21 septiembre, 2008

Donde reinan los abejarucos


Más de uno habrá notado que una de mis pasiones es la de los pájaros. No me considero ornitólogo, tan sólo ornitófilo, pero me apetece mucho, en mis paseos por el campo, saludar por su nombre a mis ilustres acompañantes. Uno de los pájaros que mejor me cae es el abejaruco (merops apiaster). Pasa los inviernos en África y las primaveras y veranos con nosotros, en lugares que le proporcionen agua y campo más bien abierto, bosque mediterráneo y árboles frutales donde trabajan las abejas, su bocado preferido. Tienen un vuelo alto y majestuoso, planean de maravilla y poseen un canto (un pruiipp) muy distintivo, gutural y armónico. Me encanta oirles a lo lejos y verles, después, pasar en pequeños grupos. De sus colores, nada os digo: ya véis que lo mejor de África luce en sus plumas. Dos colonias de abejarucos viven en sendas zonas de mi preferencia (¿por qué será...?): las ruinas de Empúries (DO Empordà) y la ribera del Siurana, en Poboleda (DOC Priorat). Aunque no me lo han confirmado, es posible que la razón por la que La Milana 2005 de Albet i Noya luzca en su etiqueta a un abejaruco, sea porque en la masia de Can Milà nidifiquen estos pájaros de buen agüero.

La Milana debe su nombre a la esposa del Sr. Milà, quien hace más de cien años, cultivaba una parte de estas tierras. Todas las uvas que integran el ensamblaje de este La Milana 2005 proceden de 11 parcelas de esta única finca (arcilla pobre en materia orgánica pero rica en magnesio, orientación SO), por lo que, con razón, sus hacedores proponen a este vino como "de finca". Albet i Noya no identifica las proporciones de las variedades que integran el vino (las justas, dicen, para crear la harmonía buscada), que en cualquier caso son la indígena ull de llebre y las francesas cabernet sauvignon, merlot y caladoc. Seduce ver cómo algunos viticultores de la DO Penedès (en este caso, además, con certificación de cultivo ecológico), han sabido, ya hace años, abrirse a variedades muy poco habituales por estos pagos. No lo han hecho por afán de notoriedad, creo, sino porque han sabido interpretar un potencial grande de adaptación: la incrocio Manzoni, en Can Ràfols dels Caus; la Muskattrolinger, en Mas Comptal y, ahora, esta caladoc en Albet i Noya, son buenos ejemplos de lo que digo.


La caladoc es un hallazgo del Prof. Paul Truel, ampelógrafo del Institut National de Recherche Agrónomique, uno de los más importantes de Francia (yo he tenido la suerte de estar en sus instalaciones, en las afueras de Montpéllier) y con más de 30 grupos de investigación dedicados al mundo de la vid. La caladoc nace de un cruce entre la garnacha y la malbec y aunque está plantada en casi toda Francia (sobre todo en el Ródano, Provenza, Ardeche, Aude...), no sé de ninguna denominación que la acepte como uva preponderante. Sí sucede esto, en cambio, en Argentina (Santa Rosa, Mendoza) y ahora en el Penedès. Suele usarse, por sus taninos poderosos y ricos y por la fuerte coloración que imprimen sus hollejos, para añadir tanicidad de forma natural y para potenciar el color del vino. Este La Milana 2005 fermentó 8 días a 25ºC y maceró 18 días con dos remontes diarios. Ni se clarificó ni se estabilizó, sólo fue suavemente filtrado. Se embotelló e hizo la maloláctica y la crianza en barricas bordelesas de roble nuevo francés durante 18 meses.

Vertí este vino en la copa al trasluz de un casi fresco mediodía de septiembre. Su presencia, su salto casi denso pero agil al mismo tiempo, su color rubí brillante, me transportaron a los tiempos de Arturo: tiene este vino una densidad casi más propia de caliz o, ya directamente, de santo grial, que otra cosa. Su sola presencia y cadencia en copa enamora y cautiva. El tapón, antes que la copa, es ya de respeto y sus 48 mm. huelen a arándano negro maduro y a pastel de cerezas con su masa de brioche. Tras media hora de oxigenación (sin decantado) y a unos 15ºC, el primer trago confirma esos aromas y te pone en presencia de un vino muy serio, de taninos recios y quizás por pulir todavía en botella, pero de trago muy agradable y largas caudalías (entre 14 y 15). Enorme en boca, placentero, con recuerdos de zarza y de hoja de parra. Cierro los ojos tras el segundo trago y me veo en la vendimia, con el frío de la mañana todavía en las manos y en la uva, estrujando, oliendo, comiendo un grano de uva madura. Aires de secundarios y de fermentación en la bodega acompañan un recorrido que sigue con el arrayán en su arbusto y el madroño maduro en verano. Vino austero, de taninos trabajados y trago exigente. Dejo de tomar notas, abandono y gozo, simplemente, del trago y de su compañía. Es para disfrutarlo ahora, sí, pero también y sin dudarlo, para comprar, guardar y retomarlo en un par de años por lo menos.

El montaje de los abejarucos es obra de fturmog, que es un extraordinario fotógrafo de la naturaleza. Visitad su página en Flickr. Merece la pena. La foto de la viña de Ca'n Milà es de la página web de Albet i Noya.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Caro Joan
De nuevo, Ignoto.
Y de nuevo, una lección no sólo de enofilia, sino también de prosa por tu parte. Cada vez escribes mejor. No obstante, pienso modestamente que a veces te daña cierta tendencia a la hipérbole: lo del santo grial me parece excesivo, Parsifal...
En cuanto a mi identidad, evidentemente ya te vas orientando, callide Apici.
Un consejo: no sé si conoces la exquisita revista literaria malagueña "Litoral". Pues bien, su último número es una joya dedicada al vino ("Historia-Arte-Literatura") para ir paladeando lentamente con los ojos. Te lo recomiendo vivamente.
Para abrir boca, te regalo unos versos que he vendimiado al hojeo de mi ejemplar:
"Dio el vino vacación a los relojes,
nuevo oficio a la sed, sentido al sueño,
y consagró la vieja convivencia. [...]
En el vino aprendemos la alegría,
olvidamos la muerte. Disolvemos
máscaras y rencores en su néctar.
Que el vino tiene lo que falta al agua:
el corazón"

Espero que te hayan gustado. El poema completo, bastante largo, es emocionante.

Un nuevo abrazo de tu comes.

encantadisimo dijo...

Enhorabuena, Joan, por el premio;-).

J. Gómez Pallarès dijo...

Caramba, E.! Te me has adelantado!!! Estaba acabando de redactar una nota sobre el tema, ahora acabo de sacarla. ¡Muchas gracias!
Saludos!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Querido Ignoto, llevas toda la razón. Valoro en lo que vale, que es mucho, tu comentario sobre mi castellano pero es ciertoq ue tiendo a la hipérbole y al adjetivo sobrero. Así es que a los chiqueros con ellos y vamos a intentar ser cada vez más planianos, si se me permite la expresión...
Por lo demás, no quiero dejar de decirte que el primer deambular de ese vino por la copa se me antojó el de la sangre de Cristo... Claro que el santo Grial, alo que parece, no era de vidrio...O quién sabe.
Muchas gracias por la referencia de Litoral, que no he visto ni conocía. Viniendo de donde viene la revista, lo suyo será tomarla (la revista) con una buena copa de VND de la Axarquía!
Un abrazo
Joan
PS. Campos de Castilla donde reluce el oro, de Castilla, claro.

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