31 mayo, 2010

Viña Regueiral 2008 y High Violet

Viña Regueiral 2008

No sé por qué se me metió en la cabeza que tenía que hablar de Viña Regueiral 2008 en conexión con el último disco de The National, High Violet. No lo sé pero se me ocurren algunas ideas...por ejemplo, supe que existía este último disco de la banda de Nueva York gracias a Manuel Camblor (¡que es tan bueno contando vinos como descubriéndome músicas!). Y estoy casi seguro que a Manuel esta mencía de la Ribeira Sacra le encantaría, si no la ha probado ya...Por ejemplo, el disco se titula High Violet y me da que ésa es una buena metáfora para el color y para alguno de los aromas de Viña Regueiral 2008: intensa, profunda violeta. Por ejemplo: muchas de las canciones de este disco son casi himnos, cantados desde la gravedad, desde la profundidad, con unos voces y unos acompañamientos que parecen casi salidos de celda de cartujo (aunque en realidad procedan de un garaje de Brooklyn).

¡Por favor, id leyendo esto mientras escucháis la canción de The National, The Runaway!

Y a mí me parece que muchas de las mencías que conozco son casi himnos, graves, profundas. La canción que pincho abajo es distinta: mezcla y se mueve, se revuelve y vibra, tiene otro ritmo, es más viva y sincera. Así distingo yo a la mencía del Bierzo de la de la Ribeira Sacra. La primera es como un himno de vísperas La segunda es más suave, más alegre, más fresca, más de maitines. El clima, la altitud, el terruño de la primera imprimen un carácter más austero. Los cañones del Sil, el aire y la brisa más atlánticos dan a la segunda un frescor y una altivez que a ratos parecen impropias del carácter de esta uva.

Viña Regueiral 2008 es muy de este estilo. Viñedos colgados en el Sil (Amandi), monovarietal de mencía (aunque a ciegas no lo parezca), 13% de alcohol y un color muy atractivo, brillante, entre la suave violeta y el zumo de una mora en el cuenco. No lleva madera este vino y su extracción es suave. Fresca y muy equilibrada, esta mencía es especiada, pimienta roja madura, clavo al cabo de unas horas. Suave, sí, con unos taninos sin aristas, muy finos y redondos. Largo en la boca, con un mínimo, muy mínimo apunte vegetal, entre la astringencia y el raspón (incluso en eso parece borgoñón el vino). Cereza y reposo, es un vino que no decae con las horas. En cuarto creciente y en día flor, resulto sobresaliente: una nueva dimensión para la mencía atlántica, la de la Ribeira Sacra, que da un paso adelante y dice "aquí estoy". ¡Bienvenida!


27 mayo, 2010

Les Cols

"La vía del zen consiste en realizar cada cosa como si tu vida dependiera de ello, sin preocuparte del resultado" (H. Brunel, El año zen, José J. de Olañeta, Editor, Mallorca, 2004, p.91). No había leído mucho del restaurante Les Cols (en Olot, Garrotxa, Girona), pero sí lo suficiente como para pensar, antes de llegar a él, que se trataba de un restaurante con un estilo y una disposición mental zen. Jamás te sientes a una mesa con ideas preconcebidas, jamás lo hagas ante una botella y una copa de vino. Come, prueba, bebe, mira, piensa y juzga después.

Les Cols 1

Creo que Les Cols, tras estar tres horas en él, tras pasear por toda la instalación, tras ver la cocina, tras leer con calma la carta (también la de vinos) es lo más parecido que tenemos en Catalunya a un restaurante Km 0. Ni es ni se habla en él, en ningún momento, de Slow Food (de sus "filas" salen no pocos de los cocineros que practican ese tipo de restauración) y de lo que este movimiento representa. Conste. Pero creo que es un gran restaurante de proximidad. En cambio, a pesar de la decoración, del agua corriente de la entrada y de algunos otros detalles (la piedra, la luz y la continuidad visual de una parte del comedor con la superficie del huerto), no es un restaurante zen. Mejor: no lo he sentido como un restaurante zen. Zen es feng-shui. Feng-shui es orientación de la casa (de la masía donde vive el restaurante), de sus habitaciones, de las energías que la rodean, la envuelven y la subyacen. En Les Cols no se percibe esa energía ni se entiende la orientación de las entradas y su uso ni la forma y disposición de algunos objetos tan básicos como las sillas. Tampoco se percibe en las personas con las que tratamos. Mi mujer lo perfiló mucho mejor que yo: "no transmiten". De ahí la cita que encabeza esta entrada: "haz las cosas como si tu vida dependiera de ello". "No pienses jamás en los resultados". El servicio es superatento y muy profesional, pero les pierde la distancia, la falta de transmisión, la pasión manifiesta. Son muy serios, muy correctos, y sólo en mínimos atisbos consiguieron romper el hielo. Creo que tienen que entender que zen (si eso quieren ser, claro) significa proximidad, y complicidad, comprensión y empatía, no corrección máxima y distanciamiento superprofesional.

Les Cols 2

La concepción de los platos, su ejecución, su presentación gusta mucho, pero emociona poco, sorprende menos. Alguien pensará que soy un exagerado pero si a mis preconcebidas opiniones (hechas de retales de opiniones de otros), le añadís que estamos ante un dos estrellas Michelin, uno tiende a ser exigente, con tendencia a la hipercrítica. Puede que sea eso lo que me pasara en Les Cols. Escribo estas notas apenas unas horas después de mi vuelta a casa. Quiero hacerlo con los recuerdos y sensaciones de la estancia bien vivos, aunque después lea y relea todo, corrija y enmiende. Lo que hemos visto y comido nos ha gustado mucho, sí, pero no nos ha emocionado. 22 de mayo de 2010, luna en cuarto creciente con un día que transita de la flor a la raíz. Buen reposo y buen viaje. Poco sol y temperatura estupenda. La Garrotxa luce con todos los tonos del verdor, ubérrima, generosa. Estábamos dispuestos, estábamos preparados. Y hemos salido como se sale tras una faena de aliño: contentos y satisfechos, sí, pero no emocionados. Esperaba más. Sí.

Me ha gustado que en el aperitivo (con unas texturas de calabacín, con albahaca y flor de ajo, que ha sido de lo más interesante) sirvieran una copa de L'Hereu de Nit, de Raventós i Blanc. Aunque no me hayan dicho la añada, estaba en un punto muy bueno, este cava. De todo lo que hemos comido, me quedo, de largo, con unas extraordinarias colmenillas hechas a la crema con jugo de carne rustida. No tengo palabras: estas setas son el corazón del bosque. Te las pones en la boca, con el poco de la crema y el toque cárnico (casi Bovril) del jugo, y revientas de placer. Las hemos tomado en compañía de Mme. Leroy: el genérico Bourgogne, 2004. Turbio estaba el vino, como el día, pero en un biodinámico, eso no tiene la menor importancia: ha salido todo lo que llevaba dentro. Flores secas, hojarasca, violeta, cerezas maduras, con una acidez y una textura en boca importantes, sólo le ha faltado algo de temperatura (durante la comida ha subido demasiado). Muy placentero. Aunque al cabo de hora y media cae un poco, los restos de la botella (muy bien previsto que te la puedas llevas si no la consumes toda) siguen dando alegrías cuatro días después. Entrar en el bosque de las colmenillas en compañía de esta deliciosa pinot noir ha sido bonito de veras. Sabor, sustancia, plenitud. Se ha dado un momento bonito con este plato. Ha sucedido cuando nos han invitado a entrar en la cocina: ya de limpieza final, cuatro cocineros y los pasteleros todavía al quite. Los de cocina ni miraban a los clientes cuando he espetado un sonoro "¿Quién ha hecho las colmenillas?" Un joven cocinero, con la adrenalina a flor de piel y ojos, ha confirmado "yo". Le he dado un cálido apretón de manos y le he felicitado calurosamente. Qué tranquilo me he quedado: ¡funcionaba, por fin, algo de complicidad entre cocina y mesa!

Les Cols 3

De los segundos, me quedo con el pato criado en la casa, cocido en terrina y servido con pera, moscatel y galleta picada. La combinación, de esas de toda la vida, entre pato y pera ha sido deliciosa. El segundo gran apartado de elogios tiene que ser para los postres. También aquí hemos tenido la suerte de poder estrechar la mano de las dos personas que llevan la sección, con Rosa Agüera al frente. Chapeau: sensibilidad, atención a la tradición, que está tanto para conocerla como para romperla, y presentación meditada. Punto y aparte para su "mel i mató", servido con pera al estilo del membrillo, hierbaluisa y pensamientos. El contraste de sabores entre el mató y la hierbaluisa, sobresaliente. Y la presentación en el plato me ha recordado ese "caos ordenado" que se practicaba en la Grecia clásica: el "asàrotos oikòs" representa la belleza atomizada en los detalles, desorden perfectamente ordenado tras el banquete. Eso es este gran postre, además de fina puesta al día de una tradición de las de toda la vida en el Mediterráneo que nos cobija. La manzana "del cirio" (autóctona de la Garrotxa), con crema, pasas y piñones, ha resultado también otro gran descubrimiento.

Les Cols 5

Hemos salido sin pagar, por la puerta de delante y despidiéndonos de todo el mundo. Muchos no entendían muy bien que el ritual de la cuenta no se verificara, pero es que la comida era un regalo de mi familia. Lo quiero contar para darles las gracias de todo corazón y para decirles que hemos estado muy bien en Les Cols. Lo hago también con todo el cariño y sinceridad hacia lo que este restaurante y sus trabajadores representan en Catalunya (por lo menos): están en un lugar y con un punto de partida privilegiados para dar un paso al frente. Para dejarse de correcciones y monsergas en el trato, en los platos, en la cocina, en las presentaciones, incluso en la retirada de los servicios de la mesa, y para ponerse de nuevo al asunto como si la vida les fuera en el intento: que den rienda suelta al talento y a la creatividad que llevan dentro, que ahonden todavía más en el concepto del km 0, que lo apliquen de forma radical también a la bodega (de cuya carta no he entendido muchas cosas, sobre todo en relación con los vinos extranjeros: para tener lo que tienen, es mucho mejor no tener nada y quedarse con una meditada selección hispana) y a las personas que nos acercaremos en el futuro. Que se olviden de que tienen dos estrellas Michelin y se relajen. Lo escribe uno que ha pasado un buen rato allí, con pinceladas de grandes momentos, pero que está convencido de lo que piensa: en el futuro puedo pasarlo mucho mejor. Si cambian las sillas y ponen algo más equilibrado por la parte derecha y menos frío, muchísimo mejor.

24 mayo, 2010

Matassa blanc 2008


ruta-belesar-31-10-2009-017, por Sole Felloza

Tom Lubbe, Nathalie Lubbe, Sam Harrop. Domaine Matassa. Desde 2002 entre Vivier, Coteaux des Fenouillèdes y Calce, en el Rosellón francés. Esquisto y pendientes de pizarra rodeadas de matorral mediterráneo. Múltiples exposiciones con aires frescos del Pirineo y del Mediterráneo, en una tierra seca y pobre por excelencia. Están certificados como ecológicos y usan técnicas biodonámicas. El vino (garnacha gris y macabeo) pasa 14 meses con sus lías, sin "battonage". Ha hecho la maloláctica completa.

Matassa blanc 2008: Vin du Pays des Côtes Catalanes. 13% que conviene tomar sobre los 10-11ºC. Es un vino que me impresiona. Puede que el que más de sus blancos. Me tomo ahora este 2008 porque soy un insensato y no sé ni puedo esperar. Pero envejecerá mucho y bien este vino. Tiene un punto animal en nariz (casi de almizcle), mezclado con perfume de tilo y con una buena presencia de tomillo y de aguja de pino. Lavanda por su frescor, su punto mejor está en el paladar: es un vino esférico, redondo, con sustancia, completo. Se disfruta cuando se abre y no cae en tres días. He hecho la prueba: impertérrito, con las mismas cualidades, empuje y fuerza. Su posgusto aporta, muy fino y sutil, el mineral de la tierra. Es un vino con alma, el alma de su tierra y de su mar. Si no existiera, habría que inventarlo. Y a la gente que lo hace, un homenaje. Lo distribuye Cuvée 3000 sobre los 26 €.


Los insectos controlan el viñedo en Matassa


La primera fotografía es de Sole Felloza. La segunda, de la web del Domaine Matassa.

17 mayo, 2010

Viejas, buenas sensaciones...

Se me antoja que los dos vinos que provocaron el titular (bebidos a poca distancia el uno del otro) son vinos de los de antes, vinos que alguien, con buen criterio, podría llamar "finos", vinos persistentes, vinos que hablan casi en susurros de cómo se hacían las cosas antaño, vinos sin estridencia. Son vinos de suave extracción, vinos de finca y de viñedo, vinos de ajustada madera y, además, vinos muy de su tierra.

Paisaje de la Rioja alta por Sabático en la Rioja

Proceden, qué paradoja, de dos de las denominaciones de origen donde más se ha hecho por el vino en este país y, al mismo tiempo, donde más se ha producido y vendido, donde más desatinos se han cometido y donde más se ha perdido el sentido de la fruta y del terruño. De La Rioja y la Ribera del Duero se trata, zonas históricas que perdieron un poco de vista sus orígenes, en el vaivén de las críticas mediáticas y de los rankings de ultramar. Con esfuerzos como los de las hermanas López de Heredia, en Haro, o Ángel Pérez Rojo, en Olmedillo de Roa (tan distintas, tan cercanas estas dos bodegas), La Rioja y la Ribera del Duero reencuentran sus señas de identidad.

Viña Gravonia Crianza 2000 es, quizás, el blanco menos conocido de Bodegas López de Heredia Viña Tondonia. Sus uvas, 100% viura, proceden del viñedo Zaconia, que goza de la humedad cercana del Ebro. Sus cepas hunden raíces en un suelo pobre, cascajo y pedregal, orientado al sur. Aquí se sabe bién qué es la viura y cómo tratarla para hacer con ella blancos que perduren. El secreto, cómo no, está en saber recoger la fruta en su momento, en llevarla cuanto antes al lagar (¡200 metros en línea recta!) y en educar al vino (¡en López de Heredia le dan clases al vino!) con la madera justa. Cuatro años de barricas viejas de roble americano, con dos trasiegas al año. Y otros seis de botella (sin filtrar) en las profundidades de la cava.

Tales son los estudios del Viña Gravonia 2000. Nunca pongo notas pero hay que decir que esta viura ha salido de la escuela con la lección bien aprendida. Con un alcohol medido (12,5%) y tomado bien fresco, este blanco sorprende por su tono amarillo casi intenso, con destellos de trigo en envero. Se mueve con ligereza en el paladar y es sutil en su expresión: romero y lavanda seca, orégano y jabón de Marsella, hojas de menta y madera al sol, es un vino seco y mineral (óxido de hierro). Habla poco y con las palabras justas. Con un buen queso manchego a medio curar, su música debe ser la que escucha San Pedro en sus interminables tardes de puesta de sol.
Tableau frommages por Marcelo Isarrualde
El queso como camino: no me parece mala guía para pasar de la ribera del Ebro a la del Duero. Las Tabaneras 2008 se hace allí, en Olmedillo de Roa. Confieso que de él sé poco. Si acaso, lo más importante: las dos botellas que he tomado en apenas diez días...Mi conmilitón en los placeres del vino, Manuel Aguinaga, dio las primeras pistas y el vino, casi por arte de magia, ha aparecido hace bien poco en Barcelona. Tabaneras: una finca única, de viñedo viejo y cepas en copa, donde abundarán los tábanos (digo yo...) pero también la tinta fina. Orientada al sur y bien ventilada, el secreto está en el ensamblaje: lo que tiene la viña, lleva la botella. Y junto a las cepas de tinta fina, hay no pocas de dos variedades blancas: albillo y jaén. Vendimia muy medida y temprana, grado alcohólico justo (sobre el 13%), suaves extracciones y poca madera (¡nunca nueva!) para un vino que quiere dar todo el protagonismo al genio y poderío de su fruta. Qué fácil es olvidar de donde venimos y qué difícil es volver. Los de la Bodega Matanegra lo han conseguido, doy fe.

Su vino es como el corazón del rubí, como el zumo del granado sobre loza blanca. Es vivo como la culebra en verano, es ágil, te hace vibrar y, al mismo tiempo, lo hace de forma discreta y sosegada. Es zumo de fresas salvajes, es acidez de la frambuesa en su punto, es perfume de la tierra en tu mano, ¿antes o después de una suave llovizna? Tras el reposo en copa, es aroma de la levadura, es zarzamora, es cereza madura. Tiene un punto jovial este vino. Es sabroso, es apetitoso. ¡Es adictivo!

Vinos que son vinazos, caramba, vinos que acompañan la comida como pocos, vinos que son buenos compañeros para la charla también, vinos que nos llevan de vuelta a los orígenes porque despiertan viejas, buenas sensaciones...

La primera fotografía es de Sabático en la Rioja: "Paisaje de la Rioja Alta". La segunda foto es de Marcelo Isarrualde.

11 mayo, 2010

Diebolt-Vallois Blanc de Blancs Brut NV


Viñedos en Cramant de Diebolt-Vallois

Es sábado (lo ha sido ya para el lector...) y Barcelona se da una tregua en esta primavera belga que nos está tocando vivir. Agua y más agua, gruesas nubes, breves apariciones del sol. Hoy es el primer día en que no hay dudas: hace fresco, pero el sol reina sobre nuestras cabezas, las rosas lo hacen sobre la ciudad entera (concursos, exposiciones) y Don Juan Carlos está siendo operado junto a casa. A él, como a todos los pacientes del Clínico, les deseo lo mejor. Conste. Pero mi cuerpo pide otro tipo de homenajes. Echo una ojeada a mi inseparable Maria Thun y compruebo que no será mal día para saludar a esta primavera con uno de mis champanes preferidos: luz y flor para un Brut Blanc de Blancs Non Vintagé de los Diebolt-Vallois.

Diebolt casa con Vallois (Jacques con Nadia) y dos tradiciones de la Côte des Blancs, entre los siglos XV y XIX, se unen para nuestro regocijo desde 1978. 11 hectáreas repartidas sobre todo entre Cramant y Cuis (Grand Cru y Premier Cru). En Cramant orientación sur y sureste, en Cuis noroeste y sur, con un subsuelo, siempre, donde domina lo calcáreo. El Blanc de Blancs obtiene su chardonnay, además, de parcelas de Chouilly y de Épernay. Se trata de un ensamblaje de dos añadas distintas, que ha hecho la fermentación alcohólica en depósitos termorregulados. Este champán ha hecho también la maloláctica, y se le nota no poco. Para bien. El "dosage" que se le aplica lleva a este brut hasta los 8 gr/L de azúcar.

Tiene unos aromas elegantes, casi maduros que delatan un momento espléndido para este champán, tras media hora de apertura de la botella (a 10-11ºC, más o menos, para sus 12,5% de alcohol, en este soleado mediodía de mayo), un color de paja fresca (poco agostada) y una burbuja discreta, fina y constante. Huele a frescor, huele a campo húmedo, huele a manzana algo ácida, huele a corteza de limón. Por lo que sé, lleva un año y un par de meses de degüelle y está, ahora mismo, muy bien. Delata un suave mineral de tiza de la de antes (cuando uno se manchaba las manos con ella) y su volumen y aposento en el paladar son bonitos y agradables, grandes y casi esféricos. Tras un buen rato, asoma el posgusto de una suave manzana asada. Puede que no sea un champán muy espectacular pero tiene de todo y muy bien puesto. Sobre los 23 euros (más IVA) anda y lo distribuye en Barcelona ahora mismo Vinialia. Algún día caerá su Fleur de Passion...


Etiqueta BdB de Diebolt-Vallois NV

Las fotos proceden de la web de Diebolt-Vallois, un buen ejemplo de trabajo bien hecho: calidad, sobriedad, información suficiente, buenas fotos.

07 mayo, 2010

Apostillas a un fin de semana...

uno, lentejas en La Cooperativa

en el Priorat. El que pasamos entre Porrera, Torroja y Gratallops el 1 y 2 de mayo pasados. Soy de los que piensa que si un viaje empieza bien, suele acabar mejor. Si empieza mal...quién sabe. El nuestro empezó de la mejor manera posible: con una comida, casi al asalto (gracias por hacernos un hueco, queridos Litus y Mia), en La Cooperativa de Porrera. Cada vez me gusta más este sitio: cocina que es síntesis entre la comarca y el corazón del Mediterráneo (del Líbano al Magreb, cualquier sorpresa de nuestro mar puede asaltarte), ingredientes básicos de proveedores conocidos, honestidad, buena música y vinos a precio de tienda. Me quedo con las lentejas de Pardines, con tomate raf y aguacate: sabrosas, suculentas, frescas, contundentes, ¡que viva la legumbre! Me quedo con un bacalao con pimentón de La Vera, extraordinario, sutil el morro, delicada su carne, explosivo el contraste con el pimentón y el aceite. Un platazo. Malos días para la cata (un nodo enorme encima de nuestras cabezas casi todo el fin de semana). Sabía que los vinos que sobrevivieran a eso, a la humedad y al agua, estaban destinados a algo grande. Llegaron pocos, como veréis, de pocos hablaré, pero los que lo hicieron, lo fueron en plenitud. El primero, el de esta comida: un Cims de Porrera 2001, que estaba en un gran estado de forma. Está concebido y se bebe ya como un gran clásico de la DOQ Priorat: joven, fresco, austero, mora bastante madura, ciruela y matorral. Profundo, vertical, llicorella húmeda, tomillo. Regaliz de palo. Un vino que, se diga lo que se diga, hay que seguir bebiendo: envejece como pocos.


arc de sant Martí des de Cal Compte

Retomamos el camino, satisfechos y en amable digestión. Suaves pendientes que van de Porrera a Torroja siguiendo el perfil del Cortiella. Tierras y viñedos entre estos pueblos y Gratallops, que conforman una de las zonas de privilegio en la DOQ. Llegamos a Ca'l Compte justo a tiempo para el siguiente gran chaparrón. Echarse una siesta bajo la cubierta de la casa centenaria, oyendo y oliendo al Priorat bajo la lluvia de primavera, levantarse y que las buenas tardes te las dé el arco iris, es algo que te reconcilia con el mundo y te hace pensar "venga, va...esperaré un poquito más a apearme..." Ca'l Compte está en el corazón de la comarca y se notan allí la fuerza y la tensión del Mediterráneo entero. Se me antoja que Julio Verne, cuando se "asomó" al volcán que le llevaría al centro de la tierra, tendría sensaciones parecidas a las mías: sentarse en este lugar, comer buen pan con aceite de olivos del Priorat, beber mejor vino, estar en la terraza e intuir la presencia protectora del Montsant, tener una conversación, todo eso es asomarse a las profundidades, a las raíces de nuestra civilización. Así somos y aquí, en estos elementos básicos, nos reencontramos y reconocemos. Con estos pensamientos en la cabeza y bajo cierto efecto Stendhal, marchamos hacia Gratallops. Allí, en la acrópolis del pueblo, nos esperaba el Tast amb Llops.

Mucho cariño en la organización, mucha amabilidad y profesionalidad para un encuentro que mezcló sensibilidades y objetivos bien distintos, desde los turistas que venían de muy lejos y pasaron casi por casualidad, hasta los profesionales del sector que subían de Falset para tomar el pulso a algunas de las bodegas señeras de Gratallops (con dos invitados de lujo, Vall-Llach y Descendientes de J. Palacios). Me pareció, eso sí, que todos lo pasábamos en grande y en el fondo, pienso que ése era el objetivo prioritario de la organización. El mío era otro, también, y es que soy así de tarado. Yo iba con la idea de ver si, en efecto y tal y como se me proponía, eso que se podría llamar "mínimo común denominador de un vino de Gratallops" existía o no. Y si sí, en qué consistía.

Tras probar los vinos de todas las bodegas del pueblo presentes (Clos i Terrasses, Laurel vaya; Clos Mogador; Celler Cecilio; Celler de l'Abadia; Clos de la Figuera; Celler Ripoll Sans i Saó del Coster), varios de ellos dos veces, mi conclusión es clara, puede que equivocada, pero clara: no existe ese mcd para Gratallops, como tampoco existe para Torroja (por hablar de los dos pueblos de los que he probado casi todos los vinos últimamente). Existen muchas bodegas, con viñedos en terrenos, orientaciones y alturas bien distintos; existen distintas formas de trabajar la cepa y de trabajar el mosto y el vino en la bodega; existen muchos y muy distintos vinos en Gratallops. Pero yo fui incapaz de sacar ese mcd, más allá de las habituales descripciones que uno podría hacer para un ensamblaje mayoritario con garnacha o cariñena. Esto no es bueno o malo, por supuesto, tampoco es una crítica ni tiene que ver con la bondad o no de los vinos catados. Es la conclusión al ejercicio que me propuse. También voy a ser muy honesto con lo que probé: ya he dicho que era mal día para este tipo de vinos (no pocos de ellos, procedentes de cultivo ecológico y algunos, confesadamente biodinámicos) y muchos de ellos se resintieron de la luna. Como lo hicieron, claro, de los meses que les faltan en bota y botella y, por tanto, del muy distinto grado de maduración del vino. De lo que probé y reprobé ese sábado 1 de mayo de 2010 por la tarde, me quedo con la ya conocida sensación del poderío y buen trabajo de la Partida Bellvisos 2008, de Sara Pérez y René Barbier. Me quedo con el Petit Batlle 2008 de Marc Ripoll, un vino fresco y con buena acidez y un paladar muy redondo y me quedo, sobre todo, con los vinos que presentó Fredi Torres, de Saó del Coster. Me pareció que era el único que intuía la necesidad de botellas mágnum en un día como ése. Su Planassos 2008, con 13,7% de alcohol, monovarietal de cariñena de cepas de casi 50 años, será un vino a tener muy en cuenta. Pero es que su Canyarets 2008 se me antoja como uno de los caminos que marcará el futuro del Priorat. Así lo siento. Así lo digo. Ahí estaba la mágnum, sin etiqueta, sin nombre siquiera el vino. La finca se llama así y es posible que así acabe nombrándose el vino. El viñedo lo marca todo porque el ensamblaje de ese vino es, tal cual y grano a grano, aquello que las cepas de ese terruño tienen. Mayoría de cariñena, pero también algo de garnacha, garnacha blanca (cómo fija el color, bufff)...Orientación norte, enorme frescor, especias, verticalidad de esas de Julio Verne, mineral enorme, más frescor y 12,8% de alcohol. Hay que seguir a estos vinos y a este tipo.

tres la terraza de Cal Compte

Tras las lluvias, que casi se llevaron por delante lo que, al final, fue un vibrante, extraordinario concierto del Gran Wyoming en la acrópolis de Gratallops, salió el sol. Y el segundo encuentro vínico del fin de semana, el Tast de Torroja del Priorat a Ca'l Compte, se presentó con los mejores auspicios posibles. Aunque el nodazo siguiera encima de nuestras cabezas...Impecable organización de nuevo, buen cátering (de lo que va a ser un gran restaurante en Reus: espero poder hablar pronto de él) y las bodegas de Torroja dispuestas, aunque aquí sin que ése fuera un objetivo confeso, a mostrar si existe un mcd para el vino de este pueblo. Aixalà i Alcait, Combier-Fischer-Gerin, Llicorella Vins, Mayol Viticultors, Melis, Vins d'Alta Qualitat fueron las bodegas, también con variedad de añadas aunque aquí predominó el vino ya a la venta o cercano a ella. Mi conclusión, ya la he avanzado: existen, en Torroja también, muchos estilos y maneras de afrontar el trabajo en el viñedo y en la bodega, existen terruños distintos, con alturas distintas y, de nuevo, fui incapaz de encontrar un mcd. Pensará el lector que, en el fondo, es lo de menos. Que una cosa es la voluntad, a veces más comercial que otra cosa, de identificar un "village" en el Priorat, y la otra que la degustación te permita hacer tal identificación. Y pensará el lector que lo más importante es que se encuentren vinos que gusten y den placer. Y punto. Y de estos, claro, también los hubo. Entre los que más me gustaron ese 2 de mayo estuvieron el Riu 2007 del Trío Infernal, un vino fresco y casi de acero, con volumen y profundidad; el Brogit 2006, de Mayol Viticultors, está en un momento bueno, con mucha fruta rica en la nariz, aunque algo madura, sirope, mermelada de cassis y un punto fresco, casi cítrico, muy agradable. De los "vins de poble", ya he hablado en más de una ocasión del de Terroir al Límit (de los otros vinos de esta bodega, el Manyes 2008 se mostró con una gran finura). El otro que me gustó y al que pienso seguir la pista cuando salga al mercado, es el Pardelasses vi de vila 2009, un vino de la finca Les Clivelles, monovarietal de cariñena, con orientación nordeste (de Torroja hacia Gratallops), con mucha frambuesa madura, fresco, infusión de regaliz, cassís. Yo le daría ya muy poca madera más y mucho inox y botella. Será un buen vino.

La foto central, con el arco iris, es de Joaquín, de Ca'l Compte.

03 mayo, 2010

Primer "descorche" de Wikio

Wikio es un portal de información que se basa en un potente motor de búsqueda de noticias. Este motor rastrea al instante miles de fuentes de información de medios de comunicación en línea, blogs y publicaciones de sus miembros. Mientras escribía este post, Wikio estaba rastreando en 314328 medios y blogs al mismo tiempo. Una de sus herramientas consiste en dar visibilidad específica (por sectores temáticos) a aquellos blogs que más enlaces activos tienen y visitas (se supone) reciben. Siempre me había extrañado que un medio tan activo como el de la enoblogosfera en España no hubiera recibido atención específica por parte de Wikio. No seré yo quien diga que me siento extraño en compañía de los blogs cuyo contenido único son las recetas y la gastronomía. Pero pensaba que había una franja de medios/blogs, cuya atención preferente es el vino (con sus comidas o sin ellas), que se perdía un poco en ese tipo de listados. Cada mes surgían novedades en la clasificación de Wikio (Arquitectura y Automovilismo las últimas) y por fin, el próximo 5 de mayo, Wikio lanza un primer listado en España de enoblogs. No sé razonar muy bien por qué pero me gusta comprobar dos cosas de este listado: casi todos son amigos o buenos conocidos, por una parte, con los que he intercambiado muchas opiniones y, en no pocos casos, copas presenciales. Gente con criterio y que opina con libertad. Por otra parte, la inmensa mayoría, somos amateurs puros en esto de la escritura del vino: hay algunos profesionales de la distribución y la venta, otros de la restauración también. Pero la mayoría pagamos la hipoteca de otras fuentes y no tenemos mayor atadura con el mundo del vino que nuestra pasión, nuestra nariz y nuestro paladar. No me parece mala cosa dar visibilidad a un cierto estado de las cosas en el mundo de los blogs que se estaba perdiendo a marchas forzadas en los dos últimos años. ¡Hacer red y compartir nuestra información sobre los vinos que conocemos y bebemos me sigue gustando! Este es el primer listado que Wikio me pasa (como habrá hecho con el resto de compañeros, entiendo). Me faltan algunas referencias importantes, pero seguro que irán refinando su búsqueda: ¡adelante con ello porque cuanta más información sobre el vino tengamos y más independiente sea, mejor para todos!

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I Xemei

Collage Xemei

Stefano y Max Colombo. Hace ya algunos años que como en su restaurante, I Xemei (Passeig de l'Exposició, 85. Telf. 935535140) y creo que, ahora mismo, están dando "il sorpasso", el paso adelante que necesitaban para ser vistos y tenidos como lo que son: uno de los mejores restaurantes italianos de Barcelona. Mucho decir es eso, pensarán algunos, en una ciudad como la nuestra. Pero digo lo que siento tras mi última comida allí. Creo que Al Contadino sotto le stelle, junto con I Xemei, son los dos sitios más interesantes de la ciudad, aunque para ser sinceros, más que ser italianos, lo que son es hijos de su tierra. Quienes nos hemos pateado las islas y la península itálica sabemos que en Al contadino se come de la Basilicata y en I Xemei venezian, pero eso, ahora, es lo de menos. Se come muy bien, sin más. La decoración de "Los gemelos" sigue siendo la misma, como son ellos, como es Venezia: exuberante, excesiva, casi barroca, con una clara tendencia al horror vacui.

Stefano y Max también son así: grandes por dentro, abiertos, exuberantes, generosos, sinceros, dispuestos a todo para hacerte pasar un buen rato en su sala y con su comida. Quien busque moderación, recato, contención, poco ruido...que no venga aquí. En I Xemei la explosión es la del Mediterráneo puro. Sin concesiones y a fondo. Salieron de aperitivo unos extraordinarios, frescos, boquerones marinados en aceite y tomate. Tomamos (¡vengo de pasar unos días en Venezia!) el mejor bacalà mantecato de mi vida, delicado y suave, el mejor beso de la Serenísima. Culminamos con un espectacular risotto de espárragos verdes y cañaillas, del que tardaré en olvidarme. Muy en su punto, el contraste de consistencias y sabores de ese mar y montaña me atrapó. Menudo homenaje a la primavera...Nos aposentamos para una larga conversación con unos sencillos pero riquísimos tiramisú (contención, aquí sí, y una suavidad...) y crostata con mermelada de albaricoque (para mí, ahora, de los mejores de Barcelona).

Los vinos los puso un amigo de la casa (Stefano y Max saben bien -lo comentaron, ¡no en vano son discípulos de Mauro Lorenzon!- que el paso definitivo tienen que darlo con la carta de vinos: ahora tienen alguna cosa grande, sobre todo de la Enoteca d'Italia, ¡pero quieren y necesitan más!), Dominik Huber, de Terroir al Límit, con una muestra de lo que será Arbosssar 2009 (en un punto casi explosivo, delicioso, con mucha fruta, algo de carbónico todavía, con profundidad y largo recorrido: hay que seguirlo pero este nasciturus promete mucho) y un Les Manyes 2008 (ciruela madura, reposo, más discreción, balsámico, suave, flor de violeta, más mineral). Lo pasé en grande, por la comida, por la bebida y por la compañía, sobre todo. Es un sitio que, se diga lo que se diga, sigue creciendo (no en precio: pagué 40 euros por todo) y no tengo dudas: lo seguirá haciendo y yo, si los Dioses son benévolos conmigo, lo veré.