31 enero, 2008

Presentación de la Tenuta Grillo



Siguiendo con la buena costumbre de presentar los nuevos vinos que incorporan a su catálogo, la Enoteca d'Italia ha organizado la visita de los propietarios de la Tenuta Grillo. Se trata de una de las bodegas portaestandarte de la biodinámica en el tercio norte italiano (están en Monferrato, cerca de Mombaruzzo, en Alessandria), y tiene algunos vinos que creo merecen ser conocidos, entre ellos el barbera d'Asti Igieia y Pecoranera. Lo mejor de estos encuentros es que los vinos te los explican quienes los hacen, en este caso Guido y Rita Zampaglione, y las sesiones son muy gratificantes. La cita, la encontraréis detallada en el blog de la Enoteca, pero es para los próximos días 4 y 5 de febrero. ¡A disfrutar de estos vinos tan atractivos!


Primer Premio Vila Viniteca de Cata por Parejas


El genio de Quim Vila sale a relucir de nuevo. Tras años de darle vueltas al asunto, tras someter a Tirios y a Troyanos, empezando por él mismo, al duro ejercicio de la cata a ciegas, acaba de convocar su Primer Premio de Cata a ciegas por parejas. Las bases las podéis leer, si no lo habéis hecho ya, en su página web y la inscripción (100 euros por pareja) empieza mañana mismo, 1 de febrero. El concurso se realizará el 9 de marzo en la Llotja de Mar (antigua Bolsa de Barcelona), un bello edificio que ya ha albergado otros acontecimientos de Vila (está a dos pasos de la tienda de C/ Agullers). Empezará a las 11 y tendrá una fase clasificatoria, mañanera.

Por la tarde, las parejas que hayan superado el corte, disputarán (nunca mejor dicho) la gran final: el premio es, entre otras cosas, económico, ¡12.000 euros! Me parece que el sistema está muy bien montado y tiende claramente a afinar mucho en las puntuaciones: por cada vino catado (7 en la clasificación; otros siete para las 10 parejas que pasen a la final), se darán puntos por país, DO /AOC, etc, añada, productor, variedad y marca y espero (no lo creo, vaya) que el jurado no tenga más problemas que los sumatorios para cada ficha presentada. Un notario velará por la transparencia y ecuanimidad del sistema para todas las parejas, que sólo podrán comunicarse entre ellas.

El espéctaculo está servido y auguro un gran éxito a la brillante idea de Quim y un montón de espectadores ansiosos por seguir la batalla entre gigantes. Me consta que el "mercado" de parejas está que arde y cada "oveja" está intentando encontrar a la mejor pareja posible. Que haya suerte para todos, mucha diversión, algo de aprendizaje y, lo mejor, estad atentos a las caras que irá poniendo Quim cuando vaya revelando los secretos que, ahora mismo, está seleccionando ya.

30 enero, 2008

Herdade do Esporâo touriga nacional 2003


La Torre do Esporâo es el símbolo de la Herdade do Esporâo (en Reguengos de Monsaraz, un poco al norte de Beja, en la zona sur del Alentejo), una de las bodegas más importantes del sur de Portugal y, casi me atrevo a decir, de Portugal. Con una historia un poco convulsa, que pasa incluso por la revolución de 1975, la Herdade se ha consolidado como una marca que aúna gran producción y, al mismo tiempo, diversidad y calidad. Puede que el vino que he elegido no sea uno de los más alabados de la casa (quizás el que más, el Esporaô private selection Garrafeira), pero a mí me atrae ir probando, ya lo sabéis, monovarietales de distintos países e ir comprobando sus características. Y la Herdade ofrece una atractiva colección de algunas de las variedades más populares en la querida Portugal: entre las tintas, la alicante bouschet, la trincadeira, la aragonês y la nuestra, la touriga nacional, algunas de ellas presentes, también, en las viñas españolas.

La touriga nacional es una de las uvas más populares del país vecino, aunque quizás, hasta hace relativamente poco (hasta la aparición de los últimos clones, vaya) no de las más plantadas. Mis amigos portugueses aportarán el dato seguro, pero creo que la causa estaba en su bajo rendimiento por cepa (es uva muy prolífica y vigorosa, cierto, pero muy sensible también a los cambios climáticos y prefiere, sea en el Douro o en el Alentejo, las zonas más soleadas). Para "compensar" el asunto, esta uva siempre ha sido muy rica en sustancias fenólicas y aporta poderoso colorido y buenos taninos allí donde aparece. A veces, el riesgo de hacer monocastas con ella, como se les llama en Portugal a los monovarietales, es que se "escape" un poco la mano y más que beber, acabe uno masticando el vino y su madera. No sucede así con este Touriga Nacional 2003 de Esporâo. Se trata de un vino cuyas uvas crecen en suelos graníticos y de estrato volcánico, ricos en minerales, en cepas de 25 años de edad media, vendimiadas el 23 de septiembre de 2003. La fermentación se ha realizado en inoxidable a temperatura controlada no muy fría (sobre los 22ºC).


Seis meses en una mezcla de robles francesa y americana y otros seis de reposo mínimo en bodega con la botella completan el proceso: 13,5 %. Conviene abrir la botella por lo menos media hora antes y servirlo "fresco" (sobre los 15ºC-16ºC).
He usado, para beber este vino, la copa Breathable Glass, tipo Burdeos, que me dejó mi amigo Ramon y creo que eso, junto con la media hora, le han sentado de maravilla. Tiene un color muy bello y vivo, casi joven, rubí granatoso de capa media tirando a alta. En nariz y a copa parada todavía, sorprende (¡es un 2003!) una explosión de fruta, con mucha mora, primero, y después la nota de la madera (marcada por un cuero noble de fondo) y, con el vino ya aireado, una gran sensación de aromas secundarios, capitaneada por un bizcocho de frutas del bosque. En boca gana todavía más este vino: sabroso y largo, muy largo, con unos taninos algo secantes (en la parte delantera del paladar) pero redondos y sin aristas. Me parece claro que, aunque no es necesaria la decantación, la copa y el aireado que le da le sientan de maravilla. La poca madera que lleva también está muy bien puesta y no le pesa nada ni en nariz ni en boca. Me reafirma en lo que llevo pensando desde hace tiempo: a este tipo de tintos, si quieres disfrutar de su frutosidad y su vinosidad, dales poca madera y muy equilibrada. Si no lo haces, los años acabarán pasando factura al vino. Apuntalan a este sólido conjunto unos bellos matices de ciruelas pasas, de fondo de cazuela de pipa y de pétalos desecados de rosa y de violeta. Con la copa y algo de temperatura, los aromas terciarios se apoderan del vino y de la nariz, pero lo hacen sin girar la cara a la fruta, de forma elegante. Se trata de un vino que he disfrutado de veras, que me ha devuelto los buenos aires y matices alentejanos y que he comprado por 15 euros en Pura Cepa. Vinos-Delicatessen, una tienda que tiene una buena selección de vinos portugueses y que acaba de trasladarse: ahora les encontraréis en Avda. Mistral 31 (telf. 9332541798), de Barcelona.

La foto del racimo es de Catavino; las otras dos, de la página web de la bodega.

29 enero, 2008

San Pietro 2004


Le Vigne di San Pietro es una bodega joven todavía (fundada en 1980), que anda ahora por su segunda generación. Se encuentran sus viñedos en la montaña de San Pietro, en Sommacampagna, entre Verona (que queda al oeste) y el lago de Garda (al sureste). Los viñedos reciben dos influencias que marcan la fruta: por una parte, la tierra ("colle morenico" llaman a estas laderas), de contenido arcilloso-calcáreo con un ph entre 7,9 y 8,2; por la otra, la presencia del lago y de su microclima, que proporciona humedad, sí, pero al mismo tiempo genera vientos que mantienen secos los racimos.

Yo pensaba que conocía bastante bien las posibilidades de la uva garganega, quizás la variedad blanca reina de la zona véneta, pero este San Pietro me ha hecho descubrir nuevos "horizontes". Se trata de un monovarietal de garganega vendimiada a mediados de septiembre, cuya fermentación y maduración combina tanto el acero como la madera. Una parte del mosto (acaban saliendo unas 8000 botellas anuales) fermenta en acero, la otra en barricas ("carati" las llaman); después, una parte del vino sigue afinándose en acero y otra parte con la madera (roble francés Allier) y, tras el ensamblaje, el vino reposa en botella no menos de seis meses antes de salir al mercado, con 13%. Conviene tomarlo sobre los 10ºC.

De un color amarillo bastante pálido y, a pesar de su "edad", todavía con reflejos verdosos en su interior, el vino apunta suaves aromas de hierba cortada y de flor de tilo, junto con recuerdos de su crianza en madera, en nariz (toques de mantequilla fresca, de hinojo salvaje y, al final, casi de anís estrellado) y en boca, con un paso graso, casi opulento y sedoso. Es una vinificación para la garganega que, confieso, no había probado y que primero me sorprendió algo (¡¡¡malditas ideas preconcebidas!!!), después me agradó mucho. La tomé con los restos de la pasta del caldo de Navidad (para un italiano serían "lumache", caracolas), hervidas el dente y con un "sugo" de tomate (con parma, ya véis la foto): casi al contrario de lo que suele suceder, en que el vino aporta el frescor y la viveza, aquí pasó que el tomate jugó ese papel, mientras que el vino fue el que se mostró más contundente, más opulento. La combinación, en cualquier caso, creo que funcionó.

28 enero, 2008

Xarab 2005 de Manuel Valenzuela


En la sierra de la Contreviesa, en plenas Alpujarras granadinas, se encuentra la bodega de Manuel Valenzuela, Barranco Oscuro. Con las instalaciones situadas a más de 1000 metros y cepas incluso sobre los 1300, a 10 km en línea recta del mar (¡bajar ya es otro asunto!) y a otros tantos del Mulhacén (con nieves quasi-perpetuas), el entorno, el tipo de suelo, el clima de la zona, convierten a Barranco Oscuro en un caso único y digno de admiración y seguimiento en nuestro país. Con un clima continental extremo, escasas lluvias, suelos pobres y poco profundos, con esquistos, lajas de pizarra y arcilla, Manuel revitaliza el Cortijo Barranco Oscuro (con historia que arranca de 1873) a partir de los años ochenta y su inquietud, su trabajo incesante y sus ganas de experimentar permanentes, le han llevado a tener un catálogo de vinos y de variedades de uva enorme, desde las esperables, por bastante universales, garnacha, merlot, syrah o pinot noir, hasta las lógicas vijiriega o pedro ximénez, pasando por las inesperadas riesling o viognier.

Digamos que las condiciones de vida y de trabajo en la zona no son fáciles, pero la voluntad de Manuel ha hecho renacer la cultura vitivinícola de la Contreviesa y la ha adaptado al entorno de forma ejemplar. Manuel se ha convertido en un icono andaluz de lo biodinámico: lo que en Francia (en la Loire) sería un "vin naturel" es, donde Barranco Oscuro, un "vino auténtico", un vino en que las técnicas y los elementos que se usan son naturales y sólo hay levaduras autóctonas (con la excepción del espumoso de vijiriega). Xarab es la última creación, personal, de Manuel. Transcripción literal del árabe "sarab" ("bebida, poción", con derivados como "xarop", "jarabe", "siroup", "sciropo"...), Xarab 2005 es una destilación de sabidurías, la "poción mágica" de Manuel. Se trata de un VND único (no es broma: 580 botellas renanas de 375 ml es la producción), cuya pedro ximénez (monovarietal) procede del pago Cerro de las Monjas.

Este pago es el más alto de la bodega (1350 metros de altitud, sobre suelo de pizarra) y la uva obtenida, sobremadurada, ha fermentado de forma natural y ha finalizado el ciclo de la fermentación, también de forma natural, a los 11,4% de alcohol. Se han conservado 211 gr/L de azúcar residual y el vino ha pasado 20 meses entre depósito de acero, barrica de roble y botella (envase, sin sulfitos añadidos, en junio de 2007). Conviene servirlo sobre los 10-11ºC. Tiene un bello color que va del ámbar claro a la miel de acacia, con una sola tonalidad y un gran brillo en copa. Sus aromas son los de la uva pasa, los del pan de higos y los del moscatel maduro, con leves recuerdos a caramelo toffee y al azúcar que ha pasado un buen rato al horno, en compañía de manzanas regadas por porto (las que hacemos en casa, vaya). Si sus aromas son nítidos y cautivadores, su boca es pletórica, redonda, muy atractiva, con una viveza, un frescor y una largura que hacía tiempo no notaba en un vino español de este tipo: incluso se nota un leve deje de carbónico, que aumenta su viveza y alegra la presencia del azúcar residual. Imaginad una de esas uvas grandes de la vecina Málaga a medio pasificar, imaginad cuando la mordéis, imaginad esa explosión en la boca a medio camino entre el dulzor, la fruta y su frescor. Eso es éste vino. Me ha gustado mucho, la verdad, y con una coca de brioche con manzanas y pasas ha quedado de maravilla.
El vino sale por 29 euros en bodega y yo he podido catarlo, como otros vinos de Barranco Oscuro, gracias a las muestras que me ha mandado la casa. Esto no tiene nada que ver para que os diga, sin más, que merece mucho la pena que intentéis encontrar alguna de las botellas que todavía andará por el mercado.

Las fotos utilizadas proceden de la página web de la bodega Barranco Oscuro.

27 enero, 2008

Wittmann Kirchspiel 2005


Weingut Wittmann es una de las grandes bodegas de Alemania, situada en el pueblo de Westhofen, en la zona de Rheinhessen. Con una dilatadísima experiencia que arranca de 1663 (ahí es nada) es de las pioneras en el cultivo biodinámico de la zona. Por supuesto, como en casi todas estas bodegas, la riesling no es la única variedad cultivada (la silvaner, la albalonga, la pinot blanca, la pinot gris y, también, la Spätburgunder -pinot noir- tienen su hueco en la casa), pero sin dudarlo, la Diva es mi preferida. Y de entre las bodegas que la vinifican en seco, la Wittmann es una de las que ofrece mejores vinos a precios más que interesantes y con una calidad media muy alta.


De sur a sureste de Westhofen, en la colina de los viñedos (Wingertsberg), que protege a las uvas de los vientos del norte, se encuentran los mejores pagos de la casa: Aulerde, Morstein y Kirchspiel. De este último (mirad qué foto tan bonita), que se abre sobre el Rin como si fuera su teatro natural, proceden las uvas del riesling seco probado, el Wittmann Kirchspiel riesling 2005, sobre suelos de margas arcillosas y piedra caliza. Con 13% y muy poco azúcar residual (sobre los 7 gr/L), este 2005 se me antoja ya en un buen momento de consumo y a lo largo de este 2008 (el 2006, catado en junio de 2007, necesitaba todavía un buen año de botella). Por supuesto, puede ser guardado y mejorar no menos de 4/5 años.

Tiene un bello color amarillo algo pálido con reflejos verdosos, y su primera nariz exhala frescor por los cuatro costados: cítricos, con el pomelo, y también agua de rosas, presiden un conjunto en el que también tienen su parte importante los aromas de albaricoque maduro y de melocotón de Calanda. A sus 10-11ºC, en boca deja un rastro de frescor vegetal, de húmedo verdor muy agradable y ahí, precisamente, es donde encuentro yo su punto más fuerte. Su paso por boca es portentoso, con buen volumen, un resto delicado de carbónico y una expresión en posgusto grandes, muy grandes. Cuando sube un poco de temperatura, asoma una nota de avellana ligeramente tostada. Es un vino "peligrosamente" bueno, que se bebe con gran placer y que incita a más...Su precio, sobre los 32 euros, no es un aliciente añadido a cuanto os he dicho, es cierto, porque puede parecer caro. Pero se trata de un riesling de altísima calidad y, en mi opinión, muy recomendable.

Todas las fotos utilizadas son de la página web de la bodega Wittmann.

La cepa en invierno


Lo que me propuse en su momento en este cuaderno, hecho está: seguir, a través de algunas fotos atractivas, la vida de la cepa a lo largo de un año natural. Llegó de nuevo el invierno y, aunque no piense renovar el ciclo de las fotos, el de la viña sí empieza otra vez. Es tiempo de reposo, de que la savia vuelva a sus orígenes, a las profundidades minerales de la tierra y de que las manos sabias realicen el trabajo más difícil de todos porque es el primer paso del nuevo ciclo y tiene que ser bien andado: la poda de la cepa.

La foto es de esta_ahi, en flickr.com.

26 enero, 2008

Código Cocina


Por iniciativa de los muy emprendedores y activos blogastrónomos gallegos (Manuel Gago, Jorge Guitián, que fueron quienes me pidieron la traducción al catalán del Código; más Óscar Beiro, Soledad Felloza y Miguel Vila) se lanzó ayer mismo al público (su presentación oficial será el 18 de febrero en el Fórum Gastronómico de Santiago de Compostela) el primer Código Cocina de la blogosfera enogastronómica española.


Con un buen número de adhesiones iniciales, la pretensión de quienes colaboramos en su lanzamiento es doble: por una parte, queremos hacer públicas lo que nosotros proponemos como buenas prácticas, en un medio de comunicación nuevo y que se está construyendo e inventando a cada día que pasa. Quienes nos hemos adherido, procuramos seguirlas en la publicación de nuestras notas. Por otra parte, con esta difusión, que queremos lo más amplia posible, buscamos que cualquier bloguero enogastronómico que se identifique con ellas, se adhiera públicamente. Para ello, en el enlace que os muestro arriba del Código Cocina (que esperamos, por lo demás, poder traducir a cuantas más lenguas mejor, también con vuestra ayuda), podréis leer cómo formalizar esa adhesión y, además, cómo insertar el enlace con la página de Código desde vuestro propio blog. Suerte al Código Cocina en esta andadura y muchas felicitaciones por la iniciativa a los redactores del texto, los blogueros enogastrónomos gallegos.

Post Scriptum. Tras haber redactado ayer esta nota, dos o tres personas han escrito en mi cuaderno un comentario para hacer daño y, después, para justificarse, han suplantado la identidad de un blogger. El punto II de nuestro código les afecta de lleno y les "condena" a las tinieblas del espacio exterior. Vaguen por él por los siglos de los siglos. Amén.

25 enero, 2008

Leyendo el Anuario 2008 de Vinos de El País


Yo no he sido nunca muy aficionado a comentar los resultados que, cada año, sacan las guías, anuarios, selecciones de vinos españoles. Y aunque veo que en algunos foros de opinión nuestros, surgen comentarios, tampoco lo percibo como una gran ocupación de los que aquí escribimos en internet. En Italia, por el contrario, una de las grandes épocas de blogs y páginas web empieza con la llegada de las guías, de los premios, de las estrellas o los "tre bichieri", y todo el mundo comenta y critica todo. La única guía que compro periódicamente, por lo menos desde hace cuatro años, es el Anuario de El País. No es que lo considere mejor o peor que otras guías y hay cosas de él que no me gustan: por ejemplo, que concentre mucho el máximo reconocimiento (cinco racimos) en tintos de Rioja o la Ribera de corte muy o bastante parkerizado; por ejemplo, que no aporte los precios de muchos vinos; por ejemplo, que incluya no pocos vinos y bodegas de los que no da valoración alguna.

De las cosas buenas, en cambio, me quedo con que ofrece un panorama amplio y completo de tota la producción española (4000 referencias) que me permite tener una idea bastante rápida de lo que estará en el mercado (o está ya) en 2008; y me quedo con la sensación de que coincidimos en no pocos de los racimos que otorgan. Ello me da una cierta confianza en sus consejos, por decirlo fácil.
De mi primera lectura completa del Anuario 2008 he hecho un listado de compra, un listado que ha tenido en cuenta sólo los vinos valorados (hay otros muchos que me encantan, pero ellos sólo los citan, no los valoran) por el comité de cata y que, salvo un par de excepciones, no superan los 20 euros por botella. Digamos que si entrara ahora mismo en una tienda de vinos que tuviera toda la producción del mercado español (¿os imagináis qué felicidad...?), me gustaría salir con alguno de estos vinos (sigo mi orden de lectura, que es el alfabético por DOs del Anuario; entre paréntesis, pongo el precio):

El Rocallís 2002 (20); Palacio de Bornos vendimia seleccionada 2004 (15); Pintia 2005 (22); Don PX de añada 2005 de Toro-Albalá (13); Lavia 2005 (8); Jorge Ordóñez y Co., nº2 Victoria 2005 (12); Can Blau 2005 (11); Pago de Cirsus moscatel 2004 (16,5); Nekeas Chardonnay Cuvée Allier 2005 (7,8); Albet i Noya La Milana 2005 (15); Clos Martinet 2005 (38); Quinta do Couselo 2006 (8,5); Nora da Neve 2005 (8,5); Montebaco 2005 (13); Enate Syrah 2005 (19,95); Barbara Forés El Quintà 2005 (12); El Rincón 2004 (20); Pago Florentino 2005 (11); Guelbenzu Graciano 2006 (5).

No engaño a nadie: no los he probado todos y mi selección, en parte, se guía por los comentarios de El Anuario. Es probable, incluso posible, que cuando abra alguna de estas botellas discrepe del Anuario, pero ésa es la gracia de nuestras cosas: suele haber tantas cabezas como opiniones...Completan los criterios, como decía, la búsqueda de un equilibrio entre la calidad y el precio y, también, una cierta variedad en tipos de uva, en zonas vitivinícolas españolas y en vinificaciones distintas.

24 enero, 2008

Slow Vitis '07 en perspectiva


Una reciente convocatoria en Enoteca d'Italia, huéspedes como siempre de los amables Alberto y Leo, acogió a quienes colaboramos en la organización de Slow Vitis '07. Cena "frugal", pan, embutidos, quesos, buenas tortillas, chocolates y algunos vinos muy interesantes, sirvieron de marco a un animado debate, primero de autocrítica sobre qué no había salido como esperábamos y, después, de proyección para las futuras ediciones. En el primer ámbito, agradecería yo mucho que los lectores de este blog que visitaron Slow Vitis '07 tuvieran la paciencia y amabilidad de dedicar un par de minutos a resumir bondades y defectos que detectaron en esta pasada edición. Queremos hacer crecer y queremos mejorar Slow Vitis como evento de referencia en España para los vinos que miman las cepas autóctonas y, también, combinan éstas con técnicas ecológicas o biodinámicas. Y para ello es importante conocer la crítica de todos. Nosotros tenemos que mejorar la difusión, sin duda; ampliar el horario de visita; mejorar el espacio para que acoja con mayor comodidad un mayor número de bodegas y de visitantes; valorar bien el tipo de comida que se sirve, si es que tenemos que servir comida, y un largo etc.


Y mientras se animaba el debate, se recordaba, se sugería, se apuntaba, Alberto oficiaba de maestro sumiller e iba abriendo esto y aquello. Confieso que yo tenía mi atención dividida (¡ya lo notaron, ya!) y sacaba de vez en cuando mi cámara y fotografiaba lo que íbamos a probar. No quiero convertir este comentario en una descripción detallada, pero aprovechando que el "Pisuerga pasa por Valladolid", aquí van un par de buenos vinos que probé por primera vez: el primero es un Valpolicella classico superiore 2005 de Bertani, hecho con la técnica del "ripasso". Esta técnica aprovecha las lías y hollejos, "residuo" de la vinificación de los amaroni y las hace pasar por el Valpolicella, al que, así, se le da un "repaso", un plus de cuerpo y estructura, de color y de calidad. Bertani lo hace de maravilla y este vino, novedad en la Enoteca, tiene un color rubí brillante, es limpio y atractivo, huele a especias (clavo, cayena algo dulce), también a cuero noble y tiene unos taninos algo pequeños pero suaves y bien estructurados. Lo disfruté.


El segundo vino que me gustó mucho fue este Cantina di Custozza, Custodia Santalùssia 2004. Se trata del "vilipendiado", poco apreciado bianco di Custozza, pero que ha sido hecho con las uvas pasificadas (en la página web de la bodega no cuentan más y dado el tono de la crónica, no busco más) y, diría yo que en alguna variedad (la tokaj, pongamos por caso), con algo de botrytis. El vino presenta un bellísimo, puro y brillante color amarillo, entre el ámbar y el oro viejo (de moneda de galeón), y tiene un paso algo glicérico en copa (y en boca también), pero ágil al mismo tiempo. Fondo de cítricos (mermelada de naranja amarga, piel de mandarina) sobre un recuerdo vegetal (algo de musgo en el bosque otoñal, tanto en nariz como en posgusto) y de caramelos balsámicos, con un paso vivo por boca y un punto entre la crema de maní y el turrón de jijona en posgusto y con la temperatura algo alta ya. Un vino muy placentero y que puso digno broche a una "dura" sesión de trabajo sobre el próximo Slow Vitis.

22 enero, 2008

Domaine de Bellivière "Hommage à L. Derré" 2002


La muy bien presentada y casi exhaustiva información de la página web del "Domaine de Bellivière", propiedad de Christine y Eric Nicolas, me permite no alargarme mucho en detalles. Con parcelas situadas en cinco municipios en pleno centro / norte del "Pays Nantais", las denominaciones de origen a las que se acogen los Nicolas son Jasnières o Coteaux du Loir (presente sólo en 15 "communes") y ambas se benefician del afluente norte de la Loire, que es el Loir (¡no es un juego de palabras!). Diferentes terrenos, diferentes vinos para un rico catálogo donde dominan en exclusiva la chenin blanc para los blancos y la pineau d'Aunis (conocida también como la "chenin noir") para los tintos. Ésta variedad, una de las ancestrales en la Loire (en la bella foto, de los Nicolas), suele producir vinos de coloración media y gran fragancia.

Eric Nicolas (en la foto, también del Domaine), amante de que las cepas se defiendan solitas ante los "ataques" del exterior, decidió en 2005 pasar todas sus parcelas a la agricultura biológica. No conozco a fondo la casa, pero creo que lo biológico no trasciende a lo biodinámico y, por lo tanto, las prácticas en bodega combinarán varios estilos y la mecánica intervendrá cuando sea necesario. Despalillados los racimos, la uva se convierte en mosto y éste fermenta en depósitos abiertos durante un mes, con bazuqueo sistemático. Pasa sin filtrar a barricas (no se especifica la madera en la web) de un año, donde hace la maloláctica de forma natural y donde permanece durante un año. Sale con 13,5%, conviene servirlo sobre los 16-17ºC y en bodega aconsejan decantar una hora antes del servicio.


Ofrece una capa media, con un menisco granatoso y un ribete algo atejado. El vino no es especialmente brillante y limpio y, a ratos, casi parece una muestra de depósito (¡no ha sido filtrado!). A copa parada, asoman, antes que nada, bayas de pimienta roja, recién cogidas del árbol, junto con el olor algo dulce del clavo de especia y la nuez moscada. Siguen aromas de guindas en alcohol y de fruta roja de bosque muy madura. Es un vino de gran poder olfativo, sugerente, envolvente. En boca, casi por sorpresa (en visual nada lo delataba) surge un mínimo pero muy identificable carbónico (yo, como Manuel Camblor, tengo a mi santa que de vinos nada sabe, pero que tiene una nariz prodigiosa y una sensibilidad a flor de piel y fue lo primero que notó), junto con unos taninos algo secantes pero agradables, Su posgusto, muy largo, es tan fragante como su nariz: más aromas de pimienta, cayena y algo de laurel seco. Yo tengo muy poca experiencia con la pineau d'Aunis y no sé si describo lo que toca o no. Sí sé que describo lo que he notado y, además, sé que me ha gustado mucho. Junto con la bonarda argentina hace poco descrita, me considero afortunado por tener a mano monovarietales como éstos, que hablan de una uva muy identificada con un territorio y que huele y sabe a algo único, distinto y perfectamente identificable.

Que vivan las diferencias y la libre expresión de variedades y territorios y que acabe ya la parkerización de los vinos. Este buen vino se puede encontrar en Lavinia por 19 euros. No es barato, lo sé, pero creo que la experiencia merece la pena. Por ser atrevidos, en casa lo tomamos con una lubina salvaje, hecha al horno con su patata y su cebolla, y la pareja resulto de vértigo, afortunada de veras.

21 enero, 2008

Noticias y reflexiones sobre nuestros blogs


Esto de los blogs está tomando unos derroteros que dan que pensar. En Santiago se convoca un primer encuentro de "bloggers" enogastronómicos españoles; en Barcelona, siguiendo la huella de los activísimos gallegos, se está montando una primera cena de blogueros gastronómicos catalanes; Catavino y algunos colegas más están lanzando una atractiva y ambiciosa primera conferencia europea de "enobloggers"...y en este tropel de llamativas convocatorias y noticias, salta la que más me apetece hoy destacar, la que afecta al amigo GdP. Acaban de concederle, ni más ni menos, el Premio Nacional Álvaro Cunqueiro de periodismo gastronómico, categoría internet. Cuando los amigos pasan malos ratos (como los que ha pasado GdP), uno está con ellos. Pero cuando les pasan cosas buenas, y ésta es muy buena, uno comparte la satisfacción y la vocea: ¡felicidades, amigo! Dicho esto, e intentando digerir el alud de noticias relacionadas con los blogs enogastronómicos de los últimos días, no quiero terminar la semana sin una reflexión dominguera:

en mi opinión, los blogs tienen, entre otras, dos características clave. Y vaya por delante que no me apetece mucho teorizar sobre el tema: lo que me interesa, por encima de todo, es cocinar, comer bien, beber mejor e intentar contarlo cuando puedo. La primera característica es la no presencialidad. Quiero decir con esto que nos comunicamos a través de la red en todo el mundo y no nos vemos y, casi siempre, no nos conocemos. La segunda es que, en una abrumadora mayoría de los blogs que leo, somos gente aislada y nada corporativa, independiente y amateur, en el mejor sentido etimológico de ambos adjetivos. Si estamos empezando a buscar con ahínco el encontrarnos, si vamos a necesitar, queramos o no, financiar algunas de las reuniones que convoquemos, me pregunto

¿estamos avanzando hacia una nueva dimensión de los blogs? ¿No nos sentimos cómodos con lo que hemos creado hasta ahora entre todos? ¿Nos estamos incorporando a algún sistema o seguimos fuera de él? ¿O es que la condición humana se acaba imponiendo a todo y, por mucho que ponderemos las cualidades de este tipo de comunicación, al final siempre necesitaremos vernos, olernos, conocernos, comernos...?

Yo, a la espera de que aclaremos el asunto entre todos (o no), he preparado una lubina salvaje al horno, con patatitas y cebolla y voy a hacer un experimento, le voy a regalar un Coteau-du-Loir Domaine de Bellivière tinto que un gran entendido amigo mío me ha recomendado. Ya os contaré...

20 enero, 2008

Keiko san


Reconozco que cuanto mayor me hago, más me atrae el arte de la luz, la fotografía. Me reconozco incompetente, tanto como voraz consumidor de belleza capturada a través de su luz con una cámara, sea del tipo que sea. Y me veo intentando comprender los puntos de vista de mis fotógrafos preferidos. Desde que escribo en este cuaderno, además, me atrae la fotografía de la comida y del vino, de los ingredientes y de las vides, de las montañas que las albergan y de las huertas que los producen. Por eso abrí una sección dedicada sólo a fotos. Y por eso tengo entre mis blogs de cabecera el de Keiko, que nació en Japón pero vive en Suffolk. Ha pasado unos meses fuera y sin publicar, pero ya vuelve a estar "entre nosotros" y su calidad excepcional como fotógrafa, su sensibilidad, vuelven a surgir con fuerza y, al mismo tiempo, con delicadeza. Su blog, Nordjlus, es una visita obligada para temperar el espíritu y reposar la vista sobre imágenes que te atraen tanto como te sosiegan. No dejéis de conocer a Keiko san.

19 enero, 2008

La princesa persa convoca...


Esta princesa del dibujo, a medio camino entre Sherezade y Moraima, rodeada de flores blancas y castos granados (símbolos ambos de los vinos blancos y de los tintos, por sus aromas y por su color), ha tenido una buena idea. Su mirada invita al banquete, en efecto, y tras algunas cavilaciones, ha lanzado su convocatoria: Mar Calpena ha ideado un primer encuentro de personas que escriben cuadernos de notas ("blogs", vaya) con contenidos gastronómicos. El asunto consistirá en una cena el próximo 7 de marzo y las características del encuentro, así como la forma de apuntarse a él, pueden leerse en el cuaderno de Mar, Baixa Gastronomía. Una primera lista de personas interesadas puede también leerse allí. La idea está lanzada y, un poco siguiendo el buen ejemplo de las Xantanzas galegas que lanzara en su momento el amigo Gourmet de Provincias, los catalanes, al son de la magia de la princesa persa, vamos a lanzarnos al camino...

18 enero, 2008

Colonia Las Liebres bonarda 2004


La variedad de uva bonarda siguió, como tantas otras cosas, el camino de la emigración con los piemonteses que fueron hacia Argentina en el siglo XIX. Se trata de una uva italiana, pues, que sufre de cierta confusión pues cuando ese nombre, "bonarda", sirve para designar en Italia a la Croatina, la bonarda auténtica se denomina "Uva rara", tal como suena. Para evitar confusiones, se le suele añadir el adjetivo "Piemontese". Conocida e identificada por lo menos desde 1799, la bonarda Piemontese es una uva cada vez más conocida y popular en la Argentina, sobre todo en la zona de Mendoza, donde se beneficia de características de clima, terreno, altitud y lluvias parecidas a las que han fortalecido allí la malbec. Un artículo de hace cierto tiempo en el blog Barricas hizo que me interesara por la variedad, lo confieso, antes en Argentina que en Italia y hace bien poco, se me puso a "tiro" una botella y la compré. Pensé, recién compradas algunas copas catavinos del tipo Breathable Glass, que una cata comparada, con catavinos homologadas Schott Zwiesel, sería interesante. ¡Y me puse manos a la obra!

Las condiciones son bien sencillas: hay que verter la misma cantidad aproximada de vino, en el mismo momento, en dos copas, una Breathable, la otra Schott; hay que esperar por lo menos 4 ó 5 minutos, y entonces hay que proceder con una cata normal, pero comparada. Destaco que este primer ensayo paracientífico, comparado, para conocer las copas últimas que tengo, lo he hecho con un vino que NO lleva madera. Colonia Las Liebres es la marca para la bonarda de una empresa, Altos Las Hormigas, fundada en 1995 por enólogos y comerciantes italianos. Las Liebres 2004 es un monovarietal de bonarda que recoge su fruta de cepas de más de 30 años en Los Campamentos (Rivadavia). Es una zona de mayor contraste térmico que el resto de la propiedad y donde la uva madura más lentamente. Tras la vendimia, se vinifica y hace las fermentaciones alcohólica y maloláctica en tanques de acero de 300 Hl a temperatura controlada de 28ºC, con dos délestages (al principio y al final del proceso) y tres remontados diarios: un proceso, todo él, encaminado a potenciar y preservar las características organolépticas de la bonarda.

El vino sale con 13,5% y conviene tomarlo sobre los 16ºC. Con abrir la botella un poco antes de la degustación, basta: el vino no lleva madera y no ha sido filtrado. Su presencia en las copas, su color y la textura del mismo me recuerdan fuertemente las muestras que se toman directamente de depósito, cuando el mosto está convirtiéndose en vino. Es de un color morado intenso (¡un 2004!), violáceo, con un menisco de capa media-alta y una textura algo densa, espesa. Tras los primeros aromas a copa parada y a copa removida, las dos marcas ofrecen una "performance" muy parecida. El vino huele a algo de reducción, animales pero francos. No lo percibo como un defecto, pero no encuentro la frutosidad que esperaba de un proceso de vinificación como el descrito. Aromas casi de almizcle, con notas de cereza medio madura y de fruta roja del bosque, acompañan a una boca algo secante y, al mismo tiempo, corpulenta. Alguien llamaría a esto "un vino rústico pero noble". Taninos pulidos, largo, muy largo y agradable posgusto con regaliz roja y algo de hollejos y de la pasta de la uva. El vino es placentero y se compra en Lavinia por 9,95 euros, pero se me antoja una primera conclusión: creo que las botellas de 2004 no deberían estar ya a la venta. Me parece que éste no es un vino para "envejecer" en la tienda y habiendo leído notas de cata del 2005 y del 2006, si quieren ofrecer esta buena bonarda argentina, que lo hagan en las añadas que permiten disfrutar plenamente del mismo. La segunda conclusión, para esta "moreauniana" cata comparada, es que mi Breathable Glass no aporta nada extra a lo que me aporta la Schott, con vinos, quede claro, que no llevan madera. Seguirá con otros experimentos...

17 enero, 2008

Gatinois 2000 con su pasta


Hace cierto tiempo, tuve ya la oportunidad de escribir sobre este champagne de Aÿ: pequeño productor, gran mimo hacia la pinot noir, excelente producto a precio ajustado para la calidad que ofrece. Quedan ahí, pues, los datos. Se trata de uno de mis productores favoritos y para desengrasar un poco el asunto de las fiestas recién pasadas, me decidí a abrir una botella sin más pretexto, como veo que hacen mis amigos más expertos en la Champaña, que disfrutar de ella. Un día de cada día, un plato sencillo pero sabroso y que case, en mis gustos, con las características de este champagne: abierto y conservado en frío un buen rato antes de sus consumo, ofrece el color de la paja dorada, oro intenso,

burbuja muy fina y persistente, que forma largas columnas hacia la superfície. Deliciosa y sabrosa crianza que se manifiesta a través de aromas de manzana al horno y del sabor punzante pero dulzón de la levadura de París (notas de autolisis). En boca ofrece una cremosidad excelente, única, poderosa, con matices calcáreos y, un poco, de mantequilla, casi con sal (algo secante). Lo tomamos con una pasta fresca, rellena con espinacas y pollo asado, con un mínimo aderezo de una pizca de orégano, un poco de parma y un chorretón de aceite de primera prensada. ¡A fe que la reunión de ambos elementos produjo un buen hermanamiento entre Francia e Italia!

16 enero, 2008

Predicador 2005


Productor lanzado al "estrellato" por las guías de los gurús de este mundo vínico, Benjamín Romeo, por razones quizás más comerciales y de técnicas de mercado que de producción, ha puesto unos precios a sus vinos más "importantes" que lo han convertido en algo fuera de mi alcance. Su vino básico, Predicador (DOC Rioja) es el único al alcance de mi bolsillo (sobre los 20 euros en su edición 2005, que ha salido al mercado recientemente, mientras que el que más me apetece, su blanco Qué bonito cacareaba, está a precios casi amorales) y le dediqué unos ratos el pasado fin de semana. Polakia había escrito sobre su versión 2004 y su meticulosidad, como ha sucedido otras veces, me ahorra a mí ese trabajo ahora.

Con 14% y una temperatura de servicio de 16ºC, conviene abrir la botella un buen rato antes del servicio. De hecho, y ya avanzo una de mis conclusiones, lo menor es NO abrir la botella del 2005 hasta dentro de por lo menos seis meses.

Con una buena oxigenación (yo, por falta de tiempo, usé el vinoglobe que tenéis a vuestra derecha, pero sin duda hay que decantar media hora antes, por lo menos), el vino (sin filtrar) se presenta con una capa media entre el carmesí y el cárdeno y un ribete en degradado del mismo color. Es brillante y muestra juventud por todos sus poros. Asoman aromas de fruta roja madura (mora sobre todo) y de pimienta roja, muy dominante. Siguen guindas en alcohol y una boca placentera, con taninos algo astringentes y secantes. Su posgusto sigue dominado, en primera instancia, por la pimienta, también por el laurel y, algo excesivo para mi gusto, por la madera. Tras media hora con el vino en la mesa, los aromas de ebanistería no se van y a pesar de lo que he leído ya por ahí ("buen equilibrio entre fruta y madera"), una cierta sensación de serrín (repito, en posgusto) queda y me dice que hay que darle una segunda oportunidad, con meses de botella, y entonces volver a opinar. El vino es placentero y agradable pero se me antoja que, en este momento, sus 20 euros son algo excesivos para lo que éste me ha dado. Por menos de la mitad, encuentra uno muchos riojas con menos problemas y, también, con menos "tonterías".

15 enero, 2008

La Vendimia 2006


Bodegas Palacios Remondo, en Alfaro (DOC la Rioja) atesora tradición y calidad vitivinícolas desde hace cuatro generaciones. Con viñedos en la Sierra de Yerga, sobre suelos pobres en materia orgánica y composición arcilloso-calcárea, es una de las bodegas que suele ofrecer calidad a buen precio. Hace poco probé su La Vendimia 2006, el básico de la casa, monovarietal de tempranillo, con 13,5% y cuatro meses de barrica de roble francés. No lo tomé con la copa adecuada, sino con una basta y casi en forma de tulipa, pero a pesar de ello, el vino triunfó y el contenido se sobrepuso al continente. De capa media y color entre el violeta y el cárdeno brillante, es un vino que te seduce por una frutosidad deliciosa: aromas de mora madura, toques leves de secundarios de la fermentación, madera casi inexistente (lo justo para darle un toque leve de dulzor de vainillia y ayudar a redondear su armazón), boca fresca y sabrosa, larga y suave, algo secante quizás, es un vino que tiene las cualidades de la buena fermentación carbónica, aunque no haya sido hecho con ella, y ninguno de sus defectos. Un Rioja joven, placentero, que conviene tomar fresquito (sobre los 15-16ºC como mucho) y que se puede comprar en varias tiendas sobre los 6-7 euros. Un vino a tener siempre en cuenta para llevar calidad a buen precio a casa.

13 enero, 2008

Borrachuelos: caminos hacia el cielo


Tenía mis dudas sobre cómo titular la entrada de hoy: no quería dejar de poner el nombre de su protagonista absoluto, el borrachuelo, pero al mismo tiempo, quería señalar la intervención decisiva de Dios en el asunto...me explico. Seguimos en Málaga, ciudad de callejuelas viejas alredededor de la catedral, de alegría y de luz, pero también, y en grandes dosis, ciudad de cultura y ciudad de fe. Os aseguro que pocas cosas me han impresionado tanto como ver la preparación de las fiestas navideñas en la ciudad o la de su semana santa. Repito: su preparación, el ambiente previo que se respira por sus calles, comercios e iglesias. Pues resulta que en el puro centro de la ciudad, cerca de la catedral, moran unas hermanas del Císter, en la Abadía de Santa Ana (C/ del Císter, 13). Lo señalo por lo poco habitual que es encontrar cistercienses tan cerca del mundanal ruido. Pero las monjas han encontrado su camino para acercarnos al Señor...

Son de clausura y van a lo suyo, a lo que les indicó San Benito, que es orar y trabajar. Y entre rezo y rezo (así se acercan ellas a Dios), las benditas hermanas han decidido, para alegría de nuestros estómagos y corazones, hacer borrachuelos. No es una receta única de Málaga, por supuesto (de hecho es un pastelillo habitual en no pocas zonas de España), pero los de Santa Ana del Císter en Málaga pasaban por ser algo extraordinario. Y yo, ni corto ni perezoso, le pedí a mi proveedora habitual una caja (¡gracias mil, Concha!). Por humana y maternal (de mi proveedora) intermediación, me llegó este fin de semana la caja, y su contenido, en la foto lo véis: borrachuelos azucarados con sus elementos habituales (harina, aceite, ajonjolí, matalauva, vino dulce de Málaga, cáscara de cítricos...), pero con una textura y una delicadeza en su relleno únicas. ¿El secreto? En vez del habitual cabello de ángel, ¡las hermanas le ponen polvo de batata! El resultado, para los que somos amantes del dulce, es de impacto, delicado en su interior y contundente en su ropaje. Tomado, como hicimos, con una copa de recioto di Soave La Perlara, nos hizo comprender que, a través de los borrachuelos, podemos meditar e intentar acercarnos a Dios. Rabelais también lo hizo así, ¿no?

12 enero, 2008

Copas y catas


Cuando vas a una cata organizada por profesionales en un ámbito profesional, esperas encontrar las copas adecuadas para los vinos que tienes que catar. Cuando no sucede así, suele ser habitual encontrar modelos, de distintas marcas, de lo que llamamos "catavinos": una copa estándar, que tiene que ser fabricada siguiendo unas normas precisas en cuanto a sus medidas, que tenéis relacionadas en la columna de la derecha de este cuaderno ("Vinos de los que hablar..."). Pero todos, buenos "amateurs" del vino que en este mundo somos, hemos hecho y hacemos muchas catas entre amigos o en grupos de cata más o menos estables, para las que casi siempre llevamos nuestras copas. Eso suele ser un problema. Y os hablo, claro, de mi experiencia personal. Un problema porque hay que transportar las copas: uno es "manazas" (mis amigos lo saben bien) y hasta que no encontré la maleta adecuada para transportar las copas con seguridad, no paré tranquilo. Y un problema mayor, el principal porque las copas catavinos (las más fáciles de transportar y de las que siempre llevo algún ejemplar) no pueden ni saben oxigenar adecuadamente los vinos. Y no es inhabitual, en las catas informales, que un vino X haya sido abierto muy tarde porque el amigo Z que lo traía llegó también tarde...

o que el vino Y haya sido decantado una hora cuando, a lo mejor, le convenían tres. Tras mucho mirar y comprobar, y tras hacer no pocas pruebas (la última, en la noche del viernes, con unos amigos en una cata de rieslings, uva delicada donde las haya para el tema del decantado y la oxigenación), lo que más me convence de cuanto conozco son las copas de la casa Mikasa. Su serie Open up incluye distintos modelos, pero los que tenéis en el collage superior son ideales para este tipo de encuentros, en que las necesidades de servicio se multiplican por "culpa" de la variedad de vinos y de oxigenaciones requeridas: el modelo "tasting" y el modelo que ellos presentan para blancos con madera son, para mí, ideales como comodines para catar cualquier tipo de vino en las condiciones mínimas exigibles, sobre todo si sé que no voy a poder llevar o no voy a encontrar todas las copas ad hoc. Están hechos con Kwarx (marca registrada), un material que tiene una característica fundamental: es acromático, transparente absoluto. Hicimos la prueba con algún amigo y alucinábamos al ver cómo "cambiaba" el color de un riesling en su copa o en la mía. Además, la forma de la serie Open up favorece una mayor y más rápida oxigenación. Es evidente que soy partidario de hacer las cosas bien y con tiempo, pero en este tipo de catas no siempre es posible y todos lo sabemos. Estas copas te permiten (¡y volvimos a comprobarlo con los rieslings!) que los vinos, incluso con las decantaciones preceptivas, se "abran" antes y emitan sus aromas y sabores con mayor nitidez.


Quede claro, además, que si una cosa me apasiona en este mundo del vino, además del vino mismo, son las copas en que lo bebemos y los decantadores en que a veces lo servimos. Es una cosa casi compulsiva: me atraen, me apasionan, me gusta ver cómo sus diseños se adaptan a aquello que tomo y me transmiten sus mejores cualidades. Si no fuera por el dinero y por el espacio, tendría la casa llena de miles de copas y de decantadores. Así es que no me considero "sospechoso" de hacer las cosas a la tuntún ni de menospreciar el valor intrínseco que tiene el poder tomar un vino en la copa más adecuada par él. Pero a la espera de poder hacer pruebas con las nuevas series de Breathable Glass (ya tengo localizada la tienda en Barcelona que las vende), cuando voy a catas del tipo de las descritas, un par de catavinos y un par de Mikasa de la serie Open up siempre van en mi maleta.

11 enero, 2008

Robert Weil riesling Spätlese 2004


Robert Weil es una de las bodegas de mayor tradición en el Rheingau (en Kiedrich) y, sin duda, una de mis preferidas. Si bien es cierto que su línea de mayor prestigio y calidad es la de las botellas cuyas uvas proceden del Gräfenberg (por algo es "el monte de los condes"!), la producción más "básica" (Gutsriesling) proporciona también grandes dosis de placer a los amantes de esta uva diva. Mi preferencia, desde que probé la primera botella, está con sus Spätlese: no puedo librarme de su encanto y gracia. 2004 fue un año, en la zona, que empezó mal y parecía ir peor (con temperaturas, tras el 2003, muy por encima de la media de los últimos treinta años), pero julio y agosto pusieron las cosas en su sitio, la vegetación acabo subiendo espléndida y la fruta maduró bien y a tiempo. A mediados de octubre empezó la vendimia, con una fruta (para pasmo declarado de la propia bodega) sanísima, perfecta y un potencial de calidad para los Kabinett y los Spätlese, sorprendente. Este 2004, con 8% y una temperatura de servicio aconsejable sobre los 12ºC, conviene que se decante por lo menos una hora antes del servicio.


Me gusta tanto este vino que no me atrevo ni a redactar de nuevo mis notas. Éstas son, directamente salidas de la libreta: oro "verde" (joven, gran potencial de crecimiento). Muscat. Fruta blanca de hueso madura. Fineza. Discreción. Lima en boca. Volumen y cuerpo. "Carnoso" en boca. Mínimo carbónico todavía. Vegetal, frescor de su alma verde todavía. Acídulo. Verde de musgo. Corazón del bosque al atardecer. "La fageda d'en Jordà" en otoño. En posgusto, mineralidad fósil muy discreta. Lima-limón. Zippo. Caretas de goma de El Relámpago. Un vino que gusta y enamora con su discreción y delicadeza, no exenta de una vibrante acidez en boca y de un azúcar residual bajo que lo convierten, en mi opinión, en ideal compañero de foies y micuits.

Por si alguien piensa que se trata de un vino difícil de encontrar, he comprobado que este 2004 se puede comprar en Cepavinis por 28 euros. Creo que merece mucho la pena, aunque os pueda parecer algo desorbitado su precio. Y si alguien tiene dinero y puede comprar algunas botellas y guardarlas por lo menos tres años más, el día que abra una, aullará de placer. Yo estoy en enero y ya sabéis que no aguanto mucho...

10 enero, 2008

Igieia barbera d'Asti 2003


Guido y Rita Zampaglione son los propietarios de la Tenuta Grillo, en Monferrato. Situados en el corazón del Piemonte (bastante cerca de Alessandria) su trabajo en la viña y en la bodega y, por supuesto, en la botella, les ha conferido la etiqueta de portaestandartes de lo biodinámico en el norte de Italia. Son gente joven, que trabaja con pasión y con mucha ilusión, y poseen 32 hectáreas de terreno en pequeño altiplano (sobre los 300 m sobre el nivel del mar, en tierras de gran drenaje, con arenas y limos) de algunas de las uvas más características de la zona: dolcetto, barbera, freisa, entre las tintas, y cortese, entre las blancas (también trabajan, de las foráneas, la merlot).


Los comentaristas italianos (también alemanes, belgas...) han saludado con bastante alborozo sus productos y yo ya le tenía ganas a la Tenuta Grillo. Ahora puedo degustar sus vinos gracias a Enoteca d'Italia. Igiea 2003 (DOC Barbera d'Asti) es un monovarietal de Barbera, variedad con la que estoy bien familiarizado, tras las 400 muestras que probé en Alessandria. Esta gente hace ya una primera selección en la viña, hacen muchos muestreos y son capaces de pasar hasta tres veces por una cepa para recoger la fruta en el grado óptimo de azúcares y de alcohol potencial que quieren. Hacen largas maceraciones, fermentaciones (no lo explican pero lo deduzco yo: y si no, ya me corregirán!) también largas y a temperatura controlada y crianza (por lo menos será de 11 meses, calculo: esta gente quiere que sus vinos envejezcan bien) en grandes tinos de madera. El vino sale con 14,5% (en etiqueta: en la página web hablan de 15%) y conviene servirlo sobre los 16ºC. Tiene posos y sedimentos (no ha sido filtrado) y aunque para sus características organolépticas, basta con abrir la botella 3/4 de hora antes de su degustación, habrá quien prefiera decantar y dejar las "impurezas" (entre mil comillas) en la botella. A mí no me afectan y lo tomé tal cual.


Es un vino de capa alta, con un menisco casi impenetrable que llega hasta el borde de la copa, de color muy bello: una mezcla (según hagas pasar la luz) entre la violeta oscura, la guinda y el carmesí subido. Es un vino que huele a fruta negra de bosque bastante madura, a zarza y a zarzamora, es un vino seco y austero tanto en nariz como en boca, con pocas concesiones a la galeria. Su mineralidad es grande y me recuerda el olor del suelo de las bodegas que no han sido pavimentadas: tierra y oscuridad mezcladas con vino y madera. Sus taninos son secos, bastante astringentes y la acidez es evidente, pero al mismo tiempo, no notas aristas ni brusquedades ni pesa la madera: hay redondez y perfeccción en ellos. Su posgusto es enorme, de gran fuerza y prolongación, y te devuelve aromas de cerezas en alcohol y de sotobosque. En mi recuerdo de lo hasta ahora catado, se trata de uno de los mejores y más placenteros y auténticos barberas que he probado jamás. Un vino de concentración, muy serio, muy de la tierra (telúrico, le llamarían hoy algunos).

Su nombre debe su inspiración (aunque sea también el de una de las propietarias), supongo, a una de las hijas de Esculapio, Igieia (en transcripción del griego, Hygiè), en la foto superior, imaginada (quizás se le fuera un poco la mano, pero la representación es muy sugerente) por Gustav Klimt. Igieia era la personificación, en Grecia, de la Salud, así con mayúsculas. Al margen de estudios epidemiológicos movidos por intereses mil, no tengo la menor duda de que este vino, tomado con moderación, es Salud también con mayúsculas.