31 diciembre, 2010

Mis vinos en estas fiestas (ii)

Santa 2010 por Marcelo Isarrualde

El Cuvée Blanc d'Argile de Vouette & Sorbée es uno de aquellos champañas que cualquier amante de la chardonnay tiene que beber alguna vez. Procede de un territorio ya muy cercano al de Chablis y la uva es algo especial. Cepas jóvenes, fruta y punto, maduración en roble y un vino que se sale de los parámetros habituales de un blanc de blancs. Mi botella fue degollada el 9 de diciembre de 2009 y la abrí más de un año después. Pera limonera, membrillo verde, brutal acidez y un punto de chispa en la boca que casi recuerda a uno de esos antiguos petazetas. Lima-limón, manzana ácida reineta (había comido una dos días antes...). Mucha fruta y pocas trazas de mineralidad. Mucho frescor y ganas de llevárselo todo por delante. Da miedo pensar qué dará con más botella este vino...De todas formas, confieso (para ser honesto con los lectores habituales de este cuaderno) que, por precio y cantidad de satisfacción recibida, me quedo con el Fidèle.

Maximin Grünhaus, Abstberg Auslese 2006 del Fuder 45. 8%...Algunos pensarán que es un vino de postres. Pero con el estómago vacío y a la hora de la merienda, esto se sale del marco de las percepciones, os lo juro. La primera sensación que tienes es que es un vino para dentro de 10 años. Pero una vez abierta la botella...la fruta opulenta, que todavía no ha empezado a perfilarse en botella, puede con todo. Una "panoplia" donde se mezclan la lima-limón, la citronela, la marialuisa, la mermelada de mandarina. ¡Qué divina estructura tiene este vino! Es Auslese, sí, pero su botrytis es ligera, matizada vuela como el viento que refresca esos viñedos del padre Abad. Para comprar y guardar. O no...

Torres Mas La Plana 1996. Hacia años que no lo probaba y su existencia, la del viñedo, la de la seriedad con la que en Torres se han tomado la selección del clon que tienen en Pacs del Penedès (el viñedo es de 1966, pero las cepas tienen una media de 25 años de edad) y el vino final, ofrecen una explicación a por qué algunas variedades foráneas (es un monovarietal de cabernet sauvignon) pueden tener su razón de ser en el Penedès. Puede que no dentro de la Denominación de Origen y sí como Indicación Geográfica (léanse Ustedes el prólogo de Jordi Alcover en la Guia de Vins de Catalunya 2011: ¡merece la pena!): no en vano, la bodega compara desde hace años su vino con los cabernet sauvignon de Burdeos. A mí este 1996 me ha parecido más austero y atlántico que nunca y hacer eso en las coordenadas del Penedès tiene su mérito ante el clima y razones del Medoc. El aroma de la variedad es muy franca y abierta: pimientos verdes y rojos hechos al calor del hogar, donde se mezclan los verdores de la piracina con la suavidad y tacto de la madurez. Humo. Redondez. Austeridad. Tierra y trufa. Tomate a la brasa y coca de trempó mallorquín. Tiene el tacto del raso al paladar pero con una rusticidad auténtica.

tornadoiso por Sole Felloza

28 diciembre, 2010

Mis vinos en estas fiestas (i)

tornadoiso por Sole Felloza

Salir con bien, físico y mental, de este marasmo de fiestas, se me antoja complejo: a cierta edad (la mía...), y a la espera de un relevo generacional que, con seguridad, aportará frescura e ingenuidad, uno contempla las ruinas de su pasado emocional y nota (con Joyce y Houston) que pesan más las sombras que los gozos. Pero las ruinas, sobre todo si las fotografía mi amiga Sole Felloza, pueden ser también hermosas, sugerentes. ¿Mueres con ellas o renaces? Aunque dominen las sombras, un apunte de luz asoma: vamos a seguir despiertos por si acaso. El camino hacia la transparencia ha empezado pero no tengo prisa por recorrerlo.

Los vinos son siempre pero acaso más en estas fiestas, con tantas "luces y sombras," un punto de certidumbre. Se puede hundir el mundo, pueden la familia y lo que sucede alrededor armar gresca y bulla: los vinos marcan la senda de la inmortalidad, del contacto con la naturaleza, con el terruño éste o aquél, con las uvas, con sus personas, con comidas y sensaciones. Me gusta pensar en ellos, elegirlos con cuidado, pensar en procedencias distintas, en vinificaciones variadas. Divertirme tanto en el proceso como en su consumo. Ànima Negra 2001 es un vino que está envejeciendo de maravilla. Aconsejo vivamente, si ha sido bien conservado, su compra. Y coincido mucho con la opinión de mis amigos de Verema: ahora mismo está en un momento espléndido de su evolución y, creo, no ha empezado todavía a decaer. Esa callet viejísima de Felanitx, vinificada con una parte de madera vieja ( 13,7%), muestra su potencial: ese chocolate con alma cítrica de corteza de naranja; ese buqué limpio, de infusión de regaliz, de cedro y eucalipto; ese aroma de tierra y ese fondo de humo de hogar, me dieron lo mejor: ¡empezar las fiestas con una diana!

Creo que la edición del Colet Assemblage Extra Brut (11,5%) que ahora mismo está en el mercado, muestra la madurez a la que han llegado Sergi Colet y su equipo. Es un espumoso de la DO Penedès (no DO Cava, aunque proceda de Pacs del Penedès) que muestra un corazón más rosado que nunca. Más pinot noir que chardonnay (10% más) en este Assemblage, le da entidad para afrontar retos mayores que el de un buen entrante. Con una butifarra con piñones, pasas y ciruelas (trasunto de relleno de pollo rustido, pero sin pollo...) se mostró espléndido: fresco sin sobresaltos, discreto y muy coralino, tiene una burbuja muy fina y el conjunto se muestra muy bien acoplado ahora mismo. Cerezas, fresitas del bosque, el fruto del madroño y un vino redondo en boca me han convencido de nuevo.

Termino esta entrega con un vino que no debiera faltar en ninguna mesa que se precie: un buen jerez. Son fáciles de encontrar, tienen muy buenos precios y, eso sí, hay que conocer un poco las características de cada etapa (biológica u oxidativa) para poder combinar con acierto. La ventaja de la serie La bota de..., que selecciona y envasa el Equipo Navazos, es que da indicaciones sobre qué platos y recetas combinan mejor con sus vinos. Una selección suya es un acierto seguro: conocen como nadie el terreno y las bodegas y eligen sus sacas en un punto óptimo, tras exhaustivas catas. A mí me gusta ir probando un mismo vino de los suyos en distintos momentos. Su selección n.18, La bota de fino del Pago Macharnudo Alto, procede de una saca de diciembre de 2009. Hubo una versión apócrifa un par de meses antes. La buena es la de diciembre de 2009. He probado varias botellas y su estilo y caracter cambia como lo hacen las estaciones. Es un vino que ha nacido para envejecer y sorprendernos como Solón: cada época tendrá lo suyo pero ¡no nos perdamos ninguna! Un año de botella te da un vino muy especial, difícil de describir. Mantequilla salada, agua de las aceitunas tras macerar, almendra amarga, sal gorda. No hay que beberlo muy frío: sobre los 10-11ºC y subiendo hasta los 14ºC. Está mucho más amable, redondo y perfecto en nariz que hace un año. Todavía entero de chicha, no ha empezado a afilar la navaja que lleva dentro. Huele a jara, a salinas al sol de una primavera tardía, antes de la cosecha. En esos matices de la salinidad, hay, ahora, un punto casi de agua de manantial, agua dulce, que lo hace muy especial, más amable. En boca está, quizás, menos preciso y perfilado que en nariz: creo que está pensando ya cómo dar su siguiente paso.

Santa 2010 por Marcelo Isarrualde

La segunda foto del post es la felicitación de Navidad de Marcelo Isarrualde: una perspectiva única, casi felliniana, de Barcelona desde la atalaya de sus navidades.

24 diciembre, 2010

Apostilla desde Turín: un cuento de Navidad

Agnolotti del plin da Giustetto, un dono d'amore

Volvimos de Turín con este paquete. Cuando nos lo envolvían, pensé: "si hago un concurso en Barcelona sobre qué contiene, difícil lo tendrían para adivinarlo". Es un paquete de otro tiempo, un paquete envuelto por manos ya ancianas, temblorosas pero decididas, que nos habla de una época en que las cosas del comercio, incluso las que podrían parecer más triviales, tenían su liturgia y su valor, tomaban su tiempo y se hacían con esmero, con cariño y atención, cuidando al cliente como si fuera la última cosa que iba a suceder en el mundo. Nos habla de un tiempo que huye veloz, pero del que descubrimos en Turín algunas huellas: me gusta hacer de arqueólogo de ese tiempo pasado y descubrir cómo, allí donde estamos, sobreviven rastros de amor por el trabajo bien hecho y por el esfuerzo que no desfallece.

El pastificio (sic!) se llama F.lli Giustetto y se encuentra en Via Santa Teresa, 19. Trabajan desde 1911 y me da que la anciana que nos atendió está detrás del mostrador casi desde la fundación del negocio. La vimos ya el primer día. Nos asomamos con discreción al ventanal con la curiosidad del que acaba de descubrir algo que pensaba que ya no existía. La anciana estaba sola, pasó los tres días sola...Supongo que alguien ayudará en el taller pero no lo descubrimos. Pelaba verduras por la mañana, sacaba y ordenaba su pasta fresca y rellena, despachaba con cortesía y atención. Era muy mayor y lucía una bata tan blanca e inmaculada como su cabello. Decidimos entrar el último día, justo antes de marchar, para comprar pasta fresca y tener una "magdalena" más que llevarnos a la memoria.

Agnolotti del plin con ragù da Giustetto

Aguardamos con paciencia y vimos cómo despachaba, reconocía a cada cliente por su nombre, se interesaba por la salud de la señora que no había podido bajar a la calle y, siempre, hacía paquetitos como el que muestra la primera foto. Cuando nos tocó, iba yo con el estigma del "único extranjero en el pueblo". Era evidente que no podía reconocerme ni llamarme por el nombre. Me sentía un poco intruso. Ella lo resolvió en un periquete. Me miro con su dulce sonrisa desde unos profundos, vivísimos ojos azules, y me preguntó: "Joven, ¿necesita algo?" Lo de "joven" me puso contento, a qué negarlo, y me devolvió, de golpe, al ambiente cordial y relajado de la clientela habitual. Le expliqué, sin dar detalles, que teníamos que hacer un largo viaje y queríamos llevar pasta rellena y fresca para la vuelta.

Ella le dio un par de vueltas al asunto y aconsejó, rápida: agnolotti al plin. El agnolotto es la pasta piemontesa por excelencia, se rellena con gran variedad de cosas y, claro, sus tamaños son también variados. Hemos comido desde el agnolotto gobbo (símbolo de Asti), dos piezas por ración (en Il Consorzio), hasta este diminuto agnolotto al (o del) plin. Las diferencias de éste con el resto son dos: el tamaño (las recetas aconsejan que no supere la medida de una avellana) y la forma del pliegue final de la pasta, tras el relleno: plin es la palabra piemontesa por "pellizco", y así separan un agnolotto del otro en la capa de masa y le dan esa forma peculiar. Por aquello del largo viaje, la anciana nos envolvió con especial cuidado el paquete y casi nos íbamos ya, contentos y satisfechos, cuando nos preguntó, con otra sonrisa: "¿no les apetecería probarlos con el ragù hecho en casa?"

Langhe Nebbiolo 2009 de F. Clerico

De golpe entendimos a qué dedicaba las horas y sus verduras la señora: ¡¡¡a hacer ragù en la cocina de la casa!!! No nos habíamos dado cuenta de que tenía un pequeño frigorífico medio escondido, con algunas raciones de ragù. Echamos cuentas (con dos adolescentes en casa...) y le pedimos con convencimiento dos recipientes enteros. Nos miró como si hubiéramos hecho una travesura y nos dijo sin más: "es muy concentrado y poderoso. Con un recipiente bastará". Y no quiso vender más de lo que creía adecuado para los plin que compramos. Por la segunda foto, veréis que los agnolotti y el ragù de casa Giustetto (¡desde 1911!) se han convertido en otra de las proustianas magdalenas que nos hemos llevado de Turín. La tienda de los Hijos de Giustetto, la anciana que sobrevive en ella y trabaja de sol a sol con ahínco y con las formas de antaño, fue como vivir en un diorama de los Cuentos de Navidad de Dickens: mirar el escaparate de la tienda, entrar en ella, charlar con la anciana y comprar, conseguir salir y comer el fruto de nuestra aventura fue un paso al otro lado del espejo.

Un pequeño cuento de navidad del que volvimos, además, con algunas botellas del primo más desconocido (¡para mí!) de Domenico Clerico. Su Barolo Ciabot Mentin Ginestra es uno de los grandes del Piemonte, sobre todo el 2001. Conocí a Francesco de pura casualidad, en el Mercatino delle Erbe. Otro mínimo cuento de Navidad: él en pie, con su sombrero y su puro, su mujer e hijo (por lo menos 45 años), sentados, componían una estampa para no olvidar. Los tenderetes de estos mercados ocasionales suelen vender vinos para olvidar. Pero Turín también es especial en eso. Puestos de trufas impresionantes, vinos para olvidar, también pero un apellido emergió del letrero como un fogonazo: Clerico!!! Vi la F., claro, y no la D. Comprobé las etiquetas (Barolo, Barbera d'Alba, Langhe Nebbiolo) y que la uva estaba certificado como de cultivo ecológico. Y empecé a charlar con él. Socarrón, de vuelta de todo, profundamente humano, daba la sensación de haber sufrido tanto como su primo ("el famoso", le llamaba). Sus viñedos están también en Monforte d'Alba, "encima de los de mi primo, pero mis precios están muy por debajo", decía. Un Clerico vendía sus barolos (¡2004!) a unos precios increíbles. Compré poco pero de todo y decidí que uniría, cuando tomara la pasta de Giustetto, las dos historias: la de la anciana vendedora y la de Francesco Clerico, apagado tras la fama del primo Domenico. Dejo su Barolo para otra ocasión.

Abrí su DOC Langhe Nebbiolo 2009 (13%) y me maldije por no haber comprado más de todo. No quiero entrar ahora en la discusión de las DOC Langhe. Como le dije a Francesco, los vinos hay que probarlos y ya veremos qué primo está más en forma. Este Langhe Nebbiolo tiene un estilo bastante monfortino y creo que la mayor parte de su nebbiolo será también de su hacienda. Es un vino austero, seco sin ser astringente, con aromas de ciruela algo madura, de tabaco negro seco y de regaliz. Todo muy discreto y medido. Su color es el del zumo de la granada, poco coloreado y de capa media baja. Con aire y tiempo, regala aires de arbusto y de frambuesa. Tiene una fantástica estructura y bonita acidez y lo compré por 8 € la botella. Charlar con Francesco, ver cómo sus hijo y esposa luchaban con las cajas de cartón para poner las botellas, intercambiar tarjetas e información y volver con esa mirada suya complaciente, casi de guiño, tras mi afirmación de que "lo que había que probar eran los vinos, no las famas", fue otro pequeño diorama de nuestra estancia turinesa.

Dos trocitos de cuento que me sirven de "excusa" para desearos a todos una serena Navidad: que sepáis llevarla con alegría, paz y felicidad y podáis compartir buenos momentos con las personas que queréis. Y mis mejores deseos a todos para el 2011 que está por llegar: que os traiga mucha salud y satisfacción personal y, si es posible, también profesional. Y muchos vinos buenos con sus ricas recetas. Millones de gracias por seguir aguantando al otro lado de este cuaderno y por seguir escribiendo en sus hojas de vez en cuando.

20 diciembre, 2010

El País ataca de nuevo: cata en el súper

Como en las más góticas pesadillas, El País Semanal ataca de nuevo por Navidad. Fiel a su cita con el dislate y con la publicación de páginas sin control de calidad previo, confía en un reconocido y premiado autor en el mundo del vino (Lluis Tolosa) y le propone la publicación de unas pocas e impagables páginas de publicidad gratuita para su nuevo libro. Fiel, también, a mi estupidez de hacer (mínima, por supuesto...: conozco bien el impacto mediático de mi cuaderno) publicidad gratuita sobrevenida, mi pequeño "disgusto" dominical se convierte en post lunar. Y todo ello desde una perspectiva ridícula para mí, porque no puedo estar más de acuerdo con el Sr. Tolosa en su punto de partida. "Cata en el súper" es un muy concentrado resumen de su libro Los supervinos 2010, una guía para moverse en la compra razonada por los supermercados. Algunos hemos hecho, hace ya años (casi tres...), intentos parecidos y sabemos que el buen y barato vino se puede encontrar tanto en la tienda especializada como en el comercio generalista: sólo hay que saber buscar, con o sin ayuda.

EPS n.1786, 19.12.2010, p.132

Quede claro, por lo tanto, que no me molesta la esencia del artículo del Sr. Tolosa en EPS, al contrario, la comparto. Me molesta, en cambio, que de nuevo el lector (yo mismo) de este periódico (El País) se vea acosado por medias verdades, por afirmaciones sacadas de contexto y por dislates varios que, aunque estén escritos desde la buena voluntad, enmascaran una aproximación intensa y veraz al mundo del vino. No todos tenemos que saber de todo, por supuesto. Sobre el vino, tampoco. Pero me permito aconsejarles, rebatiendo una idea que cruza el artículo del Sr. Tolosa, que para disfrutar de un buen vino, lo hagan desde una aproximación intensa y apasionada al mismo, y documentada en la medida de lo posible. Esta aproximación nada tiene que ver con la superficialidad y con las contradicciones internas que el Sr. Tolosa nos propone. Aunque sólo sea como lector, ¿qué confianza me puede merecer alguien que afirma "El mejor criterio es su gusto. Confíe y acertará", cuando antes decía "Compre vinos recomendados, ahorrará tiempo, dinero y disgustos"? Me produce perplejidad, claro, que lo haga alguien, además, que está vendiendo una guía de vinos. ¿Tengo que comprarla o no? ¿Me tengo que fiar de mi propio criterio, del suyo o del criterio del encargado de la sección del súper? ¿Qué hago cuando el criterio del Sr. Tolosa no coincide con el del encargado y ambos discrepan del mío...? En fin...cualquier escritor tendría que revisar varias veces aquello que escribe antes de publicarlo.

Ya desde la perspectiva del bebedor de vino, que vive con intensidad este mundo, aunque no viva de él (cada día que pasa llevo mejor esta condición), mayor perplejidad me producen algunas otras afirmaciones del Sr. Tolosa: no se puede ser imperativo en el manido "conserve el vino en posición horizontal". Si Usted pasea por los súpers (y entiendo que el autor habrá hecho km por ellos), sabrá que muchos vinos de añada vienen ya envasados en tapón de rosca o en materiales que nada tenen que ver con el corcho (cosa que el Sr. Tolosa no dice...). No conserve ninguno de esos vinos en posición horizontal, por favor. No hace falta, incluso puede ser perjudicial. Tampoco lo haga con los espumosos y, por supuesto, tampoco es imprescindible que lo haga con los vinos tranquilos que compre. Aunque el almacenamiento en horizontal sea práctico y, según los lugares, atractivo, muchas de las causas de contaminación del vino proceden, precisamente, del húmedo contacto entre un corcho defectuoso (por mil razones) y su vino.

"Los vinos jóvenes sólo tienen un año de vida, no coja blancos o rosados de 2009 o anteriores". Esta afirmación es relevante por razones comerciales (para la rotación en las estanterías de los súpers y para la venta de los productores e intermediarios), pero no por razones enológicas. Para no moverme de los vinos que el Sr. Tolosa propone en este artículo, si Usted compra un blanco Pradonovo o un Viña Costeira que han sido guardados en el súper en buenas condiciones (eso tampoco lo dice el Sr. Tolosa, pero ya es más complicado que las condiciones de conservación sean óptimas) de una o dos añadas anteriores a la última en el mercado, los disfrutará más y mejor. Lo mismo sucederá con un rosado de Viña Aljibes o de Muga: están mucho mejor con un año de botella que sin él. Eso sí: no conviene que la gente lo sepa. No digo ya nada de los tintos porque el Sr. Tolosa no los incluye en su afirmación, Hace bien, claro.

Los pasajes dedicados a "Saber elegir" (un vino) me dejan directamente atónito. Una perla: "blancos, rosados y cavas para aperitivos, entrantes, aves, pescados y mariscos". No me voy a alargar en esto, pero por decir una sola cosa: estoy harto de recomendar gran variedad de espumosos para los mejores platos de la casquería de este país, y me da igual hablar de tripa que de lengua de ternera que de riñones o sesos. Afirmar lo que afirma el Sr. Tolosa es, sin más, inducir a la cerrazón al lector y seguir manteniendo tópicos que los bebedores, con nuestra experiencia y atrevimiento diarios, hemos roto hace tiempo. Otra perla: "Elija el vino pensando en su acompañante...vinos más suaves si hay damas, vinos con buena imagen para las reuniones sociales y vinos buenos para los negocios". Asusta pensar que alguien que aconseja cosas así ha recibido premios: ¿pero dónde tienen la cabeza esos jurados? ¿Qué es un vino con buena imagen? ¿Quién lo decide? ¿Alguien conoce a una dama que prefiera un vino suave antes que un buen vino? ¿No habíamos roto hace muchísimos años la ecuación entre género y tipo de vino? Por cierto, ¿qué es un vino suave? ¿Insinúa quien ha escrito una guía así que un vino bueno es un vino caro porque es el que da buena imagen y ayuda a cerrar negocios? Sin palabras.

Las notas finales tampoco tienen desperdicio. Aconseja: "Olvide el lenguaje técnico y la retórica, nadie nota el aroma a nuez moscada con notas de violetas silvestres". Me "gusta" que aconseje precisamente esto alguien que, en sus notas de cata de los vinos que recomienda, propone cosas como "con matices de hierba fresca", "frutas maduras y exóticas", "aroma floral con gustos a manzana", "fresco y floral, con matices de fresa y pétalos de rosa", "muy masculino, con la carnosidad de las ciruelas negras. Intensos sabores a piel y cuero", "meloso", "frutas rojas y sensaciones de pimienta negra", "frutas negras, suaves matices de vainilla y recuerdos a clavo y pimienta". Paro. ¿Qué diferencia hay entre un pétalo de rosa y uno de violeta? ¿Cuál entre la nuez moscada y el clavo? Cuando un técnico habla de frutas maduras, ¿a cuáles se refiere? Cuando lo hace de exóticas, ¿en qué piensa? ¿Saben igual un mango y una papaya? Cuando habla de frutas rojas, ¿a qué se refiere? ¿Sabe igual una fresa del bosque que una frambuesa? Por supuesto, lo más importante lo escribe al final de estas delirantes páginas: "Hable en primera persona. En qué guía vio el vino, quién se lo recomendó y por qué, cuánto costó...no hace falta ser experto. Eso es una conversación sobre vinos". Tú cómprate la guía y explica con claridad de dónde sacas las ideas sobre los vinos que compras. Y, claro, no vayamos a decir algo con criterio y sentido: si hablas de vinos, no hace falta que sepas nada. Hoy en día, y tenemos montones de ejemplos en los medios públicos, puedes hablar de lo que quieras y no es condición necesaria que sepas del asunto. Como el Sr. Tolosa dice, mejor es tirar la toalla y decidir: "No hable mucho. Si sabe mucho no le seguirán; si sabe poco, hará el ridículo". Hacía tiempo que no asistía a una crítica tan poco fundamentada sobre la capacidad de progresar en el conocimiento de lo que sea que tiene el ser humano.

Si uno de nuestros medios más poderosos publica de vez en cuando así, si uno de nuestros preceptores en el mundo del vino, informa y forma de esta manera, tenemos un problema. ¿En quién tenemos que confiar los consumidores de a pie? Ustedes sabrán mejor que nadie en manos de quién se ponen. Y, por favor, en un próximo artículo en este periódico, sobre los supervinos de súper a buen precio y mejor calidad, no olviden los vinos de Jerez y de Montilla-Moriles. Será que no hay cosas interesantes en los súpers...Gracias.

La ilustración de este post es la de la página 132 de EPS n.1786.

16 diciembre, 2010

Postales de Turín (iv)

Il Consorzio a Torino, il posto

Es el restaurante que, a no dudarlo, nadie puede perderse hoy en una estancia en Turín.. Il Consorzio. Apenas lleva año y medio abierto (para la vecchia Torino, ¿eso qué es...?), pero están haciendo mella y creando estilo con una manera de hacer las cosas tan sencilla como eficaz: su recibimiento, el calor que desprende el local y sus propietarios, son los de las osterie de toda la vida. La cocina busca una restauración más adaptada a los tiempos, pero muy respetuosa con el producto. ¿El símbolo? Este toro que preside la entrada: el toro rampante, como sabéis, es el icono de la ciudad (Augusta Taurinorum), pero ellos han querido metamorfosearlo, darle un aire de contemporaneidad, que es el que representa el dibujo. "Respetuosa con el producto", por lo demás, es una expresión ya muy gastada. Pero cuando se dice en Turín, en pleno corazón del "reino" de Slow Food, la cosa toma otro aire.

Tajarin con il tartuffo al Consorzio

La carta empieza con un agradecimiento a los productores y está llena, llena de productos que son presidi Slow Food, productos muy artesanales y en riesgo de desaparición en todo el mundo, también en Italia. Ellos los conocen, los utilizan y, como no puede ser de otra manera, convierten a esos productores en sus mejores aliados (junto con los clientes...). Leed la carta y lo veréis: todos los platos que llevan el icono del caracol, ¡son presidi! Dos de las pastas que tomamos (hechas en la casa) me han dejado un recuerdo que será difícil de borrar: unos gnocchi de calabaza con una salsa de gorgonzola muy suave y dados de pera muy enteros (qué interesante contraste); y unos tajarin sencillos, de huevo con trufa blanca de la zona, rallada al instante (en la foto). No tengo palabras para la textura, fina, liviana de ese tajarin y para el telúrico acompañamiento.

Quinto quarto al Consorzio, la megliore trippa della mia vita

De los segundos, el agnello di montagna rezumaba autenticidad y su salsa, mojada en los panes que Il Consorzio cuece en su horno (con su masa madre...), fue de delirio. Yo seguí en el mío: siempre que veo en Italia algún representante de la cucina povera me tiro a él. El Quinto Quarto es eso: una selección de tripas y de sesos rebozados en cuatro apuntes sobre pizarra. El guiso de tripa (en la foto) fue de lo mejor, más sabroso y delicado que he comido jamás en el reino de los "despojos". Para los postres, seguimos sin movernos de la tierra, donde otra de las reinas es la avellana: turrón, helado, mazapán, mezclados en una fresca y golosa caricia. La carta de vinos es tema aparte. Lleva título, Eccessi e riflessioni, y responde de manera fiel, sin duda, a la pasión de los propietarios por el vino de algunas zonas (Champagne, Loire, Piemonte sobre todo) y por ofrecerlo a precios muy razonables. Ante mi sorpresa por esos precios y su poca diferencia con la tienda, se me quedaron mirando como extrañados y comentaron: "es que a nosotros nos gusta que la gente beba". Chapeau! ¡A mí también! Nosotros tomamos un barbera d'alba de Bartolo Mascarello, 2006, que estuvo poco sobrio, muy frutal (frambuesa, ciruelas pasas, también violeta) y bastante esférico, muy varietal. Perfecto con la calabaza, mal con la trufa, delicioso con la tripa y el cordero. Confieso que si la variedad de vinos tranquilos y espumosos por copas hubiera sido mayor, mi capacidad de combinación y de disfrute con la comida hubiera aumentado. En cualquier caso, este detalle no empaña para nada la percepción que nos llevamos: Il Consorzio es uno de los mejores y más accesibles (por precio y por acogida) restaurantes que he pisado en Italia en los últimos años.

Gelato di turroni di nociola, guauuuu, al Consorzio


Postscriptum. Algunos otros restaurantes, trattorie, osterie de interés en Turín y alrededores (para viajeros tenaces y gastrófilos empedernidos): Ristorante Sotto la Mole; Ristorante Pizzeria Alla Mole; Ristorante Tre Galline; Trattoria della luna (San Giorgio Canavese, Torino); Trattoria Dai Saletta; Ristorante Il ristoro dei Mercanti. ¡¡¡Todo muy piemontés y en casi todos los casos, muy buena RCP!!!

14 diciembre, 2010

Postales de Turín (iii)

Cantine Barbaroux, una cantina con cucina

En esta pequeña gradatio que os propongo, que empieza en los escalones del artista a pie de calle (Mercatino delle Erbe) y finaliza (¡por supuesto, con una apostilla!) en lo que es, para muchos hoy, la referencia de restaurante en Turín (Il Consorzio), quiero hacer una escala intermedia, dejando ya la calle, en un tipo de local que me produce especial cariño. En Turín hay algún "Wine bar" (así suelen llamarle los italianos, amantes de mezclar expresiones en inglés en su idioma), pero no he descubierto nada especialmente destacable. Viniendo de donde vengo, por lo demás, el listón está muy alto...Sí me producen, en cambio, cariño y atracción lo que ellos llaman "cantina con cucina". Un local que empieza siendo un comercio de vinos y espumosos, se acaba convirtiendo en un lugar donde tomar unas copas. Y esas copas acaban pidiendo a gritos (por no decir los parroquianos) algún plato más o menos sólido. En el Piemonte (foto inferior), lo suyo es la selección de embutidos de la casa. La de Cantine Barbaroux (en Via G. Barbaroux 13/F: ¡no cierra domingos!) es la mejor que he comido estos días. Pero además, acaban llenando la cocina con un montón de platillos calientes, sencillos pero interesantes: unos agnolotti, faisán, filetes, rustidos, sopas de verdura y de legumbres...La Cantine Barbaroux, además, es un local muy bien situado, junto a las grandes plazas de la ciudad (aunque en una calleja muy tranquila), agradable y acogedor. A tener en cuenta para tomar un sólido tentempié.

Il miglior salume piemontese, nella Cantine Barbaroux

PS. Por favor, disculpad la calidad de estas fotos. Me dejé la cámara en el hotel y tuve que usar la del teléfono...

12 diciembre, 2010

Postales de Turín (ii)

Toma al Mercatino delle Erbe, Torino

Piazza Palazzo di Città. Torino. Éste es el lugar. La cita, el primer domingo de cada mes. Mercatino delle Erbe. Medio Piemonte vende sus maravillas gastronómicas en él. Todos los embutidos, todos los quesos, algunos aceites, menos vinos, chocolates, mieles, dulces, remedios naturales. Con una zona especialmente dedicada a los productos ecológicos, uno de mis descubrimientos (me falta tanto...), del que espero escribir pronto en detalle, fue el del primo más oculto de Domenico Clerico. Para los amantes del vino piemontés no digo más. Yo no sabía nada de él y me lo topo con su esposa e hijo, tenderete parado y sus barolo, barbera, langhe nebbiolo a precios extraordinarios. Veremos cómo se dan porque no los he probado jamás...sus viñedos están en Monforte d'Alba (località Bussia Soprana), encima de los de su primo.

Esta piazza, además, es uno de esos mágicos lugares donde conviven los dos tipos de artista que Turín abriga en su alma: el gastronómico y el plástico. Por la mañana, comprábamos Toma staggionato in grotta, (en la foto de arriba, donde Formaggi Lagonero), parmiggiano, gorgonzola, chocolate, los vinos del primo de Domenico. Por la noche admirábamos el Tappeto volante de Daniel Buren. Luci d'artista es, desde hace doce años, otra cita para artistas contemporáneos en la ciudad. El municipio les convoca para que las luces de Navidad de Turín sean un motivo más para el viaje, para el recorrido, la admiración y el descubrimiento de nuevas sensaciones y rincones de la ciudad. Artes efímeras las dos (en este caso), artes que invitan a disfrutar el instante pero que dejan un poso que no se olvida. ¿Qué otra cosa son, si no, la cocina y el vino o una alfombra mágica hecha de luces y colores, suspendida sobre nuestras cabezas?

Luci d'Artista, Tappeto Volante di Daniel Buren in piazza Palazzo ci Città

10 diciembre, 2010

Postales de Turín (i)

Torino dalla Mole

En mis Apuntes de Berlin hice algo parecido a lo que voy a proponeros durante unos días. A través de unos contrastes fotográficos, opinaba y pensaba en voz alta sobre la capital de Alemania. Ahora, con estas "postales" de Turín, quizás escriba más, pero quiero que las imágenes hablen mejor de lo que yo escribo. He pasado unos días en Turín y la ciudad, espejo como nunca del Piemonte, me ha llenado. Turín es ciudad de frío, con grandes montañas y, casi siempre, un crudo invierno. Turín es ciudad de artistas. En lo plástico contemporáneo y en la gastronomía. Sin lo uno y la otra, Turín no se comprende. He paseado, he visto, he charlado, he comido, he bebido. Aquí siguen unas postales que empiezan desde la impresionante Mole Antonelliana y sus vistas sobre la capital del Piemonte. Los Alpes al fondo, el hielo sobre nuestras cabezas y a nuestros pies. Nuestro interior, a buen recaudo y mejor temperatura: gente amable y acogedora en la ciudad más vistosa de una región que ha vivido con la industria y la ha sobrevivido. Como veréis, si os apetece seguir.

Ma che freddo alla Mole Antonelliana...

06 diciembre, 2010

Recaredo

Les vinyes a la tardor, quan han fet tot l'esforç i comencen el ben guanyat descans, tenen un aire especial. De lluny, els pàmpols que hi queden, reflecteixen com mai la llum esmorteïda del cel i els colors de la terra: vermellosos, ocres, torrats, dolç pansiment. De la vora, les restes de la voracitat et saluden de la planta estant, com dient: "ep!, que encara en quedem alguns!" De brots de raïm, és clar: agafar aquell gotim de xarel.lo que ha fet un lleu inici de pansiment al cep, ha començat a reduir líquid i concentra sucres d'una manera natural, conservant encara la frescor de la fruita...hummm, m'esborrona pensar què es podria fer amb uns quants kg d'aquest raïm... A Catalunya, jo tinc una flaca per les vinyes de tardor que reposen a la vora de les nostres dues muntanyes benedictines: el Montsant i Montserrat. De les vinyes que, des de l'alt Penedès miren al nord, se'n parla menys que de les altres, però tenen una perspectiva i un accés a Montserrat que també són un espectacle.

Jo mateix a la Vinya d'en Mota, foto de Víctor Franco

La familia Mata em va donar una ocasió única, fa ben poc, no només de tornar a gaudir d'aquesta mirífica visió, sinó de trepitjar a fons les seves vinyes del nord i de parlar, sense mirar el rellotge, de com (posem pràcticament des del 2000) s'estan fent les coses als camps de Recaredo. Va ser amb uns quants bons amics (entre ells l'autor d'aquestes fotos, en Víctor Franco) i amb la guia de Ton Mata (la tercera generació de Mata a Recaredo) i de Joan Rubió. Ells, amb el recolzament (sempre present, però molt respectuós envers les decisions dels joves), del Sr. Mata, pare d'en Ton, han fet el tomb del mitjó al celler, sense perdre mai de vista els origens i la manera de pensar de l'avi, en Josep Mata Capellades. L'especialíssim tast que vam fer ens ho demostrà: el vi de 1984 responia als mateixos paràmetres essencials que la casa, avui, no ha perdut. Al contrari, gràcies al treball al camp, sobretot, i a la comprensió cada cop més profunda que en Ton i en Joan tenen dels seus terrers, les coses estan girant, lentament però dràstica, cap als origens. I aquests no són altra cosa que la terra i el seu entorn, és clar.

Després de païr la visita, les explicacions i les actituds d'en Ton i en Joan, la meva conclusió és clara: és fantàstic que al capdavant d'un celler hi hagi enginyers i gent amb clar esperit científic. Sabeu per què? Perquè no es mouen ni prenen una decisió que no tinguin proves clares i contundents que el que fan millorarà el que es feia abans. Així de clar treballa Recaredo, en col.laboració amb l'INCAVI i amb laboratoris que els ajuden a entendre allò que, amb les seves decisions, pot passar a la terra que alimenta els seus ceps. I per a un tipus com jo, que té ben clar que no hi ha altre camí possible de futur que el del vi natural sortit del conreu biodinàmic i, si és possible, del treball també biodinàmic al celler (les dues coses no són sempre possibles al mateix temps i aquesta és una de les que, en la seva segona vessant, encara han de millorar), és molt significatiu que Ton Mata i Joan Rubió hagin arribat a la conclusió que "la biodinàmica ha estat el camí natural per fer millors vins i, sobretot, per fer vins que expressin millor el territori". N'hi ha poquíssims, els comptaria amb els dit d'una mà i em sobrarien dits, que hagin arribat a la mateixa conclusió a la DO Cava i al Penedès. Els aliats naturals de la planta són potenciats. Els seus enemics naturals són combatuts amb "armes" tan naturals com ells: les colònies de fongs dolents (sobretot mildiu i oïdi en aquestes vinyes) són combatuts amb els fongs que genera el D500, altíssimes poblacions de penicilina natural.

Els vins tastats a Recaredo, foto de Víctor Franco

Si no hi ha aigua, no hi ha viticultura. En un territori com el de les vinyes de l'alt Penedès (calcari, nòdols, recs i rierols arreu, les terres que es mouen cap al mar, poca capacitat de fixació d'un sòl escorredís), el manteniment de la coberta vegetal ajuda la planta a fixar les arrells a una major profunditat (per tant, a xuclar de més avall) i, amb elles, es fixa el terra. El D501 ajuda a recollir i retenir la humitat d'una manera també natural. Aquí no hi ha rec artificial perquè no cal. Seguiria i no pararia. La manera ferma, sòlida, convençuda, científicament ben establerta amb la què en Ton i en Joan basen les seves decisions allunya per complet el "fantasma" esotèric (que alguns s'entesten en veure) de la biodinàmica i l'acosta allà on ha de ser: la millor preservació del terrer i del seu entorn, la seva més pura expressió en forma de vi es produeixen amb aquesta aproximació. La feina de Recaredo es basa només en vinyes 100% seves, certificades de cultura ecològica (CCPAE), verema manual, mosts exclusivament seus, criança mínima de 30 mesos, criança amb tap de suro natural, aclarit manual, desengorjat manual sense congelació del cap de l'ampolla i una etiqueta modèlica on, a més de tot això, sempre s'especifica l'anyada, els mesos de criança i la data del desengorjat.

Recaredo és, per tot el que acabo de dir, un paradigma, un exemple a seguir. Que podria quedar-se en anècdota, és clar, si no fos perquè els vins responen, i com!, a tot el que acabo de descriure. Ho van fer el dia que el Consell Regulador de la DO Cava va fer una presentació de la major part de caves reserva i gran reserva (el passat 20 de setembre). Allà vaig poder comparar, en condicions d'igualtat, els caves que "lluiten" amb Recaredo en el món de la llarga criança. El seu Brut de Brut 2003 va ser un dels que més vaig valorar aquell dia, junt amb altres tres caves diferents, però també molt bons: el Cuvée 1997 Mas Via de Cava Mestres, el Gran Reserva de la Finca 2005, de Raventós i Blanc i l'Huguet brut nature clàssic 2006, sense licor d'expedició). A més, i que en quedi constància, en el reialme dels rosats (ja ho sabeu, la meva perdició...), on gairebé tothom busca però no sempre troba, l'Intens 2007 de Recaredo (82% PN + 20% monastrell) va ser, de llarg, el millor, junt amb el Brut Rosé d'Heretat Mas Tinell (100% trepat) i el reserva brut nature Microcosmos de Llopart (gairebé el mateix ensamblatge que el Recaredo!).

I ho van fer, naturalment, el dia de la visita a la vinya i del tast al celler. Va ser especial. No podia ser d'altra manera si el tast es fa al cor de l'enoteca de la familia (dins les entranyes de Sant Sadurní) i comença amb un Turo d'en Mota 2000, segueix amb el del 1999 (primera anyada al mercat) i, després de passar per la Reserva Particular 2001 Josep Mata Capellades, se'ns fa endinsar en la Reserva particular de l'enoteca (no venals, és clar) en les seves anyades 1998, 1996, 1995, 1991 i 1984 (la darrera de la que conserven ampolles, vuit!, que és molt emocionant per la familia perquè també és la darrera on l'avi hi va deixar l'empremta). És en un tast així on notes, de debó, que tot i haver canviat tant les coses (amb la tercera generació), el relat del vi és el mateix: el 84 (25 anys amb les seves lies fines...), desengorjat al moment, és un vi intens, vivíssim de colors i d'olors, amb un buquet únic, perfectament equilibrat. Emoció i sorpresa que es van repetint, amb diferents intensitats difícilment comparables entre elles, des dels monovarietals de xarel.lo de Turó d'en Mota (el 99 està, ara mateix, més mineral, més expressiu del terrer que el 2000, amb una fruita finíssima), fins als cupatges (sempre entre el majoritari macabeu i el minoritari xarel.lo) on, aquell dia, van destacar el Reserva Particular 2001 (també a la venda), amb uns aires de gran serietat i antigor, avellana, torró, records de tarda de Nadal. Aquests dos em van impressionar. Com ho feren, sobretot, els de l'any 96 (molt elegant i precís) i el ja comentat del 84 (gran anyada al Penedès, que mantenia una acidesa i una vivor modèliques).

Passat i present, sí, i esplèndids, però sobretot futur. Vaig aprendre, el mig dia que vaig passar amb la gent de Recaredo, que de les lliçons del passat i de l'estudi del present és on es conquereix el futur. Ells hi seran, no en tinc cap dubte.

PS. Quan ja havia redactat aquest article, en Ton Mata em passa, amb indissimulat i lògic orgull, la certificació Demeter d'Agricultura Biodinàmica, que acaba d'obtenir Recaredo, emesa el 23 de novembre de 2010 i vàlida (és la primera!) fins al 31 de desembre de 2011. És la cirereta del pastís que us he comentat avui. Per fer les coses ben fetes no cal que te les certifiqui ningú. Només cal fer-les i el vi ja parlarà! Però quan es volen fer amb rigor i mètode, com fan a Recaredo, és molt lògic, fins i tot millor, que un organisme extern et digui (a tu i a tot el món) que ho fas com cal. Moltes felicitacions!!!

28 noviembre, 2010

Leyendo entre vinos: Fidèle

Theise Reading between the Wines

El hombre, el mito, la leyenda. Terry Theise. Un tipo hecho a si mismo, un tipo que descubre su pasión por el vino gracias al atlas de Hugh Johnson (ahora con Jancis Robinson). Un tipo que forja su carácter a base de coche y de km a través de la vieja Europa. Un tipo que construye su gusto y su paladar a base de minuciosidad, de método y de conocimiento sobre el terreno: de pocas pero claras ideas. Muchos años de informes, muchos vinos en su portfolio de Skurnik, todos los "vignerons" conocidos y bebidos en su casa: LA referencia en Alemania, Austria, Champagne. De mayor quiero ser como él... Si lo tenía más o menos claro tras leer varias añadas de sus comentarios y probar alguno de sus vinos, con su libro lo tengo ya diáfano. Éste tipo escribe las cosas sobre el vino y sobre cómo hay que aproximarse a él que a mí me gusta leer, cosas con las que me identifico de una manera espontánea, sin haber pensado mucho en ello antes. La lectura se está convirtiendo, además, en una sucesión de deliciosos "momentos Theise". Había reservado esta etiqueta en el cuaderno para los moscateles que más me gustaran y sorprendieran ((la moscatel es una de las uvas preferidas por Theise, ¡y por mí!). Pero la rompo para recomendar vivamente la lectura de este libro (por ahora sólo en inglés...) y ¡la de un champagne!

Caramba, sí, un champagne y no un moscatel, porque mientras bebía una de las botellas del cuvée Fidèle de Bertrand y Hélène Gautherot (han caído dos estos últimos días...), pensé mucho en Theise. Y, caramba también, porque Vouette&Sorbée no está en el portfolio de Champagne 2010 de Terry. El Fidèle que he encontrado ahora en el mercado (sobre los 37 €: sí, muy caro, pero merece la pena) lleva fecha de degüelle de 14.12.2009. 11 meses: he ahí uno de los consejos de Theise en el apéndide de su último portfolio: "But I strongly prefer Champagne with at least 4-6 months on the cork, depending on the wine. Earlier than that and they often taste like an orchestra tuning up, cacophonous and disorganized.." Todos los productores de vino espumoso tendrían que poner esa fecha en sus botellas. Todos. La casa está en Buxières-sur-Arce (Aube) y casi todo el viñedo reposa sobre tierras calcáreas del Jurásico superior (período kimmeridgiano: ¡entre 150 millones y 700 mil años!). La plantación es mayoritaria de pinot noir pero la influencia y cercanía de Chablis está llevando más y más chardonnay a la casa (su cuvée Blanc d'Argile). Agricultura biológica, certificación Démeter. Desde 1998 no entra en el viñedo o en la bodega nada que no sea natural. ¡1998! La fermentación es natural gracias a las levaduras del viñedo y de la pruina de la uva. Todos sus champañas hacen la maloláctica. No hay clarificación ni estabilización ni dosaje Extra brut todo.

Es un vino que conviene abrir por lo menos una hora antes de ser bebido y que agradece temperaturas no muy bajas: ideal sobre los 10º-11ºC. Pura expresión de ese suelo de arcillas y calcáreo del sur de la Champagne, la pinot noir (es un blanc de noir) se percibe con una finura casi de filo de navaja. Metálica. Espeluznante pureza. Tremenda acidez. Naranja sanguina. Zumo de pomelo. Fresitas del bosque a medio envero. Vinoso y delicado al tiempo. La burbuja necesita oxígeno. Empieza casi muerta y al cabo de una hora, su integración en el vino es asombrosa. Pequeña, mínima, se hace presente en el paladar con su precisa aportación. Coral roto...He vuelto al vino tres días después: ¿¡72 horas abierta una botella de champagne, léase espumoso!? No os asombréis. Una de las diferencias entre un buen vino y un gran vino, entre un buen vino industrial y un gran vino natural es que el primero muere rápido, una vez abierta la botella. El segundo, si se abre en el momento adecuado, vive y vive. Fidèle estaba mucho mejor a los tres días. La fruta, ácida, estaba más viva y presente que antes. Un posgusto de bayas silvestres (arándano rojo) se hizo bien patente. Y se completó con un ligero amargor de endrina y un bello cítrico de piel de naranja amarga.

He aquí un vino que es la expresión pura de las ideas de un hombre, Bertrand Gautherot, y de su entorno (tierra + cultura + cepa = vino, es decir, el auténtico concepto de terruño, tal y como lo define Theise). Un vino, además, Fidèle, que me ha parecido muy representativo de las ideas que estoy leyendo en este libro. Un champagne y un libro que hay que leer y beber. ¿En qué orden? Vosotros elegís, pero a mí, ¡esto de leer vinos cada vez me gusta más!


Vouette et Sorbée Fidèle, degollado 14.12.09

22 noviembre, 2010

Le Langhe desde Barcelona

Acquerelli delle langhe BY anteriorechiuso

Había abierto la botella de un viticultor al que tenía ganas de veras (Hilberg-Pasquero), tomé un primer sorbo de su Barbera d'Alba 2008 y el efecto "Ratatouille" fue inmediato. Empecé a pensar en los colores sublimes del otoño en Le Langhe: los he visto una sola vez en esa época del año, pero me bastó para tener, para siempre ya, un lugar al que poder evadirme en tiempos de zozobra. Un lugar que no tiene por qué ser siempre físico. Ya me gustaría que mi evasión fuera real, pero casi siempre los paseos por Asti, Alessandria, Acqui Terme, Bra, Barolo, Barbaresco, Nizza Monferrato, Monchiero...son espirituales. Así ha sido también en esta ocasión. Pensé en ese paisaje en otoño, busqué una hermosa fotografía (extraordinaria, ésta de anteriorechiuso), retuve los colores y perpetré una receta. Sencilla, sabrosa, pero con los colores básicos de los viñedos teñidos de otoño.

Ravioloni rellenos de calabaza y ricotta. No sé por qué pero la calabaza es uno de mis iconos otoñales. Un poco de frío, el fuego lento, la cebolla, las especias, la cuchara, parmesano rallado...En esta ocasión, la colaboración de uno de mis pastificci de guardia (la parada de Los Italianos de la C/ Amigó, en el mercat del Ninot; el otro, es La Castafiore) fue crucial. Habíamos pactado un relleno de pera y gorgonzola (¡ya llegará, ya!), pero al saber de nuestra pasión por la calabaza, Nuri nos reservó lo que véis en la foto inferior. Cebolla de Figueres cortada a lo "sauvage" (a lo mío, vamos, con pedazos de cebolla que, al final, puedan comerse enteros), mezclada con cebolla tierna. Fuego bastante rápido para fijar colores. Sal y pimienta. unas láminas de nabo (si es negro, mejor, más sabroso, pero no siempre lo encuentro en el Ninot) que añado al rato, con algo de orégano. Los dados de calabaza, finalmente, siempre a buen fuego: me gusta que el tubérculo muestre su color y que, en la boca, su entereza contraste con la suavidad de la pasta rellena.

El Barbera d'Alba de Miklo Pasquero me gusta más que su Langhe Nebbiolo. La fama se la lleva este último (Tre Bicchieri del Gambero Rosso no sé cuantos años seguidos...), pero es un vino necesitado de botella y de buenas circunstancias. Su Barbera 2008 es un todoterreno de gran poder. Los que seguís este cuaderno, sabéis que he probado casi todas los barbera del mundo (que no sólo en Italia está plantada esta prolífica y generosa cepa) y puedo asegurar que ésta es una de las más atractivas que he bebido. Me ha llevado directo al corazón de esas Langas, al Roero, a sus colinas. Y al corazón del barbera, que creía casi perdido...es un vino seco, austero, pero al mismo tiempo suave, completo, casi redondo. Es húmedo también, fresco, sin concesiones a la sobremaduración o a la vinificación excesiva, con aromas de arándano negro, de romero, de ciprés y seto. Es un vino muy bien integrado. Reconforta reencontrarse, en Barcelona y gracias a los esfuerzos de mis amigos de la Enoteca d'Italia, con este pedazo otoñal del corazón de las Langas. Por 16 € y esta sencilla receta, he hecho un viaje silencioso, reparador, delicioso.

Ravioloni de carbassa amb ricotta

20 noviembre, 2010

Climats du vignoble de Bourgogne

Mersault Perrières y Mersault Charmes por Vincent Dancer

Toni y Mertxe (Vins&Roses o, lo que es lo mismo, Pasión Bourgogne) me llaman la atención sobre uno de esos intangibles que no se pueden pasar por alto. Ellos tienen un blog muy bien documentado que pivota sobre su pasión por la Borgoña. ¡Que compartimos! Resulta que muchas de las instituciones de la zona han lanzado la candidatura de su historia, de su cultura, de sus vinos, de sus terruños, de su gastronomía a Patrimonio Mundial de la Unesco. La candidatura lleva por nombre Climats du Vignoble de Bourgogne y necesitan que cuantos más aficionados mejor, formemos parte de su Comité de Apoyo. En esta página web encontraréis un sencillo y rápido aplicativo que os permitirá materializar ese apoyo. Quien se haya sentido atraído alguna vez por uno solo de los vinos de la Borgoña, debiera figurar en ese comité. Ahora que cosas tan dispares como els Castellers, el Flamenco o la Dieta Mediterránea forman parte de este "club", le toca el turno a algo tan querido por algunos de nosotros: el esqueleto emocional que vertebra la Borgoña. ¡Animaos!

La foto "Mersault Perrières et Mersault Charmes" es de Vincent Dancer.

17 noviembre, 2010

Els colors de la tardor

Kracher N.8

eren dins d'aquesta ampolla. El Dia dels Morts vam beure dos vins, els dos fets per dos viticultors que admiro i que ja han passat al regne de les ombres. Va ser un homenatge, un record discret, íntim però sentit. Algunes de les seves ampolles són, encara, amb nosaltres. No parlo de la marca (els dos tenen descendència que l'assegura), parlo del vi que ells van concebre i fer. Vaig beure el darrer Morgon de Marcel Lapierre (2009) amb el tall del segon plat. Un Morgon que envellirà molt bé durant anys, però que ja en aquest moment és més perfilat i obert que en anyades anteriors. És un vi discret, de color discret i perfums de garriga molt matisats. És un vi que es beu com l'aigua i que acompanya i completa un bon filet de porc fet amb ceba. Potser s'ha perdut, en aquesta anyada, el caràcter més alegre i viu de la gamay, però el vi segueix sent deliciós. 15 € a La Part dels Àngels. Si podeu, compreu-lo en format màgnum.

I vaig beure, amb les postres, el N.8 d'Alois Kracher. TBA zwischen den Seen Welschriesling, 2001. Els colors i les olors de la tardor dins d'una ampolla. No se m'acut una millor descripció. Sol sobre la fullaraca humida. Racó de bosc a la fageda. Arbre corcat i menjat pels fongs. Repòs sobre la molsa. Seda i humitat. Pastanaga i ceba confitades. Fresca del matí. Boira. Codonys a la cuina, ben madurs. Orellanes d'albercoc. Penetrant botrytis. Dolça malenconia. Com gairebé tots els vins de Kracher, un TBA imprescindible. 27 € a Weirdo.

Marcel Lapierre ha mort aquest 2010. Alois Kracher, el 2007. Mentre ens quedin ampolles fetes per ells podrem seure a taula i anar-los fent homenatges. Quan s'acabin, sempre ens quedarà la memòria. Fins que tot es converteixi en una immensa plana, nevada. Silenciosa.

13 noviembre, 2010

Revista Matador y sus vinos

Portada de Matador, captada en Desdeelojodelahormiga, blog de opinión

La revista Matador es un proyecto único. Quizás lo que menos me gusta de él sea el nombre. Del resto, me lo quedo todo. Matador nace en La Fábrica y me gusta pensar que sus creadores, antes que nada, se consideran artesanos. Me gusta que hayan escogido esta palabra, fabrica, del latín. Me gusta que, desde la contemporaneidad, le hayan dado nuevo sentido a su valor etimológico: "oficio, trabajo de la materia -abstracto o concreto-, objeto fabricado" y, de aquí, "taller" y, en particular, "taller donde se trabaja el metal, forja". Matador es uno de sus proyectos que, con mayor radicalidad, apuesta por la selección de materiales y por su presentación minuciosa, de artesano concienzudo y detallista. Cada revista es una letra. Cada letra completa una porción del alfabeto. Cuando lleguen a su Z, concluirá Matador. Cada revista es un artista. Cada cuaderno de artista es, también, un vino. ¿El vino es arte? El vino es artesanía, es trabajo minucioso que tiene por taller el cielo, la tierra y las cuatro paredes de una bodega . Y tiene por artesano a alguien que piensa en todos los detalles para crear, de la "argamasa" informe, un objeto que provoca emoción y placer. ¿Es eso arte? Creo que sí. Aunque algunos se echen a temblar ante tal ecuación.

SCULLY bona

Creo que los artesanos que trabajan en La Fábrica lo han entendido también así. Y de esta comprensión esencial nacen los Vinos Matador. Un artesano de las artes plásticas es convocado junto a un artesano de la cepa para engendrar, en un binomio de alto poder creador y energético, arte nuevo. Un cuaderno. Una obra. Un vino. Un acuerdo. Un diálogo único entre "talleres" que no deja indiferente. Gustará más o menos. Emocionará más esta obra que su vino concomitante. Sucederá lo contrario. Pero cuando asistes, como testigo también único (¿quién puede dictar tus emociones, tus recuerdos, tu percepción de lo bello e intenso?), a ese momento de explosión, que es el sorbo del vino en la contemplación de la etiqueta (que se convierte, claro, también en obra de arte), piensas "qué bien que alguien haya concebido un proyecto así".

Hace poco he podido probar una parte de la gama de Vinos Matador (tengo entendido que la colección completa sólo la guarda el importador suizo) con su actual estratega, Telmo Rodríguez. Él nos presentó una serie de nueve vinos (creo que ahora andan por la M) y sé (dicho con todo el cariño) que no le gustará alguna de las cosas que he escrito. En fin...Telmo es de los que piensa que "no hay ninguna creatividad en el mundo del vino". No sé cómo ha podido llegar a tal conclusión, precisamente él que es la prueba viva de lo contrario...Su trabajo en Matador, por supuesto, habla también en sentido contrario. ¡Él elige a los viticultores que trabajarán con los artistas plásticos! Una muestra representativa de qué es el proyecto son esos nueve vinos probados. Me decido a escribir sobre ellos porque son vinos que se pueden comprar en tienda (los distribuye en Barcelona Vila Viniteca) a precios congruentes con su calidad. Y alguno de ellos, del que ya había probado varias botellas antes, me parece de una calidad apabullante.

SOL LEWITT bona

La sesión empezó, precisamente, por uno de ellos...me tocaron la flaca, claro, porque siento especial cariño tanto por el artista como por el viticultor. Andreu Alfaro y Jean-François Clouet se unen para ofrecernos un Champagne Alfaro excepcional. Monovarietal de pinot noir (NV, pero con vino básico de 2005), champagne del mejor terruño de Bouzy, fermentado (¡gracias por el dato, que desconocía, Telmo!) en barricas viejas de roble francés, maduradas con Sauternes. Literalmente espectacular: fina, persistente autolisis, manzana al horno, frescor apabullante, estructura y cuerpo, tanicidad contenida, fresas del bosque, nube de azúcar en la feria. Para tomar a cualquier hora y no terminar. Su degüelle le está haciendo alcanzar, ahora mismo, cotas grandes. El Vino Chillida fue seleccionado por el Marqués de Griñón en 1996, de su cabernet sauvignon de Valdepusa. Es de los que más rápido ha terminado su recorrido. Demasiado evolucionado, mucho café torrefacto en posgusto. A los 15 minutos deja de existir en copa. Le ha pasado ya su hora. El Vino Valdés debió ser de las primeras colaboraciones de Pascal Delbeck y Ángel Anocíbar (Abadía Retuerta), allá por 1997. 80% de tempranillo y 20% de cabernet sauvignon para un vino que, a primer golpe de nariz, casi parece un barolo chinato. Muy penetrante en sus aromas. Pimiento verde asado a la lumbre, su nariz desborda por completo el marco de la CS y cautiva por completo. Persistente, profundo. Vino que ha evolucionado de maravilla y que me lleva a la mejor tradición de la Rioja que, casi, no existe ya (sí, sí, ya sé, es eso aunque la Abadía de Santa María de la Retuerta esté en Valladolid...).

El Vino Palazuelo, de Raúl Perez, mencía de 2005, y el Vino Miyamoto, de Benjamín Romeo, tempranillo de 2004, me sonaron (ambos) a escasos y, más el segundo que el primero, tirando a planos y con poco músculo, tanto en nariz como en el paladar. Muy distinta fue la sensación que me dio el Vino Gordillo de Carlos Esteva. Una syrah plantada en el Garraf (Can Ràfols dels Caus) y vendimiada en 2003 que, mezclada con marselan, estuvo muy arriba en mi percepción. Volumen, originalidad, textura. ¡Qué tierra ésta del Garraf! Para comprar y seguir su evolución. El Vino Cristina Iglesias de Mariano García, 2007, también es de aquellos que hace girar la vista para pensar "compremos y esperemos, merece la pena". Garnacha de Toro muy fresca, casi cítrica, algo deslabazada en boca. Tiempo. Eso es, casi, lo que le "sobraba" al último vino de la noche: el Vino Scully de la Bodega Hidalgo (DO Jerez-Xérès-Sherry). Se trata de un palo cortado de pago (ahí es nada, el de Miraflores, en Sanlúcar de Barrameda). Cuatro botas se guardan cada vez que nace alguien en la familia Hidalgo. Y ese nacimiento (que se celebró hace más de 70 años...) ha sido embotellado en forma de vino extraordinario (su precio es mejor, os lo aseguro), como no podía ser de otra forma cuando hablamos de una reliquia jerezana: muy impresionante su cuerpo, su volumen, su sedosidad (sí, sedoso es). Su madera muy vieja, su laca, su acetato, sus aromas a Comté medio curado, su caramelo quemado, su pastilla de la Viuda Solano, sus hierbas aromáticas, incluso su punto medicinal de rebotica de farmacia. Un vino unico para una idea única: la Revista Matador y sus vinos.

11 noviembre, 2010

Tasta Porrera 2010

Tasta Porrera

L'Associació de Cellers de Porrera (divuit cellers!), amb el recolzament de l’Ajuntament i del Consell Regulador de la DOQ Priorat, promou la festa popular Tasta Porrera 2010, que vol posar a l’abast dels amants del bon menjar i del millor beure prioratí la descoberta conjunta dels vins d’aquesta vila. El proper dissabte 13 de novembre, a partir de les 11 del matí i fins les 14, la plaça de Catalunya de Porrera s’omplirà amb les parades que donaran la possibilitat de tastar els seus vins. A més, durant la jornada hi haurà un espai on es podran adquirir els vins tastats amb uns descomptes importants, previstos només per a aquest dia.

Coincidint amb el Tasta Porrera 2010, els establiments de restauració de la vila oferiran als visitants degustacions de la cuina tradicional local, de manera que menja i vi trobaran, altre cop a Porrera, un ambient únic de conxorxa. Som-hi!

07 noviembre, 2010

Château Palmer amb Lavinia

caelis taula bona

Una taula ben parada alegra l'ànim, conforta l'esperit i predisposa a un bon menjar i millor beure. Quan vaig veure la taula parada del Caelis de Romain Fornell vaig pensar "avui és un bon dia!" Precisió, elegància, sobrietat i un punt de luxe desfermat (els daurats...). Convocava Marie-Louise Banyols, una de les persones més importants de Lavinia, el cor del seu negoci, per dir-ho fàcil: és qui busca i fa buscar i, sobretot, qui dona el vist-i-plau als vins que es venen a les seves botigues. Un d'ells, amb seguretat no dels més accessibles (per la cotització de les seves ampolles), va ser el protagonista de la trobada: Château Palmer. Amb mi no ho tenien fàcil, però no ho sabien, és clar...Després de molt passejar i beure pel Bordelais, estic una mica fart de com tracten la fruita, en general, i de com ens fan passar pels preus que volen, manipulats i tergiversats pels grans comerciants i per certa franja de mercat vínicament esnob. Per dir-ho ras i curt: costa força trobar satisfacció a bon preu a Bordeus. Massa especulació, massa intermediari, massa interès creat. Ho he viscut moltes vegades: la gent d'allà agafa el cotxe i sap perfectament on anar a comprar qualitat a bon preu. Això costa molt que arribi aquí...

Château Palmer és un dels grans noms al Médoc (sí, cert, és "només" troisième cru classé à Margaux", però és que quan tocava no van fer els deures...) i la Société Civile que ara n'és propietària cuida molt els detalls, ha fet créixer el nom del château i en surten coses ben interessants. Vam tastar i menjar molt de gust, amb els comentaris sempre crítics i encertats de Marie-Louise (un esperit obert i molt ben preparat) i la preciosa informació que aportava Bernard de Laage de Meux (potser serà noble pels cognoms, però també és planer i amable, molt culte i extremadament coneixedor del seu territori i del que porta entre mans), el director de desenvolupament de la casa. Vam començar amb un Alter Ego 2006. La seva entrada és una mica accelerada, tant en nas com en boca: la fusta destaca massa i la malolàctica, massa tendra, pesa en el conjunt. Merlot madura (veremada a la segona quinzena de setembre), iogurt de maduixa, compota ensucrada de maduixes. Cau amb una certa rapidesa. Al cap de mitja hora, però, un detall comença a revifar-lo: l'Alter Ego sempre du cabernet sauvignon i merlot, i prou. Però al 2006 hi van posar un 6% de petit verdot! La solidesa i aspror d'aquest raïm acaben aportant una frescor i uns cítrics que la primera fruita, intensa però massa madura, havien amagat.

El rei de la sessió va arribar aviat: Château Palmer 1995. Els anys i el bon envelliment en ampolla fan molt bé a aquests vins de Margaux. I es nota, en aquest 95, que el desequilibri a favor de la merlot (51% davant un 40% de cabernet sauvignon: Palmer sempre s'ha caracteritzat pel tracte preferent al seu merlot!) ha estat compensat pels anys i per l'excel.lent contrapunt que li ofereix el cabernet franc (9%). Aquest és el perfil del Médoc que més m'agrada i potser és més St.Julien que Margaux...auster, fi, molt personal, amb els torrefactes molt en segon terme (fusta de cedre) i cert tipus de fruita negra (no de bosc!) que hi domina (figues madures i prunes). És un vi elegant, poc voluptuós, rectilini, que va protagonitzar el millor del dinar en la seva combinació amb un colomí d'Araitz, fet "saignant" i confitat amb tinta de calamar a l'estil d'un civet. Extraordinari vi per a qualsevol caça. Marie-Louise dèia que es ven a 225 € però jo l'he trobat a la xarxa per 150 €. Molt car, sí, però és d'aquelles ampolles que compartiries amb 9 bojos com tu a 16 € per cap.

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Château Palmer 1998 va sortir, en paraules de Bernard de Laage, el més Palmer de tots els vins de la sessió. Té un perfil més licorós, és més voluptuós, amable i integrat ("fondu" en diria un francès), encara que el seus tanins són, potser, els més "borgonyons" de tot el que vam beure, una mica "quadrats". Hi ha molta més merlot i cabernet sauvignon que mai (52%+43%) i un mínim 5% de cabernet franc, que queda (en la meva opinió) molt diluït en la mescla. Amb uns quants anys més, serà un gran clàssic: fresc i fi, vendrà, com dèia Marie-Louise, una part de la seva ànima al perfil d'un rioja clàssic, d'aquells que gairebé ja no es fan. Château Palmer 2006 no em va agradar. El vam beure massa jove...Delicat, força, però amb un domini del "petit Suïse" i dels làctics excessiu. És un vi que es pot comprar, però que s'ha de guardar molts anys. L'estrella de la sessió havia de ser (parlo del meu nas, és clar...) el que ara en diuen Château Palmer Historical XIXth Century Wine L.20.07. Sota aquest nom incomprensible s'hi amaga el més reconeixedor Château Palmer Hermitagé, l'heureu d'una vella tradició que barrejava syrah d'Hermitage amb els raïms del Bordelais! En Lluís Ariza ho explica molt millor que jo! Capa més alta, és clar, que la resta de vins tastats, més dens, intens i mediterrani que atlàntic (quina obvietat!), una mica pesant en boca, encara que els seus aromes (pebre vermell, clau, garriga i agulla de pi) arriben clars. És un vi de molt escassa producció (no és pot identificar com de Bordeus ni poden posar-hi l'anyada: aquest, ja ho veieu, era 2007!), mai més de 400 caixes i molt car (250 €). En aquests moments dóna poc pel que val.

L'experiència de Château Palmer amb Lavinia va ser intensa i interessant des de tots punts de vista i els que la van fer possible (Maria-Louise i Montse!) tenen el meu agraïment. Em va confirmar, però, el que el meu esperit ha anat convertint en pòsit els darrers anys: el meu enamorament pel vi francès segueix intacte però està canviant de territori. Ara es troba més a la vora del Rhône, del Loire, de la Champagne i de la costa mediterrània de França. Al Bordelais es poden seguir trobant autèntiques meravelles a molt bon preu (per posar alguns exemples: Clos de Mounissens -amb un sauvignon blanc+sémillon deliciós-, Domaine du Rousset-Peyraguey - els Sauternes més accessibles i autèntics que mai he probat-, Château La Grave -la merlot més austera i fina-) però la gent no les coneix. Marie Louise es queixava, a més, que grans, extraordinaris, vins com els que vam tastar (les anyades 1995 i 1998 de Château Palmer), tenen una sortida molt limitada perquè el preu al que els ha de comprar, marca després un preu en botiga a l'abast de molt pocs. Són vins que qualsevol enamorat del vi hauria de poder tastar, però.

La foto de l'etiqueta de Château Palmer 1995 procedeix de la Winemedialibrary del Château i és reproduïda amb el seu coneixement.

03 noviembre, 2010

Una giornata particolare

Manuel y Josie Camblor

Tomo prestado el título de la película de Ettore Scola. Ayer fue un día especial, particular, único. Una de esas raras ocasiones en que aquello de que tanto hemos hablado, se hace realidad. El espíritu del reconocimiento. Cuatro años escribiéndonos, leyéndonos, conociéndonos en exclusiva a través de la red, se rompen de golpe. Se hacen pedazos en un abrazo que vivo como puro, auténtico reconocimiento. Conocí a Manuel y a Josie Camblor. Le vi entrar por la puerta de casa, es decir, de Monvínic (dicho sea con el debido respeto a los dueños verdaderos, ¿eh?) y tuve la sensación del reencuentro. Nunca nos habíamos visto en persona, pero sabíamos cómo éramos. Sabíamos qué nos gustaba, qué bebemos, qué pensamos, qué leemos. Éste es uno de los milagros del mundo de los blogs que no se da en los demás medios de comunicación actuales: permite el intercambio, facilita la profundidad (si uno la quiere, claro), allana el conocimiento. No nos habíamos encontrado nunca y verse, fue darse un abrazo y saberse, ya, entre amigos. ¡Qué sensación tan reconfortante!

perdiu en escabetx amb farcellet de col, de la besàvia de Sergi de Meia

El resto es, casi, lo de menos. Buñuelo de bacalao íntegro, de los de antes. Caviar de trucha de río de Tabascán, puro sabor, bocanada de río y de monte. Anguila ahumada con melocotón y manzana: qué aromas...Salteado de setas. Marymontaña de ensalada de setas, butifarra confitada y gambas de Palamós: desequilibrio extremo de los sentidos, pura perversión del placer cuando la cabeza jugosa de la gamba topa con la seta y un trozo de butifarra en tu boca: si Pla viviera, comería aquí.. Lengua de ternera (ya he hablado de ella en otras ocasiones: tenía que ser el plato principal de Manuel, cómo no, ¿verdad, Josie?). Liebre a la Royale: profundidad en el pozo de la tradición. Perdiz con col y vinagreta: mi abuela y la bisabuela de Sergi de Meià intercambiaban recetas en mercados parecidos, la Catalunya más tradicional en el plato. Postres habituales, con una mención especial para el divino casamiento del queso de Veciana con la pera y las nueces.

Sancerre de la hija de Edmond Vatan, La Néore 2008: la sauvignon blanc más esferica que yo haya tomado jamás. Wachau (Federspiel), grüner Veltliner Im Weingebirge de Nikolaihof, 2009: una de las más complejas, perfumadas y poliédricas. Chinon, Domaine Bernard Baudry, Clos Guillot 2007: quizás el rey de la noche, una cabernet franc de una frescura y pureza varietales de gran altura. Barolo, Domenico Clerico Ciabot Mentin Ginestra 2000: nariz de seda y paladar de coz. Once años no son nada: necesita otros diez. Nahe, Dönnhoff, Hermannshöhle Auslese 2006: en palabras de Manuel, "el vino de todos los vinos, el aroma de todos los aromas", lo tiene todo, lo da todo. Champagne, David Léclapart, L'Artiste 2005 (Blanc de Blancs de Trépail): la chardonnay más tánica, una de las más vinosas, aunque su burbuja y complejidad no tuvieran la noche. Nosotros sí la tuvimos. El pretexto, casi lo de menos, fue la comida y el vino. Lo de más fue el encuentro de los amigos alrededor de la mesa: descubrir que el camino que nos tiene que llevar a nuestra Ítaca personal, pasa por ellos y por gozar de su charla y de su compañía, claro, con buenos platos y mejores vinos. Quizás, decía Manuel, haya que explicar menos el vino y gozarlo más. Pues eso: bebamos, vivamos y gocemos mientras los dioses nos lo permitan. Con blogs y sin ellos, ahí nos encontrarán, ¿verdad, amigo?

30 octubre, 2010

Si fóssim Joan Solà

Joan Solà publicada a bages.omnium.cat

La mort de Joan Solà m'ha trasbalsat més del que hauria imaginat. Mai no hi vaig tenir tracte professional ni personal, a pesar que tots dos (com tants d'altres...) hem convertit la llengua i les paraules en un dels motors de la nostra vida, del nostre aprenentatge i del nostre ensenyament. N'havia (secretament) admirat l'enteresa davant l'enveja acadèmica, la integritat davant les venjances d'algun dels seus "iguals" i la capacitat d'obrir-se a la finestra pública (més de 1000 articles setmanals a la premsa!). Sent, en un sentit estricte, profundament polític (com jo em sento també), no tenia cap filiació política reconeguda, ni usava la llengua com a "arma". La política, entesa a l'aristotèlica, anava amb ell, sense més: la posició clara i argumentada davant de qualsevol fet. El raonament, dit o escrit, li sortia natural amb paraules i girs que, a estones, tenien la flaire de Pla: brillant, net, transparent, tallant com el matí d'hivern a l'Empordà, després de la tramuntana. M'ha trasbalsat la seva dimensió humana, també, que he conegut després de la mort (de mortuis, nil nisi bene...) i la seva voluntat, sabent-se a la vora del moment que ens ha de convertir a tots en ombra, de dir adéu amb la dignitat que ha estat el seu senyal distintiu. Ho va fer al diari Avui, ara fa poc més d'una setmana.

El títol que encapçala aquest "post" em ve de la tarda del dia de la seva mort. El programa de la Sílvia Coppulo a CatRàdio va llençar la pregunta, que m'ha deixat pensant durant hores i dies: què faríem si fóssim Joan Solà? Quina hauria de ser la nostra actitud, m'atreveixo a dir, davant del món, en relació a la llengua que ens ha vist néixer i créixer, la llengua que ens ha fet, senzillament, ser com som? De llengües, a la vida de les persones inquietes, n'hi ha moltes (i jo sóc dels que les fa servir amb delit), però només una t'uneix, com a individu, amb un poble, amb una història, amb una cultura. La meva llengua, com la de Solà, és la catalana i, tal i com ell ens aconsellava al darrer article, la visc amb dignitat i confiança, l'uso amb orgull com a hereu d'un patrimoni del que no vull ni puc renunciar. I com que això no és un "post" sobre llengua i política (cauríem en la temptació de vincular el que dic amb la conjuntura actual), sinó sobre l'ús de la llengua catalana a partir de l'exemple de Joan Solà, em dic (amb ell): de què ens serveix una llengua si no és per crear-hi comunicació i bellesa? De res. Què hauria de fer si fos una mica Joan Solà? Comunicar i crear bellesa en català.

Els Bassots 2007

Em quedo amb el primer verb i deixo la consideració del segon a l'amable lector. Aquest bloc parla de vins i del seus menjars. I no vull que sigui altra cosa. Si fos Joan Solà, fruiria en públic de la meva llengua, de la mateixa manera que ho faig en privat. Si fos Joan Solà, convertiria la meva finestra de contacte amb vosaltres en una eina més d'aquest gaudi i la faria servir amb més consciència. Si fos Joan Solà, escriuria més en català. Sobre vins i els seus menjars, és clar. M'agradaria pensar que aquesta reflexió en veu alta no espantarà els lectors que viuen altres realitats lingüístiques. No deixaré d'usar altres llengües per comunicar-me. Només dic que si tots fóssim una mica Joan Solà, la dignitat i el plaer que ell reclamava en l'ús del català serien tota una altra cosa i tindrien un pes diferent en la nostra consciència. Ara que ens falta, si tots fem una mica de Joan Solà i ens considerem dipositaris del seu llegat intel.lectual, les coses milloraran. Lentament, sí. Amb dificultats, també. Però milloraran. Som-hi doncs!

Els Bassots 2007, d'Escoda-Sanahuja (Prenafeta, DO Conca de Barberà). Joan Ramon Escoda: idees clares, consciència de terrer, amor per la fruita. Mínima intervenció, respecte pel cicle de la planta i de la terra que l'alimenta. Llevats de la vinya i de la pruïna, fermentació natural. No hi ha filtratge, clarificació ni estabilització. Biodinàmic que completa el cicle (persones, animals, natura). N'hi ha molt pocs com ell a casa nostra. Els seus vins s'han de conèixer. Els Bassots 2007 (des d'aquesta anyada, no afegeix sofre): vi d'una sola vinya, a 450 metres. Terreny d'argila i calcari. 12,5%. 15 €. Quatre mesos de roure francès. Mel d'acàcia. Blat de moro torrat. Fresc i salí. Pedra foguera. Cos i estructura. Cotna de porc. Fòsil. Òxid de ferro. Necessita aire i temps, aquest vi, però qui hi té paciència, és recompensat! Farigola. Espígol florit. Fusta vella. Navalla i fred cru d'hivern. S'aprima amb les hores, balla lleuger al paladar. El millor elogi? M'ha recordat no poc Les Fouchardes 2007 de Mark Angeli, pel meu gust, un dels millors chenins (en monopole) del Loira. 27 €. El mateix raïm. La mateixa sensibilitat cap al terrer. Estilet vestit de seda groga. Acer que entra profund. Sec. Tallant. Mineral. Altre cop l'espígol. Mel d'acàcia. Més netedat i frescor que Els Bassots. Vet-ho aquí el camí.

La foto de Joan Solà procedeix de la pàgina web d'Òmnium al Bagés.

27 octubre, 2010

Llach y Porrera en Catalunya Ràdio, ahora mismo

Voy al trabajo en coche y escucho el programa matinal más popular en Catalunya: "El Matí de Catalunya Ràdio, amb Manel Fuentes". Admiro de este periodista su capacidad para reinventarse: humorista, cronista del día a día, investigador mordaz, muy independiente. Ha remontado esa franja horaria a lo más alto. Hoy, para mi agradable sorpresa, está hablando, a lo largo de todo su programa (de 6 a 12, creo...sólo lo escucho a primera hora) desde Porrera (DOQ Priorat). Lo hace desde el Celler Vall-llach, propietario del cantante Lluis Llach y quiere, en sus palabras, "probar sus vinos, pasearse por sus viñedos, conocer la realidad desde ese lugar apartado y privilegiado que es Porrera". Escucharé con atención la grabación del programa en cuanto pueda (araño minutos de mi tiempo para escribir esta apresurada nota).

Espero, deseo, casi ansío, que no caiga en el mismo error en el que cayó otro presentador, amante de la música y de los vinos, cuando sacó en otro programa (éste de televisión) a nuestro otro gran cantante, involucrado en el mundo de los vinos: Joan Manuel Serrat. En esa ocasión, el programa fue una burda propaganda de los vinos de Mas Perinet. Eso: espero, deseo, ansío que en esta ocasión el espíritu abierto y crítico de Manel Fuentes le permita hablar de los vinos de Vall-Llach (de lo más serio y mejor que hay en Porrera), pero también de las otras bodegas y vinos que hay en el pueblo. Tendrá poco menos de 500 habitantes, sí, pero también una de las mayores concentraciones de buenas tierras, cepas y talento vitivinícola de la DOQ Priorat. Si entran en la web de la DOQ, verán que no menos de 15 bodegas trabajan en Porrera. Pues eso...