27 febrero, 2007

ABISSÍNIA


Hace un cierto tiempo, propuse a unos queridos amigos, una aventura peculiar, asociada a los placeres del descubrimiento pero sin salir de Barcelona. ¡Aceptaron! Se trataba de dar la vuelta al mundo alrededor de 80 restaurantes sin salir de la ciudad. Paseando por ella, leyendo aquí y allá, viendo los extraordinarios reportajes de un programa de TV3 llamado "Karakía", me he dado cuenta de la enorme variedad de culturas presentes en la ciudad. Y he comprobado que todas ellas te acaban ofreciendo un lugar donde comer, un lugar donde conocerlas a través de sus guisos y costumbres culinarias, sin duda uno de los elementos más íntimamente ligados a la persona, al clima y a su relación con la tierra y el resto de sus habitantes. Ni corto ni perezoso, me lancé a la propuesta, y decidimos empezar allí donde TODO sucedió por primera vez, es decir, en el Paraíso terrenal, donde Adán y Eva pusieron los "cimientos" de lo que hoy somos. Todo el mundo sabe que esto sucedió entre los ríos Tigris y Eufrates, en ese fértil valle (antaño) que, genéricamente, ocupó la antigua Mesopotamia. Y allí iniciamos, no hace mucho, nuestro periplo por el mundo, en el restaurante Mesopotamia.


Como guionista de esta aventura fundacional a la búsqueda de nuestras raíces como seres humanos, propuse (y se aceptó) que el hilo argumental fuera, por ahora, el de los "ríos de la vida", los ríos alrededor de los cuales las personas buscamos agua, sustento, madera y lumbre para cocinar. Empezamos por el Tigris y el Eufrates y la siguiente etapa tenía que ser la "río de la vida" por excelencia, el Nilo. Remontando sus aguas hasta los orígenes, teníamos que parar en Nubia o en Abisinia y aunque había una posibilidad nubia en Barcelona, al final, por lo atractivo de la oferta gastronómica, nos hemos detenido en Abisinia.


Hasta donde yo sé, ABISSÍNIA (C/ Torrent de les Flors, 55. 932130785) es el único restaurante en España con auténtica cocina etíope. Regentado por una família, cuyas amables y atentas cabezas visibes son Abraham y Biruk, entrar en el local es, casi, como hacerlo en su propia casa: mesas bajas con plataformas vegetales (como la que véis en la foto inferior, donde se sirve el plato principal de su cocina, la "injera") y taburetes acogen al sorprendido visitante. La atmósfera es cálida y el trato, muy cercano y agradable.

Su carta es breve, pero uno tiene que saber a qué va: la cocina etíope es sencilla pero suculenta, especiada y algo picante. Se basa en el pollo, el cordero y la ternera, cocina como pocas las verduras, pero ante todo, te lo presenta todo a través de mucha "injera". Se trata de su pan (muy parecido a una esponjosa crepe), sobre el que se dispone aquello que te sirven: segawoot (carne de ternera estofada con confitura de cebolla), dorowot (pollo y huevo duro, con especias etíopes), alecha (verduras, patata, zanahorias, col), lentejas y guisantes con cilantro y jenjibre...todo se toma cortando trocitos de injera (¡siempre con la mano derecha!) y poniendo en su interior lo que te quieres llevar a la boca. Por supuesto, sin cubiertos. Todo estaba muy sabroso y rico, a ratos moderadamente picante y servido con agilidad y prontitud. Y siempre con una sonrisa en la boca y una explicación a flor de labios. Todos los viajeros disfrutamos de lo lindo con esta cena "en el corazón de África." La única concesión con el espírito occidental (en Etiopía no hay viñas) la hicimos con la bebida: tiene el restaurante un agradable Coto de Hayas (DO Campo de Borja) 2005 (sólo les recomendaría que lo sirvieran algo más frío y no a temperatura ambiente), con 13%, de un color cereza picota bastante cubierto y aromas básicos de frutillos rojos en sazón y un paso por boca amable y ligero. Se trata de la etiqueta más sencilla de la casa, pero fue un digno acompañante para esta excitante cocina. De postre, tomamos unas macedonias de frutas con zumo y especias y unos riquísimos, muy sabrosos yogurts caseros y un té.



Salimos al fresco de la noche haciendo cábalas sobre dónde nos llevará la siguiente etapa de este viaje por el mundo (¡sin movernos de Barcelona!). Pero la niña que asoma tras estos desgarradores ojos y que esconde el alma de un anciano astrónomo etíope, sabe ya, en su interior, dónde será...

Foto de niña etíope BY foto morgana

25 febrero, 2007

Albino Armani Foja Tonda 2004


La Cantina Albino Armani es una de las históricas de la Valle dell'Adige, muy cerca del Lago de Garda, al norte de Verona y, por lo tanto, de la Península Itálica. A pesar de tener una producción variada y una gama de vinificaciones y de etiquetas diversa (en su página web las encontraréis todas), se han empeñado, desde hace unos años, en recuperar alguna de las uvas autóctonas, históricas de la zona. Quizás la más emblemática, aquella que estuvo a punto de desaparecer hace unos 15 años, es la conocida como "casetta", con sinónimos como "maranela", "lambrusco a foglia tonda" y "foja tonda". Precisamente con este último sinónimo, la bodega Armani denomina a su monovarietal.


Es una variedad de uva muy rica en polifenoles, de una pronunciada acidez, alta tanicidad y abundante materia colorante. Gracias a la iniciativa de Lizzy (Vinopigro), este Foja Tonda 2004, de la Cantina Armani, ha sido lanzado como vino dei blogger #4 . Hoy mismo Lizzy habla de la iniciativa en su blog, y las páginas de Aristide y de Esalazione Etiliche dedican un amplio comentario al vino. Gracias a mi amistad con Lizzy y a la generosidad de Giampiero Sappa (Marketing & Sales manager de la empresa), he tenido también yo la oportunidad de participar en esta fantástica iniciativa, desde España. A todos, mi agradecimiento que llega, por supuesto, en forma de comentario sincero y honesto sobre mis sensaciones con el vino catado.


Se trata de un monovarietal de casetta, que se presenta con 13% y del que se ha procurado obtener, en el proceso de vinificación, elevados rendimientos (para lo que es el norte de Italia) en coloración y compuestos tánicos. Su mejor temperatura de servicio está en los 16ºC y conviene abrirlo media hora antes. Este 2004 no precisa decantación. Es un vino de capa media-alta, de menisco cubierto, con un intenso color granate y ribete violáceo. Tiene una lágrima bella, que se mueve con parsimonia por la copa. Hay que tener paciencia con él (es probable que este 2004 no alcance su mejor momento hasta dentro de un par de años) y con su evolución en copa: empieza con notas de frutos negros no muy maduros, acompañadas de notas vegetales, de la zarza de la mora. Sigue después con algo de pimienta (cuando la coges del árbol y la estrujas en tu mano), con olores del borde del camino (hinojo salvaje) y con noble madera. En boca llega su punto fuerte (siento discrepar de alguna opinión leída en medios italianos): se trata de un vino consistente, de cierta corpulencia, profundo, con unos taninos poderosos y algo rústicos, pero en ningún momento agresivos. Su persistencia es notable y acaba ofreciendo un posgusto dominado por la grosella y la cereza maduras y por algo de sirope de cassis. Lo hemos tomado hoy mismo con unas fantásticas albóndigas con setas y la compañía ha sido perfecta.

En mi opinión, se trata de un vino (casi me atrevería a decir) más del gusto de los consumidores españoles (habituados a los vinos del Priorat, a las fortalezas de los vinos de Valencia y Alicante, a los de las Alpujarras, a los Montes de Toledo, etc.) que de los italianos, que asocian el gran vino tinto (barolos, barbarescos, etc,) con algo muy distinto a lo que ofrece este Foja Tonda 2004. Yo lo he disfrutado y creo que aquí será un vino muy bien comprendido y amado. Lo distribuye y vende en España (también en su tienda del barrio de Gracia para el pequeño consumidor que somos la mayoría de nosotros, a un precio de 19,40 euros, que es extraordinariamente bueno para la calidad del vino) Enoteca d'Italia.


24 febrero, 2007

Poda de invierno



Es tiempo de poda en las viñas. De norte a sur, de este a oeste, según el clima y el respeto debido al ciclo vegetativo de la planta, los meses de enero y febrero son los meses decisivos en las viñas, los meses en que los viticultores suelen no querer demasiados intermediarios entre ellos y sus cepas, los meses en que hablan con la planta para decirle, con cierta exactitud, qué alianza quieren plantearle. Sea cual sea el sistema, sea en vaso, sea en espaldera, sea en guyot simple o no, cuando la savia de la planta deja las alturas del pámpano, cuando éste ha caído al suelo y abandona a su suerte, desnudo, al tallo, llega la poda de invierno. Se trata de una poda en seco que va a determinar cuantos brazos y, por lo tanto, cuantas yemas van a crecer. Después, cuando suba la primavera y llegue, casi, el mes de junio, puede que llegue una segunda poda, la poda en verde: ya se sabe, casi siempre en la viña, poca cantidad es sinónimo de calidad. Pero para eso falta todavía mucho...

23 febrero, 2007

Bermejo Malvasía seco 2005


Lanzarote es una isla de profundos contrastes. Probablemente por ello siempre ha llamado al atención del viajero inquieto. Quizás también por ello y por su historia, por su clima y por su situación geográfica, la gente del campo se ha sabido adecuar a sus especiales exigencias. Fuertes vientos, seco clima con muy poca lluvia, tierra basáltica y volcánica, producen efectos importantes en las variedades de uva que se cultivan en la isla. De todas las blancas autorizadas en la DO Lanzarote, destacan las vinificaciones de listán blanca, PX, moscatel y, sobre todo, malvasía. Y de todos los sistemas de vinificación, los que siempre han llamado la atención han sido los que producen vinos dulces.


Hoy quiero hablaros de una joven bodega (2001), llamada Los Bermejos , que se encuentra justo en el centro de la isla, en San Bartolomé de Lanzarote. Su joven enólogo, Ignacio Valdera (en la foto), que posa orgulloso ante una maquinaria puntera, ha sabido imprimir a la bodega un sello de modernidad y de diversidad notables. Y se están convirtiendo en un referente de calidad, no sólo en la DO, sino en las Canarias enteras. Producen un tinto de listán negro con maceración carbónica, tienen también malvasías y moscateles semidulces y dulces naturales y han empezado a trabajar con uva de cultivo ecológico y con blancos con madera.

Pero lo que me ha llamado la atención de la bodega no es nada de todo esto. Es su blanco seco 2005, monovarietal de malvasía.



La cosecha de este año ha sido considerada como muy buena y la bodega se ha lanzado, con fuerza, a una vinificación con fermentaciones en frío controladas en depósitos de acero, para producir y embotellar este blanco seco, con 13%, que conviene tomar a 9-10ºC. Dejando de lado la forma de la botella, que todavía no sé si me gusta o no (es curiosa y recuerda a las antiguas lagonas romanas, incluso por el orificio escanciador que presentan en su cuello) se trata de un vino de atractivo y brillante color amarillo pálido transido de reflejos verdosos. Es delicado en nariz, no muy persistente pero con cierta complejidad: sus aromas son los de la flor blanca, de cítricos (limón), un poco de fruta blanco con hueso y algo de pedernal. En boca tiene un paso alegre y goloso, tiene una buena acidez y aunque no llene el paladar, su presencia es importante, se hace notar, incluso en un ligero posgusto. Es un vino bien hecho, agradable y que dará buenos ratos de moderado placer a sus consumidores.

Yo lo compré en la tienda especializada en productos canarios de Barcelona Mojo Canario por unos interesantísimos 7 euros. Creo que se trata de una gran opción para probar un blanco seco de las Islas Canarias, nuevo y con calidad.

21 febrero, 2007

El servicio del vino y sus profesionales


Hace cierto tiempo, leí en lo que la crítica general y el público consideramos uno de los mejores blogs sobre vinos del mundo, Vinography de Alder Yarrow, unas consideraciones sobre el servicio del vino. Me chocaron mucho. Alder suele describir con cierta frecuencia lo que en los EUA se llama "bares de vinos" y habla de la suerte que tienen los habitantes de la zona de San Francisco (la suya) porque tienen una gran oferta a mano, buena en casi todo, menos en un significativo detalle: el servicio del vino y la preparación de sus camareros. Alder criticaba duramente la falta de formación de este tipo especial de camareros y, además, se lamentaba de su poca sensibilidad hacia el producto servido, así como de sus escasos conocimientos sobre aquello que servían. Venía a decir que les daba igual si estaban ante un blanco o un tinto, ante un burdeos o un rioja.

Siempre he considerado de capital importancia el correcto servicio del vino y siempre me he fijado mucho en los pequeños detalles de los sitios donde lo consumo en público. Por ello, siempre he valorado de veras toparme con grandes profesionales de este oficio. Llamémosles "sommélier", sumiller, camarero de vinos, etc.: su papel y su función en la gestión de una bodega y en el correcto servicio de los vinos de un restaurante es fundamental.

Ellos pueden ensalzar hasta la gloria o hundir en la miseria a una buena cocina, con la elección del vino para los platos y con su servicio. ¿Por qué me decido a escribir hoy sobre ellos? Por dos razones. La primera de ellas es que mis experiencias en España, Francia e Italia (los países donde más vino consumo) son tan radicalmente contrarias a las que cuenta Alder en Vinography, que me parecía casi de justícia "romper una lanza" a favor de estos profesionales. En España hay mucha formación sobre el tema, muchos jovenes que se dedican a ello y grandes profesores que invierten horas en su formación. Además, mis últimas experiencias personales, ante la gestión de botellas pedidas de una carta o ante el descorche de botellas ajenas, ha sido muy positiva, y no quiero dejar de comentarlo: dos cenas de amigos en los restaurantes Gamvik y en Caldeni , de Barcelona, más una comida desarrollada alrededor de un "ménú del vino" por algunos miembros de ETB en El Celler de Can Roca , de Girona, me dicen que en este país los camareros, profesionales del servicio del vino, saben gestionar sus grandes compromisos con aplomo, soltura y sabiduría. Temperaturas correctas, descorches y decantaciones a tiempo, copas adecuadas, etc., han sido, siempre, la tónica dominante.

Pero hay una segunda razón, que tiene que ver con el último restaurante citado. Tuve la suerte de poder compartir hace poco un rato de conversación con Josep Roca, sobre su participación en el programa de TV3, En Clau de Vi, y quiero terminar este comentario explicando algún detalle que no traicione lo que, en esencia, fue una conversación privada. Yo sé bien que Josep es uno de los mejores profesionales de este oficio, no sólo por lo que sabe, que es mucho, sino también por cómo lo explica y, en tercer lugar, por cómo aplica las nuevas tecnologías a esa explicación e información. La carta de vinos del Celler de Can Roca es un prodigio en este sentido. Pero es que Josep, además, es todavía mejor persona. Amable, atento en el escuchar y discreto en el opinar, su presencia en el programa de TV3 tiene un objetivo fundamental: defender y explicar el valor de su oficio; hacer ver a todos la importancia capital del camarero de vinos (a él le gusta llamarse así y le doy la razón: ¡si la gente supiera el orígen de la palabra francesa "sommélier"!) y de paso, y aunque él jamás diría algo parecido (esto es de mi cosecha propia), proponer su forma de trabajar y de explicar como un buen ejemplo a seguir. Porque estoy convencido de todo ello y porque creo que, en este país, estamos en las "antípodas" de lo que Alder criticaba, me apetecía proponeros hoy esta breve reflexión sobre el servicio del vino y sus protagonistas: más gente tengamos como Josep Roca, ¡mejor iremos!

La foto superior BY Mark and Allegra; la central, BY roxelo's.

19 febrero, 2007

De la Borgoña al Sauternais pasando por Loire



Cena en casa con unos queridos e insulares amigos, grandes amantes del pescado. "Compromiso": ¿qué les haces? Respuesta: rape a la manera de la langosta (en catalán, pues la receta es casi tribal, "rap allagostat"), es decir, hace muchos años, y cuando el rape iba a otros precios, langosta de pobre. Hay que separar la espina y limpiar y preparar las dos mitades de la cola como si se tuvieran que rustir, atadas con suavidad con un cordel (para seis personas, 2 kg y la propina). Hay que poner un buen chorretón de aceite, salar ligeramente y rebozar con pimentón rojo dulce. Depende de la calidad del pimentón (el nuestro era extraordinario, de la Vera cacereña) y de la potencia de su aroma, se reboza más o menos. Se colocan las dos mitades de la cola "pimentonadas" en un azafate para el horno sobre un lecho de cebolla a rodajas finas, tomillo y laurel. En el horno (calor uniforme y a unos 12oºC como mucho: si nos pasamos con la temperatura, el pimentón se quemará) tiene que estar sobre los 3/4 de hora, pero no hay como ir pinchando hasta que el rape casi no suelte agua. Se reserva para tomar a temperatura ambiente con un acompañamiento de escarola y una buena vinagreta (la de ayer: mostaza de la Cerdaña, con algunos granos de mostaza sueltos; ajedrea y tomillo; miel; un mínimo de soja; sal de cocó; vinagre de Modena y aceite de la Selva del Camp).



Planifiqué la cena para hacer un recorrido vinícola del este al oeste de Francia. Empezamos con el aperitivo y un entrante de pasta rellena de garbanzo, con un chablis de Billaud-Simon 2005. No voy a descubrir ni la casa ni la denominación de origen. Tienen una de las mejores posiciones de Chablis y este vino, situado en la gama media-baja de la casa (por debajo, el petit chablis; por encima, el premier cru y el grand cru) procede de las laderas opuestas a las del grand cru y es ideal para ciertos entrantes. Cuesta unos 14 euros, hay que servirlo sobre los 10ºC y tiene 12%. Ofrece un brillante color amarillo pálido con reflejos verdosos; en nariz te sobrecoge la pureza de la chardonnay, con notas poderosas de flor del tilo, de geranio y minerales. Su paso por boca es seco, algo amargoso, vibrante y con gran poderío sápido también. Un chardonnay en pureza que gustará mucho a los amantes de esta variedad.


De los fríos de la Borgoña nos "desplazamos" a las húmedas mineralidades del Loire, con un vino que prometía mucho y que me decepcionó bastante. Didier Dagueneau es uno de los portaestandartes de la pureza en la denominación Pouilly Fumé (que es como en la zona se llama a la sauvignon blanc) y sus vinos son una de las máximas representaciones de la pureza del terruño y de lo biodinámico en la zona. Si bien se aconseja consumir estos Pouilly Fumé del 2004 dentro de los dos años después de la vendimia, este Blanc Fumé necesita, en mi opinión, bastante botella todavía. Para el rape, había que servirlo sobre los 12ºC, con sus 11,5%. Tiene también el color del trigo en envero (oro rebajado con tonalidades de suave verde); una nariz en la que dominan los aromas vegetales (hierba segada) y los cítricos (corteza de limón), con un levísimo apunte de piña verde. En boca sorprende directamente por su agresividad, con un gran dominio de las notas verdes del vino, que ocultan por completo las notas frutales y florales que yo esperaba encontrar. Sin haber podido acceder a analítica alguna, creo que el ácido tartárico domina la botella de forma muy concentrada y no sé si con otro año más de reposo, conseguirá librar las mejores esencias de la sauvignon blanc, a que nos tiene acostumbrados Dagueneau. Para ser un vino que supera los 40 euros, esperaba bastante más.



Con los postres se inundó la mesa de aires atlánticos del sureste del estuario de la Gironda, de la mano de Château Climens (premier cru classé de Sauternes-Barsac). Tomamos una botella de su segunda marca, Cyprès de Climens 2003, que es un monovarietal de semillon blanc botritizado, se presenta (botellas de medio litro, a algo más de 20 euros) con 14,5% y hay que servir sobre los 12ºC también. Este Cyprès ha estado sobre los 20 meses en barricas de roble francés (1/3 nuevas) y ofrece un bello e intenso color dorado, de miel de flor de azahar. Situaría sus aromas de botrytis en una zona (en mi memoria) de intensidad media. Sin ser de gran pureza, los recuerdos de la hojarasca en el bosque húmedo otoñal asaltan tu nariz, acompañados, sobe todo, de aromas de mermelada de corteza de naranja amarga. Su presencia en boca no es muy untuosa, tiene un cuerpo ligeramente glicérico pero atravesado por una buena acidez y viveza, peligrosas pues no dan notas de saciedad ni de hastío. Se trata de una buena opción a un precio bastante razonable, y digo "bastante" porque la competencia en la misma zona del Sauternais y en otras más alejadas hará que estos grandes Châteaux no se duerman en los laureles: se pueden encontrar grandes vinos en Cérons, por ejemplo, o en Cadillac a mejores precios y en botellas de 3/4 de litro, que no tienen nada que envidiar (casi al contrario) a este Cyprès de Climens 2003.

17 febrero, 2007

Eric Asimov sobre Park B. Smith

Guardaba en la cartera el momento adecuado para hacer un breve comentario sobre Eric Asimov. Ahora me parece llegado ese momento. No hace mucho escribíamos algunos, a raíz de un artículo de J. Asenjo, sobre la presunta separación entre la gran prensa escrita y el mundo de los cuadernos de notas sobre vino y gastronomía. Eric Asimov es uno de los mejores ejemplos en el mundo para mostrar cómo se puede ser un gran periodista en uno de los periódicos más influyentes del planeta (él es el jefe de crítica de vinos del NYT) y, al mismo tiempo, uno de los grandes "bloggers" sobre el mismo tema (él es el animador de The Pour, que a partir de hoy mismo incorporo a mis blogs de cabecera del mundo anglosajón).

Eric Asimov BY Brent Murray/ NY Times.com

"The Pour" (la acción de verter, de servir) tiene como emblema una "recreación" del pensador de Auguste Rodin, quien, en vez de reflexionar en abstracto sobre la condición humana, lo hace sobre una copa de vino tinto, exenta ante él. Siempre me ha parecido una bella metáfora de lo que pretende.


Eric Asimov es una persona discreta, reflexiva, inteligente, informada, que escribe un bello inglés y que (ésta es la segunda razón por la que hoy hablo por fin de él) nos informa, en su último comentario publicado, sobre Park B. Smith y su bodega. El Sr. Smith es un industrial textil que, en su residencia de verano de Lakeville (Connecticut) y a lo largo de decenios de años, ha construido una bodega que contiene 65.000 (sic!) botellas. Es un apasionado de los Châteauneuf du Pape pero, por supuesto, en esa bodega reposan las mejores referencias de las mejores añadas de los mejores vinos del mundo. Ni más ni menos.


Eric Asimov explica de forma magistral, sencilla, breve, directa, la historia de un mediodía de enero en que fue invitado a visitar la bodega. La cosa terminó, de forma no prevista, en una comida en el centro mismo del local. Y tras un desfile y descorche de botellas míticas para su dueño (tal fue su generosidad), llegó aquello pregunta que todos los amantes del vino quisiéramos que nos hicieran, precisamente en una bodega así: "¿hay alguna botella que le gustaría escoger?", le preguntó el Sr. Smith de sopetón. A lo que Eric pensó "¿Os imaginais que os dieran la llave de vuestra tienda de golosinas preferida...?"

Pues eso exactamente le sucedió a Eric. Espero que disfrutéis tanto como yo, leyendo la historia completa en su blog, desde hoy entre los destacados de mi columna de la derecha. Y por si alguno se animara, y por favor, no lo toméis como una encuesta (¡no me gustan las encuestas!): si os hicieran esa pregunta, y supierais que Mr. Smith lo tiene TODO, ¿qué pediríais?

Las fotos de Mr. Smith y de su bodega BY Thomas McDonald para The New York Times

16 febrero, 2007

Pétalos del Bierzo 2005 en "La Teca"


La comarca de El Bierzo tiene una historia que corre paralela a la del Priorat: vinos de variedades poco apreciadas (la mencía, en este caso), con grados alcohólicos altos, ásperos llegan, poco a poco, a las manos de viticultores sabios, con gran amor por la tierra y por darle su expresión más pura. Sucedió hace ya más de veinte años con el Priorat y sucede ahora con El Bierzo. ¿Puntos en común? Pues los comentados, más unos viñedos en muchos casos casi prefiloxéricos en zonas montañosas, escarpadas, de difícil cultivo y acceso.

¿Otros? Pues sí, uno: Álvaro Palacios, quien en compañía de su sobrino Ricardo Pérez se instalan en Villafranca del Bierzo en 1999 y construyen una bodega, Descendientes de J. Palacios, bajo los principios de la biodinámica, es decir, de aquello que de toda la vida se había hecho en la viña. Los resultados son 15 ha de viñedos repartidos en más de 60 parcelas, que han producido vinos tan importantes como el Villa de Corullón, Finca La Faraona... Y por supuesto, el hermano menor de la gama, el Pétalos del Bierzo que es, con todo, uno de mis preferidos. Se trata de un vino monovarietal de mencía, con cuatro meses de barrica, 13,5% y un precio que ronda los 11-12 euros.

Se trata de un vino que conviene abrir una media hora antes de su consumo (a 16ºC) para que se exprese con mayor soltura, aunque no creo necesario decantarlo (el 2005 conviene consumirlo en los dos años siguientes). Es de capa media-alta, de un precioso e intenso color cereza picota madura. Tiene una gran presencia en la copa, con una capacidad de tintado grande y una lágrima persistente. Sus aromas son los de los frutos negros del bosque (arándanos), maduros, los del monte bajo (orégano), los de las flores (violeta) y los minerales (pedernal). En boca empieza discreto pero cuando se abre, es un portento: tiene cuerpo, empaque, es goloso, se ofrece con unos taninos amables, largos, y un posgusto que no te abandona con facilidad.

Sin duda se trata de uno de los grandes vinos de El Bierzo y de España (me atrevo a decirlo así), con pocos competidores que presenten un tinto con tanta calidad a un precio tan razonable. Lo bebo con cierta frecuencia y me parece que el 2005 es una de sus mejores añadas.


Lo tomamos con una amistad recién encontrada, en un sitio especial del barrio de La Ribera: La Teca. En la C/ dels Agullers de Barcelona, n.9 (telf. 933101145), se trata de la tienda de comestibles de Vila Viniteca, con un increible surtido de alimentos enlatados de la máxima calidad, con aceites, arroces, frutas, verduras, galletas, embutidos y, quizás lo más importante, quesos. Una de las cosas bonitas que puede hacerse es comprar la botella que te apetezca en la viniteca e ir a bebérsela a La Teca, con la comida que allí te sirvan. Tiene otra gran ventaja: el horno que está delante de la tienda es de aquellos de toda la vida, cuando entras en él es como si entraras en el tunel del tiempo (¡los olores de la infancia en el pueblo!) y hace unos panes (los de La Teca), de auténtico lujo. Tomamos un pan con tomate fantástico, de amplias, jugosas, sabrosas rebanadas, con buen jamón y mejor longaniza; después, siguieron unos quesos con su pan de semillas (un lujo el cabra de ceniza y el Stilton azul de 10 meses) y remató un hojaldre relleno de crema catalana quemada: qué maravilla. Las personas que te atienden son grandes profesionales, tanto del vino como del afinamiento y servicio de quesos. Salimos muy satisfechos y no sabría decir yo si por la buena comida, la mejor bebida o la excelente compañía.


La foto de El Bierzo BY Recuerdos Desconcertantes; la de los dos pétalos de violeta BY the cosmic cat.

14 febrero, 2007

TO BLOG OR NOT TO BLOG?


Ésta es la entrada número 200 de mi cuaderno y, aunque no sepa con qué la voy a descorchar, me ha parecido oportuno hablaros sobre el hecho mismo de escribir en él. Viene la cosa a cuento porque no hace mucho he leído el artículo de opinión de Juancho Asenjo en Vino + Gastronomía, n.216, en su sección "El apuntador". Lamento haber comprado la revista con retraso (es la que corresponde a noviembre-diciembre de 2006), pero en fin, comprada y leída está. No tengo el placer de conocer personalmente a Juancho, pero tenemos amigos comunes (Franco Ziliani, por ejemplo) y mis colegas de EsTintoBásico (y algún otro amigo) hablaron maravillas de la última cata comentada por él con los barolos como protagonistas (en el último encuentro Verema). Por todo ello y por su trayectoria, conocimientos y experiencia, tiene todos mis respetos.

Ahora bien, su artículo, titulado "Blogs o no blogs" (p.104 de esa revista), rezuma tal poso de amargor, de desconfianza y de dudas sobre estos cuadernos de notas en la red, que hemos venido en llamar "blogs", que me ha movido a intentar ofrecer un texto paliativo. La única cosa positiva que ve en ellos es que le permiten a uno expresarse con libertad porque "la red nos hace más libres...evita toda censura que no esté legislada" (sic!) y porque le dan a uno "la tranquilidad que da expresarse sin miedo a lo que se diga". El resto es claramente negativo. En muchos casos, su crítica y desazón no tienen nombres ni apellidos y son, así lo parece, de aplicación general: "la libertad de expresión se mezcla con la falta de educación"; se trata de "personajillos que consideran que sus opiniones son sagradas y no respetan las de los demás"; "pretenden impartir lecciones aprovechando sus diez minutos de gloria para terminar haciéndose los dueños del blog que convierten en un círculo cerrado". En otros casos, sí da nombres y apellidos: de cocineros y de periodistas que han sido atacados y vilipendiados en la red.

Es evidente que en cualquier medio de comunicación público, hay personas y actitudes muy variadas. Y es cierto que, en mi experiencia breve con este medio (junio de 2006 a hoy), he detectado algunas actitudes inadecuadas, desde críticas a vinos o a personas con sus opiniones hechas desde la mala educación hasta plagios directos. Pero no me parece ni justo ni adecuado que las críticas de Juancho sean generales, como si todos los que hemos decidido escribir y manifestar nuestras opiniones y experiencias con el vino y la grastronomía, fuéramos de la misma condición. Hay varias cosas muy importantes y positivas que he podido ir descubriendo en este auténtico fenómeno social, que es el mundo de los blogs, y de las que Juancho nada dice:

1. Todos los países avanzados en temas de vino y gastronomía (sea como consumidores, como productores o ambas cosas a la vez), están construyendo auténticas corrientes de opinión y de información en la red gracias a los blogs. En estos países (Italia, Francia, Inglaterra, EE.UU., Australia, Argentina, etc.), los blogs llevan nombres y apellidos (Franco Ziliani, Alder Yarrow, Giampiero Natali, Luc Bretones, etc.), son transparentes incluso en su publicidad y permiten algo que los grandes medios para los que trabaja Juancho no sé si permiten con facilidad: que el acceso a la información, a su difusión, a su crítica y a su comentario sea un auténtico ejercicio de democracia global. Esto jamás había ocurrido en la historia de la humanidad. Y no creo exagerar.

2. Nadie puede hacerse dueño de un cuaderno. Con los lógicos filtros antispam, cualquiera puede opinar y comentar lo que lee en los blogs de los demás. Por supuesto, la buena educación y las maneras son deseables siempre y si esto se da, ¿quién tiene argumentos para negar el acceso a su blog a nadie? Si aún con buenas maneras, eso sucede, entonces sí estaríamos ante un caso denunciable de censura, aunque por supuesto, no legislada. Me gustaría que alguien me dijera qué acceso tenemos los ciudadanos de a pie a los grandes medios que hablan de vino y de gastronomía, que no sea el de su compra.

3. Los blogs sobre vinos (algunos también con notas de gastronomía) más importantes y difundidos en el mundo suelen ofrecer a sus lectores su propio código de conducta: qué hago, por qué lo hago, en nombre de qué lo hago. En mi opinión, aunque aquí cada cual hace lo que cree conveniente (eso es la libertad de expresión; y si pisas la de los demás, cosa de la que se queja mucho Juancho, pues medios hay para que uno se defienda), los cuadernos de anotaciones en la red tienen que ser transparentes en sus normas, las opiniones tienen que firmarse, el lenguaje tiene que ser correcto (¡también gramaticalmente!) y los conocimientos para escribir sobre el tema tienen que ser los necesarios. Que yo sepa, los grandes medios tampoco respetan estas normas tan básicas, como Juancho se encarga de demostrar, citando con nombre y apellidos las malas prácticas de un gran periódico de tirada nacional.


A ello hay que añadir que este medio (el formato de un "blog" visualizado en una pantalla de ordenador) "impone" ciertas servitudes, desde la enorme importancia que tienen las ilustraciones y la comunicación visual, pasando por la "compaginación" de lo que el lector ve y terminando por cómo se escribe aquello que se cuenta. Si se dan todas estas "condiciones", y creo que se dan ya en algunos "blogs" americanos, ingleses, italianos, franceses y españoles, este medio de comunicación será imparable e irá ganando, cada día, más adeptos.

4. No hay otro sistema, que yo conozca, que fomente tanto como éste la libertad de expresión; que dé tanta oportunidad al intercambio de opiniones, a la información y la construcción de esas opiniones y que lo haga, además, de una forma tan radicalmente participativa (interactiva se llama ahora) . Por si todo ello fuera poco, no hay jefe que te mande (y si lo hay, ¡por supuesto habría que decir quién es!) y, al margen de la inversión en horas (aquí, también, que cada cual haga lo que crea conveniente), es gratuito. ¿Hay sistema que dé más a cambio de tan poco?

5. Sobre los despectivos (en mi opinión) "diez minutos de gloria" que parecemos querer buscar quienes usamos este medio de expresión (Warhol hablaba, por lo demás, de 15 minutos), que cada cual se los gane donde y como crea oportuno, siempre que tenga público que le atienda, claro. En cualquier caso, no me parece criticable que la gente quiera tenerlos.

El resumen, pues, de estos cinco puntos es la respuesta a la hamletiana duda que proponía Juancho Asenjo en su artículo y que encabeza mi comentario: un sí rotundo. Yo creo en este nuevo medio y voy a seguir usándolo. Por supuesto, hay que saber utilizarlo con sensatez, educación, respeto hacia los demás y conocimientos sobre lo que uno escribe. Pero si se hace así, que tengamos fuerza y ganas para seguir y gente que se sume a esta manera de comunicarse, y ojalá que tú y quienes opinan como tú, podáis ir cambiando de opinión y, al mismo tiempo, ofreciendo una imagen más positiva de la "escritura virtual de cuadernos" en la red sobre vino y grastronomía. Creo que una parte del futuro pasa por aquí y si puedo, pues no soy profesional de esto, seguiré paseando por estos caminos.

Créditos de las ilustraciones: Hamlet inverso BY lee benjamin; símbolos de blogs BY JairoB; armario botellero BY trumpetvine.

12 febrero, 2007

Tacabanda y Terre del Barolo barbera d'alba 2004


Mapa amable de Gràcia by Jorge Bellini (www.paspartus.com).


El barrio de Gràcia en Barcelona tiene algo especial. No se trata de que yo le tenga devoción por haber pasado en él unos cuantos años, que también. Se trata de que tiene un ritmo de vida y una forma de mostrarse muy atractiva y amable, casi como de tiempos de anteayer. Es posible que muchos vecinos (sobre todo en épocas de fiesta mayor y fines de semana) no estén de acuerdo conmigo, pero para alguien que viene hoy "de fuera", pasear a cualquier hora del día por la "vil.la de Gràcia" es, casi, como volver al mejor espíritu de los pueblos de antaño: mucha gente en la calle, dos mercados de abastos (uno, ahora, en plena remodelación), multitud de tiendas de todo tipo, pero sobre todo de ropa, de calzados, de vituallas, etc.


Una de las gracias complementarias del barrio en estos últimos años, es que se han instalado en él multitud de extranjeros, que han enriquecido con sus culturas y costumbres nuestra vida cotidiana: todo el mundo está, culinariamente, presente en el barrio (¡a las pruebas me remito!) y merece mucho la pena aprovecharlo. Creo que una de las colonias más activa es la italiana. Ya he hablado en otras ocasiones de la Enoteca d'Italia. Alberto y Leonardo me hablaron muy bien, en una ocasión, de Tacabanda (C/ Torrent de l'Olla, n.64. Telf.932104516) y ni corto ni perezoso, decidí dar un buen paseo el viernes pasado por el barrio y quedar con un querido amigo para descubrir el local. Tiene una decoración ecléctica, con toques de buen humor (azul en algunas paredes; la cocina casi a mano de los clientes) y de calidez piemontesa (libros y botellas a mano también). El trato es extremadamente amable y cortés y su cocina muy recomendable.


Comimos el menú (al mediodía, a 11 euros, aunque pedimos la botella de vino aparte, 15 euros) : unos primeros que consistieron en la "zuppa del giorno" (una deliciosa, sabrosa, sólida y reconfortante crema de "ceps", "funghi porcini", con sus gotas de buen aceite), más un muy apetitoso timbal de calabacín con queso fresco. De segundo, tomamos pasta: unos rigatoni al dente con gorgonzola y otros "con la salsiccia", deliciosos, con un "sugo" con tropezones de cebolla...¡muy buenos y sabrosos! Decidimos hacer honor a los socios propietarios del local y tomarnos un vino "delle Langhe": de la bodega Terre del Barolo, de Castiglione Falletto, un monovarietal de uva barbera, cuya vinificación busca una buena extracción de color y de estructura tánica. De vendimia algo tardía (mediados de octubre), el mosto comparte espacio y fermentación alcohólica con los hollejos, a temperatura controlada y durante unos ocho días, con dos remontados diarios. La maloláctica y la estructura le es dada en barricas de roble esloveno (sobre los ocho meses). Presenta un brillante e intenso color rubí de capa media, con aromas de frutas negras del bosque, bien maduras, suculentas. En boca ofrece un levísimo toque de carbónico, con taninos secantes pero muy agradables. Con un posgusto algo breve, es un gran acompañante, pues ayuda y no entorpece, de estas grandes "zuppe" italianas, como la de "funghi porcini" a la que acompañó. ¡Y la bodega tiene un lema en latín! VINVM VITA EST, "el vino es vida", ¡sí señor!


Un delicioso semifreddo de chocolate de postres tuvo como ideal acompañante un barolo chinato Cocchi. Se trata de un amaro con base de vino barolo (que lleva el nombre de su inventor, Giulio Cocchi) que macera con raíz de quina, con ruibarbo, con genciana y con semilla de cardamomo. De 16,5%, su color es de capa media-baja, entre violáceo y rojizo, con aromas muy dominantes de quina, alcachofa y cardamomo, hierbas medicinales y trastienda de la droguería de mi pueblo (ca'l Parera, en Igualada), que vendía a partes iguales los mejores turrones de yema quemada del mundo, polvos para matar las ratas, legumbres y especias. Quien guste de los "amari" y de los licores de maceración a base de hierbas, apreciará de veras este Barolo chinato.

Si os añado que durante la comida, la música que sonaba era la de Fabrizio de André ("...chi si prenota per due ore..." ¡¡¡ah, Boca di Rosa!!!), entenderéis que mi amigo y yo saliéramos a la calle reconfortados y preparados para afrontar el "duro" fin de semana familiar habitual...Permitidme que os recomiendo este restaurante piemontés, ubicado en una de las arterias del barrio de Gràcia. Un buen paseo por él con parada y fonda en Tacabanda es una valiosa opción para reconciliarse con este loco mundo. ¡Y a unos precios muy interesantes, también en la carta!

11 febrero, 2007

Viñedos en el cielo



Pocas palabras hacen falta para justificar la presencia de esta foto (publicada en el blog de South American Wine Group) en el apartado de "Mis fotos preferidas". Unos viñedos a más de 1500 metros de altitud, unos Andes protectores, una Argentina que va lanzada hacia la fama y la calidad en el mundo vitivinícola mundial: ¡todos quieren tener parcelas allí! ¿Alguien les culpa ante tanta belleza y bondad de la tierra?

10 febrero, 2007

Mas Perinet en TV3

Este comentario tiene que ver con un programa que se emite en la televisión autonómica catalana, TV3 (en su Canal33), los viernes por la noche, desde hace cuatro semanas. Se llama "En clau de vi" y lo dirige Marcel Gorgori. Lo he seguido con interés desde su primer momento porque tenía el convencimiento (a estas alturas, ya frustrado) de que era una buena idea y el programa sería útil para afianzar la cultura del vino en los lugares donde se viera.

A momentos interesantes y, casi, brillantes (siempre ligados a las intervenciones de Josep Roca, del Celler de Can Roca, pozo de sabiduría y de saber estar a partes iguales), le han seguido otros (los más), llenos de comentarios desafortunados y poco relacionados con la realidad del vino (protagonizados por los guionistas que hacen decir al presentador lo que dice y por algunos invitados, especialmente poco aptos para hablar de las cosas del vino).
Ayer se ha llegado, en mi opinión, a un punto inaceptable y puesto que si escribo este blog es, hasta el momento, para opinar e informar con plena libertad de cuanto me sucede en mis experiencias con la comida y el vino, me decido a presentaros mi opinión.


El programa de este pasado viernes, 10 de febrero de 2007, se ha dedicado, en forma íntegra (salvo las secciones habituales, en que se habla de variados vinos) a la Bodega Mas Perinet (a caballo entre las DOs Priorat y Montsant), uno de cuyos propietarios es Joan Manuel Serrat. Se trata de algo que no había sucedido hasta ahora, en que los preciosos y carísimos minutos de esta televisión pública, que pagamos entre todos con nuestros impuestos, se habían repartido entre variadas pequeñas publicidades, nacionales y extranjeras. No es mi objetivo, hoy, hablar de las cualidades de los vinos de Mas Perinet, pero sí lo es decir que no me parece de recibo que el 70% del programa se haya dedicado a los dos vinos de una sola bodega. Es una forma inaceptable de publicidad a cara descubierta, pagada con los dineros de todos, en una televisión pública. Habrán hecho una gigantesca inversión (como se ha reconocido en el programa), tendrán necesidad de vender miles de botellas de sus vinos para amortizar (como también se ha dicho), pero yo les pido que lo hagan de otra manera: aumentando la calidad de sus vinos y vendiendo, así, más. No critico la presencia de Serrat ("a bodas me convidan", habrá quizás pensado), sino la decisión, en mi opinión muy desacertada, de los responsables del programa, de favorecer de una forma tan arbitraria y descarada a una sola bodega.

En segundo lugar, os pido que os fijéis en la foto superior, que muestra los viñedos de Mas Perinet y observéis el tremendo contraste que existe entre el terreno de viñas y el monte circundante. Mas Perinet es absolutamente artificial. Las famosas terrazas del Priorat son las que son, están donde están y tienen las cepas antiguas que tienen. Las que veis en la foto inferior, por ejemplo.


Y no hay más. Para "construir" las "terrazas" de Mas Perinet se tuvieron que cargar hectáreas de monte, tuvieron que mover miles de toneladas de tierra, tuvieron que construir muros y contenedores de tierra artificiales y, encima, terraplenes y terrazas, artificiales también. El resultado es un paisaje de pegote, falso, de decorado de Hollywood vinícola, en que las distancias son perfectas, en que cada hilera tiene su sistema de riego y unos cuantos etc. más. De todo esto se ha hecho vibrante y encendida apología en el programa, hablando del enorme esfuerzo titánico realizado y de la ingente inversión llevada a cabo. Vaya mérito, pienso yo, aparte de los millones de euros, claro está. Llamadme romántico, si queréis; pensad que vivo en un mundo que no es real; creed que soy un inculto que no sabe que, desde el Neolítico, la persona ha modificado la naturaleza que le rodea... pero éste no es mi Priorato. Yo no quiero un Priorato (por hablar de esta DO, pero podría ser cualquier otra) superexplotado y con excedentes que nadie sabe cómo vender; yo no quiero un Priorato de gentes ricas y famosas invirtiendo millones a destajo a costa de crear terrazas allí donde jamás las ha habido; yo no quiero un Priorato que siembra cepas hoy para arrancarlas dentro de 20 años. Y, por supuesto, yo no quiero una televisión pública que haga apología de todo ello y, además, publicidad gratuita del tipo que he visto hoy. No será mucho para ellos, por supuesto, pero hoy han perdido a un televidente y quiero que sepáis por qué.

09 febrero, 2007

Mojo Canario


Las Islas Afortunadas llevan ese adjetivo por muchas razones: por su clima, por sus mares, por su orografía, por su vegetación, por sus gentes y su amabilidad y, por supuesto, por su gastronomía y sus viñedos y vinos. Yo tengo la suerte de contar con amigos tanto en la isla de La Palma como en Tenerife y he podido viajar algunas veces allí y descubrir algunos de sus productos más afamados: todos sus quesos son impactantes, el gofio, sus dulces, las variedades de uva más características de las Islas (entre las blancas, la malvasía, la torrontés, la listán blanco, la vijariego...; entre las tintas, la negramoll, la listán negro, la vijariego negra...).


Tienen, además, no pocas denominaciones de origen, que permiten ir localizando sus mejores vinos: Abona, La Palma, Lanzarote, Tacoronte-Acentejo, Valle de Güímar, Valle de la Orotava, Ycoden-Daute-Isora. Uno de mis viajes más bonitos, en solitario, por Tenerife consistió en perseguir todos sus viñedos, desde el Valle del Güímar hasta el de la Orotava, bordeando toda la isla, al amparo del volcán. Una maravilla. Bien, pues todo esto viene a cuento porque me ha dado gran alegría descubrir que todos estos productos canarios tienen ahora un espléndido escaparate en Barcelona: se llama la tienda Mojo Canario, y se encuentra en la C/ Viladomat, 107, bajos (telf. 934261335; email: mojocanario@vialmo44.com). La descubrí de pura casualidad, han abierto hace un par de meses y me quedé anonadado: tienen todos los vinos de las Islas, todos los quesos (no frescos), gofios, aceitunas, aceites, etc. Te ofrecen catas de algunas muestras...Me llevé ya unos pocos vinos, que iré comentando en su momento. Una pura maravilla, vaya, para los amantes de las Islas Canarias, que ya tenemos, a falta de avión y de mayor presupuesto, donde ir a curarnos la nostalgia hacia esa tierra de ensueño.

La foto de los viñedos de Puerto de la Cruz (DO Valle de la Orotava) BY Cathyline1.

08 febrero, 2007

Le Blog d'Olif: una nueva incorporación francesa


La marea de la selección y de los premios, que invade cualquier rincón de la actividad humana, ha llegado hace ya cierto tiempo al mundo de los blogs. Como suele ser habitual, empezó en los EUA, donde el blog más premiado ha sido, desde hace ya cierto tiempo, Vinography de Alder Yarrow (en los enlaces de la derecha).


Y ayer mismo, el recién clausurado Salón de vinos del Loire concedió por pirmera vez, premios a blogs sobre el mundo del vino, internacionales y en Francia. El internacional recayó, de nuevo, en Alder y desde aquí quiero mandarle mi felicitación más sincera. El premio al mejor blog de vinos en francés fue a parar a esta nueva incorporación a mis enlaces de cabecera: Le blog d'Olif. Se trata de un amante del "terroir" (¡se ha inventado el neologismo "terroiristte" para definirse!), hedonista y formado en gustos "jurásicos", que redacta un blog muy interesante y que aconsejo visitar. Como algunos de nosotros hacemos, mantiene intereses en varios frentes (no sólo el vino), pero aquello que comenta siempre es pertinente y apetece. ¡Felicidades también a ti, Olif de Bésançon! y a ver si entre todos conseguimos que las relaciones entre Francia y España, España y Francia, sean más intensas si cabe, también a través de la enoblogosfera.

07 febrero, 2007

El Perro Verde 2005


"Es más raro que un perro verde", oirás en según qué zonas de España...y pensarás, por ejemplo, en perros verdes como el de la fotografía (¡no está a la venta!); pensarás, quizás, en un grupo de rock bastante popular y pensarás, casi seguro, en uno de los más conocidos seudónimos de aquél loco que cantaba sus verdades desde lo alto de la colina.


Pero si no estás un poco familiarizado con el mundo del vino, no será fácil que pienses en un perro que es verde porque la luz se refleja en su piel a través de la uva "verde" por excelencia (la verdejo, ¡claro está!) y que va persiguiendo mariposas por los viñedos de la DO de Rueda. Fue la bodega de Ángel Lorenzo Cachazo (en Pozaldez, Valladolid: no os doy web porque está en obras) la que tuvo la genial idea de pensar en este nombre para su última etiqueta de verdejo monovarietal, más comercial y, quizás, atrevida.


Se trata de un vino alegre y desenfadado, que ha conocido sólo los fríos del acero inoxidable y que de él ha pasado directamente a la botella. Se trata de un vino que, con 13%, conviene servir a 10ºC. Tiene el color del perro que le denomina, aunque con atisbos del sol madrugador con el que juguetea: amarillo pálido con reflejos verdosos. Ofrece los aromas de la hierba que rodea los viñedos al amanecer, con sus gotas de rocío y su amable frescura. Completa esa presencia una cornucopia de frutas abundantes y en sazón: sobre todo pera, pero también un poco de manzana verde y un menos de piña. Su paso por boca es muy agradable, fresco, con bastante cuerpo y presencia y con un retrogusto algo breve, pero que deja un vivo rastro de flores secas.

Su acidez y su frescura fueron un complemento ideal para un "suquet" de rape, preparado bien a la antigua: con su caldo de pescado, con bresa de verduras rehogadas previamente; con su buen sofrito de cebolla, ajo y tomate; con sus buenas patatas gruesamente cortadas; con su cola de rape de tres kg cortada para esa cocción y con su buena picada de ajo, almendras tostadas, pan y azafrán, disuelta en el propio caldo. ¿Lo mejor? El contraste entre el dulzor de la patata cocida con el rape y el caldo y el ácido frescor del frío verdejo. El vino se puede encontrar fácilmente en cualquier comercio del sector por menos de 8 euros.

05 febrero, 2007

¿Capricho?


Lubie en francés significa "capricho, fantasía, idea loca". No sé cómo calificar lo que veis en la foto superior, pero sus creadores han decidido que se llame así, Lubie, para simbolizar, precisamente en uno de los corazones del mundo del vino en Francia (Burdeos, Entre-deux-Mers), algo nuevo, rompedor, loco: embotellar un ensamblaje de sauvignon blanc y de sémillon en botellas opacas de 250 ml, cerradas con chapa. Luc Bretones le acaba de dedicar un comentario en su blog. Yo aprecio y valoro mucho los conocimientos de Luc sobre los vinos franceses y del mundo entero, y habla bien de este vino. ¿Capricho, pues, o sagacidad de vendedores y productores? Según la página web de la empresa, todavía no se comercializa en España, pero ya tengo ganas de poder dar mi opinión de primera mano.

04 febrero, 2007

"Tinto Seducción" 2005 de Bodegas Alodia


A estas alturas de revolución vitivinícola en España y con todo lo que llevamos producido, mejorado, catado y conocido en los últimos veinte años, a nadie hay que descubrir el valor y prestigio de los vinos de la DO Somontano. Tiene un conjunto de tierras excepcionales para el cultivo de la vid, arropadas por un clima que proporciona, entre los 350 y los 650 metros de altitud, buenos contrastes térmicos entre el día y la noche, la humedad necesaria (500 ml de pluviometría media) y sus buenas dosis de sol.

No es de extrañar, pues, que a la vera de las bodegas históricas de la zona, jóvenes viticultores que llevan la tradición agrícola familiar en la sangre, se hayan decidido a dar el gran paso: independizarse y labrarse un futuro propio como bodegueros. Tal es el caso de Sergio Labata, enólogo y propietario de Bodegas Alodia (web en construcción), en el municipio de Adahuesca. Situado en la zona norte de la DO Somontano, a una altura media de 650 m y con 10 hectáreas certificadas de cultivo ecológico, Sergio se ha lanzado a la recuperación de sus orígenes ampelográficos y no sólo tiene plantadas moristel, garnacha, cabernet sauvignon, syrah y chardonnay. La "niña" de sus ojos es el trabajo y la recuperación enológicas de la uva parraleta, una variedad autóctona de la zona, aunque pertenezca a la misma casta que la graciano o la tintilla de Rota.


El primer vino que va a comercializar en los próximos meses es su Alodia Tinto Seducción 2005. Es un vino realizado con parraleta y syrah a partes iguales, que ha fermentado a 24ºC , con 25 días de maceración y ha criado en barricas nuevas de roble americano sobre sus lías finas por 5 meses. Está ahora en la fase final de afinado en botella, que va a durar no menos de 6 meses. De esta primera producción van a salir al mercado unas 7000 botellas. Sale con 13,5% y yo aconsejaría tomarlo sobre los 16ºC.
Es un vino de color muy atractivo, limpio y brillante rubí, de capa media-alta, con un ribete escalado del mismo tono. En nariz nos ofrece un alarde de fruta madura, con tonos atractivos de levadura: poderío de aromas secundarios notable, que se irá afinando con un par de meses más en botella. Salen después aromas de mora de zarza, de dulce de jalea, de vainilla y de golosina de fresa. En boca, estos aromas se acompañan de un paladar sabroso, casi goloso, con un cuerpo bien estructurado, hecho sobre el armazón de la syrah, con taninos agradables y, casi, de recuerdo sureño, cálido. Es un primer vino que, aún tomado en fase de pruebas, promete mucho. Aunque no sepa todavía a qué precio se va a comercializar, yo aconsejaría estar atento para cuando salga.

Bodegas Alodia
DO Somontano
Dirección: Carretera A-1229, PK 11,3. Adahuesca (Huesca)
bodega@alodia.es

Foto primera BY El Perro del vino; foto segunda BY Diente de león; foto tercera BY mundo zurdo.

02 febrero, 2007

"Regañón" de Bodegas Soledad con sus buenos judiones


Con una historia que arranca de más allá del siglo II a.C., Segobriga es una de las ciudades romanas mejor conservadas de la meseta castellana. Situada a 104 km de Madrid, muy cerca de la autovía A-3 (Madrid-Valencia), en el municipio de Saelices (ya en Cuenca), un fantástico Parque Arqueológico (al que se accede por la salida 104, dirección Villanueva de Alcaudete) protege los restos conservados y explica de maravilla al visitante cuanto se puede explicar de su historia. Visitar la ciudad en el mes de enero y tener la suerte de encontrar un día gélido pero soleado, es tener mucha suerte. Yo la tuve y la foto de vuestra izquierda da fe de ello.


Tras una amplia visita (por motivos ajenos a la temática habitual de este blog, pero muy interesantes también), se impuso la búsqueda de un buen yantar, que calentara cuerpos y templara espíritus. Mis amigos en Segóbriga decían, "qué pena...hoy es martes...tal sitio está cerrado...sólo nos queda la gasolinera". Y yo me temí lo peor: un bar a pie de gasolinera y los etc. habituales. Al llegar (Meroil, en la salida 103 ó 104 de la A-3, Salida Segóbriga-Saelices, telf.969134370) empecé a cambiar de opinión.

Los que llevamos muchos km por España sabemos que donde hay camiones parados, se suele comer bien. ¡Y había varios! Entramos, vimos un menú habitual, poco resultón, pero cuando la amable persona que nos atendió, remató su "carta" con un "¡Ah!!! y tenemos un par de platos de cuchara!", mis orejas se abrieron de par en par y mi estómago empezó a soñar...Y vaya si acertamos: tenían este estupendo potaje de judiones de La Granja que véis en la foto, enormes, en su punto de cocción, acompañados de un surtido de lo mejor del cerdo, chorizo, morro, oreja... Un plato de los de toda la vida pero que ya de por sí justificaba la comida y la elección del lugar. Sin dudarlo: merece la pena salir de la autovía para disfrutar de él.

La gente de la gasolinera es, además, sensible a las cosas de su tierra, y ofrecen en su tienda estupendo queso manchego del pueblo de Saelices, embutidos y una buena representación de vinos de la Tierra de Castilla, Finca La Estacada (del vecino Tarancón), Corpus del Muni (de Toledo) y Regañón, el vino de mesa de Bodegas Soledad . Éste es el vino que tienen para acompañar las comidas de la casa y fue el que tomamos: un tinto monovarietal de cencibel, de 13,5%, que tienen el detalle de servir más o menos a 14ºC. Es un vino sin alarde ni pretensión algunos, con un bonito color cereza picota madura en el menisco y un degradado cárdeno claro en el ribete; es un vino que huele a mora madura del zarzal, que tiene una entrada franca en boca y un armazón tánico bastante bien estructurado, nada áspero y, casi, hasta redondo. Se trata de un vino de la Tierra de Castilla, que estableció un diálogo con los judiones y sus ingredientes porcinos digno de la tierra que les ha visto nacer, franco, directo, sin tapujos.

No hace falta que os diga que salimos de la gasolinera pertrechados con provisiones de todo tipo, para seguir recordando a esta estupenda tierra, a sus productos y a sus gentes por unos días más. La vuelta a Madrid y, después, a Barcelona, gracias a esta parada no buscada, fue casi tan agradable como la ida.

La foto de los judiones estofados BY C. Fernández Martínez