22 noviembre, 2010

Le Langhe desde Barcelona

Acquerelli delle langhe BY anteriorechiuso

Había abierto la botella de un viticultor al que tenía ganas de veras (Hilberg-Pasquero), tomé un primer sorbo de su Barbera d'Alba 2008 y el efecto "Ratatouille" fue inmediato. Empecé a pensar en los colores sublimes del otoño en Le Langhe: los he visto una sola vez en esa época del año, pero me bastó para tener, para siempre ya, un lugar al que poder evadirme en tiempos de zozobra. Un lugar que no tiene por qué ser siempre físico. Ya me gustaría que mi evasión fuera real, pero casi siempre los paseos por Asti, Alessandria, Acqui Terme, Bra, Barolo, Barbaresco, Nizza Monferrato, Monchiero...son espirituales. Así ha sido también en esta ocasión. Pensé en ese paisaje en otoño, busqué una hermosa fotografía (extraordinaria, ésta de anteriorechiuso), retuve los colores y perpetré una receta. Sencilla, sabrosa, pero con los colores básicos de los viñedos teñidos de otoño.

Ravioloni rellenos de calabaza y ricotta. No sé por qué pero la calabaza es uno de mis iconos otoñales. Un poco de frío, el fuego lento, la cebolla, las especias, la cuchara, parmesano rallado...En esta ocasión, la colaboración de uno de mis pastificci de guardia (la parada de Los Italianos de la C/ Amigó, en el mercat del Ninot; el otro, es La Castafiore) fue crucial. Habíamos pactado un relleno de pera y gorgonzola (¡ya llegará, ya!), pero al saber de nuestra pasión por la calabaza, Nuri nos reservó lo que véis en la foto inferior. Cebolla de Figueres cortada a lo "sauvage" (a lo mío, vamos, con pedazos de cebolla que, al final, puedan comerse enteros), mezclada con cebolla tierna. Fuego bastante rápido para fijar colores. Sal y pimienta. unas láminas de nabo (si es negro, mejor, más sabroso, pero no siempre lo encuentro en el Ninot) que añado al rato, con algo de orégano. Los dados de calabaza, finalmente, siempre a buen fuego: me gusta que el tubérculo muestre su color y que, en la boca, su entereza contraste con la suavidad de la pasta rellena.

El Barbera d'Alba de Miklo Pasquero me gusta más que su Langhe Nebbiolo. La fama se la lleva este último (Tre Bicchieri del Gambero Rosso no sé cuantos años seguidos...), pero es un vino necesitado de botella y de buenas circunstancias. Su Barbera 2008 es un todoterreno de gran poder. Los que seguís este cuaderno, sabéis que he probado casi todas los barbera del mundo (que no sólo en Italia está plantada esta prolífica y generosa cepa) y puedo asegurar que ésta es una de las más atractivas que he bebido. Me ha llevado directo al corazón de esas Langas, al Roero, a sus colinas. Y al corazón del barbera, que creía casi perdido...es un vino seco, austero, pero al mismo tiempo suave, completo, casi redondo. Es húmedo también, fresco, sin concesiones a la sobremaduración o a la vinificación excesiva, con aromas de arándano negro, de romero, de ciprés y seto. Es un vino muy bien integrado. Reconforta reencontrarse, en Barcelona y gracias a los esfuerzos de mis amigos de la Enoteca d'Italia, con este pedazo otoñal del corazón de las Langas. Por 16 € y esta sencilla receta, he hecho un viaje silencioso, reparador, delicioso.

Ravioloni de carbassa amb ricotta

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Impresionante foto!

jordi dijo...

Una justa reivindicación (implícita) de la barbera, que tan desprestigiada llegó a estar hace no muchos años por motivos desafortunados. Hoy podemos encontrar barberas de estilos muy distintos que nos pueden hacer disfrutar con modulaciones sorprendentemente variadas.
Un post bello y evocador, sobre todo para quienes tenemos una flaca ya irremediable por lo auténtico que aún queda en Italia, que es mucho si se atiende con paciencia.

Un saludo,

Jordi

J. Gómez Pallarès dijo...

Con perdón ¿cual de ellas, anónimo? Ya supongo que te refieres a la primera, pero es que la segunda me lleva unos recuerdos que para qué...
Saludos!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Por supuesto, se trata de una reivindicación del barbera, aunque más que mía, es de Mikla Pasquero!!! Y estoy completamente de acuerdo contigo. paso por épocas de gran desazón con el vino italiano porque cuesta encontrar lo bello y auténtico que se hace en la península y en las islas (¡no las olvidemos!), una vez hecha una criba para la que he estado unos pocos años...
Pero sigue habiendo cosas buenas de veras que te muestran la fuerza enorme de las cepas autóctonas italianas. Ahí reside su auténtica fuerza, creo, como lo es, para Francia encontrar los mejores vinos de sus variedades en los lugares en que nacieron. Y lo mismo para España y Alemania y Suiza y Austria...Por quedarme en la vieja Europa, que es la que me sigue interesando más, de largo.
Salut!
Joan

Jose dijo...

Años dices Joan y dices bien. Ahora que todo ha de ser aprendizaje-y-disfrute-sopinstant habrá que seguir reivindicando que el aprendizaje, que no es más que el disfrute, es un viaje de (muchos) años.

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Hay que concentrar esfuerzos, querido Jose: el tiempo es finito y no sabemos cuándo se nos acabará. Los de Harvard acaban de descubrir la sopa de ajo, pero la han demostrado quasi-centíficamente: si uno se concentras mucho en LA cosa que hace, saca un mayor provecho de ella, sobre todo emocional. Osea que olvidémonos del sop-instant y dediquemos nuestras fuerzas, nuestras papilas gustativas y nuestras narices a reconocer lo que es más nuestro. Pongo a los dioses por testigos que allí donde me meta, lo haré a fondo: y vamos, desde Sanlúcar de Barrameda hasta el Rheingau, desde Tokaj hasta Madeira, desde Pantelleria hasta el Valais, no me termino mi vieja Europa en tres reencarnaciones.
Saludos!
Joan

gaia07 dijo...

Desde luego eres un artista, la primera foto es de una relajación y armonía de la que solo la naturaleza es capaz, la segunda, promete mil sensaciones con la boca hecha aguas, si con todo consigues leer hasta el final sin irte a la cocina, te quedas con unas inmensas ganas de degustar ese Barbera d’Alba 2008, y aquí sí que no queda más remedio que esperar a tenerlo en casa algún día.
O empezar a maquinar cómo visitar LeLanghe y probarlo in situ. Soñar es privilegio de todos.

Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por tus palabras, gaia07. A veces me da un no sé qué de desasosiego cuando uno pone todo en un post y parece que pasa casi desapercibido. Aprendes que nunca podrás controlar lo sentimientos y las reacciones de tus lectores, y lo aceptas (de otro modo, hace ya tiempo que lo habría dejado). Pero cuando ves que alguien comparte la lectura con la misma sensibilidad que tú has puesto en la preparación del post, pues gusta, caramba!
Y lo mejor de todo es que lo que he contado se puede hacer en Barcelona, moviéndote entre El Ninot (la pasta fresca de calabaza) y Gràcia (el barbera de Mikla Pasquero).
Non è male!!!
Saludos,
Joan

Jose dijo...

Recuerda, caro Joan, el manifiesto Theise... En ocasiones el silencio expresa mucho mejor la belleza que el ruido o, sencillamente, la palabra.

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Mi próximo post va de Theise, Jose!!! Y llkevas razón, claro. Pasa, con todo, que a ratos la razón va por un sitio y el corazón por otro.
Pienso no poco en ese tipo de ruido: comentarios innecesarios, que se escriben por escribir, cosas que. como se dice en latín, no saben volver a la boca de la que salieron.
En fin...que hay posts para los que a uno le gustaría una atención mayor, sea silenciosa o ruidosa (la silenciosa, por lo menos a través de lo que me proporciona Blogger, tampoco fue un gran qué...). Pero eso escapa por completo a nuestro control.
Yo me lo pasé de primera comiendo, bebiendo, pensando y escribiendo. Eso cuenta!
Joan

Nuria Gonzalez dijo...

Hola Joan,

no sabía que Los Italianos tuvieran una parada en el mercado del Ninot (yo conozco la tienda de Amigó-Marià Cubí, supongo que son los mismos). Precisamente esta mañana les he comprado ravioli bolognesa hecho por ellos que nos vamos a zampar esta noche; como ya sabrás, me gusta mucho comer pero cocinar no tanto. En cualquier caso, ya les compraré esa pasta rellena de calabaza de la que hablas, que habrá que cocinar en casa: se me hace la boca agua.

Un saludo,

Núria

J. Gómez Pallarès dijo...

Esta pasta rellena de calabaza no hay que perdérsela, querida Nuria, pero cuando encuentres la rellena de garbanzo, ese día, como se dice en Tarragona, "xalaràs"!!!
Sola, con un buen chorretón de aceite y un buen vino del Piemonte, hummmm....!!!
Saludos, precisamente desde Torino!!!
Joan

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