11 noviembre, 2007

Diario piemontés (vii)

El III Concurso Internacional del Barbera ya es historia. De vuelta a Barcelona, las sensaciones, los recuerdos y cuanto he vivido en Alessandria y el Piemonte, se acumulan en mi cabeza y buscan una salida. No os asustéis: no pienso escribir una serie interminable sobre el tema. Voy a reservar algunos comentarios de locales (bares de vinos, restaurantes), para escribir sobre ellos de forma aislada, así como sobre algunos vinos que me han gustado especialmente. Sobre el concurso (en las fotos, nos podéis ver, a la izquierda, a un servidor en plena tarea; y a la derecha, a Richard Spurr, Charles Metcalfe y Lucas Bellón, tipos muy interesantes, en plena concentración), quisiera apuntar algunos detalles, a la espera de saber la lista definitiva de premiados y de diplomas concedidos (esto es tan serio y anónimo que hasta dentro de un par de días no tendremos todos los resultados): a la fase final del sábado, pasaron 25 muestras de las 322 presentadas (las que obtuvieron 85 sobre 100 puntos o más), de las que sólo dos frizzanti. Es el resultado más bajo de las tres ediciones realizadas. Sé ahora, además, que mis puntuaciones han sido las más bajas de todos los jueces en la fase previa de calificación. Ello me ha llevado a reflexionar un poco sobre el asunto.

Escribo todo esto muy consciente de no saber cuales han sido los resultados finales (en la foto, Giuliano Boni, Gianni Trioli, de Vinidea, y Gianni Cacciabue, de Asperia, repasando resultados y estadísticas, ya en la comida final), pero me parece ésta la forma más sincera de ser honesto conmigo mismo, con mis sensaciones de cata (ya no hablo de puntuaciones aquí) y con mis amigos Giuliano y Gianni, que confiaron en mí para formar parte de la comisión de cata. Cuanto digo, por supuesto, no afecta al concurso sino a los vinos catados y a sus productores. A la final pasaron sólo dos vinos con burbujas y, ya lo saben ellos, al no ser hechos con segunda fermentación en botella, la ficha de cata quizás no era la más adecuada: ésta daba mucha importancia a la fase visual de la cata y al perlaje y sus características, y estos vinos no destacan precisamente por eso. Por lo demás, los dos eran muy interesantes y sobre todo el segundo, me encantó: demuestra que se puede hacer un vino alegre, jovial, de aperitivo y conversación, con una uva que produce vinos de buena acidez, de estructura media y gran coloración. Demuestra este vino, además, que la Barbera, a pesar de lo que se diga, no sabe todavía cuales son sus limites. Y ésta es una muy buena noticia.

A pesar de lo que había catado yo previamente (en los últimos dos años), los monovarietales (mínimo 85% de Barbera) de la categoría 1 (el vencedor siempre ha salido de esta categoría) resultaron, todos los de la serie final, bastante uniformes, con unas mismas características que les alejan, cada vez más, de la expresión de la fruta autóctona. Y éste debiera ser un axioma para la vinificación de variedades particulares. Me fue difícil distinguir apenas tres de todos los finalistas, que unieran una buena expresión de la fruta, con características de una buena vinificación y un respetuoso afinamiento en barrica y botella: algunas notas de cereza (con frecuencia, maceradas en alcohol), pocas flores, poca violeta, menos fruta roja (grosella, mora a medio madurar) fruta negra casi inexistente (grosella negra), dan un protagonismo excesivo (en mi opinión, claro) a la madera, a las notas especiadas (poco claras, por lo demás: mucha pimienta negra, alguna pimienta verde y poco más) y a una franqueza en los aromas demasiado uniforme.

En cambio, algunos vinos que caté de las categorías 2 y 4 (italianos o extranjeros con al menos el 50% de Barbera) mostraron la enorma capacidad de adaptación de esta variedad a los ensamblajes y asomaron buenos ejemplos de alguna de las notas que, habitualmente, uno esperaría encontrar en los Barbera: variedad de apuntes balsámicos y de especies del sotobosque y del matorral mediterráneo. Alguno de los vinos que más me gustó en la fase final procedía de esta categoría y, ya hablando a nivel de sencillo consumidor, encontré en ellos un placer y una variedad que no llegué a percibir, en toda su riqueza, en la categoría 1. Puede que de todo esto se saque alguna conclusión sobre la vinificación de esta uva y sus estrategias futuras de cara a los paladares que la van a beber. Puede que la mayoría de compañeros de cata opine de forma distinta (ya se verá cuando conozcamos el resultado final y podamos catar, a cara descubierta, a los campeones de esta edición). En cualquier caso, ésta es mi más sincera opinión y me ha parecido lo más honesto explicarla aquí con brevedad. Hice lo propio en las notas de cata, por supuesto, y en mis puntuaciones.

Ayer por la tarde, volvíamos hacia el aeropuerto de Milano Malpensa, tras la comida. Los colores del otoño que, en el Piemonte, se desbordan con una calidez y una amabilidad que hacía años no veía, competían en mi cabeza con los recuerdos y sensaciones que me llevo de esta experiencia: calidez, amabilidad, profesionalidad y "joie de vivre" a raudales, han confeccionado un paisaje humano tan denso e interesante como el del Piemonte. No me resisto a terminar estas notas de diario sin explicar la última anécdota vivida, al final de la comida de ayer. Se acerca a nuestra mesa Gianni Cacciabue, auténtico alma mater de Asperia y de la Camera di Commercio, hombre extrovertido, todo corazón y amabilidad, campechano a más no poder, y suelta un estentóreo "Che dice questo Svizzero!!!???", directamente dirigido a Christian Eder. Y éste, impertérrito, serio como una esfinge pero con un punto genial de ironía y socarronería, contesta con un lacónico: "Dice che è Austriaco". Impagable el momento.

6 comentarios:

Giulo dijo...

Joan,

muchas gracias a ti por tu participación.

Deja-nos un momento y te enviaremo todos lor resultados y unas fotos más.

No me habia dado cuenta de lo de Gianni y Christian: ¡genial!

un abrazo

giuliano

J. Gómez Pallarès dijo...

Sabes que ha sido un placer, Giuliano, que lo he pasado muy bien y además he aprendido un montón de cosas.
Ahora, cuando podáis mandarme los resultados y alguna foto, publicaré algún otro comentario, ya especifico y al margen del "diario".
Lo de Gianni y Christian fue, literalmente, la guinda de un buen pastel!!!
Un abrazo
Joan

Anónimo dijo...

Ciao Joan. Muy interesante el relato de estos últimos días. Este último capítulo me ha recordado en fondo al artículo de Juancho Asenjo http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html?vi_seccion=12&vs_fecha=200711&vs_noticia=1194517807

Saludos. Jose.

J. Gómez Pallarès dijo...

Ciao, Jose, gracias por tus palabras. La verdad es que ha sido un poco "estresante" esto de arañar ratillos a mi tiempo en Alessandria para redactar unas notas de urgencia que dieran la sensación de "diario en marcha", "de guerrilla" como le llamó Calamar. Pero al final el resultado final creo que da una buena idea de en qué consiste un concurso internacional y muy serio, aunque de talla pequeña. Los amigos de la Challenge des Vins comentaban que su concurso recibe más de 4000 muestras y no te digo nada del Concurso Mundial de Bruselas y etc.
Da que pensar la consistencia que surge de los juicios emitidos ante tantas muestras o ante la parcelación muy grande de comités de cata que prueban menos muestras pero que, al final, acaban siendo comparados los resultados los unos con los otros.
Me leo lo de Juancho Asenjo ahora, aunque recuerdo ya haber pasado por ese artículo: en este caso, no creo que, en ña mayoría de muestras, se tratara de vinos cerrados o abiertos antes de tiempo en relación con su maduración en botella, sino de vinos a los que faltaba un punto de expresión y sobraba un punto de uniformidad.
Saludos
Joan

contact@winetaste.it dijo...

Ciao Juan,
purtroppo non scrivo in spagnolo, ma in italiano ti voglio dire che sei una brava persona, animata da una grande passione. Per quanto mi riguarda sei entrato di diritto nell'elenco dei miei amici del vino.
Grazie per i bei momenti insieme in Piemonte
Roberto Gatti
conduttore sito :
www.winetaste.it

J. Gómez Pallarès dijo...

Ciao, Roberto, è stato un vero piacere conoscerti insieme a tua moglie e pranzare e cenare con voi. Ho imparato un sacco di cose nelle lunghe, intense, divertenti chiacherate con Waifro Cavaliere e te e non ho che parole di gradimento per questa nuova amicizia.
Tante cose!
Joan

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