19 febrero, 2008

Presentación de Cepa Vinis

Tuve la suerte de poder asistir, el otro día, a una cata comentada con el propietario de Cepa Vinis, Lionel, quien con una bonhomía y conocimientos muy notables, se ha lanzado a la comercialización (¡también a través de su venta en la red!) de vinos españoles, alemanes y, sobre todo, franceses. Lionel hace lo que todas las grandes empresas que conozco en el sector (grandes por calidad, no por su medida): patearse el territorio, conocer de primera mano al productor, viticultor, y seleccionar sólo aquello que más le gusta y que mejor expresa el territorio del que procede el vino. En este sentido, pues, cuanto se encuentra en su catálogo es de una calidad contrastada, de un precio ajustado al mercado y merece la pena ser conocido. Lionel preparó una selección de últimas novedades o de vinos destacados franceses e hicimos una cata que ahora os resumo. Dejo claro que alguno de los vinos que más me gustaron y que acompañó algún platillo especial (la degustación la hicimos en la imprescindible Fonda Emilio, de Les Borges del Camp), será comentado en un post especial.

Empezamos con el Valle del Loire, un Chateau de la Varière Clos de la Division 2002, de Anjou, un monovarietal de chenin, con 18 meses de barrica sobre lías filtradas, biodinámico pero al que no pesa la oxidación, color paja madura y una gran nariz, con fruta blanca, con cítricos y una nota de vainilla. Su boca es portentosa, densa, con posgusto a tarta de manzana. Larga vida todavía para este Anjou. Siguió un Pessac-Léognan, Chateau Lafargue Cuvée Alexandre 2006, un blanco atípico de Graves, con un 70% de sauvignon blanc y un 30% de sauvignon gris. De un amarillo más discreto, aún con su año de barrica y el batonnage habitual de la zona, es un vino elegante, con notas de pera y de muscat, con brioche y mantequilla en posgusto y con una boca fresca pero potente. El tercer vino nos desplazó al otro lado de Francia, a la Borgoña, y fue un Puligny-Montrachet, Domaine Mestre Michelot 2004, un chardonnay con poca barrica pero mucho batonnage también, que exige una decantación de no menos de una hora para "soltar" todo lo bueno que lleva dentro: enorme, inusitada mineralidad (también hidrocarburos), notas de melocotón maduro, de carne de membrillo, galletas con mantequilla (bretonas, por ejemplo) y una boca poderosa, con tostados y toffees. Un gran vino para el que se exige paciencia y la temperatura adecuada (nunca menos de 12ºC).

De Ferraton Pere et Fils, siguió un Condrieu (Ródano, monovarietal de viognier), Les Mandouls blanc 2006, un vino muy agradable, en mi opinión, para platos de cocina asiática, pues fermenta y se hace mayoritariamente en acero inoxidable y un 20% en grandes barricas de 600 litros y ofrece una combinación de jazmín con especias (nuez moscada, pimienta de Cayena) y fruta madura (melocotón y muscat), junto con una boca fresca y cítrica. Probamos también un Pommard del Domaine Denis Carré Les Noizons 2005, muy satisfactorio (de éste hablaré con más detalle en otro momento) y de Ferraton, un Côte-Rôtie, L'eglantine Rouge 2005, un shirah con una gran fruta, rubí oscuro. pimienta, nuez moscada, violetas y aceitunas negras muertas. Un vino con mucha fruta y poca madera, taninos austeros, casi secantes. Siguió un Grand Vin de Bordeaux, Chateau Penin Les Cailloux 2005, un monovarietal de merlot con mucho pimiento a la brasa (yo insistía en que había un poco de cabernet franc) y fruta contenida, buena mineralidad y austero en boca, no se trata de una merlot explosiva, para entendernos. Finalizo esta parte con un Saint-Émilion, uno de los grandes, un premier gran cru classé, Chateau Beauséjour Bécot 2002, con una gran presencia, en nariz y en boca, de una merlot madura y muy expresiva (70%), con mucha fruta negra madura y unos taninos muy sedosos y agradables. Hubo otras cosas, por supuesto, (un Vin Jaune, un Gewürztraminer alsaciano, el Pommard ya citado), pero les dedicaré otro comentario, uno con comida, para entendernos. Con todo, no quiero finalizar esta nota sin mostraros una de las cosas que mejor combina con un traminer como el de Leon Boesch:

sí, sí, no os extrañe: esta extraordinaria butifarra blanca de Ca la Pura de Les Borges del Camp, hecha esa misma mañana, con un poco de pan con tomate, me hizo soltar gruesos lagrimones de placer en combinación con el traminer.

Todos los vinos que comercializa Lionel los podéis encontrar en Cepa Vinis (también en mi columna de la derecha), con su ficha completa y el precio (los envíos a casa salen realmente muy económicos, por lo demás).

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