30 diciembre, 2007

La Puglia en Barcelona: Gravin



Gravin es un restaurante italiano en Barcelona que debe su nombre a la ciudad de Gravina, en la Puglia (sureste de Italia), con nombre y fama gracias a una posición estratégica y a que, ya desde tiempos helenísticos, era algo así como un "huerto de las delicias": parece ser que el nombre, Gravina, procede de la frase latina Grana dat et uina, que podríamos traducir por "no sólo ofrece frutos, sino también vinos". Gravin, situado en uno de los barrios más paseados y bellos de Barcelona (la Ribera, con el Born en su epicentro), junto a la plaza de las Ollas (C/ rera Palau, n.3, telf. 932684628), es un restaurante pequeño, casi minimalista, regentado por amabilísima gente de la Puglia, que ofrece una carta corta pero muy compensada, entre antipasti, pastas, carnes y pescados.

Comimos ayer la familia al completo: unos spaguetti carbonara que parecían casi hechos en casa (y en casa somos locos de la carbonara, que hacemos según la receta de los carboneros romanos), bavette con gambas, fettucine alla bolognesa y maltagliati ai funghi porcini (mi plato: una especie de enormes fettucine, "mal cortados" y con una sabrosísima salsa de boletus con concentrado de carne).

De segundo, pasaron unas milanesas con "delle patatine" para los chicos y una grigliata di pesce para dos, con gambas, cigalas, mero, rape y un detallazo: riquísimo pulpo a la plancha. Todos los segundos estaban en su punto y eran apetitosos y la grigliata me trajo el recuerdo de mis mejores tiempos en el sur de Italia: muy rica y a un precio (23 euros) interesante. De postre, tomamos una pana cotta deliciosa (para mi gusto, la mejor de Barcelona en estos momentos) y un coulant de chocolate que presumo era industrial (sin desmerecer del término, conste, pero sonaba a "La Sirena": que bien ricos son, vaya).

Una de las dos pegas del restaurante tiene que ver con el vino (mal asunto para un servidor, claro): no tienen carta y aunque cuidan muy mucho la presencia de buenos vinos italianos, amedrenta un poco al personal que tenga uno que elegir en conversación con el dueño. O estás muy puesto en el tema o te acaba llevando donde él quiere. Eso es fácil de arreglar. La otra cosa que es sencilla de mejorar son las copas para vino blanco, que fue el que elegimos (ay las!). Así como para los tintos (no de la casa) ponían copas bordelesas adecuadas, para los blancos la copa era basta, con más plomo que vidrio, casi abierta en sus bordes, pesada. Y un vinazo de sensación como el Colle Ara 2005 de Albino Armani (monovarietal de pinot grigio) merece otra cosa, sin duda. Ya escribí en su momento sobre él, y ahora sólo puedo añadir que su color me sigue enamorando, que su mineralidad me sigue sobresaltando y que su carácter en boca incluso pega con una pasta con boletus como tomé. Un vino sobresaliente de Albino Armani, sin duda, muy apto para pescados con personalidad. Detalle también el precio del restaurante: 25 euros la botella.

Con un café ristretto, dos refrescos de lata y dos aguas la cosa salió por 36 euros por cabeza. Me parece un precio correcto para la calidad de lo que tomamos y la calidez de la acogida. Creo que es un restaurante italiano poco conocido en Barcelona todavía, que merece la atención de quienes amamos esa cocina y ese país. Y por supuesto que con unos buenos antipasti y un plaro de deliciosa pasta, mas un montepulciano d'abruzzo (vino tinto de la casa), la cosa te sale a mitad de precio: es un sitio versátil, éste.

Por si alguien se pregunta por qué no ofrezco fotos originales: por primera vez en mi vida al abrir la cámara me di cuenta de que estaba sin batería y no llevaba repuesto (sic!!!). Y por si alguien se pregunta la segunda cosa que se puede mejorar en Gravin: que prohiban fumar en su interior, por favor. Con las mesas muy juntas y una sala pequeña, los no fumadores acabamos pagando el pato.

4 comentarios:

La Guarda de Navarra dijo...

Joan es que no paras.
Aprovecho para desearte lo mejor para el 2008 y me solidarizo contigo en lo del tabaco. Hay lugares en los que no se deberia permitir fumar, tanto por salud como por impedir disfrutar al máximo de los vinos y de los platos de una cocina.
Y si luego nos apetece un buen habano ya encontraremos el lugar ideal para darle candela.
Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

La Guarda: terapia ocupacional, ya advertí!!! Gracias, compañero, y ya sabes que te deseo también lo mejor, para ti, para los tuyos y para tus negocios.
Lo que me sorprende más de esto es que un señor que viene de Italia donde está RADICALMENTE prohibido fumar (y de la noche a la mañana fue el asunto, que yo lo viví in situ en Salerno) en los locales de restauración, ponga el letrero de "Se permite fumar" para no perder clientes. Perderá de los nuestros, con perdón, porque fumar, se puede salir fuera un momento (el lugar es delicioso, la verdad, el barrio y esa plaza), pero NO fumando sólo haces que tragar humo.
Mis amigos y colegas habituales de cata ya saben que en esto soy bastante radical. Respeto a todo el mundo y quiero que todoe l mundo haga lo que crea oportuno, pero jamás he entendido cómo congeniar los sabores del vino y de su cata y apreciación con los del tabaco. Para mí, claramente, los segundos "adulteran" a los primeros. El vino y sus aromas y sabores saben distinto con humo que sin él. Y tendrían que estar separados.
Eso creo yo, claro, pero ya sé que es un debate bizantino.
Saludos
Joan

D J R-S dijo...

Joan, es que Barcino parerece haber cambiado lo inimaginable en cuatro años y pico-- recuerdo cuando el Café Avinyó, por allí cerca de Bellas Artes, era el veintiúnico lugar donde me podía tomar un café y leer el diario intenado absorber Catalá por osmosis, sin nubes de humo imperante...
Y yo, que controlo mucho las harinas y pastas, hago la excepción por los típicos Pugliese 'Orecchiete alla Cime di Rape'...
a ver si puedo viajar hacia allá antes de fin de año...ciao...

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, DJ! Cómo vamos? Espero que tua aventuras argentinas funcionen!!!
En efecto, Barcelona ha cambiado mucho y, en este sentido que comentamos, para mejor: lo del café, no, la verdad. Tomar un buen café al margen de un buen restaurante italiano sigue siendo complicado, pero en el tema de tiendas de productos italianos de calidad (Enoteca d'Italia, Il Tinello...) y de restaurantes italianos de gran calidad también (¡y no muy caros!), sí ha dado un sorpasso importante: Tacabanda, Gravin, Xemei, Contadino sotto le stelle, Non solo pizza...etc, etc,etc.
Si viajas, no dudes en ponerte en contacto!
Ciao
Joan

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