30 noviembre, 2007

È caduta una stella...


Estos días ando un poco bajo de moral, con un ataque suave y moderado de melancolía que, como canta mi amado Luca Carboni, "ha le onde come il mare, ti fa andare e poi tornare, ti culla dolcemente...". Hoy, exactamente hoy y a esta misma hora hace un año, tomaba el avión para dejar mi amada Roma. Fueron dos meses de intensa experiencia que cambiaron mi vida. Por si me quedaba alguna duda, Roma quedaba ya, en mi retina y en mi corazón, como mi ciudad para siempre. En ella quiero estar, en ella me quiero perder, en ella quiero vivir y, como tantos otros, en ella quiero morir y, por lo tanto, perdurar y ser recordado.

No estáis leyendo un testamento, al contrario. Esto es un canto a la vida y a mi Roma, a la que hoy saludo y abrazo desde la distancia, suavemente mecido por las olas de mi recuerdo y de mi melancolía. Roma es un impacto visual constante, Roma es un descubrir permanente, Roma es una historia que no termina jamás, Roma es el crisol del mundo, Roma son sus olores interminables, sus vistas y perspectivas insaciables, Roma es ruido, Roma es tristeza y melancolía, Roma es vida. Si te adaptas a ella, si te integras, si alguna de sus cosas "malas" (y tiene no pocas) no te produce el rechazo fatal, Roma te enamora para siempre, te atrapa y no te deja escapar, te convierte en un cazador de sensaciones, de vivencias, en espectador y actor de una vida intensa, que no descansa jamás, que te absorbe por completo.


Puesto que esto es un canto a la vida desde Roma, en la distancia, y a Roma siempre se está yendo y viniendo, hoy, solo en casa, me he decidido por rendirle un pequeño homenaje. De la forma más sencilla, con una de sus pastas más emblemáticas y "pobres" (ah, la "cucina povera" romana!), me voy a zampar ahora mismo estos spaghetti "cacio e pepe". Hay que hervir los spaguetti (¡deshidratados!) y sacarlos del agua, sin cortar la ebullición, un par de minutos antes de la cocción. Se ponen en una sarten o cazuela baja, con un poco de pecorino rallado rudamente y, a fuego muy lento, se finaliza la cocción de la pasta en la cazuela, dejando que el queso se funda y añadiendo alguna cucharadita del agua con que se ha hervido la pasta. Se consigue así, al cabo de un par o tres de minutos, que la pasta se recubra de su característica cremosidad. Se sirve en el plato y, en ese mismo instante, se espolvorea pimienta negra al gusto, se mezcla y ¡a comer! Un auténtico pedazo de Roma en la boca.

No tengo hoy, en casa, ningún vino significativo dei Colli Romani o zonas limítrofes. Así que he pensado que un blanco italiano, con gran carácter y temperamento, hecho casi "a la antigua", le sentaría de maravilla a estos spaghetti. Sé que sonará a "matrimonio" algo forzado, pero creo que su combinación funciona muy bien con esta receta. Se trata del Bucciato 2004 de Ca' Rugate. Un vino que amo sinceramente y que, con 13%, ofrece un color de oro viejo, brillante y cautivador y un paso cadencioso en copa. Sus aromas a copa parada son intensos: una enorme mineralidad, casi de tierra mojada tras la lluvia; un heno maduro, muy amarillo, recién segado; una flor de acacia poderosa pero ya algo seca, casi mustia, configuran su carta de presentación, muy de otoño romano... En boca aporta una poderosa estructura, algo glicérica, casi densa pero acompañada de un gran frescor y de un posgusto enorme, larguísimo, en que destacan la pera muy madura, el moscatel, algo de miel de acacia y el recuerdo de la fermentación con hollejos al cabo de bastantes segundos. La cremosidad del pecorino dulcemente fundido con el agua hervida de la pasta y la contundencia de la pimiente recién molida combinan muy bien con el frescor reposado, algo glicérico, de este vino maravilloso. Por lo demás, al ser una botella de medio litro y no tener que conducir después de la comida, mi melancolía seguirá meciéndome dulcemente un rato más...

Ayer mismo me di otra satisfacción: unos amigos me comentaban lo bien que lo habían pasado en uno de los restaurantes que había recomendado en mis notas romanas, Il Gonfalone. Y me di cuenta, con alegría, que tanto trabajo tiene también una bonita compensación cuando lo que escribes acaba produciendo en otros la misma satisfacción que te produjo a ti. Esto es lo mejor que te ofrece este cuaderno libre de anotaciones.

Termino. Si tuviera que quedarme con una imagen, con una fotografía, con una experiencia que resuma qué es Roma para mí, creo que escogería el extraordinario grupo escultórico del Laocoonte en los Museos Vaticanos. En él se funden el amor de los Romanos por su historia y por su tradición (su descubrimiento y posterior impacto daría para una novela); en él se condensan la fuerza absoluta de la mano sabia del escultor con el texto que le inspira (Virgilio) y en él se viven (no hay más que mirar los rostros de los protagonistas y la tensión de sus cuerpos) la tensión y la pasión que despierta Roma en mí.

"È caduta una stella, tutto si avvererà", canta Carboni. Que un cometa cruce pronto el cielo, que yo lo vea y que pueda pedirle un deseo que se cumpla...Ciao, Roma, stammi bene!

La foto del Largo Aventino (superior izquierda) by Lucfan; la de la vista desde el Gianicolo, by Simonluqa80.

29 noviembre, 2007

¿MOSQUITO en mi vino nuevo?

Reconozco mi debilidad por el barrio de La Ribera (alrededor del antiguo mercado de vituallas de Barcelona, El Born), en Barcelona. Confieso que, ya de joven, me encantaba pasear por sus calles, perderme entre los espíritus y sombras de los marineros del XV y XVI y de los comerciantes y navegantes del XVII y del XVIII. Algunos de ellos han llegado hasta nuestros días y han hecho revivir el barrio de una manera espléndida y entusiasta: vinos, frutos secos, embutidos, restauración, panaderías, queserías, pasta italiana, ropa y docenas de etc, conviven en el barrio para goce y disfrute de los paseantes y, a ratos, para molestia de sus habitantes. No hace falta que diga que la catedral de los pobres que vivían y viven del mar y cerca de él, Santa María, es uno de los edificios más atractivos y especiales de la ciudad. Todo esto viene a cuento porque los comerciantes de la zona, de la mano de su actívisimo y prolífico Quim Vila (¡felicidades, Quim, por el Premio de Verema al Personaje del Vino del Año!), se echan a la calle (Agullers sobre todo), normalmente a finales de noviembre, para dar la bienvenida al vino nuevo del año.


Llegaba yo sin comer pero con cierto tiempo por delante y di una vuelta por el barrio. La suerte, mi destino, me llevaron al C/ Carders y, de golpe, vi un cartel anunciador, nuevo, fresco, distinto, que me sonaba a algo: Mosquito. Tapas Exóticas. Entré sin más porque anunciaban "menú mediodía" y "comida asiática", "buena combinación", pensé, "para preludiar a mis vinos nuevos del 2007". El menú, a 8,75 euros, incluía un entrante a base de verduras crudas marinadas, entre ácido y agrio, fresco y sabroso; una sopa de miso, suave, delicada; unos fideos singapur, a base de fideos de arroz con verduritas y unos pinchos de pollo con salsa de soja. De postre, un yogurt con anís estrellado, laurel y mermelada de albaricoque, sugerente, lleno de contrastes, un acierto. Miré antes la carta de vinos y no caí al suelo porque estaba sentado: que si Ronco dei Tassi Fossarin, que si garganegas por aquí...no podía ser, no daba crédito. Y de golpe caí en la cuenta (¡la edad no perdona!): mis amigos de la Enoteca d'Italia organizaban un encuentro entre Italia y Japón para el 28 de noviembre, "Sushi Nacht", y la cena la preparaba Aya Yamaoko, de Mosquito. Acabáramos: la conexión estaba servida y los amigos de Mosquito la confirmaron ipso facto. En dos palabras: salí sabiéndome entre amigos y pudiendo recomendar un buen sitio en La Ribera, donde comer asiático, mezcla de varios paises, a precios muy interesantes.

De allí me fui directo hacia la c/ Agullers, donde, de la mano competente de la gente de Quim Vila y con el apoyo de los comerciantes de la zona (uno ofrecía aceitunas; el otro avellanas recién tostadas; el de más allá, rebanadas de pan con aceite y ajo: ¡menos mal que ésta me la tomé ya al final!), los bodegueros y distribuidores empezaban a ofrecer el vino recién embotellado. Bien, para ser sinceros, diré que algunos de los catados no eran ni eso: se trataba de muestras de depósito, recién salidas del inoxidable. De mis notas de cata, a vuelapluma y en condiciones malas (mucha gente y bastantes apretujones), se deduce, ahora que las leo, que casi todos los vinos que probé necesitan alguna semana de reposo en botella. Me fui directo a mis preferidos de todos los años: "cayeron", entre otros, el Fariña Primero 2007 maceración carbónica, pura golosina, secundarios a tope, un poco plano y áspero en boca (dos meses de reposo, éste); el Murmurón 2007, de los Eguren, uno de los grandes de los últimos años entre los de carbónica (me rio yo de la gamay nouvelle ante este tempranillo), con un intenso, bello, color violeta, con muchísimo palote de fresa pero, al mismo tiempo, con buena fruta roja de bosque, madura (un mes y estará de muerte); del Muga 2007 (que tiene un 30% de viura campando entre la garnacha, 60%, y la tempranillo), nada puedo decir: de un color directamente turbio, a caballo entre la "nube" de fresa de las chucherías de los niños y el palo de azúcar de las ferias (hay que darle dos meses por lo menos); Artadi 2007 es el que salió, de entrada, ya más maduro, con un buen carbónico integrado y suaves aromas a fresón y mora madura; Luberri 2007, con vainilla, de nuevo mucho palote de fresa, lácticos y poca fruta; de mi querido Bàrbara Forés 2007 rosado, poco puedo decir también: Manuel Sanmartín me decía que el vino de las muestras estaba recién salido del acero. A pesar de eso, se nota, en esta edición, una voluntad de hacer un vino más ligero y etéreo que los rosados de ediciones anteriores: hay que darle tiempo; otro de mis preferidos, Les Sorts jove 2007, salió con buenos aromas de fruta pero plano en boca (hay que darle algún mesillo también). Y pasaron algunos otros, sí, pero ya con defectos tan grandes (incluídas varias contaminaciones bacteriológicas), que prefiero no dar opinión alguna hasta que los tome de botella comercializada.

¿La experiencia? Fue interesante pero acabé un poco harto de dar vino a los habitantes del alcantarillado de La Ribera (¡no había casi ninguna escupidera!) y de tropezar con la gente que iba a lo que iba, y muy loable: a pasar un buen rato con la panda, a comer y a beber a tope, y hay las, a fumar de todo. En pocas palabras, no eran las mejores condiciones para catar el vino nuevo. Habrá que irse fabricando oportunidades para eso y habrá que ir pensando, dadas las características de lo que se bebió, que esta fiesta es muy bonita pero poco apta para conocer las características del vino nuevo.

¿MOSQUITO en mi vino nuevo? Sí, pero muy a gusto y recomendable, sin duda.

La foto de El Born by Akuppa; la de las botellas a punto, by far1.

Sarsanedas en el record
















Avui m'he emocionat i com que ho he fet en la meva llengua, en català ho escric. He rebut un regal preciós, un llibre ben fet: Record de Jordi Sarsanedas. Novembre 2007, publicat per la Institució de les Lletres Catalanes, en fer ja un any de la mort de l'escriptor i poeta.

Hi he llegit: "per a mi, escriure ha estat això, una manera de viure; per a la poesia molt clarament, però també per a la prosa. Escriure és un acte enriquidor en ell mateix; després d'haver escrit una cosa que trobo satisfactòria, em sembla que he crescut uns quants centímetres". He pensat que tenia tota la raó del món i he entés, a més, per què era un home alt i cepat, en Sarsanedas.

També: "penso que, en escriure, he ambicionat només l'estranya eficàcia de les 'obres inútils dels artistes'". L'estranya eficàcia de les coses inútils, com ara escriure, no és altra cosa que oferir a qui vulgui recollir-ho, la nostra forma de veure les coses, la nostra manera de viure la vida. No és imprescincible, a vegades no és ni necessari, que ningú la comparteixi. A vegades n'hi ha prou amb la íntima satisfacció que produeix una peça ben escrita. Si, a més, oferim alguna cosa a qui la llegeix, l'eficàcia, estranya potser, però eficàcia d'haver estat rebuts, d'haver estat fruïts, és doblement garantida.



Hi he vist aquesta obra feta per Albert Ràfols Casamada. N'he disfrutat, a més, la textura del paper, la tria i impressió de les fotografies de la vida de Sarsanedas, la cura en la selecció dels textos del llibre. M'han emocionat les imatges amb la seva dona, Núria Picas, i els seus fills, plenes de bellesa, amor i cordialitat. He recordat la seva figura passejant pel nostre barri, per l'esquerra de l'Eixample, greu, pensarós sempre, dignament, lentament homèric, amb un lleu somrís mig sorneguer als llavis i un capell protector. He rellegit alguns poemes, he recordat com la meva dona l'admirava (quin luxe haver pogut aprendre francès amb ell, sempre he pensat!) i m'he dit: per què l'hem de recordar, ara que fa un any que diuen que és mort?

Me n'acabo d'adonar ara mateix que és mort. Mort? En Sarsanedas, des de la seva discreció i saber fer ple d'intimitats, com qualsevol que hagi viscut i viatjat, que hagi llegit i escrit, que hagi menjat i begut, que hagi fet amics i amants, que hagi tingut fills i sabut trobar temps i amor per a ells, no morirà mai, no del tot. Encara que no tingui res a veure amb el contingut habitual del meu quadern, m'ha vingut molt de gust recordar en Jordi Sarsanedas avui, i compartir-ho amb vosaltres.


PS.i. El llibre no es deu vendre. Té el dipòsit legal B-52924-2007. El distribueix la Institució de les Lletres Catalanes, C/ Portal de Santa Madrona, 6-8, 08001 Barcelona. Telèfon, 93 316 27 80, fax 93 316 27 82, ilc.cultura@gencat.net. Estaria bé que no en quedés ni un exemplar per repartir.

PS.ii. Para aquellos amigos que me suelen leer en castellano, ofrezco aquí un enlace donde intentar una traducción catalán-castellano. Si no os satisface el resultado, estoy a vuestra entera disposición para ayudar en lo que sea.

28 noviembre, 2007

Cena en "La Cuina"


Gran expectación habían creado las obras de remodelación de la cocina de unos queridos amigos. Muchas horas de mesa compartida, algunas menos de fogones y varios viajes, acabaron forjando el proyecto: una nueva, reluciente, cocina que había que inaugurar y en la que había que cocinar, ensuciar...humanizarla, en dos palabras. Ya sabéis cual es la costumbre de los anglosajones: una mezcla entre "take a dish, take a botttle party" y una "house warming party" o, en castizo, "yo pongo el espacio nuevo y tú me cocinas". ¡No hace falta decir que los amigos nos aplicamos con entusiasmo a la idea!



La verdad sea dicha, todos los asistentes cocinamos, los de la cocina nueva, que jugaban en su campo, y el resto. Fue una velada apasionante, con unos aperitivos de lujo, a base de pinchos de aceitunas rellenas de verdad (es decir, una a una y artesanalmente: sevillanas gordas deshuesadas, ligeramente picantes, con relleno de boquerón, anchoa y albahaca); pinchos de pulpo con pimiento y cebolla marinada; clara, con su cerveza y la espuma de limón pasada por el sifón...); un arroz negro caldoso, con sepia y trompetas de la muerte, sabroso y muy resultón; unas butifarras de la Botifarrería de Santa María (la clásica, con sal y pimienta; otra de emmental y cebolla tostada y una tercera, con ajetes), con revuelto a base de setas ("carreretes, rossinyols") y base sofrita de nabo y cebolla (mi aportación); una deliciosa coca con cebolla caramelizada, pera conference confitada, foie y un golpe de horno (de vértigo); un milhojas de patata y butifarra negra esparracada (la esencia de nuestra tierra); un filete tártaro, fresquísimo, jugoso y con cebollino y variados postres (crema polaca; pastel de queso con quark y pasas...).



Del apartado de la bodega, selección de vinos y cavas, se encargó un servidor, que vio cumplido uno de sus sueños: ¡¡¡elegir lo que le apetece a uno pero pagando otro!!! Conste que fui prudente pues me temo, a la vista de la cocina nueva, que el presupuesto de mis amigos se ha disparado algo: de lo degustado, y voy a ser sincero como siempre (mis amigos son muy prudentes y todos encontraron todo muy rico: ¡gracias!), tengo que decir que el mejor blanco de la noche fue, de largo, el Blanco Nieva pie franco 2006, un verdejo monovarietal (DO Rueda), que tenéis que comprar a toda costa si no lo conocéis: gran estructura en boca, potente retrogusto, flores blancas y amargor a raudales, toque vegetal: un gran verdejo a precio imbatible. El Zárate Albariño 2006 (el básico de la casa), se mostró cerrado por completo: no puedo hablar de él. El Vilosell 2005, de Tomàs Cusiné (DO Costers del Segre) salió con un TCA discreto, pero que no se fue en toda la velada. Una segunda botella salió algo mejor pero nada que ver con lo que había catado yo recientemente. Espero poder volver a hablar de él, pues es un vino que suele salir redondo. El Pétalos del Bierzo 2006, en cambio, dio la talla y acompañó de maravilla tanto a las butifarras como al milhojas de patata. Finalmente, de lo que había seleccionado yo, confieso que la decepción mayor fue el Parisad 1998, un cava que me ha dado grandes satisfacciones y para el que sigo confiendo (ya lo sabéis) para las próximas fiestas. Pero la mágnum que compramos había sido mal conservada, salió con el tapón enmohecido, no se expandió el corcho al abrirla (raquítico se quedó) y, a pesar del bellísimo color de la crianza, el vino en la copa estaba casi muerto, con poca burbuja, nada goloso ni expresivo. Una pena que no empañó, por supuesto, ni la excelencia de la cena ni la bondad del resto de vinos.


Huelga decir que después de tan grata experiencia, y a pesar de algún defectillo en los vinos, más de uno salió a la calle aullando a la luna, casi llena, gritos de placer y de agradecimiento a los anfitriones. Y deseando que nuevos amigos vayan inaugurando nuevas cocinas que estrenar y ensuciar. Por muchos años. Amén.

La foto de la luna y el lobo, de http://www.zonalibre.org/blog/lua/archives/lobo.jpg.

27 noviembre, 2007

El "mal di pancia" de Paolo


Paolo, de la Azienda Agricola Vitivinicola Cascina i Carpini, publicó el día 7 de noviembre de 2007, un comentario en su blog de Vinix. Estaba nervioso, sentía dolor de barriga ("mal di pancia"), emoción, desilusión, de todo vaya, porque había mandado sus muestras al III Concurso Internacional del Barbera. Como un niño ante una nueva aventura. He leído a fondo sus comentarios, sus reacciones, las de los profesionales, tanto del concurso como fuera de él, que le animaban, que le informaban, que le decían, finalmente, que no había superado el corte (85 sobre 100) por muy poco. Alguno de ellos apunta (entrada número 31 de ese comentario, firmada por Mimmo) que los jueces (sobre todo los extranjeros) se equivocan "per metodo, per scheda, per tipologia, per inganno organolettico, per simboli e valori non appropriati...queste commissioni, che si danno aria di perfezione gli può dare un vino costruito con additivi, fare un grande vino per loro e fregarli."

Por supuesto, no siento la necesidad de defenderme de nada ni de nadie. Pero a Mimmo quisiera decirle que generalizar no es bueno para que reluzca la verdad, y que en esa comisión nadie se las dió de nada, y mucho menos de perfección. La gente se portó muy profesionalmente, degustó tan bien como supo, puntuó en una ficha muy meditada, sin duda mejorable, pero muy meditada; y había una cantidad tan importante de especialistas italianos, enólogos y periodistas, que la influencia en los errores de percepción organolépticos por parte de los extranjeros (entre los que me cuento, aunque en Italia me sienta como en casa) habrá sido mínima, si la ha habido. Y además, entre los extranjeros, exceptuándome a mí, había grandísimos especialistas, con muchos años de cata y de profesión a sus espaldas. Por no decir que dos de ellos son los máximos responsables de dos de los concursos más importantes del mundo.

A Paolo quiero decirle que no sé cuáles fueron sus vinos ni cómo los puntué. El anonimato fue absoluto hasta el final. Pero su historia y la narración de sus emociones, miedos, esperanzas y ansias, me han emocionado a mí también. Sólo deseo que el esfuerzo que, por ejemplo yo mismo hice, en señalar muchos descriptores para cada vino catado y, además, añadir comentarios siempre que fuera necesario, le puedan servir de algo en el futuro. También sé que gente como él, con sus ganas, pasión y voluntad, acaba siempre haciendo grandes vinos. Y, por supuesto, los grandes vinos siempre existen al margen de jueces y concursos porque son los que la gente ama y bebe. Son grandes y basta. Ojalá que los suyos sean así.

La página web de la bodega de Paolo es ésta: Cascina i Carpini.

26 noviembre, 2007

Nuevas incorporaciones


Con el paso del tiempo, la experiencia acumulada, las buenas prácticas de otros y algunos consejos de los que saben más que yo, he ido construyendo mi pequeño "manual" de uso para este cuaderno de notas. Algunas de las cosas que se suelen aconsejar y sigo son, por ejemplo: 1. Intento publicar con frecuencia y jamás dejo un comentario sin respuesta. 2. Intento encontrar ilustraciones atractivas y que llamen la atención. 3. Procuro alternar temas y contenidos, aunque siempre están relacionados con el vino y la gastronomía. 4. En la medida de mi capacidad, intento escribir el mejor castellano posible. Por el contrario, una de las cosas que se suele aconsejar y que no sigo, es tener una lista interminable de enlaces en la parte derecha de mi cuaderno. No tiene que ver con que sólo considere de calidad e interesantes los que hay: soy consciente de la calidad que conozco pero, también, que existe muchísima calidad que desconozco. Tiene que ver con tres condiciones que me impongo en relación con los enlaces: 1. que la mayor parte de su contenido o todo él esté relacionado con la línea temática de mi cuaderno. 2. Quiero leer y comentar en mis enlaces y si, mecánicamente, incluyo un gran número (ése es el consejo que suelen dar), me sería imposible hacerlo. Yo amo la escritura sobre vinos y comidas, pero no vivo de ella. Todavía... 3. Tienen que ser cuadernos más o menos vivos.

Así es que de vez en cuando, actualizo esa lista de enlaces y voy dando de baja alguno que ya no está en activo y, a la par, dando de alta nuevas cosas que he descubierto y cumplen los requisitos que me impongo. Hoy me apetece mucho presentároslos. En primer lugar, y en la foto superior, Gerry Dawe's Spain. Se trata de una de las personas que más aprecia Manuel Camblor y eso es, ya de entrada, una gran carta de presentación. Treinta años de viajes, catas, comidas y fotos por España le avalan como a uno de los grandes conocedores de la realidad vitivínicola de este país. Su blog está, ahora mismo, poco actualizado pero su archivo histórico es una joya que hay que descubrir. En segundo lugar, y en la foto de la derecha, Marco Cenci, de Una colica d'acqua. Es un escritor al que considero, casi (y no le conozco personalmente), un alma gemela, interesado en escribir en buen italiano (sus narraciones son pura delicia), en describir con emoción los vinos y en la cultura en general. Sus fotos, además, son impresionantes.


Y en tercer lugar, pero no por ello menos importantes que los dos anteriores, os presento el nuevo cuaderno de un grupo de amigos metropolitanos (pura hipótesis; intuyo que se mueven todos alrededor de Barcelona, pero tampoco nos conocemos personalmente), Vadebacus. Han empezado hace muy poco, pero lo han hecho con gran fuerza, publicando casi a diario y haciéndolo sobre algunos vinos y temas de interés. Creo, además, que saben lo que se llevan entre morros (¡¡¡dicho con todo el cariño!!!): su entrada sobre la gama completa de la bodega de Alexander Barzen, en la Mosela alemana, me ha parecido de un alto nivel, tanto por sus comentarios como por el descubrimiento de esta joya más o menos cercana.

Os invito a que disfrutéis de todos ellos, ¡si no lo habéis hecho ya!

25 noviembre, 2007

Zárate tras da viña 2004


Zárate es una bodega que tiene sus viñedos de albariño (en emparrado y en algunos casos, con cepas centenarias) en Pradenda, valle del Salnés (en la DO Rías Baixas) desde 1920. Su página web no cuenta nada especial ni de cuidados de la viña ni de vinificaciones de sus marcas ni tan siquiera de las marcas mismas. Tienen, por lo menos, un albariño llamado como la bodega misma, Zárate, que se comercializa con un concepto más de añada; otro llamado El Palomar, que ha pasado sus buenos meses en barrica de roble y este tercero, que es el que cayó en mis manos recientemente. Tras da viña 2004 es, como ya indicaban Pistoynopisto con El Palomar, un albariño de pago y atípico, pues el vino pasa treinta (30) meses en depósitos de acero inoxidable con sus lías, antes de ser embotellado y comercializado. Tiene 12,5% y conviene servirlo (no hace falta ni decantación ni, creo, mucha aireación previa) sobre los 8-9ºC.

Presenta un color amarillo bastante intenso, aunque todo él revestido de un brillo especial, algo verdoso, un punto oscuro. No se trata de un oro de joyería ni de un trigo maduro: es como si estuvieras viendo este tipo de amarillo pero a través de un filtro verde prado. Es un color que me gusta: difícil de encontrar, difícil para mí de definir. Como lo es, también, el conjunto de sensaciones que me ha dado este albariño especial: aromas de frescor inusitado, de yesca y de pedernal, de flor de tilo, con un trago de gran presencia en boca. Es un vino que deja un rastro algo secante, un punto amargoso, largamente vegetal y, más que otros detalles, muy fresco. Tras un rato en copa y con algo más de temperatura, persisten esas notas de prado húmedo, de hierba fresca y agradable por la mañana, junto con un frescor casi de "after eight". El conjunto se me antoja diferente a la mayoría de albariños que conozco, inusual en su viveza y frescor si miro su fecha de nacimiento (2004) y su vinificación (¡30 meses en lías!), pero que, sinceramente, me gusta, me atrae. Acompaña las buenas maneras de este albariño una clásica etiqueta y una bellísima botella borgoñona de espaldas muy caídas (junto con un tapón de larga guarda); por desgracia, no acompaña su precio, que ronda (excesivo para mí gusto) los 18 euros.

La foto del prado húmedo by 23rules.

24 noviembre, 2007

¿Navidades? Bufff...(ii)

Si tengo que echar mano de un blanco con buena madera, tengo a punto un par de botellas de Ossian 2005, de la DO Rueda (la guarda le sienta de maravilla y la última botella abierta había ganado mucho en relación con la anterior, hace unos ocho meses). Se puede comprar tanto en Verema como en Lavinia. En cuanto a los tintos de poca guarda, tengo dos que he catado no hace mucho y que me parecieron en un momento redondo. Uno, el Vilosell 2005, de Tomàs Cusiné (DO Costers del Segre); el segundo, el Clos des Fées Les Sourcières 2006 de Hervé Bizeul, en Côtes de Roussillon. Ambos son comercializados por Quim Vila. En cuanto a uno de los vinos estrella, por el tipo de guisos que suele salir por estas fiestas, es decir los tintos de mediana o larga guarda, tengo los siguientes: un Amarone della Valpolicella de Ca' Rugate 2004. Le seguirá a no mucha distancia, un Mas Doix 2002 y en tercer lugar, se situa el excelente Clos des Fées Hervé Bizeul 2005, de Côtes de Rousillon Villages. El primero lo distribuye en España Enoteca d'Italia, el segundo es fácil de encontrar en cualquier gran tienda y el tercero es distribuido por Quim Vila.

En cuanto al fin de fiesta, para los postres de las navidades suelo ser más propenso a los vinos dulces, en general, que no a los cavas y champagnes. De entre los primeros, mi selección incluye dos vinos de la DO Málaga (Axarquía), el primero el dulce Ariyanas 2006; el segundo, el MR tanto 2005 como 2006 de Telmo Rodríguez. El primero, que yo sepa, sólo lo tienen en Celler Can Pujol, en su tienda de Barcelona. Del segundo, hay botellas en cualquier tienda ilustrada. Para un dulce de más empaque, vaya, de mucho empaque, guardo celosamente una botella de PX Rojas, de la serie La bota de...Por si esto no fuera del gusto del respetable público al que acoja, en la recámara queda un Château de Malle 1998 de Sauternes. La serie La bota de...donde Coalla Gourmet. El sauternes lo compré directamente en el château. Ya sabéis que sobre gustos no hay nada escrito. Así es que también voy a tener preparadas algunas botellas de cava de larga crianza y de champagne. Del primero, este año me quedo con el Parisad 1999, de Can Ràfols dels Caus. Del segundo, sigo fiel a Gatinois, brut, millésime 2000. Parisad es distribuido por Cuvée 3000 y Pierre Peters, por Victor Cardona, y se encuentra en las grandes tiendas del sector.

Por supuesto, de todo lo escrito no se deduce compromiso alguno. Sólo prometo que intentaré pasarlo lo mejor posible, y si hay que improvisar o introducir variaciones, a fe que lo haré.

La caricatura de Papa Noël pidiendo papel "higiénico", procede de photos2.meetupstatic.com; la segunda, en que intenta pasar su buen rato de navidad, de httplaurent16.hautetfort.com

Slow Vitis'07



Los amigos de Slow Food Barcelona, Conuiuium Vázquez Montalbán organizan, por segunda vez, Slow Vitis. Se trata de una iniciativa muy interesante, donde pequeños productores se pueden poner en contacto de una forma directa y agradable con algunos de sus consumidores más interesados. En esta segunda edición, participo y ayudo yo también en la organización, lo cual es, directamente, un placer y un honor. Si os apetece una cena informal y una cata de las bodegas que tenéis en el cartel, ¡ya sabéis donde tenéis una cita el próximo 4 de diciembre! Sería estupendo reunir a un buen grupo de amigos en el FAD, en su sede del Convent dels Àngels de Barcelona.

23 noviembre, 2007

MR 2005: IEC #6 + VdB #12


Cuando el amigo Elbaranda propuso, para la sexta edición de Iberoamérica en Cata, el tema de los "enólogos voladores", es decir que habláramos del vino de alguno de los enólogos que en el mundo son, que viven y vinifican en distintos territorios a la vez, dos nombres resonaron en mi cabeza. El primero de ellos, del que sé todavía poco, pero del que quiero beber más (tema de presupuestos), es el sudafricano Eben Sadie, quien tiene viñedos y bodega en Swartland y en el Priorat. Su Dits del Terra se me escapaba, ahora mismo, de presupuesto, pero como había probado recientemente su Columela, me apetecía reunir en una sola crónica a ambos vinos. Todo llegará. El segundo nombre, mi paradigma, mi prototipo de enólogo errante entre los hispanos, es el que tenéis en la foto: Telmo Rodríguez. Su Compañía de Vinos trabaja, vinifica y comercializa en varias DOs españolas, entre las cuales (¡no voy a ser exhaustivo en la lista de vinos!):

Ribera de Duero, con Gazur y Matallana; Toro, con Dehesa Gago y Pago la Jara; DOC Rioja, con Altos de Lanzaga o LZ; Rueda, con Basa o VT de Castilla y León, con Pegaso Barrancos de Pizarra. Creo que con este breve listado queda ya demostrada su condición de "errante / volador". De todas las zonas en que trabaja, la que más me interesa por tradición, por el tipo de vinos que se hacía y se hace, por la recuperación de sabores y gustos a través de la variedad moscatel de Alejandría, por su paisaje único, es la Axarquía malagueña (en la foto, Frigiliana). Viñedos inaccesibles, rampas de vértigo entre pueblos de blanco encalado, con contrastes térmicos tremendos junto con el beneficio de las brisas de un mar no lejano, la Axarquía es tierra de mi predilección y de la que he hablado ya a través de alguno de sus vinos: Ariyanas y Molino Real se cuentan entre mis blancos dulces preferidos, en la zona y en España entera.


MR es la segunda marca de Telmo Rodríguez en la zona. Un vino dulce natural que procede de los mismos viñedos que Molino Real (pizarras) y usa, exactamente, la misma técnica de vinificación. Supongo que la selección en y tras la vendimia, como pasa en tantas bodegas con dos marcas, mandará la primera selección de uva al Molino Real y la segunda, a MR. Pero esto no tiene la menor importancia. Aunque no voy a entrar ahora en el debate sobre qué segundas marcas prefiero antes que sus, en la bodega, primeras (el precio las distingue, claro; la calidad y mi predilección, no siempre), os aseguro que este MR da una talla alta, por precio (sobre los 13-14 euros) y por calidad. El mosto se obtiene en prensas de oliva verticales y la fermentación tiene lugar en depósitos de acero. Y basta. De aquí a la botella porque lo que cuenta aquí es la fruta y su máxima elocuencia. El resultado suele ser espectacular, de un gran impacto tanto en nariz como en boca. MR 2005 es un vino de 13% (DO Málaga) que hay que servir no muy frío (sobre los 10ºC) y que ofrece una visual de un color amarillo intenso, aunque con ribetes de juventud y de verde muy discreto. Sus aromas, a copa parada, son los de la uva moscatel madura, en pureza, junto con los de la fruta blanca de hueso en sazón (albaricoque, melocotón) y, tras un rato, los de esa misma fruta, pero ya en conserva, almibarada. En boca es un vino fresco, agradable, de trato sedoso y fino pero no exento de una buena acidez (si algún "pero" le pongo a este 2005, es que es de estructura algo más plana, menos rica que en añadas anteriores, sobre todo, 2003), que nunca cansa y que acaba devolviendo aromas de orejón de albaricoque y de mermelada de cítricos (lemon curd). Es un trago siempre placentero, quizás menos concentrado y complejo que su hermano mayor, pero tan recomendable como éste. Y su precio suele ser 20 euros más barato: no es mala opción.

NOTA BENE. Mario Cenci, del excelente blog Una colica d'acqua, me invitó también a participar en la convocatoria de los amigos italianos, que va ya por su 12 edición, Il vino dei Blogger (¡feliz cumpleaños!). Su tema era "Vinos pasificados de meditación" y en mi recuerdo, ya desde las primeras botellas que tomé de Molino Real y de MR (¡y otros de la zona!), el sentimiento fue de emoción, de placer, de estar ante un gran vino "de conversación" y, vaya, de gran alegría por la recuperación de un patrimonio vitivinícola de enorme valor. Así que vaya también este artículo como VdB #12. Y gracias por la invitación, Mario.

21 noviembre, 2007

Le Clos des Fées Hervé Bizeul 2005


Perdido entre desiertos de matorral y bosque bajo mediterráneo, al norte de Perpignan, allí donde moran las hadas de mágicos poderes sobre el vino ("fée", en francés, significa más o menos eso), en el valle de Agly (municipio de Vingrau), se encuentra el "Clos des Fées" de Hervé Bizeul (Appellation Côtes de Rousillon Villages Controlée). Sobre pendientes calcáreas, las arcillas ofrecen un terruño tan pobre en nutrientes como rico para la supervivencia de la mejor y más fuerte cepa. Clima extremadamente mediterráneo, que favorece una gran concentración de la fruta.

Cuando tú entras en una tienda como la de Quim Vila y la gente que te conoce y trabaja allí, tras mirar, buscar y rebuscar, tras preguntar por vinos del Ródano que me apetecían, te dice "¿conoces esto"?, y sus ojillos denotan entusiasmo y recomendación sin fisuras, tienes que coger la botella de inmediato. Esto es lo que me pasó con Clos des Fées el otro día, cuando andaba buscando algo para combinar con un risotto de boletus y tomate deshidratado. No conocía la bodega, pero mi confianza en los consejos de la gente de Vila es muy grande. Y abrí la botella, dejé que se ventilara casi una hora antes del servicio (sin decantación, y a unos 16 grados), y el resultado fue espectacular. Impresiona el color de este vino, de un violeta purísimo, intenso y brillante, de gran coloración en copa. Es un color que hacía tiempo no encontraba en una botella. Enamora. Impresionan sus aromas, de una nitidez enorme: confitura de fresa, fruta madura, arándano negro en compota. Ya en nariz y, después, en boca, te asalta uno de los adjetivos preferidos de los franceses para definir a un vino como éste: "charnu", carnoso, con cuerpo. Pero al mismo tiempo, "velouté", suave como la seda en boca, casi voluptuoso, con unos taninos largos y suaves. Orégano, dulzor de la oliva negra muerta (aromas francos de fermentación), mirtilo. Y finalmente, "charpenté", un vino que ensambla de maravilla el poder y fragancia de la fruta, absoluta protagonista aquí, con la presencia de una discreta, muy bien pensada, madera.


Este "Clos des Fées Hervé Bizeul" procede de viñas viejas arcilloso-calcáreas y tiene un ensamblaje, a partes iguales, de garnacha, cariñena, syrah y monastrell. Intenso trabajo en verde en la viña, preselección en la planta, transporte en frío a la bodega, fermentación en toneles seminuevos de 5 hl, maloláctica y afinamiento en barricas de roble nuevo de la casa Saury, con lías. El resultado es un vino extraordinario, de 15%, por el que uno paga sobre los 40 euros. Bien pagados, os lo aseguro, aunque suenen a mucho. La casa tiene, también, un vino "inferior" (por decir algo, a nivel de precio, sobre los 14 euros), que de las hadas pasa a las brujas (¿a qué me sonará eso?: "Les Sorcières", Côtes de Rousillon), del que pienso hablar también algún día. Una bodega muy a tener en cuenta, os lo aseguro. Por lod emás, la combinación de este vino con el risotto (debajo) fue muy apreciada por los comensales.

20 noviembre, 2007

¿Navidades? Bufff...(i)


Me vais a permitir que me ponga un poco "gamberro" (por las caricaturas que ilustrarán estos comentarios lo digo), pero es que ha sido el primer fin de semana que, en Barcelona, se ha notado de veras la histeria prenavideña. Yo vivo muy en el centro de la ciudad y las principales calles andaban ya abarrotadas de coches y de gente inquieta com bolsas arriba y abajo. Muy mala señal. El furor consumista, que parece ser lo que más motiva a la gente en estas señaladas fiestas, se ha desatado a más de un mes del "pistoletazo"inicial. Y me he dicho "bufff... qué pereza". Para uno que no vive religiosamente estas fiestas (conste que respeto muy mucho cualquier acercamiento a las mismas), como es mi caso, uno de los mayores alicientes está en la confección de menues y en pensar con qué pequeñas maravillas del mundo del vino obsequiaré a la gente que comparta mesa conmigo. Y a mí, claro.

Así que he pensado que, en vez de hacer un solo listado, con las cosas que voy a ir poniendo en la rampa de lanzamiento, os las iré contando en algunas entregas. Si, de paso, sirven de inspiración o guía a alguno de mis amables lectores, pues mejor que mejor. No voy a explicar mucho de ellos porque su calidad contrastada les avala. Y seguro que alguna nota caerá tras las degustaciones...

En cuanto a vinos de aperitivo, me he apuntado al experimento que propuso más de un colega, de dejar reposar alguna botella de la serie "La Bota de...", sin duda una de las experiencias más excitantes e innovadoras en el mundo del vino en Andalucía. Sus variantes de fino y de manzanilla, que se pueden comprar donde los amigos de Coalla Gourmet, serán las que reciban a la gente en casa: ¡creo que no se quejarán! Si alguien, en cambio, se quiere apuntar a un aperitivo con burbujas, mis ofertas serán dos: el Colet blanc de blancs extra brut o el Elisabet Raventós 2001, de Raventós i Blanc. Ambos tienen una buena distribución, por lo menos en Barcelona, pero si alguien tiene dificultades en encontrarlos, que no dude en consultarme. Para un blanco sin madera, tengo dos celebridades a punto. La primera es el Gran Caus Blanc 2003, de Can Ràfols dels Caus; la segunda: me temo (porque debiera reposar más) que caerá alguna botella de uno de los más celebrados albariños, el Cepas Vellas 2006 de Do Ferreiro. Ambos son distribuidos en Barcelona por Cuvée 3000.

Seguiré pronto con blancos con madera, con tintos de varia catadura, con cavas y champagnes de más larga crianza y con vinos dulces...

El Papa Noel acongojado y protegido ante la que está a punto de caerle, procede de vapdermont95120.m6blog.fr; su colega, que adquiere el tinte rojizo adecuado a base de vino, de www.oenoline.com.

19 noviembre, 2007

Milesim en Barcelona


Milesim es una empresa reciente en Barcelona, que en principio parecía se iba a dedicar sólo a vinos italianos (su subtítulo es "la passione del vino"), pero que también comercializa (para profesionales de la restauración, aunque también venden en su página web), vinos franceses y algunos españoles de calidad contrastada (Mas Doix, sin ir más lejos). Hace unos días tuvieron la amabilidad de invitarme a una cata de algunos de los vinos que importan, en el restaurante Vinyaroel. Polakia escribió no hace mucho sobre una experiencia similar. Reconozco que no era el mejor día para mí, justo después del cambio horario y con un complejo de "animal desorientado" y mal dormido notable. Pero me parece de toda justícia, en primer lugar, dar noticia también aquí de esta nueva casa y, en segundo lugar, hablar siquiera brevemente de los dos vinos que más me gustaron de la sesión.

El primero pertenece a una de las denominaciones que más alegrías me dan ultimamente, la Soave Classico, de la que creo haber cogido ya el perfil de calidad de sus mejores vinos: entre Ca'Rugate y su Monte Fiorentine y los de Pieropan, cualquiera... En este caso, presentaron un Monte Carbonare 2005 de Suavia. Se trata de una bodega de no muy larga tradición (aunque su nombre remonte a los orígenes del propio Soave), con viñedos en Fittà (Soave) a una altura de casi 300 metros, sobre terrenos volcánicos de textura arcillosa. Su Soave Classico es un vino muy reconocido, que ha alcanzado los Tre Bichieri del Gambero Rosso en 2006. Se trata de un monovarietal de garganega en pureza, de un brillante color amarillo bastante intenso, con fuertes y poderosos aromas de flor blanca, herbáceos en posgusto y de fruta de hueso madura (albaricoque). Es muy sabroso y sápido en boca, con estructura. Un vino para comprar (no es barato: sobre los 15 euros) y beber hasta el año que viene como mucho.


El segundo vino que más me gustó, aunque estaba algo cerrado y sabíamos que estábamos casi cometiendo un "infanticidio", fue el DOCG Barolo de Luigi Pira 2003. Se trata de una de las buenas bodegas de Serralunga d'Alba, pueblo de enorme tradición vitivinícola y con el que tengo una deuda y una visita pendientes (oi, Lluís?), de la que este nebbiolo en pureza representa un escalón básico pero muy digno de tener en cuenta. No estamos hablando de sus crus más famosos, en efecto (Marenca, Margheria, Vigna Rionda), pero este barolo del 2003 es, en mi humilde opinión, un gran vino para que el aficionado se inicie en el complicado y muy exigente sacerdocio del barolo. Ofrece alguna de las mayores virtudes de este vino y no exige mucho a cambio: es de un bonito color rubí de capa media e intensidad también medias y a copa parada asoman bellos aromas de fruta de bosque negra madura y de regaliz en rama. Es un vino ya bastante delicado en nariz, aunque en boca muestra en exceso el poder de la nebbiolo y es, todavía, algo astringente y con los taninos más bien duros. Al precio que se vende (sobre los 26-27 euros), muy adecuado para un futuro barolo de calidad, mi consejo es que se compren unas cuantas botellas y se deje afinar el vino en bodega por lo menos un par o tres de años más. Entonces saldrá el alma auténtica que este barolo lleva dentro.

Bienvenida sea, pues, esta nueva empresa que opera desde Barcelona y bien hallados y degustados estos vinos que seguirán haciendo las delicias, sobre todo italianas, de un público que en un par de años ha ganado años luz en su contacto con el panorama vitivinícola italiano, sin duda, uno de los más ricos y complejos del planeta Tierra.

18 noviembre, 2007

Pétalos del Bierzo 2006


Ya he hablado en otras ocasiones de esta bodega y de sus propietarios y hacedores de vinos. Ricardo Pérez y su tío Álvaro Palacios son unos grandísimos enólogos, que tienen en el Bierzo y al ámparo de sus "Descendientes de J. Palacios", uno de los catálogos de vinos más impresionantes de España. Por lo tanto, me concentro en exclusiva en decir cuatro palabras de este Pétalos 2006 que me parece, sin más, un vinazo. Se me hace difícil proponer un vino que ofrezca tantas cosas a un precio tan adecuado (sobre los 13-14 euros). Este vino huele a fruta, este vino huele a campo y a cepa, este vino huele a bodega y a autenticidad, este vino huele y sabe a vino. Este vino me gusta mucho. Capa media tirando a alta, con un color cárdeno brillante y oscuro. Mora madura en su zarza, bosque bajo, violetas, pimienta, oscuridad de la bodega, aceitunas negras, arándano negro en compota. Cuerpo en boca, taninos largos y enteros, nada agrestes pero tampoco "sedosos", saben a auténtico. Largo posgusto en el que uno se recrea en compañía de una buena carne a la brasa y de una hogaza de pan. Este vino me gusta mucho y a cada botella y añada que abro, me gusta más. No tengo la menor duda en considerarlo uno de los mejores tintos de este país en relación con lo que me hacen pagar por él. Quien no lo conozca todavía (serán los menos), que no lo dude, se eche a la calle y consiga algunas botellas. Este 2006 está bueno ahora, pero estará superior en los dos próximos años.

17 noviembre, 2007

¡Tiempo de calabazas!


La calabaza, en sus más variados tipos y formas de ser cocinada y comida, es uno de mis alimentos preferidos en esta época del año, y siempre que haya ocasión. Hacer un buen sofrito de cebolla y puerros, añadir agua mineral suficiente para las raciones que quieras hacer, y finalizar con una buena cocción de unos dados de calabaza, que tienen que encontrarse como tropezones, es una de las mayores satisfacciones del invierno, servida con cuchara. Si le echas un poco de parma por encima, entonces ya...En el pastificio cercano a casa hacen, también, pasta rellena con calabaza, que se hierve al dente y se sirve sólo con un chorretón del extraordinario aceite nuevo que empieza ya a llegar, una pizca de orégano y algo de parma. Y miles de etc. Estaría bien que la gente aportara su forma de comer calabaza...


Estos días en el Piemonte me han hecho descubrir otra manera de servirla: ¡con gnocchi! El plato nos lo sirvieron en un restaurante muy interesante, Le Cicale, en Spinetta Marengo (muy cerca de Alessandria), y mi interpretación del mismo es como sigue. Hay que preparar un caldo corto (con poca sustancia, vaya), que contenga sólo agua mineral, sal y calabaza. Cuando la calabaza haya coloreado el agua, se aparta, se seca y se reserva el caldo. La calabaza la ponemos en una sartén y terminamos de dorarla, después le añadimos un poco de caldo y pasamos la mezcla por un chino. La salsa resultante la reducimos un poco y la reservamos. Cogemos los gnocchi, los cocemos al punto en el caldo de calabaza restante, para que cojan su bello color. Una vez hervidos, se van recogiendo de la olla (no hay que tirarlos al colador porque, si no, se chafan: la patata es delicada), se emplatan, se añade la salsa de calabaza y se culmina con un poquitín de gorgonzola que (en la foto lo véis) acaba fundiéndose justo cuando llega a la mesa. Una pasada, de veras.


¿Y qué vino le pondríamos a esto? Pues podría casar bien cualquiera que no tenga madera y en el que destaquen notas de flores y de alguna fruta madura, junto con cierto frescor y buena acidez. Un albariño sería un buen compañero, por supuesto un verdejo también. En mi caso, acompañó un sauvignon blanc de la DOC Monferrato bianco, en la zona de las suaves colinas que hay entre Torino, Genova y Milano (lo que en Italia se conoce como el Monferrato Casalese). De la bodega Colle Manora, el Mimosa 2005, un monovarietal de sauvignon blanc de 13% que, por lo menos en mi mesa (con Lucas Bellón, Marzio Pol, Pierre Thomas, Richard Spurr y, un ratillo, Gianni Trioli) fue considerado como el mejor blanco que habíamos probado (con alguna decepción sonada incluída, entre las mayores de las cuales los gavi con un La Giustiniana 2006 a la cabeza, de fama, sí, pero pobres nariz y paladar, también). Este vino, en cambio, empezó ya bastante alto y siguió una bella evolución: de oro bastante intenso, empezó con flores blancas, perfumado jazmín, y fruta madura (pera, a ratos, melocotón otros), para terminar con un perfume muy seductor de flor de acacia. No digo yo que la elección de las levaduras no hayan tenido aquí su parte, ¿verdad? (Pierre Thomas hablaba de algo de química), pero el resultado general fue bastante satisfactorio (en boca tenía una buena estructura, no se acaba en dos microsegundos como los gavi: el trabajo que hay que hacer con la cortese me suena mucho al que aquí ya se ha hecho con la godello, con la albariño o con la macabeo) y sigue hablando bien de la buena adaptación de algunas variedades blancas foráneas a las frías tierras del norte de Italia.

16 noviembre, 2007

Bürklin-Wolf 1989 Ruppertsberger Gaisböhl Auslese


La Bodega Dr. Bürklin-Wolf es una de las de mayor tradición en el Palatinado. Con una historia que arranca a finales del siglo XVI y una consolidación enorme a mediados del XX (gracias al Dr. Albert Bürklin), se trata de la bodega más importante de Alemania en manos estrictamente familiares. Ocupa unas 110 Ha en el Mittelhaardt, el corazón del Pfalz, en municipios emblemáticos como Forst o Ruppertsberg. Desde que tomó las riendas de la casa Bettina Bürklin-v.Guradze, se ha notado una clara decantación de la viticultura de la bodega hacia las prácticas más respetuosas con la tierra y su tradición y, desde 2005, hacia la consolidación exhaustiva de lo biodinámico: en Ruppertsberg, por ejemplo, aran a caballo de nuevo, han reimplantado su propio clon de riesling (BW14) y, por supuesto, entierran abundantes cuernos con compostaje en el viñedo. Si ampliais el mapa de sus viñedos, el que lleva el n.8 es uno de sus más emblemáticos: Gaisböhl. Todas las prácticas que os comento no existían cuando se embotelló el vino (375 ml) que motiva esta nota: un Riesling Auslese de 1989, con 10%.

No hay como hacer arqueología vínica en las tiendas por las que uno pasa. Hacedlo siempre que podáis porque nunca se sabe cuando saltará la sorpresa: así encontré, a un precio irrisorio, esta botella. Era arriesgado el tema porque la simple vista indicaba una conservación defectuosa. Pero me dije "al zurrón" y ya la probaremos. Ha descansado un cierto tiempo y hacía ya días que estaba en la rampa de salida. Empecé muy mal: el corcho se hundió. Pero estaba todo preparado: minicolador a punto, decantación inmediata una hora antes del servicio y decantador en agua y hielo hasta los 9-10 ºC. Tuvimos suerte. El resultado fue espectacular: el vino ofrecía un intenso color dorado, entre la piel del orejón de albaricoque bien maduro y la miel de acacia, tirando casi a miel de castaño, brillantísimo, limpio, nítido en copa (posos en el decantador, inodoros, insípidos), con un paseo en copa casi cadencioso. En nariz y a copa parada, asoman suaves aromas de ese mismo orejón, con atisbos de mermelada de cítricos (casi de limón y toronja) y dulzores de miel. En boca, el trago es de gran sedosidad pero al mismo tiempo, el vino deja notar su absoluta entereza, su perfecta estructura, su cuerpo poderoso. Es un vino muy vivo, con un posgusto de nuevo a piel de limón pero con la integridad de la fruta bien madura a tus pies. El azúcar residual de esa vendimia seleccionada, ha dejado paso a un frescor inusitado, a una acidez equilibrada y a unos recuerdos que, a ratos, casi son balsámicos (la menta del "after eight"). Un trago realmente memorable.

Y llamadme incompetente, desequilibrado o lo que queráis, pero cuando mi santa entró por la puerta de casa con una fabulosa dorada salvaje (ya es la buena época, ya), pensé: "a ti te ha tocado el Gaisböhl". Me explico: cuando es para cena, este tipo de pescados los hacemos directamente al horno. Primero ponemos las patatas cortadas a láminas gruesas y su abundante cebolla, aceite y sal y el horno a 200ºC un buen rato. Cuando el "entorno" está casi hecho, ponemos el pescado con un poco de laurel y su sal y al cabo de 35 minutos (para 3/4 raciones de pescado), ya está listo. El equilibrio entre los distintos dulzores que aportaban la patata y la cebolla, por un lado, y el riesling, por el otro; y el contraste, entre la carne firme, sabrosa, compacta de la dorada y el frescor y viveza del vino, construyeron, en mi humilde opinión, un conjunto digno de ser tenido en cuenta. La última copa, por supuesto, la reservamos para tomarla sola y quedarnos impregnados con los aromas y sabor de esta "diva" que cada vez que canta, me gusta más.

15 noviembre, 2007

Un regalo precioso


Mi primera cena en Alessandria fue en el hotel Alli due buoi rossi, un céntrico e histórico establecimiento que tiene, además, un reputado restaurante con el mismo nombre. La Cámara de Comercio nos obsequió con esa primera cena y allí hice mi debú con los agnolotti all'alessandrina, de los que ya he hablado. No conocía, literalmente, a nadie (con excepción de las personas con las que viajé desde Milano) pero Fortuna hizo que me acomodara junto a Fabienne Cortadi (Directora del Challenge International du Vin), Gianni Cacciabue, de la Cámara, y Lorenzo Martinello, presidente de la Organizazzione Nazionale Assaggiatori Vini (ONAV), de Alessandria. Frente a mí, los Gatti y Waifro Cavaliere. Una representación del vino italiano, francés y canadiense como para quitar el hipo. La conversación fluía entre comentarios (el Priorat es el futuro polo de atracción de Mme. Cortadi y montaremos una excursión para que lo conozca a fondo) y chanzas hasta que en un momento dado, el Sr. Marinello se nos queda mirando y pregunta a algunos que en qué año habíamos nacido (en italiano se pregunta por "la classe").

Anotó mi fecha de nacimiento en un papel y no dijo más. Al día siguiente, vi cómo el Sr. Marinello era clave en el desarrollo del concurso, pues era él quien se encargaba del descorche de las botellas y coordinaba a la gente que servía los vinos. Su talante, amable y atento; su apetito voraz y su pasión por los vinos y la gastronomía me sugerían la reencarnación italiana de alguno de los personajes del gran Rabelais. Pasó la jornada del concurso y nos desplazamos al restaurante para la cena, Le Cicale. Y cuál no sería mi sorpresa cuando, tras los consabidos agnolotti, el Sr. Marinello se acerca, sigiloso, por detrás y me entrega una caja de madera. La caja, rotulada con la inscripción que tenéis a vuestra derecha, contenía una muy bien conservada botella de chianti classico de Villa Antinori (en la foto de arriba), ¡¡¡de 1960!!!, mi año de nacimiento. Por supuesto, no es de recibo que hable de valores materiales aquí, sino de la gran sorpresa que me llevé, de la emoción que me sobrecogió y del abrazo que le di, allí mismo, a un atónito pero muy satisfecho, Lorenzo Marinello, que no tenía idea del efecto que el regalo causaría en mí: se trataba de un detalle de generosidad y de humanidad que no hubiera esperado jamás de alguien a quien había conocido 24 horas antes. Por supuesto también, mis amigos italianos me dijeron, tajantemente, que una botella como esa ni se tocaba ni se abría jamás. En la vitrina y a lucir. Ahí está.

14 noviembre, 2007

Caminos de Portugal y santos para todas las ocasiones


A pesar de lo que pueda parecer, el título de este comentario hace referencia a dos temas distintos, unidos, eso sí, por el formato del libro. En mi estancia en Alessandria, he podido conocer dos novedades del mundo editorial relacionado con el vino que me han interesado mucho y por razones diversas. Quisiera presentároslas. La primera es el fruto del trabajo de muchos años (los dos últimos de forma intensa) de Charles Metcalfe y de su esposa, Kathryn MacWhirter. Charles es un tipo afable, cordial, extremadamente educado y discreto, entrenado en Eton y en Oxford para el canto y la bebida, cantante profesional, camarero, presentador de televisión, escritor de vinos y uno de los máximos responsables del mayor concurso de vinos del mundo, el International Wine Challenge. Charles y Kathryn escribieron, hace unos años, un imprescindible The Wines of Spain and Portugal (1989 Glenfiddich Drinks of the Year Award) y nos regalan ahora con un (lo confieso, todavía brevemente ojeado) interesantísimo The Wine and Food Lover's Guide to Portugal, publicado por Inn House Publishing, London, 2007 (ISBN 978-0-9557069-0-5) y muy sencillo de encontrar tanto en Amazon como en Blackwell. Charles es un especialista en la combinación de vinos y alimentos, hace muchos años que se patea el territorio portugués y escribe sobre sus vinos y esta guía promete ser un imprescindible apoyo para pasearse por el país vecino, sabiendo siempre (Charles y Kathryn escriben de primera mano) donde comer bien, donde dormir mejor, donde comprar y beber los grandes vinos portugueses. Quienes amamos Portugal tenemos ahora un nuevo e imprescindible apoyo en esta guía de campo, por lo demás extraordinariamente fotografiada y bien compaginada.

El segundo libro con que me he venido de Italia es, también, muy interesante. Me lo ofreció Marzio Pol, presidente de la Società Italiana di Viticoltura ed Enologia, un enólogo extrovertido, sabio especialista en burbujas y con el que compartimos muchos ratos, recetas y charlas. Ha convertido Conegliano, donde vive, en el centro del mundo y te habla de su tierra con un conocimiento y una pasión que dan ganas de aplaudir, vaya. El libro lo ha escrito uno de sus profesores en la Escuela de Enología, Carmelo Patti, se titula I Santi in cantina y lleva por subtítulo Religiosità e cultura contadina della vite e del vino. (Dario de Bastiani Editore, Godega di Sant'Urbano, 2007, ISBN 978-88-8466-109-8). Es un trabajo de investigación literalmente impresionante: informa desde todos puntos de vista sobre la relación entre los agricultores, sus cepas y viñas y los santos con los que se relacionan y las protegen. Y ofrece no sólo una ficha completísima para cada santo que tenga algo que ver con viticultores y con amantes del vino, sino también anécdotas relacionadas con ellos, proverbios para todas las ocasiones y una impagable lista de etiquetas de vinos con nombres de santos. Un libro delicioso, vaya, de agradable lectura y con profusión de láminas y bellas ilustraciones.

No me resisto a terminar este comentario sin citar uno de los proverbios que me ha hecho conocer el prof. Patti (p.168): "Dove entra il bere, esce il sapere", es decir, "Donde entra el beber, sale el saber". Os aseguro que con estas dos "entradas" sobre los vinos en casa me ha pasado lo contrario: sabré más cosas y, sobre todo, seré más feliz.

13 noviembre, 2007

Un día de reposo


Atendiendo algunas amables peticiones y consejos del público lector de este cuaderno (Pilar, Enrique, Gilberto...), ¡hoy no voy a publicar nada! Unos días de descanso de vino, algo de cerveza, mucha agua y dieta vendrán bien y que quien se acerque hoy por aquí (martes y 13, hum...) pueda leer con calma las notas ya publicadas.





La fotografía de la serie "Jardines", titulada "Répos", by Pedro Uhart.

12 noviembre, 2007

Los mejores Barbera del III Concurso Internacional


CONCORSO INTERNAZIONALE DEL BARBERA . 3° EDIZIONE – 8-10 NOVEMBRE 2007

IL CAMPIONE DEL BARBERA 2007
Malabaila Di Canale Az. Agr. Canale CN. BARBERA D'ALBA MEZZAVILLA 2006

LE MEDAGLIE
CAT. 1 VINI DOC CON ALMENO 85% DI UVA BARBERA
Malabaila Di Canale Az. Agr. Canale CN. BARBERA D'ALBA MEZZAVILLA 2006 Medaglia d'Oro
Scagliola Az. Agr. Calosso AT. BARBERA D'ASTI SUPERIORE 2005 Medaglia d'Argento
Cascina Mucci di Bion Alexander Roddino CN. BARBERA D'ALBA SUPERIORE MEROS 2005 Medaglia di Bronzo

CAT. 2 VINI DOC O IGT CON ALMENO 50% DI UVA BARBERA
Cantine Sant'Agata dei F.lli Cavallero Scurzolengo AT. MONFERRATO ROSSO MONTEROVERE 2004 Medaglia d'Oro
Lamoretti Az. Agr. Langhirano PR. ROSSO EMILIA VIGNETI MONTEFIORE 2006 Medaglia d'Argento a pari merito
La Versa - Viticoltori dal 1905 S. Maria della Versa PV. PROVINCIA DI PAVIA ROSSO CASA DEL RE 2004 Medaglia d'Argento a pari merito
Cantine Sant'Agata dei F.lli Cavallero Scurzolengo AT. MONFERRATO ROSSO GENESI 2003 Medaglia di Bronzo


CAT. 3 VINI DOC O IGT VIVACI O FRIZZANTI CON ALMENO 50% DI UVA BARBERA
Casa Vinicola Marenco Strevi AL. BARBERA DEL MONFERRATO FRIZZANTE MASINO 2006 Medaglia d'Oro
Baraccone Az. Agr. Ponte Dell'Olio PC. COLLI PIACENTINI GUTTURNIO FRIZZANTE 2006 Medaglia d'Argento

CAT. 4 VINI ESTERI CON ALMENO 50% DI UVA BARBERA
Chalk Hill Wines McLaren Vale AUSTRALIA BARBERA 2006 Medaglia d'Oro
Conti Estate Dba Charles B. Mitchell Vineyards Fair Play - California USA BARBERA RESERVE 2005 Medaglia d'Argento
Latcham Granite Inc. Somerset California USA BARBERA SIERRA FOOTHILLS 2005 Medaglia di Bronzo

Tal y como Gianni Trioli, de Vinidea, me ha pasado los resultados hace apenas media hora, los publico. No puedo saber cuales son las correspondencias entre los vinos que caté en la final (los números de serie de las muestras son anónimos) y los premiados. Sé, eso sí, que el vino frizzante que más me gustó es el que tenía una extracción y una tanicidad más acusadas y creo que será el Frizzante Masino d2006 de la casa Marenco y sé también que el que más me gustó en la categoría 4 era australiano, por esas notas tan especiales y características de eucaliptus variados que presentan los vinos de MacLaren Vale. Del resto, me fío de mis colegas, ¡¡¡que son mucho más sabios que yo!!!

11 noviembre, 2007

Diario piemontés (vii)

El III Concurso Internacional del Barbera ya es historia. De vuelta a Barcelona, las sensaciones, los recuerdos y cuanto he vivido en Alessandria y el Piemonte, se acumulan en mi cabeza y buscan una salida. No os asustéis: no pienso escribir una serie interminable sobre el tema. Voy a reservar algunos comentarios de locales (bares de vinos, restaurantes), para escribir sobre ellos de forma aislada, así como sobre algunos vinos que me han gustado especialmente. Sobre el concurso (en las fotos, nos podéis ver, a la izquierda, a un servidor en plena tarea; y a la derecha, a Richard Spurr, Charles Metcalfe y Lucas Bellón, tipos muy interesantes, en plena concentración), quisiera apuntar algunos detalles, a la espera de saber la lista definitiva de premiados y de diplomas concedidos (esto es tan serio y anónimo que hasta dentro de un par de días no tendremos todos los resultados): a la fase final del sábado, pasaron 25 muestras de las 322 presentadas (las que obtuvieron 85 sobre 100 puntos o más), de las que sólo dos frizzanti. Es el resultado más bajo de las tres ediciones realizadas. Sé ahora, además, que mis puntuaciones han sido las más bajas de todos los jueces en la fase previa de calificación. Ello me ha llevado a reflexionar un poco sobre el asunto.

Escribo todo esto muy consciente de no saber cuales han sido los resultados finales (en la foto, Giuliano Boni, Gianni Trioli, de Vinidea, y Gianni Cacciabue, de Asperia, repasando resultados y estadísticas, ya en la comida final), pero me parece ésta la forma más sincera de ser honesto conmigo mismo, con mis sensaciones de cata (ya no hablo de puntuaciones aquí) y con mis amigos Giuliano y Gianni, que confiaron en mí para formar parte de la comisión de cata. Cuanto digo, por supuesto, no afecta al concurso sino a los vinos catados y a sus productores. A la final pasaron sólo dos vinos con burbujas y, ya lo saben ellos, al no ser hechos con segunda fermentación en botella, la ficha de cata quizás no era la más adecuada: ésta daba mucha importancia a la fase visual de la cata y al perlaje y sus características, y estos vinos no destacan precisamente por eso. Por lo demás, los dos eran muy interesantes y sobre todo el segundo, me encantó: demuestra que se puede hacer un vino alegre, jovial, de aperitivo y conversación, con una uva que produce vinos de buena acidez, de estructura media y gran coloración. Demuestra este vino, además, que la Barbera, a pesar de lo que se diga, no sabe todavía cuales son sus limites. Y ésta es una muy buena noticia.

A pesar de lo que había catado yo previamente (en los últimos dos años), los monovarietales (mínimo 85% de Barbera) de la categoría 1 (el vencedor siempre ha salido de esta categoría) resultaron, todos los de la serie final, bastante uniformes, con unas mismas características que les alejan, cada vez más, de la expresión de la fruta autóctona. Y éste debiera ser un axioma para la vinificación de variedades particulares. Me fue difícil distinguir apenas tres de todos los finalistas, que unieran una buena expresión de la fruta, con características de una buena vinificación y un respetuoso afinamiento en barrica y botella: algunas notas de cereza (con frecuencia, maceradas en alcohol), pocas flores, poca violeta, menos fruta roja (grosella, mora a medio madurar) fruta negra casi inexistente (grosella negra), dan un protagonismo excesivo (en mi opinión, claro) a la madera, a las notas especiadas (poco claras, por lo demás: mucha pimienta negra, alguna pimienta verde y poco más) y a una franqueza en los aromas demasiado uniforme.

En cambio, algunos vinos que caté de las categorías 2 y 4 (italianos o extranjeros con al menos el 50% de Barbera) mostraron la enorma capacidad de adaptación de esta variedad a los ensamblajes y asomaron buenos ejemplos de alguna de las notas que, habitualmente, uno esperaría encontrar en los Barbera: variedad de apuntes balsámicos y de especies del sotobosque y del matorral mediterráneo. Alguno de los vinos que más me gustó en la fase final procedía de esta categoría y, ya hablando a nivel de sencillo consumidor, encontré en ellos un placer y una variedad que no llegué a percibir, en toda su riqueza, en la categoría 1. Puede que de todo esto se saque alguna conclusión sobre la vinificación de esta uva y sus estrategias futuras de cara a los paladares que la van a beber. Puede que la mayoría de compañeros de cata opine de forma distinta (ya se verá cuando conozcamos el resultado final y podamos catar, a cara descubierta, a los campeones de esta edición). En cualquier caso, ésta es mi más sincera opinión y me ha parecido lo más honesto explicarla aquí con brevedad. Hice lo propio en las notas de cata, por supuesto, y en mis puntuaciones.

Ayer por la tarde, volvíamos hacia el aeropuerto de Milano Malpensa, tras la comida. Los colores del otoño que, en el Piemonte, se desbordan con una calidez y una amabilidad que hacía años no veía, competían en mi cabeza con los recuerdos y sensaciones que me llevo de esta experiencia: calidez, amabilidad, profesionalidad y "joie de vivre" a raudales, han confeccionado un paisaje humano tan denso e interesante como el del Piemonte. No me resisto a terminar estas notas de diario sin explicar la última anécdota vivida, al final de la comida de ayer. Se acerca a nuestra mesa Gianni Cacciabue, auténtico alma mater de Asperia y de la Camera di Commercio, hombre extrovertido, todo corazón y amabilidad, campechano a más no poder, y suelta un estentóreo "Che dice questo Svizzero!!!???", directamente dirigido a Christian Eder. Y éste, impertérrito, serio como una esfinge pero con un punto genial de ironía y socarronería, contesta con un lacónico: "Dice che è Austriaco". Impagable el momento.