01 noviembre, 2007

Penfolds Grange 1999


El sábado 20 de octubre del año de gracia de 2007 tuvo lugar, en Els Casals de Sagàs, el XI Encuentro de ETB, organizado y moderado por Ramon con el tema de "shiraz del mundo". El entorno, acogedor y amable, respira tranquilidad y autenticidad por los cuatro costados. Oriol Rovira, al frente del restaurante, y la familia toda, en las labores de coordinación y cuidado del hotel, de la casa rural, de la granja y del huerto, han conseguido en unos pocos años, algo casi inverosímil en este país: autosuficiencia (ellos mismos se surten de cuanto necesitan) con gran nivel de calidad. "Tancar cercles" le llaman, afortunada expresión creo yo, que indica con precisión qué se pretende: llegar a lo mejor en término gastronómicos sin moverse del lugar.

También tienen una buena carta de vinos en el restaurante, corta pero muy compensada y a buen precio, pero no producen ellos mismos, todavía, su vino. ¡Para eso ya estábamos los de ETB!, que llenamos el espacio que nos ofrecieron con una selección primorosa de shyras que en el mundo son. De la descripción completa de la cata y de la comida posterior, se encargarán en la página del grupo, Blanca y Calamar. Pero con el permiso de mis compañeros, no quiero dejar de publicar aquí una breve reseña del vino que marcó, creo que para todos, el hito máximo de la cata y, por lo menos, en mi vida enófila, uno de los puntos más altos que me han sido dados vivir hasta ahora.

Por supuesto, estoy hablando del vino que cerró la cata, un Penfolds Grange 1999 (botella número 67710). La historia del Dr. Penfolds, de su llegada a Australia y de la plantación de los primeros viñedos de la bodega (entre 1844 y 1847) habla de la larguísima tradición que se esconde detrás de esta botella. En Barossa, en Kalimna, de donde hoy en día procede la shiraz del Grange, se encuentran cepas de 50 a 100 años de antigüedad y no pocas de más de 130 años. Escasísimo rendimiento y enorme selección para un vino único. Desde 1963 no se hacía un Grange monovarietal de shyrah. Y 1999 el siguiente año, marcaba la botella que teníamos ante nosotros. Emoción casi incontenida. El mosto, tras un ligero prensado, va a parar a grandes depósitos de acero (de 10.000 y 20.000 litros) donde empezará la fermentación tumultuosa a una temperatura bastante alta (más de 28ºC). Cuando la fermentación empieza, la temperatura se baja, constante, a 25ºC. Cada día se le practica un "délestage": una vez formado el sombrero, el depósito se vacía con rapidez, el sombrero acaba llegando al fondo, se deja escurrir una o dos horas y de inmediato, se reenvía el mosto al depósito de origen. Cayendo desde la altura a la que lo hace y con una fuerza brutal, lo que se consigue es que el sombrero se rompa, se desmenuce y, así, se favorezca mucho la solubilización de los taninos y los antocianos. Cuando la fermentación está por terminar, el vino se traslada a barricas nueva de roble americano, donde pasa 18 meses, con trasiegos constantes. La cata de las barricas determinará, tras la maloláctica y el reposo, cuáles se destinan al Grange y cuáles van a los Bins.

El resultado es un vino de 14%, con un pH de 3,48 y una acidez de 7,20 g/l, que conviene decantar por lo menos una hora antes del servicio y éste tiene que ser a 16ºC. No puedo hablar de anteriores experiencias con un Grange, pero los expertos tienen claro que, cuando es joven, se muestra casi intratable y yo añado que Max Schubert, el enólogo que lo creó (allá por 1951), quiso hacer un vino que, por lo menos, pudiera envejecer 20 años con dignidad y evolución en botella. Creo que todos los catadores estuvimos de acuerdo en que éste Grange 1999 empezaba a estar en un momento óptimo de consumo ahora mismo. A pesar de lo que dicen los cronistas anglosajones, éste no es un vino impenetrable. En mi opinión es justo al contrario: se trata de un vino de color rubí de capa media, que calificaría de suave, relajado, no muy denso, y sin distingos entre menisco y ribete. El primer impacto olfativo, a copa parada, habla muy a las claras de la principal característica del Grange 1999: equilibrio, suavidad, redondez, nada en él es exagerado, nada sobresale. Decía Joan N. que "es cálido y fresco al mismo tiempo". Llevaba razón: arándanos negros en sazón, eucaliptos en flor, aromas de bosque bajo y de hierbas aromáticas anuncian un paso por boca de terciopelo, con balsámicos frescos y, al mismo tiempo, calidez y suavidad de terciopelo. Es un vino que permanece en boca y que, tras el trago (aquí nadie escupió, con perdón), devuelve unas caudalías que parecen el cabo de Hornos: no acaban nunca. En una de las tomas conté 16 segundos, pero es que cuando volvía a Barcelona (no me pude quedar a disfrutar de la comida de Oriol Rovira), había pasado media hora y seguía oliendo en mi paladar (no en mi cerebro: eso me durará unos pocos años) este vino impresionante. Acaban soberesaliendo notas de ciruela pasa y un poco de dulce regaliz en rama.

Otro detalle es que es un vino que empieza a un nivel altísimo y no baja un ápice mientras queda algo en la copa. Así como el resto de shiraz catados (atentos a las notas de Blanca, en ETB) experimentaron a lo largo de una hora cambios casi drásticos y brutales, Grange 1999 permaneció firme y extraordinario de principio a fin de la copa. Un detalle más: la mayoría de shiraz catados acabaron pagando factura a la madera. Éste no: éste ofrece un ensamblaje, una coordinación con el roble americano con el que ha convivido de gran equilibrio, de mutuo apoyo, de suaves aromas a tostado y a vainilla que, en ningún momento, tornaron en azúcares quemados u otras "lindezas".

Perfección, equilibrio, delicadeza y complejidad sin estridencias. Estas son palabras que definen un vino que es ya uno de los hitos de mi vida enófila. Gracias quiero dar a Ramon y a los amigos de ETB por haber hecho posible esta experiencia.

La foto de Els Casals procede del comentario de Encantadísimo a este restaurante.

15 comentarios:

albertobilbao dijo...

Me has emocionado con tu descripción, que envidia no haber compartido ese momento, cuánto cuesta ese vino?

albertobilbao dijo...

Cuesta 345 euros en la Vila Viniteca, entre otras cosas lo bueno de los grupos de cata es que puedes hacer el desembolso del dinero entre varias personas y así el coste es menor, aparte del disfrute conjunto, compartir un vino es un placer
Saludos

Pingus Vinicus dijo...

Caro Joan, o Granje é um exemplo de que no Novo Mundo se fazem grandes vinhos. Faria envergonhar muitos vinhos famosos do Velho Mundo.

Só uma única vez consegui provar esse vinho e ainda me recordo dele.

Um abraço cordial.

J. Gómez Pallarès dijo...

Alberto, muchas gracias por tus palabras y perdona que no haya contestado antes, estábamos de excursión arqueológica con unos amigos para explicar a mayores y pequeños algunos monumentos singulares de la Catalunya romana.
En efecto, tú has dado ya con la respuesta, aunque se puede encontrar más barato. Si uno quiere probar una de estas maravillas una de las posibilidades es estar al caso de la venta por adelantado, es decir, antes de que salga la botella al mercado. Así, por ejemplo, este Grange salía por unos 100 euros menos que el precio que has visto en Vila. Y en otros países, con mayores contactos comerciales con Australia, también se puede encontrar algo más barato.
Saludos
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Y contesto aparte, Alberto, lo del grupo de cata y los precios. Es una gran verdad, sin duda: un grupo de cata bien puesto te da una doble oportunidad: compartir tus sensaciones con gente que sabe mucho y ha probado más cosas que tú, por una parte; y compartir gastos, sabiendo que un buen tope son 12 personas para que cada una tenga una copa de cata decentemente llena, por la otra. Así, sin duda, se pueden probar muchísimas más cosas.
Pero en honor a la verdad y para que puedas valorar el gesto, puesto que tu mismo ya habías encontrado el precio, te diré que la botella del Grange fue obsequio (literal lo escribo) de uno de los participantes en la cata, miembro del grupo.
Esta es mi conclusión, claro: lo mejor de este grupo de cata es el absoluto altruismo con el que nos movemos. Lo mejor que sabemos hacer y que nos gusta hacer, es compartir con el grupo las buenas botellas que vamos arrambando por ahí.
Saludos
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Bueno, querido Pingus, es fantástico que pertenezcamos ambos al grupo de los que ya ha gozado con la cata de un Grange!!!
Este vino, en efecto, es una gran muestra de que en zonas que pueden parecer poco sensibles a según qué vinificaciones, se pueden encontrar maravillas de la enología, campeones de la sutileza y del vino delicado, que habla en susurros, justo lo contrario de una buena parte de los vinos "importantes" del viejo mundo.
Aunque generalizar es, por supuesto, peligroso porque también en los nuevos mundos (y en la misma cata que describirá Blanca en la página de ETB) surgen presuntos campeones de la sutileza que lo son, en cambio, del puñetazo, del golpe duro de madera y el alcohol excesivo.
Saludos cordiales!
Joan

Pingus Vinicus dijo...

Caro Joan, aproveitando o teu post, gostaria de dizer que o RWT, também da Penfolds é um dos vinhos que mais marcou. Elegância, complexidade, longevidade.

Abraço Cordial

J. Gómez Pallarès dijo...

Por desgracia no he probado este vinod e Penfolds, amigo Pingus, y no puedo hablar de primera mano de él.
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

En cualquier caso, sí quería hacer un comentario al hilo de lo que comentaba Pingus Vinicus en su primera intervención. Yo tiendo a admirar por encima de muchas otras empresas aquellas que son capaces de combinar, con inteligencia y buen saber enológicos, marcas de vino correctas para el gran consumo (digamos por debajo de los 15-10 euros) y marcas que elevan los listones a lo más alto posible.
Desde que he probado el Grange 99, Penfolds es ya una de estas empresas de referencia para mí.
Lo fue, lo es y no me canso de repetirlo, Torres, por ejemplo, que junto a sus Sangre de Toro o Viña Esmeralda es capaz de presentarte un Grans Muralles, un Mas La Plana o un Milmanda. Lo es, por ejemplo, Perelada. Y lo es, por supuesto, Penfolds.
Saludos
Joan

albertobilbao dijo...

Yo añadiria a Alvaro Palacios que da a la luz los terrasses a un precio económico, Dolfi a una escala media alta y la Ermita ya a un precio considerable
Saludos

J. Gómez Pallarès dijo...

Bien añadido está, Alberto, pero yo pensaba más bien en grandes empresas que combinan gran diversidad de productos y de calidades en su catálogo. Y Palacios tiene un solo producto (tinto, de gran calidad) en una escala de menos a más, pero no tiene blancos, ni tiene espumosos, no tiene dulces, etc. Ni falta que le hacen, claro. Quiero decir con ello que pensaba en un modelo de empresa muy muy grande, con muchos cientos de miles de botellas de producción y que, a pesar de ello, siguen teniendo el prurito, también, del vino de gran calidad.
Saludos
Joan

La Guarda de Navarra dijo...

Yo he tenido la ocasión de probar dos veces un penfolds y confirmo tus palabras Joan.
Un saludo.

J. Gómez Pallarès dijo...

Qué suerte tienes, La Guarda: es mi primer Grange!!!
Joan

Sobre Vino dijo...

Joan,
El Grange sólo lo he probado del 2001. Personalmente no me emocionó. Aquí ya entran en juego seguramente los gustos personales, pero no resultó para mi el tipo de vino que quizás esperaba para su precio y su "fama". Dejo en pie la duda de si con sólo 6 años fue un poco temprano para abordarlo, pero ahí queda mi opinión.
Me alegro de que lo disfrutarais.¡Qué gran grupo de gente sois los EsTintos!
Un abrazo.

J. Gómez Pallarès dijo...

Me da la sensación de que, en general, por lo que te leo, tenemos gustos bastante parecidos y me extraña que no te haya llegado el Grange. Por desgracia no tengo experiencia con ellos como para decir 2001 tomado en 2007 = infanticidio, por así decir.
Sí puedo decir que 1999 estaba perfecto en octubre de 2007.
De todas formas, ya se sabe la máxima latina DE GVSTIBVS NIL DISPVTANDVM EST. Sobre gustos cada cual tiene su idea.
Saludos
Joan

Publicar un comentario