera estancia en ambas, aquí está: sin duda (no se puede dudar en las cosas importantes) El Cuartito. Está en Talcahuano 937 y tienen la buena  pizza, las empanadas y los postres caseros de lo más afamado de la ciudad...¡desde 1934! El local rezuma pasión; como siempre el horror uacui  de los argentinos se manifiesta en las paredes y en las mesas (llenas a rebosar); las barras no son menos y las cajas de delivery echan humo. El secreto está en la masa: no tiene nada que ver con la pizza a la napolitana o a la piedra (en Argentina la más fina y crujiente) y está a medio camino entre la del norte de Italia y la de Chicago. Una masa esponjosa y de cierta altura, con la base crujiente y (la otra característica) mucha mucha muzarella. De veras me encantó la de jamón, la de anchoas, la vegetariana y aquello que es el clímax de cualquier comilona allí: usar la base de una pizza para comer, encima, la faína (una "pizza" delgadísima, hecha con harina de garbanzo, de trigo, agua, aceite, sal y pimienta). Aquí la comida se suele acompañar con cerveza (los que beben "vino" le echan cubitos de hielo...), Quilmes de litro para compartir. Me sentí muy cómodo en el Cuartito, comí de maravilla y, vamos, me pareció (invitaron unos amigos...) que los precios eran muy razonables. Una dirección para no perderse en Buenos Aires.

20 octubre, 2011

Helena en Palermo-Soho

El tiempo de Chateauneuf detenido en Palermo
Buenos Aires es múltiple y diversa. Muchos barrios y muchos km de superfície que tienen como barreras naturales el mar, los muelles, las vías del tren y las autopistas que la cruzan. Casi nada...No es una ciudad tranquila, para qué nos vamos a engañar. Vive en una tensión que se palpa en el ambiente casi en todas partes...Palermo es una de las excepciones, los cementerios, la otra (Recoleta, Chacarita). El barrio de Palermo tiene dos sectores separados por la vía del tren y una avenida. Yo me quedo con el  que se llama Palermo-Soho (al otro le llaman Palermo Hollywood), un cuadrado que se puede pasear casi como su estuvieras en un oasis perdido entre el caos porteño. Muchas casas bajas todavía. Muchas calles arboladas. La plaza con pasto de Palermo Viejo. Muchos talleres de artista. Mucha tienda de moda interesante. Hay algunos restoranes interesantes también, pero a mí me llamó la atención y disfruté mucho la hora que pasé en Helena Bar-Resto (Nicaragua, 4816; 4.833.0256). Es un local con gracia, en el que hacen una cocina inclasificable (entre platos de pasta, wraps y mucha pastelería) pero rica. Me gustaron, a qué negarlo, especialmente los postres. Una rica galleta de mantequilla crujiente, con pistas de chocolate y tomillo. Deliciosa. El comedor lo presidía este fantástico reloj de un apócrifo (hasta donde yo sé, claro...) Chateau Renier, de Chateauneuf-du-Pape. El tiempo como que se paró en Palermo...

17 octubre, 2011

Sela 2009 o del por qué de este cuaderno

Con su permiso, voy a interrumpir la emisión de los croquis argentinos para dar paso a un comentario de actualidad.
SELA 2009_
Bodegas Roda me manda una botella de Sela 2009. Un rioja de cepas de 20 años, 89% tempranillo, 11% graciano, con una maduración perfecta de la fruta y una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. La nota de la bodega que acompaña a la botella no especifica otras prácticas enológicas o de viticultura ni tampoco si las barricas son nuevas, de segundo año, mezcladas...Por razones obvias, que todos los que hemos amado en alguna ocasión (y no han sido pocas las mías) algún vino de Roda sabemos, se presenta Sela 2009 como "el vino más joven de Bodegas Roda".

La descripción que hace la bodega de su vino dice: "es un vino con muy buena expresión frutal, sin presencia aromática de la madera, en la línea de las frutas rojas dulces y frescas, en boca tiene un tacto sedoso muy fresco, y con los taninos perfectamente integrados".

La bodega habrá mandado botellas a otras muchas personas que, con seguridad, opinarán sobre el vino. Una de ellas lo hace en el suplemento El Viajero de El País, de fecha 14 de octubre de 2011. Carlos Delgado. Le da una nota de 9/10, nos aclara (información que yo no tenía) que las barricas son seminuevas (¿qué significa eso, segundo, tercer, cuarto año, mezcladas?) y nos dice del vino: "consiguen...que...ofrezca un atractivo y elegante aroma a frutillos silvestres, rojos y negros, bien maduros pero frescos, con la leve presencia de la madera fina, especias y tostados. Sabroso, complejo, vivo y de gusto muy agradable, te llena la boca de sedosa y lozana frutosidad. Para terminar con la amplitud y enjundia de sus hermanos mayores, pero todo expresado de una manera más asequible y menos apabullante".

No voy a hacer comentario de textos porque cada cual se expresa como mejor le parece pero a mí me gustaría que me dijeran a qué frutillos rojos o negros huele el vino, por ejemplo. Porque no huelen ni saben igual una mora, una frambuesa, una fresa silvestre o un arándano negro. O a qué sabe una leve presencia de madera fina: ¿madera de grano fino? ¿tostados por debajo de la media? Pero dejo eso. Bebí el vino y anoté: "Sela 2009. DOC Rioja. 14%" (y los datos que ya he dado). "Madera, incluso en grano. Se perciben sus taninos -i.e. los de la madera- en boca. Casi masticable. Superado el primer impacto, la fruta negra madura" (aclaro que hablo del color, no del lugar de cultivo de la fruta) "(mora en compota y ciruela negra pasa) y golosa, domina la nariz, aunque el paladar sigue siendo hostil. Es un vino poco ensamblado con su madera que necesita bastante tiempo de botella para mostrar lo que probablemente lleva dentro". No anoté más porque pensé "tiempo".

Es evidente (por lo menos, en lo que a mí se refiere) que quien redactó la nota de la bodega, Carlos Delgado y un servidor no bebimos de la misma botella. Pero no alcanzo a explicarme las diferencias de percepción que las tres notas muestran. ¿No bebimos el mismo vino? Mi botella, con seguridad, es la que va al mercado y habiendo probado la primera añada de Sela y esta segunda, 2009, sigo con la misma idea del principio: por mucho que quieran forzar la percepción del vino, la marca de la bodega y su impronta (y hablo en sentido positivo) están también aquí. Y este Sela 2009, como los otros vinos de Roda, nace de un proceso de vinificación y de maduración y crianza que piden a gritos años de botella. Esto, ni más ni menos, es lo que sucede con este vino.

¿Qué sucede pues? Constato que tanto Bodegas Roda (en su nota) como Carlos Delgado (en El Viajero de El País) describen un vino que yo no encontré en la botella. ¿Por qué? Creo que están describiendo un vino que en unos meses (bastantes...) puede estar en esa botella, pero que ahora mismo, yo no he sabido encontrar. Sacar un rioja a 15€ con ese aparato de "fuerza, juvenil, fácil de armonizar con la comida...muy agradable al paladar, sabroso y fresco" (nota de la bodega), pide, casi necesariamente, un consumo a corto plazo. Y eso, claro, es lo que quieren reflejar las notas que he transcrito. No la mía. Si se me permite la osadía, yo aconsejaría que se compre este vino (a ese precio, sin dudarlo) pero que se le dé el reposo extra en botella que la bodega no ha podido darle, por razones bien comprensibles, por otra parte: ¡hay que vender! Aunque, claro, también puede pasar que la razón de todo esto sea más sencilla: mi paladar y mi nariz son sólo los de un amateur y yo no he sabido encontrarle, ahora mismo, la punta a este Sela 2009, que Carlos Delgado y la propia bodega sí han sabido percibir. Por si acaso, con todo el respeto que me merecen las personas y entidades que he mencionado en esta nota, yo les transmito mi humilde e independiente opinión. Vamos a darle esos meses (pongamos seis) a otra botella de Sela 2009 y ya les cuento.

14 octubre, 2011

Aldo's en San Telmo

Aldo's en Moreno 372, un Monvínic con vinos argentinos
Ha sido mi restorán de referencia en la estancia de Buenos Aires. Podía no haberlo sido pero se encontraba en los bajos de mi hotel (por otra parte, un establecimiento muy recomendable, en las estribaciones de San Telmo, junto a Belgrano: Moreno Hotel Buenos Aires, en Moreno 376) y algunas cosas en mi primera visita me encantaron: el local es agradable y tiene la luz correcta (lleva apenas cuatro meses abierto); la selección musical es la del mejor soul y jazz americano (es una música que me gusta) y tienen una carta con más de 400 vinos argentinos. Parece, casi, una pequeña alma gemela de Monvínic: la carta de vinos se presenta en una tableta informatizada (en este caso, iPad); la música; la gente que atiende es joven, muy amable, cómplice y, en algunos casos (aquí está la primera y mayor diferencia: en Monvínic todos saben mucho), suficientemente preparada. La segunda diferencia es que, a pesar de las 400 referencias, hay una clara decantación hacia la gran industria y poco cuidado hacia el pequeño e independiente viticultor. De esas referencias, demás, no más de diez se sirven por copas. Esa selección se mantiene a lo largo de toda la semana...La tercera diferencia es la cocina: muy correcta, con pequeños detalles  porteños de calidad (la milanesa de pollo, por ejemplo, es deliciosa), pero muy lejos de la creatividad, elegancia, técnica y cuidado por la identificación del producto, que exhibe Sergi de Meià. En cualquier caso, es un local que llena cada noche  y que, a lo que me pareció, está en el buen camino para convertirse en uno de los buenos restoranes de/con vinos de Buenos Aires. A poco que se lo propongan, mejorarán seguro y se convertirán en una referencia. No hay muchos sitios así en la capital.

12 octubre, 2011

Matambrito tiernizado

El tipo está pintado en la pared pero el colectivo paró
Tómense Ustedes la pequeña etiqueta con la que denominaré mis notas argentinas tal y como la propone el DRAE: "Croquis: diseño hecho sin precisión ni detalles". Ni más ni menos. No quiero hacer gran documentación y sí, en cambio, dejar estos croquis más o menos escritos y preparados para su publicación antes de que salga mi vuelo, esta noche del 9 de octubre de 2011.  Son mis impresiones, no busquen otra cosa. Más de uno pensará que estoy jugando con mi destino...pero me apetece hacerlo así. Que los dioses me permitan leer estas notas cuando vuelva a casa...

Argentina, tras siete años de ausencia, se me aparece en trampantojo. Casi todo parece ser lo que, en realidad, creo que no es. Como este estudiante de la facultad de letras de la Universidad Nacional de La Plata, pintado en la pared y que parece estar pidiendo el alto al colectivo. El edificio, visto así, parece cualquier cosa menos una facultad universitaria. El país, visto desde lo alto (digo sin mirar con gran detalle) parece haber salido de las profundas crisis que le viví desde los primeros noventa. Parece que hay más actividad en la calle y en los comercios. Hay montones de jóvenes "laburando" en todas artes (me gustaría saber qué cobran, por cierto...). Se ve movimiento y, claro, las próximas elecciones generales hacen que todo aparezca en ebullición.

Pero me da la sensación de que todo aparenta lo que, en realidad, no es. Esa identificación, puramente publicitaria e icónica, entre los K., su núcleo de poder y la nación argentina, casi me da vergüenza. Conozco un poco el país, gente de todas las clases, de todos los estados y la Argentina, para su suerte futura, es muchísimo más que los K. y su próxima mayoría absoluta. Y hablo en plural porque el difunto presidente participa muy activamente en la campaña. Vaya si lo hace. Y la iconografía, los discursos, todo está construido al más puro estilo de Augusto. Augusto se inventó todo esto hace más de dos mil años: el estado soy yo, la perpetuación de mi poder garantiza el bienestar de todos, quienes estén contra eso, no están contra mi persona sinó contra la nación, etc. Náuseas, en ese sentido.

Miras hacia todos lados, miras todas las "alternativas" y te das cuenta de que no parece haber nada sólido ni consistente. Malos tiempos, pues, se acercan para la Argentina si el país no es capaz de educar y de levantar a la gente joven, que está en las facultades (les he visto inquietos y pletóricos), que sea capaz de ofrecer alternativas a lo que ahora veo. La economía: uno diría que funciona mucho mejor que siete años atrás. Y es cierto. Pero se trata de un gigante con pies de barro. A la que los chinos y los brasileños hundan el precio de la soja; a la que los EUA y Europa consigan salir de sus crisis y apreciar su moneda, la Argentina empezará a sufrir de veras. De nuevo.

Y lo peor de todo es que hay una amplia parte de la población a la que no ha llegado para nada esta pequeña época de bienestar. La gente sigue comprando a crédito: nunca fue tan fácil (dicen los bancos) conseguir pequeños créditos personales que alimenten el consumo, que hace crecer ficticiamente la economía. Pan para hoy, hambre para mañana. Pero es que aquellos síntomas que hace siete, diez años atrás, me hacían salir del país con la cabeza hundida y pensando "de esta no salen", siguen ahí, enteros, tercos, en pie y sin ápice de cambio. En el centro de Buenos Aires, por la noche, la gente se pelea por las bolsas de basura de según qué oficinas. Las autopistas, en todas direcciones, siguen rodeadas de villas que no tienen la más mínima infraestructura de nada ni nada para vivir. Bueno sí: se ponen los chavales en los arcenes con sus buenas piedras. Y cuando pasamos los coches, las tiran al parabrisas. Si aciertan y paras, pringaste. Te quedas sin nada. Por pirmera vez en mi vida, tuve miedo en La Boca. Iba andando hacia un restaurante obrero (sic), en la parte más deprimida de la república independiente (en Caffarena) y me increparon varias veces, me pidieron dinero para bebida y tuve que ponerme duro. Ellos eran más, claro, y yo tenía todas las de perder, pero me respetaron todavía no sé por qué...Aparqué una noche casi en el puro centro, muy cerca de la Avda Santa Fe. Ni me di cuenta: dos tipos estaban tirados junto al lugar donde dejaba el coche. Me preguntaron "¿le guardamos el coche?". Y yo no caí...¿cómo iba a caer en el puro centro, que me estaban pidiendo un "impuesto revolucionario"? No les contesté y aunque mis amigos reaccionaron rápido, de nada sirvió: un cuchillo había atravesado la rueda delantera...

Todo eso sigue existiendo porque es síntoma de una enfermedad no curada. Muchos quieren hacer creer que las cosas van mejor. Yo creo que van mejor, claro que sí, pero sólo para unos pocos. La gente no es mala por definición pero hace cosas malas porque no tiene demasiadas opciones para llegar a plata decente...Junto a esto, la Argentina, sigue teniendo, por supuesto, lo mejor de lo mejor, aquello que te hace volver una y otra vez. Lo de siempre: la inmensa mayoría de personas con las que uno trata son muy amables, están siempre dispuestas a ayudar y, lo más, son generosas con aquellos que tienen menos que ellos. Ahí está el auténtico capital del país, su mayor riqueza. A mí me han pasado unas cuantas de estas cosas: salía del aeropuerto en el coche que alquilé y no había tenido tiempo de cambiar a pesos argentinos. Por dos veces pasé por un peaje, intenté pagar con tarjeta de crédito, por dos veces dos chavales jóvenes se quedaron mirando la tarjeta como si fuera la de un marciano y por dos veces dijeron "¿y la plata?". Por dos veces, aceptaron mi explicación, abrieron la barrera, me dejaron pasar y me desearon mucha suerte. Y he visto montones de detalles de estos, con gente que se respeta en sus trabajos, que se ayuda, que muestra cariño.

Esa es la fuerza que tiene este país, sí. Llegará un día en que estos jóvenes estudiantes que he conocido en mi  estancia, atentos, entusiastas, inquietos, con ganas de aprender, mandarán. El país seguirá teniendo grandes potenciales y sus riquezas llegarán a más gente. ¿Cómo puede ir mal un país que se inventa una concentración de cariño lingüístico y delicadeza gastronómica como es el matambrito tiernizado? Matambrito tiernizado...ya es uno de mis mantras preferidos. Lo vi por primera vez en un cartel en La Plata y me quedé prendado de la afortunada expresión. Matambrito tiernizado...un matambre delicadamemte cocido, que tomé envuelto en suave brioche. Estaba comiendo yo lo que parecía "sólo" un rico emparedado de matambre, cuando se me acerca un querido amigo al que había contado mi atracción por la expresión y me dice "pues, Joan, esto es matambrito tiernizado". Matambrito tiernizado...qué país. ¿Qué quieren que les diga? Yo le quiero y quiero a sus gentes, a su forma de decir y hacer las cosas. Y perdón por la paliza...¡salió así! Ya les hablo enseguida de algún restorán y vino que merece la pena ser anotado en la agenda del viajero inquieto.

08 octubre, 2011

La fuerza tranquila del albariño

Todd Blomberg
Se llama Todd Blomberg, viene de California, donde entró en el mundo del vino a través de la bioquímica y la comercialización. Vive en Galicia y no es por casualidad. Es por amor. Por amor a una mujer, por supuesto. Pero también (y desde que le conozco y he podido charlar con él, en una proporción no baja) por amor a la cepa albariño. Tres años de viajes por Europa le ofrecieron una conclusión fundamental y tres alternativas: si quieres hacer un gran vino blanco natural (que él llevaba en la cabeza), necesitas, también, una acidez natural elevada, buenas tierras y cierto frescor (te lo dé el clima o el agua cercana o, lo mejor, ambos). Él descubrió el riesling del Mosela, el pigato de Le Cinque Terre (Portofino) y el albariño de Rías Baixas. El otro amor hizo el resto...y a los que amamos los blancos gallegos, nos tocó la lotería. Las primeras botellas en las que descubrí su mano fueron las de Zárate. Tras da viña me hizo girar la cabeza y descubrir (junto con otros ilustres agricultores de la DO) que el vino hecho con albariño tiene un potencial de guarda que casa poco con la imagen habitual que tenemos de él.

Tras su trabajo en esa bodega, Todd pasó a dirigir (desde 2007) los proyectos de Sucesores de Benito Santos. Las páginas de este cuaderno tienen varias anotaciones de sus vinos, ya en Benito Santos, y yo no suelo repetirme...pero es que hace unos días conocí al individuo tras la botella. Y eso es, como siempre, lo más importante que uno puede hacer para conocer de verdad qué hay en un vino. Todd lo confiesa sin rubor: ha necesitado cinco años (la de 2011 es su quinta cosecha) para empezar a entender sus viñedos. Lo demostró, con botellas claro. Los amigos de Vino Artesano (que comercializan dos de sus etiquetas, ¡ésta a 9,5€!) aprovecharon su estancia en Barcelona para montar una vertical con las cuatro cosechas en el mercado de Igrexario de Saiar, 2007-2010. Es emocionante de veras comprobar cómo describe las cosechas en las Ha del Saiar (tierras arenosas y francas, 200 m sobre el nivel del mar), cómo relaciona clima con fermentación, cómo el proceso de la conversión en vino sigue unos criterios cada vez más sencillos porque se ha llegado a la convicción de la mínima intervención enológica. Y sobre todo, es emocionante ver cómo progresa el vino. Fermentación espontánea y natural. Empieza y termina cuando quiere. Levaduras naturales. Control de temperatura (ese es el único artificio mecánico). Un trasiego. 3/4 meses con las lías finas. Otro trasiego. Botella y punto. 2007 muestra un albariño maduro pero que no lleva muy bien mucho tiempo en copa y el oxígeno. No es un vino, el Igrexario de Saiar, pensado para la guarda aunque alguna añada (2010 seguro) dará alegrías con 3/4 años de botella. 2008 apunta maneras pero la maduración llegó tarde, con acidez más justa, y el tartárico (y alguna bacteria, me temo, por lo menos en esa botella) se nota en nariz y en boca. 2009 maduró casi demasiado rápido y hubo que vendimiar a toda prisa  y bastante antes de lo habitual (11 de septiembre). Una gran fruta, sin duda, pero hizo un 20% de fermentación en fudre, con posterior maloláctica, y la mezcla resiente algo el conjunto. 2010 es el año. Sin más. Hubo paciencia y suerte con el clima, cada bloque de viñedo fue vendimiado en su momento justo y Todd volvió a la idea básica: en Saiar el albariño se expresa a través de su acidez y ésta manda sobre la maloláctica. Es la mejor fruta, sin duda. Y su mejor Igrexario de Saiar, también. Un gran albariño con frescura enorme en boca, con aires de melocotón y de citronela, largo y persistente, también en nariz. El más redondo.

Todd Blomberg, ahora lo tengo claro, es la fuerza tranquila de Salnés. Firme en sus convicciones (mínima intervención tanto en el campo como en la bodega: que la tierra y la uva hablen por él), permeable a seguir aprendiendo (junto a sus cepas) de aciertos y errores y con una capacidad enorme para trasladar a la botella ese conocimiento y el poder y bondades del albariño en pureza. Todd me recuerda un poco al "hombre tranquilo" de John Ford: esa mezcla insuperable de fuerza, temperamento, pasión, sabiduría y tranquilidad, paciencia y amor por el terruño y por sus gentes. Le costará un poco, quizás, pero este hombre ha encontrado su tierra y su uva. Al tiempo.

03 octubre, 2011

En el vientre del otoño...

Baudry Les Grézeaux 2009
está Chinon. Y en el corazón de Chinon está Baudry. Cuando pienso en otoño, me vienen a la cabeza no pocos vinos, pero este año, 22 de septiembre y pensando en ese viernes 23, una uva llenó por completo mi pensamiento: cabernet franc atlántica. Primer frescor. Concentración en el vino. Viento ligero al mismo tiempo. Recogimiento. Sombras madrugadoras. Hogar. Pámpanos en el suelo. A esa memoria selectiva, llegan los grandes momentos pasados con la Croix Boissée o Le Clos Guillot. No tenía ya ninguna de esas botellas y cayó otra. Qué más da. Era del Domaine de Bernard y Matthieu Baudry, en Cravant les Coteaux (Apellation Chinon Controlée, Vin Rouge de Loire). Bernard empezó con dos Ha hace más de treinta años y ahora, con hijo y nieto junto a él, controla más de treinta de suelos y características diversas.

Les Grézeaux es el viñedo de cabernet franc más antiguo que posee. Cepas de más de 50 años. Suelos de grava con cantos rodados en la parte baja del coteau de Sonnay. Subsuelo de arcilla y sílice. Cabernet franc en pureza y conocimiento profundo de qué y cómo hay que tratarla. Cada parcela, cada vino con su vinificación. ¿El objetivo con Les Grézeaux? Dejar que la vejez de la cepa y la mineralidad de ese suelo se expresen con soltura. Viñedos en el primer otoño de su vida, como Bernard, como un servidor, sirven para invitar a ese recogimiento. Mientras escribo cae la primera lluvia de otoño sobre Barcelona y el mar se contrae de placer. Se insinúa la neblina en el puerto. Viñedos que no han sufrido ningún ataque químico dispuestos a dar lo mejor en su fruto. Fermentación en depósitos de cemento, sin más. 12 meses en barricas de 3 a 5 años. 13%. Abrámoslo media hora antes. Dejemos que respire. No decantemos. La botella, si somos pacientes y la dejamos a su aire, nos hablará unos cuantos días. Los justos para celebrar esa primera conversación con el otoño.

Les Grézeaux 2009. Mi primer pensamiento para el otoño: pureza de aromas. Hojarasca en la profundidad oscura del bosque. Madera vieja. Madera sabia. Es un vino que seduce por su concentración, que llama a la intimidad de quien lo bebe con su copa. Silencio. Recogimiento. Mineralidad de arcilla. Envuelve. Te domina. Odre de cuero viejo. Vino de la tierra. Vino de antes. Arándanos negros en compota. Tinta china de mis primeros dibujos. Pimientos rojos y verdes. Mezclados. Asados. Calor de hogar. Sutileza y soltura, al mismo tiempo. Pureza de una madera vieja y una uva joven, que se confabulan y alían con el otoño para ofrecer un primer momento de paz y de íntima satisfacción. Los Baudry y el cabernet franc. Qué bonito entendimiento. Aunque duela, termino en prosa, necesaria: 12€ en La Part dels Àngels. ¿Quién se resiste a eso?

02 octubre, 2011

El año de las dos primaveras

septiembre a enero, sur
Hay gente a quien esto sucede a menudo y, quizás, no le da mayor importancia. A mí no. Este año voy a vivir dos primaveras. La primera sucedió en el hemisferio norte. La segunda está ya teniendo lugar en el hemisferio sur. Y la novedad es que dejé la primera y estoy yendo hacia la segunda (en Argentina). Será por trabajo, sí. Pero no es menos cierto que tener el privilegio de vivir dos primaveras en el mismo año hace soñar, me hace pensar en historias. Me hace vivir. Algún post estaba ya programado en este cuaderno. Y saldrá cuando corresponde. Pero si se me ocurre contar algo fresco durante los próximos días, será más fácil que sea en Twitter (bajando por el bog a mano izquierda encontrarán Ustedes el enlace) que no aquí. A quien le apetezca, pues, ya lo sabe. A ver cómo se sigue dando este año de las dos primaveras...

30 septiembre, 2011

¿Quién le pondrá un vino a ese rabo?

Ultimo cartel Monumental MBarceló
De pequeño me fascinaba una parada de la Boquería, la primera que uno encontraba cuando llegaba al mercado desde la Rambla: "Carne de toro de lidia", voceaba el letrero. ¡Cómo han cambiado las cosas en esta ciudad! Conste que no quiero provocar ningún tipo de debate pero todo lo que ha sucedido el pasado fin de semana en Barcelona, me ha llenado de recuerdos. De pequeño, por aquello de las afinidades, pasaba horas con mi abuela mirando corridas de toros en una tele en blanco y negro. De pequeño descubrí que ese toro se comía...Y de mayor, me enamoré de los estofados de rabo de toro. Una de las mayores celebraciones de mi vida tuvo lugar en el restaurante Pitarra, de Barcelona (¡todavía sigue en pie ese monumento de la Barcelona que ya no es!). Y ese joven que tampoco es no tuvo mejor idea que invitar a un selecto grupo de académicos a un suculento estofado de rabo de toro. ¡Qué caras pusieron! Y ahora me pregunto: ¿alguien, en esta ciudad, habrá guisado los rabos de esos últimos toros lidiados en Barcelona? ¿O eso ya no se permite...? Por puro sentimentalismo, le hubiera puesto yo a esos rabos un vino de altura. Se me ocurrieron algunos, mientras pasaba frente a la Monumental y veía entrar ríos de gente como nunca había visto antes...

26 septiembre, 2011

Kosher: la flor del flor de primavera 2007

La flor del flor de primavera 2007
Una de las cosas que más me gusta del mundo del vino es que está lleno de primeras ocasiones. No tengo la menor duda: podría pasar toda esta reencarnación bebiendo vino sin repetirme jamás. Y no terminaría de repasar todo lo que quiero probar...Ésta es una primera ocasión que no había buscado y que surgió, como tantas otras, por casualidad...No será porque no haya bebido yo pocos vinos de una de mis cooperativas de referencia, el Celler de Capçanes. No será porque no haya leído yo no sé cuantas veces que el Celler es pionero en España en la elaboración de vino kosher. Pues resulta que jamás había probado una botella kosher del Montsant. En una pausa de mi trabajo, paseaba por el barrio medieval de Barcelona (dicho sea de paso, uno de los mejor conservados de Europa), en su zona judía (el "call") y de golpe topé con una tienda íntegramente dedicada a productos judíos. Call Barcelona Wines & Books se llama. Y es bastante nueva. No hace falta decir que me faltó tiempo para entrar...Husmée, pregunté y cogí algunas botellas de vino bajo la atenta y discreta mirada de un rabino. Al final, el hombre no pudo aguantarse y me preguntó, muy amable "¿le interesa el vino?" A bodas me convidas, ¡pensé! Resultó que el hombre era ni más ni menos que David Libersohn, el rabino encargado de las certificaciones kosher y hombre profundamente interesado en el Priorat y en el Montsant.

Charlamos un rato, intercambiamos datos e informaciones y nos propusimos para algún, quizás, proyecto futuro del rabino. Por el camino se fue un correcto (sólo eso) vino rosado Galil Mountain Rosé 2010 a base de barbera, sangiovese y pinot noir y un extraordinario la flor del flor de primavera 2007 del Celler de Capçanes (36€). Los amigos de Directo al Paladar describieron bien qué es un vino kosher. No me detengo, pues, en eso. Digamos que era mi primera vez y que no he notado especiales diferencias. Sé que el control de la producción, desde la cepa hasta el embotellado, está en manos de Libersohn y que si él no da el certificado, el vino no se venderá como kosher. No hace falta decir que eso no ha influido para nada en mi percepción del vino. La fruta es una garnacha muy vieja (cepas a 500 metros entre 80 y 95 años, en suelo de arcilla y granito), con 28 días de maceración, 12 meses en barricas nuevas francesas de tostado medio y tres meses de reposo posterior en inox, más otro año de reposo en botella. 14,5% para ser tomados algo frescos y, en mi opinión, sin decantación. De un rojo rubí intenso y brillante, el vino destaca por su frescor, delicadeza y perfecta asimilación de la madera. Aporta aromas de la humedad del bosque en otoño: oscuridad de la hojarasca perdida entre musgo. Es un vino elegante, profundo y complejo que, sin embargo, no le pierde la cara a sus orígenes: monte y arcilla, cierta rusticidad, tomillo, madera de boj, acidez de las primeras cerezas y tabaco maduro. Un vino que disfruté largamente. Kosher, sí, pero por encima de todo, un gran vino.