29 febrero, 2008

IEC #8: Moscato de Ochoa 2006



Cuando Pilar y José propusieron su tema para IEC#8, Vinos con espíritu de Carnaval, estuve dudando bastante porque no acababa de imaginarme cómo podía interpretar el espíritu de su convocatoria. Hasta que mi amigo Sobrevino, una vez más, se presentó con la solución a mis problemas. Él había hablado hace cierto tiempo de este vino y recuerdo mi sorpresa y, casi, asombro ante el descubrimiento: ¿¡un moscato d'Asti en Navarra!? Pero ¿no está en el Piemonte Asti...? Pues sí, claro, pero resulta que Bodegas Ochoa venía experimentando con esta tipo de vinificación hasta el punto de que se trajeron de Italia todo el material necesario (autoclaves incluídas) para hacer un vino tipo moscato d'Asti, pero con la moscatel de grano menudo de sus viñedos, supongo que de la finca de Traibuenas.

En pocas palabras y se mire como se mire, un mosto de uva moscatel navarra se disfraza, se acarnavalea y se nos presenta como si de un moscato d'Asti se tratara, ni más ni menos que el Moscato de Ochoa 2006: como monovarietal de moscatel de grano menudo, con la burbuja inducida al "vino" (5,5%) a través de autoclave y con unos azúcares residuales que hacen al conjunto como algo realmente apetecible y que había que probar. Un candidato ideal, además, para esta etiqueta de "vinos de Carnaval". Imposible de encontrar en Barcelona, Sobrevino, de nuevo, me regaló una botella, que es la protagonista de esta nota (así como la foto, que también es suya): ¡gracias, amigo! Su color es amarillo pálido, como el de ciertas margaritas y en su presencia destaca una burbuja que es más fina que la de los moscati italianos, aunque igualmente inmóvil. Su fragancia es persistente y discreta al mismo tiempo: aromas de uva moscatel madura, de agua de rosas, de albaricoque bastante maduro y de lima-limón (sobre todo en posgusto). Su cuerpo es liviano y su paso en boca suave, con un carbónico nada agresivo. Deja un leve amargor vegetal y un dulzor muy controlado, que indican quizás que sus azúcares residuales son menos que los que suele uno encontrar por Italia (la página web de Ochoa no dice nada sobre este vino). Tras un tiempo en copa, asoman agradables aromas de levadura, con un inconfundible recuerdo, para mí, del dulce polvorón y el suave alfajor. Un vino agradable que hará las delicias de la pastelería con hojaldre, por ejemplo.

28 febrero, 2008

Cena de blogueros del vino el 11 de marzo



Ryan y Gab Opaz (Catavino) son un auténtico hervidero de ideas alrededor del mundo del vino y de los blogs. Tienen una de las páginas más interesantes sobre vinos españoles escrita en inglés y se dedican, hasta donde yo entiendo, profesionalmente a esto. En el corazón de las fechas de Alimentaria y calculando que habrá un buen grupo de blogueros del vino en la ciudad de Barcelona, han organizado una cena para el día 11 de marzo de 2008. La convocatoria es abierta, podéis consultar los datos en el enlace anterior, y se hará en el hotel Chic and Basic, de la C/ Princesa, n.50, de la ciudad, de 20,30 a 22,30. No se trata de una reunión exclusiva para quienes escriben blogs: las personas interesadas en el mundo del vino y en su comunicación que estén en la ciudad, están también invitadas. Creo que será una buena ocasión para desmentir el hilo de la viñeta que encabeza esta nota: de nuestros temas de blog, pasamos a preocuparnos, sobre todo, de temas técnicos y, con el paso del tiempo, a ponernos cada vez más nerviosos cuando no encontramos el tiempo y la tranquilidad para escribir nuestros textos. Cuando de hecho, creo que lo único que nos interesa es beber y comer bien y a gusto. ¡Un encuentro "face to face" ayudará a relajar el ambiente y a conocernos mejor!

Gaia 2005, de Loxarel


Con una finca situada en Can Mayol (Alt Penedès) y viñedos entre los 500 y los 700 metros de altitud, Loxarel (familia Mitjans) ha ganado fama gracias a sus cavas, pero en la última muestra de la DO Penedès en Barcelona, yo me quedé con la idea de que sus blancos tranquilos eran de lo mejor que había probado en esa ocasión. Y así, para acompañar a un sabroso pescado (la brótola) sencillamente enharinado y frito, pensé que este Gaia 2005, monovarietal de sauvignon blanc, podía ser una buena opción. Con una maceración pelicular de pocas horas (máximo 12), el mosto fermenta en depósitos de acero inoxidable a 16ºC. Tras la fermentación, el vino reposa con sus lías finas, con batonnage periódico, durante 20 días. Estabilización y a la botella. Era un riesgo, lo sé, consumir ahora mismo un 2005 de estas características, pero pensé que la convivencia con las lías y el removido, le darían un par de años de vida al vino y si salió al mercado en 2006, pues a primeros de 2008 podría estar en un punto óptimo.

Con 12%, yo decidí no servirlo muy frío (sobre los 10ºC), para poder valorarlo realmente. Y la verdad es que más en boca que en nariz, el vino muestra ya algunos síntomas de "fatiga": su color es el del oro joven y sus aromas los de las hierbas medicinales (Ricola), levaduras (lías) y membrillo verde. En boca se muestra algo plano, como con poca vida, aunque tiene un punto untuoso, atractivo (mantequilla con sal). En posgusto asoman aires de nuez verde, de más hierbas de campo (mejorana) y de farmacia. Es un vino que se puede comprar sobre los 6-7 euros pero que es más recomendable, ahora mismo, en la añada 2006 (la que probé en la presentación de vinos de la DO Penedès) que la 2005 que tomé en casa.

27 febrero, 2008

Molitor Zeltinger Sonnenuhr auslese 1999


Entre finales de noviembre y diciembre, sobre todo si ha habido suficiente calor e insolación en la viña en primavera y verano y, después, un buen período de fresco y de lluvia, muchos racimos enteros de uva riesling están preparados para ser convertidos en Auslese (vendimia tardía seleccionada). No se trata de un vino en esencia botritizado, aunque parte de sus uvas puedan serlo. No se trata, tampoco, de un vino seco, aunque a veces pueda ser considerado así (en función del azúcar residual que haya quedado, seco o semiseco). Se trata de un vino extremadamente seleccionado, que sólo se da en las grandes añadas y cosechas y que, en mi opinión, reúne lo mejor de la escalas seca y dulce de la riesling, pero con un equibrio único. Un buen Auslese posee la viveza y tenacidad de la juventud, la expresión de lo auténtico en esta uva, la sedosidad y calma de la experiencia y el poso de dulzor que deja la pasión. Por supuesto, refleja también la personalidad de la uva y de su terruño y clima. Qué mezcla tan perfecta allí donde se encuentre, sea persona, sea vino...Pocas palabras para resumir por qué creo que este tipo de vinificación es el que más satisfacciones me viene dando últimamente con la uva diva.

La bodega Markus Molitor es la más importante, por volumen de producción, del Mittel Mosel (Mosel-Saar-Ruwer). Consideran, como los grandes expertos (leed el comentario sobre la añada de Herr Direktor, en mi comentario de 17 de febrero pasado) que 1999 fue un año excelente para los Auslese. Este "rincón de tienda" que hallé en Verema i Collita (Pl. Joanic, 1, Barcelona), de dos ** (sobre los 100 grados Öchsle) tiene "sólo" un 8% de alcohol, y fue un buen hallazgo, vaya que sí. Lo compré por 22 euros y ha valido mucho la pena. Está en un momento óptimo de degustación pero creo que podría aguantar perfectamente unos cinco años más por lo menos, pues su acidez y estructura están todavía intactos. De un impresionante oro verde con una hora y media de decantación y a 12ºC, ofrece un sutil panorama de hidrocarburos, combustible fosil, carne de membrillo, levaduras y mermelada de limón. Tiene una boca portentosa, viva, ácida, algo glicérica, ligeramente untuosa, y regala un largo posgusto de lavanda, campo de flores en la Provenza. Con el pastel dominguero reseñado en la entrada que antes citaba, casó de miedo y me confirmó, por si me quedaba alguna duda (tras la Riesling-Parade de Girona), que el riesling Auslese es, ya, uno de mis vinos amados hasta mi próxima reencarnación, en que lo más probable es que aparezca convertido en mariposa: ya sabéis los expertos, ¡la que tiene más números es la Apollo Winningensis!

Leonardo da Vinci concibió al hombre como medida de todas las cosas y utilizó, para expresar su idea, este dibujo, a partir de Vitruvio. El "Hombre de Vitruvio" de Leonardo es una buena metáfora para hablar de perfección en el vino. La perfección no existe per se y me parecería supérfluo decir que un vino es perfecto. Un vino lo es en un momento idóneo de su vida, para una persona en concreto en otro momento adecuado de su vida, con una compañía que complemente y en un ambiente y con una comida adecuados. Entonces, llega uno a la idea, que no puede más que ser estrictamente personal e intransferible, de que un vino es "perfecto". Este Auslese 1999 de Molitor lo fue para mí, por ejemplo.

La foto de la vendimia tardía es de Weingutwinterling en Flickr.com.

26 febrero, 2008

Tandem Ars Noua 2004


Ars Noua es una de las dos etiquetas de una bodega nueva y con grandes ambiciones de calidad, la Compañía Vitivinícola Tandem, en la DO Navarra. Nacida de la alianza estratégica entre amantes del vino y propietarios de viñas en el Valle del Yerri, este "tándem" de equipos (por cierto, la palabra, en latín no es más que un adverbio, "al fin, por fin, al cabo..." y su uso contemporáneo nace en Francia y en Inglaterra hacia 1880, donde la palabra pasa a designar un cabriolet de dos caballos en flecha y, más tarde, una bicicleta de dos asientos y dos ciclistas en línea) se ha complementado a la perfección para lanzar una marca, para construir una bella bodega y para empezar a atisbar esas cotas de calidad que anhelan. A partir de 22 Ha de viñedos de tempranillo, merlot y cabernet sauvignon de 20 años, en suelo franco arcilloso, 600 metros de altitud e irrigación natural (osea, a lo que caiga del cielo), los responsables del viñedo miman la fruta y su calidad, no su cantidad, a lo largo de todo el ciclo de la planta.

Este "polifónico" Ars Noua se ha hecho con un 56% de tempranillo, un 27% de merlot y un 17% de cabernet sauvignon. La temperatura de fermentación se ha controlado sobre los 26ºC y la maloláctica la ha hecho en depósitos de hormigón. El vino se ha pulido en barricas de madera de roble francés durante seis meses y sale con 14% y la recomendación, mía, es de tomarlo sobre los 16ºC. Muestra en copa ya cierto color de evolución, de madurez, con una capa media, un menisco cárdeno y un ribete entre el inicio del color teja y el final de la violeta azulada algo marchita. La primera impresión en nariz es muy positiva: aromas de buena fruta madura, de mora y de frutillos de bosque de bayas rojas; siguen los dulzores de la ciruela pasa y de la oliva negra, muerta, de Aragón. Sus taninos son medianos y muestra un paso algo alcohólico en boca, pero fino, suave y agradable. Su posgusto es bastante largo y te devuelve aromas de humo, de odre y de monte bajo. Al cabo de media hora y con algo más de temperatura ambiente, me impactan sus francos aromas de especias (clavo, muy elegante; y pimienta blanca). Un vino del que no diré el precio pues fue un obsequio de Sobrevino (para eso está ya la red: Sobrevino comenta que está sobre los 10 euros, extraordinario precio para lo que tomé), y que disfruté de veras con un gran pan con tomate y jamón del de verdad, extremeño.

Explicit descriptio Ars Nouae uini cellae uinariae Tandem (origine Navarraea).
Deo et Sobreuino gratias amen. amen. amen.

25 febrero, 2008

Tenuta Grillo Pecoranera 2003


Sobre la Tenuta Grillo de Monferrato ya he hablado en otra ocasión. Así que ahorro aquí una nueva introducción. Apreciados por la calidad de sus productos y por su apego a lo biodinámico, Guido y Rita Zampaglione ofrecen vinos sin filtrar, vinos que atenazan tus sentidos y tus órganos por su autenticidad, sin afeites ni retoques químicos. Uno de sus más reconocidas etiquetas, a la que tenía ganas hace ya tiempo, es su Pecoranera 2003 (¡ya se sabe, la oveja negra de la familia acaba siendo la más simpática y querida!), DOC Monferrato rosso, un vino hecho a base de la variedad freisa, con aportes de dolcetto, barbera y merlot. La freisa es una variedad básicamente piemontesa, conocida ya desde el 1500, con una maduración no muy larga para lo que es el Piemonte (finales de septiembre, inicios de octubre), con racimos bastante cilíndricos y frutos de color tinta azul oscura, sabor dulzón aunque áspero y hollejo bastante fino pero muy resistente. Como ha sucedido con algunas variedades españolas, existe la discusión de si es capaz, esta uva (que se usa para todo, también para frizzanti), de producir vinos de calidad o no. Los Zampaglione dan una respuesta contundente: ¡sí!

Con largas maceraciones, fermentación y reposo en maderas de distintas capacidades y "edades", el vino tiene una característica especial: su extracto seco es de 32 gr/L. Se presenta con 14,5% y conviene servirlo sobre los 16ºC. Puesto que no ha sido filtrado y los posos son evidentes a simple vista, por insípidos que éstos sean, habrá quien prefiera decantarlo, aunque esta operación no es necesaria para gozar de sus capacidades. De capa media alta, tiene el color del zumo de la mora madura, recién estrujada entre las manos cuando la recoges, cárdeno puro en el desfile ceremonial de San Pedro del Vaticano. Bayas negras y agreste en boca, con los taninos grandes y secantes. Enorme posgusto, con sabor de auténtico: ningún filtrado ha pasado el vino por lo que los posos campean a sus anchas. Ya véis que yo no lo decanté. Aromas minerales profundos, de tierra mojada, de barro en el bosque, de hinojo a pie de camino y de romero. En copa y con algo de temperatura, los taninos se dulcifican en media hora. Aromas de tinta china (atramentum), grosella negra y madera vieja, de la buena, de la del anticuario justo después de su trabajo de decapado. Un vino sabroso, que se me antoja único, por lo menos en el "universo" de mis recuerdos, donde la freisa, lo confieso, no había entrado todavía. Este vino lo distribuye en exclusiva la Enoteca d'Italia y Alberto o Leo nos dirán qué pagué por él porque ya ni me acuerdo: 28 euros.

24 febrero, 2008

Carmelo Rodero tinto cosecha 2007


El otro día tuve una comida de trabajo en Arandalia, en una zona de las llamadas de negocios de Madrid. Suerte tienen, la verdad, porque de otra forma el sitio ya tendría que haber cerrado hace tiempo: te engañan con una pegatina a la entrada que luce "Recomendado por Michelin" (algún incauto pensará que hay estrellados de Michelin con menues al mediodía a 18 euros); la carta de vinos lucía un 100% de aumento en relación con los precios de tienda; tuve que pedir hasta tres veces porque mis primeras opciones no existían ya en la bodega; los chipirones eran auténtico chicle masticado tras horas; las copas para el vino tenían más plomo que otra cosa; a pesar de los m2, no había una clara separación entre fumadores y no fumadores. Y paro. La gente va allí claramente a otra cosa, no a comer, no se fijarán mucho en lo que les ponen y por eso siguen, y tan campantes. No volveré.

A pesar de todos los pesares disfrutamos los compañeros y yo de este Carmelo Rodero tinto cosecha 2007, un Ribera del Duero monovarietal de tinta del país, hecho con las uvas sin estrujar y con maceración y fermentación a temperatura controlada y algo baja (la segunda, por debajo de los 27ºC). Este vino, que ha descansado en botella tres meses antes de salir a la calle, está ya en su punto bueno y hay que tomarlo sobre los 14ºC, si quieres disfrutarlo. Tiene un color bellísimo, brillante, entre el corazón de la violeta dulce y el zumo del granado, huele a fruta madura, sana, intensa, con dejes de invierno (sarmiento, cenizas) y con aires, también, de violetas del bosque. En boca es sabroso, pero discreto. Tiene un punto de carbónico todavía y te regala, al final con otro deje de flores silvestres y de suave pimienta. Es un vino que se puede comprar (por ejemplo en Vinissimus, de donde es la foto superior) por 6,95 euros y te devuelve los aromas a buena fruta de la Ribera del Duero, tantas veces olvidada, tantas veces buscada, tantas veces apetecida.

La foto de las violetas dulces By beccafromportland.

23 febrero, 2008

Cap d'Ona spéciale


Cap d'Ona es la marca de la Brasserie Artisanale des Albères, situada en la Catalunya norte (también puede ser vista como Francia sur), en Argeles-sur-Mer, y con una historia bien reciente (arranca en 1999). Mi proveedor habitual, que oficia en la C/ Valencia, esquina Muntaner (Tocinería Montse i Àngel) y se ha acantonado (¡literalmente!) con un surtido impresionante de variedades de cerveza catalanas, alemanas y belgas (falla la Gran Bretaña, sí), me dió la alegría de prepararme este pack de tres cervezas de la casa.

La muestra incluía la blonde, la ambrée y la spéciale de la casa. Las dos primeras, en mi opinión, son agradables pero no pasan de discretas ante otras grandes cervezas que también distribuye (in primis, la extraordinaria Orval) La spéciale, en cambio, es algo que merece ser conocido y degustado. Hay que servirla fresca, sobre los 8ºC, pero no fría. Posee el color de la miel de acacia, algo turbia, y es vibrante e intensa en boca, la mejor para mí de la brassérie Cap d'Ona. Muestra aromas a levadura, es especiada, trae recuerdos de gulasch a la hungara y de carne picada. Es una cerveza, sin duda, especial, aromática y aromatizada en depósito con una "corrección", un "encabezado", de vino dulce de Banyuls (4%). Muy interesante, de veras. Las tres cervezas salieron por menos de cinco euros. La cerveza es buena, el vino de Banyuls, mejor, el muscat de Rivesaltes sobresaliente (aunque no tenga nada que ver aquí) y la zona, sin duda, merece vuestra visita algún día.

La foto de Banyuls-sur-mer es de Lionel Maraval. Su blog de fotos es de visita ineludible. Creo.

22 febrero, 2008

Vinos por copas en Barcelona

Como decía en una anterior entrada, la proximidad de un número masivo de visitantes a Barcelona especialmente interesados en comer y en beber bien, me hace pensar en qué les recomendaría, a qué lugares les llevaría...Y uno de los conceptos que está progresando mucho últimamente en la ciudad es el de los bares que nacen ya con la voluntad de servir buenos vinos por copas. Es un tipo de local muy popular en los Estados Unidos, en Italia y en Francia y que aquí está empezando a asentarse.

Tres locales de este tipo os voy a presentar hoy, los tres con voluntad de ofrecer una selección mayoritariamente española de vinos y los tres, también, con ganas de que la gente coma con ellos. Los tres, además, ponen por delante el concepto de "platillo", de raciones, de comida o cena desenfada, sin la necesidad de tener que pedir un primero y un segundo. El primero de ellos ha sido el último en llegar: Ànima 3 se encuentra en el Barrio Gótico, cerca de la Plaça Reial, y tiene una carta con más de 200 referencias que van rotando en el servicio por copas (no todas las botellas están en esa consideración). Su selección es muy notable y contiene muchos de mis vinos favoritos.

Cata 1.81 es un local que se encuentra en el corazón del Ensanche enogastrónomico, en la C/ València, junto a la C/Aribau y es un lugar donde la cocina ocupa un lugar interesante aunque su selección de vinos no va quizás tanto con mis preferencias. Tiene la ventaja de que es mucho más que un bar de vinos, pues organiza catas, viajes a bodegas e incluso un servicio de cátering, si todo lo que encuentras allí lo quieres en casa. La Vinya del Senyor, en su local del barrio de La Ribera (justo frente a la catedral de los pobres), es el decano de estos tres. Empezó con una fuerza y unas ganas que ilusionaron a todos los que en Barcelona amamos el mundo del vino y de la buena comida. Sigue siendo un sitio recomendable por su selección de vinos y por el lugar de privilegio que ocupa (sobre todo si te puedes sentar en la terraza), pero necesita una urgente reconsideración por parte de la propiedad, sobre todo en el servicio del vino, copas y formación de las personas que lo sirven. Lo incluyo casi por romanticismo, pero tienen que ponerse un poco las pilas.

20 febrero, 2008

La Fonda Emilio, ¡en forma!


La Fonda Emilio sigue en plena forma. Realizamos allí la cata de vinos de Cepa Vinis, que ya os comenté y, claro, tras la cata ¡nos quedamos a comer! La fortuna fue, además, que los vinos que habíamos probado en ayunas, volvieron a salir e intentamos combinarlos con algunas de las recetas de Rosana, Bibi mediante por supuesto. Los resultados más interesantes de esta unión de intereses fueron estos:

uno de los vinos que más me sedujo de entre los blancos fue este grand cru alsaciano de Gewürztraminer, Domaine Leon Boesch, Zinnkoepfle 2005. "Vin naturel" de 13,5%, que conviene servir sobre los 12ºC, ha pasado seis meses en fudres con sus lías y es distribuido en exclusiva por Cepa Vinis. Con suaves aromas de moscatel, de pétalos y agua de rosas, con los aromas de la polinización y de las abejas corriendo arriba y abajo, tiene un paso por boca sublime, sensacional. Fresco, con un punto de carbónico y una acidez vibrante, te devuelve aromas de pan tostado y de membrillo maduro. Un vino sensacional que casó de maravilla con la untuosidad del romesco de Rosana, con mucha avellana tostada y su escarola. Una pareja que me gustó mucho, de veras, aunque más me gustó el precio de este vino (sobre los 16 euros).

Con unas deliciosas albóndigas con boletus y guisantes, suaves, sabrosas y delicadas, entró de maravilla este Pommard del Domaine Denis Carré, Les Noizons 2005. Monovarietal de pinot noir y con 13%, ha pasado sólo seis meses en barricas de roble francés y 16ºC le sientan muy bien. De capa media y el color de la picota bastante madura, huele a pimiento asado y a ciruela pasa, al cabo de un rato salen cueros muy agradables, algo de ahumados suaves y, al cabo, la fruta madura (frambuesas) y los olores secundarios de la fermentación, En boca es un vino austero, con los taninos algo secantes pero finos y delicados, y posee una frescor y acidez que casaron de maravilla con las albóndigas y esa salsa espesada con los boletus. Un Pommard muy satisfactorio, gran introductor a la PN de la Borgoña.

Para aperitivo, para los postres, para platos con aves, para quesos semicurados, para peces de río, para tantas cosas el "Vin jaune" es una maravilla. Terminamos con éste del Domaine du Chateau d'Arlay, embotellado en 2005, pero producido en 1998. Dos palabras para explicar que este "vino amarillo" de Côtes du Jura es un monovarietal de Savagnin, que es vendimiada tardía. El mosto reposa en barricas siempre usadas (muy usadas, vaya) de roble francés y su peculiaridad es que pasa en ellas seis años y tres meses, de forma que la evaporación del alcohol reduce mucho el volumen inicial de vino y el resto lo hace el trabajo en superficie de la famosa levadura Saccharomyces cerevisiae. En efecto, se trata de un velo en flor que acaba produciendo un vino casi tan especial como algunos jereces, de un color amarillo oro viejo y una brillantez deslumbrante. Cuando asomas la nariz salen a raudales los aromas del velo en flor, oxidativos, pero con un volumen y grosor superiores a lo que suele dar uno de nuestros vinos andaluces. No es tan punzante y acerado, vaya. Aromas de levadura, pues, y de frutos secos, con nuez a raudales, incluso verde, avellanas tostadas y mezcla de curry asoman para acompañar una boca esplendorosa, larga y que llena mucho. Es un vino que se puede comprar ahora y que tiene un potencial de guarda enorme, superior a los 50 años. Por el recuerdo de las avellanas, me despaché finalmente con el semifreddo de avellanas del Baix Camp, que estaba delicado y rezumaba La Selva del Camp por los cuatro costados. ¿Mi conclusión? Esta alianza estratégica entre los vinos de Cepa Vinis y la cocina de la Fonda Emilio es muy atractiva y ofrece resultados que permiten aconsejar: "¡este viaje merece la pena hacerlo!"

Fariña Primero 2007


Siendo como es una de las bodegas emblemáticas de la DO Toro, la página web de Fariña no está a la altura. No os paso ni el enlace porque en ella se habla del Fariña primero ¡¡¡de 2005!!! Dicho esto, que no deja de ser anecdótico, lo sustantivo es el vino primero de esta casa, de 2007. Su máxima es "en septiembre en la cepa y en noviembre en la copa". Yo la matizaría diciendo que sí, que en septiembre en la cepa y, por el proceso de maceración carbónica y posterior fermentación, en noviembre en la botella. Para pasar a la copa le daría yo unos meses más y creo que, ya ahora mismo y en el próximo año, este vino está en un buen momento de consumo. Con 13,5% conviene tomarlo sobre los 15ºC. Ofrece una capa media-alta, de un color picota madura, brillante y bonitos, francos, aromas de fermentación del mosto, de lácticos, de mora madura. En boca tiene ahora mismo (febrero de 2008) un mínimo carbónico, y se muestra serio y con empaque, estructurado y sabroso. No hay aquí fuegos artificiales de gominolas ni escándalos de aromas, todo es discreto y bien hecho. Su posgusto es muy largo, con aromas a vegetal (la hoja de la parra), a mermelada de moras y, un poco, a yogurt de fresa. A pesar de la web, este vino sigue siendo un valor seguro, también en 2007, entre los vinos jóvenes de maceración carbónica. Entre cinco y seis euros, es un vino para recomendar y beber a lo largo de todo 2008.

19 febrero, 2008

Presentación de Cepa Vinis

Tuve la suerte de poder asistir, el otro día, a una cata comentada con el propietario de Cepa Vinis, Lionel, quien con una bonhomía y conocimientos muy notables, se ha lanzado a la comercialización (¡también a través de su venta en la red!) de vinos españoles, alemanes y, sobre todo, franceses. Lionel hace lo que todas las grandes empresas que conozco en el sector (grandes por calidad, no por su medida): patearse el territorio, conocer de primera mano al productor, viticultor, y seleccionar sólo aquello que más le gusta y que mejor expresa el territorio del que procede el vino. En este sentido, pues, cuanto se encuentra en su catálogo es de una calidad contrastada, de un precio ajustado al mercado y merece la pena ser conocido. Lionel preparó una selección de últimas novedades o de vinos destacados franceses e hicimos una cata que ahora os resumo. Dejo claro que alguno de los vinos que más me gustaron y que acompañó algún platillo especial (la degustación la hicimos en la imprescindible Fonda Emilio, de Les Borges del Camp), será comentado en un post especial.

Empezamos con el Valle del Loire, un Chateau de la Varière Clos de la Division 2002, de Anjou, un monovarietal de chenin, con 18 meses de barrica sobre lías filtradas, biodinámico pero al que no pesa la oxidación, color paja madura y una gran nariz, con fruta blanca, con cítricos y una nota de vainilla. Su boca es portentosa, densa, con posgusto a tarta de manzana. Larga vida todavía para este Anjou. Siguió un Pessac-Léognan, Chateau Lafargue Cuvée Alexandre 2006, un blanco atípico de Graves, con un 70% de sauvignon blanc y un 30% de sauvignon gris. De un amarillo más discreto, aún con su año de barrica y el batonnage habitual de la zona, es un vino elegante, con notas de pera y de muscat, con brioche y mantequilla en posgusto y con una boca fresca pero potente. El tercer vino nos desplazó al otro lado de Francia, a la Borgoña, y fue un Puligny-Montrachet, Domaine Mestre Michelot 2004, un chardonnay con poca barrica pero mucho batonnage también, que exige una decantación de no menos de una hora para "soltar" todo lo bueno que lleva dentro: enorme, inusitada mineralidad (también hidrocarburos), notas de melocotón maduro, de carne de membrillo, galletas con mantequilla (bretonas, por ejemplo) y una boca poderosa, con tostados y toffees. Un gran vino para el que se exige paciencia y la temperatura adecuada (nunca menos de 12ºC).

De Ferraton Pere et Fils, siguió un Condrieu (Ródano, monovarietal de viognier), Les Mandouls blanc 2006, un vino muy agradable, en mi opinión, para platos de cocina asiática, pues fermenta y se hace mayoritariamente en acero inoxidable y un 20% en grandes barricas de 600 litros y ofrece una combinación de jazmín con especias (nuez moscada, pimienta de Cayena) y fruta madura (melocotón y muscat), junto con una boca fresca y cítrica. Probamos también un Pommard del Domaine Denis Carré Les Noizons 2005, muy satisfactorio (de éste hablaré con más detalle en otro momento) y de Ferraton, un Côte-Rôtie, L'eglantine Rouge 2005, un shirah con una gran fruta, rubí oscuro. pimienta, nuez moscada, violetas y aceitunas negras muertas. Un vino con mucha fruta y poca madera, taninos austeros, casi secantes. Siguió un Grand Vin de Bordeaux, Chateau Penin Les Cailloux 2005, un monovarietal de merlot con mucho pimiento a la brasa (yo insistía en que había un poco de cabernet franc) y fruta contenida, buena mineralidad y austero en boca, no se trata de una merlot explosiva, para entendernos. Finalizo esta parte con un Saint-Émilion, uno de los grandes, un premier gran cru classé, Chateau Beauséjour Bécot 2002, con una gran presencia, en nariz y en boca, de una merlot madura y muy expresiva (70%), con mucha fruta negra madura y unos taninos muy sedosos y agradables. Hubo otras cosas, por supuesto, (un Vin Jaune, un Gewürztraminer alsaciano, el Pommard ya citado), pero les dedicaré otro comentario, uno con comida, para entendernos. Con todo, no quiero finalizar esta nota sin mostraros una de las cosas que mejor combina con un traminer como el de Leon Boesch:

sí, sí, no os extrañe: esta extraordinaria butifarra blanca de Ca la Pura de Les Borges del Camp, hecha esa misma mañana, con un poco de pan con tomate, me hizo soltar gruesos lagrimones de placer en combinación con el traminer.

Todos los vinos que comercializa Lionel los podéis encontrar en Cepa Vinis (también en mi columna de la derecha), con su ficha completa y el precio (los envíos a casa salen realmente muy económicos, por lo demás).

18 febrero, 2008

En Alicante, Restaurante Puerto


Esto de pasarse la vida dando tumbos por ahí tiene sus ventajas...la más evidente es que te permite ir conociendo los lugares clave de los sitios por donde pasas. Y a Alicante, donde tengo buenos amigos, voy de vez en cuando. Y en Alicante, ya se sabe, la reina es la costa. Y de la costa, el pescado...En el puerto de la capital, barcas de pesca hay, claro, aunque queden cada vez menos (en el muelle de poniente; la zona de "privilegio" es, ahora, para el puerto deportivo) y me contaron mis amigos (buen diente, mejor paladar, yo lo sé) que una de las personas que mejor pescado tiene en la ciudad y mejor arroz a banda hace, es el dueño del Restaurante Puerto (C/ Dr. Sapena, 53, telf. 965 219574). Hay que apresurarse, amigos, porque me dicen que quiere jubilarse pronto y su hijo no parece estar por la labor de la continuidad.

El local es discreto, de aquellos de toda la vida donde lo que domina es el aparador del pescado y la sencillez por bandera (eso sí, Manzanares preside la sala: noblesse oblige!). De entrantes, mientras se prepara el arroz a banda (que ya no sirven con el pescado, sino con sus tropezones en la paellera), un marrajo semicurtido a la plancha, tibio y con un chorretón de aceite: impactante, de veras. Siguen unos chipironcitos enteros con la tinta en su interior: aunque suene a bruto, aconsejo vivamente embucharse el chipirón entero y dejar que la tinta explote en el interior de la boca. Impresionante. Cierra el tercio de recepción una tiernísima sepia encebollada. Una oreja la tenía ya asegurada el restaurante. Por cierto, maldigo la hora en que me dejé la cámara de fotografiar en casa. Nunca se aprende lo suficiente...

El arroz a banda, ¿qué deciros de él? Veía el primer plano y sólo pensaba en mi cámara...un grano suelto y entero, exactamente en su punto y formando un conjunto en que se intuían los agujeros por los que había respirado la paellera, un paladar sabroso pero nada grasiento, ajustado a los sabores delicados del pescado lo justo como para resaltar la maravilla que es ese grano de arroz. Cuando pillas un plato de estas características y terminas la primera ración (cayeron dos, dioses, ¿qué pasará con la próxima revisión médica?), miras el fondo del plato y ves esa pátina...sabes que has comido un gran arroz. Para acompañar, estuvimos de suerte: un Palacio de Menade, verdejo, 2007, recién llegado, que puso un gran contrapunto a la moderada untuosidad del arroz. Fruto de una escisión de la familia Sanz, y afincados en la mítica La Seca (VA), este verdejo mostró una delirante juventud: jazmín a borbotones, muy floral, hierba cortada, agua de rosas, lima-limón, poco amargor, un amarillo pálido con verde de océano y una boca sabrosa, larga, algo tierna todavía (cuerpo medio). Largo posgusto, muy largo. Un buen vino a un precio muy asequible (en tienda estará sobre los 7 euros). Con el arroz y el vino y su servicio, se había ganado ya El Puerto la segunda oreja y el rabo. De postres, volví a la discreción (piña natural) y al salir del local, saludé al dueño y a su hijo y me dio que si les daba un abrazo de agradecimiento, no me entenderían el gesto. Así que les escribo esta nota, que no leerán, y a Ustedes les digo que si pasan por Alicante, regálense con una visita a este restautante (sé que mi amigo no me perdonará la indiscreción, pero ya que no ha salido nombre alguno aquí, les diré que todo lo comentado, más pan, agua, una tarta de almendras y cafés salió por 35 euros por cabeza).

Foto de la costa de Alicante por edomingo.

17 febrero, 2008

Ponedle un pastel a vuestro domingo

Domingo desapacible de febrero, invitados en casa: ¡vamos a ponerle un poco de calor y de luz al asunto!, ¿no? ¿Por qué no un buen pastel casero que alegre espíritus y cuerpos? Mi santa es especialista en este tipo de cosas y no le duelen prendas a la hora de poner las manos en la masa: hay que calentar el horno a 180ºC y enharinar o poner papel de cocina en el molde. Para ocho personas, hay que separar la clara de las yemas de 4 huevos y poner a punto de nieve las primeras.

Hay que mezclar bien 150 gr de harina con una cucharadita de café de levadura Royal y 150 gr de azúcar y preparar un cráter en el centro de la masa. En él pondremos las yemas batidas, 120 gr de mantequilla a temperatura ambiente y la ralladura de una piel de limón. Mezclamos bien la masa e incorporamos 1/3 de las claras a punta de nieve. Seguimos mezclando y cuando tengamos la masa ya más ligera, añadimos el resto de claras. Se termina de elaborar y se coloca en el molde. La fruta, cortada en rodajas consistentes, es el melocotón (en la receta). Pero mi santa le puso unas manzanas de las de verdad (del árbol al payés y de éste a nosotros, sin más) y el resultado, tras 40 minutos de horno y la prueba de la cocción (ya sabéis, se pincha y si el objeto sale limpio, ya está a punto) ha sido el que tenéis en la foto. Hay que decorar con un poco de azúcar glaseado procurando dejar visibles los trozos de fruta.

Ya os contaré el resultado pero ¿qué le pondríais vosotros a este pastel? ¿Un vino naturalmente dulce de la Axarquía, por ejemplo, digamos un Ariyanas? ¿Un Auslese alemán histórico de Markus Molitor, por ejemplo? ¿Un moscato d'Asti, por ejemplo? ¿Alguna otra sugerencia? Venga, animaos, que quien acierte con lo que saque al final, se unirá a Encantadísimo y a un servidor para el risotto de primavera que le tengo prometido y que perpetraremos cuando tengamos buenos espárragos silvestres a la vista.



Y por completar el asunto, aquí está la presentación final del pastel.

16 febrero, 2008

Naturala Vinis


Calentando motores ante la proximidad de Alimentario y, dentro de ella, de Intervin y del pabellón de productos ecológicos (donde también hay vinos, por supuesto), la ciudad de Barcelona hierve de actividades y acontecimientos. En los próximos días iré comentando aquello que me llegue y, al mismo tiempo, presentaré algunos locales interesantes para vinos a copas con comida y, también, de restaurantes "bistronómicos" (concepto introducido por el amigo GdP), todo ello con el único objetivo de intentar dar informaciones útiles y hacer más agradable la visita de quien se acerque a nuestra ciudad.
Benoît Valée tiene una tienda única en Barcelona (en el corazón del barrio de Gràcia, C/ Mariana Pineda, 3 bis, telf. 933683612), L'ànima del vi, que vende y distribuye vino natural. Estas dos palabras, que por aquí apenas tienen valor, en Francia son todo un símbolo, pues "vin naturel" pues se trata del vino " elaborado sin la interminable lista de productos enológicos autorizados (levaduras seleccionadas, sulfitos, enzimas, ácidos, bacterias ...). " Los vinos que propone Benoît "han fermentado todos con sus propias levaduras, muchos de ellos sin utilización de anhídrido sulfuroso (sulfitos) y los otros con niveles mucho mas bajos de lo habitual...vinos que no han sido sometidos a ninguna corrección enológica o aromatización artificial y que no han sido filtrados o de manera muy suave." Bien, pues con su oferta y con la ayuda de los productores que podéis ver en el póster de propaganda, el próximo 3 de marzo a las 16 horas tenéis una convocatoria para conocer todos estos vinos y para disfrutar de un concepto de vino que proporciona grandes dosis de placer. Basta con imprimir este cartel y presentaros con él en L'Ànima del vi.

Santa Digna cabernet sauvignon rosé 2007


He aquí un vino de la casa Torres en Chile, que nada un poco contra corriente. Siempre he pensado que Torres, siendo una de las empresas más importantes, a nivel casi planetario, dedicadas a la vitivinicultura, jamás ha descuidado la calidad entre sus marcas. Un Mas La Plana, por ejemplo, un Reserva Real, un Milmanda, son muestras de lo que digo y junto a ellos, otras cosas como Sangre de Toro y varios etc, que bueno... Esto es un negocio y lo que me gusta de esta casa es que sabe combinar la venta al por mayor con el producto más selectivo. El rosado reserva santa Digna sería, por su precio (sobre los 6 euros), un vino de gran difusión y menor calidad, pero en mi opinión, sigue siendo un vino sabroso Y bien hecho, con características algo diferenciadas de los rosados más al uso, que hacen de él, como decía, un vino algo atípico. Con uvas cabernet sauvignon procedentes del valle del Curicó, la empresa no da mayores detalles sobre su vinificación (14%), pero de lo catado (yo tomé el vino no muy frío, sobre los 11ºC y lo disfruté más), se deduce que la confección del mosto y la fermentación es un proceso delicado y lento.

Hay aquí poca extracción de materia colorante y una capa baja, baja, con el color de la frambuesa a medio madurar. Es un vino brillante pero, al mismo tiempo, su grado le proporciona un aspecto algo graso, glicérico en copa. Sus aromas no son, tampoco, una traca explosiva de frutas, sino que, con discreción, van asomando aires de grosella y de arándanos. Su punto más fuerte es, creo, su paso por boca: suave y con un ligero carbónico, se muestra sedoso, amable y fresco al mismo tiempo, con un largo posgusto, que ofrece algo de vegetal (zarza) y un mínimo de chicle de fresa pero de los de antes (bazooka, vaya), nada ácido y con el sabor ya en susurro (¡forma discreta de decir "ya masticado"!). Es un vino que agrada por su discreción y elegancia, aunque en paladar, más que en posgusto, quede algo corto. Es fresco (a ratos parece que asoma el pomelo de carne roja) y atractivo y posee, además, un fondo aromático y sápido entre el vegetal y el mineral, bien interesante. Un vino que por 6 euros se deja querer y beber y que está, ya ahora, en un momento bueno de consumo.

15 febrero, 2008

Höpler Noble Reserve 1981


Casa Vives es una reputada pastelería de Barcelona (fundada en 1895), con sedes, que yo recuerde, en Rbla. Catalunya esquina Aragón (mar y Besós, ¡para entendidos!) y en la Carretera de Sants, 74. Frecuento de vez en cuando la del Ensanche y veo que tienen una gran especialidad en chocolates y en petit fours, cosas, las dos, que me vuelven loco. Los amigos a los que propiné el marmitako trajeron de postres un delicado pastel de esta casa, hecho con una base de bizcocho y con capas de espuma de fresa, de mermelada de grosella y de espuma de cítricos. Quizás había un pequeño exceso de natas, pero vaya, a mí me gusta la nata, y el resultado fue de gran frescor y suavidad: tripetí!!!

Para acompañar tan especial compañía y tan delicioso postre, saqué de la fresquera algo especial. Uno de esos rincones de tienda (en este caso de la Vinacoteca de la C/ Valencia, n.595) en los que siempre caigo, y que siempre compro, aún a sabiendas de que no siempre salen bien...Pero en este caso, hubo suerte. De la casa austríaca Höpler, en Neusiedlersee, salió este TBA (en la denominación de la casa Noble Reserve...), de 1981, medalla de oro del Challenge International du Vin de Bourg-sur-Gironde. Hecho a partir de variedades no declaradas (por lo menos habrá podredumbres de grüner Veltliner, riesling y alguna variedad de Muskat, quizás), este vino tiene casi 200 gr/L de azúcar residual y ha aguantado muy bien estos 25 años. Con 11,5%, presenta el color de la caoba a medio bruñir, del wengé claro y tiene penetrantes aromas de licor de naranja, de confitura no amarga del mismo cítrico, de hojarasca de otoño, de musgo en el corazón del bosque y de pastel de almendras. En boca empieza a mostrarse algo delgado y a punto de empezar su declive, algo oxidado casi, pero todavía con nervio y placentero,
con poder para llenar tus sentidos y pedir, a gritos, que no quede ni una gota en la botella. Si os digo que me hice con él por 20 euros, igual salís corriendo hacia la Vinacoteca...



La extraordinaria foto de confitura de cítricos, que tanto me recuerda este
Noble Reserve, BY Holybasil.

14 febrero, 2008

Marmitako y Manzoni: ¡menudo encuentro!


Aunque éste sea un plato más de primavera, cuando el tiempo anda loco, los atunes también, y desde hace unos días en nuestro proveedor habitual, son frecuentes las piezas a buen precio. Así que a la mínima ocasión que se presentó (la presentación en sociedad del novio de una querida amiga), perpetré un sencillo pero sabroso marmitako: en una cazuela de confianza, se sofríen dos cebollas bien finas (que no se doren, tienen que quedar transparantes) y un pimiento verde. Cuando están al punto, se añaden dos tomates sin pepitas y 1 kg de patatas cortadas de forma que suelten su almidón. Se sofríen unos minutos y se añade un par de litros de caldo de pescado, que habremos preparado previamente (con las pieles de los tacos de atún, con raspas, pescado de roca, verduras, lo clásico vaya), se lleva a ebullición, se desespuma, se baja a fuego lento, se tapa y se le dan 45 minutos de chup-chup. Cuando las patatas están cocidas, pero enteras, se corrige de sal y pimienta (muy poca) y se añaden los tacos, gruesos, de atún. Unos pocos minutos y ya está listo para ir a la mesa, con la cazuela por supuesto. Sencillo, sabroso, fácil de hacer.

¿Con qué acompañar esta maravilla de la cocina pescadora vasca? Pues resultó estupenda la combinación con el "invento" fortuito del profesor Luigi Manzoni, un mito en el Véneto y en Conegliano, cuya Scuola Enologica dirigió en los años veinte del siglo pasado. Su cruce número 6.0.13, bautizado después como "Incroccio Manzoni", tuvo un éxito que sorprendió al propio autor, quien tras varios ensayos (entre 1930 y 1935), dió por bueno ese cruce entre riesling renana y pinot bianco. Con una difusión básicamente véneta (después se extiende al Friuli y al Trentino), era el vino ideal para nuestro huésped, padano. La gracia, claro, consistió en que la manzoni que le ofrecimos era del Penedès!!! En efecto, el visionario Carlos Esteva, de Can Ràfols dels Caus, introdujo esta variedad (nacida para "jugar" con el prosecco) en 1988 en su viña El Rocallís (de suelo arcilloso-calcáreo poco profundo y con mucho pedregal) y desde hace ya varias añadas, viene ofreciendo vinos de alta calidad a un precio recomendable (sobre los 20 euros). Las añadas 2001 y 2002 de El Rocallís están espléndidas ya ahora. La vendimia es temprana, la fermentación dura 45 días (ahí es nada) y el vino se hace en barricas de roble francés por un tiempo no especificado, pero que no será corto (a la vista de lo catado).

Con 13%, conviene servirlo sobre los 10-11ºC e irlo disfrutando a medida que sube algo la temperatura en copa. Hay que decantarlo por lo menos una hora antes del servicio. Su color es de un amarillo dorado, brillante e intenso, casi cercano a la miel de azahar, y sus primeros aromas son los de la flor blanca del jazmín y los de la fruta, antiguamente exótica, del mango. Su boca es apabullante, de tacto glicérico, paso sedoso, largo, muy largo, y poderoso retrogusto mineral (tiza). El vino encajó de maravilla con el guiso atunero y ambos se realzaron mutuamente. Lo poco que quedó en la botella, al día siguiente, terminó de descubrir una paleta dominada por el frescor de la hierbabuena, por la cáscara de naranja y por aromas de hierbas de monte y plantas medicinales. Can Ràfols es, sin duda, una de las grandes bodegas españolas en lo que a vinos blancos se refiere y este El Rocallís 2001 no hace más que confirmar la tendencia.


El novio de nuestra amiga pasó la "ITV" con sobresaliente (come de todo, bebe bien, le encanta el pan y tiene sentido del humor aunque sea algo tímido) y todos disfrutamos de este feliz encuentro entre el atún del norte y la manzoni de otro norte (el véneto), recriada en el Penedès.

La caricatura de "Adivina quién viene a cenar esta noche" procede de Lagupa.

13 febrero, 2008

Cámara Abierta 2.0. de 11 de febrero de 2008: el enlace



Pues tal y como os había prometido, y gracias a las facilidades del equipo de Cámara Abierta, aquí va el enlace del programa del 11 de febrero de 2008, que me dedicó unos minutos. Mucha gente no pudo quedarse hasta tan tarde y este enlace da una oportunidad a quien quiera husmear en el vídeo. Quiero agradecer a Georgina Cisquella y Nuria Verde que se fijaran en la enoblogosfera y que pensaran en mí para hablar del asunto. Como ellas saben bien, grabamos mucho pero el programa duró poco y mi intervención en él, menos. Ha quedado un montón de material por ver que, gracias a la ayuda de Nuria, podré colgar algún día en la red. De esta forma, algunos de los comentarios de los vinos de godello, mencía, shirah...que catamos, podrán verse completos, y también las respuestas a las preguntas de Georgina y de Nuria. ¡Así habrá debate!
Muchas gracias a todos por estar ahí, y adelante con nuestra pasión, que es la de la cultura del vino y su difusión.


12 febrero, 2008

Viña Tondonia rosado 1997


Vaya por delante que esta nota de cata la puedo ofrecer gracias a Sobre Vino. En un rasgo de amistad y de generosidad que le honra, salió de su ciudad, se pateó algunos trozos de la Borgoña (bellas crónicas y fotos en su blog) y llegó a Girona con una cajita de maravillas que sabía bien harían mis delicias. Vinos difíciles de encontrar por Barcelona y que él trajo para que yo los disfrutara. Especialmente dedicada va esta nota de un vino que yo jamás había probado y él sabía que deseaba: ¡un abrazo!

La Bodega de Vinos Finos de la Rioja de R. López de Heredia es, casi, un mito entre los enófilos, sobre todo por el tipo de vinificaciones que propone, bastante en las antípodas de cualquier moda emergente. Ellos tienen una línea de trabajo, vinifiquen en blanco, en tinto o en "rosado", y a ella se atienen. Si entras en ella, te conviertes en un devoto seguidor y fiel defensor de la casa; si no, la visceralidad se decanta del otro lado. No es fácil encontrar términos medios en las experiencias con ellos. Diría que la directriz que distingue a esta bodega de otras es su trabajo con la madera: madera usada, por una parte; y mucha estancia del vino en la misma, por la otra. De aquí, claro está, se deducen unas caraterísticas de guarda y de consumo bien especiales. Y este "rosado" no es una excepción. Vaya por delante lo de las comillas: se vende y califica como rosado este vino, pero casi diría que su alma es la de un clarete. realizado con uvas de tempranillo, garnacha y viura, el vino ha pasado cuatro (4) años en barrica y diría que este 1997 está, ahora mismo, en un momento óptimo de consumo.

Su color es muy especial y está entre las capas internas de la piel de cebolla de Figueres, aunque también puede recordar al cobre, a un tenue licor de naranja y, casi, a la mistela poco oxidada. Sus primeros aromas (con 12,5%, lo tomé sobre los 11-12ºC) son de la cereza en alcohol, del corazón de fruta de un bombón licoroso, con una boca portentosa, finísima, delicada y sedosa y un posgusto algo alcohólico, con dejes vegetales de hiedra. Es un vino muy especial, del que en Barcelona no es sencillo conseguir botella y, en consecuencia, hice con él une xperimento: lo mantuve vivo y en condiciones durante cuatro días. Os aseguro que el vino, como los grandes de Jerez, fue ganando enteros y aplomo. Empezó discreto en todos los sentidos, pero acabaron aflorando (siempre con esa boca de taninos sedosos), aromas de hierbas maceradas (casi de vermú Yzaguirre), de madera vieja y de vino, de oscuridad de taberna al abrigo de los calores del verano. Es un vino austero, sin duda, muy poco habitual entre los rosados al uso, que sorprende pero acaba gustando y enamorando. Al tercer día, surgen aromas de fruta escarchada, de óxido también, y de cobre, y al cuarto día, sale aquella fruta que me costaba de encontrar al principio. la gracia es que su expresión no es grosera (como sucede con tantos rosados), sino que me recordó enseguida los caramelos de palo de fresa y nata de Harrods (en la foto BY ifolha en Flickr) y los de violeta que tomaba de pequeño. Al final de la botella, el recuerdo de fresitas del bosque tomadas con algo de moscatel se hace notar. Y acaba pensando uno que, como sucede con casi todos los tondonias de larga crianza (y a fe que éste, para un rosado, lo es) este vino requiere grandes dosis de decantación, de paciencia, de oxigenación y de susurros y conversación queda para encontrarle las virtudes.

Sobre Vino publicó ayer su nota sobre este mismo vino. Nos ha parecido a ambos una buena idea hacer coincidir en el tiempo las dos notas. Cualquier parecido con la realidad, ya se sabe...

La foto de la botella es de Tintoyblanco.

11 febrero, 2008

Cámara Abierta 2.0. y De Vinis



Pues al final resultó que sí, que el equipo de Cámara Abierta 2.0, de La Dos de TVE estaba interesado en programar una entrevista con un servidor de ustedes (¡y yo que pensé, cuando el primer contacto, que era un farol: perdóname, Nuria!). Se trata de un programa innovador, de formato casi de bolsillo (pocos minutos y hechos con un estilo muy ágil y rompedor, muy con el punto de vista de los que usamos la red para enredarnos en lo que nos apasiona), que está rompiendo moldes en una todavía algo encorsetada TVE.

La cosa se perpetró en uno de mis locales de referencia en Madrid, el ineludible y siempre atractivo El Quinto Vino, que nos acogió con los brazos abiertos y las persianas casi cerradas, el pasado miércoles 6 de febrero de este bisiesto 2008: gracias, Luis Roldán, por la hospitalidad medio forzada por las circunstancias; gracias, Alberto, por el trato, humano y profesional al mismo tiempo, de siempre; gracias a la cocina y al lavaplatos por amenizar con sonido ambiente real la entrevista; y gracias por su paciencia a los clientes de siempre, a los que el asunto pilló dentro y allí se quedaron, compartiendo juerga, copas y opiniones con nosotros). Georgina Cisquella y Nuria Verde, las almas del programa, condujeron el asunto con gracia y sabia mano, soltaron preguntas atinadas y provocadoras (uno de los clientes de toda la vida me criticaba: "tienesss que ser más sessssi", decía, "más rompedor, ¡¡¡cargarte a alguien!!!"), y yo hice lo que pude, pero con respeto hacia todo el mundo. El resultado lo veréis hoy por la noche, 11 de febrero, en La Dos de TVE (sobre las 00,30, y tras La Dos Noticias Express) y pronto colgaré la grabación aquí mismo, pues la página web del programa prevé los enlaces al vídeo.

Aunque tomamos varios vinos, e incluso improvisamos una minicata con monovarietales de tres zonas bien distintas e importantes de España (Valdeorras, Bierzo y Alicante), yo quise que el primer protagonismo se lo llevaran los Vinos de Madrid. Cortesía obliga, vaya, pero es que además, en esta DO se están haciendo muchas cosas y bien, y me apetecía destacarlo. Así que arrancamos el programa con un Grego Roble 2006, de Vinos Jeromín, con un mayoritaria tempranillo y una minoritaria syrah, un vino de capa media, con poca y justa madera (rozará los 4 meses), colores cárdenos brillantes y ribete violáceo, mucha fruta madura roja en nariz, secundarios de bollería muy agradables y, sobre todo, un paso muy fresco, redondo y largo por boca. Tomado a 16ºC, como mucho, es un vino altamente recomendable (sobre los 8 euros la botella; en restaurante más, claro). Roto el "hielo" gracias a este notable Grego, la cosa salió ya rodada: preguntas, respuestas, chanzas, comentarios, algunos desvaríos (míos), una cata improvisada, más consejos de la clientela del local, unas croquetas estupendas (como siempre), las berenjenas con salmorejo (deliciosas), un poco de jamón y dos horas que pasaron volando sin darme cuenta.

Cuando los amigos de TVE se fueron (¡sus "bolos" no habían terminado todavía), me apresté a enfrentarme a la fría noche de Madrid, pero para hacerlo en condiciones, antes despaché una buena presa de ibérico a la plancha con deliciosas patatas fritas, y Alberto, siempre al quite, me trajo los restos del Grego Roble 2006 (¡qué rico con el cerdo ibérico!). Coroné el asunto con dos tacos de la trufa de la casa y una copita de MR de la Axarquía malagueña. Ya me podían echar noches y fríos, ya... Gracias a las gentes de Cámara Abierta 2.0. (también a la extraordinaria amabilidad de Silvia, con la cámara a cuestas y años de experiencia en La Rioja, y de Pascual, con el sonido y una gran pasión por las burbujas catalanas), pasé una tarde-noche muy divertida, creo que disfrutamos todos de un buen ambiente, de buenos vinos y comida. Sobre el resultado...pues mañana por la noche lo veremos, pero cualquier dislate será imputable tan sólo a quien esto escribe, a las bondades del Grego, al shiraz de Enrique Mendoza, al MR de Telmo y ya no recuerdo a qué más. Pero que conste.

La foto de conjunto de los Vinos de Madrid es de Mi Vino; la de la noche madrileña desde la Gran Vía, de Poética Digital.