03 septiembre, 2010

Septiembre

Está resultando un inicio de septiembre atípico en la ciudad. Cuando en casa decimos "fa setembre, setembreja", hablamos de un cambio de temperatura en el ambiente, sentimos una transparencia en el aire, vemos una luz que acompaña y recoge pero no quema, notamos y disfrutamos de una atmósfera que convierte a tu piel en algo agradable, suave, ligero. Me gusta septiembre: tiempo de cambios suaves, de luces amables, de vendimia, de exaltación y de renovación al mismo tiempo. El verano empieza a mudar su piel.

Descubrí hace tiempo el libro de Henri Brunel, El año zen, J.J. de Olañeta Editor, Palma, 2004, que releo por puro placer, a modo de dietario. Coincidimos por completo en nuestra percepción de este mes (p.137): "siempre me ha gustado el mes de septiembre. Las mañanas iluminadas por tiernos soles, con algo de cristal en el aire. Septiembre, esa primavera sin impaciencia. Los hijos de septiembre conocen la gracia del silencio y la lentitud de las estaciones".

BlancBlau per Carlos Pons

Llevaba días dándole vueltas a este texto pero no encontraba la foto que recogiera mi estado de ánimo, que reflejara, además, cómo es el cielo y la luz de mi septiembre. Hasta que di con Carlos Pons, y respiré. ¡Por fin! Aquí está la textura de mi cielo, la amabilidad de la luz, el cristal en el aire. Quería saborear estos días (¡volverá el calor!) con un vino que me sugiriera, que me diera esa descripción en mis ojos, en mi piel, pero también en el paladar y en la nariz. Más vueltas (¡cómo me gusta "perder el tiempo" en estas cosas, siempre a solas, sin comentar nada a nadie!), hasta que di con una conclusión que me pareció feliz: un Riesling Kabinett.

Aunque alguno pueda pensar que un Kabinett está en la parte baja en la consideración de la clasificación de vinos alemanes, nada más lejos de la realidad. Esa clasificación habla de características técnicas, habla de niveles de azúcar y habla de selección de la uva. Pero la calidad, o la falta de ella, tanto se puede encontrar en un Kabinett como en un TBA. Precisamente el origen de la palabra, "gabinete cerrado", designaba el lugar donde se guardaban y protegían algunos de los mejores vinos de las uvas maduras cosechadas en septiembre. Uva madura, bastante azúcar residual (53 gr/L, aunque no lo parezca: me acaba de pasar el dato el Herr!!!), una fermentación detenida en los 8,5% de alcohol y uno de los mejores, si no el mejor, productor del Nahe adornan mi botella de presentación del septiembre.

Dönnhoff Oberhäuser Leistenberg Riesling Kabinett 2008 es mi vino. ¡Que nadie se asuste! No es tan complicado de encontrar y, en cambio, es muy sencillo y agradable de disfrutar: basta la percepción de que el septiembre climático que aquí describo ha llegado. Propusimos, mi santa y yo, unas verduras y unas patatas (últimos restos del desembarco tras Mallorca) en tumbet, unos tacos de atún a la pancha, sencillamente sellados y servidos con sal de cocó y aceite de Caimari. Y el riesling Kabinett de Dönnhoff. Sobre los 10ºC, limpio y fresco como ese aire que respirábamos y ese cielo que veíamos. Cálido en su color pero sin abrasar: amarillo discreto con vetas del limón en envero. Algo goloso y muy agradable. Tiene una gran acidez este 2008 y se bebe como agua con un punto, todavía, de aguja. Lima-limón. Caramelo ácido de hierbas medicinales con limón. Mentuccia. Ágil y con nervio. Brioso pero sin locuras. Madurará muy bien en botella, como este septiembre que pronto se nos convertirá en otoño.

20 comentarios:

margot dijo...

Precioso post Joan.
Lo descirbes tan bien...
Si algo me embruja en esta vida de verdad ( entre oytras muchas cosas)
es una puesta de sol y un cielo azúl lleno de nubes.
Cuando vivía en Menorca podía ver este cielo y de noche mil estrellas lo iluminaban...
En Barcelona no tenemos ese placer....tenemos otros.
Un abrazo.

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias, Margot! Por curiosidad y, seguro que no, por casualidad, el fotógrafo autor de este precioso cielo, carlos Pons, creo que es menorquín. Y si no lo es, tiene una relación profunda con Menorca pues su cuenta en Flickr tiene fotos muy bonitas de la isla Minor y algunos de sus comentarios están escritos en catalán de Ses Illes!
Creo que la gente que hemos estado, vivido o proceden de allí, tienen una sensibilidad especial hacia este tipo de cielos abiertos, hacia las nubes y hacia las texturas de la luz. Pons tiene algunas fotos muy bonitas en si serie dedicada a las nubes, una de ellas de la villa de la Capra de Palladio, deliciosa.
Un abrazo!
Joan

angel dijo...

Joan, creo que voy a recurrir a tí la próxima vez que no sepa describir un vino (me pasa muy a menudo). Ese Kabinett de Dönnhoff lo he tomado hace muy poco y creo que es difícil definirlo mejor de lo tú lo has hecho; lo bebí en uno de esos atardeceres de la sierra de madrid, con un sol que, cuándo se va, deja un recuerdo de luz en las montañas y se va difuminando muy despacio cambiando los colores del paisaje: es lo más parecido que conozco a la evolución de algunos vinos una vez que abres la botella y es lo que me llevó a abrir el Kabinett.

J. Gómez Pallarès dijo...

Ahí está, Ángel, ahí está. Cuando bebes un vino y lo disfrutas a fondo, te acaban saliendo multitud de cosas que te lo hacen recordar. Y viceversa, claro: esa situación entre cambio de temperatura, brisa más fresca, calor que no agobia, luz más tenua (y en la Sierra de Madrid ni te cuento, claro...) te puede llevar a una asociación con este o aquél vino. Le di muchas vueltas, la verdad, y acabé abriendo este estupendo Dönnhoff. Conste: en cinco años estará que se sale...pero yo no suelo tener tanta paciencia. A la que le veo la buena oportunidad a un vino (ésta que comentamos, por ejmemplo), cae la botella!!!
Joan

Oscar Gallifa dijo...

Me has hecho tener ganas de fiesta esta noche. Cuando llegue a casa pongo en la fresquera un Heymann, no sea que se caduque! :-)

Sobre ese Dönnhoff que citas, Kabinett él, me llama mucho la atención el dato de la cantidad de azúcar residual que posee. 9 gr/l no van muy allá en cuanto a dulzura, no?

Saludos y que aproveche!

OG

J. Gómez Pallarès dijo...

Los auténticos Kabinett son difíciles de encontrar hoy en día, Oscar, porque pocos arriesgan realmente una fruta excepcionalmente bien madurada y de sus mejor situados pagos para hacer algo que casi nadie entiende: Kabinett. Los gr/L residuales de un Kabinett deoenden, como siempre, de la maduración de la fruta en que la recoges y del momento en que decides (o se decide per se en ocasiones) detener la fermentación (con el consiguiente azúcar que no se ha convertido en alcohol).
Yo no tengo la analítica de este Dönnhoff ahora mismo desde donde escribo esto (aquí tienen que ser los amigos de Vinialia los que echen una mano), pero me daba más en paladar que en nariz que es de los Kabinett que no tienen mucho azúcar residual. pero igual me equivoco. Puse sobre los 9 gr/L pero podrían ser algunos más. Llegar, llegar, un llamado Kabinett puede casi llegar a los niveles de un Spätlese (a partir de los 30 y casi hasta los 60).
Yo soy de los que cree que los grandes vinificadores de Riesling se reconocen entre los que hacen Kabinett y Spätlese y creo que, aunque no salga en alguno de los grandes listados de la añada 2008 (en estos vinos, una de las grandes grandes), el tiempo le pondrá en su lugar.
Aquí tienes un enlace para leer y entretenerte un rato: verás cómo Asimov, Theise y los grandes amantes del dulzor controlado por la madurez y la acidez, que explota en la garganta(¡qué gran adjetivo ese "gourgeous" inglés!), andan locos por este tipo de vinos. En mi modesta escala de bebedor, estoy por completo con ellos: a la que pillas uno realmente bueno, coge una silla, la copa y una buena vista y calla y bebe.
Verás también que en el último listado de Asimov, a algunos de los que su panel de cata consideró mejores Kabinett del 2008 no les vemos ni el forro!!!
Y si hurgas un poco más, verás cómo los trata Theise en sus selecciones. Cuando pillemos alguno de los grandes del 2009, los lagrimones caerán por litros...

J. Gómez Pallarès dijo...

Tanto rollazo y no puse el enlace al blog del Mosela que habla del tema:
http://www.moselwineblog.com/?p=2052
Ahora!
Joan

younganissa dijo...

La tornada de les vacances és trista, però necessària. Començar la feina i encarar de nou la roda del temps. Tot s'escurça una mica i la temperatura canvia, allò que Joan Barril va definir tan finament: "quan poses el peu descalç a terra i està fred".

Una nota excel·lent.

J. Gómez Pallarès dijo...

De fet, Y., hem de pensar que des del 21 de juny el dia s'escurça! Jo no penso que la tornada de vacances sigui trista, de fet el dia que els nens tornen a l'escola i la ciutat s'omple d'olors de llapis, de cartera nova i d'emocions, és dels que més m'agrada! Més que tristor és melangia, potser, però també expectatició perquè el canvi en tardor és de les coses que més m'agraden.
En Barril és un fi analista de la realitat, sí senyor. A mí, però, més que el peu descalç a terra, la diferència me la dona l'entrada al llit i el notar que el llençol ja no em pesa sinó que comença a donar-me escalf de nou!
Merci per les teves paraules!
Joan

angel dijo...

Esta noche ha sido perfecta para volver a uno de esos vinos que, de vez en cuando, hay que retomar: Rosé d'un Jour de Mark Angeli. Como tú muy bien definiste Joan, es un vino que sabe a descube; realmente es como estar en la bodega apreciando sabores y olores que solo se encuentran rodeado de tinas y bebiendo vinos auténticos (y que difícil es explicar el concepto de autenticidad).

J. Gómez Pallarès dijo...

Es verdad, Ángel, es muy difícil, pero se logra sobre todo cuando tienes un vino como los de Angeli y los comparas con vinos que no son auténticos, que están hechos a hachazos directamente. Lo digo porque esta misma semana me ha pasado algo muy parecido con el mismo Angeli como protagonista: tomamos con los amigos y stagiers que están trabajando en Terroir al Límit, en el Priorat, varias botellas en una cena (todas ellas bio) y entre esas un Vieilles Vignes des Blanderies con el que fliparno los jóvenes sudafricanos (con el Inflourescence de Cédric Bouchard, también!). Y anteayer abrí, con expectativas un Bernabéleva Carril del Rey 2007 y la decepción fue tremenda. Inconsistente en boca, acuoso, maderizado a tope, casi con taninos que se deshacían en serrín, un puro desastre.
Lo que decía: explicar la autenticidad es complejo, sí, pero cuando pones una botella junto a la otra se te aclaran de golpe unos cuantos conceptos. Y ese Rosé es un escándalo, aunque no salgan dos botellas igual! La última que tomé me la regaló Ramon Coalla y la disfruté enormemente.
Joan

Herr Direktor dijo...

Joan,

muy interesante tu comentario sobre los kabinett y spätlese. Recuerdo de nuevo y nunca me cansaré de hacerlo que Helmut Dönnhoff es uno de los que dice encontrar en el nivel Spätlese del Pradikat la mejor clave para descubrir el estilo de un productor.

Los kabinett sorprenden cuando se prueban por sus precios y los spätlese son esos grandes desconocidos que quizás por añadas tan maduras como 2003, 2005, 2006 se han visto injustamente posicionados como vinos dulces quitándoles muchas oportunidades para acompañar a primeros y segundos platos. Los spätlese del 2008 debieran ser vinos que hiciera recuperar la confianza en este nivel no sólo para tomarlos con quesos de leche cruda, foie micuit sino también para atreverse con verduras, pescados y un sinfín de comida oriental.

...por cierto el kabinett del 2009 de ese pago (como un esperadísimo kabinett de Fritz Haag) tienen prevista su entrada para finales de septiembre: agárrense que vienen curvas!

:-)

J. Gómez Pallarès dijo...

Ya sabes de mi pasión por los Kabinett y por los Spätlese. Siempre he pensado, y bebido!, que las grandes bodegas alemanas dan lo mejor y lo peor de ellas mismas en estas categorías del QmP. Durante estos días he leído unas declaraciones que hzo este mismo año von Schubert en EUA sobre el nivel de azúcar residual creciente en Kabinetts, sobre todo, y supongo que este de Dönnhoff es un ejemplo más. Hablaba von Schubert de saltos de los 20 hasta los 50-60 gr/L de azúcar residual...
En las reuniones anuales que preparáis para probar toda la añada, Fritz Haag ha ido ganando muchos enteros en mi cabeza y en mi paladar. Y Eric Asimov, que se pirra también por los Kabinett sobre todo, colocaba en una privilegiada situación (n.2 de sus preferencias) el Kabinett 2009 de Haag. Así que ya te puedes imaginar cómo lo espero!!!
Sobre las combinaciones de estos rieslings con comida, tienen una versatilidad enorme, casi de chenin blanc (o igual, vaya). Aunque confieso mi debilidad por su combinación con los mejores y menos empalagosos salmones ahumados...
Salut!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

José andará de fin de semana, claro...

angel dijo...

Por seguir con autenticidad: ayer abrí un Gran Vinya Son Caules 2004 de Miquel Gelabert. Supongo que se pueden decir muchas cosas de este vino (un precioso color cereza, unos delicados aromas de café y cacao, etc...) pero la verdad es que, me limité a disfrutarlo recordando las experiencias de Joan en Mallorca y la combinación fue explosiva: definitivamente de esta primavera no pasa el organizarme unos días en el interior de la isla.

Oscar Gallifa dijo...

Joan,

Acabo de meterme entre pecho y espalda un J. J. Prüm kabinett 2007 que me ha hecho venir corriendo.
Ha servido para el aperitivo (tacos de salmón ahumado con piñones fritos y pizca de eneldo), para el plato principal (moussaka) y, como no, para el postre (macedonia made in Gallifa). Mi santa esposa levitaba como el Copperfield, yo, más sereno si cabe, me deleitaba con los toques melosos de ese mineral tan punzante...
Cierto es que prefiero los secos a los dulces pero, cuando algo así se cruza en mi tonto paladar, me hace redimir los pecados.

Estoy contigo en que estos 'dulcetes' ¡son la repanocha!

A disfrutar!

OG

J. Gómez Pallarès dijo...

Caramba, Ángel, menuda responsabilidad!!! Pero es cierto que esa callet de Miquel Gelabert es muy evocadora también, muy (aunque cueste saber para cada cual qué quiere decir eso exactamente) mediterránea. Y 2004 es, ya, un año importante y con vinos para ser disfrutados ahora en plenitud. Bien hecho!!! Y Mallorca tiene su punto en todas las estaciones del año: cuando empieza la primavera está a reventar, vamos.
Saludos!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

La gracia de un Kabinett, Oscar, es que está en tierra, casi, de nadie, y si bien su azúcar en mosto puede ser grande, tras la fermentación la cosa hace que su escala pueda ser considerado como riesling estrictamente seco o casi Spätlese. Sin duda, a mi entender, cuando pillas un buen Kabinett (y Prüm está entre los buenos del Mosela), te da una versatilidad enorme, como bien has comprobado. Una de mis combinaciones preferidas, además de la del salmón (con la moussaka no lo he probado, pero sí con verduras variadas, y es un escándalo, sobre todo con la berengena), es la del pastel de cebolla alemán (Ziebelküchen), que suele lleva un poco de pimienta. Entre el sabor dulzón de la cebolla, el pastel que es casi como una quiche, la pimienta y los contrastes del Kabinett más su acidez, las campanas se echan al vuelo.
Como decía antes, al que le tengo más ganas, ahora mismo, es al Fritz Haag del 2009, que llega precedido de grandes comentarios y expectativas. Y éste sí lo tendremos en Barcelona!
Salut!
Joan

Jose dijo...

Unos llegaron muy pronto, otros llegaron muy tarde y yo siempre llego cuando no queda nadie ;-)

Saludotes,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Querido Jose, me viene al pelo tu cita porque, con Mateo 20:16 (no por casualidad, la parábola sucede en un viñedo!!!), "los últimos serán -seréis- primeros y los primeros, últimos. Pues muchos son los llamados y pocos los escogidos".
Tú estás entre estos últimos. Tranquilo.
Por lo demás, Él (ponle el nombre que quieras) siempre está (aquí Blogger no me permite añadir un ligero y sutil tono sarcástico: lo de la cadena suprasegmental en la comunicación no va con las webs y los blogs!), menos para S. Hawking que acaba de vender, de nuevo, el pedazo de alma que le quedaba al Diablo en su último libro, total para vender unos cientos de miles de ejemplares más...
A cuidarse!
Joan

Publicar un comentario