18 septiembre, 2007

Hotel 54


Unos amigos recientes pero ya queridos viven en pecado desde hace tiempo, contentos y felices. Tan bien funciona la "prueba" que deciden poner papeles de por medio y se casan oficialmente. Y tienen la delicada y feliz ocurrencia de convocar a sus amigos, entre los cuales no pocos calificados enotarados, en el Hotel 54. Este hotel, situado en el corazón de la Barceloneta, podría pasar más o menos desapercibido si no fuera por un detalle que lo hace grande: dispone de una buena terraza con un vista privilegiada sobre el "port vell" de Barcelona y la montaña de Montjuic.

Mis amigos alquilaron la terraza (si no hay alquiler de por medio, la terraza es de acceso libre: ¡copas con una vista de privilegio!), apalabraron un interesante surtido de platillos (entre los cuales un pan con tomate buenísimo; unas lentejas con menta y cebolla, suaves y refrescantes; un estofado de ternera "a la antigua", con unas patatas deslumbrantes y unos pinchos de ciervo, contundentes y sabrosos) y convocaron a la mesnada que, atenta a la orden, se presentó con un amplio surtido de botellería variada, del que se dio buena cuenta. Menudos somos los enotarados amigos de mis amigos.

No pretendo hacer una crónica detallada de lo que probé durante la cena porque ocuparía varias "páginas" y tampoco tomé notas de todo. Pero de lo catado y retenido, destaco por encima de todo dos botellas: la primera, una magnum de cava Parisad 1998, de Ca'n Ràfols dels Caus. Se trata del cava de crianza de la casa, con mayoría de chardonnay y mínimas notas de macabeo y charelo, con fermentación en roble y dos años en rima. De un profundo y bello color dorado, ofrece una burbuja muy fina y unos aromas, ya a copa parada, alarde de su cuna: avellanas ligeramente tostadas, manzana al horno, pastel de apple-crumble y, ya al final, hinojo. En boca es pura seda su tacto, goloso y elegante: una maravilla que, si veis, tenéis que comprar. Lamento no poder ofrecer foto: la web de la bodega muestra una bellísima, visualizable en Flash Player, pero no sé cómo bajar una foto en ese formato (¡identificando la fuente, por supuesto!.

Más difícil será que encontréis la segunda maravilla (en mi opinión) de la noche: un Vouvray, Domaine du Haut Cousse 1990. Se trata de una añada histórica en Vouvray (Loire), donde una de sus reinas, la chenin, alcanzó un enorme grado de perfección en su podredumbre noble (en la foto), comparable tan sólo (hablamos de casi 20 años) a lo sucedido en las cosechas de 1997, 2003 y 2005. Este "vin moelleux" botritizado, monovarietal de chenin, con un azucar residual de entre 40 y 50 g/l, está ahora mismo en un momento óptimo de degustación, pues mantiene viva la acidez y el frescor de que le dotó su extraordinaria fruta. Con 11,5%, conviene servirlo sobre los 9-10ºC. Posee un color dorado intenso, con reflejos ambarinos y ya en copa se muestra muy glicérico, con una profunda y lánguida lágrima. Es un vino que evoluciona durante dos horas, por lo menos: empieza con frutas en almíbar casero (melocotón, albaricoque), sigue con matices de dulce de membrillo y termina con un alarde de mieles sutiles, tipo mil flores o azahar. En boca tiene una esplendorosa estructura, llena por completo, abre todos tus sentidos con esa untuosidad, esos perfumes de fruta madura acompañados, todavía, de un frescor y una vivacidad notables. En poquísimas añadas se produce en Vouvray "vin moelleux", 1990 fue una de ellas y allí estaba aquella botella, para goce y deleite de los novios, claro está, y para pasmo de los invitados que estuvieron atentos al asunto (¡gracias, Estrella!). Si encontráis una botella (también de las añadas de 1997, 2003 ó 2005), comprad una para vosotros y otra, por lo menos, para mí. ¡Y nos ponemos en contacto!

¡Y que vivan los novios!, claro está.

La foto del puerto de Barcelona es by tgkw, en flickr.com.

14 comentarios:

encantadisimo dijo...

Ese hotel es donde hay instalada -en la planta baja- una sucursal de "Pinotxo". ¿Esa cena la perpetraron allí o se trataba de un catering?.

J. Gómez Pallarès dijo...

Se trataba de un cátering y aunque no pregunté la procedencia, el capipota presente tenía toda la pinta de Pinotxo y los garbanzos, idem de idem. Y sí, de ese hotel se trata.
Joan

Els vins de Pilar Vi i Jose Tinto dijo...

Qué vinos los de aquella noche!!

Yo también citaré dos (de los más fáciles de promunciar) que recuerdo especialmente, básicamente por que me pude recrear más en ellos. La verdad es que no pude abarcarlos todos, ni siquiera anoté las referencias de los que más me gustaron. Qué estrés!!!

Para empezar, el Champagne que trajeron los novios y que nos dió la bienvenida a los más puntuales (premio que pude recoger por una vez!!!), un Drappier con rosarios finísimos y persistentes, aromas tostados, un carbónico que se deshacía en el paladar cual... (me he quedado atascada pensando en algo comparable) y que dejaba tras de sí el frescor de la manzana ácida.
Y un Remelluri blanco, ummm intensamente floral!!

Muchas felicidades a Sara y Damià!

Saludos,
Pilar.

J. Gómez Pallarès dijo...

Bien, por tu selección, Pilar. Yo del Drappier vi tan sólo la botella!!! Y coincido contigo con el Remelluri, pero no he hablado de él porque, aunque es un vino que siempre me ha gustado cuando lo he probado, pues eso, que ya era más conocido para mí. Y me apeteciía más probar y hablar de cosas nuevas para mí: y jamás había probado el Parisad, lo confieso! Y este Vouvray moelleux del 90, pues tampoco. Y de ahí la selección.
Saludos!
Joan

Víctor Franco dijo...

Lo de vivir en pecado no pareció importarle a los padres, pero ¡ya les vale! ;-) ¡Muchas perdices para Sara y Damià, y que sean aún más felices!

Respecto a los Vouvray Moelleux te he de comentar que no son tan raros de encontrar y suelen producirse con cierta frecuencia, casi cada año, siempre que las condiciones climatológicas lo permitan. Como sucede en Sauternes lo que realmente es más difícil de encontrar son las "Premières tries" (en realidad se conocen como “Crème de tête” en la zona bordelesa), que son las primeras selecciones de uva noble. Otros productores de la zona, como François Pinon o Philippe Foreau le ponen un precioso apelativo a sus cuvées más selectas, la Goutte d’Or. Cuando quieras montamos alguna cata con algún vino de Huet, Pinon o quién sea y te introducimos más en el tema. ;-)

J. Gómez Pallarès dijo...

Fantástica iniciativa, Víctor, me encantaría de veras. Estuve leyendo un poco antes de escribir el comentario y una de las notas que encontré (sobre una vertical de moelleux del 90) comentaba, en efecto, que no era demasiado habitual que se diera la posibilidad de hacerlos con pourriture noble tal y como describesy que las condiciones climáticas pues tenía que ser las habituales en estos casos, con cierta humedad mañanera, sobre todo, y una fase de maduración sin lluvias que sea lo más larga posible. Y por supuesto que jamás he probado una Goutte d'Or.
El martes nos emplazamos para intentar montar una cata de este tipo de vinos.
¡Gracias!
Joan

Víctor C. dijo...

Hola me alegro sinceramente lo pasarais tan bien, y especial por Dami y Sara.

No se diga más, yo aporto un Huet Le Haut Lieu 1997 1er. Trie. Que de hace un tiempo me mira raro cada vez que abro la bodega :))

De la invitación del Toneles supongo me libro, ya que lo probaste en Ca'l Ramón, sólo tengo 1 botella y no sé cuando la abriré, un vino así merece un momento muy muy especial :)

Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Hombre, Victor C., fantástica noticia ésta del Huet que propones. Me huelo que está empezando a tomar cuerpo algo que puede ser de gran interés!!!
Muchas gracias: ya somos tres para el evento del Loire moelleux!!!
Y por supuesto, reserva la botella de Toneles para cuando "caiga" la vecina de enfrente!!!
Un abrazo,
Joan

Herr Direktor dijo...

Joan no le digas eso a Victor porque la vecina de enfrente tiene más vida por delante que un esturión!

Ya le diré yo cuando es el momento de abrir ese Toneles, la próxima vez que nos veamos!

Felicidades por la reseña Joan, realmente fue una noche entretenida con muy buena compañía (quizás por la ausencia de Victor Cardona, je, je!) con un menú muy apetecible y donde la mayoría de los vinos estaba francamente apetecibles. Ese Parisad del '98 estaba muy pero que muy rico.

No mencionais el Rully 1r cru del '04, ¿no gustó? yo encontré vainilla a raudales pero no sé si era el momento o qué pero el vino también me encantó.

Del catering del Pinotxo me quedo con los "cigrons esparracats", el cap i pota y la brocheta de ciervo.

A Damià no tengo más que recordarle un dicho catalán "home cassat burro espallat"!

J. Gómez Pallarès dijo...

Gracias por tus palabras, Herr! Más que una crónica completa, he intentado hacer una crónica amable: sí probé el 1 cru de La Pucelle, pero ya muy al final de la botella, a una temperatura que no era la suya y tras haber catado demasiada variedad. Confieso que no lo disfruté lo que se merecía, pero probablemente fue por mi culpa, no por el vino.
Del cátering no probé los garbanzos porque me dio la sensación (visual) de que no llevaban butifarra y pensé "para los de verdad, a la Boquería me iré". Y el capipota me pareció (tampoco lo probé) poco reposado, con la salsa diluida (apreciación también visual), y volví a pensar lo mismo. Por lo demás, y en las cenas y con la edad que ya arrastro, procuro comer muy comedido y modosito. Alguna última experiencia me ha recordado que ya no estoy para según qué trotes!!!
Un abrazo,
Joan

Víctor Franco dijo...

Me van viniendo referencias a la cabeza que podríamos poner junto al Le Haut Lieu 1er T 97 de mi tocayo.
¿Qué tal suela Vouvray M. Goutte d'Or 90 de François Pinon?

Ya vamos concretando de forma más privada...

Referente a La Pucelle que comentáis supongo que os referís al Rully 1er Cru de los Jacqueson. Hace unas tres semanas abrí dos botellas del 04 y salieron fantásticas.

J. Gómez Pallarès dijo...

Suena impresionante, Víctor!!! ya concretamos, en efecto, por otros canales, pero esa "lágrima / de oro" de Pinon de sea añada, por lo leído (jamás catado), tiene que ser una gran experiencia!
En efecto, era ese Rully 1 cru y el problema, en mi caso, no estaba en el vino, sino en mi persona. Bien, puede que el vino no estuviera ya en su mejor momento, cuando me apercibí de que estaba abierta la botella, pero yo no estaba ya, lo reconozco, para degustar en condiciones ese vino, no porque hubiera bebido mucho (eh, conste!!!), sino porque venía ya de otras copas que me impedían entrar con plena concentración en él.
Saludos,
Joan

Anónimo dijo...

Notable lugar, donde se habla no se grita y se trabaja, si no a la calle..

Y quien tengas dudas.. lo esperamos.

J. Gómez Pallarès dijo...

No sabría decirte sobre los detalles que apuntas, Anónimo (echar a la calle y demás). Cuando estuvimos los amigos, fue perfecto. Cuando se abrió la terraza a la clientela en general, me pareció toda gente tranquila y sosegada. La persona encargada del lugar, también lo era, sin duda.

Publicar un comentario