03 mayo, 2009

Donnafugata Ben Ryé 2006


La isla de Pantelleria ha sido y es tristemente famosa: lugar de horroroso destierro en la Antigüedad, es hoy puerto de desembarco forzoso de gente africana en busca de un mundo mejor...Pertenece a la provincia siciliana de Trapani pero está más cerca de la Sidi Bou Saïd tunecina que de la isla grande. Es Mediterráneo en pura esencia: tierra volcánica, verde y áspera a la vez, según la costa, sol, Venus a raudales, sal, agua de mar, puro cristal. Me apetece tomármela de vez en cuando en una copa y para eso no hay como un vino de pasas de la isla (DOC Passito di Pantelleria). La moscatel de Alejandría se llama también zibibbo en Italia y no sería descabellado que la palabra proceda del áraba "zabib", que significa "uva pasa". En efecto, en la isla la moscatel se recoge a mediados de agosto (¡no toda, ahí está el truco, sólo la cantidad a pasificar!), se preparan estas enormes extensiones de cañizo y la uva pasifica al sol durante 20-30 días.


En septiembre, se recoge el resto de la uva y, fresca, se prensa según el procedimiento habitual. El mosto de la uva pasa y el de la uva recién vendimiada se unen y, tras convertirse en vino (sobre 14,5% de alcohol), pasa a tinas de madera durante cuatro meses. Otros seis de botella (en el caso de este Ben Ryé 2006) y el vino ya está listo para el comercio. A mí me apetece tomarlo no muy frío, sobre los 12-13ºC. Ahí muestra todo su potencial el passito di Pantelleria, entre el mejor frescor de la moscatel vinificada en seco y la enorme sapidez y concentración de la pasa. Le define, en mi opinión, el sirope de naranja. Ése es su color, sin duda, y ése es uno de sus rasgos: frescor de la piel de la naranja rallada, concentración de la amable naranja en azúcar. Los frutos secos, nueces y avellanas, también están en ese "paisaje", como el pan de higos, el aroma de las uvas pasas de nuestro mar y un leve recuerdo de hierbas (orégano) y orejones de albaricoque. Es un vino denso, lento, de beber pausado y largo retorno. Por supuesto, se puede tomar solo a cualquier hora, pero unos postres con chocolate y harina le sientan muy bien: nosotros lo tomamos con una "cristina" (la mona clásica catalana, con sus huevos duros y de chocolate) y estuvo el vino a gran altura. Lo compré por 28 euros en Milesim (en internet, servicio rápido y muy eficaz), botella pequeña, gran placer.

La foto de los cañizos de Pantelleria es de Claudio Cammarata. La de la botella es de la bodega (by Donnafugata).

6 comentarios:

SIBARITASTUR dijo...

yo probé uno de esa zona, Passito Di Pantelleria Sangue D´Oro Carole Bouquet que me gustó bastante.

J. Gómez Pallarès dijo...

Buenas, S., yo también he probado el vino al que prestó nombre y dineros Carole Bouquet y aunque no me atrevería a puntuar, creo que éste va algo por delante. Por lo menos, me gustó bastante más.
Saludos,
Joan

Bentley dijo...

Joan, A mi me gustan bastante los Moscateles. Me cuesta decirte cual me gusta más.
Pero creo que los mejores están en Setúbal y Pantelleria. O por lo menos los más famosos.
Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Bentley, a mí los moscateles me vuelven loco y no sabría proponer un ranquin, la verdad. Una de mis etiquetas (Momentos Theise) intenta describir alguno de mis encuentros más intensos con esta variedad. Confieso que los que más me han gustado en los últimos tiempos, digamos último año, están más bien en la Axarquía (Ariyanas, Ordóñez) y en el Palatinado (Basserman-Jordan), pero confieso que suelo disfrutar siempre con ellos!
Joan

Anónimo dijo...

Salvatore Murana es también un buen embajador de la "desafortunada" isla.
Aunque últimamente se ve muy comercial en Italia, al principio fue todo un descubrimiento!
Hace tres o cuatro años, en Turín, me dieron a probar un Passito de una bodega indigena muy pequeña y de la cual no recuerdo ahora el nombre: ¡que bueno que estaba!
A ver si me animo y busco la tarjeta...
Esta isla parece muy pequeña, pero en ella caben varias realidades: las bodegas de la isla principal que compran o asesoran viñedos y los pequeños agricultores que embotellan por si mismos.
Distintos estilos para disfrutar!

Un abrazo,
Thomas

J. Gómez Pallarès dijo...

En mi última estancia en Roma probé uno de los vinos de Salvatore Murana, Khama, y la verdad es que están a la altura de lo mejor que he probado en passiti. Lo que me pasa últimamente es que todavía disfruto más el frescor adicional que la alta montaña o las latitudes más altas dan a la maduración de la fruta y a los azúcares de la moscatel.
Esto que dices, Thomas, del pequeño productor que embotella para sí mismo me recuerda mucho alguna cosa alucinante que probé en Gran Canaria: vinos con un poco de azícar residual y un carbónico de la fermentación alucinantes de los que no podía ni hablar porque ni etiqueta tenían...
Lo que tú dices: esta uva, la moscatel, y sus variedades y vinificaciones, da para muchos estilos y en la isla mismo, que como siempre, es más grande de lo que parece en el mapa,. también hay varios estilos.
Un abrazo,
Joan

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