29 noviembre, 2007

¿MOSQUITO en mi vino nuevo?

Reconozco mi debilidad por el barrio de La Ribera (alrededor del antiguo mercado de vituallas de Barcelona, El Born), en Barcelona. Confieso que, ya de joven, me encantaba pasear por sus calles, perderme entre los espíritus y sombras de los marineros del XV y XVI y de los comerciantes y navegantes del XVII y del XVIII. Algunos de ellos han llegado hasta nuestros días y han hecho revivir el barrio de una manera espléndida y entusiasta: vinos, frutos secos, embutidos, restauración, panaderías, queserías, pasta italiana, ropa y docenas de etc, conviven en el barrio para goce y disfrute de los paseantes y, a ratos, para molestia de sus habitantes. No hace falta que diga que la catedral de los pobres que vivían y viven del mar y cerca de él, Santa María, es uno de los edificios más atractivos y especiales de la ciudad. Todo esto viene a cuento porque los comerciantes de la zona, de la mano de su actívisimo y prolífico Quim Vila (¡felicidades, Quim, por el Premio de Verema al Personaje del Vino del Año!), se echan a la calle (Agullers sobre todo), normalmente a finales de noviembre, para dar la bienvenida al vino nuevo del año.


Llegaba yo sin comer pero con cierto tiempo por delante y di una vuelta por el barrio. La suerte, mi destino, me llevaron al C/ Carders y, de golpe, vi un cartel anunciador, nuevo, fresco, distinto, que me sonaba a algo: Mosquito. Tapas Exóticas. Entré sin más porque anunciaban "menú mediodía" y "comida asiática", "buena combinación", pensé, "para preludiar a mis vinos nuevos del 2007". El menú, a 8,75 euros, incluía un entrante a base de verduras crudas marinadas, entre ácido y agrio, fresco y sabroso; una sopa de miso, suave, delicada; unos fideos singapur, a base de fideos de arroz con verduritas y unos pinchos de pollo con salsa de soja. De postre, un yogurt con anís estrellado, laurel y mermelada de albaricoque, sugerente, lleno de contrastes, un acierto. Miré antes la carta de vinos y no caí al suelo porque estaba sentado: que si Ronco dei Tassi Fossarin, que si garganegas por aquí...no podía ser, no daba crédito. Y de golpe caí en la cuenta (¡la edad no perdona!): mis amigos de la Enoteca d'Italia organizaban un encuentro entre Italia y Japón para el 28 de noviembre, "Sushi Nacht", y la cena la preparaba Aya Yamaoko, de Mosquito. Acabáramos: la conexión estaba servida y los amigos de Mosquito la confirmaron ipso facto. En dos palabras: salí sabiéndome entre amigos y pudiendo recomendar un buen sitio en La Ribera, donde comer asiático, mezcla de varios paises, a precios muy interesantes.

De allí me fui directo hacia la c/ Agullers, donde, de la mano competente de la gente de Quim Vila y con el apoyo de los comerciantes de la zona (uno ofrecía aceitunas; el otro avellanas recién tostadas; el de más allá, rebanadas de pan con aceite y ajo: ¡menos mal que ésta me la tomé ya al final!), los bodegueros y distribuidores empezaban a ofrecer el vino recién embotellado. Bien, para ser sinceros, diré que algunos de los catados no eran ni eso: se trataba de muestras de depósito, recién salidas del inoxidable. De mis notas de cata, a vuelapluma y en condiciones malas (mucha gente y bastantes apretujones), se deduce, ahora que las leo, que casi todos los vinos que probé necesitan alguna semana de reposo en botella. Me fui directo a mis preferidos de todos los años: "cayeron", entre otros, el Fariña Primero 2007 maceración carbónica, pura golosina, secundarios a tope, un poco plano y áspero en boca (dos meses de reposo, éste); el Murmurón 2007, de los Eguren, uno de los grandes de los últimos años entre los de carbónica (me rio yo de la gamay nouvelle ante este tempranillo), con un intenso, bello, color violeta, con muchísimo palote de fresa pero, al mismo tiempo, con buena fruta roja de bosque, madura (un mes y estará de muerte); del Muga 2007 (que tiene un 30% de viura campando entre la garnacha, 60%, y la tempranillo), nada puedo decir: de un color directamente turbio, a caballo entre la "nube" de fresa de las chucherías de los niños y el palo de azúcar de las ferias (hay que darle dos meses por lo menos); Artadi 2007 es el que salió, de entrada, ya más maduro, con un buen carbónico integrado y suaves aromas a fresón y mora madura; Luberri 2007, con vainilla, de nuevo mucho palote de fresa, lácticos y poca fruta; de mi querido Bàrbara Forés 2007 rosado, poco puedo decir también: Manuel Sanmartín me decía que el vino de las muestras estaba recién salido del acero. A pesar de eso, se nota, en esta edición, una voluntad de hacer un vino más ligero y etéreo que los rosados de ediciones anteriores: hay que darle tiempo; otro de mis preferidos, Les Sorts jove 2007, salió con buenos aromas de fruta pero plano en boca (hay que darle algún mesillo también). Y pasaron algunos otros, sí, pero ya con defectos tan grandes (incluídas varias contaminaciones bacteriológicas), que prefiero no dar opinión alguna hasta que los tome de botella comercializada.

¿La experiencia? Fue interesante pero acabé un poco harto de dar vino a los habitantes del alcantarillado de La Ribera (¡no había casi ninguna escupidera!) y de tropezar con la gente que iba a lo que iba, y muy loable: a pasar un buen rato con la panda, a comer y a beber a tope, y hay las, a fumar de todo. En pocas palabras, no eran las mejores condiciones para catar el vino nuevo. Habrá que irse fabricando oportunidades para eso y habrá que ir pensando, dadas las características de lo que se bebió, que esta fiesta es muy bonita pero poco apta para conocer las características del vino nuevo.

¿MOSQUITO en mi vino nuevo? Sí, pero muy a gusto y recomendable, sin duda.

La foto de El Born by Akuppa; la de las botellas a punto, by far1.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Gràcies Joan, un excel.lent i molt ùtil comentari pels que ens agrada moure-ns per aquella zona.

Daniel Ribas

J. Gómez Pallarès dijo...

Molte gràcies, Daniel, va ser un plaer per a mi (que penso repetir, ja aviso!!!) i espero que ho sigui per a tu quan hi vagis. Reconec que la única cosa que em va "molestar" una mica va ser el volum de la música, però al cap d'una estona, va girar el tema cap a un jazz vocal fantàstic, amb el volum un pèl més baix i llavors ja va ser perfecte.
Hi tornaré i hi dedicaré un comentari parlant només del seu menjar.
Salut!
Joan

La Guarda de Navarra dijo...

Todo suena muy bien. La única pega, la que apuntas, no es el ambiente mas recomendable para catar vinos, si para disfrutar con ellos.
¡Y vaya selección!
Felicidades por la experiencia.

J. Gómez Pallarès dijo...

Gracias, La Guarda, pero túq ue tienes más a mano y habrás ya catado en condiciones por lo menos los riojas nuevos, ¿coincides conmigo en lo que comento de murmurones, luberris, etc.?
Saludos
Joan

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