02 febrero, 2008

Quinta de Azevedo Vinho Verde 2006


La denominación de origen portuguesa Vinho Verde sufre de un tópico, en parte ganado a pulso, pero tópico al fin y al cabo: vinos fáciles, poco estructurados en boca, muy ácidos y poco atractivos para un público entendido. Como todos los tópicos, siempre hay un poso de verdad y los que hemos viajado por Portugal, hemos topado con no pocos vinhos verdes de este tipo. Pero hay que intentar siempre ir más allá: los vinos hay que catarlos y, después, opinar. Y de mi visita reciente a la tienda Pura Cepa (Avda. Mistral, 31, de Barcelona), especializada en productos portugueses, me llevé el vino que ahora comento (precio, 5,60 euros).

El consejo regulador de la DOC tiene una página con toda la información necesaria y de ella queda claro que uno de los "problemas" de este vino (que, por cierto, tanto puede ser blanco como tinto) es que se admiten muchas variedades para su confección: ni más ni menos que 22, entre recomendadas y autorizadas. Ello, unido a una vinificación con frecuencia apresurada y grosera y a una vendimia poco seleccionada, alimenta con buenas razones el tópico y produce indefinición y desconcierto en el consumidor: "aquí, ¡todo vale!" Pero no todo es tópico, no señor: este Quinta de Azevedo 2006 (la marca pertenece a una de las grandes empresas del país vecino, Sogrape) es un vino cuyas uvas proceden de la finca de ese nombre, situada en Lama (junto a Barcelos), han sido vendimiadas a mano y se hace tan sólo con dos de las variedades recomendadas por la DOC, loureiro (en la foto), 70%, y arinto. Las variedades se tratan por separado, el mosto se desfanga y la fermentación se hace, también, por separado.

Hay una parte de la cosecha que hace una maceración prefermentativa pelicular; el desfangado y la decantación se realizan a bajas temperaturas y la fermentación de las variedades, a 16ºC controlados (uno de los problemas con estos blancos son las temperaturas que alcanzan algunos de ellos en la fermentación), durante 15 días y en depósitos de acero inoxidable. Tres meses de reposo en acero y estabilización por frío, completan el proceso. El vino, como es característico de esta DOC, tiene una acidez alta (en tartárico, 6,3 gr/L), compensada por un pH bajo (3,06) y un grado alcohólico equilibrado (11,5%, cuando normalmente sale algo más bajo). Hay que tomarlo sobre los 8ºC. Su vista ofrece el color del trigo apenas pasado el envero, con restos importantes de carbónico. Sus aromas no tienen mucha complicación, pero son francos y agradables: manzana ácida y vegetal abundante (prado húmedo y con un poco de temperatura, hojas de geranio). El primer paso por boca da un carbónico algo salvaje, descontrolado, pero que se atempera con gran rapidez. Cuando esto sucede, el vino gana en volumen y estructura, se muestra con un buen posgusto y da notas de amargor vegetal, propias de la variedad dominante. Es un vino fresco, descarado, agradable, bien hecho y que devuelve prestigio y nombre al vinho verde. No tiene nada que ver, pero a posteriori, he leído que este Quinta de Azevedo (añada 2005 y anteriores), ha ganado grandes reconocimientos, entre ellos en el International Wine Challenge de Londres. Por 5 euros, me parece realmente una buena compra.

2 comentarios:

La Guarda de Navarra dijo...

La frescura del vinho verde es bienvenida casi siempre. No es necesario montarse grandes peliculas para terminar con la botella.
Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

No, amigo La Guarda, llevas razón, pero a veces el vinho verde casi acaba conmigo! Recuerdo ahora una experiencia en Évora, un mes de junio caluroso, en que en el menú de mediodía uno podía tomar lo que quisiera...y bufff...
Este, en cambio, me ha dejado un grato recuerdo. Ha volado también, pero no me ha dolido ele stómago ni he tenido ardores...
Saludos
Joan

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