01 enero, 2009

Take a Walk on the Wine Side


Malena, desde Observatorio de Vino, me provoca con amabilidad y clara intención de que opine sobre algo tan complejo como es la comunicación del vino y sobre el vino. Porque no son lo mismo, no para mí por lo menos. Que el vino comunique afecta tanto a su continente (la forma de la botella, las etiqueta y contraetiqueta, una web, un blog...) como a su contenido (qué bebemos, cómo lo hacemos). Que se comunique sobre el vino afecta al tipo de lenguaje, a qué se dice y cómo se hace sobre un vino que, antes, ya ha establecido esa primera comunicación con su consumidor y, por qué no, con su "lector". En ambas esferas prima para mí un concepto que no suelo ver con frecuencia: quien hace el vino, quien ayuda a venderlo y quien habla de él tendrían que tener algo claro que decir, algo propio que expresar, algo peculiar que comunicar: sea cual sea, SU punto de vista. No es por azar que las preguntas de Malena me remitieran de inmediato a un brillante artículo que, creo, ha pasado algo desapercibido. Lo escribió Benoît Valée el pasado octubre y en él hacía un elogio de la lentitud en la degustación y comprensión del vino, que comparto hasta su última coma.


Nos pierde la inmediatez, nos abruma la manipulación grosera del deseo y nos avasalla la búsqueda de la uniformidad. Cambiemos esto tanto en la comunicación del vino como a qué se dice sobre él, apliquémoslo también a nuestro contacto con él, a nuestra aprehensión visual, estética y organoléptica del vino y veremos cómo podemos hacer, entre todos, que las cosas sean distintas. Construir una opinión propia, tener un punto de vista, ser críticos con aquello que vemos y probamos, ofrecer un mensaje diferenciado para un vino, no es posible si todos los vinos son iguales. Es así de sencillo. Comunicar el vino tiene que empezar, pues, en el viñedo. Quien lo hace tiene que estar en él, tiene que amar, observar, intuir, cuidar y conocer todos los secretos de sus cepas (Benoît citando a Didier Barral). En pocas palabras, tiene que querer decir algo de su tierra y de su viñedo a través de su vino. No hace falta un discurso teórico, ni mucho menos. Los años me han enseñado que los grandes viticultores que conozco sienten e intuyen, conocen a fondo y, a partir de aquí, deciden y crean. Si se equivocan, rehacen; si aciertan, siguen. Si ese proceder falla, el edificio se derrumba. Por supuesto, la mayoría lo salva a base de trucos mil (en el viñedo, en la vinificación, en el márketing, en la comunicación a través de los estantes de una tienda, etc.), pero si estos pasan a la "cadena", repito, el "edificio" no se sostiene.

Comunicar el vino tiene que seguir en la imagen que se da del mismo. Si no se tiene nada propio que decir, ¿cómo se va a a comunicar nada que llegue al consumidor? ¿Cómo se podrá trabajar con un especialista como Malena para que nos ayude a transmitir algo complejo? Pongamos como ejemplo la etiqueta de Lapierre, firmada por Siné para su Vin de Pays des Gaules 2007. Un vino que nace en Villié-Morgon, 100% gamay, de una cultura que mima lo concreto y específico, que respeta la naturaleza, que vinifica de forma natural, que quiere expresar sin más qué es la gamay, comunica todo eso a través de una imagen sencilla, afable, directa, amable, hecha con cuatro trazos, tan naturales y sencillos como el vino mismo. Lapierre sabe qué quiere, tiene las ideas claras y propias en la viña y en el vino y sabe explicar a quien tiene que comunicarlo qué hacer con todo ello. Si falla alguno de los elementos de este engranaje, la "máquina" rechina, claro está. Si vemos el dibujo de Siné antes de abrir la botella y, después, olemos un maderazo a base de chips variados, no entenderemos nada y las dos primeras partes del proceso se habrán complementado en su fracaso.

Comunicar sobre el vino, por fin, tiene que estar en armonía con los dos anteriores conceptos. He intentado definirlo en otras ocasiones y no me voy a extender ahora. El vino es cultura en su más amplia expresión, su comunicación, también. El lenguaje forma parte, además, de este patrimonio compartido. Los tres ejes de esta cultura son el campo y la bodega, en primerísimo lugar. La comunicación visual del vino, en segundo lugar. Aquí podría terminar todo: yo abro la botella a partir de una serie de mensajes que he recibido sobre la misma, me la tomo y punto. Pero vivir en sociedad y, se quiera o no, en comunidad pide, también, comunicación. Y ese proceso que puede, cómo ignorarlo, estar en el origen de una decisión ante el estante de una vinoteca, es también su culminación: finisque ab origine pendet. Lo decía Manilio mirando al cielo romano del siglo I d.C. y lo repito ahora, dos mil años después. Abrir una botella, tomarla, disfrutarla (o no), entenderla (o no) finaliza, para mí, en la palabra dicha (a solas o en compañía) y, a ratos, en la palabra escrita y en la imágen que la acompaña (¡cuando de blogs hablamos!). Reivindico, aquí también, la lentitud debida y el respeto necesario a la palabra. Con demasiada frecuencia se repiten conceptos y adjetivos huecos, se manosean tópicos, se atropella a la palabra escrita y se acaba ninguneando, en consecuencia, al vino probado. Comunicar sobre el vino es un proceso, como el de su factura, su comprensión y su degustación, lento y laborioso, exige tiempo y paciencia, meditación, pide encontrar la palabra adecuada a aquello que has sentido y conduce, si coincide en cierta plenitud con los otros dos aspectos, "a la alegría profunda de penetrar en este campo donde la naturaleza se complace en concentrar su genio" (Jules Chauvet citado por Benoît).

La culpa del tostón de hoy es de Malena, ¡conste!, pero me ha apetecido empezar con él casi como declaración de mis intenciones para el Año Nuevo: ¡que nos sea propicio y nos traiga razonable prosperidad, mejores vinos y comidas y buenas ganas de contarlo!

La última foto, "Slowly...", By Fataetoile.

30 comentarios:

antonio dijo...

Redondo, certero, como dar en el clavo una y otra vez o acertar en el p... centro de la diana.

Te deseo un venturoso 2009

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias, Antonio! Lo mismo te deseo, por supuesto. Al hilo de lo que comentas en tu último post, ¿no crees que éste podría ser nombrado, casi, el Año de los Vinos Naturales en España?
Laureano Serres, el presidente de la AVN, ha recibido el Botellazo gracias a su blog; tú sacas un bontio artículo sobre el retorno del Baco más auténtico; Slow Food organizará en Barcelona, en mayo de 2009, un Slow Vitis dedicado fundamentalmente a los vinos naturales.
2009: el año de la degustación pausada y de la comprensión de los vinos, si es posible, naturales. Démosles tiempo, que demuestren lo que sus vitivultores pueden!
Saludos,
Joan

antonio dijo...

Más pronto que tarde les llegará su año, todos estos pequeños posos son la prueba que va decantando su gran momento.

J. Gómez Pallarès dijo...

Haré todo lo posjble, desde aquí y desde las cosas que pueda organizar, para que éste sea su año: I promise!!!
Saludos,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Nota al margen: es difícil, eh, Malena, ¿encontrar un ordenador público conectado a la red a un precio mínimo razonable en Roma!!!???
Ci sentiamo domani!!!
Gianni

Bentley dijo...

Largo, pero agradable y con miga.
Me uno a la propuesta 2009 como año del VNE.
Saludos

J. Gómez Pallarès dijo...

Normalmente suelo hacer una compaginación por entrada que incluya dos o tres fotos y dos o tres cuerpos de texto (no me atrevo a llamarlos párrafos). Hoy me he alargado uno más de lo previsto, en efecto. Soy consciente, como bien dices, bentley, de que el tiempo medio de lectura de la gente en este blog no da para tanto...pero vaya, creo que el contenido lo justifica.
En Barcelona creo que con el impulso de Slow Vitis 2009 dedicado sobre todo a los vinos naturales, lo de 2009, año de los VNE, podrá ser bastante realidad.
A ver si entre todos movemos ese cotarro y damos a conocer este tipo de vinos. Lo importante es que la gente conozca todo lo que hay y pueda opinar a partir de lo que cata.
Saludos!
Joan

Dominic: "la bruja del vino" dijo...

Jajaja, al ladito mismo de una famosa BOLERA en ROMA, hay un ciber café, Juan, si lo sabre yo, QUE NO ME GUSTAN LOS BOLOS COMO A MI MARIDO Y MIS HIJOS, y no me he pasdo mis raticos.
Un beso y feliz año

Dominic: "la bruja del vino" dijo...

rectifico, no es ciber-café, es ciber a secas, pero recuerdo que está abierto hasta tarde.
Eso si, lejos del centro de Roma, ahora no recuerdo como se llamaban las calles, se que está al lado de la bolera.

J. Gómez Pallarès dijo...

Mujer, Dominic, las cosas han cambiado en Roma, en efecto. Según el barrio incluso puedes encontrar lugares donde conectarte sin que te roben!!! Pero en el centro histórico está complicada la cosa!
Era una broma para Malena, que andará, por supuesto, con cosas más interesantes que visitar que un cibercafé!
Gracias por tus deseos, que correspondo!!!
Ya veo, por lo demás, que el logo ha cambiado!
Saludos!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Fíjate si nos hemos cruzado los mensajes, volando y sin escoba!
Los hindúes, pakistaníes, y gente de ese subcontinente tienen afición a estos negocios y en los últimos años han abierto algunos lugares donde conectarse a precio razonable. En el Trastevere hay alguno, pero bueno, ese tipo de "turism" y de información nos llevaría lejos del tema del post!
Joan

Dominic: "la bruja del vino" dijo...

Bueno, lo de cambiar de logo, va un poco con el nuevo año, y por supuesto, con el tema de tu entrada: lo que comunica un vino, o lo que comunica alguien...
uno nunca es igual a uno mismo, y en el vino debería ocurrir otro tanto, porque tampoco tiene que ser el vino aburrido.
Uno como el vino "es muchas cosas", y un día eres más de lo uno y otro más de lo otro, y por eso cambio muy a menudo de logos en el blog, porque la complejidad a veces es muy difícil de explicar en un blog, como en un vino, en fin...creo que me estoy haciendo un lio. Cosas del día!!!supongo.
Y en fin, si, hay que defender lo natural, pero para defender la tradición, uno ha de empezar a vivir tb de manera tradicional, ha de ser capz de sacrificar mucho de su vida por un viñedo y una concepción del vino. Eso, o eres un visionario, o un vinicultor arraigado a las raices, si no, es inconcebible, por mucho que vendan la moto.Y a la postre, si haces bien las cosas, tb es rentable, los grandes vinos naturales, son rentables, porque la gente no es tonta y acaba apreciando el esfuerzo que les ofreces.
hablo de que la tradición se sustenta en lo natural y al inrevés, pienso que el vino natural se basa tb en una forma de vida, porque es muy difícil llevar un viñedo o viñedos de esa manera si no tienes un apoyo familiar y diría, casi dssinteresado, detrás. Si no los números no salen, bueno, si te toca la lotería quizás. Ni siquiera vendiendo bien los vinos. Por eso yo valoro la idea de volver a buscar los valores de antañño y rescatarlos del olvido, pero no solo del vino o la gastronomía, tb de la vida familiar. El slow Food no se entendería sin una slow life, o un tiempo, un stop en nuestras vidas, para disfrutar. REvalorizar de nuevo el ocio. Estas últimas décadas la familia y el ocio como conceptos han estado deminizados, demosle tiempo al viñedo, tiempo al vino, y regalemos tiempo tb a la gente, y a nosotros mismos.

Malena dijo...

Hola Joan, auguri!
Es cierto, encontrar un momento en Roma para detenerse a leer con respeto y tiempo un post que, en cierto modo, he provocado no es fácil.
Pero ese momento llegó justo después del éxtasis de Santa Tersesa. ¿Qué maridaje harías con esta experiencia? Y por favor no sugieras un vino de misa...
Haré honor a esa lentitud y me tomaré el tiempo para la respuesta larga que vendrá en el observatorio.
De todos modos, sigo sintiendo que es necesario el equilibrio entre la lentitud y la urgencia, entre la reflexión más en profundiad y la necesidad de productores que quieren su producto y también venderlo. Creo que en parte tu respuesta no es a mi sino a los propios productores cuando dices que no hay nada que hacer si todos los vinos son iguales. Estarás tal vez sugiriendo que no hay que renunciar a una identidad por presiones no menores de los mercados? ¿Quién unifica, los que comunicamos el vino, los constructores de paladares artificales? ¿En dónde está la distorsión, la trampa, el truco?
Hay una idea que me gusta y rietero: aún con todo el amor del mundo, el vino en este caso, solo es especial para su productor, hasta que logra por los medios que le parezcan mejores comunicarlo al resto del mundo. Esto puede hacerse de un modo burdo o de la forma más elegante de manera de entender que lo que se está haciendo es cultura de vino y no solo negocio. En este último tiempo hemos asistido a los estragos que puede porducir el reduccionismo de mercado. Creo que estás hablando de que no todo pasa por caja, si no nos empequeñecemos o mejor dicho embrutecemos.
Como dije que la respuesta larga vendría en el obsevatorio, me atendré a mi palabara.
Mañana toca San Pedro y la Capilla Sixtina, hay una exposición de Rembrandt y Vermeer en el Museo del Corso y Basquiat apareció de improviso en una esquina en la Fondazione Memmo. Ada y Alfredo existe y sacaré tiempo de no sé dónde para ir a ver a Sergio. El sábado vuelvo a Barcelona a mi máquina, mis imágenes y mi diccionario del amante del vino de mi querdio Bernard Pivot y entonces habrá más. Para contarte sobre descubrimientos de vinos italianos tendré que leerte durante mucho más tiempo.
Gran abrazo y reitero el honor de haber tenido algo que ver con esta entrada en 2009 que será de todo menos tostón! salut!

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Domi, la parte final de tu última respuesta creo que es una de las partes clave del asunto. Me pone de los nervios que la gente hable de "neorrural" y cosas por el estilo. Es mucho más que eso, es, hablando de los vinos, hablando de una forma de entender su disfrute y, quien puede, su factura, una forma de entender la vida en el fondo. Y para eso no es imprescindible vivir en un sitio o en otro, para empezar.
Pero tus afirmaciones de "yo valoro la idea de volver a buscar los valores de antaño y rescatarlos del olvido, pero no solo del vino o la gastronomía, tb de la vida familiar. El slow Food no se entendería sin una slow life, o un tiempo, un stop en nuestras vidas, para disfrutar", las comparto por completo. Por suerte o por desgracia cada cual tiene un entorno que le condiciona, pero hasta donde éste me lo permite, yo busco también eso. En los vinos, por supuesto también. En disfrutarlos, en gozarlos y, a ratos, en hablar de ellos.
Si uno además da un paso como el que tú has dado, es evidente que además de creértelo mucho, de ser valiente y arresgada, necesitas un entorno y un apoyo familiar impresionantes e imprescindibles. O te toca la lotería, claro, pero eso ya tiene menos mérito!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Sabía bien de la dificultad de un rato de paz en el centro de Roma!!! Quiero decir que PAZ, sosiego y espacios para la meditación, los hay a cententares desde el Éxtasis de Santa Teresa hasta el Vaticano, por no decir miles, pero con un PC conectado a la red, hay muy pocos!!!
Santa Maria della Vittoria, Estasi di Santa Teresa di Bernini...me has tocado uno de mis puntos flacos, sí señora. En el peor ángulo de una de las iglesias peor iluminadas de Roma, en un trozo de barrio que ha quedado sin personalidad alguna (cuando era joven, había teatros de variedades por allí, y claro, meterse de Bernini a ver pequeñas procacidades tenía su qué...), se alza (literalmente) uno de los trozos de mármol más emocionantes de la historia del arte.
Me sedujo hasta el punto de dedicarle un trocito de un post!!!
http://www.devinis.org/2006/12/px-de-rojas-la-lgrima-nunca-duerme.html
El PX extraordinario de La Bota de es, pues, un gran candidato a ser bebido ante la imagen del corazón asaeteado de la santa. Pero me aventuro a proponer, hoy, otra combinación extraordinaria: de Le Langhe, hoy nevadas, de una pequeña bodega que mima sus vinos dulces naturales como pocas, un Enrico Orlandi passito 2003 me convertiría, en compañía de la santa, directamente en San Juan de la Cruz!!!
En efecto, llegará un comentario más pausado tuyo, pero la síntesis de lo que pienso tras tantos años de cata y de conocer a la gente del vino, es que PUEDE (no digo que todos lo hagan) comunicar bien quien tiene algo personal que decir. Si ese algo propio, personal, no empieza en el viñedo, la cadena empieza ya mal también.
Otros dos ejemplos: un ensamblaje de CS, merlot y un 5% de otra variedad, normalmente auctótona, lo encuentro fácilmente en el centro norte de Italia, en España y, claro, en Francia, por lo menos. Difícil va a ser, en no pocos casos, poder distinguir y, a partir de aquí, comunicar eficazmente. En cambio, ayer inauguré el año, extraordinariamente confieso, cun un PN de Savigniy-Lés-Beaune, de Simon Bize, Les Marconnets 1 cru 2001. Patrick Bize lo comunica todo con botella, con etiqueta y, claro y sobre todo, con la botella abierta y en tu copa. Sobre este vino yo puedo decirlo todo!
Bueno, seguiremos. Seguro que ya llego tarde pero si antes saliendo del Museo del Corso y antes de ir hacia el Vaticano, o al revés, puedes pasar por el Palazzo Altemps, verás algunas cosas únicas que la gente suele pasar por alto, sobre todo, el impresionante alter ego del gálata moribundo de los Capitolinos.
Y, POR FAVOR, porque queda a cuatro pasos del Altemps, si vas donde Ada, le das un abrazo a Sergio de mi parte y un beso a su madre: les echo de menos.
Del Vaticano, sólo te puedo decir que, si no las visto renovada, no te agobies con la Sixtina: no se merece el régimen de visitas que tiene ahora mismo. Te diría muchas pequeñas maravillas en que la gente no suele fijarse antes de llegar a la capilla, pero me "conformo" con dos: dos sarcófagos que marcan el principio y el final del mundo romano. Si los ves, entenderás bine cómo empezó todo y cómo acabó. El sarcófago de Gneo Escipión Barbado, justo después de subir las únicas escaleras que vas a subir. Y el de la hija de Constatino, Santa Constanza.
Y si pillas la exposición, todavía, con el Laocoonte: ver el Laocconte es tener ante tus ojos la historia de la civilización occidental en un solo grupo escultórico, desde Homero hasta el Renacimiento. Desde su descubrimiento y desde la inauguración con él de las colecciones de arte privadas de los santos padres, la cosa ha ido de capa caída.
Un abrazo y feliz final de estancia, desde la envidia más profunda, claro!!!
Joan

Malena dijo...

Absolutamente emocionada he tomado apuntes y seguiré tus consejos y súplicas, adentrándome en la espesura romana cual San Juan místico con su amada.
Gracias Joan por estar para todos los que te leemos y regalarnos en tiempos tan mezquinos la posibilidad de la expereincia sensible. Y digo posibilidad porque ahí estás mostrando camino, el que quiere (y puede) que lo siga.
Termino con dos comentarios. Uno es que me siento contenta de haber provocado estos contenidos de tal calidad; dos que ya teía pensado ir a ver a Sergio y dejarle saludos cariñosos de tu parte.
Arrivederci me voy a la calle!

J. Gómez Pallarès dijo...

Es un placer, Malena, tanto lo del blog como mi pasión por Italia y por Roma. A Roma hay que entrarle por la víscera, por el nervio, por el amor...si se buscan razones, no se comprende, se acaba odiando. Es tan excesiva...La víscera, que por cierto, tanto aman los Romanos, por ahí hay que entrar, sea el corazón, sean los riñones, sea el estómago!!!
Stammi bene e salutami tutti quanti!
Gianni

La Guarda de Navarra dijo...

Esto si que es empezar con fuerza el año.
Excelente post y no menos jugosos los comentarios.
Es el ejemplo de por qué se deben reivindicar los blogs, los buenos blogs: Tienen miga y motivan a la participación lo que produce un rico intercambio de opiniones y conocimientos.
Gracias y Feliz Año.

J. Gómez Pallarès dijo...

Ya sabes, La Guarda, no hay como hacer cmo las ardillas...uno va acumulando provisiones para el duro invierno! Le he dado muchas vueltas a este texto desde que Malena me propusiera una especie de custionario sobre el asunto.
Al final pensé "¿y por qué no contestas más o menos en público?". Y así surgió este post. Prometo no volver a reflexionar sobre el tema en voz alta en bastante tiempo! Lo que la gete quiere leer aquí son recetas, descripciones de comidas y mejores vinos!
Saludos y feliz año para ti y para tus cosas!
Joan

José Luis Giménez dijo...

Hombre Joan, la gente quiere leer aquí lo que tú nos quieras contar. Reflexiona tantas veces como quieras que te leeremos atentamente.

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Gracias,Jose! Para reflexión la que me ha provocado entre ayer y hoy la ingesta de una botella de Simon Bize Les Marconnets 2001 y otra de la genérica AOC Bourgogne de J.J.Confuron 2006. Me dirás, con razón, que no son términos comparables, pero qué diferencia de fruta, qué descalabro en la vinificación (por parte de Confuron, claro). Tremendo Bize, como siempre, de bueno, de sobrio, extraordinario. Para echar a correr Confuron, una botella terrible, un insulto a la PN perpetrado en toda la regla. En fin...que en el fondo, aquí se hablará de lo que se pueda, pero de lo que apetece de veras hablar es de los grandes vinos que vamos tomando. Si fuera fetichista, hoy hubiera guardado la botella de Bize. A la de Confuron le doy otra oportunidad mañana.
Saludos,
Joan

José Luis Giménez dijo...

Vaya, creo que es la primera vez que te leo expresar un desagrado tan explícito ante un vino.

Por mi parte he querido quitarme el sabor ferruginoso del 2008 comenzando este con un champagne. Un sencillo José Michel Brut, que es tan sencillo que está para beberselo por cajas.
Champagne porque lo merecemos. Champagne porque lo necesitamos.

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Es verdad que la edad me hace proclive a hablar en público más de lo que me gusta que de lo que me disgusta. Jose. Ya lo decía Alceo, "si quieres decir lo que te venga en gana, prepárate a escuchar lo que no quieres oir"...
Es lo de siempre: uno espera tomar un PN normalito, correcto sin más, en un mediodía de sábado casi de posguerra, JJ Confuron tampoco es una bodega que no sepa qué hacer con la PN, nunca había probado su genérico y qué fiasco, chico, tremendo en nariz, con aires de cacahuete amielado y tostado, por completo deslabazado en boca, con aires de una refermentación o de una semimaceración carbónica, buff... Mañana lo recato, pero para desaconsejar por completo, por lo menos hoy.
José Michel es un buen elaborador, claro que sí, y no pocas veces he disfrutado con él. Yo, ayer, me tomé una buena pinot meunier, la de Egly-Ouriet, les Vignes de Vrigny, aconsejado en su momento por los amigos de Vadebacus. Y también lo disfruté, y mucho.
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

De todas formas, quiero dejar claro que hablo de todo, de lo que me gusta y de lo que no...conste. Si la gente, en el fondo, busca de vez en cuando consejos aquí o recomendaciones, éstas tienen que ser en función de lo que probamos. Y, claro, no todo nos gusta, no todo nos parece bien...Lo que importa es razonarlo, describirlo y tener algún tipo de criterio.
AOC Bourgogne de Confuron 2006, para no comprar vamos.
Les Marconnets de Simon Bize 2001: pedir un crédito y comprar un par de cajas...Mañana sigo...
Joan

José Luis Giménez dijo...

Y creo que es importante que lo hagamos. Que aquellos que lean estas páginas no vean el vino sólo detrás de unas gafas de color rosa, si no que ninguno estamos libres de tener coscorrones con los vinos que descorchamos.

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Absolutamente de acuerdo, mantener la independencia de criterio significa llamar a las cosas por su nombre, con la máxima educación y respeto, pero diciéndolas.
Joan

Anónimo dijo...

¡Bravo Joan!
Muy interesante para comunicadores y productores.

"Si no se tiene nada propio que decir, ¿cómo se va a a comunicar nada que llegue al consumidor? "

De perogrullo.
Saludos.
Juan Carlos Somalo

J. Gómez Pallarès dijo...

No se puede negar que el tuyo, por lo de Perogrullo (va con mayúscula), es un auténtico nomen parlans.
Este tipo de verdades, a tenor de lo que uno ve, cata y lee, son las que suelen pasar más desapercibidas. Pero, vaya, no se puede negar que es simple mi afirmación, necia ya no sé (por el DRAE lo digo).
Saludos,
Joan

Anónimo dijo...

Vaya con el DRAE. Curiosa la conclusion académica "...que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza..."
Verdades como puños enmohecen en el baúl de las perogrulladas.
Bien vendría mas frecuente aireación como ejercicio de acercamiento a la esencia de las cosas.
Saludos,
JC

J. Gómez Pallarès dijo...

Los diccionarios te ayudan a pensar en las cosas, por lo menos a mí. Y queramos o no, éstas también existen gracias a las palabras. El cajón de las obviedades está lleno de conceptos e ideas que la gente ha olvidado. Y cuando decía que comunicar es saber qué quieres decir, parecerá una obviedad, en efecto, pero estoy harto de oir discursos llenos de palabras huecas, de expresiones sin sentido, de anacolutos, de puntos suspensivos que no significan nada.
Decir menos y decir mejor, quizás, por supuesto en el vino y en general.
Joan

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