13 noviembre, 2010

Revista Matador y sus vinos

Portada de Matador, captada en Desdeelojodelahormiga, blog de opinión

La revista Matador es un proyecto único. Quizás lo que menos me gusta de él sea el nombre. Del resto, me lo quedo todo. Matador nace en La Fábrica y me gusta pensar que sus creadores, antes que nada, se consideran artesanos. Me gusta que hayan escogido esta palabra, fabrica, del latín. Me gusta que, desde la contemporaneidad, le hayan dado nuevo sentido a su valor etimológico: "oficio, trabajo de la materia -abstracto o concreto-, objeto fabricado" y, de aquí, "taller" y, en particular, "taller donde se trabaja el metal, forja". Matador es uno de sus proyectos que, con mayor radicalidad, apuesta por la selección de materiales y por su presentación minuciosa, de artesano concienzudo y detallista. Cada revista es una letra. Cada letra completa una porción del alfabeto. Cuando lleguen a su Z, concluirá Matador. Cada revista es un artista. Cada cuaderno de artista es, también, un vino. ¿El vino es arte? El vino es artesanía, es trabajo minucioso que tiene por taller el cielo, la tierra y las cuatro paredes de una bodega . Y tiene por artesano a alguien que piensa en todos los detalles para crear, de la "argamasa" informe, un objeto que provoca emoción y placer. ¿Es eso arte? Creo que sí. Aunque algunos se echen a temblar ante tal ecuación.

SCULLY bona

Creo que los artesanos que trabajan en La Fábrica lo han entendido también así. Y de esta comprensión esencial nacen los Vinos Matador. Un artesano de las artes plásticas es convocado junto a un artesano de la cepa para engendrar, en un binomio de alto poder creador y energético, arte nuevo. Un cuaderno. Una obra. Un vino. Un acuerdo. Un diálogo único entre "talleres" que no deja indiferente. Gustará más o menos. Emocionará más esta obra que su vino concomitante. Sucederá lo contrario. Pero cuando asistes, como testigo también único (¿quién puede dictar tus emociones, tus recuerdos, tu percepción de lo bello e intenso?), a ese momento de explosión, que es el sorbo del vino en la contemplación de la etiqueta (que se convierte, claro, también en obra de arte), piensas "qué bien que alguien haya concebido un proyecto así".

Hace poco he podido probar una parte de la gama de Vinos Matador (tengo entendido que la colección completa sólo la guarda el importador suizo) con su actual estratega, Telmo Rodríguez. Él nos presentó una serie de nueve vinos (creo que ahora andan por la M) y sé (dicho con todo el cariño) que no le gustará alguna de las cosas que he escrito. En fin...Telmo es de los que piensa que "no hay ninguna creatividad en el mundo del vino". No sé cómo ha podido llegar a tal conclusión, precisamente él que es la prueba viva de lo contrario...Su trabajo en Matador, por supuesto, habla también en sentido contrario. ¡Él elige a los viticultores que trabajarán con los artistas plásticos! Una muestra representativa de qué es el proyecto son esos nueve vinos probados. Me decido a escribir sobre ellos porque son vinos que se pueden comprar en tienda (los distribuye en Barcelona Vila Viniteca) a precios congruentes con su calidad. Y alguno de ellos, del que ya había probado varias botellas antes, me parece de una calidad apabullante.

SOL LEWITT bona

La sesión empezó, precisamente, por uno de ellos...me tocaron la flaca, claro, porque siento especial cariño tanto por el artista como por el viticultor. Andreu Alfaro y Jean-François Clouet se unen para ofrecernos un Champagne Alfaro excepcional. Monovarietal de pinot noir (NV, pero con vino básico de 2005), champagne del mejor terruño de Bouzy, fermentado (¡gracias por el dato, que desconocía, Telmo!) en barricas viejas de roble francés, maduradas con Sauternes. Literalmente espectacular: fina, persistente autolisis, manzana al horno, frescor apabullante, estructura y cuerpo, tanicidad contenida, fresas del bosque, nube de azúcar en la feria. Para tomar a cualquier hora y no terminar. Su degüelle le está haciendo alcanzar, ahora mismo, cotas grandes. El Vino Chillida fue seleccionado por el Marqués de Griñón en 1996, de su cabernet sauvignon de Valdepusa. Es de los que más rápido ha terminado su recorrido. Demasiado evolucionado, mucho café torrefacto en posgusto. A los 15 minutos deja de existir en copa. Le ha pasado ya su hora. El Vino Valdés debió ser de las primeras colaboraciones de Pascal Delbeck y Ángel Anocíbar (Abadía Retuerta), allá por 1997. 80% de tempranillo y 20% de cabernet sauvignon para un vino que, a primer golpe de nariz, casi parece un barolo chinato. Muy penetrante en sus aromas. Pimiento verde asado a la lumbre, su nariz desborda por completo el marco de la CS y cautiva por completo. Persistente, profundo. Vino que ha evolucionado de maravilla y que me lleva a la mejor tradición de la Rioja que, casi, no existe ya (sí, sí, ya sé, es eso aunque la Abadía de Santa María de la Retuerta esté en Valladolid...).

El Vino Palazuelo, de Raúl Perez, mencía de 2005, y el Vino Miyamoto, de Benjamín Romeo, tempranillo de 2004, me sonaron (ambos) a escasos y, más el segundo que el primero, tirando a planos y con poco músculo, tanto en nariz como en el paladar. Muy distinta fue la sensación que me dio el Vino Gordillo de Carlos Esteva. Una syrah plantada en el Garraf (Can Ràfols dels Caus) y vendimiada en 2003 que, mezclada con marselan, estuvo muy arriba en mi percepción. Volumen, originalidad, textura. ¡Qué tierra ésta del Garraf! Para comprar y seguir su evolución. El Vino Cristina Iglesias de Mariano García, 2007, también es de aquellos que hace girar la vista para pensar "compremos y esperemos, merece la pena". Garnacha de Toro muy fresca, casi cítrica, algo deslabazada en boca. Tiempo. Eso es, casi, lo que le "sobraba" al último vino de la noche: el Vino Scully de la Bodega Hidalgo (DO Jerez-Xérès-Sherry). Se trata de un palo cortado de pago (ahí es nada, el de Miraflores, en Sanlúcar de Barrameda). Cuatro botas se guardan cada vez que nace alguien en la familia Hidalgo. Y ese nacimiento (que se celebró hace más de 70 años...) ha sido embotellado en forma de vino extraordinario (su precio es mejor, os lo aseguro), como no podía ser de otra forma cuando hablamos de una reliquia jerezana: muy impresionante su cuerpo, su volumen, su sedosidad (sí, sedoso es). Su madera muy vieja, su laca, su acetato, sus aromas a Comté medio curado, su caramelo quemado, su pastilla de la Viuda Solano, sus hierbas aromáticas, incluso su punto medicinal de rebotica de farmacia. Un vino unico para una idea única: la Revista Matador y sus vinos.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Os habéis enterado del programa dedicado al vino del congreso San Sebastian Gastronomika? Es realmente impresionante y se engloba en el congreso paralelo Off Gastronomika. Creo que es una buena iniciativa, ya que en los congresos gastronómicos nunca hay ponencias dedicadas al mundo del vino. ¿No creéis que debería ser un conjunto?

También hay muchas catas (Juan Muñoz, Pitu Roca...) y entre ellas destaca la Tertulia-Cata de Carlos Tristancho y Álvaro Palacios, titulada "8 grandes platos para 8 grandes vinos", acaban de dar a conocer en Facebook uno de los vinos: como no, el Ermita. Yo me apunto seguro.

Un saludo

J. Gómez Pallarès dijo...

Claro que nos hemos enterado, anónimo. Pero, vamos, también me gustaría que nos dijeras quién eres, eso lo primero. Y lo segundo, me gustaría que me aclararas qué tiene que ver ese "Off Gastronomika" con el post sobre los vinos Matador.
Por lo demás, en este cuaderno se viene reivindicando que lo uno (gastronomía) sin lo otro (vino) es impensable. Loq ue me alucina, entre otras muchas cosas, de esto que se llama "evento" de San Sebastián, es cómo se atreven a meterlo en un "off" de algo que se llama "gastronómico". Sólo por eso ya no me acerco, vamos.
Joan

Jose dijo...

El vino está 'off' en las cocinas Joan, es triste, pero es un hecho.

Todo lo contrario que, por ejemplo, el gin-tonic, que esta ultra-super-in.

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Ya sabes que mi "negociado" no pasa, no sé si lamentablemente, por el mundo del gin tónic. Lo otro, sí, claro, y la sola lectura del "off" ya me produjo todas las urticarias. Por suerte, aparte del tema de los eventos y demas singularidades, el mundo real de los restauradores sí está mucho más vinculado, tambien sentimentalmente, con el vino. Mucha gente lo percibe sólo como un tema de ventas / industrial, pero el buen ejemplo de un montón de restauradores, creo que está haciendo mella y aunque el tema de los vinos por copas queda todavía lejos, el de pensar ciertos vinos para las características de una cocina, sí avanza.
Y tiene que avanzar mucho, también, el hecho de que los restauradores estén técnicamente y mentalmente preparados para abrir cualquier botella que el comensal pida y, al finalizar el agape, uno se la pueda llevar en condiciones y sin que nadie te mire raro...
No hay que rendirse!!!
Joan

jordi dijo...

La revista Matador transmite un tipo de belleza que hace pensar en la tristemente finiquitada FMR, con su elegancia gráfica y ese estilo quasi-artesanal de producir algo serenamente bello, sin impostación. Sin embargo, la forma en que la globalidad del proyecto incluye el vino creo que no acabo de entenderla bien, quizá por el prejuicio de que la raíz física y cultural del vino es otra, y por la sensación de que este experimento descontextualizador puede conducir al vino a la irrelevancia.
Tras darle vueltas al asunto a partir de tu post le he visto virtudes nuevas al proyecto, pero lo digo con la boca pequeña. Habrá que probar los vinos y dejarse convencer.

Un saludo,

JOrdi

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Jordi, me agradezco mucho la lectura atenta y tu pensamiento crítico. Es difícil de encontrar en los tiempos que corren...Yo también le he dado vueltas, no pocas, al asunto porque quería escribir algo sobre Matador, pero veía la revista, sola, y me caía (literalmente!) de las manos. peró cayó en mis manos el Cuvée Alfaro de Clouet y algo se movió en mi cerebro. cayó en mi copa Scully y algo volvió a moverse. Hable y escuché a Telmo Rodríguez y me descojoné, con perdón, en el sentido literal. Si el ideólogo de los vinos de Matador decía en público lo que he entrecomillado en el post, en efecto, ¿qué relación establecía yo entre la revista y sus vinos? ¿Era unacto meramente comercial, promocional? ¿Era una acción pensada para los fetichistas / coleccionistas? Estaba abierta para más que sus socios, la revista se podía comprar sola; los vinos, también. ¿Era, más simplemente, una acción "win to win" entre revista y productores de vinos?
Hasta que di con una explicación, la mía, claro...no sé si es la acertada, pero yo tengo claro que el vino, entendido como por ejemplo lo hace Clouet, como por ejemplo lo hacen los Hidalgo o Carlos Esteva, es artesanía, es modificación de la naturaleza para convertirla, a través de esa artesanía, en arte. Ahí veía la conexión. La Fábrica es eso. Matador, como revista (buena la comparación con FMR, aunque creo que sus objetivos eran distintos: algo en la selección y eduición de los materiales las acerca, sí) es eso. Algunos de sus vinos son eso. Quizás el error sea pensar que TODOS sus vinos son eso. Creo que no todos están en el espíritu que he intentado reflejar en el post.
Pero es algo muy complejo. Sé que alguno de los responsables de la Fñabrica ha leído el post y, aunque myy escuetamente, parece estar de acuerdo con el punto de vista que he intentado transmitir en el post. Quería explicarme la relación entre revista y vinos. Pero, claro, la nariz y el paladar del bebedor de vinos se ha mezclado también. Y, creo, hay vinos para todo. Como, en el fondo, hay revistas para todo. Lo bonito del proyecto es encontrar tu combinación, la tuya, la que te convenza. Ahí se entiende el binomio. Yo, como verás, la encontré en algunos de los vinos.
Saludos,
Joan

EuSaenz dijo...

Justito la misma cata que hice algunos meses ha, y lo cierto es que nuestras impresiones resultaron parecidas…

http://www.verema.com/blog/eugenio/722151-proyecto-matador-algo-mas-que-vino

Enorme vino ese Scully, toda una rareza. Ayer conocí a Jean François Clouet, un tipo muy majo. Y sus vinos, como siempre, tremendos. Ojo al 1996 cuando salga al mercado y esa cuvée "sur lie" de 1977 es un champagne grande de verdad. El Alfaro me gustó mucho.

Saludos,
Eugenio.

J. Gómez Pallarès dijo...

En verdad reconforta ver cómo coincido contigo, Eugenio: tienes uno de los olfatos y cabeza privilegiadas para el vino en este país (y no es broma, conste).
Ya sabes que hay algunas letras agotadas, así que los "bolos" de Telmo se montarán sobre as supervivientes.
Mira que hemos probado reliquias, ¿verdad?. Pues este Scully me dejó tan gratamente sorprendido que me he comorado algunas botellas, ya para mi vejez: extraordinario vino, y a qué precio...
Estoy siempre atento a todo lo de Clouet, como tú, así que tus últimos consejos (quizás provengan de aguna cata que hayas hecho con su hacedor...) swerán muy tenidos en cuenta. De Alfaro y deeste degüelle he cogido algunas botellas más para disfrutarlas por las fiestas: su punto es realmente espléndido!
Saludos,
Joan

EuSaenz dijo...

"Zi zeñó", vino a Madrid para el aniversario de latintorería y nos improvisó una cata . ;-)

Catamos con él los millesimés de 2002, 1995 y 1996, además de la rareza del 77 y un Clos de Bouzy 2006, primicia de la que solo ha elaborado unos mágnum y que degolló uno del día anterior para catarlo y darle nuestra opinión. Procede un de un "clos" que está detrás de su casa.

El 2002 promete mucho, pero la falta tiempo, 1995 está fantástico para tomar ahora y 1996 todavía no quiere sacarlo al mercado, así que imagínate que cañón.

Un saludo,
Eugenio.

J. Gómez Pallarès dijo...

Menudo privilegio tenrr también La Tintorería a tiro...ésa me falta!
Mi unica frustración con él es su Côteaux Champenois. Dos botellas he probado del 2002, precisamente, y me dejaron, en la comparación, por ejemplo, de Francis Egly o de Pierre Lambardier, un poco frustrado, con las expectativas por debajo de lo que me dan sus espumosos. En cualquier caso, estaré atento a lo que comentas que has probado. Por lo demás, mis experiencias en espumosos de larga crianza y degüelle al instante o el día anterior no son demasiado buenas en comparación con el mismoe spumoso con un degüelle debidamente reposado varios meses. Depende de productor, zona, etc., claro, pero la imagen del degüelle instantáneo es mucho más pálida que la del degüelle reposado.
Bien, sí tengo otra cosa yo: ahora me voy un ratito a Monvínic!!!
Un abrazo,
Joan

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