22 julio, 2007

Sueño de una noche de verano


Tengo un amigo que, hace unos años, tuvo un sueño (o así lo quiero pensar yo): el día que cambiara de casa, la condición inexcusable para la casa nueva tendría que ser una, que ofreciera un espacio digno para una pequeña sala de degustación / cata y una bodega climatizada. Tengo un amigo que a los dioses gracias, a su talento y al de su santa esposa, ha conseguido hacer realidad su sueño. Tengo un amigo tan generoso que ha decidido organizar una multisesión ininterrumpida de inauguraciones de la bodega, en pequeños grupos y con algunos amigos que comparten sus gustos y pasión por el vino: le encanta compartir su bodega con todos nosotros. Tengo un amigo que me invitó la otra noche, de verano, a ver y degustar la realización de su sueño junto con otros amigos. Nuestro amigo preparó una serie de grandes vinos (hablaré de unos pocos), que fue combinando con viandas variadas, entre las que destacaron unas extraordinarias cigalas recién pescadas en la costa de Tarragona, tres horas antes de su degustación; una sublime cecina; un stilton azul suavemente curado y algunas maravillas más.

El aperitivo fue un champagne de la casa Drappier, Grande Sendrée 2002, rosé. Drappier ya advierte: si Grande Sendrée sólo se produce en grandes añadas, el rosado es, además, la perla de las rarezas ("producción confidencial" la consideran). Chardonnay y pinor noir casi a partes iguales, con un delicado pero brillante e impactante color entre la piel de cebolla y la fresa algo pálida, muestra una fineza enorme ya en la burbuja, delicada y persistente. Cerezas en nariz, frutos rojos cultivados, anisados, mineral, tiene un volumen extraordinario en boca y un trago persistente, con un agradable deje amargoso y un retorno de monte bajo.


Sí, sí, lo véis bien. Con alguno de los embutidos (la cecina, de alucine; y una longaniza con curado de cenizas), salió un Château La Fleur-Pétrus 1996. Con un ensamblaje muy mayoritario de merlot (y 20% de cabernet franc), el carácter del suelo de estos viñedos de Pomerol (con mucha grava y algo de arcilla) confiere al vino un aire muy bordelés, sí, pero más de Graves que de Pomerol: capa media tirando a alta, muestra un menisco de suave color teja con un degradado del mismo color en el ribete. Empieza algo reducido y con bastante habituales notas de pimiento verde a la brasa (cabernet franc), que disgustan a mi amigo. Decidimos darle más copa y el vino se acaba mostrando durante una hora larga como lo que es: uno de los grandes de Pomerol y, por lo tanto, del mundo de los tintos, con notas de caliza, con dejes de cuero, con violetas, con regaliz de palo, con panceta ahumada, todo ello sin mostrar defecto alguno. Con gran nobleza y parsimonia (hay que ser muy paciente con estos vinos), el vino evoluciona y se va abriendo, va ganando en complejidad, hasta que llega el trago. En boca muestra toda su elegancia, fineza con persistencia, buen volumen y gran y compensada acidez. Es carnoso, voluptuoso pero sin excesos. Uno de los comensales, que se destetó con vino de Burdeos, llega a su clímax con este vino. El resto lo celebramos también, aunque con algo de contención: al final, vuelve a salir el pimiento verde y al cabo de hora y media empieza a caer con rapidez. Es un vino que vivirá con gran dignidad todavía unos añitos más.

Con el micuit sale otros de los grandes de la noche: un Grans-Fassian Trittenheimer Apotheke Auslese GK 1997. Se trata de una de las grandes bodegas de riesling, en la zona del Mosela medio, que goza (en los viñedos del pago de la "farmacia de Trittenheim") de una de las más cotizadas pizarras de la región, la azulada. El vino es puro goce, ya visual, con un tono amarillo contenido por verdores abundantes y una mineralidad a copa parada apabullante. Por supuesto, asoman en primera instancia, aromas nobles de la tierra potenciados por la guarda (queroseno tirando a gasolina de zippo), seguidos de cáscara de limón maduro y de flores de camomila y de tilo. En boca desborda, con una amplitud enorme, con un posgusto larguísimo y profundo, otra vez de limón pero ahora ya en confitura, con miel de acacia y, lo más importante, con un frescor y con un equilibrio de cine entre azúcares y ácidos, que lo muestra como un vino que todavía tiene gran potencial de envejecimiento. Esta botella, que se disfrutó mucho, ya no lo hará.

Con los postres (selección de chocolates de la casa Lindt) llegó mi catasterismo personal (término técnico que designa la acción por la que algunos mortales somos catapultados hacia las estrellas): moscatel Toneles. No digo más: la joya de Valdespino, su valor nada tiene que ver con su precio (sin duda, alto). Se trata de un moscatel viejísimo, que probablemente supere los 80 años, y que se ha hecho mayor con soleras y criaderas. No salen demasiadas botellas al año, para no perturbar la labor de los toneles. Pero las que salen, amigos, convierten en gente privilegiada a quien puede degustarlas. Posee la raza y el linaje de los más viejos y mejores PX, con un color oscuro, oscuro, casi como de pez, con notas de ambasr dorado oscuro y yodo. Tiñe la copa con persistencia y de manera casi salvaje. Es cierto que empezó, esta botella (una amiga que tuvo el privilegio de catar esta maravilla hace poco directamente de la barrica decía que ésta estaba mucho mejor, ahora mismo), con notas de acetato de etilo (pegamento Imedio), pero con gran rapidez dejó paso a una apabullante panoplia de chocolates oscuros y densos, a cafés torrefactos, a dulce tabaco de Virginia, a las más densas y azucaradas mermeladas de frutos negros del bosque (grosella negra), a pan de higos. Pero, amigos míos, lo mejor estaba por llegar: cuando introduces este néctar de dioses en la boca, piensas que será algo denso, casi sólido y ahí estriba la diferencia con los viejísimos PX que he probado. Tiene un paso delicado, casi fino, sin duda con consistencia pero, al mismo tiempo, con una alucinante e increíble frescura y, al final de su posgusto (pásmense ustedes), con una punta de acidez de la mermelada con cáscara de naranja, un leve recuerdo sin duda de la fruta que fue. Del trago a verme catapultado hacia las estrellas medió un segundo.

Por supuesto, hubo otras cosas antes y, para algunos, después. Yo me quedé con el posgusto de mi Toneles, que llevaré en la memoria hasta que esa estrella que ahora mismo soy, se convierta en polvo. Mi amigo ha podido realizar su sueño de una noche de verano y, además, tiene la fortuna (su esposa y él lo viven así) de poder compartirlo con sus amigos. Yo, por supuesto, tengo la suerte de contarme entre ellos y de poder mínimamente agradecérselo a través de este relato. A la salida de la cena, me pellizcaba pensando "¿será cierto lo vivido y sentido o estoy en un sueño?" Puck me libró de la cavilación y, con su danzar alegre, salió de la montaña y me dijo "vámonos a casa, chaval". Tuve la certeza, en ese momento, de que todo había sucedido tal y como os lo cuento.

Postscriptum. Este relato no se hubiera podido escribir sin la información del comentario de Encantadisimo sobre Toneles (con algunas de las intervenciones que generó); del de J.A. Dianes sobre una añada anterior del Grans-Fassian -suya es la foto de la etiqueta y el tapón- y sin la ayuda de Shakespeare, el dibujo de cuyo duende pertenece a www.artsycraftsy.com.


14 comentarios:

encantadisimo dijo...

Menudos amigos tienes, que te invitan a todo eso. Enhorabuena por ello;-).

Respecto a Toneles, yo también tuve oportunidad de probarlo hace poco directamente de la barrica y, la verdad, no atiné a apreciar diferencias respecto a lo que hay en mis botellas. Claro que tampoco me esforcé en buscarlas. En entornos tan diferentes (el sosiego dómestico vs el trasiego de la bodega tras catar tropecientos vinos) se me hace difícil proceder a establecer comparaciones. Tu amiga debe ser un auténtico lince;-).

Me parece un vino apabullante en cualquier escenario.

J. Gómez Pallarès dijo...

En efecto, amigo Encantadísimo: VBI AMICVS, IBI OPES, es decir, que quien tiene un amigo tiene un tesoro. Tengo esa suerte e intento estar a la altura de la amistad ofrecida, aunque estas cosas no se valoran en términos cuantitativos...
Respecto al Toneles, mi amiga, sin duda, es mujer muy preparada técnicamente y un auténtico lince, además de poseer un olfato de "narices" (y perdón por el chiste fácil). Yo no puedo contrastar eso porque, aunque tuve la oportunidad de hacer ese viaje relámpago,a l final tuve que quedarme en tierra.
Por lo demás, en efecto también, de la selección de viejísimos que han caído en mi paladar en los últimos meses (y sin ánimo de comparar lo que no se puede comparar en términos de igualdad pues son cosas bien distintas), entre ellos la Bota de...PX o la de NPI, este Toneles me ha parecido el más satisfactorio, mucho vaya o, por lo menos, el que más se adaptaba a mis gustos en estos momentos. Su final de frescor y acidez me dejó, por la edad de la "criatura", apabullado.
Joan

Víctor C. dijo...

Me alegro lo disfrutaras Joan... Respecto al Toneles, unos de los mejores vinos dulces que recuerdas?

No obstante es opinión general, que esa frescura del final es impactante...

Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Víctor! Ya sabes que soy un loco de todo tipo de vinos dulces y sí, aunque esta botella empezó mal (acetato de etilo importante), terminó en gloria. Cuando el resto procedía a refrescarse con un champagne que otro buen amigo que se dedica a traficar con estas cosas había dejado caer por la casa, yo andaba todavía husmeando en el culín de Toneles que quedaba en mi copa. Sin duda, se trata de uno de los mejores vinos dulces que he probado jamás.
Saludos!
Joan

Herr Direktor dijo...

Ese amigo también me ofreció a mí invitación pero no pude aceptarla dado que estaba en Madrid! brrr!!! Todavía no he podido asistir a ninguna de sus mútiples invitaciones de la nueva casa y bodega pero doy fé que el día que lo haga me resarciré con creces!

Voces me llegaron que ese Grans Fassian Apotheke '97 no era lo mismo que el mítico '90, ciertamente la '90 aporta mayor estructura a los vinos que la '97 en esa región, pero tened en cuenta que en cualquier caso a la '97 aún se le dá unos 15 años más de vida así que no hay que temer nada, esperar unos años más para ir viendo la madurez de la añada en cuestión.

Respecto a Toneles tengo que decir que en bodega me hizo "saltar alguna lagrimita", es impresionante que un vino con esa vejez media pueda llegar a estar diciendo: "estoy bien físicamente y encima tengo la cabeza clara!".

J. Gómez Pallarès dijo...

En efecto, querido Herr, el comentario de J.A. Dianes sobre el Tritt. Apotheke del 1990 (de donde sale la foto) deja entrever la grandeza absolita de esta añada. Yo no la he probado pero coincido contigo que la scaracterísticas de la que probamos, esta del 1997, le otorgan todavía grandes años de espera y de disfrute para quienes pillen una botella.
Sobre el Toneles, tu comentario no puede ser más ajustado. A mí, como le decía a Víctor, lo que más me impresionó fue ese deje tan claro de su juventud frutal, casi eterna a lo que se comprobó!
Por lo demás, ya sabes qué dicen los Evangelios...: los últimos seréis los primeros!!!
Saludos!
Joan

Víctor Franco dijo...

Uf, impresión de aupa tuvimos, como bien dice mi tocayo, y el amigo Encantadísimo (por separado) con el Tonel del Toneles, eso sí, algo refrescado. Lo de refresco, más bien por la saca que se le hizo hace relativamente poco. Aunque no apreciamos diferencia, el Tonel estaba también con una frescura, complejidad e intensidad apabuyante. Sin duda, uno de los mejores vinos dulces del mundo.

Del Trittenheimer Apotheke Auslese GK 1990 de Grans-Fassian he tenido la oportunidad de probarlo en multitud de ocasiones y eso que nunca me he comprado una botella (no hay nada como tener buenos amigos) y hay que reconocer que está increiblemente maduro. A ver si pruebo ese 1997.

Herr Direktor dijo...

Siempre me he preguntado si en ese pago "Apotheke" (farmacia) tendrán "genéricos" de riesling??? joé que malo el chiste, bueno las cosas de la kaló!

J. Gómez Pallarès dijo...

Pedazo de foto, Victor, de la madre de todos los vinos dulces. Hombre, supongo que si se ha refrescado recientemente, algo tendría que notarse, aunque yo, ya lo he dicho, no he tenido la oportunidad (¡¡¡todavía!!!) de poder comparar botella con tonel. La enóloga que compartió degustación conmigo y que no se conecta ni que la maten sí dijo apreciar diferencias, a favor del tonel.
En cuanto al Grans-Fassian, pues chico, en efecto, qué suerte tenemos con los amigos que nos damos!!! Mi percepción de este 1997, y ya pido disculpas de antemano porque no me las puedo dar de conocedor de rieslings, es que en dos/tres años estará todavía "mucho más" mejor que ahora.
Saludos!
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Caramba, Herr, en efecto "la caló" hace estragos en tu ya debilitado cuerpo (por lo castigado que lo tienes, claro). Y tú ya sabes la respuesta a esa retórica pregunta!!!
Un abrazo y cúidate, que ahora sí es tiempo de buenos genéricos de riesling y de otras lindezas con variedades, aunque no tan reinas, por lo menos blancas (también con burbujas!!!).
Un abrazo,
Joan

Anónimo dijo...

Querido Joan: Veo que un buen amigo se me ha adelantado con el ofrecimiento del Toneles. Me parece muy bien pues no hay que dejar escapar ocasión alguna de probar este maravilloso vino. Así pues te guardo una botella de Grans Fassian Trittenheimer Apoteke Oro de 1990, que parece aún no has probado ( aunque sin duda no tardarás mucho).
Por cierto te plagié un poco con la nota del cata del NPI que puse en Verema, pero ya indique que que ne acogía a tu benevolencia.Me escribió Jesús Barquín al poco muy preocupado por mi estado mental, pero ya le indique que era un efecto del NPI transitorio y superado. Algunos vinos tienen estas cosas. Un abrazo.
Federico

J. Gómez Pallarès dijo...

Querido Fede, tú también eres de una generosidad extrema con tu bodeha y tus amigos y te lo agradezco de corazón. En efecto, otro amigo se adelantó con la degustación del Toneles y yo pensé "la ocasión la pintan calva"... Pero ello no quiere decir que si hay ocasión (uno se acaba convirtiendo en insaciable apasionado de los grandes vinos, ¿verdad?), libemos de nuevo en una de tus botellas!!!
Y po supuesto que esta maravilla del Trittenheimer Apotheke del 90, si nos es posible, la tomaremos juntos. Será una gran ocasión, no tengo la menor duda.
Por lo demás, mis benevolencias, beneplácitos, bendiciones y absoluciones las tienes todas para tomar de mis textos lo que te parezca oportuno, puesto que tú lo haces como es debido, citando las fuentes.
Recibe un fuerte abrazo y recuerdos expresivos a tu santa!!!
Joan

Herr Direktor dijo...

Amigo Fede,

nunca hemos dudado de que mantienes tu sano "juicio".

:-D

J. Gómez Pallarès dijo...

Buen juego de palabras, amigo Herr!!! Una copia de NPI de por medias también!!!???
Saludos!
Joan

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