03 agosto, 2007

Albino Armani "Colle Ara" ramato 2005

La variedad de uva conocida como "pinot gris" es la más popular de los clones "blancos" de la "pinot noir". Pongo entre comillas lo de variedad blanca, pues aunque casi siempre se vinifica como blanco seco, la piel de la uva no es clara, sino que suele ir de un gris claro (de ahí su nombre francés) a un azul/violeta bastante cárdeno e intenso. Es una uva que procede de Francia (en Alsacia se la conoce como "tokay d'Alsace": nada que ver con la variedad húngara; en Borgoña, como "pinot beurot") y que se implanta en Alemania ("Ruländer") y en América (en California, en Oregón, en Argentina, donde la conocemos como "pinot gris"). De todas formas, creo que el país donde encuentra sus cotas más altas y, al mismo tiempo, más bajas de calidad y de popularidad, es en Italia, donde se la denomina "pinot grigio": encontramos aquí vinos con burbuja pero muy insípidos y, al mismo tiempo (casi siempre en el cuadrante noroccidental de la península), vinos muy complejos, de gran desarrollo y calidad.


Éste es, sin duda, el caso del pinot grigio de la bodega de Albino Armani, en la DOC Valdadige Terra dei Forti. En su añada 2005, es el vino que he elegido para la jornada sobre el terruño que ha convocado M. Camblor el 3 de agosto. Me parece, este vino, un gran ejemplo de dos cosas: la primera es el profundo respeto de Armani por un vino que ni es comercial (tiene un color que no es sencillo de entender) ni de trago fácil, pero que él hace con profundo respeto hacia la tradición valligiana en la vinificación de esta variedad. La segunda es que es un vino único, producto monovarietal de los viñedos a los pies de la colina Ara, en los primeros contrafuertes del parque nacional de la Lessinia, en la Terra dei Forti, sobre viejas terrazas calcáreas y en parras en espaldera de doble guyot. Lo he elegido precisamente porque, tras probarlo, tuve la certeza de que jamás había probado un pinot grigio como éste y me dije "¿tendrá esto algo que ver con el terruño de origen?" Puesto que me contesté que "sí", he aquí el comentario en Iberoamérica en cata #3. Su vendimia es manual, la mesa de selección muy "dura" y el mosto macera en frío (en prefermentación) con los hollejos durante tres días.

Por supuesto, aquí radica uno de los "secretos" del vino: esta maceración con unos hollejos de compleja definición cromática, le confieren un color especialísimo, que los italianos llaman "ramato", de "cobre". Es un color a medio camino entre el hilo de cobre, limpio, brillante, muy puro y la piel de la cebolla de Figueras. Las maceraciones de Sergi Colet con la pinot noir para su "Assemblage" (casi un "blanc en noirs") producen una coloración parecida, pero menos intensa. Tras la separación, por gravedad, del mosto y los hollejos, el vino fermenta en depósitos de acero inoxidable y reposa y se afina en ellos, con sus levaduras y a temperatura controlada. Realiza una parcial maloláctica y pasa a las botellas, que son especiales en el sentido de que pesan 1 kg. Para disfrutar plenamente de este vino, conviene servirlo sobre los 14ºC, sin decantación.

A copa parada, te asalta la mineralidad pura de la piedra calcárea, que dibuja una buena harmonía con frutas de hueso (albaricoque) y con frutos salvajes (un recuerdo a los arbustos de granados rebentados por el calor, pasado agosto). Es un vino complejo, que evoluciona en copa a lo largo de , por lo menos una hora. Siguen aromas de fresas salvajes en el bosque: cuando sube algo la temperatura del vino, me recordó las matas de estas fresas en el Parque Nacional de Ordesa. Cuando te las topabas y las revolvías, olían al "Colle Ara". Se trata de una combinación difícil de definir, a medio camino entre el dulzor de la fruta roja de bosque madurada en la planta y el aroma de sus hojas, en un sotobosque de altas montañas húmedas. Su mineralidad, en posgusto, acaba expresándose a través del olor del pedernal para hacer fuego, con que jugábamos de pequeños. En boca es un vino "blanco" con cuerpo y estructura, con taninos presentes y suaves, muy delicados, que seducen por su expresión suave y sin estridencias. Tales características, su tierra de origen, su vinificación, su color, sus aromas, lo hacen bien distinto de los pinot grigios italianos, europeos y americanos que yo había probado hasta ahora. Por ello creo que, poco o mucho, todo ello es debido, por una parte, al trabajo del enólogo, a la selección de clones y al trabajo en viña y en bodega; pero por la otra, es debido también, a las características del Colle Ara, a sus suelos y a la inclinación de las vides que recogen, sabiamente, el sol del atardecer. Este vino acompañó de forma sublime unos sabrosos pageles (brecas; "pagell" en catalán) del Maresme, recién pescados, hechos al horno con sal, laurel, aceite, un chorretón de limón y ajos machacados.


La excelente foto de la copa de vino y su reflejo es de Alberto, de la Enoteca d'Italia, que distribuye este vino para España.

Nota bene: con permiso de Manuel Camblor, este comentario sale con fecha 3 de agosto pero ha sido publicado antes. No quería faltar a la cita de IEC #3, que lancé en su día desde este blog y desde ya pido disculpas porque, si hay comentarios a este excelente vino de Armani, no sé ni cuando podré contestarlos, andando como andaré en las tinieblas del espacio exterior informático, es decir, en el sur de Mallorca.

2 comentarios:

elisabetta dijo...

Querido amigo Joan,
soy feliz que te gusta esto vino...
gusta mucho a mi tambien. Por supuesto,es muy particular, pero esto es precisamente sua beleza...
i Salud!

Lizzy

J. Gómez Pallarès dijo...

Querida Elisabetta,
casi me daba pena que el comentario sobre este vino pasara inadvertido, tanto lo he apreciado y tanto me ha gustado. Para mí se trata de un pinot grigio casi único y me encanta que coincidamos en la opinión! Y que además la hayas escrito en castellano: estupendo!!!
A ver si los amigos del "terroir", bajo cuyos auspicios se escribió el comentario y se cató el vino, están de acuerdo conmigo, con nosotros, o no.
Un abrazo y buena canícula!!!
Joan

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