30 noviembre, 2007

È caduta una stella...


Estos días ando un poco bajo de moral, con un ataque suave y moderado de melancolía que, como canta mi amado Luca Carboni, "ha le onde come il mare, ti fa andare e poi tornare, ti culla dolcemente...". Hoy, exactamente hoy y a esta misma hora hace un año, tomaba el avión para dejar mi amada Roma. Fueron dos meses de intensa experiencia que cambiaron mi vida. Por si me quedaba alguna duda, Roma quedaba ya, en mi retina y en mi corazón, como mi ciudad para siempre. En ella quiero estar, en ella me quiero perder, en ella quiero vivir y, como tantos otros, en ella quiero morir y, por lo tanto, perdurar y ser recordado.

No estáis leyendo un testamento, al contrario. Esto es un canto a la vida y a mi Roma, a la que hoy saludo y abrazo desde la distancia, suavemente mecido por las olas de mi recuerdo y de mi melancolía. Roma es un impacto visual constante, Roma es un descubrir permanente, Roma es una historia que no termina jamás, Roma es el crisol del mundo, Roma son sus olores interminables, sus vistas y perspectivas insaciables, Roma es ruido, Roma es tristeza y melancolía, Roma es vida. Si te adaptas a ella, si te integras, si alguna de sus cosas "malas" (y tiene no pocas) no te produce el rechazo fatal, Roma te enamora para siempre, te atrapa y no te deja escapar, te convierte en un cazador de sensaciones, de vivencias, en espectador y actor de una vida intensa, que no descansa jamás, que te absorbe por completo.


Puesto que esto es un canto a la vida desde Roma, en la distancia, y a Roma siempre se está yendo y viniendo, hoy, solo en casa, me he decidido por rendirle un pequeño homenaje. De la forma más sencilla, con una de sus pastas más emblemáticas y "pobres" (ah, la "cucina povera" romana!), me voy a zampar ahora mismo estos spaghetti "cacio e pepe". Hay que hervir los spaguetti (¡deshidratados!) y sacarlos del agua, sin cortar la ebullición, un par de minutos antes de la cocción. Se ponen en una sarten o cazuela baja, con un poco de pecorino rallado rudamente y, a fuego muy lento, se finaliza la cocción de la pasta en la cazuela, dejando que el queso se funda y añadiendo alguna cucharadita del agua con que se ha hervido la pasta. Se consigue así, al cabo de un par o tres de minutos, que la pasta se recubra de su característica cremosidad. Se sirve en el plato y, en ese mismo instante, se espolvorea pimienta negra al gusto, se mezcla y ¡a comer! Un auténtico pedazo de Roma en la boca.

No tengo hoy, en casa, ningún vino significativo dei Colli Romani o zonas limítrofes. Así que he pensado que un blanco italiano, con gran carácter y temperamento, hecho casi "a la antigua", le sentaría de maravilla a estos spaghetti. Sé que sonará a "matrimonio" algo forzado, pero creo que su combinación funciona muy bien con esta receta. Se trata del Bucciato 2004 de Ca' Rugate. Un vino que amo sinceramente y que, con 13%, ofrece un color de oro viejo, brillante y cautivador y un paso cadencioso en copa. Sus aromas a copa parada son intensos: una enorme mineralidad, casi de tierra mojada tras la lluvia; un heno maduro, muy amarillo, recién segado; una flor de acacia poderosa pero ya algo seca, casi mustia, configuran su carta de presentación, muy de otoño romano... En boca aporta una poderosa estructura, algo glicérica, casi densa pero acompañada de un gran frescor y de un posgusto enorme, larguísimo, en que destacan la pera muy madura, el moscatel, algo de miel de acacia y el recuerdo de la fermentación con hollejos al cabo de bastantes segundos. La cremosidad del pecorino dulcemente fundido con el agua hervida de la pasta y la contundencia de la pimiente recién molida combinan muy bien con el frescor reposado, algo glicérico, de este vino maravilloso. Por lo demás, al ser una botella de medio litro y no tener que conducir después de la comida, mi melancolía seguirá meciéndome dulcemente un rato más...

Ayer mismo me di otra satisfacción: unos amigos me comentaban lo bien que lo habían pasado en uno de los restaurantes que había recomendado en mis notas romanas, Il Gonfalone. Y me di cuenta, con alegría, que tanto trabajo tiene también una bonita compensación cuando lo que escribes acaba produciendo en otros la misma satisfacción que te produjo a ti. Esto es lo mejor que te ofrece este cuaderno libre de anotaciones.

Termino. Si tuviera que quedarme con una imagen, con una fotografía, con una experiencia que resuma qué es Roma para mí, creo que escogería el extraordinario grupo escultórico del Laocoonte en los Museos Vaticanos. En él se funden el amor de los Romanos por su historia y por su tradición (su descubrimiento y posterior impacto daría para una novela); en él se condensan la fuerza absoluta de la mano sabia del escultor con el texto que le inspira (Virgilio) y en él se viven (no hay más que mirar los rostros de los protagonistas y la tensión de sus cuerpos) la tensión y la pasión que despierta Roma en mí.

"È caduta una stella, tutto si avvererà", canta Carboni. Que un cometa cruce pronto el cielo, que yo lo vea y que pueda pedirle un deseo que se cumpla...Ciao, Roma, stammi bene!

La foto del Largo Aventino (superior izquierda) by Lucfan; la de la vista desde el Gianicolo, by Simonluqa80.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Joan
me encuentro en estos momentos en el Trastevere de Roma siguiendo, en lo que puedo, tus interesantes indicaciones acerca de Roma
Muy bien Alfredo e Ada!!!!!!!!
MAlo y caro un restaurante siciliano al que fuimos ayer noche (este no era una recomendacion tuya)
Y dentro de unos minutos me esperan el Il Gonfalone
Prometo comentarte
un saludo enrique
PD por cierto totalmente de acuerdo contigo con lo de Ars Pace me recuerda al MACBA en feo.
Augusto se merece algo mejor

J. Gómez Pallarès dijo...

Caramba, Enrique, esto sí que es en tiempo real!!! Me encanta que estés escribiendo exactamente en estos momentes y desde Roma. Sobre todo, cuando salgas de il Gonfalone (estoy seguri que un buen gourmand como tú disfrutará en él, sobre todo con la carta de vinos que tienen), ve hacia Via Giulia, tuerce a tu izquierda y si no lo habéis hecho, llégate hasta San Giovan Barttista dei Fiorentini. No te pierdas su altar mayor, de Borromini, el más bello de Roma, y busca al sacristán o al cura (suele estar en una mesilla en la nave derecha de la iglesia) y pídele ver la CRIPTA debajo del altar mayor.
Un abrazo y a disfrutar!!!
Y sí, llevas toda la razón, Augusto se merece algo mejor!!!
Joan

CarlosGonzalez dijo...

Caramba Joan, esa receta de pasta me la apunto también, parece fácil y tiene una pinta excelente. Sólo una pregunta: ¿ cuándo sacas la pasta y la pones en una cazuela, la echas tal cuál, sólo con una pequeña añadidura del caldo de cocción y el queso rallado?. ¿ Y después a fuego lento o vivo?. En cuanto al vino, decirte que ojalá fuera fácil de encontrar cerca, pero de no poder acceder a éste, ¿cuál podría tener similares características y sea fácil de encontrar?
Pido mucho, lo sé :)))
Un abrazo

J. Gómez Pallarès dijo...

Esta receta, amigo Carlos, como tantas cosas sabrosas de veras, es muy sencilla. Si uno no encuentra o no tiene a mano una tienda con "cacio" (pecorino romano), cualquier queso de cabra ("pecora") sirve. Una parte del queso se pone en el plato donde se servirán los spaguetti. Entonces saco la pasta de la olla donde está hirviendo y la echo, escurrida tal cual con otro poco de queso, a fuego lento lento. El secreto de esto es que la pasta sale del agua cuando todavía NO está cocida del todo y completa la cocción en la cazuela, a fuego lento, con el queso, un poquitín del agua en que ha hervido y unas cuantas vueltas con la cuchara de madera. Al cabo de dos / tres minutos, entre el queso ya fundido, el poco de agua y el meneo, la pasta queda como con un barniz. Entonces se enplata y se le echa encima abundante pimienta negra molida en ese instante.
Y a comer. Fácil y bueno. Y sobre el vino, tengo una grata sorpresa para ti: aunque prometo que un día iremos juntos, si quieres puedes acercarte a la Enoteca d'Italia (C/ Santa Magdalena, 12, en el barrio de Gracia, con un enlace en mi columna de la derecha), donde Al y Leo te atenderán con mucho gusto, te comentarán todo y, entre otras maravillas del centro / norte de Italia (ahora también Cerdeña!) te venderán este bucciato delicioso de Ca' Rugate.
Ya ves que no pedías tanto...
Un abrazo
Joan

Anónimo dijo...

Hola Joan,

gràcies per recordar-nos a en Jesús Carruesco i a mi en els teus apunts. Em tornes a fascinar per la teva senzillesa i humanitat, mostrada per exemple amb els spaghetti "cacio e pepe". Formidable.
Una abraçada

Josep Abela

VadeBacus dijo...

Fantástico Joan, tomo nota y apunto en la agenda, la saturada agenda :)).
Salut!
Carlos

J. Gómez Pallarès dijo...

Josep, va ser una sorpresa molt agradable per a mi que haguessiu seguit les meves notes del quadern de Roma en alguna cosa i, a més, que m'ho diguessiu. En coincidir, 24 hores després que m'ho diguessiu, amb la meva tornada (bé un any de la mateixa), em va venir molt de gust treure-ho.
I moltes gràcies per les teves paraules: m'encoratgen a seguir escrivint de tant en tant.
I la recepta, és mèrit, sí, però de la saviesa popular dels Romans, que se la saben molt llarga a l'hora de cuinar amb no res!!!
Cordialment
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Bueno, Carlos, un buen día, ante cualquier cocina que se tercie, nos juntamos, cambiamos "cromos" y cocinamos y bebemos: nada más agradable que eso!!!
Un abrazo
Joan

Anónimo dijo...

Hola Joan,

Esta clar que "Roma ti ha ruvato il cuore", entenc el teu petít atac de malenconia doncs com saps jo també en soc un gran enamorat.
El perill de coneixer tant bè com tu coneixes Roma es el de quedar-ti enganxat per sempre i convertir-la en una adicció tant potent què tant sols estades cada cop més llargues podràn calmar.

Però pensa Joan que igual que ahir i avui, demà Roma seguira estant allí, esperan per retrovar-se amb tú, per això es la "ciutat eterna", allí seguiran els teus estimats museus, les seves places i les seves fonts, els seus carrers i les seves pedres plenes d'historia, el teu estimat Testaccio, la Garbatella, Il Trastevere, Il Pincio, Il Gianicolo, l'Esquilino, Porta Portese i tants i tants racons que de ben segur estan a la teva memòria. Com tú molt bè saps "Roma non ti la fai in la vita" i per sort la tením a una hora i mitja, per desgracia per ella l'altre part del cor en el meu cas, me'l te robat Barcelona.

Salutacions

Daniel.

J. Gómez Pallarès dijo...

I no oblidem el Celio, Daniel!!! Des que vaig poder entrar a Santo Stefano Rotondo, que és una de les esglésies més impactants de la ciutat, per a mi, el Celio ha guanyat "molts punts". M'hi falta trobar algun bon lloc per menjar, encara, al Celio, però començar una visita per San Clemente (un dels grans llocs on es pot entendre Roma des del segle II aC fins a l'Edat Mitjana), pujar fins a San Silvestro i el convent de les Agustines (ah, les seves famoses u desconegudes "Vespres de les afortunades Verges") i acabar a Santo Stefano Rotondo (i si es vol,completar el periple cronològic amb les cases romanes sota el Celio), és un periple que val la pena.
Tens raó, no la deixaria mai, Roma, però tenint-la així, a una hora i mitja també la disfruto més. Em passa com amb Barcelona, que també l'estimo i la conec, però que m'acaba cansant, torrant les seves mancances perquè hi sóc massa... Enqualsevol cas, per desgràcia de Barcelona (i me la conec), no pot oferir res comparat amb Roma, només la supera amb el que tenim a partir del XIX.
Salut!
Joan

Anónimo dijo...

Evidentment Joan, la comparació nomès es possible a efectes sentimentals mai històrics. Veig que de seguida la teva imaginació vola rapidament per racons meravellosos de Roma.

salutacions.

Daniel

J. Gómez Pallarès dijo...

La veritat, amic Daniel, és que el meu estat espiritual actual (més o menys aclaparat per la venda d'un pis, el meu, que no acaba de concretar-se), demana EN VEU MOLT ALTA una mica de la pau interior que el Celi m'ha donat sempre. I, ja posats a demanar, una tarda a Santa Sabina i veure com es pon el sol rere Sant Pere, amb un soparet a Il Gonfalone o a "Giulio passami l'olio" o a alguns dels fantàstics llocs que hi ha a la vora del pont davant Sant'Angelo, m'anirien de primera...
Paciència...com deia Carboni..."tutto si avvererà".
Salut!
Joan

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