28 noviembre, 2010

Leyendo entre vinos: Fidèle

Theise Reading between the Wines

El hombre, el mito, la leyenda. Terry Theise. Un tipo hecho a si mismo, un tipo que descubre su pasión por el vino gracias al atlas de Hugh Johnson (ahora con Jancis Robinson). Un tipo que forja su carácter a base de coche y de km a través de la vieja Europa. Un tipo que construye su gusto y su paladar a base de minuciosidad, de método y de conocimiento sobre el terreno: de pocas pero claras ideas. Muchos años de informes, muchos vinos en su portfolio de Skurnik, todos los "vignerons" conocidos y bebidos en su casa: LA referencia en Alemania, Austria, Champagne. De mayor quiero ser como él... Si lo tenía más o menos claro tras leer varias añadas de sus comentarios y probar alguno de sus vinos, con su libro lo tengo ya diáfano. Éste tipo escribe las cosas sobre el vino y sobre cómo hay que aproximarse a él que a mí me gusta leer, cosas con las que me identifico de una manera espontánea, sin haber pensado mucho en ello antes. La lectura se está convirtiendo, además, en una sucesión de deliciosos "momentos Theise". Había reservado esta etiqueta en el cuaderno para los moscateles que más me gustaran y sorprendieran ((la moscatel es una de las uvas preferidas por Theise, ¡y por mí!). Pero la rompo para recomendar vivamente la lectura de este libro (por ahora sólo en inglés...) y ¡la de un champagne!

Caramba, sí, un champagne y no un moscatel, porque mientras bebía una de las botellas del cuvée Fidèle de Bertrand y Hélène Gautherot (han caído dos estos últimos días...), pensé mucho en Theise. Y, caramba también, porque Vouette&Sorbée no está en el portfolio de Champagne 2010 de Terry. El Fidèle que he encontrado ahora en el mercado (sobre los 37 €: sí, muy caro, pero merece la pena) lleva fecha de degüelle de 14.12.2009. 11 meses: he ahí uno de los consejos de Theise en el apéndide de su último portfolio: "But I strongly prefer Champagne with at least 4-6 months on the cork, depending on the wine. Earlier than that and they often taste like an orchestra tuning up, cacophonous and disorganized.." Todos los productores de vino espumoso tendrían que poner esa fecha en sus botellas. Todos. La casa está en Buxières-sur-Arce (Aube) y casi todo el viñedo reposa sobre tierras calcáreas del Jurásico superior (período kimmeridgiano: ¡entre 150 millones y 700 mil años!). La plantación es mayoritaria de pinot noir pero la influencia y cercanía de Chablis está llevando más y más chardonnay a la casa (su cuvée Blanc d'Argile). Agricultura biológica, certificación Démeter. Desde 1998 no entra en el viñedo o en la bodega nada que no sea natural. ¡1998! La fermentación es natural gracias a las levaduras del viñedo y de la pruina de la uva. Todos sus champañas hacen la maloláctica. No hay clarificación ni estabilización ni dosaje Extra brut todo.

Es un vino que conviene abrir por lo menos una hora antes de ser bebido y que agradece temperaturas no muy bajas: ideal sobre los 10º-11ºC. Pura expresión de ese suelo de arcillas y calcáreo del sur de la Champagne, la pinot noir (es un blanc de noir) se percibe con una finura casi de filo de navaja. Metálica. Espeluznante pureza. Tremenda acidez. Naranja sanguina. Zumo de pomelo. Fresitas del bosque a medio envero. Vinoso y delicado al tiempo. La burbuja necesita oxígeno. Empieza casi muerta y al cabo de una hora, su integración en el vino es asombrosa. Pequeña, mínima, se hace presente en el paladar con su precisa aportación. Coral roto...He vuelto al vino tres días después: ¿¡72 horas abierta una botella de champagne, léase espumoso!? No os asombréis. Una de las diferencias entre un buen vino y un gran vino, entre un buen vino industrial y un gran vino natural es que el primero muere rápido, una vez abierta la botella. El segundo, si se abre en el momento adecuado, vive y vive. Fidèle estaba mucho mejor a los tres días. La fruta, ácida, estaba más viva y presente que antes. Un posgusto de bayas silvestres (arándano rojo) se hizo bien patente. Y se completó con un ligero amargor de endrina y un bello cítrico de piel de naranja amarga.

He aquí un vino que es la expresión pura de las ideas de un hombre, Bertrand Gautherot, y de su entorno (tierra + cultura + cepa = vino, es decir, el auténtico concepto de terruño, tal y como lo define Theise). Un vino, además, Fidèle, que me ha parecido muy representativo de las ideas que estoy leyendo en este libro. Un champagne y un libro que hay que leer y beber. ¿En qué orden? Vosotros elegís, pero a mí, ¡esto de leer vinos cada vez me gusta más!


Vouette et Sorbée Fidèle, degollado 14.12.09

22 noviembre, 2010

Le Langhe desde Barcelona

Acquerelli delle langhe BY anteriorechiuso

Había abierto la botella de un viticultor al que tenía ganas de veras (Hilberg-Pasquero), tomé un primer sorbo de su Barbera d'Alba 2008 y el efecto "Ratatouille" fue inmediato. Empecé a pensar en los colores sublimes del otoño en Le Langhe: los he visto una sola vez en esa época del año, pero me bastó para tener, para siempre ya, un lugar al que poder evadirme en tiempos de zozobra. Un lugar que no tiene por qué ser siempre físico. Ya me gustaría que mi evasión fuera real, pero casi siempre los paseos por Asti, Alessandria, Acqui Terme, Bra, Barolo, Barbaresco, Nizza Monferrato, Monchiero...son espirituales. Así ha sido también en esta ocasión. Pensé en ese paisaje en otoño, busqué una hermosa fotografía (extraordinaria, ésta de anteriorechiuso), retuve los colores y perpetré una receta. Sencilla, sabrosa, pero con los colores básicos de los viñedos teñidos de otoño.

Ravioloni rellenos de calabaza y ricotta. No sé por qué pero la calabaza es uno de mis iconos otoñales. Un poco de frío, el fuego lento, la cebolla, las especias, la cuchara, parmesano rallado...En esta ocasión, la colaboración de uno de mis pastificci de guardia (la parada de Los Italianos de la C/ Amigó, en el mercat del Ninot; el otro, es La Castafiore) fue crucial. Habíamos pactado un relleno de pera y gorgonzola (¡ya llegará, ya!), pero al saber de nuestra pasión por la calabaza, Nuri nos reservó lo que véis en la foto inferior. Cebolla de Figueres cortada a lo "sauvage" (a lo mío, vamos, con pedazos de cebolla que, al final, puedan comerse enteros), mezclada con cebolla tierna. Fuego bastante rápido para fijar colores. Sal y pimienta. unas láminas de nabo (si es negro, mejor, más sabroso, pero no siempre lo encuentro en el Ninot) que añado al rato, con algo de orégano. Los dados de calabaza, finalmente, siempre a buen fuego: me gusta que el tubérculo muestre su color y que, en la boca, su entereza contraste con la suavidad de la pasta rellena.

El Barbera d'Alba de Miklo Pasquero me gusta más que su Langhe Nebbiolo. La fama se la lleva este último (Tre Bicchieri del Gambero Rosso no sé cuantos años seguidos...), pero es un vino necesitado de botella y de buenas circunstancias. Su Barbera 2008 es un todoterreno de gran poder. Los que seguís este cuaderno, sabéis que he probado casi todas los barbera del mundo (que no sólo en Italia está plantada esta prolífica y generosa cepa) y puedo asegurar que ésta es una de las más atractivas que he bebido. Me ha llevado directo al corazón de esas Langas, al Roero, a sus colinas. Y al corazón del barbera, que creía casi perdido...es un vino seco, austero, pero al mismo tiempo suave, completo, casi redondo. Es húmedo también, fresco, sin concesiones a la sobremaduración o a la vinificación excesiva, con aromas de arándano negro, de romero, de ciprés y seto. Es un vino muy bien integrado. Reconforta reencontrarse, en Barcelona y gracias a los esfuerzos de mis amigos de la Enoteca d'Italia, con este pedazo otoñal del corazón de las Langas. Por 16 € y esta sencilla receta, he hecho un viaje silencioso, reparador, delicioso.

Ravioloni de carbassa amb ricotta

20 noviembre, 2010

Climats du vignoble de Bourgogne

Mersault Perrières y Mersault Charmes por Vincent Dancer

Toni y Mertxe (Vins&Roses o, lo que es lo mismo, Pasión Bourgogne) me llaman la atención sobre uno de esos intangibles que no se pueden pasar por alto. Ellos tienen un blog muy bien documentado que pivota sobre su pasión por la Borgoña. ¡Que compartimos! Resulta que muchas de las instituciones de la zona han lanzado la candidatura de su historia, de su cultura, de sus vinos, de sus terruños, de su gastronomía a Patrimonio Mundial de la Unesco. La candidatura lleva por nombre Climats du Vignoble de Bourgogne y necesitan que cuantos más aficionados mejor, formemos parte de su Comité de Apoyo. En esta página web encontraréis un sencillo y rápido aplicativo que os permitirá materializar ese apoyo. Quien se haya sentido atraído alguna vez por uno solo de los vinos de la Borgoña, debiera figurar en ese comité. Ahora que cosas tan dispares como els Castellers, el Flamenco o la Dieta Mediterránea forman parte de este "club", le toca el turno a algo tan querido por algunos de nosotros: el esqueleto emocional que vertebra la Borgoña. ¡Animaos!

La foto "Mersault Perrières et Mersault Charmes" es de Vincent Dancer.

17 noviembre, 2010

Els colors de la tardor

Kracher N.8

eren dins d'aquesta ampolla. El Dia dels Morts vam beure dos vins, els dos fets per dos viticultors que admiro i que ja han passat al regne de les ombres. Va ser un homenatge, un record discret, íntim però sentit. Algunes de les seves ampolles són, encara, amb nosaltres. No parlo de la marca (els dos tenen descendència que l'assegura), parlo del vi que ells van concebre i fer. Vaig beure el darrer Morgon de Marcel Lapierre (2009) amb el tall del segon plat. Un Morgon que envellirà molt bé durant anys, però que ja en aquest moment és més perfilat i obert que en anyades anteriors. És un vi discret, de color discret i perfums de garriga molt matisats. És un vi que es beu com l'aigua i que acompanya i completa un bon filet de porc fet amb ceba. Potser s'ha perdut, en aquesta anyada, el caràcter més alegre i viu de la gamay, però el vi segueix sent deliciós. 15 € a La Part dels Àngels. Si podeu, compreu-lo en format màgnum.

I vaig beure, amb les postres, el N.8 d'Alois Kracher. TBA zwischen den Seen Welschriesling, 2001. Els colors i les olors de la tardor dins d'una ampolla. No se m'acut una millor descripció. Sol sobre la fullaraca humida. Racó de bosc a la fageda. Arbre corcat i menjat pels fongs. Repòs sobre la molsa. Seda i humitat. Pastanaga i ceba confitades. Fresca del matí. Boira. Codonys a la cuina, ben madurs. Orellanes d'albercoc. Penetrant botrytis. Dolça malenconia. Com gairebé tots els vins de Kracher, un TBA imprescindible. 27 € a Weirdo.

Marcel Lapierre ha mort aquest 2010. Alois Kracher, el 2007. Mentre ens quedin ampolles fetes per ells podrem seure a taula i anar-los fent homenatges. Quan s'acabin, sempre ens quedarà la memòria. Fins que tot es converteixi en una immensa plana, nevada. Silenciosa.

13 noviembre, 2010

Revista Matador y sus vinos

Portada de Matador, captada en Desdeelojodelahormiga, blog de opinión

La revista Matador es un proyecto único. Quizás lo que menos me gusta de él sea el nombre. Del resto, me lo quedo todo. Matador nace en La Fábrica y me gusta pensar que sus creadores, antes que nada, se consideran artesanos. Me gusta que hayan escogido esta palabra, fabrica, del latín. Me gusta que, desde la contemporaneidad, le hayan dado nuevo sentido a su valor etimológico: "oficio, trabajo de la materia -abstracto o concreto-, objeto fabricado" y, de aquí, "taller" y, en particular, "taller donde se trabaja el metal, forja". Matador es uno de sus proyectos que, con mayor radicalidad, apuesta por la selección de materiales y por su presentación minuciosa, de artesano concienzudo y detallista. Cada revista es una letra. Cada letra completa una porción del alfabeto. Cuando lleguen a su Z, concluirá Matador. Cada revista es un artista. Cada cuaderno de artista es, también, un vino. ¿El vino es arte? El vino es artesanía, es trabajo minucioso que tiene por taller el cielo, la tierra y las cuatro paredes de una bodega . Y tiene por artesano a alguien que piensa en todos los detalles para crear, de la "argamasa" informe, un objeto que provoca emoción y placer. ¿Es eso arte? Creo que sí. Aunque algunos se echen a temblar ante tal ecuación.

SCULLY bona

Creo que los artesanos que trabajan en La Fábrica lo han entendido también así. Y de esta comprensión esencial nacen los Vinos Matador. Un artesano de las artes plásticas es convocado junto a un artesano de la cepa para engendrar, en un binomio de alto poder creador y energético, arte nuevo. Un cuaderno. Una obra. Un vino. Un acuerdo. Un diálogo único entre "talleres" que no deja indiferente. Gustará más o menos. Emocionará más esta obra que su vino concomitante. Sucederá lo contrario. Pero cuando asistes, como testigo también único (¿quién puede dictar tus emociones, tus recuerdos, tu percepción de lo bello e intenso?), a ese momento de explosión, que es el sorbo del vino en la contemplación de la etiqueta (que se convierte, claro, también en obra de arte), piensas "qué bien que alguien haya concebido un proyecto así".

Hace poco he podido probar una parte de la gama de Vinos Matador (tengo entendido que la colección completa sólo la guarda el importador suizo) con su actual estratega, Telmo Rodríguez. Él nos presentó una serie de nueve vinos (creo que ahora andan por la M) y sé (dicho con todo el cariño) que no le gustará alguna de las cosas que he escrito. En fin...Telmo es de los que piensa que "no hay ninguna creatividad en el mundo del vino". No sé cómo ha podido llegar a tal conclusión, precisamente él que es la prueba viva de lo contrario...Su trabajo en Matador, por supuesto, habla también en sentido contrario. ¡Él elige a los viticultores que trabajarán con los artistas plásticos! Una muestra representativa de qué es el proyecto son esos nueve vinos probados. Me decido a escribir sobre ellos porque son vinos que se pueden comprar en tienda (los distribuye en Barcelona Vila Viniteca) a precios congruentes con su calidad. Y alguno de ellos, del que ya había probado varias botellas antes, me parece de una calidad apabullante.

SOL LEWITT bona

La sesión empezó, precisamente, por uno de ellos...me tocaron la flaca, claro, porque siento especial cariño tanto por el artista como por el viticultor. Andreu Alfaro y Jean-François Clouet se unen para ofrecernos un Champagne Alfaro excepcional. Monovarietal de pinot noir (NV, pero con vino básico de 2005), champagne del mejor terruño de Bouzy, fermentado (¡gracias por el dato, que desconocía, Telmo!) en barricas viejas de roble francés, maduradas con Sauternes. Literalmente espectacular: fina, persistente autolisis, manzana al horno, frescor apabullante, estructura y cuerpo, tanicidad contenida, fresas del bosque, nube de azúcar en la feria. Para tomar a cualquier hora y no terminar. Su degüelle le está haciendo alcanzar, ahora mismo, cotas grandes. El Vino Chillida fue seleccionado por el Marqués de Griñón en 1996, de su cabernet sauvignon de Valdepusa. Es de los que más rápido ha terminado su recorrido. Demasiado evolucionado, mucho café torrefacto en posgusto. A los 15 minutos deja de existir en copa. Le ha pasado ya su hora. El Vino Valdés debió ser de las primeras colaboraciones de Pascal Delbeck y Ángel Anocíbar (Abadía Retuerta), allá por 1997. 80% de tempranillo y 20% de cabernet sauvignon para un vino que, a primer golpe de nariz, casi parece un barolo chinato. Muy penetrante en sus aromas. Pimiento verde asado a la lumbre, su nariz desborda por completo el marco de la CS y cautiva por completo. Persistente, profundo. Vino que ha evolucionado de maravilla y que me lleva a la mejor tradición de la Rioja que, casi, no existe ya (sí, sí, ya sé, es eso aunque la Abadía de Santa María de la Retuerta esté en Valladolid...).

El Vino Palazuelo, de Raúl Perez, mencía de 2005, y el Vino Miyamoto, de Benjamín Romeo, tempranillo de 2004, me sonaron (ambos) a escasos y, más el segundo que el primero, tirando a planos y con poco músculo, tanto en nariz como en el paladar. Muy distinta fue la sensación que me dio el Vino Gordillo de Carlos Esteva. Una syrah plantada en el Garraf (Can Ràfols dels Caus) y vendimiada en 2003 que, mezclada con marselan, estuvo muy arriba en mi percepción. Volumen, originalidad, textura. ¡Qué tierra ésta del Garraf! Para comprar y seguir su evolución. El Vino Cristina Iglesias de Mariano García, 2007, también es de aquellos que hace girar la vista para pensar "compremos y esperemos, merece la pena". Garnacha de Toro muy fresca, casi cítrica, algo deslabazada en boca. Tiempo. Eso es, casi, lo que le "sobraba" al último vino de la noche: el Vino Scully de la Bodega Hidalgo (DO Jerez-Xérès-Sherry). Se trata de un palo cortado de pago (ahí es nada, el de Miraflores, en Sanlúcar de Barrameda). Cuatro botas se guardan cada vez que nace alguien en la familia Hidalgo. Y ese nacimiento (que se celebró hace más de 70 años...) ha sido embotellado en forma de vino extraordinario (su precio es mejor, os lo aseguro), como no podía ser de otra forma cuando hablamos de una reliquia jerezana: muy impresionante su cuerpo, su volumen, su sedosidad (sí, sedoso es). Su madera muy vieja, su laca, su acetato, sus aromas a Comté medio curado, su caramelo quemado, su pastilla de la Viuda Solano, sus hierbas aromáticas, incluso su punto medicinal de rebotica de farmacia. Un vino unico para una idea única: la Revista Matador y sus vinos.

11 noviembre, 2010

Tasta Porrera 2010

Tasta Porrera

L'Associació de Cellers de Porrera (divuit cellers!), amb el recolzament de l’Ajuntament i del Consell Regulador de la DOQ Priorat, promou la festa popular Tasta Porrera 2010, que vol posar a l’abast dels amants del bon menjar i del millor beure prioratí la descoberta conjunta dels vins d’aquesta vila. El proper dissabte 13 de novembre, a partir de les 11 del matí i fins les 14, la plaça de Catalunya de Porrera s’omplirà amb les parades que donaran la possibilitat de tastar els seus vins. A més, durant la jornada hi haurà un espai on es podran adquirir els vins tastats amb uns descomptes importants, previstos només per a aquest dia.

Coincidint amb el Tasta Porrera 2010, els establiments de restauració de la vila oferiran als visitants degustacions de la cuina tradicional local, de manera que menja i vi trobaran, altre cop a Porrera, un ambient únic de conxorxa. Som-hi!

07 noviembre, 2010

Château Palmer amb Lavinia

caelis taula bona

Una taula ben parada alegra l'ànim, conforta l'esperit i predisposa a un bon menjar i millor beure. Quan vaig veure la taula parada del Caelis de Romain Fornell vaig pensar "avui és un bon dia!" Precisió, elegància, sobrietat i un punt de luxe desfermat (els daurats...). Convocava Marie-Louise Banyols, una de les persones més importants de Lavinia, el cor del seu negoci, per dir-ho fàcil: és qui busca i fa buscar i, sobretot, qui dona el vist-i-plau als vins que es venen a les seves botigues. Un d'ells, amb seguretat no dels més accessibles (per la cotització de les seves ampolles), va ser el protagonista de la trobada: Château Palmer. Amb mi no ho tenien fàcil, però no ho sabien, és clar...Després de molt passejar i beure pel Bordelais, estic una mica fart de com tracten la fruita, en general, i de com ens fan passar pels preus que volen, manipulats i tergiversats pels grans comerciants i per certa franja de mercat vínicament esnob. Per dir-ho ras i curt: costa força trobar satisfacció a bon preu a Bordeus. Massa especulació, massa intermediari, massa interès creat. Ho he viscut moltes vegades: la gent d'allà agafa el cotxe i sap perfectament on anar a comprar qualitat a bon preu. Això costa molt que arribi aquí...

Château Palmer és un dels grans noms al Médoc (sí, cert, és "només" troisième cru classé à Margaux", però és que quan tocava no van fer els deures...) i la Société Civile que ara n'és propietària cuida molt els detalls, ha fet créixer el nom del château i en surten coses ben interessants. Vam tastar i menjar molt de gust, amb els comentaris sempre crítics i encertats de Marie-Louise (un esperit obert i molt ben preparat) i la preciosa informació que aportava Bernard de Laage de Meux (potser serà noble pels cognoms, però també és planer i amable, molt culte i extremadament coneixedor del seu territori i del que porta entre mans), el director de desenvolupament de la casa. Vam començar amb un Alter Ego 2006. La seva entrada és una mica accelerada, tant en nas com en boca: la fusta destaca massa i la malolàctica, massa tendra, pesa en el conjunt. Merlot madura (veremada a la segona quinzena de setembre), iogurt de maduixa, compota ensucrada de maduixes. Cau amb una certa rapidesa. Al cap de mitja hora, però, un detall comença a revifar-lo: l'Alter Ego sempre du cabernet sauvignon i merlot, i prou. Però al 2006 hi van posar un 6% de petit verdot! La solidesa i aspror d'aquest raïm acaben aportant una frescor i uns cítrics que la primera fruita, intensa però massa madura, havien amagat.

El rei de la sessió va arribar aviat: Château Palmer 1995. Els anys i el bon envelliment en ampolla fan molt bé a aquests vins de Margaux. I es nota, en aquest 95, que el desequilibri a favor de la merlot (51% davant un 40% de cabernet sauvignon: Palmer sempre s'ha caracteritzat pel tracte preferent al seu merlot!) ha estat compensat pels anys i per l'excel.lent contrapunt que li ofereix el cabernet franc (9%). Aquest és el perfil del Médoc que més m'agrada i potser és més St.Julien que Margaux...auster, fi, molt personal, amb els torrefactes molt en segon terme (fusta de cedre) i cert tipus de fruita negra (no de bosc!) que hi domina (figues madures i prunes). És un vi elegant, poc voluptuós, rectilini, que va protagonitzar el millor del dinar en la seva combinació amb un colomí d'Araitz, fet "saignant" i confitat amb tinta de calamar a l'estil d'un civet. Extraordinari vi per a qualsevol caça. Marie-Louise dèia que es ven a 225 € però jo l'he trobat a la xarxa per 150 €. Molt car, sí, però és d'aquelles ampolles que compartiries amb 9 bojos com tu a 16 € per cap.

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Château Palmer 1998 va sortir, en paraules de Bernard de Laage, el més Palmer de tots els vins de la sessió. Té un perfil més licorós, és més voluptuós, amable i integrat ("fondu" en diria un francès), encara que el seus tanins són, potser, els més "borgonyons" de tot el que vam beure, una mica "quadrats". Hi ha molta més merlot i cabernet sauvignon que mai (52%+43%) i un mínim 5% de cabernet franc, que queda (en la meva opinió) molt diluït en la mescla. Amb uns quants anys més, serà un gran clàssic: fresc i fi, vendrà, com dèia Marie-Louise, una part de la seva ànima al perfil d'un rioja clàssic, d'aquells que gairebé ja no es fan. Château Palmer 2006 no em va agradar. El vam beure massa jove...Delicat, força, però amb un domini del "petit Suïse" i dels làctics excessiu. És un vi que es pot comprar, però que s'ha de guardar molts anys. L'estrella de la sessió havia de ser (parlo del meu nas, és clar...) el que ara en diuen Château Palmer Historical XIXth Century Wine L.20.07. Sota aquest nom incomprensible s'hi amaga el més reconeixedor Château Palmer Hermitagé, l'heureu d'una vella tradició que barrejava syrah d'Hermitage amb els raïms del Bordelais! En Lluís Ariza ho explica molt millor que jo! Capa més alta, és clar, que la resta de vins tastats, més dens, intens i mediterrani que atlàntic (quina obvietat!), una mica pesant en boca, encara que els seus aromes (pebre vermell, clau, garriga i agulla de pi) arriben clars. És un vi de molt escassa producció (no és pot identificar com de Bordeus ni poden posar-hi l'anyada: aquest, ja ho veieu, era 2007!), mai més de 400 caixes i molt car (250 €). En aquests moments dóna poc pel que val.

L'experiència de Château Palmer amb Lavinia va ser intensa i interessant des de tots punts de vista i els que la van fer possible (Maria-Louise i Montse!) tenen el meu agraïment. Em va confirmar, però, el que el meu esperit ha anat convertint en pòsit els darrers anys: el meu enamorament pel vi francès segueix intacte però està canviant de territori. Ara es troba més a la vora del Rhône, del Loire, de la Champagne i de la costa mediterrània de França. Al Bordelais es poden seguir trobant autèntiques meravelles a molt bon preu (per posar alguns exemples: Clos de Mounissens -amb un sauvignon blanc+sémillon deliciós-, Domaine du Rousset-Peyraguey - els Sauternes més accessibles i autèntics que mai he probat-, Château La Grave -la merlot més austera i fina-) però la gent no les coneix. Marie Louise es queixava, a més, que grans, extraordinaris, vins com els que vam tastar (les anyades 1995 i 1998 de Château Palmer), tenen una sortida molt limitada perquè el preu al que els ha de comprar, marca després un preu en botiga a l'abast de molt pocs. Són vins que qualsevol enamorat del vi hauria de poder tastar, però.

La foto de l'etiqueta de Château Palmer 1995 procedeix de la Winemedialibrary del Château i és reproduïda amb el seu coneixement.

03 noviembre, 2010

Una giornata particolare

Manuel y Josie Camblor

Tomo prestado el título de la película de Ettore Scola. Ayer fue un día especial, particular, único. Una de esas raras ocasiones en que aquello de que tanto hemos hablado, se hace realidad. El espíritu del reconocimiento. Cuatro años escribiéndonos, leyéndonos, conociéndonos en exclusiva a través de la red, se rompen de golpe. Se hacen pedazos en un abrazo que vivo como puro, auténtico reconocimiento. Conocí a Manuel y a Josie Camblor. Le vi entrar por la puerta de casa, es decir, de Monvínic (dicho sea con el debido respeto a los dueños verdaderos, ¿eh?) y tuve la sensación del reencuentro. Nunca nos habíamos visto en persona, pero sabíamos cómo éramos. Sabíamos qué nos gustaba, qué bebemos, qué pensamos, qué leemos. Éste es uno de los milagros del mundo de los blogs que no se da en los demás medios de comunicación actuales: permite el intercambio, facilita la profundidad (si uno la quiere, claro), allana el conocimiento. No nos habíamos encontrado nunca y verse, fue darse un abrazo y saberse, ya, entre amigos. ¡Qué sensación tan reconfortante!

perdiu en escabetx amb farcellet de col, de la besàvia de Sergi de Meia

El resto es, casi, lo de menos. Buñuelo de bacalao íntegro, de los de antes. Caviar de trucha de río de Tabascán, puro sabor, bocanada de río y de monte. Anguila ahumada con melocotón y manzana: qué aromas...Salteado de setas. Marymontaña de ensalada de setas, butifarra confitada y gambas de Palamós: desequilibrio extremo de los sentidos, pura perversión del placer cuando la cabeza jugosa de la gamba topa con la seta y un trozo de butifarra en tu boca: si Pla viviera, comería aquí.. Lengua de ternera (ya he hablado de ella en otras ocasiones: tenía que ser el plato principal de Manuel, cómo no, ¿verdad, Josie?). Liebre a la Royale: profundidad en el pozo de la tradición. Perdiz con col y vinagreta: mi abuela y la bisabuela de Sergi de Meià intercambiaban recetas en mercados parecidos, la Catalunya más tradicional en el plato. Postres habituales, con una mención especial para el divino casamiento del queso de Veciana con la pera y las nueces.

Sancerre de la hija de Edmond Vatan, La Néore 2008: la sauvignon blanc más esferica que yo haya tomado jamás. Wachau (Federspiel), grüner Veltliner Im Weingebirge de Nikolaihof, 2009: una de las más complejas, perfumadas y poliédricas. Chinon, Domaine Bernard Baudry, Clos Guillot 2007: quizás el rey de la noche, una cabernet franc de una frescura y pureza varietales de gran altura. Barolo, Domenico Clerico Ciabot Mentin Ginestra 2000: nariz de seda y paladar de coz. Once años no son nada: necesita otros diez. Nahe, Dönnhoff, Hermannshöhle Auslese 2006: en palabras de Manuel, "el vino de todos los vinos, el aroma de todos los aromas", lo tiene todo, lo da todo. Champagne, David Léclapart, L'Artiste 2005 (Blanc de Blancs de Trépail): la chardonnay más tánica, una de las más vinosas, aunque su burbuja y complejidad no tuvieran la noche. Nosotros sí la tuvimos. El pretexto, casi lo de menos, fue la comida y el vino. Lo de más fue el encuentro de los amigos alrededor de la mesa: descubrir que el camino que nos tiene que llevar a nuestra Ítaca personal, pasa por ellos y por gozar de su charla y de su compañía, claro, con buenos platos y mejores vinos. Quizás, decía Manuel, haya que explicar menos el vino y gozarlo más. Pues eso: bebamos, vivamos y gocemos mientras los dioses nos lo permitan. Con blogs y sin ellos, ahí nos encontrarán, ¿verdad, amigo?