19 diciembre, 2008

Robert Weil Riesling Kabinett 2004


La Bodega Robert Weil, en el Rheingau alemán, es una de las que suele producir cosas que me gustan en la zona (viñedos e instalaciones en el pueblo de Kiedrich). De cierta irregular tendencia todavía, creo que tiene unas características de agilidad en boca y tenue mineralidad que la distinguen. Floración algo temprana en 2004, frío en las flores, meses de estío cálidos pero con lluvias compensadas y perfecta maduración de la uva en septiembre y octubre, configuran una añada importante para esta casa, sobre todo en sus vinos QmP, con un nivel mínimo de grados Öchsle y de azúcar residual. Su Spätlese 2004 me gustó mucho en su momento y CepaVinis, que comercializa ahora estos vinos, me puso en bandeja la posibilidad de catar su Kabinett 2004.

Los Kabinett, que se podrían definir como vinos secos con alma algo "dulce", tienen que tener un mínimo de 16 gr/L de azúcar residual y suelen ofrecer, en dosis desiguales pero muy apreciadas cuando se encuentran en una misma botella, acidez y dulzor, fruta y finura, agilidad y frescura. Este Weil confirmó la buena opinión que ya tenía de su hermano mayor: de tez oro pálida y un aroma que desprende frescor, mínimo carbónico y buena y madura fruta, seduce por sus notas de lima-limón, por sus aires de pera limonera, por un poco de melocotón y por una tenue mineralidad de tiza. En paladar es un vino vivo y ágil, en el que manda la fruta madura. Tras una buena aireación y con algo más de temperatura, acaba su paseo como si estuvieras en un parque de atraccciones: cacahuetes algo salados y fritos con miel y vaporosa nube de azúcar para un conjunto de suave carrussel más que de agitada montaña rusa. Un peldaño por debajo del Spätlese, pero se trata de un vino muy agradecido, que se bebe bien a gusto y que disfrutamos de veras.

La foto de la nube de azúcar en el cielo es de Javier Azul.

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