29 junio, 2010

Domaine Goisot

marieta al raïm

El Domaine de Jean-Hugues y Ghislaine Goisot fue mi gran descubrimiento en la presentación de vignerons que preparó La Part dels Àngels hace ya cierto tiempo. Polakia hizo un espléndido resumen general que me permite, ahora, concentrarme en los Goisot. Yo había leído alguna cosa del Domaine, pero no había probado sus vinos en la mejor de las condiciones posibles: ¡charlando con quienes los hacen! Y ello fue posible gracias a Julien: su trabajo para que conozcamos mejor los vinos de la Borgoña y la Champaña jamás será suficientemente reconocido. El Domaine Goisot tiene viñedos en Saint-Bris-le-Vineux y en Irancy, en el corazón del Auxerrois y en la parte más septentrional de la Borgoña, junto a Chablis. Su cultura es la de la zona y su historia remonta al siglo XIV. Tienen la gran suerte, además, de que algunos de sus vinos más emblemáticos (los "Corps de Garde") envejecen en bodegas subterráneas del siglo XI en el centro de Saint-Bris.

Ellos no le dan importancia al detalle (¡aunque para mí la tenga!) porque su máxima es que "el vino se hace en el viñedo y no en la bodega". La frase casi siempre suena hueca, pero cuando la escuchas de gente como los Goisot, cuando pruebas sus vinos, cuando te documentas y lees cuanto se ha escrito sobre ellos, sabes que es la pura verdad. Y eso, a alguien como yo que busca la expresión más pura y natural de los vinos de cada terruño, le gusta y le emociona. Su manera de acercarse a la cepa es la biodinámica y por eso, en sus campos y en su página web, los insectos (¡la mariquita!) son el símbolo del equilibrio y del gobierno de la naturaleza sobre sus habitantes. En el viñedo, no hay más que productos de la tierra para la tierra. Con la vinificación sucede lo mismo: es la más tradicional posible, con presiones suaves sobre la uva, con selección enorme de la misma, con largas fermentaciones para que el vino diga lo que la uva tiene que decir y lo que el terruño le aporta. Ni más ni menos.

Saint-Bris-le-Vineux por Dick White

Son vinos sin artificios, vinos sanos, vinos que evolucionan y que respetan y hacen respetar el viñedo del que proceden. Había probado alguno de sus Bourgogne Côtes d'Auxerre Corps de Garde, hechos con lo que allí se conoce por pinot noirien: un pinot noir de gran frescura, a medio camino entre el granate y el rubí, con aromas delicados de moras y arrayán, un vino fino en boca pero con carácter, con taninos suaves, sí, pero que (para mi paladar) está entre Pommard y Volnay: finura consistente, vamos. Un gran pinot noir que suele conseguirse a precios muy ventajosos para nuestros bolsillos y que últimamente se encuentra también por copas en Monvínic. Mis amigos de Vinos Dulces.com (¡a pesar del título del negocio!) tienen también algunas botellas más añejas. Decía que había probado sus tintos, pero saltó la sorpresa y se apoderó sin compasión de mi nariz, cuando probé por primera vez uno de sus blancos. Saint-Bris Corps de Garde 2008, hecho con algo que en la etiqueta figuraba como "fié gris"...

"Fié gris", me aclararon, es sinónimo de sauvignon blanc en la zona. Sauvignon blanc, gris, rosé...fié gris que había sido una de las uvas características del Auxerrois y que la filoxera había arrasado por completo. Los Goisot, atentos a todos los detalles de su trabajo y de su historia, la han recuperado y la replantaron, los primeros, en dos hectáreas (casi serán las únicas de la zona) que no llegan todavía a los veinte años. Las plantaron en "foule", con una densidad mayor de la habitual, para que la cepas produzcan menos, para que compitan más entre ellas por la alimentacion y la uva sea, en consecuencia, mucho más compleja en sus sabores. El vino ofrece una mineralidad de vértigo, primero contundente, después mucho más fina (empecé la cata con ese vino y la terminé, dos horas después, con él...), fruto (¡esto lo he sabido después!) de los "lieux dits" de donde procede la uva: côte de la Canne, Cornevin y Moury, suelos del Jurásico superior, con una profundidad de hasta 80 metros, en que las brechas de lumaquela y otros fósiles alternan con suelos calcáreos. Este vino es esta tierra, sin más. Con un color amarillo bastante intenso, completaron las sensaciones unos aromas bellos de flor blanca, entre el jazmín y la rosa, y unos destellos de fruta que se movían entre el membrillo y el albaricoque. Un vino de gran presencia en boca, que se puede tomar como vino joven (hablo de un 2008), a 10-11ºC, pero que envejecerá muy bien y en unos años, con algo más de temperatura, hará pareja de ensueño con cualquier parte guisada del pato. He tomado una segunda botella de este 2008 hace bien pocos días y en solo dos meses ha ganado ya en perfil y finura: es un vino muy recomendable.

El Domaine Goisot tiene como símbolo la mariquita, que lo es de la unión entre la vida natural de los insectos y el viñedo. La mariquita corretea por su página web tanto como por sus viñedos. La viticultura que practican respeta el medio ambiente y la historia de la que proceden y la vinificación que hacen mima la expresión de su tierra tal cual es. Se ha convertido en una bodega de referencia en la parte más septentrional de la Borgoña.

La fotografía del hermoso paisaje de Saint-Bris-le-Vineux es de Dick White.

4 comentarios:

G.R.b.E dijo...

Entiendo y asumo perfectamente desde hace mucho tiempo esta filosofía y de hecho hemos hablado d ellomuchas veces en nuestro blog.
No hay vino natural si no hay respeto por el ecosistema y el entorno natural del viñedo. Ese es el máximo respeto, puesto que el viñedo forma parte de un todo. Evidentemente, los hombres siempre han intervenido sobre los suelos y el entorno, talando bosques que rotular etc, es justo que reinterpretemos la naturaleza a favor de nuestra supervivencia. Pero hay que legar esa naturaleza a nuetros nietos, a los mios, a los vuestros, a los de todos. Eso, o no habrá nadie que nos recuerde, porque nos habremos cargado el paraiso.

J. Gómez Pallarès dijo...

Querido Paco,
lo que comentas me ha llevado al instante a una canción que he descubierto esta misma tarde:
de un tipo al que, burro de mí, no conocía de nada, Jordi Skywalker (no es broma, así se hace llamar), "Muerte súbita". Está en su último disco, que ha salido a la venta hoy mismo, Corazón de padre atómico, y que se puede escuchar en el Myspace de Jordi:
http://www.myspace.com/jordiskywalker
Osea, que yo tambien quiero ser una calavera que sonría a las flores en el prado donde me entierren. Yo también quiero que mis hijos puedan disfrutar de la madre tierra. Y esto no se improvisa: esto es una actitud que trasciende cuanto hacemos. El leitmotiv de Jordi lo dice todo: "Rockarromato and Roll de cultivo ecológico, pronto en su oreja". Ahí estamos!!!
Joan

Olaf dijo...

Ya hace tiempo hablé de esta bodega que tuve la suerte de visitar hace unos años por recomendación de un amigo inglés. Igual dentro de poco paso otra vez por ahi, ya que charlar con los elaboradores siempre es placentero. Ricos vinos. Y el sauvignon blanc me parece magnífico por el precio que tiene, tengo botellas guardadas y quiero ver como evoluciona.
En fin, un domaine honesto que hace ricos vinos para los que nos gusta la pinot noir, chardonnay o la sauvignon blanc!
Saludos

Olaf

J. Gómez Pallarès dijo...

Muy de acuerdo contigo, amigo Olaf. Gente ambiciosa, sin duda, los Goisot, pero enb lo mejor y más positivo del adjetivo: conocer más y mejor sus viñedos, respetar la naturaleza, vinificar con la mínima intervención. Muy nhonestos y trabajadores, amantes de su Auxerrois y sabedores del potencial de lo que tienen. Y saben cómo sacarlo de la cepa y llevarlo a la botella. También quedamos con ellos que este otoño, en cuanto termine la vendimia, para allá que me voy, espero que en la compañía de Julien!!! Tengo muchas ganas de patear ese trocito norte de la Borgoña. Y no hablemos de los precios, en efecto!
Encantado de saludarte!
Joan

Publicar un comentario