26 abril, 2009

Inopia


3 de abril de 2009, noche desapacible en Barcelona, largo paseo hasta llegar al bar Inopia. Entrada protegida por un portero tocado con gorra a lo Charlot, "The Kid", y una barrera tipo cola de aeropuerto. Pregunta: ¿hay para mucho? Respuesta: "no se sabe nunca". Una sola mesa y el resto que se articula en barra, mesas altas y tablas adosadas a la pared. Segunda pregunta, inocente (era mi debú en el local): ¿se puede reservar mesa? Respuesta (después descubrí que nada inocente): "sólo la mesa grande, entrando a mano derecha". Ingresamos en la "lista de pacientes" (todo parece muy simpático, nombre, yeso y pizarra, y bien organizado) y, eso, esperamos pacientes pensando que estamos en buenas manos. Va saliendo gente, mucha más de la que entra. De vez en cuando, llegan personas, evidentemente conocidas del portero, a quienes franquea de inmediato la barrera al tiempo que larga un (repetido no menos de cinco veces en una hora de espera) "pasad, pasad, que ya os están esperando dentro". Y los que, pacientes, no tenemos quien nos "espere dentro", avanzamos en la lista de la pizarra con una rapidez inversamente proporcional a la cantidad de gente que sale del local y a la amistad que nos une con el portero.

Por fin conseguimos entrar: un rincón de tabla pegado a la pared y un solo taburete para dos (después, a la media hora, mejoramos y seguimos con un solo taburete, pero ya en la barra pricipal). Me fijo en toda la gente: tengo buena memoria visual y todos los que habían entrado antes que nosotros, cuyo nombre no estaba en la lista de pacientes (a esta altura, me suenan ya, me sueno vamos, a imbécil, no a paciente), no estaban sentados en la única mesa grande y sí, en cambio, repartidos en cómodos espacios en mesillas altas o a lo largo de la barra. Vuelvo a preguntar a la salida al "Kid": ¿así, sólo reserváis la mesa de 10-12 a la entrada? Respuesta: "sí, sí, sólo esa". El tipo coló a no menos de 10 amigos (entre ellos dijo "es que es mi hermano", puede...), conocidos, clientes habituales del local, antes de mover el listado de la pizarra de zopilotes. Mi pensamiento, fugaz, desechado por injusto con quienes trabajan en la cocina, fue "se van a enterar estos de quién soy yo". Es un pensamiento memo, típico de quien piensa que tiene alguna influencia. Yo no tengo ninguna. Tampoco, claro está, la de que me traten con decencia en un lugar masificado y que parece estar muriendo de éxito, como el Inopia. Quienes me leéis, sabéis que digo lo que pienso y escribo sobre lo que me pasa. Local de moda, abarrotado de posadolescentes y adultos con síndrome de Peter Pan (ya sé, es culpa mía: me hago viejo), lleno de ruido, música demasiado alta, mucho olor y humo (la extracción de humos está, sin duda, mal resuelta). Los extranjeros, por lo demás, están convencidos de que es lo más auténtico de Barcelona. Tendrían que hacer un posgrado entre El Vaso de Oro y Quimet i Quimet...

Junto a esto, un puñado de excelentes profesionales al servicio y en la cocina, que sobreviven con dignidad al caos: ensaladilla rusa muy sabrosa; sonsos delicadamente fritos; corazón de alcachofa con huevo poché (aunque las huevas no aportan el contraste salino que debieran); grandes anchoas cantábricas San Filippo, con emulsión de su propio aceite y extraordinario (para mí, lo mejor con la ensaladilla) pincho de cordero, con una maceración y aderezo de la carne que me devolvió directo a la medina de Marrakech. Precios del vino por botellas exagerados (por un Nita 2007 piden 25 euros cuando en tienda se puede comprar por 10-11 euros). Tomé un buen cava rosado de trepat Torelló i Mata, servido en copas que no son de recibo (por mucho que sean obsequio de la misma empresa que hace el cava...): parecían de chupito de cava. He intentado ser objetivo, como siempre: hay muchas cosas del Inopia, empezando por la burda forma de actuar de quien gestiona las "reservas", y siguiendo por el humo, olores y ruido del local, que no me han gustado nada. Tampoco me ha gustado el trato que dan al vino. Me han encantado, en cambio, algunas de las cosas que he comido y la actitud y diligencia de quienes cocinan y preparan las cosas en la barra. Salió por 46 euros, con propina (dos personas). Ya lo conozco y no volveré.

La foto es de Tapear y comer.

48 comentarios:

encantadisimo dijo...

Estuve en Inopia hará un año. Tenía reserva en la mesa, con comodidad y sin problemas de acceso aunque, desde allí, sí que me pareció observar cierto tono selectivo en la entrada. Coincido contigo en todo lo demás: comida muy buena, vinos caros, olores y un ruido espantoso (casi el peor que recuerdo en un restaurante o bar, una caña). Recuerdo con mucho agrado el menú degustación (única opción en la mesa) y probablemente pueda superar casi todos sus inconvenientes (con reserva en la mesa se está bastante cómodo y la cerveza de allí, como alternativa al vino, es realmente buena) pero ese estruendo decibélico es lo que, de momento, me quita las ganas de volver.

CarlosGonzalez dijo...

Percibo cierto cabreo, Joan. ¿no?...Hace un par de días me hablaron del Vaso de Oro, qué tal es en comparación de estar en la Inopia?
Salut

el pingue dijo...

Pues tenía la inteción de ir en un futuro viaje a Barcelona.......... A ver, a ver.

José Luis Giménez dijo...

Hace 17 años que tenía 17 años. Ciertamente no estoy en edad de volver a hacer cola para entrar en local alguno, ni para ser seleccionado o dejado de seleccionar en virtud de lo albo de mis calcetines. ¡Que ya peino canas!

Saludos,

Jose

Herr Direktor dijo...

Joan,

la maceración que te llevó a Marrakeich puede ser que sea el famoso Ras el Hanout http://es.wikipedia.org/wiki/Ras_el_hanout ??? Lo probé como plato aperitivo en www.elpuntgastronomic.com hará cosa ya de 10 años y me cautivó!


Jose, yo lo de las colas intento que sólo sean en hospitales...lo digo por mi edad, que casi puedo parafrasear la canción de Serrat "ara fà vint anys que tinc 20 anys" (ahora hace 20 años que tengo 20 años). ;-)

Por cierto si a alguien le interesa tomar Salón '96 creo que aún lo tienen al "módico" precio de 230 eur :-P

Herr Direktor dijo...

Carlos,

el Vaso de Oro es un referente pero las facturas (si te confías un poco) suelen hacer honor a su nombre!

Pídete un especial que creo no suelen ofrecer normalmente: pincho de ternera, foie y huevo frito, de megarechupete! y no dudes en beber cerveza de la casa (a mí me gusta una "blend" que es 50% suave y 50% fuerte)

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, E., si tenías reserva en la mesa, o la ocupaste por entero con algún grupo de amigos o te sentaste en plan Chartier de París, locanda varias en Italia, Weinstübe en Alemania, etc., es decir compartiendo mesa con desconocidos. Si permiten esto segundo, que no sé, me parece bien: hay que saberlo pero suele ser una forma de que te pasen cosas curiosas y de que acabes conociendo gente. Si ese sistema funciona aquí, me parece bien. Lo que pasó en la barra principal y en las pegadas a la pared es que la gente daba la espalda a la gente a la que no conocía: aquí este sistema no está bien metabolizado...
La cerveza estaba sabrosa: empezamos con unas cañas que con la ensaladilla supieron muy bien, aunque me falta criterio (no es broma, conste, ni hay retintín aquí) para decidir si estaba realmente bien tirada o qué. De cerveza embotella,a como bien sabes, a veces opino. Sobre la de presión, no puedo opinar demasiado.
A nivel de disfrute de la comida lo peor, para mí, superada la fase de desconcierto por la cara dura de quien repartía sitios, es la extracción de humos y el ruido ambiente.
Lo mejor, las ganas que se ponen en el servicio y en la barra y cocina.

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Carlos, en efecto salí realmente enfadado porque, en saliendo, volví a preguntarle al joven de los asientos: "así, sólo se puede reservar la mesa grande?", y volvió a contestar que "sí".
Varios de los que estaban "siendo esperados dentro" y pasaron con total desparpajo ante nuestros ojos y piernas cansados estaban solos en el interior y, por lo tanto, nadie les había estado esperando dentro. A no ser que se tratara de Godot, claro...
En fin...ya sabes que no me dejo ofuscar. He escrito lo que viví y por qué sentí lo que describo. Como bien aconsejó alguien (el mismo E., Herr también, con Quimet i Quimet), mejor es que te pille el hambre a primera hora porque a partir de las 8,45 pm, esto es lo que hay.
El vaso de oro es uno de los clásicos de la ciudad. Aquí no hay reservas ni historias ni imposturas de "postneomoderna" taberna. Es una taberna de la parte interior de la Barceloneta, que huele como huele y que tiene también ruido, pero no es el de la música mezclado con el de las personas, sólo el de las personas.
Alguno de los que ha pasado por aquí hoy lo conoce muy bien y yo también voy de vez en cuando.
Sus tapas son clásicas, casi casposas, pero esas bravas y ese solomillo con foie están de muerte. Quienes amamos el vino tampoco estamos muy cómodos allí: el olor a tabaco es tremendo y el vino no es muy bien tratado. Los camareros en la barra te tratan como les da la gana, sobre todo si huelen el tufo de turista o visitante en trabajo de campo antropológico.
Para describirlo en pocas palabras: es el bar prototipo del Biscuter de Carvalho (MVM), una Barcelona que se está muriendo con mucha rapidez.
Hay que ir y conocerlo, sin duda, pero sabiendo bien dónde vas. Barceloneta interior (no costera, vamos) en estado puro.
Salut!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Por supuesto, tienes que ir, Roberto. Además, igual pillas a algún colega con los que pasaste horas de trabajo.
Hay que separar, por lo menos eso he intentado yo, la parte logística del asunto de la de la cocina y viandas.
Si atiendes sólo a lo segundo, acabas disfrutando. Si te perturba lo primero, te puedes amargar un poco. Que es lo que me pasó a mí.
Un abrazo,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola. Jose! Hace 17 años tenía 17 años también pero hacía ya 14 que daba vueltas por esta parte del espejo...
Por supuesto, no peino casi otra cosa que no sea mi alopecia pero soy capaz de aguantar ciertas colas. Más que en España, lo he hecho viajando por ahí: lo único que pido, si me meto en una de ellas, es que me traten con equidad y que quien está delante, pase primero y quien detrás, después. Si me hacen la pirula, entonces sí me sale la edad, el cabreo y etc. Eso me pasó en Inopia, ya se lee.
Lo más "cojonudo" de esa fina ironía es que, como apunta Herr, al listado pizarroso le llaman "de pacientes". Osea que sí, que se trata, en teoría, de las personas que tenemos la capacidad de esperar, pero acabamos siendo las que tuvimos capacidad de sufrir...
No digo más.

J. Gómez Pallarès dijo...

Buenas, Herr! No sé cómo maceraron la carne para el pincho, la verdad, pero se parecía, aunque no mucho, a la mezcla de Ras el Hanout. Yo la tengo en casa porque la venden en varios lugares, por supuesto en Túnez y Marruecos, pero también en París y, probablemente, también en Barcelona (aunque no sé donde).
Mi Ras el Hanout es el que preparan para Fauchon y hay que ir con sumo cuidado con él, hasta un límite (bastante bajo) perfuma todo de una forma brutal, superado ese límite, te destroza todo...
En casa más que para couscous (que también hacemos, pero en verano, frío y con otra receta) y tajinés, lo usamos para algún arroz y, sobre todo, para aderezar puré de garbanzos y uno de nuestros platos estrella: alcachofas a la Ras el Hanout. Corazón de alcachofa, con aceite en su interior, unas gotas de limón y al horno a 260ºC. A media cocción, fuera, se rocía el corazón con el jugo y se añade una pizca de Ras el Hanout en su interior. Cuando termina la cocción, es una pura delicia!!!
Este Ras llevam entre otros, comino, alcaravía, nuez moscada, anís estrellado, gengibre, coriandro, hinojo, pimienta, cúrcuma...Se nota que me vuelve loco, ¿eh?
Mi problema es, siempre, ¿qué vino le meto a eso? Estoy casi seguro que el champán que mencionas le iría de maravilla, o cualquier otro, champán o cava, de larga crianza.
Salut,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Esa mezcla de cervezas, que es de Damm creo, y que sale ya así del barril (como si fuera un cruce de AK Damm y de Voll Damm, más o menos), es realmente espléndida.
A la una de la tarde, una caña de esa cerveza y unas buenas bravas, más un paseo por el muelle cercano, DE ESPALDAS a los barcos de los ricos y mirando, en cambio, el mejor perfil de Montjuïc y de la fachada de Barcelona, hummm...
Joan

encantadisimo dijo...

Estuvimos en una mesa grande (éramos cuatro) compartida con otros comensales pero el nivel de intimidad fue bueno ya que en esa zona (al menos el día que estuvimos nosotros) no se tiende al hacinamiento, cosa que no sucedia en la zona de la barra y aledaños donde la congestión y el tumulto eran considerables. Las cervezas que tomamos eran de barril (concretamente Moritz) y estaban muy bien tiradas. También tomamos vino y las copas eran pequeñas (Spiegelau Tasting Wine) pero suficientes para un vino sencillo (Mano a Mano 2005).

Debo hacerte una pequeña corrección respecto a tu comentario sobre el olor a tabaco en El Vaso de Oro: allí no se permite fumar. Sólo faltaría eso con el jaleo que suele haber allí dentro.

J. Gómez Pallarès dijo...

Sí, en efecto, la cerveza que tomé en Inopia era Moritz y estaba muy bien.
Sobre lo del Vaso de oro, mi experiencia es que he estado algunas veces en pleno ajetreo (a partir de las 14,30) y, en efecto, no he visto fumar; mientras que he estado en otras ocasiones, a media tarde (ya sabes que tenemos un común amigo, D., que vive justo enfrente y lo que ahora cuento me pasó un día que habíamos quedado para recoger una cosa yo), he sido atendido para tomar un cortado, cigarrilo en ristre el camarero. En fin, que aunque no esté permitido como bien dices, no me cabe la menor duda de que se fuma porque lo he visto.
Tampoco quiero que se me tome por talibán del asunto, ¿eh? A mí no me gusta el tabaco, cierto, ni lo concibo (yo, otros puede que sí) en mi relación con el vino, pero que cada local haga según le permita la ley. Por cierto, me viene de perillas la mención porque me troncho de risa cad vez que leo que uno de los grandes activos de la Ministra Salgado es la ley del tabaco en la restauración , durante su paso por Sanidad. A Italia tendría que haber viajado la Sra. Ministra para ver cómo lo hicieron de un día para otro.
Y perdón por mear fuera de tiesto.
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Aquí lo tienes, Herr:
http://www.fauchon.com/fr/fr/acheter-en-ligne/epicerie-salee/sels-poivres-et-epices/feu/ras-el-hanout.html#/acheter-en-ligne/epicerie-salee/sels-poivres-et-epices/feu/ras-el-hanout
Aunque cuando lo compré yo (esto dura bastante!!!), iba en tubo de ensayo.
5,8 euros, aunque el billete de avión a La Madeleine va aparte, creo...
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Por cierto, Carlos (y perdón, E., por no decirlo antes pero es que esta semana no he tenido tiempo de ponerme a leer nada en la red: ahora mismo me había puesto...), E. dedica su último reportaje, precisamente, al Vaso de Oro!!!
Ahí va:
http://www.flickr.com/photos/encantadisimo/sets/72157603916955402/
Salut,
Joan

Mike Tommasi dijo...

Hola Joan

tuve la misma impresion en febrero al Inopia. Ruido. Estrecho. Caro.

Mike

Herr Direktor dijo...

Gracias Joan,

en efecto en BCN también lo venden, yo lo consigo a través de mi amigo de El Punt Gastronòmic. Fantástica receta la de las alcachofas, ya me pillas casi a final de temporada de las mismas pero aún se pueden conseguir algunas en condiciones.

Respecto al champagne no dudo que le vaya bien el Salon del '96 a ese pincho de cordero pero no voy a ser yo quien haga la prueba! En fin que yo creo también que con un cava de larga crianza como bien dices puede pasar...no iría a por un Brut Nature por aquello del especiado del Ras el Hanout y que imagino funcionará mejor con un brut. El único recuerdo que tengo era que lo acompañabamos de un champagne, pero vaya, era un NV (Bollinger) y no era expresamente para ello sino para una variada colección de platillos del aperitivo.

Gracias de nuevo por el detalle de la receta de alcachofas.

J. Gómez Pallarès dijo...

No lo comentamos, Mike, creo recordar vaya, pero en efecto, meparece que las buenas horas para un sitio así son las que no coinciden con las de máxima audiencia. Reconozco que no disfruté lo que debía por todo lo comentado y me parece casi injusto en relación con las ganas que se pone a las cosas en la cocina y en el servicio. Creo que se merecen otro tipo de logística.
Saludos, Mike!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Herr, yo me refería al espumoso para las alcachofas, no para el cordero. Hace bien poco, aunque no sé cuando publicaré el post, le puse un Colet Assemblage extra brut de nuestro amigo Sergi Colet a una torta de Valladolid, cuya leche de oveja ha cuajado con flor de cardo!!! Te aseguro que la combinación funcionó!!! Así se he pensado que esas alcachofas a la Ras el Hanout y, por qué no, el cordero necesitan quizás una interpretación de la Champaña más meridional. La del Assemblage creo que le pega.
Salut!
Joan

La Guarda de Navarra dijo...

Despues de tdo lo que pasaste, yo tampoco volvería.
Saludos.

Marc dijo...

Hay trillones de lugares por los que vale la pena hacer cola y pasar algunos apuros de rigor. El Inopia NO es uno de ellos. En los alrededores hay muchas opciones interesantes, desde El Bohèmic, muy cerquita, o la verdadera bomba de la zona: Casa Jacinta. Es otro nivel, de acuerdo, pero todo un descubrimiento sus empanadas. Además, ¿quién dijo que hay que pasar por lugares engolados para ser feliz por un rato? Saludos, M.

J. Gómez Pallarès dijo...

Salve, La Guarda, no volveré, en efecto, a no ser que me pille el hambre dondando por el mercado de sant Antoni y sea una hora en que la lista de pacientes roce el cero absoluto...Quiero distinguir claramente entre lo que comí, en abstracto, y todo lo que rodeó a la comida. De lo primero disfruté sus buenos momentos; de lo segundo, muchísimo menos.
Saludos!
Joan

el pingue dijo...

Joan:
Posiblemente no haya nadie de mi época allí, salvo si está Albert Adrià aunque creo éste no me recordará.
Como tú, yo llevo fatal ver cómo se trata mejor a un cliente que a otro. Cuando soy yo el mejor tratado siento rubor y no me gusta nada. En cualquier caso creo que es inevitable. Por cierto, ¿no tenían quesos? Y una advertencia: cunto más tardes en comerte la torta peor, así que si no la has abierto, el puente del trabajo ya puedes afilar cuchillo.
;P

J. Gómez Pallarès dijo...

Buenos días, Marc, en el Bohèmic he estado ya un par de veces y estoy, ahora mismo, algo dudoso sobre su quehacer. De la primera ocasión salí encantado; de la segunda, con algunas dudas, que resolveré en una tercera visita. Creo que, para su desgracia, Inòpia está "muriendo" de éxito, del éxito de las modas, de que todo el mundo tiene que ir allí, de que todos se tienen que sentir cómodos en esta alternativa neo del bar canalla de la Barceloneta / sant Antoni, de las millones de guías para visitantes en Barcelona, todas las cuales deben recomendar vivamente la estancia en Inòpia (los números montados por los buenos extranjeros que no hablan lengua peninsular alguna pero tienen que entender qué son unos sonsos...fueron dignos del mejor García Berlanga), y etc.
Digamos que hay otras formas de regular el tránsito en un lugar de estas características y todos los que frecuentamos este tipo de bares, sabemos cuáles son.
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Será como tú dices, aunque no conozco bien a la tropa de El Bulli por razones obvias, presupuestarias, claro...
La Torta Cañajeral ha pasado ya a mejor vida, querido amigo, en otro orden de cosas.
Ayer mismo por la noche escribí sobre ella y sobre el queso extraordinario de Mucientes un post, primer esbozo. Seguiré revisando mi texto y espero publicarlo dentro de unos días, aunque no sé cuantos.
Un gran descubrimiento para mí, vamos: la torta con su brutal sabor vegetal y de cuajo del cardo con un Colet Assemblage brut nature, qué descubrimiento increíble!!!
Seguiremos! Un abrazo,
Joan
PS. Por cierto, he titulado el post con el lema de la casa: un placer que conviene compartir, ¡gracias!

encantadisimo dijo...

Será una coincidencia (o no?) en este post pero esa torta Cañajeral (magnífica) es la que sirven precisamente en Inopia. Además, allí tiene el acierto de presentarla con algo de temperatura tras haberla dejado unos minutos junto a la parrilla. Yo creo que a este tipo de tortas vallisoletanas, extremeñas o portuguesas (leche cruda de oveja con cuajo vegetal) les van bien bien los espumosos pero las prefiero con un fino, manzanilla o amontillado joven (o más viejo si es de las potentes).

Albert dijo...

Respecto al tema de este post, estoy de acuerdo con Marc: hay locales que valen la pena (aunque no sé si trillones) y el Inopia no es uno de ellos.

Personalmente, lo tengo por uno de los emblemas de una cierta Barcelona algo meliflua, fatua y sobre todo poco natural en su relación con los bares. Es como si en esta ciudad se hubiera perdido el uso y disfrute de la taberna, de la tasca, del bar, en cuanto a lo que es: básicamente un espacio relacional vivo, dinámico, espontáneo y, por qué no, inesperado y con cierto riesgo.

Particularmente, cuando voy a un bar de tapas, me mueve la gastronomía (incluyendo el alcohol: cerveza, vino o vermut) pero sobre todo me anima la dimensión social, de relación con mis amigos, con el personal y con los otros clientes: me gusta conocer gente en estos bares.

Y creo que en los mejores establecimientos de este tipo el tránsito de gente se autorregula solo, de forma intuitiva, como un caos vital que a la postre siempre resulta armónico, por lo natural. Quizá en Barcelona, o en ciertos segmentos de público, se ha perdido este sentido.

Respecto a los nombres propios que han ido apareciendo: sobre Casa Jacinta, también estoy de acuerdo con Marc: es otro nivel, muy superior; sobre el Vaso de Oro, la lástima es que no dejen fumar; Quimet i Quimet: quizá lo exiguo de su superficie facilite su carácter vital, y siempre queda la acera (para fumar); Bohèmic: no lo conozco, gracias por la sugerencia.

Saludos,

Albert


PS: Coincido con lo que comentáis respecto al personaje que franquea el paso al Inopia y que asigna la mesa o el espacio en barra. Entre amigos le llamamos el gorrilla, como esos aparcoches jetas, típicos de algunas calles andaluzas.

J. Gómez Pallarès dijo...

Se trata de una coincidencia, que yo sepa: Roberto me regaló la torta y la he sacado ahora porque él escribió en el blog, pero no porque probara la torta en Inopia ni tansiquiera porque la viera.
En casa pegó de maravilla con el Colet Assemblage, pero puesto que comemos poco, también le eché una manzanilla pasada de nuestros amigos de La Bota de... y el resultado, en efecto, es espectacular. Aunque yo prefiero algo de la frescura de la burbuja y de su paladar, tras el paso de la contundencia sápida de este queso.

J. Gómez Pallarès dijo...

En la zona se puede añadir otro restaurante de raciones cortas / tapas de asiento, por así decir: el Rosal 34, que es sitio algo caro pero de muy buen comer y beber.
Saludos,
Joan
PS. Sobre el tabaco y el vino, ya he opinado, pero ése es tema muy muy personal.

Sol dijo...

Hola Joan,
Este sábado estuve en el Vaso de Oro, comí ese solomillo con foie delicioso y bebí una muy buena cerveza. No se podía fumar y me pareció perfecto... El Quimet&Quimet es otro de mis favoritos en Barcelona.
Al Inopia no he ido, pero si lo visito lo haré un día entre semana...
¡Saludos!

J. Gómez Pallarès dijo...

Estamos de acuerdo, Sol!!!
Además, para nada querría parecer como "desaconsejador" de Inopia. Lo importante es estar en el momento en que uno pueda disfrutar de la comida y de sus hallazgos taperos. El horario es básico: recuerdo el consejo primero que me dió E. sobre el Quimet i Quimet, exactamente en el mismo sentido: según la hora a la que vayas, hay que sufrír. Otro stio que me gusta mucho, aunque últimamente (¿aserá la crisis? no he podido no entrar de abarrotado, es Taktika berri. Su barra está muy muy rica también. Por lo demás, si mejoraran las copas de espumoso y ajustaran los precios de los vinos (no hablo de los vinos por copas, sino botellas enteras) en el Inopia, sería un puntazo.
Gracias por pasar por aquí!
Joan

Marc dijo...

Hola,
de acuerdo totalmente con el Rosal 34. Antes de ser lo que es ahora bajaba cada tarde a hacer un vermut y un par de banderillas. Cuando lo cerraron para remodelarlo pensé que ya estaba, que lo iban a desgraciar como tantos otros sitios de esta ciudad. Pero no, lo cierto es que Oscar ha hecho un gran trabajo, le ha dado la vuelta y ya no es una bodega para ir cada día, pero aún así es un sitio en el que vale la pena acercarse de vez en cuando. Quizás varian muy poco la carta, por poner un pero. Aunque los platos funcionan (probaron los callos? oh...).

Nos estamos alejando de Sant Antoni, pero uno de mis favoritos por la zona es el Acai. Una pequeña maravilla escondida en el Poble Sec.

Saludos,
Marc.

J. Gómez Pallarès dijo...

No he estado en este Acai, Marc, y tomo buena nota. Ahora lo buscaré. Puestos a subir un poco la montaña, tengo otros dos lugares, conceptualmente alejados de la tapa y muy distintos entre sí, pero muy sabrosos ambos: el Bar Seco, un vegetariano en el Passeig de Montjuïch, 74; y el Xemei, un gran veneciano, en el Passeig de l'Exposició, 85.
Estas laderas de Montjuïch están resultando muy fértiles!!!
Joan

encantadisimo dijo...

Y la Bodega Saltó, en mi opinión uno de los lugares más sorprendentes de la ciudad, marcando un estilo propio que sólo puede darse en el Poble Sec.

J. Gómez Pallarès dijo...

Apunto un párrafo glorioso de la página web de la Gran Bodega Saltó que explica aquello que era y que, en parte y con aportes de distintas partes del mundo, se cuece en el Poble Sec: "I als peus de Montjuïc va aparèixer el primer projecte d’Eixampla. Conegut amb conya com Poble Sec, per la gran quantitat de fonts que hi havia. Barri d’anarquistes, vedettes i treballadors del port, que gaudien de les aigües ferruginoses i del vi de les nombroses tavernes que hi havia per tot arreu."
Ahí estamos!
Joan

albert dijo...

El Poble Sec se sale. En la calle Blai, Lia d'en Vicius es una pequeña taberna para vermutear entre botas de vino, picar embutido y tomar platos más elaborados. En la misma calle, esquina con Cabanyes, el Híbrid es una tasca simpática. Más arriba, yendo precisamente al Xemei, una parada "técnica": el Jazz, con una amplia oferta de cervezas. La Saltó es lo más para las copas de después de la cena y para alargar el aperitivo dominical mientras se asiste al recital de copla improvisado de algún talento del barrio.
El Acai no lo conozco, habrá que descubrirlo... gracias!

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias a todos vosotros!!! Gracias a las aportaciones desinteresadas del respetable, esto se está conviertiendo en una guía visceral del Poble Sec de muy padre y señor mío.
Me encanta: que la gente que no conozca alguno de los locales que aquí se ponderan, tome nota y vaya aplicándose. Yo haré lo propio, claro.
Salut!
Joan

Marc dijo...

Es cierto, el Poble Sec está dando mucho juego. Fui al Xemei hace un par de años y me pareció un pelín pasado en relación calidad-precio. Pero la terraza que tiene no está del todo mal. La cervecería Jazz es uno de los habituales para salir a tomar algo. Enfrente, la histórica Tomaquera, aunque ya se ha reconvertido en un local de corte turístico, una pena.

En la Calle Tapioles, el Taipoles 53, un sitio peculiar en el que me sentí muy defraudado pero por su atmósfera creo que merece una segunda oportundiad. Pocos vinos pero buena elección.

Del Seco, lo mejor es su terraza, cuando pasó de ser el Bar Gabi (aún conserva el nombre en el toldo) a Bar Seco prometía mucho, en la misma época arreglaron la esquina que tiene enfrente convirtiéndola en una plazoleta ideal para una terraza tranquila. Lástima que en mi opinión ha perdido algo de la frescura de lo "slow" de cuando empezó. Pero se deja para hacer una paradita.

Bien hecho por anotaros el Acai, para mi no defrauda y es una de las perlas más bien guardadas del barrio.

Saludos des del Sec!
M.

J. Gómez Pallarès dijo...

Tienen grandes platos, los del Xemei, grandes vinos y, sí, hay que controlar un poco el ritmo de la factura, Marc.
Sobre el Seco, tienes toda la razón: se ha convertido en un sitio muy agradable conm palco proscenio sobre la impresionante montaña. Cada vez me gusta más esa parte de Barcelona. Yo, lo que valoro mucho, es el menú de mediodía que hacen: se hace decir "sí, señor!" A poco que mejoraran el tema de los vinos y su servicio...
Gracias por toda la información, Marc, de veras!
Joan

Anónimo dijo...

pero donde se ha visto un bar de tapas con un portero tipo Studio 54
Yo el día que fui con un grupo (sin entrar claro) nos pasamos las 2 horas que cenamos en el chino de la calle Entença muertos de risa de la payasada....
A esta gente se le va la olla...
Yo ya hace tiempo que me negué a pasar por el tubo y recuerdo una discusión hace mas de 2 o 3 años en el Verema por unas patatas bravas (las mejores de BCN decían....)
salut
enrique

JaviOlimpo dijo...

Como casi siempre coincido con tus apreciaciones...
Esto dije del local hace unos meses y, al igual que tú, no he vuelto a ir....: http://catavinos.wordpress.com/2008/04/30/inopia/

J. Gómez Pallarès dijo...

A mí, Enrique, no me molesta (lo digo con toda sinceridad) que se intente controlar el acceso de esta o de aquella manera. Lo que me molesta es que intente hacerse dando la imagen de que a todos se trata por igual, cuando a ojos vista no es así.
El tema de la barrera de control de pasaportes o de Hollywood ya es otra cosa...
Y sobre gorras, nada diré, claro, porque desde pequeño que me gusta ir con gorras y sombreros!
Un abrazo,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Gracias por la indicación, Javi!
Cúidate,
Joan

Álvaro Girón dijo...

Ya sabía yo que estaba mejor el Navarro

J. Gómez Pallarès dijo...

Ni punto de comparación, Dr.!!!
Joan

arrozconbacalao dijo...

Hola,

En el Inòpia tienen de las mejores tapas de la ciudad, un servicio muy amable y profesional, pero el estilista de la puerta es para darle de comer aparte.

Morir de éxito no creo ,siempre estarán las guías para arreglar la caja, pero desde que está el estilista y los menús en inglés, algo cambió y no para bien.

Yo vivo en el Poble Sec hace años y no me gusta decirlo a viva voz para que no se corrompa, pero se vive muy bien.

Está lleno de locales muy buenos ya nombrados entre los que destaca el Acai.

Y en Sant Antoni Roberto de Casa Jacienta es el mejor barman de la ciudad, será porque es de la Rioja, donde se hacen las cosas de otra manera.,,,

Un poco más arriba está el Mañé, cuyo vermut y ensaladilla rusa no tienen nada, pero que nada que envidiar al Inòpia, es donde va la gente del barrio y se disfruta de la Barcelona que debería ser.

Por cierto, sobre la nota del Saltó, creo el nombre del barrio era porque la gran densidad de fábricas hizo que se secaran las muchas fuentes que había en la zona. Aunque lo de las bodegas, las vedettes y los transgéneros siguen abundando y abundaran en un barrio que ojalá no se gritifique.

Muchas gracias por la nota y por tu blog.

Yo vivo hace años en el Poble Sec y no estoy tan seguro de la frase del Saltó.

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues muchas gracias por completar el panorama sobre lo más destacado del Poble Sec. No hay como vibvir en la zona para conocerse al dedillo las cosas. Alguna de las que has comentado se me escapaban, así que te estoy muy agradecido.
Saludos,
Joan

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