04 febrero, 2008

Orval, la cerveza


Con una tradición que arranca de inicios del segundo milenio, el monasterio de Orval atesora una experiencia en la fabricación de cerveza, casi única en el mundo. El amigo Whiskerion, una panza agradecida como la mía para con las bondades de la madre tierra, proponía el otro día (cuando comentábamos las sensaciones que producía en nosotros el Brettanomyces) una comparación de lo que yo había descrito en un vino de H. Bizeul con la cerveza Orval. Y ni corto ni perezoso (hacía ya mucho que no la probaba, tanto tiempo como hace que no estoy en Bélgica y jamás había tomado una nota en ese empeño), me fui a comprar unas botellas a mi proveedor habitual. La cerveza Orval, cuya historia y peculiaridades de fabricación están explicadas con lujo de detalle en su web, usa una mezcla única de cebada normal (pálida) y de cebada ligeramente caramelizada a la que después, por infusión, se añade azúcar cande. Cuando el "mosto", al que se añaden las levaduras de la casa, se ha convertido (a temperatura siempe controlada) en cerveza joven, pasa a reposar durante tres semanas en tanques de acero, a 15ºC.

Levaduras seleccionadas por Orval provocan la segunda fermentación en los tanques, y a ello se añade lúpulo fresco (las flores hembra del lúpulo aromatizan extraordinariamente una cerveza), que le da a esta cerveza un aroma y un sabor únicos. La cerveza es filtrada antes de embotellar, para eliminar las lías y el lúpulo en suspensión y antes del embotellado, se le añaden levaduras frescas y azúcar cande líquido, en mínimas proporciones. Las botellas, de 33 cl y 6,2%, reposan durante cuatro semanas antes de su comercialización. Yo las compré a 2,8 euros la botella y conviene decir que con este proceso de fabricación, para poder degustar y disfrutar de las cualidades de la Orval, es importante no servirlas muy frescas. Ellos mismos recomiendan 12-14ºC y, aunque eso atente un poco contra nuestra costumbre cervezera, yo os pediría que hicierais la prueba (la misma que hice yo): una botella a esa temperatura y otra a 8-9ºC. Yo me quedo, sin duda, en la franja de los 12ºC.

La cerveza la tomamos con un pan con tomate, acompañado de quesos (teta gallega, un manchego semicurado y un gruyère) y de las butifarras que sobrevivieron al jueves lardero. La combinación fue buena de veras: esta cerveza es de un color ámbar profundo, que casi roza el caoba o el wengé, denso y turbulento, con una espuma de consistencia media, sabrosa aunque bastante etérea (no se mastica, vaya). Sus aromas son los del azúcar quemado, los de la regaliz en palo, levaduras y malta. En boca tiene también una consistencia grande, de cierta densidad aunque con un paso muy agradable y fluido. Lo mejor llega con su posgusto, largo, enorme, con un amargor intenso pero nada ofensivo, a medias entre el Eko sin azúcar que tomaba de niño, la alcachofa en forma de aperitivo y los olores de la tierra quemada (rastrojos). Ha sido, sin duda, un reencuentro afortunadísimo, el mío, que no me ha recordado los olores del brett, pero que me ha devuelto una cerveza grande, muy grande, que hace honor al nombre con el que la conocían los monjes de Citeaux: "pan líquido": ¡menudo alimento!

15 comentarios:

javi... dijo...

Cuando me vine a la tierra de Brel y Tintin pensaba que España era un país cervecero. Cuando llegue aquí descubrí lo que de verdad es ser "cervecero", aunque me gusta más nuestra costumbre de acompañar las birras de unas buenas albondigas, unos choricitos, unas croquetas y unas papas bravas.
Y mi preferida (aunque no creo que nunca llegue a probar tooooodas las cervezas belgas) es la Grimbergen, aunque quien suscribe es un paleto en lo que a gustos se refiere.
un saludo.
www.vinogusto.com/blog/es

J. Gómez Pallarès dijo...

Lo de los gustos es lo que es, amigo Javi, y todos son respetables!
Y yo, que también he pasado bastante tiempo en la Bélgica flamenca (menos en la valona), me quedo con las cervezas de Oudenaarde, sobre todo Liefmans y Roman.
Saludos!
Joan

javi... dijo...

pues ya sé qué beber la proxima vez que me vaya de cañas. Ya le diré ;)
un saludo.

J. Gómez Pallarès dijo...

No sé yo si encontrarás esta cerveza a presión y de cañas, Javi, pero pro preguntar...
En Oudenaarde, por lo demás, si se encuentran las que tienen brasserie en el pueblo y a presión todas ellas!
Saludos
Joan

FN1. dijo...

Gran cerveza la Orval, al igual que la Liefmans, de la que me queda una botella de Goudenband por algún sitio.
De las 6 cervezas trapenses (de las que he probado), es una de las que más me gustan, por detrás de la Westmalle Triple y de La Rochefort 10, y por delante de las de La Trappe y de las Chimay.

Por cierto, ¿sabes si tu proveedor habitual servirá pedidos a Asturias? Es complicado encontrar por aquí ciertas cervezas.


Gracias.

FN1.

J. Gómez Pallarès dijo...

EStamos de acuerdo, fn1!
Mi proveedor habitual es un buen charcutero que encontró a un distribuidor especializado, con un catálogo impresionante de cervezas de calidad. Así es que él no es distribuidor, pero le preguntaré si el suyo distribuye en Asturias.
Saludos
Joan

Whiskeiro dijo...

Una obra de arte, definitivamente. Por cierto, ¿qué tal se llevaba con el embutido?

Un saludo

javi... dijo...

jajaja
ya se que no estarán a presión, no te preocupes. Hasta ahí sí que llego ;) Pero no creo que en Bruselas tenga problemas para encontrarlas. Además, siempre quedará el Delirium, lugar con 2.000 cervezas en el catalogo en donde a los españoles nos tienen ya algo de tirria (la liamos demasiado y somos demasiado aficionados a llevarnos las bonitas copas donde sirven las cervezas).
La Rochefort y la Chimay (quizás la más popular entre mis amigos belgas) si las he probado, y no están nada mal. Desde luego, ninguna de ellas nada que ver con las Cruzcampo y Mahou a las que estaba habituado antes de exiliarme.
¡un saludo!

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues con las butifarras se llevó de maravilla, quizás mejor la que estaba más fresquita que la de 12ºC. Con el jamón, que era del bueno, pues confieso que yo prefiero una buena manzanilla o un fino, de La Bota de..., puestos ya a pedir, pero esta cerveza no desentonó, la verdad.
Donde se muestra fantástica es en su relación con el pan, su hermano de levaduras!, y con los quesos. Ahí, con una buena y adecuada selección, puede dar el do de pecho esta Orval, sobre todo si no son muy curados o en un estado de desconmposición importante.
Saludos
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

A ver que yo me aclare, porque ya no sé si escribes desde Bélgica o desde España, Javi. Perdona mi despiste!
De entre las trapenses, la que más se encuentra últimamente en España es la Chimay (han avanzado mucho en su distribución, sin duda), pero, como ya apuntaba con fn1, yo prefiero la Liefmans de Oudenaaarde, o la Orval, de Villers.davant-Orval (Orval, vaya, que es topónimo).
Saludos
Joan

javi... dijo...

Perdona si te he confundido, Joan. Ahora mismo escribo desde Bruselas, donde vivo desde hace año y medio. Y desde que estoy aqui he probado no pocas cervezas belgas, aunque siempre por curiosidad y nunca tomando notas, y por eso mi recuerdo es algo vago. Cuando me tomo una suelo pedir Leffe (ésta la he visto en el Supersol en España) o Grimbergen, aunque a veces tiro por la Chimay o la Duvel, depende. En general, prefiero las rubias. La Liefmans no la he probado, aunque esta noche igual cae. Ya te contaré.
Un saludo.

J. Gómez Pallarès dijo...

Todo perfectamente claro, Javi!
Oye, y a la mínima que puedas, si no lo has hecho ya, coge el coche, vete a Oudenaarde, siéntate en la plaza mayor del pueblo y date un homenaje de Liefmans!!!
Y ya me contarás!
Groeten uit Spanje!!!

Joan dijo...

Caray Joan!, has tocado una de mis debilidades!. Mis peripecias por Bélgica son remotas. Me casé en Gante por primera vez (cuidad bellísima), y guardo fantásticos recuerdos tomando las inigualables Trappist. También me quedo con la Westmalle Tripple, finísima!. Preciamente en Gante había (seguro que sigue existiendo) un par de bares (del mismo propietario), uno de ginebras, y el otro con todas las cervezas del país (varios centenares diferentes..y cada uno con su copa!).
Grandes recuerdos!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Caramba, Joan, yo también viví una época en Gent, aunque no llegué a casarme!!! De hecho no me comí una rosca, vaya!!! Estaba en la universidad, con un catedrático muy flamenco, que incluso pertenecía a la Academia (la famosa Teresiana!) y que me paseaba cerveza arriba, cerveza abajo!!! Y tuve que aprender neerlandés, porque si no, me echaban.
Poco dinero tenía y tomaba cerveza de forma bastante marrullera. Otro gallo me cantara si estuviera ahora.
Me alegra que te haya traído buenos recuerdos la Orval: si quieres y no la encuentras, dímelo que le traigo cuando nos veamos.
Saludos
Joan

cerveceo.com dijo...

Muy interesante artículo, para una cerveza espectacular como es la Orval.
Un saludo!

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