31 julio, 2009

Diccionario del vino y sus votaciones



Diccionario del vino es una inciativa interesante, lematizada para que el aficionado encuentre, gratis y en la red, definiciones de más de mil términos relacionados con el mundo del vino. Hace cierto tiempo (no sé cuanto, la verdad), se han inventado un concurso que, a lo que aparece, está levantando expectación. Se trata de elegir, por votación estrictamente popular y anónima, a los mejores blogs del vino del año 2009. Yo no sé, claro, en qué consiste eso de "mejor" (ni para ellos ni para la gente que vota), por lo que el único baremo que, entiendo, usan es el de la cantidad de puntos que cada blog acumula. Cantidad, pues, igual a calidad. Ergo, quien más votado resulte, el mejor.


Estoy muy en desacuerdo con ese principio. Parecía, además, que la participación era estrictamente voluntaria. Por lo tanto, mi cuaderno no debiera estar ahí porque, motu proprio, yo no participo en concurso alguno. Pero alguien apuntó mi dirección y, de golpe, me he visto metido en algo que no buscaba: una competición. Que se hable de vinos y de blogs de vino, me parece perfecto, claro está. El trabajo de Diccionario del Vino, también me lo parece. Por eso, no he pedido que quiten el blog de un listado en el que no pedí estar. Y por eso, como han hecho algunos escritores de blogs, les pido que si no tienen qué hacer durante las presentes o próximas vacaciones, se den un paseo por esa parte de la página, busquen, lean, miren, comparen y si encuentran algo realmente bueno en su opinión, voten. Por supuesto, a quien sea: en esa lista hay gente que sabe mucho, mucho de vinos. Creo que yo no estoy entre ellos...


29 julio, 2009

El vi A PUNT: NON


Lo he dicho casi con hartazgo en este blog en los últimos tiempos (con el pretexto de un verdejo recién salido al mercado): me pone al pairo la forma de botellas, etiquetas, contenidos comerciales del vino que tomo. Lo que me interesa, más que cualquier otra cosa, es el vino. Y eso es lo que les pasa a Jordi Roselló y a Oriol Pérez de Tudela, que vienen animando, con incansables ganas y entusiasmo, la propuesta del vino catalán, de calidad y a precios rompedores, con su serie de El vi A PUNT. Su discurso es impecable; la selección de sus vinos, también; y la superación por parte del público del concepto de bag-in-box que usan, cuestión de tiempo. Ciertos productos (antaño y hogaño) servidos en cartón han hecho mucho daño a esta imagen externa. Pero el corazón de sus vinos, SINE (garnacha blanca de la Terra Alta), QVA (garnacha y cariñena de la DO Montsant) y NON (tempranillo rosado de la DO Tarragona), demuestra lo contrario: he prodido probarlos todos varias veces y en los últimos tiempo, he probado un SINE superior, con una garnacha blanca poderosa y muy atractiva, muy varietal.

Y este fin de semana, tuvimos una comida de amigos al aire libre: verdejos de cepa centenaria; prioratos en mágnum de altura (jovenes y muy florales); cavas de respeto y de golpe, y a su buena temperatura (no más de 10 º C), propongo el cartón que véis en la foto, me aplico a la operación, fácil y divertida, de abrirlo y sacar el grifo (que asegura el vacío y la conservación del vino: ingenioso y sencillo) y empiezo a servir, en copas de respeto, un jovial (color coral rosáceo con cierto deje anaranjado), fresco y de agradable trago (11,5% en una tempranillo casi litoral), vino rosado NON. Aromas discretos de rosa, paladar de entidad y posgusto entre la fresa silvestre y el buen y maduro fresón, NON gustó muchó y acompañó de maravilla al aperitivo y a unos entrantes de brocheta con mozarella, albahaca y tomate cherry. Tres litros de buen vino a menos de 10 euros es una propuesta como para tener en cuenta, ¿no os parece?

26 julio, 2009

L'Esparver 2004 y la copa Montsant



16 de julio de 2009. Han bajado las temperaturas en Barcelona. Ha vuelto la primavera. Se han ido las apreturas del calor. He pasado ante una tienda que rebajaba, de forma llamativa, las copas Priorat y Montsant que Roger Viusà (mejor sumiller español en 2007 y subcampeón del mundo en 2008) ideó para Zwiesel 1872. Tipo serio y muy profesional. Empresa puntera y de gran tradición. La ocasión la pintaban calva. Dura negociación con mi santa: al fin, ella se lleva lo que quería y yo me voy, contento como unas pascuas, con las delirantes copas Montsant (por ahora...).

Ya he reconocido, hace tiempo, mi pasión por copas y decantadores. No puedo evitarlo. A pesar de esa confesión pública, sigo igual. No me redimo. Caigo y sigo pecando. Me gustan las copas como objeto, también sin un buen vino dentro. Estas Montsant, incluso antes de probarlas (¡y les he dado un buen estreno, a fe!), me sorprenden y maravillan. Se parecen mucho al macizo que le da nombre a la DO: son ágiles, parecen suspendidas casi en el aire y, al mismo tiempo, transmiten seguridad y contundencia. Presencia que impone. No me canso de mirarlas. La foto lo dice todo. Creo, además (aunque me lleve alguna bronca por decirlo) que serán bastante más polivalentes que las Priorat (que también caerán, aunque esta vez sin negociación...). Las veo con borgoñones, sean blancos o tintos, sobre todo. Veremos.

Para el estreno, el día sigue siendo propicio. 16 de julio promete bastante en el calendario de Maria Thun para un buen montsant, con la luna en cuarto menguante y un día plenamente frutal. Los amigos de la Cooperativa Agrícola de Falset-Marçà se han convertido en una referencia, ya más allá de la historia que acumulan, para los vinos actuales en la zona. Y cayó una de las botellas que tuvieron la amabilidad de regalarme hace cierto tiempo: Ètim L'Esparver 2004. Es un vino (14%) de cepas muy viejas (sobre los 90 años), muy mayoritarias en él la garnacha y la cariñena, con mínimos aportes de syrah y cabernet sauvignon. Es un vino de concentración, intenso, que huele a raíces y mineralidad, a madera vieja y a oscuridad y húmedo frescor de la bodega. Sirope de cassis, ahumados, bouqué garnie y mucha fruta, pero contenida. A ratos tiene un punto animal atractivo. Frescor casi cítrico. Sigue la fruta, con aires de la fermentación en bodega, y un poco de chocolate amargo. Fragancia y profundidad. Mucho sotobosque, cigarras al sol y tú, bajo el pino al fresco de la tarde. Con o sin caramillo, con o sin rebaño, tomillo y orégano, taninos casi cuadrados, recios, muy sabrosos y ese perfume de la tierra que vino y copa, menuda simbiosis, te devuelven con generosidad. El 16 de julio de 2009, con los marineros en sus procesiones, también fue un buen día para el Montsant en Barcelona.

21 julio, 2009

La Cooperativa, en Porrera



Las últimas semanas me han permitido (¡gracias, dioses, por montarme unos planes tan interesantes!) comer dos veces en el restaurante La Cooperativa, de Porrera. Había oído hablar de él pero no había parado nunca. Mal hecho, muy mal hecho: cúanta ocasión desperdiciada...He hecho las paces, vaya, y me he quedado tranquilo, además, conmigo mismo. El Priorat tiene muchos sitios interesantes, pero confieso que cada vez le descubro más gracias a ese trozo que es, casi, el centro físico de la comarca, los montes y viñedos que van de Torroja a Porrera y se articulan en el triángulo que forman los ríos Cortiella y Siurana. Algunos de los viñedos y vinos más interesantes de la DO se hacen aquí, la variedad de suelos y de microclimas es importante y una de las formas rápidas y sabrosas de entrar a la complejidad del asunto es parar en La Cooperativa.


Porque Litus lo sabe todo de los vinos de la DO, porque los tiene todos, los vende todos (su tienda tiene precios y tesoros de vértigo), los ha probado todos y Mia sabe muy bien qué ponerles a cada uno de ellos. Uno se siente allí muy bien acogido, casi como en casa de amigos. Ambiente amable, sinceridad a espuertas, naturalidad, cocina de alta proximidad. Mia y Litus aman el Mediterráneo por encima de todas las cosas, aquí se cocina al ritmo y con el cariño e ingredientes de nuestras abuelas, pero se está al quite de cualquier detalle que le añada un plus al asunto. Los amantes de la casquería, además, están de suerte. No hay detalle gráfico en este post, pero los callos con garbanzos de mi primera sesión, casi acaban con la incipiente amistad de los que estábamos a la mesa: peleamos hasta la última rebanada de pan por mojar en la salsa...

En esta ocasión (no hay como dejar que Mia te traiga lo que más le apetezca: ya os advierto, los precios siempre son muy convenientes y la cuenta nunca dará sorpresas desagradables; los vinos...a precio de bodega más dos euros por el servicio) tomamos una sopa fría de remolacha, aceite y tropezones de flor de sal, muy sabrosa. Una ensalada del huerto de la casa, con higos, queso de cabra y vinagreta en miel, que para sí hubiera soñado Odiseo tras su periplo. Espectacular el contraste de dulces, amargos y salados. Siguió un flan de puerros y gorgonzola, de gran impacto y remató el asunto, un filete ruso de pollo con berenjenas a la brasa, delicado y muy logrado. Y un extra: conejo en escabeche con un toque de Ras-el-Hanout, el Priorat y el Atlas a un tiro de piedra en tu plato, sublime combinación. Un yogurt hecho en casa con mermelada de albaricoque y una tarta de mascarpone nos pusieron a las puertas de una de las mejores "siestas" de mi vida: en la plaza de Catalunya de Porrera, charlando con un buen amigo, bajo un frondoso plátano y con la bondadosa audiencia atenta a las chorradas que proferían dos extraños en el pueblo.

Nota bene. Aunque hoy no sea el protagonista el vino, que quiero que la gente se concentre en las bondades de esta comida y del restaurante, de Litus y Mia, tengo que decir que la cosa estuvo muy bien acompañada por los vinos de las dos visitas del día: Terroir al Límit, por la mañana, con un Dits del Terra 2006 que estaba muy atractivo, relajado y amable. Y Clos Dominic por la tarde, con un Vinyes Baixes 2006, de una sedosidad y frescor que dejaron al conejo en posición de firmes. De lo que compré en la tienda de La Cooperativa y de sus precios, nada diré, que no quiero levantar liebres...

16 julio, 2009

Dos frescos de verano


Este verano está resultando un poco raro, por lo menos en las zonas por las que transito. Grandes calores, de golpe largos días de nubes y respiro, bastante viento, ambiente relajado (eso es mucho para Barcelona en un julio con casi 300 obras en marcha). Yo me muevo bastante por impulsos (entre térmicos y antojos) en el consumo de mis vinos caseros y este año, lo confieso, están saliendo más tintos de cierto empaque que otros veranos. En consecuencia, menos rosados también. Han caído, con todo, no pocos y de lo que llevo probado hasta ahora (y que no haya salido nunca por aquí: Ètim rosado; Viña Aljibes; Brunus, Bàrbara Forés...), dos vinos de tono bien distinto me vienen gustando mucho. El primero es el Lladoner 2008 del Celler Martí Fabra (DO Empordà). Supongo (datos no tengo porque la página web de la bodega ha desaparecido de la red) que el nombre le viene porque una de las formas de nombrar a la garnacha en el Empordà es ésa, "lledoner" (con variantes fonéticas explicables, como "lladoner" o "llodener"). Es un vino que se hace con ensamblaje de cabernet sauvignon y garnacha, de 13,5%, y al que no intuyo más secreto en la vinificación que un cierto reposo en botella antes de salir al mercado. La cabernet le da frescor y caracter goloso, la garnacha, una notable estructura vínica. Frambuesas ácidas, un leve tono herbáceo (zarzamora) y un mínimo (creo que no buscado, pero muy agradable) carbónico en la boca, completan el perfil de un vino que tomaría por cajas; 4,45 euros la botella (sic!).

El segundo es Radix 2008 de Parés Baltà. Así como la primera es una bodega de gran tradición familiar en Sant Martí Sescebes, ésta lo es también, pero en Pacs del Penedès (DO Penedès). Yo tenía, lo confieso, poca tendencia a coger sus vinos del estante, pero dos de ellos me han hecho girar definitivamente la cabeza y mirarme a esta familia cada vez con más atención y respeto. Empecé con su garnacha de Finca Cal Miret 2003, notable, y casi me doy de bruces cuando abrí por primera vez este rosado monovarietal de syrah procedente de la finca (agricultura ecológica certificada) Els Pujols. Con 14% y una maceración muy corta (6 horas), el secreto del asunto está en la calidad de esta uva, cómo no, y en una fermentación en inox, muy larga, de seis semanas. El resultado es uno de esos rosados que tanto me gustan, con el corazón partido entre la arrogancia y frescor de la edad, y el temperamento y carácter de alguien mayor. De capa casi alta y cereza picota con aires de rubí, tiene aromas de pimienta roja, guinda y grosella negra madura. En boca y paladar es un vino poderoso, casi tánico, con presencia, y a copa vacía, ésta sorprende con un recuerdo entre el humo y el cedro. Se trata de dos vinos muy distintos (tambien en precio: éste último sale por 16,95 euros...), casi el yin y el yang de los rosados que llevo bebidos este verano, pero ambos muy atractivos y combinables con comidas diversas. Ambos fueron comprados en La Botiga d'Uve-i (de la distribuidora Uve-i-ene-o: telf.934533078).

12 julio, 2009

Las construcciones del vino



Confieso mi pasión por la arquitectura. Creo que es una de las formas más notables de relación entre el ser humano y su entorno y me gusta entender por qué y cómo pasan las cosas en la construcción de edificios. Me gusta ver la mezcla de racionalidad y comodidad de los baños romanos. Me gusta entender qué relación tienen con los solsticios y equinoccios los templos y los edificios de culto antiguos. Me encanta ver la forma inteligente y respetuosa por la que las casas de campo, desde Roma hasta casi nuestros días, se han integrado en su espacio y han aprovechado todas las ventajas que la naturaleza les ofrecía, en luz, en aire, en corrientes de agua, en situación de las estancias según lo que hubiera que hacer en ellas...

He tenido la suerte de viajar bastante (sobre todo por Europa) y he ido a la busca, siempre, de los edificios que me llamaban la atención: construcciones para los muertos en cementerios de impresión; iglesias, catedrales, claustros, monasterios; mercados y casas de campo, viviendas de todo tipo, museos...pocas cosas me gustan tanto como pasar el tiempo necesario ante un edificio, sencillamente mirándolo e intentando entender el por qué de sus cosas. Un tipo de estructura que en los últimos, pongamos, treinta años, ha cambiado radicalmente, es el dedicado al mundo del vino. No pienso, que también, en tiendas y restaurantes, en vinacotecas y almacenes. Pienso, sobre todo, en las bodegas, en el lugar que recibe la fruta recién vendimiada, el mosto se hace vino y, después, reposa y completa la primera parte de su proceso vital.



De las muchas bodegas que he visitado en los últimos años, saco una impresión (es sólo eso, una impresión): se ha perdido mucho en este ámbito. No se construye teniendo en cuenta las características culturales de las antiguas bodegas de una zona; no suelen elegirse los materiales más adecuados para las cepas del lugar; el lugar no siempre resulta el mejor y no suele mirarse la época del año y la incidencia del sol a lo largo de su recorrido para el futuro edificio; no se orientan las aberturas adecuadamente; no suelen tenerse tampoco en cuenta las corrientes subterráneas y su dirección. Y muchos etc. más. Todo se resuelve a base de tecnología: no hay adaptación ni metamorfosis, hay superación de "dificultades". Porque suele primar la visión del edificio y el tipo de representación que, en él y con él, quiere quien paga para sus vinos. Llamadme lo que os parezca mejor, pero cuando veo una bodega nueva en una zona que conozco bien, cuando miro los materiales y su orientación, cuando entro en ella y estoy atento a mi percepción sensorial de las cosas, sé si los vinos que saldrán de allí me gustarán más o menos. Con los vinos siempre he pensado que no se puede hacer decir a la cepa y a la madre tierra lo que no quieren decir. Con los edificios donde se hacen los vinos, creo exactamente lo mismo.

Y todo esto viene a cuento porque los amigos de arquitecturacinco (en Mendoza, Argentina), Iván Brkljacic, Santiago Irigoyen y Leonardo Giubetich , me han dado a conocer su blog, que está exclusivamente dedicado a la presentación de construcciones en este sector, a la recopilación de artículos y reflexiones. Se trata, en el fondo, de un buen repositorio de datos sobre las construcciones del vino, que me ha hecho pasar un buen fin de semana y que, creo, puede ser de interés a mucha gente. A mí, por lo menos, me ha hecho pensar mucho y seguir avanzando en la idea de que, por lo general, este tipo de arquitectura ha dejado de estar enraizada con la tierra, las cepas, las gentes y los vinos de una zona concreta y se ha convertido en muy de aparador y dedicada a menesteres más de representación y comercialización que otra cosa.

Todas las fotografías de bodegas proceden del blog de arquitecturacinco.

09 julio, 2009

Y punto (con su vino)


Sentimiento, pasión, entusiasmo, un poco de reflexión, alejamiento, talento a raudales. La Bebe vuelve, me sorprende de nuevo, desborda, a ratos ilumina, excita, arranca pensamientos. Cuerpo a cielo abierto, entrañas a la luz de la luna. La Bebe es generosa, compro su disco porque me gusta escucharla a solas en el coche, pero en la red está todo. Pinchas y escuchas. Y punto. El primer baño, íntimo placer junto al mar, tu cuerpo se llena de frescor, por dentro, por fuera. Arena al amanecer. Humedad. Pies descalzos. Pureza del cielo del sur, es palmera que se recorta en el horizonte, es agua a espuertas. No hay límites. No hay cercas.

¿Y qué vino le pongo a esto? La flor de la naranja, el dulzor, el reposo, un poco de madera, la contención de la oscuridad, meses en la bodega, viento del norte. El cielo del Empordà tras la tramuntana: eso es la Flor d'Albera moscat sec 2007, de Martí Fabra (Masia Carreras, Sant Climent Sescebes, Girona). Te traspasa, te corta, te envuelven ese cielo, este vino, la Bebe, con una sonrisa, con un abrazo de oso bueno. Diáfano, fresco, pero con un punto de reflexión, de mirar hacia el interior, en la generosidad de la frontera, de la Serra d'Albera. Meses de lejanía, fuera de la luz y de los focos, le devuelven la fruta generosa, pero sólo tras el íntimo encuentro con el paladar. Reflexión. Un vino de 13,5%, con cuerpo y textura, amable pero entero al mismo tiempo. Hierbabuena. Pera y moscatel. Impulso y consistencia, agua de toronja. Poned la canción n.10 de La Bebe, Pa una isla, abrid la botella (fresca, no fría) y dejaos llevar por ese viento, por esa tierra, por esa tradición de siglos, y por esta mujer, joven como el agua del manantial, y auténtica como las raíces de l'Empordà i de Masia Carreras.

La foto de La Bebe, que me gusta especialmente para hablar de lo que veo en ella y en este vino, procede de su web oficial.


05 julio, 2009

Con Carlitos y Patricia, en clave JO!


Hace unos días publicaba un post en el que criticaba algunas cosas de un artículo aparecido en el suplemento sabatino de El País. Los directores creativos de la empresa que ha lanzado ese vino, Jo!, Carlitos y Patricia (a la izquierda con su tarjeta de presentación), han tenido la amabilidad de poner un comentario al post, que todos habéis podido leer. Me apetece contestarles con otro post. Sobre su sorpresa ante la participación del respetable público lector, poco diré, sólo que me sorprende que se sorprendan. Ellos saben, seguro (¡tienen uno!), que esto de los blogs es algo bien vivo y activo.

No me gusta leer su afirmación de que "ni se pagó...al periodista, ni se le llevó...ni se le regaló una caja de vino ni se le conoce personalmente". Porque yo no he dicho eso en ningún momento y porque entiendo que el vino lo habrá probado antes de escribir esa página, ¿no? Y entiendo, además (si vuelvo a leer el Libro de Estilo de su periódico), que las comillas tienen que responder a la reproducción de frases textuales. Los dueños del vino, con los que trabajáis, tendrán que conocer al periodista, por lo menos. Y, es una suposición, vosotros también...

De lo que comentó en su momento arrozconbacalao opinará él, pero con el fondo que subyace a la parte central de vuestro comentario, discrepo. Que las cosas sean diferentes a las que se venían haciendo, no les otorga ningún valor intrínseco, así de entrada. Que las cosas sean nuevas, sin más, tampoco. Diferencia, vanguardia, alteridad pueden ser muy buenas o muy malas, o lo que sea, pero per se no son nada. La historia de cualquier arte que en el mundo ha sido demuestra que hay un montón de "cadáveres" sacrificados en la pira de lo moderno y lo diferente. En el mundo del vino iría un poco más lejos: parece intuirse, en variadas zonas vinícolas del mundo, que lo mejor asociado con lo más nuevo (es decir, lo más reciente), es, paradoja, aquello que vuelve a los orígenes.

"JO! tiene vocación de salir del reducido círculo de connoisseurs que acaparan el mundo del vino": creo con sinceridad que quienes acaparan el mundo del vino son sus consumidores. Y eso está muy bien. Yo, por lo demás, no me considero ni acaparador de nada que no sean buenas botellas (y jamás paso de las 80), ni connaisseur. En esto del vino, cada día descubro y aprendo cosas nuevas, tengo sorpresas, descubro diferencias...eso sí, sin "coJo!nes", sólo con narices...
"Cuestionad los estereotipos que dicen que...todos los vinos tienen que hablar bajito y solamente de las excelencias de la uva y de la tierra": ¿de dónde habéis sacado esto? El estereotipo, bien al contrario, dice en este caso y desde hace bastantes años, que los vinos chillan más que hablan, en levaduras, en extracciones, en maderas...Por lo demás, si un vino que es considerado bueno por quien lo produce y por quien lo intenta vender, no habla de las excelencias de la uva con que está hecho y de la tierra que lo ha visto crecer, ¿de qué va a hablar?

Prometo no escribir más sobre esto. Termino diciendo que creo, como simple público al que no gusta que le "cuelen mierda envuelta en papel de regalo", que habéis hecho un buen trabajo en la parte que os corresponde en este asunto y que, ahora ya para bien o para mal, le toca hablar al vino. Por supuesto, le daremos esa oportunidad.

Postscriptum. Sigo la sugerencia de los creadores de la comunicación y del proceso de mercadotecnia del vino Jo!, aunque más que sustituir (ellos mismos firmaron con esa identidad su primera intervención), añado una referencia a ese animal que nos tiene las papilas gustativas robadas (la pituitaria es ya otra cosa...). La imagen procede de su página web.

01 julio, 2009

En el nuevo Diari de Barcelona


El Diari de Barcelona ha cambiado un poco desde los viejos tiempos de la cabecera de El Brusi. Mi edad (alguna cosa buena tenía que tener...) me ha permitido vivir los últimos tiempos de ese periódico en formato papel y, ahora, su nueva vida digital, a través de la red. Son gente joven y preparada, inquieta y con ganas, que se ha fijado en este cuaderno y ha decidido regalarme "esos minutillos..." La grabación se hizo en Monvínic y no se me ocurre mejor lugar para hablar, en Barcelona, de esta pasión que es el vino. Nos lo pusieron muy fácil y agradable. Por si fuera poco, el asunto se regó (no es broma: esos eran algunos de los vinos por copas del día) con un L'Amateur de David Léclapart y un Clos de la Bergerie de Nicolas Joly, del 2004. No tengo palabras para este tipo de detalles...Os dejo con el enlace del vídeo (la información también se publicó, el pasado lunes 29, en formato blog) y con mi agradecimiento para la redacción del DdB y para Monvínic.


www.diaridebarcelona.cat