15 abril, 2008

Gobe 2005


Ésta es una historia triste, aunque me gustaría pensar que ha tenido un final "feliz". Suelo ir con frecuencia, por temas que no vienen al caso, a Tarragona, ciudad que amo y en la que he pasado siempre buenos momentos, por supuesto también enogastronómicos. La tienda de vinos y comestibles envasados que me inspira más confianza es Clap de Ceps, de Xavi Fortuny, en la C/ Mercería (que va de la plaza del Fòrum a la escalinata de la catedral, en la zona alta y vieja de la ciudad). Xavi atiende con cuidado pero sin empalago, le gusta repasar sus botellas contigo, comentar peculiaridades, ponderar novedades. Está al día, conoce muy bien todo lo que se hace en la demarcación y, además, se está abriendo a otras zonas del mundo: asoman ya vinos franceses, alemanes, algún suramericano y está estudiando el tema de los italianos. Xavi me contó esta historia, de la que no pedí detalles. Me quedé "tan sólo" con su esencia, ante la botella que me mostraba (la de la foto).

Gobe era el sobrenombre de un joven viticultor de Marçà (DO Montsant) y su ilusión eran las cepas que había comprado y el vino que quería hacer con ellas. Gobe murió en un accidente y sus amigos, grandezas de este mundo del vino que se muestra casi siempre solidario y amable, decidieron que ese vino saldría al mercado y llevaría el nombre de su impulsor. La vid y su vino representan el ciclo de la naturaleza, que nunca muere. A una primavera sigue el verano, al verano la vendimia y tras la vendimia, el mosto. Con el invierno y el vino ya reposando en las barricas, el campo duerme (la nieve sobre él, la muerte) para volver con renovadas fuerzas a la siguiente primavera. Este vino hace que el recuerdo de Gobe nunca muera, pero además, es un vino que merece un comentario porque se bebe con placer. Con un 70% de garnacha y un 30% de cariñena (¡la siguiente cosecha se prevé como monovarietal de garnacha!), el vino llega con 13,5% y conviene tomarlo sobre los 15-16ºC. Es de capa media-alta, color de la picota bastante madura y huele a fruta roja madura (entre la grosella y la mora), con toques de levadura (pastelería) y paso de gran personalidad en boca: fuerte pero con taninos suaves y bastante redondos. Es de trago fácil y agradable y asoman, en posgusto, recuerdos de pan y de orégano. Con un poco de aireación y temperatura, te regala con aires de clavo de olor y de grosella negra. Yo lo bebí y pensé, como reza la contraetiqueta, que tomarlo es darle sentido, es hacer que ésta historia tan triste tenga un final casi feliz.

Por cierto, no dejéis de pasar por Clap de Ceps, si estáis en Tarragona: saldréis con un buen rato de conversación y algún vino interesante. No tengo la menor duda.


Este vino es embotellado por "Amics de Gobe, S.L.", en C/ Bassa, 10. 43775 Marçà. Telf. 639709133. Info@amicsdelgobe.com.

8 comentarios:

La Guarda de Navarra dijo...

Pues si amigo Joan, la historia es triste y me recuerda amigos que ya se fueron. Este vino es una forma de mantener viva la memoria de Gobe y como tal debe respetarse.
Feliz iniciativa y deseo con éxito.
Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

El vino sale a un precio razonable, la Guarda, justo para cubrir costes y lo que quede, para la familia (creí entender eso), algo sobre los 10 euros. Y la verdad es que su finalidad es algo entrañable, pero es que además se bebe muy bien, es un Montsant muy agradable y nada cargado de maderas ni sobreextracciones ni nada por el estilo.
Saludos
Joan

Gourmet de provincias dijo...

Entrañable historia que da ganas de conocer ese vino. Lástima que por aquí no resultará fácil de encontrar.

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues sí es una historia triste, entrañable y, en cualquier caso, bonita de conocer, amigo mío. Clap de ceps tiene algunas botellas pero en tarragona, por supuesto. Por eso he puesto la dirección mail y un teléfono de los amigos de Gobe que hacen ahora su vino, para que si alguien está interesado en intentar comprar botellas sepa dónde preguntar.
Saludos!
Joan

el pingüe gourmet dijo...

Aquí en Valladolid hay un caso, también, muy singular. Hay un vino, el Sara Soto, que está dedicado a la hija de Jesús Soto, una de las cabezas visibles de Pecados Originales Vinos y de povinos.com.. El dinero recaudado está destinado al Bosque de los Sueños. Muy bonita la historia de este vino.
Aquí os dejo los enlaces:

www.povinos.es/index2.html
www.pecadosoriginalesvinos.com

J. Gómez Pallarès dijo...

No tenía idea tampoco de esta historia, amigo Roberto. Conozco la empresa, por supuesto, pero no sabía nada del por qué del nombre de este vino en concreto. Había visto el nombre en la página web pero confieso que no me había parado a leerlo con calma. En pocas palabras, se resume que muchos vinos tienen una historia detrás, incluso más allá del propio vino, que acaba siendo su verdadera alma, su auténtico armazón.
Muchas gracias por los enlaces: ahora me he leído la historia al completo, también he entrado en la web de El Bosque de Los Sueños
http://www.elbosquedelosuenos.com/
y veo que, como en el caso de Gobe, hablar del vino Sara Soto 2003 es hacerlo, aquí, de la concienciación sobre enfermedades muy raras y de la posibilidad de que, también Sara, tenga un discurrir más feliz sintiéndose de alguna forma útil y beneficiosa a todos.
Un abrazo
Joan
PS. Por supuesto que habrá que intentar tomar este Sara Soto 2003!

Carlos Rodriguez dijo...

Joan, es triste pero a la vez es una historia preciosa y como la amistad y el vino pueden llegar a extremos increibles.
Saludos
Joan y mi enhorabuena a Gobe donde esté por tener amigos así.
Saludos
Carlos

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues sí, amigo Carlosm es una historia triste que tiene, por lo menos, el final feliz de un vino que es el que probablemente hubiera querido hacer Gobe. Quienes lo beban, que piensen en él y así su nombre y su recuerdo seguirán entre sus amigos y entre quienes hablamos de él, aunque no le conociéramos personalmente.
Saludos
Joan

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