25 octubre, 2007

Kellerrestaurant Brecht-Haus




















Los lectores habituales de este cuaderno de anotaciones enogastronómico saben bien de mi devoción, educada, pulida y aumentada gracias a mis colegas de ETB (in primis, Herr Direktor), por los rieslings, por la "uva diva". Confieso que los restaurantes de Berlin donde el servicio y carta de vinos miman la producción alemana están algo lejos de nuestro bolsillo. O no supe yo dar con aquello de las "4B" (bueno bonito bastante barato). En fin, que no podíamos dejar Berlin sin acercarnos a una cena con vino, ¿verdad? Y aquí propuse a los intrépidos viajeros una nueva aventura, que unía dos de mis pasiones alemanas: la riesling y Bertold Brecht.

Brecht es un personaje fascinante y un autor al que admiro desde hace mucho. Amante como soy de la opereta, obras como su Mahagonny o su Opera de las tres monedas, sus canciones también, siempre con el genial Kurt Weil, su Madre Coraje, su Vida de Galileo están presentes en casa desde hace mucho. Su militancia comunista, su feroz y radical postura contra los nazis le mandaron al exilio, donde penó lo indecible. De vuelta a Alemania, en 1948, se instaló en el Berlin este, donde todavía se conserva intacta su casa, en Chausseestr. 125, y donde se puede visitar su museo.
















En el sotano de la casa se ha instalado un restaurante, un sitio íntimo y muy acogedor, donde reciben al huesped maquetas de los escenarios de Brecht, cartas y objetos suyos y, por supuesto, una bien surtida carta de platos y de vinos. En efecto, Brecht era un amante del buen, aunque sencillo, comer, y del vino también. Y los responsables del lugar han tenido la buena idea de proponer algunas de las recetas que Helene Weigel, esposa de Brecht, solía cocinar en casa. La verdad es que es emocionante pensar que estás sentado en casa de Brecht, comiendo algunas de las recetas que se han conservado de su esposa. Filete de lucio rebozado, con un acompañamiento de patatas hervidas, ensalada y una salsa a base de tallos de apio hervidos, con una reducción de vino blanco, ésa fue mi frugal cena. El plato más celebrado de los cofrades viajeros fue el que eligió mi santa, otra receta de Frau Weigel, una especie de albondigas gigantes de carne de cerdo, con albondiguillas de panceta y patata. Delicioso.

Acompañó a la perfección, por lo menos a mi pescado de agua dulce, el riesling básico, seco, de la casa Robert Weil, añada de 2005. Una insolación más alta de lo habitual en el Rheingau, con un septiembre también muy soleado, con las lluvias en su sitio, acabaron produciendo una cosecha muy sana. El trocken de esta añada tiene 12% y las botellas que abrimos empezaron más cerradas en nariz de lo que es habitual para esta cosecha. Tras un buen rato empezó a abrirse el vino y a mostrar sus frutas maduras, pera y melocotón, primero, delicado orejón de albaricoque, después. Con unos hidrocarburos absolutamente bajo control (muy moderados), acabó con notas de moscatel y con una buena presencia en boca, aunque no muy larga. El único "pero" es, sin duda, el del precio: si mis notas son correctas, cada botella costó 26 euros. Este detalle ya os da una idea de por dónde va el asunto del vino en Berlin.



Ésa fue nuestra última cena en Berlin. El crepúsculo sobre la Kurfürstendamm marca el fin de una estancia afortunada, intensa y emocionante. Ojalá algún día este grupo de viajeros acierte a encontrar un amanecer en otro lugar tan atractivo como éste. Ése es mi deseo y que os lo pueda contar, claro.

2 comentarios:

Herr Direktor dijo...

Original cena Joan, esa buena costumbre de aunar placeres de índole diversa tiene por costumbre aportar resultados magníficos.

El precio de ese R.Weil realmente estaba a la altura de un restaurante que multiplica por dos el precio de compra...una lástima no poder encontrar referencias de calidad a buen precio, pero esa política de precios aquí también reina en bastantes establecimientos.

Curiosas esas notas de moscatel finales.

Aunque trocken, ¿cuánta azúcar residual tiene este vino?

J. Gómez Pallarès dijo...

No lo tengo anotado, Herr, pero de las últimas catas de básicos a que he podido asistir gracias a ti, creo que este 2005 tien que ser algo "subido" para un trocken, quizás entre 6 y 7 g/l.
Pero si alguien tiene el dato exacto, mucho mejor claro. La página web de Robert Weil, como pasa tantas veces con estos bodegueros alemanes, da poca información técnica.
Y sobre el precio, qué te he de decir a ti? Este vino se puede comprar, en tienda presencial y en la red, sobre los 10-11 euros, si no voy mal encaminado: que te lo pongan a 26 es una pasada, literalmente.
Pagamos las ganas de un poco de riesling en casa de los Brecht, vaya.
Saludos!
Joan

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