12 febrero, 2007

Tacabanda y Terre del Barolo barbera d'alba 2004


Mapa amable de Gràcia by Jorge Bellini (www.paspartus.com).


El barrio de Gràcia en Barcelona tiene algo especial. No se trata de que yo le tenga devoción por haber pasado en él unos cuantos años, que también. Se trata de que tiene un ritmo de vida y una forma de mostrarse muy atractiva y amable, casi como de tiempos de anteayer. Es posible que muchos vecinos (sobre todo en épocas de fiesta mayor y fines de semana) no estén de acuerdo conmigo, pero para alguien que viene hoy "de fuera", pasear a cualquier hora del día por la "vil.la de Gràcia" es, casi, como volver al mejor espíritu de los pueblos de antaño: mucha gente en la calle, dos mercados de abastos (uno, ahora, en plena remodelación), multitud de tiendas de todo tipo, pero sobre todo de ropa, de calzados, de vituallas, etc.


Una de las gracias complementarias del barrio en estos últimos años, es que se han instalado en él multitud de extranjeros, que han enriquecido con sus culturas y costumbres nuestra vida cotidiana: todo el mundo está, culinariamente, presente en el barrio (¡a las pruebas me remito!) y merece mucho la pena aprovecharlo. Creo que una de las colonias más activa es la italiana. Ya he hablado en otras ocasiones de la Enoteca d'Italia. Alberto y Leonardo me hablaron muy bien, en una ocasión, de Tacabanda (C/ Torrent de l'Olla, n.64. Telf.932104516) y ni corto ni perezoso, decidí dar un buen paseo el viernes pasado por el barrio y quedar con un querido amigo para descubrir el local. Tiene una decoración ecléctica, con toques de buen humor (azul en algunas paredes; la cocina casi a mano de los clientes) y de calidez piemontesa (libros y botellas a mano también). El trato es extremadamente amable y cortés y su cocina muy recomendable.


Comimos el menú (al mediodía, a 11 euros, aunque pedimos la botella de vino aparte, 15 euros) : unos primeros que consistieron en la "zuppa del giorno" (una deliciosa, sabrosa, sólida y reconfortante crema de "ceps", "funghi porcini", con sus gotas de buen aceite), más un muy apetitoso timbal de calabacín con queso fresco. De segundo, tomamos pasta: unos rigatoni al dente con gorgonzola y otros "con la salsiccia", deliciosos, con un "sugo" con tropezones de cebolla...¡muy buenos y sabrosos! Decidimos hacer honor a los socios propietarios del local y tomarnos un vino "delle Langhe": de la bodega Terre del Barolo, de Castiglione Falletto, un monovarietal de uva barbera, cuya vinificación busca una buena extracción de color y de estructura tánica. De vendimia algo tardía (mediados de octubre), el mosto comparte espacio y fermentación alcohólica con los hollejos, a temperatura controlada y durante unos ocho días, con dos remontados diarios. La maloláctica y la estructura le es dada en barricas de roble esloveno (sobre los ocho meses). Presenta un brillante e intenso color rubí de capa media, con aromas de frutas negras del bosque, bien maduras, suculentas. En boca ofrece un levísimo toque de carbónico, con taninos secantes pero muy agradables. Con un posgusto algo breve, es un gran acompañante, pues ayuda y no entorpece, de estas grandes "zuppe" italianas, como la de "funghi porcini" a la que acompañó. ¡Y la bodega tiene un lema en latín! VINVM VITA EST, "el vino es vida", ¡sí señor!


Un delicioso semifreddo de chocolate de postres tuvo como ideal acompañante un barolo chinato Cocchi. Se trata de un amaro con base de vino barolo (que lleva el nombre de su inventor, Giulio Cocchi) que macera con raíz de quina, con ruibarbo, con genciana y con semilla de cardamomo. De 16,5%, su color es de capa media-baja, entre violáceo y rojizo, con aromas muy dominantes de quina, alcachofa y cardamomo, hierbas medicinales y trastienda de la droguería de mi pueblo (ca'l Parera, en Igualada), que vendía a partes iguales los mejores turrones de yema quemada del mundo, polvos para matar las ratas, legumbres y especias. Quien guste de los "amari" y de los licores de maceración a base de hierbas, apreciará de veras este Barolo chinato.

Si os añado que durante la comida, la música que sonaba era la de Fabrizio de André ("...chi si prenota per due ore..." ¡¡¡ah, Boca di Rosa!!!), entenderéis que mi amigo y yo saliéramos a la calle reconfortados y preparados para afrontar el "duro" fin de semana familiar habitual...Permitidme que os recomiendo este restaurante piemontés, ubicado en una de las arterias del barrio de Gràcia. Un buen paseo por él con parada y fonda en Tacabanda es una valiosa opción para reconciliarse con este loco mundo. ¡Y a unos precios muy interesantes, también en la carta!

2 comentarios:

Adictos a la Lujuria dijo...

Como veo que la ruta gastronomica en cuestión es por el barrio de Gracia me voy a permitir la osadia de recomendaros un excelente restaurante en la c/ regas, no es porque el propietario sea amigo, que lo es, sino porque sinceramente merece la penA este pequeño y cuco restaurant.

Restaurant Regas
c/ Regas nº 30
93 237 67 14

J. Gómez Pallarès dijo...

Las recomendaciones, si valen la pena, buenas son! Y si se trata de amigos, pues mejor. Anotado queda a la espera de poder ir.
Un saludo!
Joan

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