03 junio, 2009

A vivir


Hoy está siendo domingo. No me gustan los domingos: poca libertad, mucha obligación. Largas tardes... Cierta rutina familiar. Hoy le he dado unas notas a mi domingo. Paseo por el barrio de Gràcia, apacible, bondadoso, siempre abierto. Plazas soleadas, árboles generosos. Plaça de la Virreina. Música africana en el aire. Bar que homenajea a Mario Benedetti. Poesía en las paredes. Aire fresco de un octogenario que se comprometió con la vida. A vivir.

Quisiera conocerme y conocerte
y calmar esta sed entre tus labios
olvidarme de todos los resabios
y jugar sin el miedo de perderte

no es cosa de aceptar la mala suerte
y llenar el vacío con agravios
lo mejor es quedarse con los sabios
lo más lejos posible de la muerte

no está de más un poco de lujuria
para alegrar las tardes de la siesta
y desarmar la próxima penuria

con tus señas de azar o con las mías
el amor tiene siempre algo de fiesta
a vivir a vivir que son dos días.

Benedetti me inspira. Llego a casa y el periódico me regala con tres nuevos relatos de cronopios y famas de otro amado, Julio Cortázar. Está subiendo el nivel de mi domingo. ¿Agradable comida familiar? ¡Sí! Sabrosa ensalada de judía verde al dente, muy verde, con tomate cherry y orégano de Béjar. Decido echarme a ese monte y terminar en gloria. Recurro a lo que es un secreto a voces entre los que saben de Champagne: Bouzy, quizás la mejor pinot noir de la zona (de donde salen grandes vinos tranquilos) y un vigneron que se está dejando querer cada vez más. Benoît Lahaye. Le damos un buen repaso gracias a mi ángel custodio particular en estos temas: Julien. El Brut Essentiel (Bouzy es Grand Cru), 90% pinot noir, 10% chardonnay, muestra grandes maneras pero su degüelle (20.12.08) pide algo más de reposo en botella. Brioche, fina autolisis, manzana madura, vivo en nariz y en boca. Al tiempo. El que me desborda, literalmente, es el Rosé de Macération, 100% pinot noir embotellado en abril de 2006 y degollado el 28.07.08. Con un mínimo dosaje (5 g/l), este champagne se hace con una maceración corta de la pinot noir y largos meses de contacto del vino con sus lías. Impresiona su madurez actual, su finura, pura seda en el paladar, leve hinojo, cobre y cereza, absoluta integración de la burbuja, delicada. Su punto mejor está en el trago y en el posgusto. Es un champagne directamente esférico. Peligroso por adictivo. Sus 24 euros me suenan a pura bendición y me hacen pensar que mis maestros de buen vivir, Benedetti y Cortázar, andan hoy al acecho, guiñándome el ojo de su aprobación, cómplices junto a mí de esta bendita tarde de domingo.

PS. He tenido la suerte de que Marcelo Isarrualde leyera esta nota. Él, fotógrafo, tuvo la suerte de conocer y fotografiar a Benedetti en su casa. Me pasa algunas fotos, que agradezco de corazón, y publico una de ellas. Creo que el post gana mucho con la firma de Marcelo.

12 comentarios:

Olaf dijo...

Suena interesante ese rosé de Macération, y realmente apetecible en estas fechas, sobretodo a precios asequibles.
Saludos

Olaf

J. Gómez Pallarès dijo...

Para lo que es el mercado de los rosés de calidad, creo que es un precio fantástico, amigo mío. No sé cómo llegará esto al limes del imperio, en el que ahora vives, pero...
Saludos y gracias por la corrección!
Joan

Juan Luis dijo...

Joan, el enlace de Julien está roto.

Saludos

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias, Juan Luis, arreglado.
Saludos,
Joan

el pingue dijo...

Grandísimo post, Joan. Sólo eso.

J. Gómez Pallarès dijo...

Con los años uno aprende a valorar de dónde vienen los comentarios. El tuyo vale mucho.
Un abrazo,
Joan

Anónimo dijo...

Como hija de Gracia, nací en la Clínica de Sta Madrona, me crié en la Plaza del Sol, y en la Calle Virtud, fuí a las Carmelitas misioneras de la calle Montseny 13 años de mi vida...
Gracia tiene un no se que, aunque ahora huela demasiado a orines en las esquinas...y haya demasiado ruido en la Plaza del Sol los festivos por la noche.
Mis recuerdos de niñez son recuerdos de plazas en mi barrio, de tizas manchando los suelos de esas plazas con fantásticos debujos, de saltos y besos furtivos en los bancos de Gracia, y de cabalgatas en San Medí.
Cada vez pero, me gusta menos la Gracia que ya casi no queda de mi niñez.
A mi Gracia, casi me entriztece, procuro no ir demasiado, y eso que vive media familia. Pero me entriztece.
Dominic

Anónimo dijo...

Hola Joan, una entrada de blog molt i molt entranyable, et felicito. Prop de la Virreina, acostumo a aturar-me a pendre una copa de vi a la viblioteca, un petit oasis en mig d'una zona tant cerveçera.
Salutacions.

Daniel

J. Gómez Pallarès dijo...

Amablemente discrepo, Dominic. Yo no he nacido en Gràcia, pero he vivido en el barrio muchos años y es cierto que ha sufrido una gran transformación y que en ciertas zonas y en ciertas épocas del año, hedores y ruidos hacen al barrio insoportable. Pero ha ganado mucho en otras cosas: en culturas en convivencia con las de toda la vida, en espacio robado a los coches y ganado para la ciudadanía que va a pie, en instalaciones y servicios, y mucho más...A mí me sigue gustando y en muchos momentos, sigo sintiendo como la Gràcia de toda la vida palpita con nuevos habitantes de otras culturas, con savia nueva. A mí la Gràcia de hoy no me entristece, me da vidilla y me hace sonreir, eso sí, no a todas horas!
Salut,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Moltes gràcies, Daniel. En efecte, hi ha una Gràcia cervesera, que no critico, però hi ha una Gràcia que ha guanyat i molt en vins: en els darrers anys, a més de comerços de referència (no donaré noms, però a la Travesserà de Gràcia o a la Plaça Joanic els trobareu), hi ha grans representacions de vins italians, de vins francesos, de vins naturals de Catalunya i les espanyes...Gràcia, també, ha guanyat un munt en restaurants de totes les parts del món i a vegades penso que sense moure'm del barri, es podria donar la volta al món, gastronòmicament parlant.
Salut,
Joan

Anónimo dijo...

Joan,
perdóname pero quiero lanzar una provocación:
GRÀCIA IS NOT BARCELONA!
En lo bueno y en lo malo, claro.

Fins aviat,

Thomas

J. Gómez Pallarès dijo...

El programa se me ha comido la respuesta...te decía, querido Thomas, que más que una provocación, es la constatación de una realidad: Gràcia tiene sus propias fronteras, antes eran físicas también, ahora se encuentran en otras partes más intangibles, pero existen. Y muchos de sus ciudadanos se cuidan de cuidarlas. Exactamente como pasa con otras partes de la, ahora, ciudad de Barcelona.
Salut!
Joan

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