05 abril, 2007

El Quinto Vino


Dice el DRAE: "(del lat. taberna). Establecimiento público, de carácter popular, donde se sirven y expenden bebidas y, a veces, se sirven comidas". Dice el Diccionario real apócrifo de uso en El Quinto Vino, bajo la entrada Quinto Vino, taberna del : "Taberna ilustrada enclavada en el Noroeste de la Castellana. Bodega (más de 300 referencias en carta). Cocina casera (cocido los miércoles, croquetas de la Sra. Esperanza, Jamón de Huelva, Chacinas extremeñas, quesos artesanos españoles, etc.)." Poco puedo añadir: la taberna El Quinto Vino es mi casa de comidas y vinos de referencia cuando estoy en Madrid. Es cierto que es capital muy bien surtida en este tipo de locales, pero mi actividad se desarrolla cerca de la C/ Hernani, donde abre sus puertas esta casa, y cuando la descubrí se me abrió el cielo.


Siempre me he sentido bien atendido (en la foto, la cuadrilla antes de entrar a la faena) y siempre he comido a gusto. Tienen algunas entradas suculentas, picoteando aquí y allá de la cocina de las Españas más variadas, desde el aliño de melva, pasando por las ortiguillas, caracoles, cecinas, embutidos de cerdo, quesos, y terminando en los más variados revueltos. Hay que reconocer que los huevos son una de las estrellas de la casa, desde el zarangollo (revuelto de cebolla pochada con calabacín, que fue lo que cené la última noche) hasta un estratosférico revuelto de morcilla con gambas, las migas con huevo frito o los huevos "estrellaos". Punto y aparte merecen las croquetas de Esperanza, la vecina que las hacía y se las bajaba puntualmente. Creo que ahora ya no lo hace, pero siguen siendo unas croquetas estupendas.

Callos, carrilleras, secreto ibérico, pato, rabo de toro, manitas de cerdo (mi último plato, en una noche gélida de la semana pasada), todo acompaña para que uno se sienta en un ambiente adecuadamente tabernario (también en la decoración), con detalles de buena cocina y de mejor bebida. A esa última cena de zarangollo y manitas de cerdo, le puse uno de los vinos de Pago del Vicario, un 50-50 de 2003.

En efecto, lo que me atrajo definitivamente de esta taberna es que, además de la buena comida, tienen una correcta selección de vinos españoles (de casi todas las DOs), con más de 300 etiquetas y un cuidado servicio, cuando la botella lo requiere. La cuadrilla y su jefe (Luis Roldán) saben qué se llevan entre manos en este asunto y puedes tener una buena charla con ellos, hasta decidir por donde tiras. Este 50-50 responde al equilibrio en su composición entre tempranillo y cabernet sauvignon. Se trata de un vino que sale con 14%, tras un proceso de maceración de 18 días y un paso por madera de 12 meses (mayoría siempre de roble francés, con un poco -sobre el 20%- de americano y el resto, caucásico). Presenta una capa alta-alta, color de la cereza picota bien madura y ribete algo atejado. Ofrece un buen aroma de fruta madura en nariz, algo de cuero, zarzamora y, tras aireación, sigue abriéndose en un abánico que va de la ciruela pasa al plum cake con pasas. En boca es un vino con el tanino algo secante, pero agradable, un vino de trago delicado, que pasa suavemente y te llena la boca. En nariz es tan equilibrado como en boca y en posgusto: fue un buen vino para el tipo de cena que tomé, pues su frescor y limpidez fueron el contrapunto ideal para la gelatina de las manitas. Pagué por él 12 euros y en tienda se puede encontrar sobre los 9-10 euros (una buena relación).

En pocas palabras: he aquí mi taberna de referencia en Madrid. Tampoco es que tenga mucha experiencia en ellas, pero a mí me sirve bien, me ha dado muchas satisfacciones y es, casi, como estar un poco en casa cuanto entro en ella. Hace ya varios años que voy y creo que es un lugar, sencillamente, muy recomendable.

4 comentarios:

nopisto dijo...

A mi me gusta mucho, las croquetas y las crepes de sardinas son deliciosas. Pero el sitio es incómodo y conseguir una mesa, sobre todo al medio día es imposible.

En ese estilo, mis favoritos son Asturianos, si eres capaz de superar la locura de los camareros y La Taberna de Pedro. Ambos con cartas de vinos como para volver loco a un enópata, precios comedidos y comida muy por encima de la media.

Dame un toque otro día que pases por los madriles y compartimos experiencias.

J. Gómez Pallarès dijo...

Llevas razón amigo nopisto. Lo único que no me gusta es la distancia entre mesas y la poca luz, que hace que no siempre pueda uno apreciar los vinos debidamente. Pero es el precio que "pago" por el efecto tabernario, y el Quinto Vino juega muchoa eso. A mí me es cómodo, como te digo, porque me muevo por la parte baja de la C/ Orense y mi hotel suele ser el Jardín Metropolitano: así que la taberna queda justo enmedio, junto con alguna otra casa de comidas de las de antaño, de las que ya quedan pocas en Madrid y de las que quizás hable algún día.
Muy agradecido por las recomendaciones, de las que tomo buena nota. Y más todavía por "el toque": de aquí a julio tendré que ir cin cierta frecuencia y sería estupendo "sustanciarnos en carne" (ah, los efluvios pascuales!!!). No lo creerás pero ayer pensé en vuestro tándem: leía en el último número de Sibaritas sobre esa extraordinaria cata de Yquems de la que, creo recordar, comentaste que habías tomado parte. Y pensé "!qué afortunados!!!".
Saludos,
Joan

nopisto dijo...

Fué la otra parte del tandem la afortunada, yo no conseguí plaza en aquella.

Lo del toque te lo digo en serio. Pero si tienes otrs planes, en la zona en la que te hospedas tienes algunas cosas muy interesantes, desde Sudestada, del que ya hemos hablado en el blog hasta Maruzzella, un italiano muy recomendabla y con algunas cosillas interesantes en su carta de vinos.

J. Gómez Pallarès dijo...

La otra parte del tándem tocó la gloria, pues. Y lo del toque también lo digo en serio, de veras: a veces me gusta estar solo cuando la jornada ha sido conflictiva, pero normalmente lo que más me apetece es compartir sitios y saberes con la gente. Así es que cuenta fijo que en la próxima, te pongo un correo para quedar.
De hecho, y gracias a tu indicación, ya he documentado la Taberna de Alberto Alcocer, que total queda a dos paradas de metro de Nuevos Ministerios.
Saludos, y gracias de nuevo!
Joan

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