29 septiembre, 2009

Juancho y la moderación de comentarios


Ayer por la noche tuve la suerte de poder asistir a una sesión memorable de Juancho Asenjo en Monvínic. El tema fue una de las pasiones (sino la que más) de Juancho: barolos y barbarescos. La sesión fue extraordinaria y me sirvió, entre otras muchas, para constatar dos cosas: los límites de mi conocimiento de algunos de los vinos y viticultores más significados del Piemonte (tener a Juancho delante comentando estos vinos significa, sin más, darse cuenta de que me harían falta varias reencarnaciones para llegar a rozar cuanto sabe) , por una parte. Y una reflexión que me hizo antes de empezar sobre la responsabilidad, jurídica por ejemplo, y penal, que el editor de un blog tiene en relación con lo que él firma y, sobre todo, con lo que cualquier persona publica en su blog. De los vinos probados y comentados por Juancho hablaré más adelante, en cuanto digiera el cúmulo de emociones recibidas (Giacosa, Roberto Voerzio, Sandrone, Pira enormes; Serralunga d'Alba emergió con una intensidad, profundidad y belleza demoledoras), pero en cuanto llegué por la noche a casa decidí activar de inmediato la moderación de comentarios que me permite Blogspot. Por dos razones: porque en los últimos tiempos ha cambiado el tono de algunos comentarios en el blog. Es cierto: también me considero responsable estético de este espacio y no me apetece leer según qué cosas en él. Si no me sirve para disfrutarlo al 100%, no sé para qué me sirve...Y porque Juancho me hizo dar cuenta, con algún caso real, de que también soy el responsable ante los tribunales de cuanto se escriba aquí, sea mío o no. Así pues, estos dos tipos de responsabilidad me han hecho tomar la decisión. Veremos cuanto aguanto...

La foto de Juancho Asenjo procede del blog de Paco Berciano.


28 septiembre, 2009

Tempranillo blanco, la última estrella



Una de las visitas más imprevistas, ricas y llenas de emociones vínicas del pasado El Rioja y los cinco sentidos fue la de la finca La Grajera. Estamos ante un humedal artificial (1883), asentado probablemente sobre una balsa natural (su posición así lo parece indicar), a apenas 5 km de Logroño hacia la Rioja Alta. En el llano, pues, junto al clima conciliador que propicia el agua y rodeado de suaves colinas con varias orientaciones (predomina la sureste) y composiciones geológicas, se asienta el viñedo y Bodega Institucional del gobierno de la Rioja. Pronto tendrán un nuevo y fantástico edificio, pero hasta que éste llegue, los vinos (con todo el cariño del mundo lo digo) son de "garage", vinificados en una nave industrial y con unos resultados que me dejaron, eso, emocionado.


La Sección de Viticultura y Enología es la que trabaja allí. Y Juan B. Chávarri quien lidera al grupo. Juan B. nos recibió con muchas ganas de explicarnos todo y de probar cuantos más vinos mejor. Y nosotros nos prestamos, encantados, a la sesión. Me da que una cosa como La Grajera (he tardado unos días en digerir cuanto vi y oí, lo confieso) tiene que ser algo así como El Dorado de cualquier enólogo. Su obligación es estudiar, preservar, mejorar las variedades de la DOC Rioja, desde el cultivo hasta que el vino entra en botella. No tienen la presión del mercado (los vinos de La Grajera no se venden), pero sí la más dura de todas las presiones: la del trabajo bien hecho y la de representar, con su etiqueta, a una de las DO más importantes y conocidas de España y del mundo entero. Ahí es nada que ante cualquier visita institucional, el vino de Rioja que sale a dar la cara es el de La Grajera. La idea, cierto, tiene un origen claramente político y diplomático (¿cómo elegir en cada ocasión los vinos de esta o aquella bodega para presentar a la Rioja?), pero su aplicación ha sido muy positiva y Juan B. y su equipo trabajan con gran ilusión, con capacidad de innovación y con resultados muy interesantes y que comparten con el mundo entero.

La estrella de la tarde, la que Juan B. quiso explicarnos con detalle y de la que probamos todo (mosto; fermentación del 2009, en acacia, en roble frances y en inox; vino del 2007, madurado ya en botella) fue, a no dudarlo, la tempranillo blanco. Su historia es ya conocida y ha sido publicada por varios autores: la tempranillo blanco (recientemente autorizada como variedad blanca en la DOC Rioja, junto a las Maturana blanca, Torrontés, Verdejo, Chardonnay y Sauvignon blanc) es una mutación natural de la tempranillo tinta y fue localizada por primera vez en 1988, en un viñedo viejo de Murillo de Río Leza. Todos los pulgares de una cepa mostraban sarmientos de uva tinta, menos uno...el trabajo de laboratorio, el material plantado en pie franco y después injertado sobre el portainjertos R-110 (de resistencia más bien baja a la tierra caliza, media a la humedad y muy alta a la sequedad, con vigor medio), acabó en 100 plantas y, más adelante, en la plantación de 1 Ha en La Grajera. Se trata de la única superfície en el mundo, por ahora, plantada con tempranillo blanco. Así que los amantes del vino estábamos que no salíamos de nuestro contento. Se trata de una variedad de hoja y racimo medianos, de baya ligeramente aplastada y de color verde amarillento. Su brotación es tardía, su floración media, el envero es precoz y la vendimia muy precoz. Los racimos por planta son más que en la tempranillo tinta o en la viura pero son bastante menores.

Los análisis medios que se han hecho en las últimas añadas vendimiadas muestran que se trata de una variedad de grado alcohólico mayor que la viura (la blanca con mayor presencia en la Rioja), sobre el 13,6%; con una acidez total y un málico también mayores (el tartárico es casi igual). Si completamos estos datos con los de los compuestos volátiles (tiene una concentración mucho mayor que la viura de aromas afrutados), entenderemos, también, la emoción de estos vitivultores y enólogos de la Rioja ante una uva blanca que, a no dudarlo, puede ser un complemento muy importante en ensamblajes con otras variedades blancas y, me atrevería a decir por lo probado, una firme candidata a ser vinificada en monovarietal para una buena crianza en barrica y guarda. Por supuesto, pensada como vino joven, también funciona de maravilla.



Los enólogos, que la han analizado también desde el punto de vista organoléptico, han evaluado muy alto su calidad en relación a las otras variedades blancas de la Rioja. Y un servidor, a título estricto de amateur, se quedó casi azorado ante el potencial de esta uva: el mosto catado tenía una acidez impresionante y una calidad terpénica y frutal muy notable. Las muestras fermentadas del 2009 (con mostos procedentes tanto de prensado estático como dinámico) mostraron otras dos características recurrentes en la tempranillo blanca: poderosos aromas a guayaba y a pomelo, por una parte, y un posgusto hermosamente herbáceo (heno). A un servidor, de los fermentados en madera, le resultó mucho más interesante el de acacia que el de roble frances: en el momento probado, el de acacia acompaña y envuelve al vino; el de roble francés, domina y casi anula el carácter de la tempranillo blanca. Batonnâges, bien pocos y con mucha delicadeza. En cuanto al vino del 2007, madurado pues en botella, me gustó mucho que siguiera manteniendo el frescor frutal y herbáceo y un paso por boca sápido, lleno y todavía vibrante. Tuve un poco la sensación de estar ante un "viejo amigo", a caballo entre la mejor sauvignon blanc de Daguenau y la verdejo en pie franco. Cuanto probé me dejó a las puertas de las mismas conclusiones a que han llegado Juan B. y su equipo: la tempranillo blanca será, pronto, la nueva estrella emergente de la DOC Rioja y los consumidores ya nos podemos ir relamiendo ante la que nos espera. ¡Cuánto trabajo hecho y qué buenos resultados!

Las fotos primera, segunda y última de este post han sido realizadas por Soledad Felloza.

PS. La botella de 1982 que está junto a la tempranillo blanca de 2007 es la primera de vino tinto que vinificó Juan B. en La Grajera. La abrió para acompañar la puesta de sol y os aseguro que todavía me dolió más que la tempranillo blanca que no estuviera a la venta: un rioja de los de toda la vida, con aromas a flor marchita, a tostados ligeros, a violetas del bosque, con un punto cítrico de piel de naranja y un color y un paso por boca todavía de adolescente. Muy pocas botellas quedarán pero pondría la mano en el fuego que si una sola de ella llega en las debidas condiciones a sus 80 años, asomarán en ella aires parecidos a los de este Castillo de Ygay de 1925. De casta le tiene que venir al galgo...

PS. 2. Juan Carlos Somalo, de La Universal de Vinos, me recuerda amablemente (por mail) que existen ya otras pequeñas producciones de tempranillo blanco en el mercado: la de Juan Carlos Sancha, Ad libitum, por ejemplo (también de maturana tinta), que comercaliza ya su añada 2008. Añado, pues, el dato; agradezco a Juan Carlos su lectura atenta y sólo espero que se me cruce pronto este Ad libitum 2008 por el camino para poder contrastar con los que probé en La Grajera.

25 septiembre, 2009

En attendant M.Campo MW



Confieso que tenía previsto proseguir mis comentarios sobre la Rioja con la impresión que me dejó, en cabeza y paladar, la tempranillo blanca de La Grajera. Pronto hablaré de eso, pero hoy quiero proponer una pequeña apostilla (con su permiso) a la excelente serie de posts que Manuel Camblor está escribiendo sobre lo que, sin más, puede ya llamarse "El asunto Campo y Winefuture". La apostilla tiene un único objetivo: añadirme a la beckettiana espera que Manuel propone para saber, por ejemplo, por qué quienes pagan el congreso admiten como gestor del mismo a una persona que parece haber tenido una orden de arresto publicada en Interpol (que no esté vigente, si existió, me parecería casi irrelevante); o por qué, por ejemplo, permiten que el acontecimiento estrella del congreso (una megacata protagonizada por el Sr. Robert Parker Jr, no por los vinos) gire alrededor de la garnacha y no tenga, como es lógico (tratándose de esa variedad y de la Rioja), ni un solo vino de la Rioja en su programa.

Ya puestos, y como amateur del vino que soy, me encantaría saber por qué, quienes pagan al Sr. Parker y al Sr.Campo MW, les permiten un totum reuolutum como el que ofrece esa cata, con muy notables "infanticidios" en el programa y una mezcla de ensamblajes, añadas y procedencias que, lo dicho, lo único que ensalzará es al Sr. Parker, no a la pobre garnacha, que bien trasquilada saldrá. Por lo demás, y aunque ya esté acostumbrado a que no se me haga caso o se me mire raro, ¿alguién ha ojeado qué pasa con el 12 de noviembre de 2009 a las 18 horas en el calendario de Maria Thun?: ya supongo que algunos paganos de esa cata sólo quieren tener en su CV un "¡he catado con Robert Parker!" (además, claro, del humano "see and be seen"), pero otros, que vayan "sólo" por el vino, se llevarán varias buenas decepciones.

Comparto, además, el estupor de Manuel ante el silencio de periódicos y revistas especializadas por lo que está pasando con este congreso. ¿No hay ningún periodista profesional interesado en proponer preguntas y hallar respuestas? ¿O acaso consideran, lo cual sería bastante más grave todavía, que no hay preguntas que hacerse? Aquí encuentro, de nuevo, una de las razones que, como a Camblor, me llevan a seguir con el blog. Él lo explica bien claro: "Dice mi mujer, la periodista, que aunque yo nunca haya ejercido o me las haya dado de periodista, mi 'curiosidad periodística' es admirable. Hay que joderse. Yo lo único que hago es escribir sobre intrigas e interrogantes que tengo y que, asumo, también tienen quienes me leen (las cifras de tráfico de este blog han aumentado considerablemente desde que estamos con lo de Pancho Campo, o sea que he de manifestar mi agradecimiento a todas las partes de este protoescándalo o no-evento, según quien te lo cuente…). No espero solo, de eso ya estoy seguro: Esperamos los que tenemos preguntas apremiantes sobre este asunto y sus implicaciones para nuestro mundo del vino. No sé los demás, pero yo puedo ser muuuuuuuuuuuy paciente. Eso, amigas y amigos, me lo enseñó el vino." Somos libres, somos independientes, vamos por el camino de estar suficientemente preparados y, por encima de todo, amamos la cultura del vino, sin afeites ni tonterías. Manuel no está solo, claro, esperando algunas respuestas. Pero, querido amigo, como ya apuntaba tu santa Josie, o empezamos a buscarlas nosotros mismos o nos vamos a quedar sin Godot.

Apostilla a mi apostilla: cuando uno ve las notas de prensa enlazadas en la página web de Winefuture todavía entiende menos por qué La Rioja paga tanto (no me atrevo a pensar en cantidades) por eso. Menudo negociazo se ha montado el Sr. Campo MW a costa de los riojanos y sus dineros públicos y privados.

Apostilla segunda a mi apostilla: Manuel Camblor y algunos periódicos andaluces, que deben tener claro qué se juegan los de Vinoble con la presunta búsqueda del Sr. Campo MW por parte de Interpol, han difundido una nota de prensa del Sr. Campo MW, que se puede leer aquí. Eppur si muove...

La foto que encabeza el post procede de Verema.

23 septiembre, 2009

Y el oído, echo verbo



Y los amigos de la Riojacom.tv tuvieron la amabilidad de hacerme una entrevista. La editaron para que sólo se reprodujeran mis respuestas, pero aquí está: si donde leéis "Manuel", ponéis "Gómez", y donde "Pallarés", "Pallarès", ¡veréis que soy yo!

La foto del Oído es de Srta. Lunares.

21 septiembre, 2009

Oído


video


Casi me puse pesado: quería el oído. Me lo dieron. Quería acercarme de nuevo a La Rioja desde un sentido que parece no tener mucha relación con el vino. Para mí la tiene, claro. ¿Oir el vino? ¿Cómo proponer eso sino es desde tu interior? Oir el vino tiene sentido cuando bebes y escuchas, cuando en ese acto íntimo, oyes lo que pasa en tu interior y lo que se mueve y se movió a tu alrededor. Oir, beber en La Rioja, ver y pensar. Escuchar y escucharse, sobre todo. Han sido dos días aparentemente parecidos a tantos otros de visitas a bodegas: explicaciones, charlas, risas, comentarios. Pero mi oído estuvo atento a otros espacios.

Estuvo atento al ruido de la lluvia sobre los cristales. Al silencio expectante de todo inicio. Al batir elegante de las alas del aguilucho en el viñedo. Sonrió de felicidad en la charla con Alicia Rojas, con el crepitar de la madera en el hogar. Estuvo atento a una Rioja que creía desaparecida, pero que resurge con fuerza a nuestro paso. El chorretón de aceite cae sobre el plato. Desde la profundidad de la cueva, se oye el silencio del paso de la humanidad: hasta aquí hemos llegado y, más que nunca, me conmueve el retorno al origen. Un calado del siglo XV: la vida a nuestros pies, sin darnos cuenta. El silencio de miles de peregrinos se hace presente.

El oído estuvo atento a la sonrisa cómplice que te lanza la cepa centenaria, el vino profundo, la fruta respetada, el calado recuperado. Ilusión, de nuevo, en los ojos de la gente joven. Estuvo atento a la naturaleza de la Grajera. Agua, cepas tan cuidadas como estudiadas, amor intenso por el trabajo bien hecho. Experiencia que no conoce fronteras, que puede con todo. Manos sabias. El oído disfruta de las explicaciones, aprende, pasan unos patos, canta el abejaruco. Se está poniendo el sol. Bebo un vino único y vienen a mí los parajes del Loira y de Nueva Zelanda, oigo en mi interior las pisadas sobre el prado: frescor, acidez y fruta me dan una sensación única, atemporal. Me muevo por el mundo entero y no salgo de la Rioja. Campanas en Santa Maria de la Piscina. El silencio del monte, la Rioja amable a nuestros pies. Alma en el vino, rosados con alma de tinto, blancos con alma inmortal, tintos con raíces. La historia a mis espaldas, el futuro a mis pies: todo nace, todo vuelve. No hay más que estar atento y aprender a escuchar de nuevo. El oído...qué gran sentido para entender el vino.

19 septiembre, 2009

Inmediatez


Cinco sentidos, cinco blogs (I) from manuel gago on Vimeo.

Una de las cosas más interesantes y divertidas de la experiencia que hemos vivido en La Rioja de blog en blog ha sido la de los despliegues técnicos. Manuel Gago tiene una chistera sin fin y de ella ha salido de todo. Lo mejor: no estamos hablando de presupuesto, sino de lluvia de ideas y del conocimiento de cuanto la técnica y la programación te ofrecen para conseguir inmediatez, frescura e información en el momento en que ésta se produce. Me reconozco más de reflexión, pero confieso que he disfrutado del despliegue de Manuel. Para muestra este botón, pero tanto en el blog de Manuel como en el de la Rioja de blog en blog se han podido y podrán seguir todas las informaciones de estos días. Mi próximo post será, ya, con las sensaciones que me ha provocado el sentido que la organización me confió. ¡¡¡En efecto!!! Acertaron: el oído. Atentos, pues...

17 septiembre, 2009

Sensaciones




No puede ser de otra forma: hicimos tantas cosas ayer, en el primer día de nuestro viaje por la Rioja, que me conformaré con escribir sobre alguna las sensaciones que tuve a lo largo de la jornada. Empezó a las 9 de la mañana y terminó a medianoche (sin siesta ni pausa...). Con buen criterio, los organizadores han pensado que "puesto que están, les vamos a ofrecer de todo y variado". Y para la carretera que nos fuimos, con una extraordinaria guía, Estíbaliz (familiarmente, MegaEsti), que lleva la Rioja entera en la cabeza, y una ruta por la Rioja Baja, quizás la menos transitada por el viajero. Una pasada. Primera sensación: "Joan, quítate las telarañas de la cabeza". La Rioja es tan variada que si te limitas a vivir de los topicazos que ha alimentado en el siglo pasado, te quedas en nada. Hay mucha vida más allá de las grandes empresas y las enormes bodegas, más allá de los edificios de grandes firmas y las inversiones multimillonarias. La Rioja, como cualquier región vitivinícola de larga tradición, tiene que ser recorrida poco a poco y con buena guía. Sólo así descubres lo que merece la pena. Que es mucho. Segunda sensación: una casita con lumbre casi en la cima de la propiedad de Alicia Rojas. Conversación deliciosa, salpicada de anécdotas, con Alicia (extraordinaria mujer) al calor de una malvasía seca y otra semidulce que hicieron las delicias de este cronista, bien acompañadas de un chorizo hecho a la brasa. Un entorno de belleza sobrecogedora.

Tercera sensación: la tradición del aceite, aunque casi enterrada por la fama del vino, es muy poderosa y hay mucha gente empeñada en devolverle su sitio de privilegio en el reino de la alimentación. Jon nos hizo una visita de lujo a sus instalaciones y, lo más importante, nos paseó por sus campos, nos mostró el incesante trabajo de investigación y nos remató la faena con un único (en mi vida por lo menos) aperitivo troglodita: sentados en el interior de una de las cuevas que servían de refugio a los pastores y labriegos de antaño, gozamos de un Lectus, monovarietal de arbequina (poderoso, fragante, enorme, contenidamente amargo) y de otro de arbosana (delicado, femenino, insinuante). Cuarta sensación: ¡nada es lo que parece! En un polígono industrial de Logroño se esconde Ontañón, que ha colonizado, regenerado y metamorfoseado la antigua fábrica de la Viuda Solano y la ha convertido en un espacio donde arte y vino descubren nuevas fronteras. Con Raquel comimos de maravilla (¡qué patatas riojanas y qué verdura a la brasa...!) y descubrí el brillo en los ojos de la nueva generación que avanza imparable. Su monovarietal de viura del 2005, con seis meses de barrica, me pareció soberbio, con unas notas oxidativas que me gustaron mucho. Un vino que no dejó de crecer en copa en dos horas.

Quinta sensación: lo mínimo también existe en la Rioja. Aunque haya que buscarlo con esfuerzo, existe y merece la pena que se conozca. En Navarrete nos lo topamos: ARAR, quizás la bodega más pequeña de la DOC, es el proyecto de Arranz y Argote. No tenía la menor idea que les iba a conocer (todo es sorpresa antes de que nos metamos a ello) y ya había escrito en una ocasión de su 2003. Me encantó conocerles, pisar su mínima pero cuidada bodega y constatar que su 2004, con un poco más de botella, sigue con las buenas sensaciones que ya me diera el 2003.
La guinda llegó con mi sexta sensación: en La Rioja existen viñedos y bodega institucionales. La Bodega La Grajera, apenas a 5 km de Logroño, es un paraje mágico para quienes amamos el vino. Junto a un lago, en un entorno protegido por pequeños cerros, Juan B. Chavarri y su equipo están haciendo una labor extraordinaria en el estudio de las variedades de la DOC, en todas las modalidades de vinificación que aceptan éstas y en todas sus posibilidades de cultivo. Me quedo, aquí, con la profunda, emotiva, charla que nos dió JuanB, sobre una variedad por completo desconocida para mí a nivel organoléptico: la tempranillo blanca. Había leído de ella, claro, pero jamás la había probado (no se comercializa que yo sepa). Y estaba ante la única Ha de España con esta variedad y ante el hombre que está haciendo decir a esta uva cosas de vértigo, de impacto. Mosto, vino fermentado en acacia, en roble frances, muestras del 2007, nos ofrecieron un abanico que sólo me permite decir: ¡qué poder, que versatilidad, qué capacidad tiene esta uva! Cuando esto se expanda, va a ser una bomba, señores. Otros dos hitos gustativos tuvimos en La Grajera, un 2004, casi a partes iguales tempranillo y graciano, vibrante y de un poderío sápido y una alegría...JuanB y un servidor coincidimos en nuestra pasión por estas variedades ácidas, que dan un juego tremendo en el medio plazo; y el primer vino en el que intervino JuanB, su 1982, que estaba en la línea de los grandes riojas que saben envejecer muy bien. Casi joven en su color, ligeramente balsámico, con puntas de violeta, de pan de higos, de violeta, ácido y vivo en boca, enorme en el posgusto, cuero fino, nos ofreció el fin de la jornada un rioja clásico (muy en la línea de los viejos Ygay que he probado en mi vida) que tiene muchos años de vida por delante. Pena que apenas queden 100 botellas...

Última sensación: ¡qué amable, hospitalaria y generosa es esta gente de La Rioja, caramba!

16 septiembre, 2009

El rioja y los cinco sentidos, de nuevo



Sin las 9 en punto y el campanario de la concatedral de Logroño lo anuncia. Empieza la aventura de explorar la Rioja con los cinco sentidos. Bien, quede claro que a mí me va a tocar ejercitar básicamente uno...En unos veinte minutos voy a saber cuál!!! Creo que nos van a dar un sobre a cada uno de los participantes, donde encontraremos el recorrido de nuestra experiencia completa. Las cosa empieza con lluvia, discreta, pero lluvia. Intentaré poner algunas anotaciones, en forma de miniposts, sobre lo que vaya sucediendo...Vámonos!!!

El icono de la lluvia es de Eduard Nogués.

15 septiembre, 2009

El rioja y los cinco sentidos



Calentando motores estamos algunos afortunados a quienes el Gobierno de la Rioja y Manuel Gago, organizador y animador del cotarro, han montado un periplo enófilo-sensorial que promete mucho. Más no puedo precisar. Nos tienen en ascuas, vamos, y lo único que sabemos es quiénes vamos a participar todavía no se sabe en qué: Manuel Gago, Roberto El Pingue, David de Jorge y Compañía, O Viticologo dos bagos y un servidor. Cinco bloggers enogastronómicos a los que se va a a estabular y a someter a experimentación sin clasificar, para que ponga a prueba, cada uno de ellos, un sentido. Vista, oído, tacto, gusto y olfato al servicio del goce con el vino y con el rioja como demiurgo. No sé más, pero prometo contarlo...por si las moscas, yo me he pedido el oído, aunque nadie me ha garantizado nada. Por cierto, si alguien tiene la curiosidad de seguir en directo el experimento, que se desarrollará mañana y pasado (16 y 17 de septiembre), en La Rioja de blog en blog podrá hacerlo.


13 septiembre, 2009

El fuego amable



Existe un fuego amable. Existe un fuego amigo. Existe un fuego que construye, que alimenta y que, generoso, permite que la gente se congregue a su alrededor. Existe, para quien no lo sepa, una tradición en Suráfrica. ¿Qué es lo más importante de una barbacoa? ¿Los amigos? ¿El vino? ¿La comida? ¿El lugar? ¡Es el fuego, tonto! Si alguien asiste a una barbacoa montada por un surafricano (en mi caso Eben Sadie y su socio Dominik A. Hüber, de Terroir al Límit, en compañía de sus stagiers afrikaans y de un buen grupo de desconocidos amigos), tiene que saber, aunque le cueste tres horas y un ataque de hambre feroz, que lo más importante es el fuego y su brasa. Da igual cuanto tarde. Se bebe, se charla, se canta, se baila, se mira el fuego, se mima, sin prisas, con pausas, hasta que está a punto.



Suráfrica es tierra donde no se ha perdido un ápice el contacto con la naturaleza. En su intensidad, en su brutalidad, en su desazón, en su inmensa belleza y, a ratos, ternura. No me extraña que la gente que ama esa tierra se sienta a gusto a los pies del Montsant. El Priorat propicia, para quien quiera aceptarla, una forma de vida dura, intensa, de soledad infinita salpicada de retazos de camaradería alrededor, pongamos, de un fuego. Buena carne, mejor longaniza, pan, ensalada, olivas, aceite y vino. Manos sabias en la manipulación de la brasa y algunos de los mejores vinos de la tierra y de Suráfrica consiguen, casi, reconciliarte con el mundo del que sobrevivimos. Algunos nos encontramos en esa circunstancia en Torroja, en una noche especialmente propicia para los grandes tintos que se mueven entre la raiz y la flor.


Dos grandes blancos surafricanos dieron la primera alegria. Si el Sequillo 2008 se mostró amable y discreto (chenin blanc, garnacha blanca, viognier y roussane), Palladius 2008 (lo probábamos por primera vez: ha sido reconocido como mejor blanco de Suráfrica este año), con hasta diez variedades de uva en su interior, mostró una precisión tremenda en el conjunto, con frescor atrevido, con volumen, mucho placer y sencillez. A pesar de lo mucho probado, dos vinos, en la parte final de la cena, cautivaron por completo mi atención y me recordaron al Priorat que más añoro y que está ya volviendo. El Vi de Poble 2007 rozó el milagro de devolverme al camino que habíamos pisado horas antes. De Scala Dei a Torroja, tras una suave lluvia: romero, tomillo, hinojo, balsámicos en el aire y frescor de la tierra mojada tras el sol. Un vino más fino que antes, un vino compendio de esta tierra. La muestra del Arbossar 2007 promete un paso más en el camino de perfección hacia la finura y la firmeza. Cerezas negras, taninos esféricos, esbeltez. Pasos de Gradiva. Un cuerpo y una presencia en boca cada vez más insinuantes, suaves. Ella está en la sala. Ella viste de verde y su belleza es la de las antiguas diosas. Quedan atrás los alaridos de viejos vinos y se insinúa el camino, no tan lejos. Desde la terraza única de un lugar que culminó la jornada, Cal Compte, y que nos dejó a mi santa y a mí, la sensación de que hemos encontrado, por fin, nuestro refugio en el interior, se despide, exhausto y feliz, su atento cronista. El sol, suave; el viento, amable; la temperatura, templada, de este septiembre: esa indescriptible sensación de bienestar al atardecer entre piedras amigas, Cal Compte. Un lugar para volver.

10 septiembre, 2009

¿Por qué me gusta la comida japonesa?


Empiezo con una confesión: en esto de la cultura japonesa soy un pardillo absoluto. Poca experiencia y todo por aprender. Dicho lo cual, la sensación que me queda, ¡me gusta! Hace cierto tiempo, me sentía raro: no me apetece nada, nada, sentirme a la moda ni identificado con corriente alguna de fervor contemporáno, se trate de ropa, literatura, comida, música...me gusta ir a la mía y con mi criterio (a veces, incluso razonado...) a la hora de pirrarme por algo. Y a pesar de todo, hace meses que me veo envuelto en una ola que amenaza con cubrir Barcelona: la de los restaurantes de cocina japonesa. Atienda el lector avispado a la diferencia que planteo entre "cocina" y "comida" japonesa. Parecerá lo mismo, pero para mí no lo es. Restaurantes que ofrecen cocina japonesa hay muchos (sin duda, es una de las grandes modas en la ciudad). Comida japonesa, creo, tenemos mucha menos. Es una moda, todo el mundo se apunta a ella, todo el mundo quiere hacer negocio con ella y separar el grano de la paja tiene su complejidad. Gracias a un buenísimo blog, Comer japonés, de Roger Ortuño, y a Cultura Sushi, con sus grandes reportajes, he empezado mis estudios de grado en el tema (¡el posgrado llegará cuando viaje a Japón!), Mi primera preocupación, tras leer no poco, tras comer aquí y allá, tras hablar con cuanto japonés habitante de Barcelona he podido, ha sido intentar llegar (sin salir de la ciudad) a la esencia de la comida casera japonesa. A eso me refiero cuando hablo de comida japonesa. Los restaurantes seducen y gustan, claro, pero sobre todo interpretan y, en cierta forma, distorsionan la realidad de la que partieron: "traduttore, traditore".

Así es que mi primera preocupación, a lo largo de más de un año, ha sido localizar aquellos sitios de la ciudad que, en opinión de los expertos, más se acercaran a la realidad de lo que una casa japonesa tradicional come. He llegado, por ahora, a dos conclusiones (ahora viene cuando me corren a boinazos...): Koyuki y "Una mica de Japó". Ya sé que hay otras, pero en estos dos locales (por suerte, cercanos ambos a mi casa), he intentado comprender por qué me gusta tanto la comida japonesa. Llevan años funcionando, ni están ni pretenden estar de moda (de hecho, las modas, a sus dueños, les traen al pairo, directamente) y, creo, representan un nivel adecuado de lo que puede ser la comida casera japonesa, sin afeites ni tonterías. Una segunda fase (de hecho, ya la he empezado), será ver cómo se interpreta y evoluciona ese concepto de cocina casera en los restaurantes donde se hace otro tipo de cosas. Por qué me gusta este tipo de comida me tiene algo perplejo todavía: soy torpe en el comer con palillos (sic!) y, con interesantes excepciones (la mejor, aunque no sea un restaurante estrictamente japonés, la labor de Tamae en Dos Palillos: ya sabéis que adoro ese lugar), no veo que el vino en Japón tenga un lugar destacado en su gastronomía diaria. Más: no soy afecto al sake y hasta hace dos años no empecé a tomarme en serio el té. Creo que esto último, el universo aromático que te abre (me gusta usar mi nariz) y la forma como lo preparan (tanto en invierno como en verano) en Una mica de Japó, me ha dado el empuje definitivo para lo que promete ser una nueva pasión y una fuente de conocimientos sin fin.


Me gusta el escrúpulo, mimo y tesón con que veo preparar las cosas. Me gustan las pequeñas raciones. Me gusta el ritmo que imprime al comer el uso de los palillos. Me gusta el conocimiento profundo de los puntos y momentos de cocción. Me gusta la actitud y concentración de los cocineros en el acto público de su cocinar ante el comensal. Me gusta el respeto que se siente por ingredientes que, aquí, ya nadie sabe qué son (aunque su uso sea tan milenario en el Mediterráneo como en Japón), el yomogi, por ejemplo (artemisia). Me gustan los contrastes de sabores y texturas impensables para un paladar occidental. Me gusta su respeto por la tradición gastronómica de su país. Me gusta el esmero en la plancha y en el vapor. Me gusta cómo rebozan las cosas. Me gusta que hayan convertido al pescado en una de sus religiones y al atún en su supremo sacerdote. Me gusta su pastelería y su forma de hacer bizcochos sin levadura. Me gusta el concepto de la cocina zen y me apetece conocerla a fondo. Me gustan muchas más cosas que ni siquiera he descubierto todavía. Me gusta saber que, gracias a su alimentación, Japón es el país del mundo con mas personas centenarias. ¡Y me gustaría pensar que no he llegado demasiado tarde! Gracias por compartir conmigo este ejercicio-confesión y por darme vuestros consejos sobre cómo profundizar en mi nueva pasión.

La primera foto es de Vicco Gallo. La segunda foto es de Encantadísimo. La tercera fotografía es de Okinawa Soba.

09 septiembre, 2009

Festa del vi de Poboleda























Como cada año, tenemos una cita en Poboleda, ¿no? Quienes puedan acercarse al Priorat, encontrarán un programa más rico y variado que en años anteriores, aunque lo fundamental siga siendo lo mismo: la oportunidad de probar los vinos de todas las bodegas de Poboleda y de un buen grupo de bodegas de otros pueblos prioratinos (me comentan que serán 22), a lo largo del carrer Major del pueblo. El resto es interesante relleno, interesante, sí, pero relleno. Algunos pueblos del Priorat han organizado degustaciones en los últimos tiempos para intentar definir, organolépticamente, su concepto de "village". Aunque en Poboleda no pretendan eso, es una buena ocasión para hacerse con una idea del asunto, in situ.

07 septiembre, 2009

3 macabeus 2008 de Albet i Noya


Tiendo a escribir demasiado y me puede la hipérbole cuando hablo de vinos. Éste es un vino sencillo y se merece mi moderación. Tres viñedos de macabeo cercanos a los cincuenta años, en el Penedès dels costers de l'Ordal. Tres vendimias y tres mostos cuyo destino era el cava. Tres degustaciones que cambiaron el destino de un vino, que nunca llegó a la segunda fermentación. Suelos ricos en magnesio, rendimientos bajos, ningún secreto: maceración en frío, prensado neumático y fermentación a baja temperatura, es decir, lenta. En Albet i Noya se escucha a la tierra desde hace mucho, son sabios en eso y saben qué hay que darle a cada vino. A éste, poco más de lo dicho: que la macabeo del Ordal saque su fruta, su mineralidad, su frescor. No hay más. Como dicen en su web, se trata del "retorno de la macabeo". El frescor del verano del 2008 llevó a una maduración y vendimia tardías. Y éste vino expresa a la perfección cuanto acabo de decir: casi de oro blanco, apenas roto en amarillo pálido, sus aromas se mueven entre la manzana y el heno, entre la tierra húmeda y la lima-limón, entre la hierbaluisa y el hinojo silvestre. Es un vino para tomar ya, con un mínimo de carbónico en boca y, lo mejor, un paladar vibrante, enorme posgusto, pleno, generoso. Un gran macabeo, uno de mis buenos, sencillos, baratos (7 euros) blancos de este verano.

04 septiembre, 2009

Érase una vez el vino...


Los amigos del portal de enoturismo en España Turismo de Vino han lanzado una buena idea que me apetece ayudar a difundir (en la medida de mis posibilidades, claro...). Se trata de su primer concurso de relato corto relacionado con el vino. Ellos han propuesto tres inicios para tres historias (La visita; La cata del loco; Mensaje en una botella) que quienes quieran concursar, tienen que completar y finalizar. Las bases del concurso se encuentran en este enlace y lo único que hay que procurar, además de escribir bien y con ilusión, es no superar las 600 palabras por relato. El plazo de admisión de originales termina el 1 de octubre y aunque me llame el asunto como la alberca al cochino, no voy a participar. Ya me presenté a un concurso hace un año y dije que ahí terminaba mi afán de competencia. En el mundo de la comunicación del vino y de la gastronomía, me muevo por puro placer y por el sentimiento de pasarlo bien. Sin otra pretensión. Pero si hubiera decidido participar, de los inicios propuestos me quedaba con éste: "La visita. Una lluvia fina heló la esperanza de quienes deseaban un baño en la playa esa mañana. Media hora más tarde, con pocas ganas, salían en coche para visitar una bodega. Aquella visita cambió sus vidas…" Que hubiera seguido así: "Nada habían planeado y con una dirección, y un teléfono como única documentación, pusieron rumbo al sur de la isla..." El relato terminaba: "Esa primera copa de su vino le supo a gloria, tierra y cepa en vena, borró penas y sinsabores y le devolvió la paz que hacía tanto había perdido."

02 septiembre, 2009

World Wine Web




Fil Ronco, creador y alma de Tigullio Vino, me pasó hace unos días el enlace a un artículo suyo, Del senso delle cose, cuya lectura ya recomendé en un post anterior. Tigullio Vino y su materialización en carne, es decir, Terroir Vino, son una de las mejores (si no fuera porque es seguro que no conozco todo lo que se hace en el mundo, diría que la mejor) expresiones de la imprescindible alianza entre productores, vendedores y bebedores del vino, sea cual sea su tamaño y condición. Fil tuvo la brillante intuición, que ha sabido después concretar, de que todo esto sólo podía suceder en la red. Y así hemos pasado, en pocos años y con muchos esfuerzos e ilusiones agregadas, de la World Wide Web a la World Wine Web. Ha habido y habrá muchísima gente trabajando en esta línea y concepto, pero mirad con atención el vídeo que os enlazo, sabed que cuanto se ve sucede gracias a la red, ved los ojillos que ponen los entrevistados a partir del minuto 1,44, oid su conclusión y ya diréis si vamos por el buen camino o no.