21 enero, 2008

Noticias y reflexiones sobre nuestros blogs


Esto de los blogs está tomando unos derroteros que dan que pensar. En Santiago se convoca un primer encuentro de "bloggers" enogastronómicos españoles; en Barcelona, siguiendo la huella de los activísimos gallegos, se está montando una primera cena de blogueros gastronómicos catalanes; Catavino y algunos colegas más están lanzando una atractiva y ambiciosa primera conferencia europea de "enobloggers"...y en este tropel de llamativas convocatorias y noticias, salta la que más me apetece hoy destacar, la que afecta al amigo GdP. Acaban de concederle, ni más ni menos, el Premio Nacional Álvaro Cunqueiro de periodismo gastronómico, categoría internet. Cuando los amigos pasan malos ratos (como los que ha pasado GdP), uno está con ellos. Pero cuando les pasan cosas buenas, y ésta es muy buena, uno comparte la satisfacción y la vocea: ¡felicidades, amigo! Dicho esto, e intentando digerir el alud de noticias relacionadas con los blogs enogastronómicos de los últimos días, no quiero terminar la semana sin una reflexión dominguera:

en mi opinión, los blogs tienen, entre otras, dos características clave. Y vaya por delante que no me apetece mucho teorizar sobre el tema: lo que me interesa, por encima de todo, es cocinar, comer bien, beber mejor e intentar contarlo cuando puedo. La primera característica es la no presencialidad. Quiero decir con esto que nos comunicamos a través de la red en todo el mundo y no nos vemos y, casi siempre, no nos conocemos. La segunda es que, en una abrumadora mayoría de los blogs que leo, somos gente aislada y nada corporativa, independiente y amateur, en el mejor sentido etimológico de ambos adjetivos. Si estamos empezando a buscar con ahínco el encontrarnos, si vamos a necesitar, queramos o no, financiar algunas de las reuniones que convoquemos, me pregunto

¿estamos avanzando hacia una nueva dimensión de los blogs? ¿No nos sentimos cómodos con lo que hemos creado hasta ahora entre todos? ¿Nos estamos incorporando a algún sistema o seguimos fuera de él? ¿O es que la condición humana se acaba imponiendo a todo y, por mucho que ponderemos las cualidades de este tipo de comunicación, al final siempre necesitaremos vernos, olernos, conocernos, comernos...?

Yo, a la espera de que aclaremos el asunto entre todos (o no), he preparado una lubina salvaje al horno, con patatitas y cebolla y voy a hacer un experimento, le voy a regalar un Coteau-du-Loir Domaine de Bellivière tinto que un gran entendido amigo mío me ha recomendado. Ya os contaré...

18 comentarios:

encantadisimo dijo...

Interesante reflexión, Joan. Yo creo que un blog es algo estrictamente personal cuyo principal activo es su independencia y libre albedrío. Se me llamará aguafiestas pero no me parecen oportunos los movimientos corporativos o gregarios, que no sólo me parecen innecesarios sino que les restan valor.

Otra cosa es un encuentro esporádico, que puede ser interesante para ver las caras del personal pero tampoco me parecería oportuno establecer encuentros programados, conferencias, reuniones, planificación de estrategias, objetivos, etc. Eso es cosa de otros sistemas de comunicación y no creo necesaria ninguna nueva dimensión en los blogs.

J. Gómez Pallarès dijo...

Ya sabes, Encantadísimo, que me he apuntado como tú a la convocatoria de Mar. Ha sido la coincidencia de todas ellas (y me salto algunas otras porque no están todavía anunciadas, pero embriones hay algunos más por ahí) la que me ha hecho pensar un poco en voz alta.
Y la verdad es que no tengo una opinión muy formada todavía. Vaya sí, en un aspecto: encuentros esporádicos, sí; darles una imagen más corporativa, pues ya tengo mis dudas. Yo tengo claro que no lo haría personalmente. Quiero decir que no tiraría de ese carro.
La experiencia de las Xantanzas galegas es interesante y, desde lejos, parece que funciona muy bien. Pero se basa en la proximidad geográfica y en amistades, por lo menos algunas, que ya existían antes de los blogs (me parece, eh!).
A mí lo que me da un poco de miedo, y por eso he escrito esta nota algo apresurada, es que la tendencia sea la de "institucionalizar" (= corporativizar) algo que, per se, creo que es más bien un ejercicio de crítica individual o, en algún caso remoto, colectiva. Ni tan siquiera eso porque los grupos (de uno de ellos formo parte!) se reúnen, pero siempre acaba firmando y redactando la nota una persona concreta.
De este inicio de tendencia de puede pasar a pensar en crear una asociación...y de ahí, a registrarse y a pagar impuestos y pedir subvenciones a la administración, hay un paso.
Estoy exagerando adrede, conste, pero no sé...a la vista de tantas convocatorias he pensado, por lo menos, que no tengo todavía claro qué camino, si hay uno, es bueno y si éste, que parece que se inicia, lleva a una redimensión del fenómeno o no.
Seguimos...
Joan

Gourmet de provincias dijo...

En primer lugar, antes de nada, agradecerte esos cariñosos párrafos. Los amigos, les conozcamos la cara o no, son los que estaban antes, durante y después. Y me da la sensación de que en ese sentido nuestra común afición une más que muchas relaciones aparentemente más cercanas pero que a la hora de la verdad...

En fin, volviendo al tema, el asunto de las Xantanzas creo que funciona bien por su carácter ocasional. Es decir, entre que esperas una convocatoria, la organizas, de vez en cuando te encuentras con algún asistente en otro contexto y demás lo cierto es que se convierte en un elemento casi cotidiano de tu vida sin llegar a saturar.

Respecto a lo otro que comentais, es verdad que había alguna amistad previa, pero muy pocas. De hecho el asunto nació hablando Manuel Gago y yo, que trabajamos juntos durante seis años. Yo en aquel momento colaboraba en una publicación con el autor de Colineta y él tenía cierta relación con la chica de Cocinalia (además de ser pareja de la chica de La Caja de los Hilos). Así que decidimos quedar un día a comer para que yo pudiese conocer a las amistades de ellos y viceversa.

Y en el último momento decidimos darle un carácter más formal a la convocatoria y abrirla. El resultado es que yo conocía a dos, Manuel a otros dos diferentes... y allí estábamos 13. Y sorprendentemente funcionó. Tanto, que decidimos repetir y en las siguientes convocatorias se nos fué uniendo nueva gente.

Creo que, como decía, las aficiones comunes pueden dar lugar a un espacio común para la charla y el ambiente distendido. Y si luego sale algo más de ahí o no es algo que solo se ve con el tiempo.

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias, Jorge, por resumir la esencia y nacimiento de las Xantanzas. Creo que has ofrecido, además, un elemento importante para que éstas no se "coman", en plan corporativo, las otras esencias de que hablaba en mi comentario: su carácter ocasional.
Otra cosa ya es, como a todos nos ha pasado tantas veces, si una comida o cena entre 13 ó 16 ó 20 da para conocer a la gente o sólo a los que tienes al lado...pero ése ya es tema de cómo lo montas, sin duda. Gracias!
Lo que tengo menos claro o nada claro, vaya, es: si se crece, ¿cómo y hacia dónde se crece? ¿Con qué objetivos se quiere crecer? ¿Con qué ayudas, dado el carácter y características de la inmensa mayoría de bloggers?
Saludos
Joan

Joan dijo...

Interesante reflexión Joan. No creo que el objetivo de los encuentros entre "bloggers" sea crecer más allá de la actividad del blog individual. Creo que es una actividad lúdica sin mayor pretensión, al menos así me la tomo yo. Las motivaciones de cada uno a la hora de escribir en un blog pueden ser diversas, lo importante es que cada lector o comentarista encuentre un foro de información útil en el blog. No le veo yo mayor pretensión ni interés que el de intercambiar impresiones y disfrutar de una buena charla en los encuentros esporádicos.
Salut!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Joan, gracias por el comentario! Comparto plenamente contigo la idea de que las motivacione de cada cual son distintas a la hora de escribir un blog, aunque el objetivo final siempre sea el mismo: compartir de forma altruista tu información y opiniones con el resto del mundo, contrastar, debatir, etc.
Lo que no tengo tan claro, y de ahí mis preguntas, es qué tipo de dinámica interna puede alcanzar una reunión presencial de bloggers periódica. Si se hace de forma por completo esporádica, pues lo que tú dices, a pasar un buen rato con gente nueva y listos. Pero veo, al lado de esto, ya otras modalidades de reunión o embriones de ellas, y de allí el intento de promover un poco de debate, para ver si yo, con él, me aclaro también!
Un abrazo
Joan

manuel dijo...

Bueno, yo me paso la vida reunido con bloggers aquí en Nueva York. En el jeebus promedio tienes por lo menos un par dando caña en vivo. Y en algunas ocasiones, como esas reuniones de "The League of Distinguished Spanish Wine Tasters" el elenco tiende a incluir a alguno que otro blogger de perfil muy alto. Claro, las motivaciones de cada quien para hacer lo que hace son distintas, pero gozamos mucho .

Mis nuevas circunstancias en el último año me han tenido casi confinado a Manhattan. Por eso no he podido inventarme una escapadita a España, aunque no han sido pocas las invitaciones a hacerlo. Antes participaba en foros de discusión y, cuando iba a España (o cuando venía algún forero español a esta orilla) los saraos eran legendarios. Veo mi blog como otro tipo de plataforma de comunicación, donde, a través de los comentarios, establezco diálogos interesantes con mucha gente (tomemos, por ejemplo, el caso del "Riojano Perdido"), bloggers o no. Reunirme con ellos "live" lo veo como una agradable perspectiva de convivialidad y nada más. Si me pongo a analizar más allá, corro el riesgo de entrar en dudas sobre si desencantaré a mis lectores/interlocutores o si me desencantarán ellos. ¿Y eso pa' qué?


AH, y GdP, mis más sinceras felicidades por ese premio. Tu blog siempre es de los que da gusto leer.


M.

J. Gómez Pallarès dijo...

El punto de vista de Manuel, siempre crítico con cualquier cosa que huela o tufee a manipulación / corporativización / sistemas integrados en empresas y demás, es interesante y me reconforta.
Es posible que yo haya ido demasiado lejos en mis preguntas y en mis dudas y si nos quedamos en lo de la convivialidad (bonita palabra esa, "conuiuium", trasunto latino del griego "symposion", que tantas connotaciones interesantes tiene), en el intercambio de botellas, descriptores, platos y recetas en un ambiente distendido y agradable, pues bien está.
Una pregunta sí me interesa: la "The League of Distinguished Spanish Wine Tasters" ¿es una reunión de bloggers o es, por así decirlo, un grupo de cata ilustrado y avanzado? Yo pensaba que era más lo segundo que lo primero, aunque ciertamente hay algunos wine bloggers entre sus miembros.
Y ya puestos, ¿no podría añadírsele un par de adjetivos a esa ilustre cofradía?: The League of Distinguished, Learned and Advanced Spanish Wine Tasters. Jo, qué bonito, ya sólo os falta el blasón!
Saludos
Joan

manuel dijo...

Lo segundo, decididamente, Joan. Hay periodistas del vino (Howard, Eric, Gerry, Josh, Alice) dadores de puntos (Josh), bloggers (Eric, yo), gurús astronómicos (Rosengarten( restauradores (Mani, Gretchen), importadores, distribuidores, consultores, gente que trabaja en y con tiendas y aficionados de los "avanzados". Somos un grupito muy varipinto. Por cierto, la próxima es el día 6 de febrero, con vinos de Navarra.

En realidad yo no soy tan anticorporativista. Soy más bien antihipocresía y antiquemevendangatoporliebre. Me gusta ver las cosas llamadas por su nombre. El vino de verdad es una cosa. El enoproducto tecnológicamente "optimizado" para presentar X "prestaciones" es otra cosa completamente. El crítico de vinos es una cosa. El ejecutivo de marketing y el encargado de relaciones públicas son otras. El producto de lujo, elaborado artesanalmente en cantidades tan limitadas como ello implica a base de los mejores materiales posibles es una cosa. El producto "Made in China" en serie y de a millares, estampado con un logo y vendido como si fuera producto de lujo es otra cosa enteramente.

Y así.

M.

J. Gómez Pallarès dijo...

Yo creo, Manuel, que la composición que describes es ideal, perfecta, con gente siempre muy interesada y puesta en el mundo del vino pero aportando puntos de vista bien distintos. Y por supuesto no sirve como ejemplo de reunión ocasional de "bloggers", pues es otra cosa.
Y en cuanto a las corporaciones, pues en efecto, yo tampoco soy anti, por sistema y definición, de hecho pertenezco a no pocas de ellas, sobre todo académicas. Pero tenía para mí que esto del "blogging" era, casi por naturaleza, anticorporación, antisistema, antigrupo...
Puede que no sea como yo pensaba y asisto curioso al drama colectivo (por citar a Dalla) de estas próximas funciones (drama en el sentido griego del término).
Un abrazo
Joan

Gourmet de provincias dijo...

Joan:

No había vuelta a pasar por estos comentarios desde hace unos días.

El carácter ocasional le da a estas convocatorias, en mi opinión, buena parte de sus probabilidades de éxito. Ten en cuenta que allí se junta gente de lo más diverso y que, si bien puede ser que con algunos se congenie más, es más que probable que si se convirtiese en algo más frecuente acabasen surgiendo roces o cuando menos desganas.

En cuanto a dónde se quiere llegar y hasta dónde se quiere crecer, yo pienso que hay que tener claro qué es aquello: una reunión de conocidos para disfrutar de una afición común. A partir de ahí hay que imponer unos límites que hagan que el evento sea viable y, sobre todo, saber separarlo de otros temas. ¿Que de esas reuniones nace algún proyecto con alguno o varios de los asistentes? Estupendo, pero son cosas separadas.

Por experiencia propia te diré que los intentos que han surgido de hacer algo en conjunto o de dar algún paso más an desembocado en equívoco, en malestar por parte de alguno de los interesados o, en el mejor de los casos, en desinterés por parte de un sector importante. Y eso entre nosotros, que somos pocos y que ya nos hemos reunido cuatro veces.

Es un tema complejo que creo que solo va aclarando el paso del tiempo y la dinámica del grupo.

Pero que el éxito de la reunión, entre apasionados del vino y la gastronomía que entienden tus intereses en ese terreno y que no te ven como a un lunática, está casi asegurado.

Por cierto, en breve empezaremos nosotros a organizar la V Xantanza, que tendrá lugar a finales de febrero o primeros de marzo y que esta vez se dedicará a un manjar tradicional y estacional: la lamprea.

Gourmet de provincias dijo...

Han, no "an", claro.

Perdón.

J. Gómez Pallarès dijo...

Gracias por tus comentarios sobre la experiencia de las xantanzas, GdP, que aclaran bastante el proceso: si los encuentros son ocasionales y sirven para encontrarse alrededor de la afición común, bien. Si se intenta pasar "a mayores", la cosa ya no funciona tan bien. Y si además se le añade la "gestión" de un grupo heterogéneo muy o bastante numeroso, pues la dificultad crece.
Hay bastantes iniciativas sobre la mesa ahora mismo, tanto a nivel catalán, como gallego, como general de España y, también, internacional.
Habrá que ver, con curiosidad y tino, cómo van las cosas.
Saludos
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Y por cierto ("an"), me gusta que releas tus cosas. Yo también lo hago!
Buenas noches
Joan

Orly dijo...

Reconozco que este post me ha creado una serie de dudas; buscar e intentar descifrar dudas existencialistas es lo que te hace sentirte vivo, e incluso diría que libre, ya que si no nos planteásemos dudas en nuestra vida, tod ose reduciría a seguir el camino marcado. Joan, has puesto el dedo en la yaga, porque de lo que hablas es de la indepèndencia que nos da la soledad de nuestra pantalla del ordenador; yo escribo, lanzo a la atmósfera virtual mis ideas, la scomparto y las expongo a la alabanza y la crítica. Perfecto. Eso es el blogger. Pero, si como tu dices, pasamos al estado de olernos, de tocarnos, de poner cara y ojos al pensamineto, estamos pasando a otra dimensión. No digo peor, pero tampoco más satisfactoria. Simplemente diferente, y que sin duda rompe la filosofia oculta del nacimiento del blogger. Aunque quzá la web 2.0, las redes sociales, el intercomunicar a traves de nuestros blogs, sea una consecuencia del estrés que vivimos, que nunca podemos parar para compartir, que siempre vamos a mil, y al final necesitamos ese foro donde poder decir lo que pensamos. Quizá un blog es ahora, lo que antes era juntarse en el banco de la plaza para charlar. Y entonces los encuentros tienen esa dimensión social, pasamos del virtual a lo real, para dar veracidad al mundo virtual. Que debate!! Que dudas!!
Reconozco que tengo pensado ir al encuentro de Compostela; en estos momentos no tengo blog en el aire, ando creándolo, pero espero tenerlo para ese lunes, pero sino, quiero estar con la gente que he compartido los últimos meses.
Otro tema, más complicado, es el que tocas sobre el patrocinio de los eventos, y la forma de sufragar gastos. Ahí entramos en un tema comercial, donde la discusión entraría en otro terreno.
Un abrazote
Orlando Lumbreras-Viajeros del Vino

J. Gómez Pallarès dijo...

Bienvenido a este blog, Orly: si no me falla la memoria (que lo hace a veces, y sí sí, mil perdones!) creo que no habías escrito antes por aquí.
Yo tengo claro, en efecto, que estamos avanzando hacia un nuevo concepto del blog, que pasa de una cosa muy muy personal a otra más colectiva y compartida. Y claro en esta segunda fase, creo que los encuentros son inevitables y, por lo que sé de vuestras experiencias gallegas, deseables.
El tema más potencialmente conflictivo, en mi opinión, es el que apuntas al final: si se quiere crecer mucho y a según qué niveles, el hecho de nuestro amateurismo recalcitrante topa con la financiación. Y esto, sí, ya es harina de otro costal, pero en la que hay que entrar algún día, si se da, para opinar, fijar posiciones, etc.
Saludos
Joan

el pingüe gourmet dijo...

Efectivamente, harina de otro costal. Es complicado. Ayer mismo, yo dije no a un conocido-amigo que me invitaba a la mega cata de Vila en Barcelona. Y dije no, no sólo porque económicamente el desplazamiento, la estancia, las salidas y demás son un dispendio no apto para mileuristas, hipotecados...., no, es también porque yo empezaba a entender que aquello era crear una especie de colla con la que hablar de gastronomía, de vinos, productos. Quien me invita es dueño de restaurante y aunque su cabreo ha sido palpable -y quizá con toda la razón- por mi negativa, creo que es bueno para mí y para mi blog.

Un blog general, en el que se habla de lo divino y de lo humano no tiene estos problemas. Un blog que habla específicamente de enogastronomía es muy distinto: necesita muchas ganas, sacrificios y euros. "Sarna con gusto no pica" y creo que gastarme el dinero que puedo en este afán me hace "más bien que mal".
El otro día, oí o leí a Glotonia que hablaban de que no se puede ir a restaurantes más de dos veces por semana. Algunos, como yo, no puedo ni una y esto sí marca diferencias.
Cuando uno lee los blogs de críticos se da cuenta que ellos sí van a resturantes, sí viajan sí beben, sí son invitados, si......
Mi pregunta es ¿los blogueros queremos ser críticos en el sentido de tener cierta financiación?. Si es así, individualmente es muy difícil, en compañía es algo menos cruento.

Otra idea: si existe un blog o un grupo establecido, conocido, con buen número de entradas y de lecturas -que no comentarios- que son capaces de ejercer cierta influencia sobre los potenciales clientes, son posibles candidatos a la entrada de "patrocinadores". ¿Esto es bueno, es malo....? No digo de que una casa done sus poductos para someterlos a crítica, no, hablo de que esa donación, esa invitación, no implique una vuelta de rosca más y un punto de subjetividad mayor, lo que e mi humilde opinión significa un mayor descrédito a no ser que las cosas se queden claras desde el minuto uno, pero aún así me resulta difícil.
No sé. Yo también tengo muchas dudas y así lo digo en mi blog. Tiempo al tiempo, crecer es lo que tiene y este mundo está en la adolescencia, donde se tiene que crear el carácter.
Un saludo

P.D: vaya ladrillo

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, PG,
yo no creo que sea un ladrillo. Por lo menos contiene éste dos cosas interesantes para mí. Las formulo en forma catequética.
1. Si te invitan, si te pagan, si te proponen, ¿vencerán tu espíritu independiente para decir lo que ves y opinar lo que te parezca más oportuno? Sila respuesta es que no vencerán ese espíritu, me parece lícito aceptar invitaciones. Lo importante es que tu lector sepa las condiciones en que escribes sobre algo, sea comida, cata, etc.
2. Si tu blog tiene una resonancia, gana una credibilidad entre los lectores, especializados o no, ¿es lícito aceptar publicidad? A mí no se me ha planteado la cuestión, es verdad, pero en Italia ése es un debate muy concurrido desde hace tiempo (en GB y en USA ni se lo plantean: aceptan lo que sea, lo dicen y punto). Creo que aquí pasa lo mismo que en lo anterior: si Torres pagara publicidad en mi blog ¿yo no sería independiente? Creo que podría serlo exactamente igual, pero tendría que demostrarlo muy claramente, quizás más que no teniendo publicidad. Pero no veo por qué la publicidada ceptada tiene que ser incompatible con la crítica independiente.
Por favor, alusiones a "inocente Joan", etc., abstenerse!!! Sé bien qué me digo y, ya para terminar, sé también que si un día viniera un gran medio y me dijera "mira, Joan, déjate de chorradas, te pagamos para que escribas sólo para nosotros, etc.", estudiaría la oferta, por supuesto, pero mi libertad de criterio a la hora de juzgar y opinar pasaría por encima de todo.
Y si resultara que me pagaran tanto, tanto (todos tenemos un precio, creo yo, sea dinero o sea lo que sea), pues lo comunicaría a mis lectores, y que ellos decidieran si seguían confiando en mí o no.
Otro "ladrillo" para una pura hipótesis, o varias, de trabajo.
Saludos
Joan

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