06 junio, 2008

Mataró



Mataró es villa que me gusta mucho: me trae recuerdos de juventud pasada en largos y espléndidos veranos en Caldes d'Estrac, para la que Mataró (capital del Maresme) era, casi, la metrópolis de referencia, libros, revistas, cines, paseo, tiendas, pastelerías...Mataró no ha crecido mucho (está sobre los 110 mil habitantes), se ha regenerado, ha convertido su centro y su riera, en una zona amable y muy agradable de ser paseada y tiene una vida asociativa y cultural de larga y rica tradición. Mataró tiene, además, un largo litoral, con playas cuidadas y algunos restaurantes y chiringuitos históricos. Mataró sólo tiene un defecto: la vía del tren y la antigua carretera Nacional II, que rompen con dureza la unión natural que, desde el siglo I a.C. siempre existió entre la ciudad y su mar.

Mataró tiene, además, una de las pastelerías de referencia en Catalunya: Uñó. Con una historia de más de 25 años y ubicación en la generosa Riera de la ciudad, n.97, es cita ineludible para un servidor desde que tomé conciencia de mi ser, por naturaleza goloso. Sus turrones en Navidad son famosos, sus chocolates de gran variedad y texturas, su...¡todo es bueno en Uñó! Incluso la zona de degustación. que en la nueva tienda ha crecido mucho, tiene un éxito enorme. Mis obligaciones paternas me llevan de vez en cuando a la capital de mi Comarca (aunque casi destruída por la especulación urbanística, ciertas zonas del Maresme todavía me llevan a Tolkiehn) y en mi última visita cayó para los postres este espléndido pudding de manzana: ningún lugar como Inglaterra para capturar las esencias de la manzana en todas sus texturas. Algunos de mis pasteles preferidos con esta fruta proceden de la tradición anglosajona. En dos pienso, en el appple crumble y en este pudding, denso y consistente, sedoso y agradable, suavemente contundente, que se deja querer a pequeñas dosis (si comes mucho ¡acabarás como Huck Finn!) y que pide algún vino dulce que aporte, como el pudding, ciertas dosis de contundencia pero con frescor y ligereza.

Pasaba por allí camino de un largo verano en la bodega, una botella de Eiswein 2004 de Alex Barzen (Mosela) y decidió apuntarse a la fiesta. Afortunada decisión, os lo aseguro. Se trataba de uno de los pocos vinos de Barzen que no había probado yo, y confieso que la unión del pudding de manzana con él funcionó a las mil maravillas. Y conste que no las tenía todas conmigo. Pensé, primero, que los Eiswein son, normalmente, más contundentes, más apegados al paladar, más dueños de todas las cavidades bucales y nasales y suelen dejar poco espacio a otra cosa que no sea disfrutarlos a solas. Lo cual, dicho sea de paso, ¡no es poco! Pero este Eiswein de Barzen es distinto: con 6% de alcohol (¡sí, sí, 6!) y una temperatura de servicio sobre los 8-10ºC, este vino es un festival en nariz y en boca: caramelo de miel y limón, con una punta ácida de vértigo, es la primera definición que me viene a la cabeza. Cítricos, pues, golosos, con una presencia importante de azúcar, que se hace casi liviana por unos aires vegetales nobles (hojarasca en nariz; musgo húmedo en posgusto) y por un paso en boca en el que se intuye el recuerdo de un lejano carbónico y la ligereza , agilidad y frescor de la corteza del limón. Perfumado y mineral, con mínimas pero presentes trazas de queroseno cuando gana temperatura en copa, es un vino de color dorado intenso con rayos de verdor que denotan esa pletórica infancia en la que está ahora mismo. La combinación con el pudding fue perfecta y mi esposa, poco dada a mucho dulzor, casi aplaude: ¡funcionó! Quien tenga o compre botellas, por lo demás, de este Eiswein, que sepa que tiene vino para no menos de 20 años, a lo visto en este 2004 probado.

Postscriptum a 6 de junio de 2008. La nota la he publicado esta mañana, pero la botella llevaba abierta una semana en la nevera. Hoy he tomado otra copa y sigue su contenido espléndido. A lo anotado y publicado, dejadme deciros que añadiría ahora unos aires muy agradables (para nada medicinales) de mandarina casi de primavera (agua de mandarina), junto con un suave aire de flor de azahar. El vino sigue en plena forma y evolucionando.

La extraordinaria foto de Mataró procede de la galería de J. Salmoral en Flickr.

14 comentarios:

cuatro especias dijo...

Joan:¿tienes idea de donde conseguirlo en Galicia?
Me sorprende lo que comentas de él y no me importaría sumarlo a la pequeña bodega que voy haciendo con tu ayuda y la de uno más.
Un abrazo.
4E

Olaf dijo...

Pues guardaremos, tal y como tenía previsto. Aunque cuando lo veo... me tienta abrirlo.
Que hambre me ha dado ver la foto del pudding... parece en aspecto el que hacía mi abuela y que tan bueno estaba!!
Saludos

Olaf

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, 4E, yo lo consigo en una de las casas que lo distribuye en Barcelona, Bodega Cols, en C/ Casanova esquina casi con València. Preguntaré si tienen distribución en el resto de España.
Por otra parte, los amigos de Vadebacus, que lo son también del elaborador (enlace a su blog en la columna de la derecha del mío), también me han pasado alguna botella de vez en cuando: ésta, sin ir más lejos, "era suya".
Preguntaré donde Cols, pero seguro que los amigos estos de Baco, cuando lean la nota, algo comentan!
Saludos!
Joan

Oscar Gallifa dijo...

No sé como lo montamos pero casi siempre estamos metidos en las conversaciones ajenas!! :-))

No quepa duda de la armonía del pudding con el Eiswein Barzen, personalmente no he probado la combinación pero el echo de conocer tan bien al productor y sus elaboraciones me asegura su afinidad.

Lástima que cada vez sea más dificil hacer (más bien tener la posibilidad) este tipo de vinos,2004 es de momento la última añada que elaboró éste productor y por ende cada vez quedan menos ocasiones de hacerse con alguna botella para disfrutarla, más si cabe, los lustros venideros...

A Cuatro Especias ya le envio un correo ahora mismo.


Saludos Joan!


OG (Vadebacus)

J. Gómez Pallarès dijo...

Esto es como todo, Olaf, si tienes un par o tres de botellas, yo abriría una ya porque palpar la casi bisoñez de este Eiswein es algo importantetambién. Otra botella la dejas para dentro de tres ó 4 años y de la tercera te olvidas...
Cuestión de método, amigo mío!!!
Saludos
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Caramba, Óscar, me asustas con el dato de que el último Eiswein de Alex Barzen es el del 2004!!! Ya se sabe que los elaboradores alemanes sólo se meten en los grandes vinos cuando las condiciones de la uva realmente se lo permiten. Corro a buscar algunas botellas aquí enfrente: no tenía otra!!!
Saludos y gracias por la ayuda a 4E!
Joan

José Luis Giménez dijo...

Es que esto de los Eiswein es pelín complicado. Junto a que las condiciones de la uva lo permiten se tiene que unir que haya Eis, de otro modo nos quedamos sin Wein ;) Y el que haya condiciones adecuadas para la realización de este tipo de vinos es cada año más complicado.
Saludos,
Jose

Sobre Vino dijo...

Esto es lo que me apetecería tomarme ahora mismo como postre, ¡pero no tengo nada parecido a mano!

¿Cómo anda de precio este vino de hielo?

Saludos,

Sobre Vino
www.sobrevino.com

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues sí, Jose, no sólo necesitas que la uva llegue en condiciones a las heladas, sino que HAYA HELADAS!!! Y no es poca cosa, pues lo que se suele esperar es que baje entre los -7ºC y los -10ºC, y a veces se espera hasta los -16ºC. Es evidente que los últimos otoños han hecho madurar con rapidez la uva y ésta no ha podido "esperar" el hielo y la escarcha de principios del invierno...
Por eso, lugares donde no parecen notar tantl el cambio climático, como las cataratas del Niágara y aledaños están subiendo enteros gracias a sus Eiswein de Vidal y de Riesling también.
Confieso que con matices distintos, los candienses son vinos de hielo naturales (no inducidos por cámaras frigoríficas, vaya), que me gustan mucho.
Saludos
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, SV! Pues fíjate tú, ya sabes que si este tipo de botellas la abres en la intimidad (sin invitados, vaya), suele durar algunos días en la nevera. Yo la he acompañado, tras dar buena cuenta del pudding de manzana, con una excelente manzana asada al horno (sin más que un poco de azucar, nada de licores o destilados) y el resultado fue igualmente buenísimo. Como apuntaba Óscar Gallifa, este Eiswein joven casa de maravilla con las manzanas en general.
Para los amigos sale sobre los 30 euros la botella; en tienda, si la pillas, sale sobre los 40 euros.
Una buena compra, sin duda.
Saludos!
Joan

La Guarda de Navarra dijo...

Con esa compañia, no importa que la lluvia se niegue a abandonarnos.
Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues sí, querido amigo: estamos ante una primavera completamente belga, llueve un día y otro también! No nos quejaremos, ¿verdad? por lo menos por esta zona del Levante donde el estado de los pantanos daba mucha pena apenas hace tres semanas.
Pero si tú ves la lluvia caer tras los cristales, con una copa de gran Eiswein en la mano y un pedacito de buen pudding de manzana en el plato, como que se te hace más llevadero, ¿no?
Saludos
Joan

Gabriella Opaz dijo...

Que bueno que conocemos este lugar Uñó ahora. Hemos ido tres veces a Mataro pero nunca fuimos al Uñó a comer cosas tan ricos como pudding de manzana. Gracias para el información!

J. Gómez Pallarès dijo...

Es un placer, Gabriella, ir a Mataró, tomar un buen pescadito frito en la playa (ca'n Dimas) y unos buenos postres en Uñó!!!
Saludos!
Joan

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