14 abril, 2008

32 Challenge international du Vin










He tenido la fortuna de pasar dos días estupendos en Bourg-sur-Gironde, villa capital de la AOC Cote de Bourg. Situada en un enclave de privilegio (en la foto By misuk), sobre el estuario de la Gironde, Bourg vive quizás un cierto momento de decadencia (poca actividad noté en sus calles, pocos comercios), paliada no sólo por el trabajo de sus empresas vitivinícolas (en esta zona, los ensamblajes son dominados por la merlot, seguida por la cabernet sauvignon y, en menor medida, por la cabernet franc y la malbec), sino sobre todo por que en la villa se celebra cada año el concurso de vinos de mayor tradición en Francia: el Challenge international du Vin.

El concurso va ya por su 32 edición y tiene como objetivo fundamental descubrir "nuevos talentos", más que consagrar aquello que todos ya conocemos. Más de 5000 muestras procedentes de 30 países de todo el mundo, más de 200 degustadores oficiales de 40 países y una distribución y organización de muestras y de jurados que garantizan por completo la buena degustación y el absoluto anonimato, ofrecen garantía de rigor y de trabajo muy bien organizado. De sus jurados, divididos en grupos de cuatro y dedicados a tipos específicos de vino (todos tienen cabida en el concurso pero no todos los jurados catan de todo), se pide absoluta discreción a la hora de catar las muestras, que rellenen con cuidado una meditada ficha de cata (de la que, en mi opinión, sólo faltaría una columna dedicada al aspecto visual del vino) y, lo más divertido e interesante para mí, que al final comenten entre sí sus impresiones y consensuen una ficha común del jurado para cada vino. Especial atención y recata hay que poner en aquellos vinos que se proponen para medalla.

De los jurados forman parte profesionales del mundo del vino, bodegueros, enólogos, viticultores, propietarios y lo que los franceses llaman (qué fantástico es este idioma) "amateurs éclairés": gente que no vive del vino pero que se ha formado en él y tiene experiencia contrastada de cata. La selección es rigurosa y, además, complementaria: de cada jurado (cuatro personas), tres tiene que ser profesionales y, como mucho, uno amateur. Yo había conocido a los organizadores del Challenge en Italia, me dijeron que por qué no me apuntaba y claro, en esto del vino ¡¡¡poco pretexto necesito!!! Para Bourg que me fui. Fue una gozada compartir mesa y cata con el enólogo de la Cámara de comercio de Bourg y Blaye, con el jefe de viñas de una bodega de la Montagne-St.Emilion (el mayor de los satélites de St.Emilion) y con un catedrático de biología (dedicado al vino) de la Universidad de Burdeos (de derecha a izquierda). Catamos sobre todo Côtes-du-Rhone (blancos y tintos), nos gustó mucho un Vire-Clesse y dimos algunas medallas a vinos que no sé cómo se llaman (no me pude quedar a la entrega de medallas). Me encantó el ambiente de mezcla absoluta de gentes de todo tipo unidas por su amor por el vino, me gustó mucho el libre intercambio de opiniones y me sorprendió muy agradablemente ver a un montón de viticultores (se les nota a la legua: ¡¡¡están morenos y tienen una cara de salud!!!) participando como jurados. Había también no pocos profesionales españoles (de la Rioja, de Ribera) aportando sus saberes y experiencia al asunto. Yo me lo pasé de primera, aprendí un montón de la cata con mis colegas, conocí a fondo la zona de Côte de Bourg y a la vuelta me di un paseo por los Pirineos franceses (de Touluse a Foix, de allí a Ax-les-Thermes, Puymorens, la Tour de Carol y Bourg-Madame y de allí al tunel del Cadí) que me dejó el ánimo tranquilo y satisfecho para afrontar una dura semana. Que me quiten lo "bailao"...

4 comentarios:

Dominic dijo...

AHH!!!qué envidia!!!
Y cuánta razón tienes cuando dices que a los vinicultores se les nota a la lengua por ese moreno sanote!!!
Yo aún no he conocido a ningún vinicultor blancucho...almenos, de los de verdad!!!

Salud

J. Gómez Pallarès dijo...

La verdad, Dominic, es que el "tuyo" tiene un color sano sano!!! Bromas aparte, fue una gozada poder charlar largo y tendido con gente que trabaja la viña en St.Émilion, en Côte de Bourg, en Blaye, de hecho creo que es lo que más me gusta, tanto si son de "casa nostra", como italianos, franceses. Y poder degustar yc omentar con la gente que hace de verdad el vino es lo más para mí.
Salut!
Joan

La Guarda de Navarra dijo...

Experiencia envidiable e inolvidable. Razón tienes en lo de hablar con las gentes del campo. Son un libro abierto y con ellos aprendes mil veces más que de otra forma.
Saludos,

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues sí. la Guarda, sobre todo cuando se ponen delante de un vino y te lo desmenuzan: qué pedazo de lección te dan entonces. Me encanta de veras este tipo de encuentros, lo que más.
Saludos
Joan

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