04 mayo, 2008

Qué es un día feliz


Un día feliz es tener una jornada laboral o personal lo suficientemente desastrosa por la mañana y, digamos, hasta el mediodía. Es poder decir "basta" y salir de casa al buen tuntún, sin tener la menor idea de dónde te llevarán tus pies. Es acabar en aquella salida natural de las aguas hacia el mar (cuando llovía en Barcelona, claro) que es la Rambla de Catalunya. Un día feliz es dejarse engullir y llevar por la corriente humana, siempre cálida y divertida, que transita por esa rambla. Es saber salir de la corriente a tiempo, parar en el mercado de la Boquería y como quien no quiere la cosa, acabar arrambando un rinconcito donde Pinotxo. Un día feliz consiste en que a uno le apetezcan unas legumbres y te propongan, por ejemplo, la fastuosa ensalada de la casa, con bacalao, lentejas, pimientos, tomate y su aderezo. Un día feliz es que el cava que pides para acompañar a la lenteja (qué estupenda combinación) salga redondo: un Torelló brut nature fresco, jovial, con burbuja fina, cremoso en boca...Un día feliz consiste en escuchar a tu cuerpo y oir qué te pide para rehacer su esqueleto emocional. Es pegar la hebra, en la mesilla alta del Pinotxo, con una pareja de ancianos que, ni cortos ni perezosos, piden otras dos copas de cava, sacan un azafate del bolso con fresones cortados y se montan, in situ y ante ti, un fantástico postre echando la fruta en la copa. Un día feliz es pagar las copas de cava de los abuelos sin que se enteren y no quedarse a mirar su cara cuando van a pedir la cuenta.


Un día feliz es reincorporarse a la corriente y seguir dejándote llevar otro trocito, justo hasta poder salir al otro lado de la rambla, para atravesar el Call de Barcelona, en dirección al barrio viejo de los pescadores de la ciudad: Santa María del Mar y la Barceloneta. Un día feliz consiste en decidir que lo que tu cuerpo necesita es terminar con algo dulce en plenitud: ¿A alguien se le ocurre nada mejor que la coca rellena de crema quemada de Vilamala? Un día feliz es pensar que el mejor lugar donde comerla, servida con un buen vino, es La Teca, de los hermanos Vila. Un día feliz es regalarse con la coca junto con una copa de buen oporto de Niepoort, por ejemplo un LBV del 2001: suave color violeta, lágrima intensa pero delicada, aromas de melocotón maduro, de tapenade, de cereza madura, de almíbar ligero con piña y una punta de café torrefacto. Un día feliz consiste en terminar la jornada en Vila Viniteca y agenciarse con un Vintage 1997 de Gilbert's; con un Nora da Neve 2005; con un Finca Sandoval del 2006 y con un buen champagne André Clouet N.V., de Bouzy. Un día feliz es llegar a tiempo de disfrutar la primavera que explota en Barcelona (días radiantes, tras la lluvia y el viento). Un día feliz termina con la reconciliación entre cuerpo y alma, con la recomposición de tu puzzle emocional y con el sentimiento, qué caramba, de que esta ciudad, con todos sus defectos, merece mucho la pena ser vivida.

La foto de la ensalada de lentejas y bacalao aparece por cortesía de su autora, elenarendezvous, quien ha tenido la amabilidad de mandármela: ¡gracias! La de la coca de Vilamala, By Encantadísimo.

34 comentarios:

CarlosGonzalez dijo...

Pasear por la Boquería o dejarse llevar por el Gótico sin ninguna prisa, sin más agobios que esquivar a la gente y el sol que ya acecha a nuestras pobladas cabelleras... se acerca a la felicidad individual, sin duda.
Enhorabuena!
Carlos

J. Gómez Pallarès dijo...

Veo que compartimos también el gusto por este tipo de cosas sencillas pero tan reparadoras...
¡Me alegro!
Joan

Olaf dijo...

Que buena pinta tienen esas lentejas... He de comenzar a experimentar con las ensaladas de lentejas, me gustan cuando me las ponen por ahí pero nunca he tratado de prepararlas.
Nada mejor que desconectar y dejarse llevar de cuando en cuando por lo que te pide el cuerpo.
Un saludo

Olaf

J. Gómez Pallarès dijo...

Esta especie de "mar y montaña" a lo pobre, que son las lentejas con bacalao "esqueixat", son una pasada. Y su combinación con espumoso, una delicia. Cuando llega el buen tiempo y las lentejas quieren abandonar la cuchara, no hay que abandonarlas a ellas, al contrario: una buena ensalada de lentejas, con un tomate al punto cortado a daditos, un poco de atún del bueno en conserva y cebolleta, humm... O, por ejemplo, una de mis preferidas: las lentejas frías y servidas con unas verduras cortadas a la juliana, cocidas al vapor y servidas (la sverduras) templadas sobre las lentejas frías, todo ello con una suave vinagreta...
Somos unos cuantos locos de las legumbres por aquí, entre ellos el autor de la segunda de las fotos citadas en la nota.
Sobre lo de desconectar, sólo puedo decir que suelo tener la suerte de poder elegir cuándo lo hago. Eso es una gran suerte, sí señor.
Saludos!
Joan

José Luis Giménez dijo...

Momento deja-vú. Hace 2-3 días, mientras hacía prácticas con el Reader de GMail (el número de blogs que leo se está volviendo algo inmanejable) me pareció ver este post tuyo durante unos segundos ¿?
En efecto los pequeños momentos, esas pequeñas desconexiones, son las que al fin y a la postre nos dan los pequeños ratos de felicidad.
Con respecto a las legumbres tengo pendiente cogerle el punto a las lentejas para ensalada. No termino de encontrarlo y claro, si comienzo el plato con una mala textura de las mismas el resultado no puede ir más allá de pasable.
Saludos,
Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Soy bastante inútil en temas informáticos, Jose, aunque me guste intentar estar a bien con ellos... Mientras estaba redactando, en efecto hace pocos días, esta nota, apreté la tecla de "publicar" y seguro que salió por unos segunos el esbozo de este comentario al "aire libre". Tardé unos segundos en devolverle su condición de borrador, por eso lo pillaste, si estabas al quite!
Sobre las ensaladas de lentejas, como de toda legumbre, yo tengo la suerte enorme de estar cerca o muy cerca de dos de los grandes mercardos de Barcelona: la Boquería y el Ninot. Cuando me apetece, me acerco, compro donde ya te las sirven hervidas y al punto, y listos. Otra cosa es, por ejemplo, que quieras hacer unas lentejas verdes de Puy (pongamos por caso: una de mis preferidas!). Ésas no las encuentras en el mercado de abastos: sal en agua fría, las lentejas, que arranquen a hervir y a probar el punto de cocción que te apetezca, no hay más secreto. Servidor, en vacaciones y en verano, es fan, además, de las legumbres envasadas en vidrios variados. Seguro que más de un lector da nombres de buenas marcas.
Saludos!
Joan

Gourmet de provincias dijo...

Esos son los días que acaba reconciliándote con una ciudad y con su forma de vivir y ser vivida. A cada uno, en nuestro rincón, nos reconforta de vez en cuando callejear sin rumbo, ver la vida de las calles que nos conocemos de memoria desde la óptica del que, por una vez, no está inmerso en las prisas y buscar esos pequeños placeres sencillos, de todos los días, que tantas veces olvidamos o, sencillamente, no tenemos tiempo para disfrutar.

Gracias por llevarme contigo por esa Barcelona que conozco tan poco (dos visitas no dan para demasiado, por mucho que uno se empeñe) y que sin embargo tanto me gusta.

Saludos.

José Luis Giménez dijo...

Coincidió tu coscorrón con mis pruebas del Reader ;)
Me gusta comer legumbre también con los calores, pero ya sin cuchara, de modo que seguiré haciendo pruebas "de punto" para las ensaladas.
Saludos,
Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues sí, amigo GdP, cada uno con las cosas que más le apetecen, pero dándose pequeños espacios de libertad, de aire puro, de bocanadas de improvisación...suelo hacerlo, aunque no suelo escribirlo, y me gusta cada vez más. Y seguro que compartimos, lo sé vaya,e se gusto por pasear por lor mercados simplemente por mirar, por ver qué hay, por observar las cosas...Barcelona da para mucho en eso. Yo suelo ir, cuando viajo, siempre a los cementerios y a los mercados de las ciudades donde duermo, y reconozco que Barcelona tiene ahora mismo unos cuantos mercados bien "tintureros": los nuevos de Santa Caterina o la Barceloneta; los viejos de la Boquería o el Ninot (éste y el de Sant Antoni són los que necesitan una remoción completa más urgente), dan para mucho.
ya sabes, por lo demás, que a la que os decidáis a dar una vuelta por aquí con la Gourmet 2.0., teneís a uno que se apunta a haceros de guía!
Saludos
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

A mí me encanta, Jose, y las ensaladas con lentejas o con garbanzos están a la orden del día en casa, y admiten tantas variaciones e improvisaciones...
Y con un buen cava están de muerte. ¿Y qué mejor, para los caloresm que una buena ensalada y un buen espumoso?
Me voy a la cocina, que me pongo nervioso!!!
Saludos
Joan

José Luis Giménez dijo...

Eso justo he hecho este fin de semana. Un par de ensaladas, pero no de legumbre. Maridaje fallido para el Grand Cuvée de Colet junto a una xatonada (¿está bien expresado?), si bien ha ido mucho mejor con una ensalada improvisada de albaricoques salteados junto a unas tiras de jamón serrano, unas cuantas lechugas distintas (para qué llamarlas bouquet, si venían en una bolsa de las del Carrefour ;) unos piñones ligeramente tostados y un aderezo a base de mostaza en grano.
Pienso ahora que es curioso que las ensaladas con garbanzos las tomo frías, sin embargo con judías blancas me apetecen más templadas.
Ah, el cava de Colet, como siempre: Para beber y beber y beber y beber...
Saludos,
Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Sí, está bien expresado, Jose, pero "xatonada" se suele usar más para la comida o reunión general donde varios comen xató.
Lo complicado del xató, entre comillas, es casar la salsa con un vino adecuado. Probablemente el Colet Assemblage casaría mejor con el romescu, pero vaya, tampoco lo he probado jamás.
La ensalada fría que me gusta muchísimo conjudías no es con la legumbre, sino con la verdura. Judías verdes de temporada (a ser posible de las finas), cocidas muy rápido y pocos minutos, frías, con unos buenos filetes de anchoa y un poco de tomate y cuatro alcaparras y el aliño que te apetezca más. A mí, una pizca de orégano y un gran aceite.
Buf... qué pasada...
Joan

José Luis Giménez dijo...

Ah, creo que ya lo entiendo. Xató es la salsa y la ensalada en cuestión donde se utiliza esa salsa y xatonada, como creo me indicas, la reunión de almas.
Pues tiene también una pedazo de pinta ese plato que apuntas.
No sé porqué ando últimamente muy pesado con los sabores esenciales de las cosas y trato muy poco algunos alimentos, como por ejemplo las judías verdes. Me gusta que sepan a judía, aunque suena a perogrullada.
Hace un par de días disfruté como un cochino hozando con una cenita frugal pero bio (casi) total. Cebolletas + habas + jamón. El jamón era la parte no-bio obviamente, pero las cebolletas y las habas venían de un huertecín que tienen mis padres y ahí lo más que cae es abono de caballo. Todo tiene unos sabores de una sinceridad casi olvidada.
Saludos,
Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Eso es estupendo: cuando he tenido la oportunidad de cultivar huerto y, al atardecer, ir a coger las judías y los tomates para cenar, es que se te saltan las lágrimas, vaya...cuánto hemos perdido casi sin darnos cuenta. Ya puestos en lo de las habas y el jamón, no olvides la superclásica receta del Motel Empordà de Figueres: las superbaby, bien bien tiernas, servidas frías, con un poco de ensalada mezclada, un buen jamón cortadito a "tropezones" y una vinagreta cuyo ingrediente básico es un par de hojas de menta...
De hecho, "xató" es la palabra que desgina a la ensalada, al conjunto vaya, con la salsa, pero hay quien lo aplica, ahora también sólo a la salsa. "Xató" es la ensalada con su aliño de romescu y "xatonada" la sesión en que se come xató.

elenarendezvous dijo...

una entrada maravillosa. El paseo por la boquería sin duda lo es.


Un saludo :)

J. Gómez Pallarès dijo...

¡Muchas gracias, Elena! Me alegra que te haya gustado: tu foto ha sido providencial, sin duda, porque sin ella posiblemente no me habría animado a escribirla. A ver si la gente se anima y se da un paseo por tu rincón de Flick, que tiene cosas muy bonitas también.
la foto de Encantadísimo, claro, es ya un clásico en este cuaderno: hay bastantes cosas que tampoco hubiera escrito sin su ayuda.
Saludos y buena semana!
Joan

Iesus dijo...

¡Y feliz me has dejado este día, amigo Joan, cuando he recuperado mientras leía con sonrisa nada disimulada esta entrada. ¡Me ha dejado el sabor de otras "reconciliaciones alma - cuerpo y recomposiciones varias"!
Gracias.

PS: Te puse este comentario en otra entrada, luego duplicación errónea. Lo siento.
Un abrazo

J. Gómez Pallarès dijo...

Me alegra que te haya gustado; tú te quedaste una vez en la frontera de esa corriente, un poco más al norte, digamos, en Heidelberg, en la corriente del Neckar!!!, con una Sauerkraut de dinosaurio!!! Algún día, para celebrar algo grande (pronto?) bajaremos esa corriente hasta el mar, haciendo unas cuantas paradas estratégicas...
Un abrazo
Joan

el pingüe gourmet dijo...

Eso es un día feliz. Posiblemente son ráfagas, segundos, minutos de felicidad pero reconfortan. Por eso me metí a "sartenillas", por eso me gusta y me hace feliz la gastronomí: puedes combinar amigos, comida, música de chelo o viola de gamba, un buen libro, una copa de vino.....
Me ha gustado muchísimo esta entrada.

Roberto

J. Gómez Pallarès dijo...

Llevas toda la razón, Roberto: eso de que te guste la cocina, de que nos guste la cocina, es un mundo sin fin, lleno de satisfacciones y buenos momentos (hablo de los no profesionales, claro): pensar en un menú para unos amigos concretos, ir a comprar, buscar, encontrar, cocinar, disfrutarlo juntos con el vino que uno ha pensado, una delicia...o simplemente, improvisar...siempre acabas con un buen rato!
Saludos!
Joan

Gourmet de provincias dijo...

Joan:

Sabes que te tomo la palabra y recurriré a tus servicios como guía antes o después. Será una vez pasado el calor veraniego, que a este Gourmet atlántico lo pones a más de 25º y se queda en nada.

De los mercados que comentas conozco La Boquería (claro), el de Santa Caterina, del que recuerdo un magnífico puesto de setas, y el de Sant Antoni, sobre el que le había leido algo a Terenci Moix y del que luego puede hablar con Francisco González Ledesma, un barcelonés de vieja escuela al que da gusto escuchar hablar de sus barrios.

santicotarelojoyas dijo...

Hola joan, te acabo de conocer por una entrevista en la tele. Que gusto oirte hablar y ahora descubro que leerte tambien.
Gracias Dios por darnos el sentido del gusto y el olfato.

Resaltar una cosa, comparto yo tambien la suerte de desconectar en cuanto lo pide el cuerpo o 5 minutos antes,,,,ojo, que desconectar a veces es tambien trabajar un poquito. buena vida joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Será un auténtico placer compartir contigo y cont u familia un rato del próximo otoño, GdP, de veras. Ojalá puedas combinarlo: yo ya estaré en una nueva vivienda y aunque no pueda ofrecer habitaciones, una buena mesa, una buena bodega y un guía dedicado sí tendréis!!!
Por cierto, el nuevo Santa Caterina es una auténtica delicia. Le han dado la vuelta como a un calcetín y hay paradas para todos los gustos, puestas con gracia y esmero y con buenos productos. Hay ambiente de fiesta gastronómica casi a diario.
Iremos y comeremos en él, además de en el Pinotxo!!!
saludos
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Santi, bienvenido a este cuaderno! Y no olvidemos la vista; sin ella no disfrutaríamos no de los extraordinarios colores del vino y de las comidas ni de las alucinantes joyas que haces: qué pasada de blog. Soy comprador habitual de joyería contemporánea (en Hipòtesi, muy cerca de casa) y algunas de tus piezas me han encantado: qué buena idea la del "queso"!!!
Y lo de descansar "trabajando" es bien cierto: otium negotiosum le llamaban en latín, "ocio que llena tus pilas para hacer otras cosas", por así decir.
Buena vida y buen trabajo, amigo. Seguiré tu obra: has topado con un loco de la orfebrería.
Joan

angel dijo...

Un día feliz puede tener un magnífico colofón leyendo este post.
Enhorabuena Joan.

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias, Ángel!!! La verdad es que me lo pasé muy bien, también, pensando qué escribiría y cómo lo haría, bien cierto a toro pasado. Lo que no ha conseguido el blog es que cambie mis pautas habituales: creo que sería un grave error "hacer" pensando que lo voy a "escribir". Me gusta la idea de ir haciendo mis cosas, vivirlas a fondo y si algo me apetece mucho y tengo materia para hacerlo, contarlo. Al revés, no. Aquí, la verdad, es que me lo pasé de primera en el paseo, pero como tú ya apuntas, también me lo pasé muy bien escribiéndolo unos días después.
Saludos!
Joan

J dijo...

¡Qué buenas recomendaciones! Las tendré en cuenta para contentar mi estómago.

Por mi parte os dejo un link para deambular por Barcelona en busca de nuevos rincones.

Salud

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues muchas gracias, J, y también por el enlace por esta Barcelona que, en efecto, es ciudad para hacer a pie en gran parte,no toda: quien suba al Park Güell desde la Boquería que se tome antes unos cuantos garnanzos con butifarra!!!
Salud!
Joan

labibi dijo...

me estoy dando cuenta que aunque hay dias tristes y dias de furia , llevo 42 añitos de dias felices !!! estoy feliz !!!
besos
la bibi

J. Gómez Pallarès dijo...

Per molts anys, Bibi!!!!!!! Quién los pillara...
Un petó gros!
Joan

elbaranda dijo...

Joan,
hoy ya me has alegrado al menos la mañana. He compartido en la distancia tus sensaciones y me has puesto los dientes de sable con ese recorrido.
Además has aumentado -si se puede aún más- mis ganas de conocer Barcelona.
Espero no tardar mucho.
Saludos,
Mario.

J. Gómez Pallarès dijo...

Ya se lo dije a GdP, querido Mario: nada me haría más feliz que compartir algún intinerario enogastronómicosentimental con los amigos que leen este cuaderno lejos de Barcelona. Así que ya sabes, a la que puedas "escaparte", un guía para uno de estos recorridos ya tienes!
Saludos
Joan

cuatro especias dijo...

Querido Joan:
Un día feliz, para mi es algo tan sencillo, como perderme en un mercado de pueblo, donde los productos son de primera categoría, donde se habla con la "paisana del pueblo", que los cultiva, que te dice cual llevarte o cual no... y luego relajarte en una cocina, haciendo algo especial, disfrutando cada pequeña cosa que vas haciendo para luego degustarla con un buen vino y con esas personas que todos tenemos a nuestro alrededor y que son siempre especiales.
Es escaparme con una hija mía, a un balneario o a un restaurante especial, a descansar las 2 solas, a disfrutar de una buena comida(tiene un gran paladar), sin prisas, con calma, saboreando cada minuto del día como si fuera el último.
Es cuidar mi jardín, viendo como crecen las plantas que he ido poniendo desde febrero...
Es pasar el atardecer con un buen Rivera de Duero o un excelente Rioja y algo de embutido.
Es todo eso y mucho más.
Un día feliz, no siempre se consigue, pero cuando se logra, es un auténtico regalo.
Un abrazo:
4E

J. Gómez Pallarès dijo...

Oye, 4E, que no me disgustaría nada, a la vista de lo que leo, pasar un día feliz contigo: bonita descripción de los pequeños placeres de la vida, me ha gustado mucho y creo que compartimos el sentimiento por completo.
Saludos muy cordiales!
Joan

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