28 abril, 2009

¡¡¡Slow Vitis'09!!!


¡Tenemos una cita! Los próximos días 10 y 11 de mayo, en el Convent de Sant Agustí de Barcelona, vamos a celebrar Slow Vitis'09, el acontecimiento de Slow Food dedicado al vino. Va ya por la tercera edición y vamos a centrar la atención en los vinos hechos con variedades auctóctonas, en los vinos naturales (¡hay que seguir profundizando en el tema!) y en algunos biodinámicos. Se va a dedicar el domingo al público no profesional y el lunes, al profesional. Habrá talleres, mesas y actividades para todos los gustos y lo más importante, un número de bodegas muy interesantes nos van a mostrar sus vinos. La entrada costará 8 euros y ofrecerá la posibilidad de catar todo y, además, de llevarse la copa de degustación (Spiegelau) a casa. Por ahora, a la espera de nuevas incorporaciones, han confirmado su asistencia éstas: BÀRBARA FORÉS; TXAKOLIES DE ÁLAVA; CELLER CARLES ANDREU; SERRA DE CAVALLS; BODEGA AMPELIDAE; FICARIA VINS; SELVA VITIVINI; ANTONIO GELABERT FULLANA; JOSEP COLET; BODEGAS ALMANSENAS; CELLER MAS DOIX; RAVENTOS I BLANC; GENIUM CELLER; TROSSOS DEL PRIORAT; MOLINOS Y LAGARES DE BULLAS; DOMAINE LES ENFANTS TERRIBLES;
MAS DE LA CAÇADORA; RIPOLL-SANS - CLOSA BATLLET; ESCODA-SANAHUJA; BARRANCO OSCURO; JORDI SANFELIU (ECOSETRILL); LAUREANO SERRES. Seguiré comentando las novedades y características de esta edición de Slow Vitis pero aprovecho ahora para decir que si alguna bodega lee este post, se siente identificada con alguno de los adjetivos con que calificamos al vino (cepa autóctona, natural, biodinámico) y quiere participar, no tiene más que contactar con el mail del tarjetón. ¡Estáis todos convocados!

26 abril, 2009

Inopia


3 de abril de 2009, noche desapacible en Barcelona, largo paseo hasta llegar al bar Inopia. Entrada protegida por un portero tocado con gorra a lo Charlot, "The Kid", y una barrera tipo cola de aeropuerto. Pregunta: ¿hay para mucho? Respuesta: "no se sabe nunca". Una sola mesa y el resto que se articula en barra, mesas altas y tablas adosadas a la pared. Segunda pregunta, inocente (era mi debú en el local): ¿se puede reservar mesa? Respuesta (después descubrí que nada inocente): "sólo la mesa grande, entrando a mano derecha". Ingresamos en la "lista de pacientes" (todo parece muy simpático, nombre, yeso y pizarra, y bien organizado) y, eso, esperamos pacientes pensando que estamos en buenas manos. Va saliendo gente, mucha más de la que entra. De vez en cuando, llegan personas, evidentemente conocidas del portero, a quienes franquea de inmediato la barrera al tiempo que larga un (repetido no menos de cinco veces en una hora de espera) "pasad, pasad, que ya os están esperando dentro". Y los que, pacientes, no tenemos quien nos "espere dentro", avanzamos en la lista de la pizarra con una rapidez inversamente proporcional a la cantidad de gente que sale del local y a la amistad que nos une con el portero.

Por fin conseguimos entrar: un rincón de tabla pegado a la pared y un solo taburete para dos (después, a la media hora, mejoramos y seguimos con un solo taburete, pero ya en la barra pricipal). Me fijo en toda la gente: tengo buena memoria visual y todos los que habían entrado antes que nosotros, cuyo nombre no estaba en la lista de pacientes (a esta altura, me suenan ya, me sueno vamos, a imbécil, no a paciente), no estaban sentados en la única mesa grande y sí, en cambio, repartidos en cómodos espacios en mesillas altas o a lo largo de la barra. Vuelvo a preguntar a la salida al "Kid": ¿así, sólo reserváis la mesa de 10-12 a la entrada? Respuesta: "sí, sí, sólo esa". El tipo coló a no menos de 10 amigos (entre ellos dijo "es que es mi hermano", puede...), conocidos, clientes habituales del local, antes de mover el listado de la pizarra de zopilotes. Mi pensamiento, fugaz, desechado por injusto con quienes trabajan en la cocina, fue "se van a enterar estos de quién soy yo". Es un pensamiento memo, típico de quien piensa que tiene alguna influencia. Yo no tengo ninguna. Tampoco, claro está, la de que me traten con decencia en un lugar masificado y que parece estar muriendo de éxito, como el Inopia. Quienes me leéis, sabéis que digo lo que pienso y escribo sobre lo que me pasa. Local de moda, abarrotado de posadolescentes y adultos con síndrome de Peter Pan (ya sé, es culpa mía: me hago viejo), lleno de ruido, música demasiado alta, mucho olor y humo (la extracción de humos está, sin duda, mal resuelta). Los extranjeros, por lo demás, están convencidos de que es lo más auténtico de Barcelona. Tendrían que hacer un posgrado entre El Vaso de Oro y Quimet i Quimet...

Junto a esto, un puñado de excelentes profesionales al servicio y en la cocina, que sobreviven con dignidad al caos: ensaladilla rusa muy sabrosa; sonsos delicadamente fritos; corazón de alcachofa con huevo poché (aunque las huevas no aportan el contraste salino que debieran); grandes anchoas cantábricas San Filippo, con emulsión de su propio aceite y extraordinario (para mí, lo mejor con la ensaladilla) pincho de cordero, con una maceración y aderezo de la carne que me devolvió directo a la medina de Marrakech. Precios del vino por botellas exagerados (por un Nita 2007 piden 25 euros cuando en tienda se puede comprar por 10-11 euros). Tomé un buen cava rosado de trepat Torelló i Mata, servido en copas que no son de recibo (por mucho que sean obsequio de la misma empresa que hace el cava...): parecían de chupito de cava. He intentado ser objetivo, como siempre: hay muchas cosas del Inopia, empezando por la burda forma de actuar de quien gestiona las "reservas", y siguiendo por el humo, olores y ruido del local, que no me han gustado nada. Tampoco me ha gustado el trato que dan al vino. Me han encantado, en cambio, algunas de las cosas que he comido y la actitud y diligencia de quienes cocinan y preparan las cosas en la barra. Salió por 46 euros, con propina (dos personas). Ya lo conozco y no volveré.

La foto es de Tapear y comer.

22 abril, 2009

Shanghai


Shanghai es el restaurante de los hermanos Kao (Josep Maria y Lluís) en Barcelona. Es uno de los locales de restauración chinos de referencia en la ciudad, con decoración muy clásica, ambiente algo apelotonado en su interior, pero acogida agradable y estancia placentera. Hace cierto tiempo nos reunimos en él unos cuantos amigos enófilo-enópata-gastrónomos y disfrutamos de una sesión que no olvidaré fácilmente. Tengo la suerte que uno de los asistentes hizo un relato muy competente de cuanto comimos y bebimos, así que un servidor se puede concentrar, gracias al amigo, en los retazos de sus sensaciones. No he estado nunca en China, así que mis referentes de buena comida china son ingleses, americanos y europeos. Tengo que decir que es de los sitios donde mejor he comido, es caro realmente, pero la experiencia merece la pena. Creo, por lo demás, que si no te reúnes con 7 enotarados que miran cualquier cosa menos la parte derecha de las cartas, la cosa puede llegar a salir por un precio mucho más razonable que los 100 euros que pagamos per caput (menos mal que mi santa no lee esto...si alguien se chiva, voy directo al infierno).

Por lo demás, los Kao son gente muy atenta y generosa: no sólo permitieron el aporte de botellas que no eran del restaurante, sino que nos regalaron una extraordinaria mágnum de Remelluri blanco del 2005 (de lo mejor de la noche: sobre los 12-14ºC en copa, una explosión de flor blanca delicada, de suavidad y madera bien conjuntada, fruta tropical, volumen en boca sin estridencias. Larga vida le espera a este 2005, si lo pilláis, comprad sin reparos). Me gustó sobre manera de cuanto comí: los dim-sum, muy delicados; la gran cantidad de verduras que aportan sus platos (espinacas, tirabeques, judías tiernas), siempre en su punto de color rabioso y de sabor exaltado; los fideos con setas, huevos rotos y aderezo de trufa (otro detallazo: la estrenaron con nosotros, cuando tenían otras abiertas). No sé si es un plato muy chino, pero estaba muy sabroso, mucho.

El pato laqueado es el mejor que he comido jamás: con la piel crujiente y un interior jugoso y tierno, el pato y sus ilustres y modestos acompañantes (las obleas y la salsa con soja, sésamo, aceite, quizás ostras y un punto de emulsión alucinante) hicieron las delicias de la mesa. Nos los zampamos, los patos, casi sin darnos cuenta y todo el mundo (creo que los restauradores también) lo considera el plato de referencia del restaurante. Me quedo también, ya para terminar, con el uso inteligente que hacen del gengibre en esta casa. Desde mis tiempos de lector voraz de la Sra. Blyton, las galletas de gengibre forman parte de mi esqueleto emocional. En el Shanghai me reencontré con la mejor tradición del uso culinario de esta raíz en Oriente. No por azar, claro, porque tiene reconocidas propiedades medicinales, estimula el estómago y el intestino y tonifica la musculatura. Encontrar gengibre a lo largo de una comida, en las ensaladas, en las salsas, incluso como "fruta escarchada" en los postres, es síntoma de que digerirás bien. Pero rematar la cena con un cuenco de caldo corto de ave, hecho con los restos de la carcasa del pato que nos habíamos comido, verduras y amplias rebanadas de gengibre, es algo especial.

Entronca con la mejor tradición asiática y, además, te deja el estómago como guante de seda. Una maravilla. De entre los vinos, ya he destacado al que, quizás, mejor casó con el pato laqueado (el Remelluri blanco 2005). Quiero destacar otras dos novedades que ya están casi en el mercado y que mostraron enormes posibilidades. Se trata de la serie La Bota de..., del Equipo Navazos, números 16 y 17. La n. 16 es una manzanilla (saca de enero de 2009) de Sánchez Ayala, del Pago Balbaína. En estos momentos está feroz, casi salvaje, con una raza brutal, albariza en estado puro que evoluciona a lo largo de dos horas en copa y acaba en un festival de agua de flores y cal. Increíble. Casó de maravilla con los dim-sum y con los fideos. La n.17 es un palo cortado procedente de una punta de solera de Bodegas Rey Fernando de Castilla (bota de punta, vamos), que muestra un punto de exuberante adolescencia ahora mismo, que me hizo casi sentir Nabokoff...: pura avellana, turba delicada, frutos secos con azúcar, carnoso y voluble, será un vino que dará que hablar y que con los frutos de todo tipo (anacardos, almendras, nueces, avellanas, gengibre, piñones), ligeramente fritos, de los Kao, pegó muy bien. Dejo para otra ocasión la novedad de un vino que será producido por Nazavos y Niepoort porque no sé ni cómo se llamará...Por ahora Flor de Caliza 2008 es su nombre artístico. Se hablará de él. Como podéis comprobar, se trató de una cena de altura, con comida importante y vinos en consonancia. Los Kao, además de la cocina, cuidan una extraordinaria carta de vinos, muy amplia y representativa de todas las zonas vinícolas importantes del mundo (no exagero). Sin más, para quienes amamos el buen comer y mejor beber, es un lugar que hay que pisar.

Todas las fotos de esta entrada, menos la primera, han sido hechas por Encantadísimo: ¡gracias, como siempre!

20 abril, 2009

Vinos naturales: el recuento

Uno, en esta entrada, la coletilla sobre vinos blancos y vinos con segunda fermentación que publiqué hace unos días a la que tenía que escribir sobre alguno de los tintos que más me gustaron. Digo ahora, para que nadie se lleve a error, confusión o etc., que hablo sólo de aquello que menos o nada conocía. Sobre todo en los tintos, donde tengo ya por la mano (para mi suerte) la mayor parte de la producción española, mientras que andaba algo más "cojo" de la parte francesa que se presentó.

POSTSCRIPTVM I. Blancos y burbujas. Tal y como le dije a Sibaritastur, finalmente me decido a poner algunos comentarios sobre vinos probados en el Salón. Creo que a lo largo de cinco horas, lo probé casi todo pero no escribo esto para proponer un resumen sistemático ni para hacer valoraciones de qué me gustó más o menos. Es mi lista de la compra de los vinos probados a día 29 marzo de 2009. Hice primero todos los blancos, alterné con burbujas (también para descansar mi, a ratos, maltrecho paladar y encías) y terminé por los tintos. Éste es, pues, más o menos mi orden y éstas son mis notas, tomadas a pie de botella, sin documentación posterior ni nada que se le parezca. Léon Barral, blanco 2007: me gusta mucho el contraste entre los terpenos y su amplitud en nariz y la sequedad en boca. Samuel Cano, El patio, Airén 2007: sutil en boca, sabor a lía, mieles y amplitud, hilo fino en boca, casi manzana, graso a ratos, con un punto herbáceo. Castisol, sauvignon blanc 2008: una de mis sorpresas de la sesión. No lo había probado nunca. Fermentado en barrica y con las lías merodeando, bastante alcohol que todavía pesa un poco, pero me gusta mucho su nariz, es muy frutal y tiene gran volumen en boca. Creo que evolucionará muy bien en dos años. De Barranco Oscuro lo pruebo todo, como siempre, pero me llama la atención en especial su Tres Uves 2006. Vigiriega, vermentino y viognier fermentados en barrica. Es un vino denso, poderoso, flores blancas, tomillo y membrillo. Me sorprenden de nuevo y me gustan mucho. Por lo demás, sigo pensando que el Cauzón de Ramón Saavedra es uno de los grandes blancos naturales españoles que he probado en los dos últimos años. De las burbujas, me atrae mucho más que en ocasiones anteriores, el espumoso de vigiriega de Barranco Oscuro, que se centra en el frescor y en los cítricos; compraría por cajas el Clair de Bulles clairette de Émile Heredia (Domaine de Montrieux), que me impresiona en boca por su amabilidad; el You are so bubbly 2007 de Nathalie y Christian Chaussard y el Pétillant rouge del Domaine Le Briseau. Todas estos vinos me hacen presagiar largas y placenteras tardes de calor urbano...Ya sabéis que estos vinos se pueden comprar en L'Ànima del vi. Para una segunda entrega, espero que el viernes, quedan los tintos.


POSTSCRIPTVM II.
Tintos. Del Domaine Renaud Boyer (Borgoña), me cautivó por completo su Passetoutgrain 2006, un vino que ensambla gamay y pinot noir (aprox. 2/3 + 1/3) y que es muy fragante y fresco, hiperbóreo y húmedo, con cereza a raudales. De Émile Heredia ya he hablado en otras ocasiones: su Verre de Poètes (Loire, pineau d'Aunis) es un vino sincero y muy sabroso, que tuvo, en esta ocasión, el "problema" de tener que competir en una miniliga de pineau d'Aunis, que fue de lo más interesante de la sesión tinta, a mi modo de ver. En esta ocasión, jugaron una brillante final Les Mortiers 2007 del Domaine Le Briseau y La Tesnière 2007 de Thierry Puzelat. En mi cuaderno ambos estuvieron en lo mejor de los tintos de la sesión, aunque quizás el de Puzelat esté un punto por encima: más redondo, balsámico, mineral, que Les Mortiers, quizás con una fruta más viva. Por lo demás, todos los vinos de Puzelat conformaron el conjunto más completo de cuanto caté en esa sesión. Hay que tener en cuenta cualquier cosa que salga de su bodega. Es, además, persona muy afable y humilde y la conversación con él se hace agradable de veras. Hay que confesar, con todo, que en sesiones como las del Salón de vinos naturales, la campechanía y el buen humor, el intercambio de botellas, de comentarios y de información sobre lo que se va probando, es extraordinario. Fue ésta una de las cosas más bónitas del domingo, sin duda. De Le Temps des Cerises, su Avanti Popolo 2007 es el vino que más me gustó del Languedoc-Roussillon. Un vino casi por completo hecho con cariñena, con una frutalidad y un frescor brutales, literalmente. Su garnacha, en Les lendemains qui chantent 2006, es algo muy a tener en cuenta también, aunque un paso por detrás de la cariñena en mi percepción ese día. De lo que no había probado nunca, ya en la parte española de la sesión, me gustó mucho la tempranillo 2008 de Ruiz Villanueva, un vino de maceración carbónica sorprendente, pimienta delicada, cereza madura, regaliz. Su maceración carbónica es fina, muy fina, suave y se aleja mucho, para mi gusto muy favorablemente, de los estándares del bombazo de chuches a que se nos tiene acostumbrados. Un buen descubrimiento para mí fue la pinot negra (así la llama, creo) 2006 de Bodegas Naranjuez. Un vino de Antonio Vílchez que tiene que redondearse en botella, sin duda, pero que lleva una franca violeta, cassis, regaliz, capa media y un color muy atractivo. Samuel Cano, con sus vinos de El Patio; Joan Ramon Escoda, con su impresionante La Llopetera (2005 en punto delicado y fino de madurez; 2006 exuberante pero que crecerá y se afinará muy bien en botella); Ramón Saavedra con su Ira Dei; mis queridos Valenzuela del Barranco Oscuro con su BO2; Laureano Serres con su Caibelles 2006, demostraron seguir en muy buena forma, progresando y ofreciendo vinos que hay que conocer y saborear. Me supo mal que no estuviera presente Jiménez-Landi, de Méntrida: sus Piélagos y Sotorronderos están poniendo las cosas muy interesantes en su zona.

La primera foto procede de la web de Nicolas Joly, mientras que la segunda es de Leon Barral.

17 abril, 2009

Carinyenes a Porrera


Casi sobran las palabras. He aquí una atractiva acción "reindicativa" sobre la cariñena. La asociación de los Cellers de Porrera, formada por los 18 productores de vino que elaboran en el pueblo, organiza la cata “Carinyenes a Porrera”, que tendrá lugar el próximo viernes día 1 de mayo, a las 20 horas, en el restaurante “Lo Teatret” (con cena incluida, servida por el mismo restaurante). 16 de las 18 bodegas pondrán a disposición de los asistentes las mejores cariñenas e intentarán demostrar que una variedad, tradicionalmente considerada como productora de vinos vulgares, ha sido capaz de enraizarse a la perfección y adaptarse a la llicorella prioratina. Escasa producción, mimo vinificador para una uva que puede trasladar a la copa el carácter del terruño como cualquier otra variedad considerada más "noble". Yo estaré, y creo que me van a convencer...

14 abril, 2009

Salón de vinos naturales


No estuvieron todos los que son, pero todos los que estuvieron, sí eran. Me refiero al Salón de los Vinos Naturales, que tuvo lugar el pasado 29 de marzo en el Convent de Sant Agustí, de Barcelona, y a sus participantes. Una amplísima participación de las bodegas Productoras de Vinos Naturales (de Catalunya, Andalucía, Castilla y Utiel-Requena) y una seleccionada muestra de bodegas francesas de la Borgoña, del Loire, del Languedoc-Roussillon sobre todo. Ambiente especial para una convocatoria esperada: la que nos permitía poner ante nuestras narices y paladares el concepto de "vino natural" de una forma amplia y con muchas botellas para comparar. Comentado, discutido y contrastado, sin un ámbito legal que lo ampare o defina, el vino, hay que decirlo, siempre es natural. Pero (y eso lo desarrollaré en un artículo que saldrá en un periódico el 23 de abril próximo), creo que los hay que son más naturales que otros. ¿En qué consiste esa mayor naturalidad, por así decir? Cada cual tiene que encontrar su aproximación y dar sus respuestas. El Salón fue una gran oportunidad para encontrarlas. Yo lo hice y me quedé con algunas coplas, con algunas bodegas, con algunas uvas y con algunos sabores: hoy no es día de publicar un "cuaderno de compras". Algunos apuntes generales saltan, también, casi a la vista: la gente cultiva y vinifica con la menor intervención posible (ésa es una expresión recurrente) pero cada cual interpreta eso a su manera...; los consumidores están mostrando un gran interés por todo lo que lleve una etiqueta, una identificación "natural", "orgánico", "biodinámico": aunque sepamos, porque hay empresas que certifican (con manuales de uso que son públicos) qué significa lo segundo y lo tercero, sobre lo primero se buscan consensos. Y en general, el público no está para nada informado. Puede que tampoco lo interese: vi mucha gente probando, disfrutando, haciendo preguntas pero no a un nivel técnico, sino de consumidor diario, ávido de novedades. Creo que ésa, más que destacar a una u otra bodega ahora, fue la mejor noticia del pasado domingo 29 de marzo.

POSTSCRIPTVM. Blancos y burbujas. Tal y como le dije a Sibaritastur, finalmente me decido a poner algunos comentarios sobre vinos probados en el Salón. Creo que a lo largo de cinco horas, lo probé casi todo pero no escribo esto para proponer un resumen sistemático ni para hacer valoraciones de qué me gustó más o menos. Es mi lista de la compra de los vinos probados a día 29 marzo de 2009. Hice primero todos los blancos, alterné con burbujas (también para descansar mi, a ratos, maltrecho paladar y encías) y terminé por los tintos. Éste es, pues, más o menos mi orden y éstas son mis notas, tomadas a pie de botella, sin documentación posterior ni nada que se le parezca. Léon Barral, blanco 2007: me gusta mucho el contraste entre los terpenos y su amplitud en nariz y la sequedad en boca. Samuel Cano, El patio, Airén 2007: sutil en boca, sabor a lía, mieles y amplitud, hilo fino en boca, casi manzana, graso a ratos, con un punto herbáceo. Castisol, sauvignon blanc 2008: una de mis sorpresas de la sesión. No lo había probado nunca. Fermentado en barrica y con las lías merodeando, bastante alcohol que todavía pesa un poco, pero me gusta mucho su nariz, es muy frutal y tiene gran volumen en boca. Creo que evolucionará muy bien en dos años. De Barranco Oscuro lo pruebo todo, como siempre, pero me llama la atención en especial su Tres Uves 2006. Vigiriega, vermentino y viognier fermentados en barrica. Es un vino denso, poderoso, flores blancas, tomillo y membrillo. Me sorprenden de nuevo y me gustan mucho. Por lo demás, sigo pensando que el Cauzón de Ramón Saavedra es uno de los grandes blancos naturales españoles que he probado en los dos últimos años. De las burbujas, me atrae mucho más que en ocasiones anteriores, el espumoso de vigiriega de Barranco Oscuro, que se centra en el frescor y en los cítricos; compraría por cajas el Clair de Bulles clairette de Émile Heredia (Domaine de Montrieux), que me impresiona en boca por su amabilidad; el You are so bubbly 2007 de Nathalie y Christian Chaussard y el Pétillant rouge del Domaine Le Briseau. Todas estos vinos me hacen presagiar largas y placenteras tardes de calor urbano...Ya sabéis que estos vinos se pueden comprar en L'Ànima del vi. Para una segunda entrega, espero que el viernes, quedan los tintos.

12 abril, 2009

Domingo de Resurrección: moscatel viejísimo


No salió la cosa como esperaba, la verdad. Quien lee este cuaderno sabe que digo lo que siento, huelo y pruebo, para bien y para mal. El moscatel viejísimo que me pasó Chano Aragón salió con un deje de hierbas medicinales poco franco, muy alcohólico y bastante quinado. Tengo que volver a probarlo de otra botella. Si quiero "resurrección", pienso, recurro a otro moscatel, también de la mejor tradición vinícola del Marco de Jerez. Puede que el moscatel, dentro de los vinos del Marco, sea el que menos se identifique con esta tierra, donde la palomino fino y la pedro ximénez reinan sin discreción. Pero uno tiene una flaca por la moscatel, sea de donde sea, y ese procedimiento de la uva moscatel "asoleá", con ese mosto tan concentrado en azúcares y, al mismo, con una acidez notable, produce vinos importantes, vinos muy viejos, sí, pero frescos al mismo tiempo. El mejor de ellos, hasta lo que llevo hoy probado, es el moscatel Toneles, de Valdespino. De él escribí: "ese color cercano a la pez con puntas yodadas tiñe la copa de noche cuando rompe en madrugada...se le unen aromas de chocolate amargo con dejes de vainilla, cafés torrefactos, sabroso tabaco maduro y compota de frutos negros." Mi último trago salió más fresco y vital que nunca, más cítrico y anaranjado, casi como si ese moscatel que fue, esa rosa, ese azahar, se hubieran apoderado para siempre de la solera casi centenaria. Si resucito algún día, quiero que mi primera copa sea venenciada directamente del tonel, en la bodega de Valdespino, en Jerez de la Frontera. Qué menos si uno llega a eso...

Esta foto de Domingo de Resurrección está hecha en Cabra (Córdoba) por Javier Fernández.

11 abril, 2009

Sábado de Gloria: palo cortado


O acabamos como los de la foto (me voy de Andalucía y paso por México DF) o resucitamos. A la espera de lo segundo, lo verosímil es acabar en lo primero. Así que mientras estamos esperando, en este sábado destemplado, la resurrección de la carne, echémosle un palo cortado al asunto. Nadie pide ya un palo cortado, se quejan los entendidos. Y llevan razón: no son fáciles de entender porque proceden de un cruce de caminos. Son vinos finos que nacen con un encabezado a 15% y el horizonte del velo en flor. Cuando termina la sobretabla, el sabio catador determinará si su futuro acaba en palo cortado. Entonces, el vino se vuelve a encabezar por encima de 17% y se lleva a la crianza oxidativa. A mí un buen palo cortado me deja sin aliento. Es un vino, dentro de los del Marco, único: trazas de viejo amontillado, color de la miel de romero, aires de dulce de leche, puntas casi cítricas, avellanas muy tostadas, vainilla y cola, madera y toffee, corpulento y bastante graso en boca. Pongamos por caso que un gran palo cortado se tiene que tomar solo, para empezar, y en mi experiencia, no hace falta abrirlo muchas horas antes para empezar a vislumbrar su poderío. Es un vino ideal, por ejemplo, para tomar con un manchego curado, con un pecorino sardo y con los mejores frutos secos que tengáis a mano. Con un palo cortado de los de verdad, yo me quedo en el purgatorio para siempre jamás, vamos que no me mueven...

La foto de los esqueletos danzantes en México DF, a la espera de la hoguera (¿eterna?) des de zocalo2010.

10 abril, 2009

Viernes santo: oloroso muy viejo


El oloroso muy viejo de los hermanos Aragón (su marca comercial es Tío Alejandro) es un vino complejo, que conviene abrir horas antes de empezar a tomarlo, servido sobre los 14ºC. Vino muy oscuro, casi impenetrable, de larguísima crianza, es de color caoba muy tostada, aunque muestra el recuerdo de un lejano ribete entre yodo y verde. Conviene que respire el vino, es muy concentrado y serio, adecuado a qué dudar para las meditaciones trascendentes de un Viernes Santo. Cuero viejo y hierbas medicinales, largas tardes de invierno pegando cromos en los álbumes. Cola. Clorídrico que necesita de horas y horas, días y meses. Lo abrí ayer pero este tipo de vinos necesita un lento acomodo a su nueva vida, en botella destapada. Conserva todavía cierto acero en boca. Es extraordinariamente largo y poderoso, lento y parsimonioso. Un vino para tomar, ¿con qué? Podríamos ponerle una gran chacina, se me ocurre que una cecina le viene al pelo. Yo lo tomé solo y lo pagué, claro, con largas horas de trascendente meditación. Ya sabéis: qué hago, de dónde vengo, adónde voy...Viernes Santo en la ciudad, bufff...

Foto: contraluz del Cristo de la Expiación, Úbeda, por guervos.

07 abril, 2009

Dos Tierras 2007 y L'Aquila

"IGT Sicilia. Nero d'avola y tempranillo. 13,5%. Color de la picota casi madura, ribete viola, cuerpo medio. Extraordinario, casi chocante, perfume a primer golpe de nariz. Perfume de compota de mora. Tarta de cereza. Gran maloláctica. Aire de vainilla y dulce tanino de la madera. Impresiona a 15ºC, algo fresco, apabulla su redondez. Pimienta roja. Crianza justa, delicada. Fragante en nariz tanto como en posgusto. Cereza madura. Ciruela pasa. Agil en boca. Muy placentero con un risotto de setas variadas. Badalucco y De la Iglesia García, Beatriz (¡qué bello nombre!) y Pierpaolo. Me gusta mucho esta historia. Llamadme romántico o tonto, pero las historias de amor que acaban con un buen vino encima de la mesa me encantan. Por supuesto, me pierde Sicilia."

Esto lo escribía ayer en mi cuaderno de notas, tras haber abierto y disfrutado como monje pecador de este buenísimo vino siciliano. La tierra ha temblado, no en Sicilia, donde suele, sí en los Abruzzi, L'Aquila se ha convertido en una ciudad fantasma. Más de 200 muertos a apenas 100 km de Roma. Mis amigos tiemblan y me escriben. No quiero mostrar imágenes: baste con el sismógrafo. La tierra ha temblado de nuevo y a mí me ha parecido que el mejor homenaje a quienes han muerto era dedicarles (lloro mientras escribo esto, ahora mismo) las últimas gotas de esta bonita historia de amor de Beatriz y Pierpaolo, convertida en un vino inverosímil (¡nero d'avola y tempranillo!), diría único. Dos tierras (Sicilia y la Rioja, aunque Bea es sevillana), unidas por el amor al vino y por la pasión de sacar adelante una pequeña bodega entre gigantes productores. Odiseo pudo con Polifemo. ¡Vosotros también podréis! Libaciones para los muertos, eso es lo que hacemos los que no sabemos rezar. No se me ha ocurrido cosa mejor que dedicarles esta nota sobre el flamante Dos Tierras 2007.

PS. Otra de aquellas historias que la vida me regala: Pierpaolo y Beatriz me escribieron hace meses, para contarme su historia. Yo me resigné a no poder probar su botella porque era inaccesible en España. Y hace apenas tres semanas, los amigos de la Enoteca d'Italia se presentan con una, ¡sin habernos dicho nada! Ahora llevan ellos el vino en España: no se me ocurren mejores manos.

05 abril, 2009

Semana Santa: mis "pasos"

Es duro, para quien ama Andalucía, su cielo, su luz, sus gentes, sus vinos y sus comidas, pasar la Semana Santa a más de 1000 km...es duro pero conviene aceptar lo que el destino te va ofreciendo, adaptarte y, en la medida de las habilidades de cada cual, escabullirte. Eso voy a hacer yo estos días, gracias a la generosidad de los hermanos Aragón (Bodega Sanatorio, en Chiclana de la Frontera). Justo hace un año nos iba comentando Chano sus vinos, en muestras que, después, generoso, me mandaría a casa. Han dormido el sueño de los justos durante un año entero y ahora las voy a sacar a pasear. Los vinos de los Aragón, de la Bodega Sanatorio, van a ser nuestra "medicina" para superar la nostalgia del alejamiento, se van a convertir (con el debido respeto), en mis "pasos" de esta semana santa que tendrá que ser barcelonesa a la fuerza, aunque en alma siga siendo andaluza: si la penicilina cura las enfermedades, el jerez resucita a los muertos (A. Fleming, citado en la web del Consejo Regulador de Jerez). Así pues, en este Domingo de Ramos algo disgustado en la ciudad (nubes bajas no permiten que el sol brille rotundo), he abierto una botella de amontillado de los hermanos Aragón. Ellos lo comercializan con el nombre de El Neto, aunque mi copa procede de una muestra de Chano, de una botella sin etiqueta comercial. El origen es el mismo, por supuesto.

Los vinos de Chiclana de la Frontera no pertenecen a la zona de crianza y expedición de los vinos de Jerez (reservada para quienes tienen bodega en los municipios de Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda y el Puerto de Santa María), pero sí a la de producción del Marco. Sus uvas base son las mismas, su sistema de crianza y envejecimiento, también (anque en lo que conozco, con menos criaderas), pero la orientación hacia el mar, la recepción de la brisa y la composición del suelo y la vegetación colindante, dan resultados propios. Sé que me estoy metiendo en camisa de once varas, pero cualquier persona entrenada en los vinos de los distintos municipios del Marco sabe qué diferencias hay entre un fino, una manzanilla y un fino chiclanero. Y de aquí, para arriba, claro. Pero haberlas, haylas.

Así pues, me dispongo a preparar estos días, hoy, Domingo de ramos, con un buen tiento del amontillado de Bodega Sanatotorio. Y en los días que toque, saldrán a hacer su paseo un oloroso viejísimo (Viernes Santo), un palo cortado (Sábado de Gloria) y un moscatel viejísimo (Domingo de Resurrección). Lo de las pijotas, acedías y ortiguillas sí que no sé cómo lo voy a resolver, pero por ahora, ahí va este amontillado, de solera de edad indeterminada, pero de muchos años también: color de la miel de castaño, con trasunto yodado y algún reflejo verdoso. Transparencia, trasluz, aroma de la salina bajo el sol. Almendra salada. Brisa y algo de frescor. Cola de carpintero y madera vieja. Acero y punzón, en nariz y en boca. Plenitud, gran largueza en boca. Flor poderosa en el posgusto. Con tiempo en copa y más temperatura se vuelve más amable, casi dulce, pierde acero para mudar al dulce de leche y al toffee. Si estuviera en Jerusalén, me echaba a la calle, vamos.

02 abril, 2009

Brunus Rosé 2008


DO Montsant, monovarietal de garnacha de cepas que promedian veinte años, éste es el rosado soñado por una bodega que está convirtiendo en referencia todo lo que hace: Portal del Montsant. Arribas y Rofes trabajan bien, con sensibilidad, saben qué hacer con unos suelos pobres, entre graníticos y calcáreos, arcilla y un ph para el vino muy medido y justo (3,2) para lo que tiene que ser un rosado que no ofrece concesiones a la fábrica de las golosinas. 12,5% de alcohol, tras un verano cálido y seco con lluvias que trajeron una uva sin estrés y en perfecto estado. Se diría que se encontró para este 2008 cuanto buscaban sus hacedores: frescor contenido, humedad y entidad, caracter vinoso y seriedad para un rosado que, en este momento, anda todavía dando sus primeros, tímidos, pasos. Maceración pelicular en frío, prensado suave, delicado, larga fermentación a baja temperatura: color muy atractivo, vivísimo, de grosella roja madura con un recuerdo azulado del arándano en envero. Exuberancia para los ojos, frutalidad desbordada para el olfato: ternura casi de la grosella roja, cereza madura, carbónico más a la vista que en nariz o en boca. Vinosidad sin concesiones. Será redondo y es ya muy largo. Con un par de meses más de botella y un servicio sobre los 10-11ºC, este 2008 será un gran rosado, un rosado reivindicador de la seriedad y rigor que pueden tener este tipo de vinos en el Montsant o en el vecino Priorat (¡la bodega está en Marçà!). Mientras llega ese momento, yo sigo disfrutando como goliardo de lo que queda de la añada 2007 (la primera) de este Brunus Rosé: con más contención en boca y en nariz y con un deje muy agradable de carbónico todavía, el 2007 (sobre los 8 euros), se ha convertido en una gran compañía para esta primavera de 2009.