29 junio, 2008

IEC#11: evocando los orígenes


Iberoamérica en cata va ya por su undécima edición: confieso que el éxito sorprende a la propia empresa. La idea ha sido acogida con cariño e ilustres amigos y compañeros en las cosas del comer y del beber han ido proponiendo ideas, catas y guiños que acabarán configurando, si no lo hacen ya, una auténtica guía de la diversidad vitivinícola en nuestro vinífero planeta. El Vizcayno, en esta última edición, propone una brillante a la vez que compleja idea: "evocando los orígenes". Se trata, ni más ni menos, que de explorar en los recovecos de nuestra memoria para sacar a la luz aquel vino, aquel momento que hizo nacer en nosotros el interés y la pasión por este tema.

Le comentaba la convocatoria el otro día a mi madre e insistía ella en que todo era "culpa" suya. Desde mi segundo año de vida, me contaba, cada celebración familiar en casa terminaba, como en tantas otras en Catalunya, con varias botellas de cava. Y mi madre, uelis nolis, siempre me daba varias cucharaditas de burbujas. Parece que al niño que era le encantaba ese líquido efervescente y cosquilleante y no tengo la menor duda de que mi actual pasión por los vinos espumosos, vengan de donde vengan, nace allí. Pero, ay, para ser sincero conmigo mismo, no tengo un recuerdo fino de esos primeros momentos. Los sé, los conozco, porque me los han contado, no porque los recuerde yo "de primera mano". Mi primer recuerdo, del que tengo, aquí sí, una fina y precisa memoria, tiene que ver con los dos personajes que véis a vuestra izquierda: San Clemente y Kinito. ¡Menuda mezcla! pensaréis la inmensa mayoría de vosotros, insultantemente jóvenes, que ni conocéis ni recordáis el "boom", el enorme éxito que supuso para la Bodega López Hermanos, el lanzamiento de Kina San Clemente, allá por los años cincuenta. La bodega remonta su historia a finales del siglo XIX y se hizo famosa (los "dos leones", los hermanos López, eran conocidos por sus aguerridas tácticas comerciales) por su Málaga Virgen.


Pero en la época más dura y desarrollista del Franquismo, aquella que a mí me tocó vivir (nací en 1960), aquella en que los niños no podían ya pasar hambre ni parecer raquíticos ni esqueléticos, a los López se les ocurrió la extraordinaria, brillante, idea de lanzar una bebida alcohólica de 13% (sic!!!), hecha a base de una mezcla NV de vinos secos y dulces de sus soleras, a la que añadieron extracto de quina. Un vino quinado, vaya, sin más secretos que una propaganda que jugó, por primera vez junto con algunos coñás, con la complicidad absoluta de la televisión. Un vino quinado, Kina San Clemente, que recogía las esencias de la quina, tan apta para combatir la inapetencia como para controlar algunas enfermedades tropicales, con un poder secante y astringente tremendo y con unos aires medicinales, de farmacia vieja, que echaban para atrás. Kina San Clemente "¡¡¡da unas ganas de comerrr!!!", rezaba el lema. Y em mi casa, en mi, en aquel tiempo, casi pequeño y accesible pueblo de Igualada, se creyeron a pies juntillas el lema, sobre todo mi abuela paterna, Roser. Y me recuerdo, en las épocas que pasaba en su casa (C/ Sant Josep 24, junto a la piscina del Casal: ya todo existe sólo en mi memoria), volviendo de jugar al mediodía, con un sol de justicia y un calor asfixiantes (clima continental puro el de mi pueblo), yendo al armario que se encontraba al principio del comedor, junto a la puerta del patio, y tomando la botella de la Kina. No era como las que comercializan ahora (me ha costado un montón encontrarla, pero el Celler de Gelida me proporcionó una por 5 euros), de un litro y más estilizadas. Eran más estilo "Far West" (Bonanza, ya me entienden los nostálgicos), casi como una petaca: cogía el vasito que estaba junto a la botella y me atizaba, ¡en ayunas!, un lingotazo de Kinasanclementedaunasganasdecomerrr...ni os explico la euforia con la que me sentaba a la mesa! Yo creo que mi curiosidad real por el vino nace aquí y mi pasión por los vinos andaluces hunde sus raíces en el hecho de que he sobrevivido a esta experiencia. Porque mira que es la Kina San Clemente... No quise escribir esta nota sin volver a hacer la prueba (recatar que dicen los expertos, tras más de 30 años de no pasar por ella): tomado bien fresco, casi frío (9-10 ºC), tiene una capa media y un color caoba bruñida algo oscura, con un deje final yodado. Huele y sabe, sobre todo, a farmacia antigua, tiene aires medicinales, suelta ciertos aromas de pasa madura pero de esas que uno rehidrata para cocinar y en boca, tiene un paso muy discreto, casi acuoso, con cierta astringencia y sequedad. Ese niño que fui, creció y creció gracias a la Kina San Clemente, o no, pero el bebedor de vinos que ahora soy se queda con su recuerdo de infancia. Con eso me basta. Sobreviví.


16 comentarios:

Jose luis Louzan dijo...

Me llevas 13 años pero aunque te parezca extraño a mi tambien me recuerda mucho a mi infancia la Kina y por encima de la Kina el asimilado Gallego a la misma función, el Vino Sanson.

En una primera etapa porque era el usado para que los mas pequeños "mejorásemos" de determinados procesos catarrales. Un chupito y para cama. Al día siguiente como un reloj. Era así, aunque ese no fuese el resultado.

La segunda etapa es mas lamentable y vergonzosa para mi porque el Sanson era uno de los componentes del mítico "tumbadioses". Sansón y Anis para el "Solysombra" que los marineros se tomaban a las cuatro de la mañana antes de salir al mar y acompañado de ginebra o vodka en la versión mas 90´s de ese Tumbadioses.

La ultima y mas amable función de este vino dulce fue el servir de remojador a las galletas de la tarta de galletas de mi madre, con flan y chocolate. Le daba un toque de distinción que la tarta podia no ofrecer en ocasiones.

Tempus Fugit (creo que es así)

J. Gómez Pallarès dijo...

Así es, amigo José Luis, tempus fugit irreparabile. Pero es bien cierto el poder increíble de esas imágenes de niños, ya para siempre asociadas a recuerdos de tacto, de sonido, de aromas y sensaciones...
Ese Sansón tuyo, que no he probado jamás, es esta Kina San Clemente para mí. Y es mucho más, por supuesto, que lo que caté hace pocos días (ni hubiera escrito de él, lo prometo): es ese aroma de la casa cerrada para que no entre el calor y el sol; es ese aire de geranios y hortensias enormes en el patio...es muchas cosas.
Decía lo de "sobreviví" porque como experiencia es "durilla": no sé cuantos grados tendría (o tiene) Sansón, pero ya el nombre da miedo...Arrearte eso de niño y para la cama, seguro que curaba de todo. A mí, la combinación de Kina San Clemente y comida de la abuela, lo que me daba eran unas siestas enormes!!! Ahora ya no me "chuto" eso (algo he mejorado), pero la pasión por las siestas, por cortas que sean, permanece!
Saludos
Joan

Txanpiñon dijo...

Yo recuerdo perfectamente, tanto el San Clemente, como el Sansón, y tambien el el vino quinado Santa Catalina.
como yo no era un niño de "buen comer" me tenia que tomar tres chupitos de kina diarios en el desayuno, comida y cena.
Como cambian los tiempos, lo que hace unos años era totalmente normal, hoy sería delito.

El Vizcayno dijo...

He comentado este tema a mi suegro y ha reproducido el tonillo de Kinito con total exactitud.

Nos hemos reído un rato recordándolo.

También el afirma que la afición al vino de esa generación tiene mucho que ver con esos lingotazos tomados con barquillos redondos.

Muchas gracias por hacernos pasar estos momentos.

Saludos

J. Gómez Pallarès dijo...

Yo pensaba un poc lo mismo, Txanpiñón! Antes de daban 13% de aperitivo a los 8 años y tan tranquilos todos. Ahora te denuncian por malos tratos...En fin, que si has pasado por todo eso y aquí estás, más anticuerpos, seguro!
Yo tengo un gran recuerdo de esos tiempos y de la Kina San Clemente. Puede que cometiera el error de "recatar" porque lo hice, claro, con el paladar y sensaciones de hoy, de de cuando era niño.
Pero de niño me chalaba tomar eso, me encantaba, vaya que sí.
Sería un tema de gran interés, por otra parte, el que apuntas, aunque nunca me he atrevido a sacarlo aquí: si tenemos hijos o niños pequeños cerca nuestro. ¿cuándo nos atrevemos a darle un sorbo de algo? ¿Cuándo ha tomado una copa de vino un hijo nuestro, a qué edad?
Yo empecé a los dos / tres años, por lo que me cuenta mi madre...
En fin...
Saludos
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Vizcayno, tengo en mi cabeza TODAS las melodías del Kinito, todos los anuncios de la tele, todo: de tan chico todo se te queda grabado, todo. Cuando salía de tuno...
En fin..que como él dice y confirma Txanpiñón, si sobrevivimos a eso, estaremos preparados para disfrutar de todo. ¿no?
Yo siempre digo que si he sobrevivido, de estudiante posgraduado, a una Mensa de universidad alemana e incluso llegué a encontrar placer en la comida en alguna de ellas, estaba ya bien preparado, de jovencito, para enfrentarme a cualquier mesa de cualquier civilización del mundo, con la mente abierta para disfrutar lo que de bueno tuviera.
Algo así nos pasó con la Kinasanclementedaunasgandasdecomerrr!!!
Aunque tengo la sensación, que ya no podré confirmar jamás, que la Kina de 1970 era algo mejor que la que tomé hace unos días...
Me gusta que la gente se lo pase bien con lo que escribo!
Saludos
Joan

Carlos Rodriguez. dijo...

Jajaa, es verdad, el Sansón cuantas botellas abré visto y cuantos chupitos servir por estos lares gallegos. Que catarro, pues Sansón, que estabas debil pues Sansón,... o peor unas yemas de huevo a palo seco.
Como ha evolucionado este pais, ¿verdad?.
Y después del Sansón, resulta que ahora somos criticos con algunos vinos de no buena calidad, jaja.
Uno se hace mayor.
Saludos
Carlos

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues, Carlos, ya veo que tendré que agenciarme con una botella de este, entiendo, gallego Sansón. A ver si alguien me dice de qué y cómo está hecho porque yo no lo he visto jamás por el Levante catalán.
Nos hacemos mayores, sí, pero no tenemos que olvidar nunca nuestros orígenes ni renegar de nuestros recuerdos, ¿verdad?
Saludos
Joan

La Guarda de Navarra dijo...

Buenos recuerdos Joan. Tanto por la Kina como por el Sansón.
Recuerdo sus sabores y aromas, que hoy nos sirven para descrbir que es un vino quinado si nos encontramos sus recuerdos en una cata.
Mi familia tiene negocio de ultramarinos y veo, aún hoy, las botellas en las estanterias de entonces.
Saludos.
sa

J. Gómez Pallarès dijo...

Tú tendrás entonces bien frescos, amigo la Guarda, las formas de las boetllas en los anaqueles. ¿Verdad que hace años la botella no era de litro, sino más pequeña y casi en forma de petaca? ¿O eso es una deformación de mis recuerdos de niñez?
De todas formas, tengo que confesar que en Italia, los quinados actuales superan bastante lo que probé hace unos días. Algún día tendré que darle un tiento al de Valdespino,a ver por dónde anda...
Saludos
Joan

Anónimo dijo...

hola a todos !!!
otra que tomó bastante Kina San Clemente , però es que en esa epoca yo era un autèntico fideo , jeje . Al igual que tu , Joan , en mi casa tambien me dieron a probar vino de muy pequeña y luego tomabamos pa amb vi i sucre , i no pasaba nada .
Por suerte en el restaurante tengo algunos clientes que dan un poco de vino a sus hijos . Uno les decia a sus 3 chavales cuando eran superpequeños : la bibi os va a poner un dedito de cultura en la copa a cada uno , y ahora que son adolescentes ya se toman su copita , tal como tiene que ser ...
y si , es muy posible que todos los bebedores de Kina San Clemente seamos aficionados al vino , pero es algo positivo , veo mucho peor esta especie de solidaridad absurda que tiene ahora la gente con los que conducen y de una mesa de 6 personas que como mucho se desplazaran con 3 coches , nadie beba vino porque : es que conducimos y ya se sabe .... venga , lo que sabemos es que no quereis gastar la pasta y este es otro tema , que estamos de crisis i tenemos para un tiempito , patetico , me indigno , pero bueno jeje alla ellos .
Con el tema vino escucho barbaridades cada dia , por suerte la venta esta estabilizada . A la cerveza Inèdit me la han bautrizada " sustituto del vino" jajajajajaja , que chiste , es que la gente es la pera jajajajaja
labibi

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Bibi! Mis hijos (12 y 14 años, casi 15) se han convertido en buenos olisqueadores (les encanta oler y jugar a aquello de "barrica de roble francés, seis meses!", por cachondearse de su padre) y algún sorbo, sobre todo de cava, ya toman.
Lo de las mesas, los puntos del carné y el vino es un drama. Yo entiendo y comparto que uno no beba, sobre todo si tienes que llegar y salir conduciendo de un restaurante, pero que todos se solidaricen, me parece una gilipollez y, casi, una ordinaria simplicidad.
Y lo de la cerveza Inèdit, pues no puedo opinar. Supongo que por política de márketing, al mercado libre llega con cuentagotas y cuando he intentado comprarla (no te pienses, comprarla!!!) para saber a qué sabía y poder decir algo de ella, pues me he quedado con un palmo de narices siempre. La cerveza sirve para lo que sirve y no es, en mi opinión, sustitutivo alguno del vino. Que se diga, por razones comerciales de nuevo, pues vale. Pero la gente tiene criterio, ¿no? Puede combinar bien con muchos platos, estoy seguro, pero nada comparable con el vino, en mi modesta opinión.
¿Osea que tú también eres del club de los Kina san Clemente!!!? Fantástico, aunque a mí, ya sabes, me cundió más que a ti...
Un abrazo
Joan

Jose luis Louzan dijo...

El vino Sanson procedia de una bodega creo que con origen en La Mancha que endulzaba una base de vino tinto. De hecho el nombre completo del vino era;
Vino Dulce Sansón de Luis Barceló

Por cierto tambien hacian un vino quinado de nombre Quinado Sansón

J. Gómez Pallarès dijo...

Oye, pues qué pena, José Luis, mira que estaba paseando por la mancha hace cuatro días!!!
Muchas gracias por la informacion! Aunque sólo sea por curiosidad, estaré atento por si lo veo por Barcelona: no pasará desapercibido el tal Sansón!!!
Saludos
Joan

Sir Andrew Vickerman dijo...

Estaba buscando por ahí cosas sobre el vino Sansón y los famosos "reconstituyentes", y me topé con este delicioso artículo.

¿Alguien se acuerda de las botellitas de "Reconstituyente" que se ganaban en los tiros al blanco de las ferias de verano? Recuerdo probar el contenido, a los 8-10-12 años, con más miedo que vergüenza y espantarme con el sabor.

Ahora, años después, me viene a la cabeza la idea de volver a probar aquello, a ver si es tan asqueroso como recuerdo... Y eso que desde bien pequeño yo soy de Bitter-Kas y de Ginger-Ale Schweppes...

Un saludo!

Pd. En mi blog (click sobre el nombre) hay alguna entrada que otra sobre vinos, igual te apetece echarle un vistazo.

J. Gómez Pallarès dijo...

Jamás fui tan osado como tú, Sir A.!!! Recuerdo bien esos brebajes qu euno ganaba en las barracas de feria pero jamás pasé del asco que me daban al olfato!
Yo no me atrevería a volver a esas cosas...ni con el apoyo de aguas con gas o líquidos que rebajen su osadía...
Pasaré por tu blog, por supuesto, para leer esa entrada!
Saludos!
Joan

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