12 marzo, 2009

Una giornata particolare

"Una giornata particolare" fue la que viví el pasado 18 de febrero en el indescriptible Monvínic. Acéptese, lo ruego, la paradoja porque, claro, voy a escribir y describir nuevas emociones en este espacio realmente único. El pretexto (no me hace falta, la verdad, para pasar grandes ratos en este local) fue la llegada a la ciudad de mi amigo Mike Tommasi, de The Wine Blog. Como en otras ocasiones, nos conocimos en la red y cuando nos encontramos, congeniamos mucho. Es hombre que sabe mucho, mucho de vinos, que ha probado todo y conoce todo en Francia e Italia, en Canadá y en los EUA y que cada día tiene mayor curiosidad por las cosas de España y de Catalunya en particular. Él ha escrito ya su crónica de la cena/homenaje que nos dimos en Monvínic, y ahí lo dice todo, pero yo también quiero hacer algún comentario. Y quiero hacerlo porque si bien he dado mi opinión varias veces sobre cómo veo, en el panorama actual, de lugares públicos dedicados al vino el espacio Monvínic (es único, sin más), pude contrastar con Mike, quien literalmente viaja cada semana alrededor del mundo, que es, también, único en un ámbito mucho más amplio que el catalán o el español. Eso, sin más, hace que me sienta afortunado: ¡vivo apenas a 15 minutos del lugar!


Pero hay una segunda, y muy poderosa razón, por la que quería escribir sobre la cena en Monvínic. Lo tengo como a mi espacio "particular" de degustación (normalmente, porque voy solo, a medias copas), y todavía no me había atrevido a probar la cocina de Sergi de Meià que, se quiera o no y tal y como se plantea el lugar, es una pieza esencial del entramado. Puedes prescindir de él, claro, pero si en un concepto de local como éste la cocina no está a la altura, mal vamos. Y esperé a unos meses de rodaje. Creo que acerté. Una persona que viene de fuera, además, veneciano de nacimiento, francés de adopción, canadiense de vivienda y ciudadano del mundo, me ayudó mucho a comprender el valor de lo que hace Sergi de Meià. Lo más importante: no hay que dejarse "engañar" por la decoración o el ambiente, cool/frío/tecnólogico, aunque el suelo se revista de cálida madera. La cocina de Sergi es, literalmente, una cocina casera, donde reinan los productos del momento estricto y de procedencia muy identificada y concreta. Sergi sabe qué compra, dónde lo compra y por qué lo hace. Si te dejas, además, te lo explica con una pasión y un entusiasmo que uno agradece. Su cocina está repleta de pequeños guiños locales y de un gran sentido de la conservación de los sabores de siempre. También me agrada su pasión por las verduras, todas, y sus texturas, sabores y colores. Le encanta jugar con ellas. Quién lo diría en un ambiente así, ¿verdad?


Reconozco que disfruté mucho. Guiados por las siempre sabias elecciones de Cèsar Cánovas y los comentarios suyos y de Antonio, pasamos un rato de los buenos: un aperitivo de garbanzos de l'alta Anoia con sepia; unos entrantes de alcachofas del Prat en dos texturas, aceite y balsámico y unos guisantes de Llavaneras tremendamente frescos, rehogados y con cebolla. El aperitivo lo tomamos con un von Kesselstatt Scharzhofberger 2006, algo evolucionado en color, pletórico, vibrante, muy activo en paladar y con un mínimo de azúcar que tan sólo "falló" con la alcachofa. Combinamos, después, con uno de los albariños que nos enamoran (a Cèsar y a mí y, hasta donde llevo leído, a cuantos pasan por aquí), un Zárate tras da viña 2005. Con los guisantes estuvo, como se diría en Italia, estrepitoso, extraordinario. Por primera vez desde que lo bebo, "chardoneó" algo al principio (aire de quicos ahumados), pero al poco sacó su musculatura, su acidez, al mismo tiempo su delicadeza. Enorme el conjunto. De segundo, cayó el pescado del día, un fresquísimo, entero, muy al punto de cocción gallo de San Pedro, acompañado de verduras y de setas saltadas. Aquí casi dimos un salto en el vacío, por lo menos para un veneciano: le pusimos una manzanilla pasada de Barbadillo, saca de octubre de 2007. Mike alucinaba de cómo se complementaron la sencillez y fescura, sabrosa entereza, del pescado, con la complejidad absoluta de la manzanilla pasada de Barbadillo. Ese punto de oxidación, ese dejar atrás el velo en flor, esa complejidad que no deja de evolucionar, podrían haberlo llenado todo, nariz, papilas, cerebro...por aquí, los amantes de los vinos del Marco ya estamos acostumbrasdos a usarlo a lo largo de toda una comida, pero en el resto de Europa hay mucho que explicar todavía sobre el concepto...Cèsar acertó rotundamente proponiendo esa combinación, y el gallo y la manzanilla pasada hicieron gran pareja.

Rendidos ante la evidencia de que la cocina de Sergi de Meià ha encontrado un ámbito único donde desarrollarse (el de las miles de combinaciones con los vinos de Monvínic y con la sabiduría de quienes gestionan su carta), detuvimos nuestra velada en unos delicados petit fours, de los que Antonio nos reclamó especial atención para el bombón central. Se trataba, vaya, de una ganache de chocolate infusionada de fresco romero que nos dejó el paladar con necesidad imperiosa de terminar con un postre de los de verdad: ¡Don PX 1979 de Toro Albalá! Una copa de este px vale para mil postres, pero con el chocolate al romero, buffff...chocolate de nuevo en el vino, yodo, alcohol y balsámicos a partes iguales, higos y café, largo larguísimo el vino. Fue un enorme epílogo a una jornada muy especial, particular, donde, con todo, lo mejor fue lo que no puede salir aquí: la charla, la acogida, la amabilidad de todo el equipo de Monvínic, en sala, en bodega, en la cocina, esa disposición a compartir, a explicar, a abrir botellas, a comentar, a explicar los secretos de la receta, que no son otros que el producto...nuestra primera experiencia con Sergi de Meià y sus compañeros de cocina y la continuación de las que ya llevo con Cèsar, con Isabelle y el equipo de bodega de Monvínic fue, de nuevo, de primer orden.

Las fotos de esta entrada proceden de Neo 2.

21 comentarios:

Mike Tommasi dijo...

Wow Joan, que lectura emocionante, casi veronelliana, me parece vivir otra vez la "experience".

Eres demasiado generoso en tu decripcion del Mike, como maximo, diria que soy una persona que tiene una curiosidad casi felina por todo, entonces hay que hacer atencion, pues que la curiosidad (mel i) mató el gato :-)

Si, chocolate y romero! Soy muy sceptico de todas las varias mesclas de especias y cacao que aparecen desde algunos años (té, varias pimientas, etc.), como en la cocina el uso de especias necesita mucha intelligencia en el dosaje, y con el chocolate el dosaje es critico, hay solo un dosaje exacto por lo cual la sensacion de los dos ingredientes va ser mucho mas que la somma de sus componentes; en caso contrario, va ser "n'importe quoi" (va ser mejor el chocolate puro).

El chocolate amb romaní del Sergi es uno de esos casos rarisimos de un equilibrio perfecto que regala al chocolate una dimension nueva. Y todo eso antes de considerar el efecto PX, mamma mia!

Pardon my castillian :-)
Ciao amic.

Mike

J. Gómez Pallarès dijo...

Aquí nos entendemos en cualquier lengua, incluía el itagnolo de Alberto y Leo de la Enoteca d'Italia!!! Así que tu castellano es perfecto, sin más!
Dos cosas me gustaron mucho de la cocina de Sergi de Meià y su equipo: la justa medida de las cosas y sabores de lo que cocina, incluídos los colores, con una importancia grande para las verduras. A ti te gustó es o tanto como a mí! La segunda, esa bola de chocolate con infusión de romero...qué bien pegó con los presentes balsámicos de ese px...
La segunda cosa es que está en su lugar: Monvínic ofrece lo que cualquier comida necesita, el mejor complemento, el vino más adecuado.
Hoy he comido en La Teca de Vila Viniteca y un reencontrado amigo de hace más de 30 años (sic!), por puro azar además, me decía que, para él, el vino hay que tomarlo solo para disfrutarlo de veras. No digo que no, pero cuando encuentras el complemento ideal, la metamorfosis que se produce tanto en el vino como en la comida es fantástica.
Ciao, caro!
Joan

José Luis Giménez dijo...

El vino hay que tomarlo sólo para disfrutarlo de veras.
;)

Saludos,

Jose

P.S. Señor muerto, esta tarde llegamos :))))))))

el pingue dijo...

Pues vaya, querido Joan. Parece que mal mal no lo pasas. ¡Qué buena pinta tiene el "garito". A ver si nos acercamos por allí y hago una parada y posta en ese eno/restaurante.
Un abrazo

Roberto

J. Gómez Pallarès dijo...

Querido Jose, estamos absolutamente de acuerdo en el adverbio "sólo"!!! Si no se toma para disfrutarlo, ¿para qué...? Conste que mi viejo amigo no le ha puesto acento al asunto, ¿eh?
Cúidate!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Roberto! Es que si no nos cuidamos nosotros, ¿quién lo hará...?
Sería fantástico compartir contigo mesa y vinos en este lugar único.
El queso que me pasaste ha salido alucinante, de bueno, con un punto de madurez justo, casi poco curado en su corazón, pero con una corteza ya madura...hummm, lo estamos disfrutando. Por desgracia el vino salió algo acorchado, pero sobre eso no podemos hacer nada...
Un abrazo, y gracias por todo!
Joan

el pingue dijo...

Lo siento en el alma por lo del vino. El queso es uno de mis preferidos. Yo me como la corteza y "to". Ahora van a sacar uno añejo que ya he catado. ¡"Mi madre" cómo está!
El vino será restituído.
Si me paso por allí, unas copas sí nos tomamos. Un abrazo.

Roberto

J. Gómez Pallarès dijo...

Unas copas y algo más, amigo!!!
Ya sabes que lo del vino forma parte de ese % que nos toca a todos (alguien lo ha cuantificado incluso).
Así que, porfavor, no te preocupes lo más mínimo.
Mi corteza lleva un poco de moho y una cosa que me apasiona de este queso es esa combinación entre el sabor de la pasta y el de la corteza.
A veris busco información (tengo los datos de la eqtiqueta, claro) y perpetro un buen post sobre el tema porque el queso se lo merece, vamos!
Un abrazo,
Joan

Joan dijo...

Hola Joan,
Interesantísimo artículo del que deduzco colocas al mismo nivel la cocina de Sergi de Meià con el excelso trato al vino de Monvínic(y todo lo que representa a nivel de criterios de selección, conservación durante su transporte, calidad de asesoramiento, copas, estocaje, servicio,..).
En su momento, muy al principio de que Monvínic abriera sus puertas, comenté que el local me fascinaba por todo lo relacionado con el vino y su cultura, quedando la cocina de Sergi en un segundo plano..cocina de gran calidad (por su exquisita selección de productos y por el criterio de elaboración) pero que representaba una oferta complementaria al mundo del vino ofrecido por Monvínic.
Quizás, esa impresión después de varias comidas tempranas en la vida de Monvínic, se debiera - como apuntas - al escaso rodaje de la cocina de Sergi de Meià.
Celebro que pasado "el periodo de gestación" (que coincide con sus 9 meses) la oferta gastronómica de Monvínic haya alcanzado el nivel que el local merece.
Sigo pensando que Monvínic es un templo de y para el vino. Y si encima su cocina está ya asentada, el deleite para sus clientes se verá recompensado - como bien apuntas - por las necesarias e increíbles sinergias del vino. Eso sí es cerrar el círculo.
Una abraçada,
Joan

José Luis Giménez dijo...

Me parecía tan curioso el cambio de sentido que daba a la frase la tilde sobre esa primera 'o' que no podía evitar apuntarla ;)
Intento cuidarme, aunque no me dejen. ¡Que ganitas tengo de dejar ya el tratamiento de la gripe para poder volver a probar el vino! ¡que ya van casi 3 semanas! :-/
Saludos,
Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

No sabría hablar de niveles, Joan, pero sí creo que se han convertido, cocina y vino, en un buen complemento.
Utilizo mucho el concepto de vinos por copas y medias copas y la gran rotación diaria de Monvínic y mucho menos la cocina, pero al nivel (el precio quizás no es tan homologable, porque el precio de los vinos por copas es un escándalo, de bueno) que probñe esta última vez, encuentro que es un gran privilegio ir combinando cosas al hilo de la charla con la persona que te ayuda. Si es César esta persona, además, con el complemento,esa noche, de Antonio, la cosa roza el lujo.
Es lo que tú dices: las sinergias del vino, que solo es una cosa extraordinaria pero bien acompañado es otra cosa, que también puede ser extraordinaria.
En eso anda Monvínic, como sabes perfectamente!!!
Una abraçada,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Así pués, la gripe ha sido de panza...??? Mi hijo pequeño lleva un mes de dieta!!!
Espero que la cosa vaya de baja y te reintegres pronto a la compaña de los buenos bebedores che dejan ya la sopita de arroz por otras cumbres mayores!!!
A cuidarse!
Joan

José Luis Giménez dijo...

Ná, si ha sido sólo una gripe "estándar" pero notablemente más fuerte que en ocasiones anteriores. Hacía más de una década que no pisaba la consulta del médico. Me hago mayor :-/
Lo de no poder beber vino es por cuestión de la posología de los medicamentos que ingiero.
Saludos,
Jose

José Luis Giménez dijo...

¡Manitas tengo, carajo!

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues sí!!! Menos mal que lo has arreglado tú solito!!! Hoy he estado en Madrid pero con el tiempo absolutamente pillado y sin posibilidad alguna de intentar encuentros...cuando dejes esas pócimas y pases a mayores, eso a ver cuándo perpetramos algo!
Salud!
Joan

angel dijo...

Hola Joan,
me encanta que la combinación de la manzanilla pasada y el pescado os resultara tan agradable. La verdad es que llevo una temporada "practicando" con la manzanilla pasada de Pastrana y es increíble ver lo bien que acompaña a multitud de sabores.

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues sí, angel, resultó de maravilla. Algo de miedo tenía porque cuando la manzanilla es poderosa, lo sabes muy bien, ocupa caso todo el espacio mental de que uno dispone. Y la de Pastrana es algo serio...La de La Bota de...n.10 quizás sea todavía más amoldable a mñas cosas: dentro de unos días he montado una comida para seguir explorando, en este caso con quesos de La teca, el mundo apabullante del fino de pago, de la manzanilla pasada y del amontillado. Con unos amigos italianos de Slow Food, organizadores de su mega Slow Cheese. La cosa promete!
Joan

DONNA-K dijo...

Me enamoro ese sitio , tanto por la cocina como la filosofía del local , al leerte has traído a mi mente una noche inolvidable, tienes mucha suerte de estar tan cerca, un sitio así a 15 minutos de mi casa me convertiría en "monviniadicta".
Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues sí, Donna-k, es una suerte aunque a ratos me parece una pequeña cruz!!! Muchas veces pienso que lo tengo cerca pero lejos, al mismo tiempo: demasiadas cosas por hacer y demasiado poco tiempo para estar allí sin mirar el reloj, tomando algo y comentándolo o, simplemente, disfrutándolo!
Salut,
Joan

Sultanos dijo...

Dios mio , mientras leia intentaba imaginar el chorreo de sabores que disfrutasteis , he vibrado literalmente con tu descripción de la comida. Por el entusiasmo escrito percibo que fue una jornada memorable.
Eres un artista de los Matices, un pintor con teclado al que casi se puede oler y degustar.
Francamente me ha encantado este relato

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues muchas gracias por tus palabras, sultanos. Esto de escribir es como beber buen vino o como la inmensa mayor parte de cosas que hacemos en la vida: si las quieres disfrutar y hacer bien, dales tiempo.
Por desgracia, es de lo que más escaso ando en estos últimos meses...pero cuando lo encuentro y tengo un buen tema (Monvínic y la cocina de Sergi de Meià lo son!!!), la cosa sale.
Fue una jornada memorable, en efecto, pero el mérito no es mío: casi cuanto sale de Monvínic tiene un punto importante de interés!
Saludos,
Joan

Publicar un comentario en la entrada