31 octubre, 2007

Artilugios del vino: ¿todo inventado?


Si dejamos de lado, tan sólo por un momento, el hecho mismo de la degustación del vino, creo que hay tres grandes ámbitos en los que los enotarados / enochalados / winegeeks, llamémonos como queramos, tenemos mucho campo por correr. Uno de ellos es el de los artilugios (así intento traducir "gadgets") relacionados con la apertura de las botellas: salen "novedades" constantes, la gente patenta sus inventos, etc. Aquí no se ha dicho la última palabra. Un segundo gran ámbito, íntimamente relacionado con el primero, es el de la copería y los decantadores: aquí todos podríamos escribir páginas y páginas con nuestras experiencias, compras, gustos y preferencias y por supuesto, las grandes y pequeñas marcas siguen sacando novedades al mercado. Es un mundo que nos excita especialmente y en el que jamás se dirá la última palabra. Y un tercer campo es el de los artilugios y productos que usan al vino como icono principal de su existencia pero que no tienen una relación directa con él. Hablemos de delantales, hablemos de camisetas, hablemos de imanes para neveras y hablemos, por ejemplo, de lápices electrónicos como el de la foto (By Oenoline). ¿Pensabais que estaba todo inventado en este tercer ámbito? ¡Tampoco! La empresa Bewineconnected (tiene castaña el nombre) ha lanzado al mercado, por 35 euros, esta pequeña fruslería para que, también en el trabajo, de viaje, donde sea que estemos conectados a un ordenador, tengamos siempre presente aquella botella que tantas satisfacciones nos dió...sin comentarios, pero emprendedores del mundo, ya sabéis que, también aquí, sigue habiendo campo por correr.

30 octubre, 2007

Dominio de la Vega Brut Reserva Especial 2005


Viajo bastante por España, como y bebo en todas partes sin prejuicio alguno y atiendo tan sólo a aquello que me dictan mi cabeza, mi nariz y mis papilas gustativas. No mezclo jamás comida y bebida con política y por todo ello estoy profundamente harto del boicoteo que en ciertas partes del país se ha seguido, desde hace un par de años, contra el vino espumoso de la DO Cava que se elabora en Catalunya. No quiero entrar en polémicas ni citar encuestas de ventas y de producción. Me basta con lo que pregunto en bares, restaurantes y tiendas especializadas para saber que una amplia parte de la población consumidora no especialista pide, desde las declaraciones de Carod-Rovira, que no se le sirva cava hecho en Catalunya.
Al no tratarse de una DO territorial, sino que ampara un sistema de vinificación, es evidente que este estado de cosas ha beneficiado a los productores de cava cuyas bodegas se sitúan en otros puntos de España. Y no hace mucho leí sobre la valoración de Parker a un cava de la empresa Dominio de la Vega (93 puntos: el cava mejor puntuado por el "gurú"), sita en la zona de Utiel-Requena (sus vinos tranquilos son de esa DO) y, también, la valoración muy positiva que había recibido el cava que hoy comento.

En una reciente visita a Valencia cayó una cena en la, ya imprescindible para mí, La Malquerida. Una estupenda ensalada de tomate y ventresca de atún, una parrillada de verduras al punto, un revuelto de setas de temporada y gambas, estuvieron a gran altura, mientras que el surtido de quesos desmereció algo (sobre todo un anodino de cabra y un azul pastoso) de la calidad habitual del lugar. Su servicio, atento y muy amable, es lo mejor del local junto con la carta de vinos. De esta carta, ajustadísima de precio (con poco aumento en relación con las tiendas de relumbrón de la ciudad) destacó, sólo abrirla, su apartado de cavas y espumosos. Algunas marcas de Dominio de la Vega, de Pago de Tharsys, etc., incitaron de inmediato a la degustación de uno de esos cavas.

Cayó un Dominio de la Vega reserva especial brut, que lleva fecha de añada (2005) y de degüelle (septiembre de 2007), dos detalles que ya informan favorablemente del empeño de la empresa. Bien servido, con su cubo con hielo, bien abierto (sin sobresaltos), aunque en copas que no corresponden con la calidad media del local (algo bastas, con vidrio tosco y casi abiertas por arriba sin llegar a la forma del tulipán) ni con las copas que usan para según qué vinos tranquilos. 19 euros en carta se tienen que comparar con los 18 que pagué por alguna otra botella, que me llevé de la ciudad, para contrastar con calma mis opiniones: un detallazo de La Malquerida. Con una muy mayoritaria macabeo (en la foto superior, de la DO Bullas), 80%, y el resto de chardonnay, ambas variedades se han vinificado por separado. Hay que destacar que este cava no tiene crianza en madera (a diferencia de su parkerizado hermano mayor) y que algunas de sus características organolépticas le tienen que venir de la selección de levaduras que lleva a cabo la empresa. Ambas variedades pasan por maceraciones prefermentativas, pero la chardonnay, además, y tras su fermentación, pasa dos meses en lías antes de su tiraje. Se afina en bodega no menos de año y medio antes de su comercialización. El cava resultante (con ese degüelle, quizás habría que haber esperado un par de meses más a su puesta en escena) es de un bello color amarillo pálido, con una burbuja muy fina, abundante y persistente, y aromas de pera comicio, de lima-limón, de manzana golden madura y de flor de camomila. Su paso por boca es casi graso, sedoso, delicado y su posgusto arroja notas de una crianza que no ha tenido (¿las levaduras?, repito, junto con el toque de las lías de la chardonnay): avellanas, hinojo, mantequilla ligeramente salada.

Es un cava que tomé muy a gusto, que me pareció bueno aunque a un precio (en tienda, no en restaurante) algo elevado (sobre los 12 euros tendría una buena RCP) y que habla bien a las claras de la bondad de la fruta que lo ha hecho, de la tierra que lo ha parido y de los técnicos que lo han elaborado. Ni quiero ni puedo ponerme de ejemplo de nada, sobre todo porque sé que mis colegas enófilos en España se rigen, exactamente, por el mismo tipo de parámetros que yo, pero me gustaría que, entre todos, rompiéramos unas cuantas lanzas en favor de un consumo moderado pero sin fronteras físicas o políticas del cava en España, venga éste de donde venga.

29 octubre, 2007

Odysseus 2006 garnatxa blanca



Viñedos de Íthaca es un proyecto a escala y dimensión humanas, una bodega familiar concebida y realizada con astucia y sabiduría. Con ella, Joseph y Sílvia Puig han acumulado (sobre todo el primero, por razones obvias) años de experiencia, de saber, de viajar y de conocer, para crear una bodega que, no por azar, lleva el nombre del héroe griego viajero por antonomasia, Odiseo.

El rey de Ítaca es el astuto por excelencia en Homero, es, de entre los monarcas aqueos que luchan en Troya contra la locura de Paris y Helena, quien ofrece mejores estrategias: suya es la idea de engañar a Príamo introduciendo el famoso caballo de madera dentro de las murallas, con la traición en su interior. Suyo será, también, el castigo mayor: años de penar por el Mediterráneo, tras la caída de Troya, para vencer al cíclope, para huir de la bruja encantadora, para escapar de las sirenas asesinas y para acabar llegando a un hogar asediado por pretendientes de una esposa a la que creen ya viuda. Pordiosero y reconocido sólo por su viejo perro, Ulises acabará venciendo todas las penalidades y reinando de nuevo en Ítaca.

Ésta es la metáfora de la que se nutre la realidad: años de incierto "navegar", viñedos nuevos plantados a finales de los noventa del siglo pasado que han llegado este mismo año a su primer momento óptimo de producción, muy viejos viñedos gestionados por la bodega en Poboleda, en La Vilella Baixa, Porrera...han acabado configurando un nuevo reino en la DOQ Priorat, el gobernado por los Puig, que presenta uno de los catálogos más completos de la zona, con versatilidad (tintos, blancos secos, dulces), calidad y un vino hecho con mucho amor y pasión. Una de sus botellas jamás deja indiferente y el sábado pasado, ante unos deliciosos penne rigate con salsa boloñesa seguidos de fresquísimos filetes de gallo, sencillamente enahrinados y fritos en AOVE, cayó su monovarietal de garnacha blanca (14 euros en tienda). Es un vino que encanta y sorprende (detalles de plantación y vinificación en su página web), una de aquellas perlas que suelen poblar los catálogos de las bodegas por aquello de "completar la colección", pero que aquí merece atención por sí mismo.

Hay que servirlo entre 11 y 12ºC y dejar que se airee un poco antes del consumo: con 14,5%, su estructura es tan perfecta, su equilibrio orgánico tan conseguido, que nada en él pesa ni es excesivo (como pasa con tantos blancos prioratinos). Un prodigio de monovarietal, de un color pajizo entero, entre pálido y ya en un primer envero hacia el oro, con aromas de pera limonera algo verde, con apuntes vegetales (tanto en copa como en posgusto), entre el matorral, la flor de tilo y el brote de la grosella negra, y con una boca poderosa, amplia, bien estructurada, que deja un ligero repunte amargoso final. Se trata de una opción muy recomendable para conocer en pureza qué puede dar de sí la garnacha blanca como uva estrella: una victoria más a anotar en el cuaderno de los Odiseo/Puig. Si hubiera llevado el de Ítaca en el zurrón un poco de este vino no hubiera tenido que emborrachar a Polifemo para vencerle: el aroma de la garnacha de esta renacida patria, ella solita, habría abierto las puertas de la cueva del cíclope. ¡¡¡Y éste habría conservado su ojo!!!

28 octubre, 2007

Los cuatro de Albacete

AVISO PARA LECTORES HABITUALES: HOY NO VOY A HABLAR NI DE COMIDA NI DE VINOS, SINO DE CÓMO RENFE ME CONVIRTIÓ EN ODISEO

1. 23 de octubre de 2007, 7,30 a.m., estación de Sants en Barcelona. Tren ARCO 697, destino València.
2. Pasajeros a las vías 11-12: falso. Se trata de un redil de ovejas en que los empleados encierran a sus futuras víctimas. Nadie ve una vía en ningún momento.
3. 7,35: ¡¡pasajeros al tren!!! Falso. Alguien con un letrero que lleva un número equivocado de tren y que es detenido por dos "responsables" (para que no confunda al pasaje ya de por sí atemorizado y desinformado), sin éxito alguno, nos lleva hasta el autobús (2335 DBC) que sale, puntual, a las 8.00.
4. El conductor coge la ruta que le han ordenado: desde Sants es la más barata, peaje de Martorell (la más rápida y recta es la autopista Pau Casals, por El Garraf, más cara), pero también la más difícil de alcanzar, el doble de tiempo que la otra.
5. Se nos dice que tenemos que ir hasta Tarragona y que allí, el tren nos llevará directos a Valencia. Hay pasaje que sigue hasta Albacete, otros van a Andalucía y unos pocos más, aventureros extremos a lo Scott, piensan llegar a Extremadura.
6. El conductor es gallego pero vive en Avilés. No conoce nada de la ruta y utiliza, ya antes de salir de Barcelona, tres veces el teléfono móvil con el autobús en marcha. A lo largo del trayecto acabarán siendo ocho las veces y en dos de ellas pierde por completo el contacto de las manos con el volante. También "cae" un sms.

7. Justo antes del peaje de Martorell el conductor atiende una llamada: del autocar sale humo, se quema por detrás.
8. Parada de emergencia junto al arcén, a las 8,40 a.m. Se nos conmina a no abandonar el autobús, pues es sumamente peligroso. Empiezo a preguntarme, azorado, si el peligro real no ha sido ponernos en manos de Renfe y de sus responsables y cómplices para realizar el desplazamiento.
9. El autobús es el n.818 de la empresa Eurolines y lleva más de 600.000 km de carretera.
10. No sabemos qué se ha quemado pero, además del humo, pierde gasóleo: la autopista se impregna de aromas del más puro riesling...
11. Llega una patrulla dels Mossos d'Esquadra (no voy a sacar fotos ni dar números de placas), nerviosos y con malos modos por la posición del autocar y de algunos pasajeros mayores y un niño, que han tenido que salir por necesidades fisiológicas. Conminan de nuevo al pasaje a subir, pero les hago ver que el bicho pierde gasóleo y que con tanto teléfono en uso yo subo, pero detrás de ellos. Todos nos quedamos abajo.


12. A las 9,30 a.m. llega un segundo autocar de recambio (0569 CJD) con la fantástica noticia de que nos llevará directamente, no a Tarragona, sino a Valencia.
13. Ante la estupefacción del pasaje y dos amagos de traslado de maletas de un autocar al otro, constatamos que el segundo autocar no tiene suficiente número de asientos como para llevar a todo el "pasaje" del tren / autocar averiado.
14. A las 10 a.m. llega un tercer autocar (5278 FFN). Empezamos a ver la luz al final del "tunel" (menuda metáfora para los de Renfe), pero el chofer del tercer autocar se empeña en decir que él no sabe qué hace allí y que no va a Valencia porque tienen otro servicio a las 13 horas.
15. El chofer del primer autocar pasa al tercer autocar y tras varios amagos de discusión entre el interventor del tren / autocar / bala / lanzadera, los choferes presentes (tres), los mossos, los mecánicos que ya han llegado y algunos pasajeros de natural irritables (entre los que no me cuento: me he levantado en postura mental za-zen, hoy), se acaba acordando que todos los pasajeros pasen al tercer autocar conducido por el chofer del primero (creo).


Los otros dos conductores, muy amablemente, vuelven a trasladar las maletas al dicho autocar y, con aquella alegría que caracteriza cualquier viaje por carretera bien organizado, se reanuda la marcha hacia Valencia, siendo las horas 10,15 a.m. del día de gracia de nuestro Señor de 23 de octubre de 2007, en que la iglesia celebra al Santísimo Redentor y a San Antonio María Claret.
16. A las 12,15, el autocar tercero sale de la autopista para dejar, junto al peaje de Benicàssim, a un sufrido empresario canario que, horas después, tenía que volver a Barcelona. Barruntaba el hombre la navegación de cabotaje, siguiendo una brillante idea de los alcaldes del Baix Llobregat, Garraf, etc.


17. El interventor del tren / autocar / lanzadera / utensilio de tortura en que se ha convertido el tercer autocar, está en contacto telefónico permanente a través del móvil interno de Renfe, con sus superiores en València. Desconocen mis desgraciados compañeros de viaje que ni saben cómo les van a llevar más allá de Albacete...Se le acaba la bateria del móvil al interventor y no lleva ni cargador ni recambio alguno. Parece que el principio de Peters se va a convertir en axioma, pero no...
18. La divina providencia nos echa una mano: resulta que el chofer del primer autocar, que ahora nos lleva en el tercero, lleva un cargador que, quizás, sea de la marca del del interventor. Por desgracia, está en una cartera, para alcanzar la cual (está a su izquierda) tiene que dar dos bandazos a izquierda y derecha que, intuyo por intercesión directa de los santos del día, no nos llevan fuera de la autopista.
19. A las 13,45 salimos de la autopista por València-Nord. Ni el interventor ni el chofer de la máquina de tortura en que se ha convertido el tren ARCO 697, metamorfoseado en gran calabaza, en tercer autocar que era, en realidad, el primero, saben cómo llegar a la estación de València por algo que no sea una vía.
20. Decido convertirme en Odiseo, de hecho todos en el autocar estamos a punto de superar una prueba homérica, y guío a la tropa por la carretera de Catalunya, avenida Aragón, puente del mismo nombre, Gran Vía, calle Ruzafa, plaza de toros y estación de València. Llegamos a las 14,05 horas y mi sentimiento, más que de Odiseo es (mirad la última foto) de Polifemo: como el cíclope, aturdido y habiendo perdido un ojo, me siento tras haber sido maltratado durante seis horas y cinco minutos por Renfe y sus secuaces (horario de llegada previsto: 11,20 a.m.). Las Sirenas y Medusa, a su lado, me parecen ahora aprendizas en el tocador de la Señorita Pepis.
21. Los cuatro de Albacete, que dan título a este relato (estrictamente verídico), a los que voceaba y apremiaba el interventor, tenían 15 minutos para localizar su bolsa de pic-nic prometida y enlazar con, quizás, un tren que les tenía que llevar a su destino final.
22. Del resto de compañeros de odisea nada sé. Me gustaría que hubieran llegado a alguna parte. Espero encontrarles algún día, sanos y salvos y lejos de Renfe, en las tierras que hay más allá de la laguna Estígia.
23. Decido esfumarme, discretamente, calle Colón abajo, intentando no llamar la atención ni del interventor ni del chofer, no vayan a aconsejarme que reclame algo, a las seis horas y cinco minutos de mi partida de Barcelona.




24. Que se vayan, que dimitan, que la ministra, que el secretario de estado, que el jefe de cercanías y de media distancia, que el presidente de Renfe, que todos los responsables de los autocares puestos en esas condiciones, se vayan. Que tengan la mínima dignidad de dejar sus puestos y que alguien intente encontrar a gente más competente para desempeñar esas labores: no tiene que ser muy difícil. Me caería la cara de vergüenza protagonizar, en tanto que responsable de lo que sea, desaguisados como el que los usuarios de Renfe estamos viviendo en los últimos meses en Barcelona y no ofrecer, con senecana dignidad, mis venas y una bañera de dulce agua caliente, para que alguien me "desangre" pacíficamente.

27 octubre, 2007

Contrastes berlineses (viii y final)


Del recuerdo de una muerte atroz, en el Monumento al Holocausto en Europa, a la memoria de una muerte digna, del alto Egipto, en el Altes Museum:















Foto by J. Estruch

Contrastes berlineses (vii)


De la piel áspera del terror, junto al muro, frente a los restos del cuartel de las SS (en Wilhelmstr.), a la piel suave de la hojarasca en otoño, en el patio de la universidad:



















Fotos by J. Estruch

Contrastes berlineses (vi)


De la belleza interior de Eurípides a la belleza absoluta de Nefertiti, ambos ahora en el Altes Museum:

Contrastes berlineses (v)


De la niña helenística que juega, con delicadeza, a las tabas en el Museo de Pérgamo a la gallarda estampa de la anciana berlinesa:
















Foto by A. Pujol

26 octubre, 2007

De vinis en Kelablu


"Metamorfosi del Gambero Rosso corrotta da un tabloid, Kelablu è quotidiana rilettura delle top news gastronomiche." Kelablu, cuyo editor es Massimo Bernardi, es uno de los pocos periódicos exclusivamente digitales sobre temas de gastronomía, vinos incluídos, que existen en Europa. Nacido, como ellos mismos proclaman, de una metamorfosis del Gambero Rosso (el más influyente grupo sobre nuestros temas en Italia, cuyas guías son de inexcusable lectura para moverte con solvencia por ese querido país), Kelablu es la lectura obligada para quienes quieren estar al día de cuanto sucede en el mundo de la gastronomía y de los vinos italianos.


Bien, pues hoy mismo, y gracias a la iniciativa de Franco Ziliani, aceptada con gusto por Massimo Bernardi y el resto de redactores que colaboran en su sección "Il vino del giorno" (excluyéndome a mí, se trata de la nómina de los mejores enoperiodistas italianos, impresionante de veras), hoy, 26 de octubre de 2007, tengo el honor y el placer de haceros saber que han publicado mi primera nota, cuyo protagonista ha sido el inolvidable "bucciato" de Ca' Rugate. Felicidades a los Tessari por seguir haciendo vinos inolvidables y gracias a los amigos italianos que han confiado en mí para redactar esta nota. Si me dejan, seguiré...


25 octubre, 2007

Kellerrestaurant Brecht-Haus




















Los lectores habituales de este cuaderno de anotaciones enogastronómico saben bien de mi devoción, educada, pulida y aumentada gracias a mis colegas de ETB (in primis, Herr Direktor), por los rieslings, por la "uva diva". Confieso que los restaurantes de Berlin donde el servicio y carta de vinos miman la producción alemana están algo lejos de nuestro bolsillo. O no supe yo dar con aquello de las "4B" (bueno bonito bastante barato). En fin, que no podíamos dejar Berlin sin acercarnos a una cena con vino, ¿verdad? Y aquí propuse a los intrépidos viajeros una nueva aventura, que unía dos de mis pasiones alemanas: la riesling y Bertold Brecht.

Brecht es un personaje fascinante y un autor al que admiro desde hace mucho. Amante como soy de la opereta, obras como su Mahagonny o su Opera de las tres monedas, sus canciones también, siempre con el genial Kurt Weil, su Madre Coraje, su Vida de Galileo están presentes en casa desde hace mucho. Su militancia comunista, su feroz y radical postura contra los nazis le mandaron al exilio, donde penó lo indecible. De vuelta a Alemania, en 1948, se instaló en el Berlin este, donde todavía se conserva intacta su casa, en Chausseestr. 125, y donde se puede visitar su museo.
















En el sotano de la casa se ha instalado un restaurante, un sitio íntimo y muy acogedor, donde reciben al huesped maquetas de los escenarios de Brecht, cartas y objetos suyos y, por supuesto, una bien surtida carta de platos y de vinos. En efecto, Brecht era un amante del buen, aunque sencillo, comer, y del vino también. Y los responsables del lugar han tenido la buena idea de proponer algunas de las recetas que Helene Weigel, esposa de Brecht, solía cocinar en casa. La verdad es que es emocionante pensar que estás sentado en casa de Brecht, comiendo algunas de las recetas que se han conservado de su esposa. Filete de lucio rebozado, con un acompañamiento de patatas hervidas, ensalada y una salsa a base de tallos de apio hervidos, con una reducción de vino blanco, ésa fue mi frugal cena. El plato más celebrado de los cofrades viajeros fue el que eligió mi santa, otra receta de Frau Weigel, una especie de albondigas gigantes de carne de cerdo, con albondiguillas de panceta y patata. Delicioso.

Acompañó a la perfección, por lo menos a mi pescado de agua dulce, el riesling básico, seco, de la casa Robert Weil, añada de 2005. Una insolación más alta de lo habitual en el Rheingau, con un septiembre también muy soleado, con las lluvias en su sitio, acabaron produciendo una cosecha muy sana. El trocken de esta añada tiene 12% y las botellas que abrimos empezaron más cerradas en nariz de lo que es habitual para esta cosecha. Tras un buen rato empezó a abrirse el vino y a mostrar sus frutas maduras, pera y melocotón, primero, delicado orejón de albaricoque, después. Con unos hidrocarburos absolutamente bajo control (muy moderados), acabó con notas de moscatel y con una buena presencia en boca, aunque no muy larga. El único "pero" es, sin duda, el del precio: si mis notas son correctas, cada botella costó 26 euros. Este detalle ya os da una idea de por dónde va el asunto del vino en Berlin.



Ésa fue nuestra última cena en Berlin. El crepúsculo sobre la Kurfürstendamm marca el fin de una estancia afortunada, intensa y emocionante. Ojalá algún día este grupo de viajeros acierte a encontrar un amanecer en otro lugar tan atractivo como éste. Ése es mi deseo y que os lo pueda contar, claro.

23 octubre, 2007

Max und Moritz















Max y Moritz son los dos pilluelos protagonistas de siete aventuras que en 1865 publicó Wilhelm Busch. Causaron un profundo revuelo en la Europa de la época (no hay más que mirar sus pícaras caras!), pues representaban y hacían cuanto iba contra la moral dominante. Se hicieron muy famosos, fueron objeto de múltiples traducciones y reediciones y en 1902 recibieron uno de los homenajes más sonados, del que hoy todavía podemos gozar: en pleno corazón del barrio de Kreuzberg, en Berlin, se inauguraba una casa de comidas dedicada a ellos.















Max und Moritz sigue, no sé por qué extraño milagro, abierto. En la Oranienstr.162, el local rezuma el espíritu del Berlín de finales del XIX e inicios del XX, con su comida de campo, su cerveza blanca, las mesas y sillas de madera, el bullicio absoluto...una experiencia que hay que vivir, vaya. Yo me tomé el surtido rústico preparado por la Viuda Bolte, con su codillo de cerdo, su costilla ahumada, su salsicha, col fermentada y patatas hervidas, con abundante mostaza. Estaba impresionante. Los cofrades de viaje que optaron por el filete de buey con salsa de vino y cebolletas no quedaron tampoco decepcionados. Para beber, corrió abundante weizenbier, en este caso, sólo de trigo, menos densa que la de Lindenbräu, pero igualmente sabrosa, con más aromas frutales (manzana y pera conference), un posgusto algo amargoso y abundantes notas de levaduras y de trigo. Una delicia.


Pero el auténtico espíritu de Berlin estaba todavía por llegar...de golpe y porrazo y en plena preparación de la cena (es decir, dándole a la cerveza blanca), empezaron a desfilar junto a nuestra mesa los integrantes del fantástico cuarteto que tenéis en la foto: "papá, mamá" y las "niñas" Krause, auténticos cultivadores del mejor cabaret cómico berlinés, ¡actuaban esa noche en Max und Moritz! Fuimos espectadores de escenas indescriptibles. El espectáculo se titulaba "Berliner Schnauze", que se podría traducir por "Morro, jeta berlinesa", y en él hicieron un completo repaso al cancionero del Berlin de principios del siglo XX. La gente disfrutaba y aplaudía a rabiar. Cuando Mamá Krause se retiraba, tras el espectáculo, pasó junto a nuestra mesa (que se encontraba junto a la sala donde habían actuado) y preguntó, discreta, "¿pero les ha gustado? ¡Sííí!!! Fue una experiencia única que nos transportó (lo mejor, sin ni siquiera haberlo buscado: fue por pura casualidad) al Berlin capital del mundo cultural y de la diversión en sus momentos de mayor esplendor.

21 octubre, 2007

Humboldt-Universität zu Berlin


La universidad de Berlin, popularmente conocida como la "libre", tiene su sede central en una de las zonas más estratégicas de la ciudad, muy cerca de la Isla de los Museos y junto a Unter den Linden. Como tantas veces sucede en Alemania, el nombre oficial rinde homenaje a algún personaje clave de su historia, en este caso, ni más ni menos que a Alexander von Humboldt, el inspirador e impulsor del concepto moderno de universidad. Se trata de una institución venerable, con una lista de premios Nobel que da vértigo,
entre los cuales (me vais a permitir un pequeño homenaje personal), Theodor Mommsen (foto de la derecha), Catedrático de Historia Antigua de la universidad (1861-1903), fundador y editor de las más importantes colecciones epigráficas, rector durante 1874-1875, y Premio Nobel de Literatura en 1902, por la belleza y perfección de sus ediciones y por sus libros sobre el Imperio Romano. Quién nos ha visto y quién nos ve.

¿Y por qué os pego este palizón, os preguntaréis si habéis llegado hasta aquí? Pues por una razón bien sencilla, práctica y que conviene saber: la casa (entrada por la parte trasera, Dorotheenstrasse) tiene una magnífica mensa universitaria, un comedor donde NO se pide el carnet de estudiante o de profesor para gozar de sus precios y bondades. A la izquierda de la entrada, se encuentra la mensa clásica (barullo, azafates de plástico y comida por tres euros). A la derecha de la entrada (en la foto), se encuentra el restaurante Cum laude (tiene guasa el título), en teoría reservado a los profesores, pero de acceso al público en general. Un busto de Humboldt preside la sala, un bar con chimenea permite fumar y una sala muy espaciosa ofrece una pequeña pero bien surtida carta, donde comer y reposar por un precio moderado (sobre los 10-12 euros por persona).

Es cierto que hay que mirar a fondo para encontrar algo alemán en esa carta, pero con buena voluntad y ganas, se encuentra. Os estoy hablando, ni más ni menos que de uno de los monumentos de la cocina alemana popular, el pastel de cebolla ("Zwiebelkuchen"), a vuestra derecha, que llegó perfecto, con la pasta brisa en su punto, con un montón de dulce cebolla y el tocino ahumado en su interior y una buena ensalada alrededor. Una jarra de medio litro de buena, fresca y ligerita pils (nada especial que comentar aquí) puso las cosas exactamente en su sitio, tras una "dura mañana" que había empezado en la "Topografía del Terror" y había terminado en los Museos de Pérgamo y el "Altes Museum", en la Isla de los Museos.


El vibrante e intenso otoño berlinés aguardaba, agazapado, tras la hojarasca... (foto by J. Estruch).


20 octubre, 2007

Contrastes berlineses (iv)


De la altivez casi gótica de algunos edificios de Potsdamer Platz (Daimmler-Benz-Areals) a la decrepitud orgullosa del filósofo cínico, en el Museo de Pérgamo:




















Foto by J. Estruch

Contrastes berlineses (iii)

De la alegría de las casas multicolores junto a Chamisso Platz a la tristeza inmensa que produce el Momunento del Holocausto en Europa, junto a la Puerta de Brandenburgo:













Fotos by J. Estruch

Contrastes berlineses (ii)

De la frialdad de la alta tecnología arquitectónica en Potsdamer Plazt (Sony Center) a la calidez del otoño en la hiedra de una pared, cerca de Viktoria Park:














Fotos by J. Estruch.

Contrastes berlineses (i)

Berlin es una ciudad que te atenaza emocionalmente, que te presiona sin cesar, que te ofrece contrastes a cada instante que zarandean tu ánimo y jamás te dejan indiferente. Berlin te agota, Berlin te apasiona, Berlin es, en este sentido, única. Quiero dedicar unas notas gráficas, que empiezan hoy sábado y terminarán la semana que viene, a algo que, en principio, poco tiene que ver con el tema de este blog. Ya lo he hecho en otras ocasiones, cuando aquello que vivía y veía me parecía de gran belleza y, sencillamente, me apetecía compartirlo con vosotros. Con Berlin me ha pasado como en mi última estancia en Roma, aunque con una intensidad que no esperaba. Yo ya había estado en otras ocasiones en la ciudad, pero siempre para trabajar. No la había visto ni vivido con los ojos adecuados. Ahora, con mucho tiempo libre y buena compañía, me atrevo a ofreceros mis impresiones, en forma de contrastes. Así la hemos visto, así la hemos vivido.

De la cúpula recién nacida del Reichstag a la cúpula por renacer de la Kaiser-Wilhelm-Gedächtnisskirche:














Fotos by J. Estruch.

18 octubre, 2007

Lindenbräu Rundschau

Berlin es una ciudad, qué paradoja, sin ciudad, algo que nace de la destrucción masiva (Segunda Guerra Mundial), del descuido irreparable (RDA) y, al mismo tiempo, de unas ganas indescriptibles de hacer, de crecer, de inventar de nuevo un espacio que se intuye cómo fue en mínimas porciones. Berlin, más que nada, quiere volver a ser el centro de Europa y del mundo. No soy quién para decir si lo está consiguiendo, pero los viajeros que rastreamos durante horas y horas la ciudad a lo largo de cuatro intensísimos días damos fe de que están poniendo todo de su parte para conseguirlo. Aterrizaje suave, transporte cómodo, frescas temperaturas (por las mañanas, frías de veras), poca lluvia y mucho sol invitaban a andar, a descubrir, a reconocer las señales de la historia, de la destrucción de edificios, cuerpos y almas y, al mismo tiempo, a ver cómo Fénix resurgía, de nuevo, de sus cenizas. Una sola condición, medio en broma medio en serio, "propuse" a mis compañeros de viaje: ¡ni una pizza! En Berlin, comida y bebida alemanas y, a ser posible (que lo es a ratos), berlinesas. Todavía no sé por qué, pero me hicieron caso.

Hotel junto al canal (Tempelhoffer Ufer), primeras calles y sensaciones (la casa de Willy Brandt, sede del SPD) y directos a lo más tecnológico e impactante de la ciudad: Potsdamer Platz (foto de la derecha, BY A. Pujol). Del siglo XIX no queda más que el nombre, pero el espacio, su configuración a medio camino entre el infinito y la verticalidad y luminosidad de sus edificios, no deja indiferente a nadie. Saludos a la puerta de Brandenburgo, vista sobre la ciudad, poco iluminada, desde la cúpula del Reichstag y vuelta a la plaza, para saciar el hambre y la sed, en una de las combinaciones más alucinantes que ofrece la ciudad: Lindenbräu Rundschau (foto de la izquierda, de su web).

Se trata de una cervecería del más puro y tradicional estilo bávaro, situada en el corazón mismo del high-tech berlinés, en Bellevuestr. 3-5, en las entrañas del Sony Center. Brez'n fresquísimos, casi calientes (qué delicia), codillos de cerdo o de cordero, todo tipo de embutidos y de salsichas, ensaladas de patata y, lo más delirante de todo, "leberkäse" (embutido de cerdo que no siempre lleva hígado, y que se pasa por la sartén), con "spiegelei" (no hay como mirarse ante el espejo de ese huevo frito para saber que has vuelto a Alemania), ensalada de patatas y un poco de col fermentada.

Pero eso no es lo mejor de Lindenbräu. Lo mejor es que ellos mismos se hacen la cerveza (los tanques en medio de la planta baja del comedor) y cómo la hacen!!! La reina, que, tras las degustaciones de cuatro días, fue coronada por toda la tropa como la mejor de las probadas, es la "weissbier" (foto de la derecha, BY J. Estruch). Se trata de una cerveza de doble fermentación, con levaduras añadidas, mitad cebada, mitad trigo.

El resultado del proceso es una poción de bellísimo color caoba pulida y barnizada, una textura densa y sabrosa, una espuma muy considerable, que dura y dura, y unos aromas y sabores propios de la fruta madura, con un poco de regaliz de palo, frutos secos tostados y, sobre todo, aromas a trigo. Muy ligeramente amarga, se convirtió en una embajadora ideal de las bondades alimenticias de la cerveza y, por supuesto, en la mejor compañera posible para esa primera noche y para las viandas de Baviera.

Tanto gustó y tanto corrió que hubo quien confundió la grua que tenéis en la foto y su publicidad luminosa (BY J. Estruch), con la luna en cuarto creciente. No digo yo que a lo lejos no se pudieran confundir, ¿verdad?, pero la noche del Lindenbräu Rundschau (un lugar a retener) ha pasado ya a los anales de la hermandad de viajeros como "la Noche de las dos lunas".